jueves, 1 de septiembre de 2022

MONO. "You are there" (2006)

¿Qué puede salir de un disco de Mono grabado por Steve Albini? La respuesta la encontramos nada más empezar éste, el que fuera cuarto disco de los japoneses: "The flames beyond the cold mountain", trece minutos donde esa tranquilidad triste a la que nos tienen acostumbrados uno de los mejores grupos de post rock de los últimos años, se ve acompañada por una explosión de guitarras que parecen nacer de una devastación de corazones. 

Si ya nos rompíamos en mil pedazos cuando nos poníamos un disco de Mono, cuando te enfrentas a himnos de la desolación del calibre de "A heart has asked for the pleasure", o los quince minutos de "Yearning", con ese inicio que es como si los pétalos de una flor tuviesen la facultad de producir sonidos cuando el rocío enfebrecido deja su dactilar paso sobre la suavidad que se rompe con solo soñarse, queda sólo dejarse llevar.

Es difícil elegir un trabajo de Mono. No tienen bajones en su producción. Todos son salmos que se degustan como quien toma un vino mientras el recuerdo de mejores tiempos hace aflorar una lágrima donde antes había un tiovivo. El caso es que este "You are there" tiene algo especial. Y es Albini el culpable de que suenen más apoteósicos que nunca, con una violenta tristeza que hace palidecer soles del mundo, con una sensación de confort en cada silencio que crean, en cada paso que las guitarras gritan en medio de una cueva donde el eco consigue expandir el sonido hacia terrenos donde sólo llega la certeza de un sentimiento. 

Escucho "You are there" y las palabras salen despedidas por sí solas, se graban en el teclado, intentando traducir la epopeya sónica que produce su escucha, el agrado sentido de un mar que parece siempre pendiente de hallar una botella con un mensaje para que los seres subterráneos tengan literatura en las bacanales de la tormenta ("Are you there?"). 

"The remains of the day" ( la más corta del cd con sus apenas tres minutos cuarenta, que parecen infantes comparados con ese minutaje necesario en sus canciones para que el impacto sea mayor) es una belleza casi neoclásica, un aplauso en reposo, la mejor manera de afrontar el final de este cuento hermoso que es "You are there", con los trece minutos de "Moonlight", el ocaso necesario, el cerrar los ojos hasta que salgan libélulas de algún presentimiento bueno, el arte de la contemplación de la naturaleza y sus fenómenos, la cartografía de los latidos y sus vahídos, la música como arte mayor, como una bandera de esas que no provocará jamás guerras ni ofensas, porque el lugar de su patria trasciende el material del que está hecha: la sensibilidad total, el paroxismo y la exaltación. Con ellos, estamos más cerca de no perecer en la abulia existencial. 

Mono, la grandeza desde lo pequeño, "You are there" un hito musical de esos que dejan una huella profunda, que ninguna marea podrá borrar. 


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