miércoles, 5 de mayo de 2021

DIRK. "Craks in common sense" (2020)

 


Dirk. a día de hoy es uno de los puntales más importantes de la música independiente belga, y en este "Cracks in common sense" saben llenarse de razones para confeccionar auténticos temazos de indie rock como este potente "Hit" que perfila el sonido que vamos a encontrar en este su segundo disco. 

Y es que en este trabajo cabe de todo. Pequeños acercamientos al punk de Superchunk como en este petardazo llamado "Pastime", o en "Mother" que nada más suenan los primeros acordes nos viene a la mente los Pixies de "Velouria". 

No, no inventan nada Dirk., pero tampoco les hace falta para contagiarnos desde el inicio con esta batidora de expresiones de otros tiempos traídas a la actualidad con una importante función de credibilidad. Otro de los puntales del álbum es la desgarradora "Counterfeit", eléctrica, melódica, abrasiva. Todo un placer vamos. 

"Artline" es un barullo preciso, un single en toda regla, para votar, para ser frescura en el verano que viene, para subir el volumen con un montón de truenos. Vamos, que lo que te vas a encontrar en este "Craks in common sense" es pura diversión de principio a fin. 

Más para destacar: "Toulouse" y su rabiosa juventud que te empaña la sonrisa de otros tiempos ya desaparecidos y "Golly" y esos coros en plan Weezer que son todo un acierto. Apuntad pues el nombre. Seguro que se hablará bastante de ellos. 



lunes, 3 de mayo de 2021

BILL JANOVITZ. "Up here" (2001)

 


Bill Janovitz fue el líder, cantante y guitarrista de aquella banda de los 90, Buffalo Tom, que tan buenos ratos nos hizo pasar, sobre todo con sus dos primeros discos ("Birdbrain", su segundo largo en 1990 está a la altura de todas las burradas que nos hicieron amar esa época).

El grupo siguió hasta el año 2018, donde les perdimos la vista con "Quiet and peace", pero  ya eran otras cosa. Y es que quitando la distorsión bruta de sus dos primeros lanzamientos, luego se fueron moderando hasta terrenos más acústicos con algún despunte eléctrico. Rock lento sin arista como "Half a heart" o la acústica "Goodnight , wherever you are" se salvan porque Janovitz está detrás y su impronta se nota. 

"Up here" fue el la segunda aparición de Bill Janovitz ya con su nombre, y las canciones que se deslizan por aquí llevan todas el poso de tranquilidad que caracterizó a los Buffalo Tom cuando se quitaran el enjambre de guitarras de encima ("Best kept secret" y la que titula el cd es una buena muestra de ello).

Seguiré prefiriendo sus dos primeros Lp, pero será por cuestión de nostalgia o de que nos estamos haciendo mayores, pero escuchando "Like shadows" o "Long insland", me provoca una simpatía hacia uno de los muchos artistas que hicieron de los 90 el faro de nuestros descubrimientos musicales. 



viernes, 30 de abril de 2021

DIVIDE AND DISSOLVE. "Gas lit" (2021)


 Takiaya Reed, americana de origen Cherokee, es la guitarrista y saxofonista, y Sylvie Nehill, con antepasados maories es la bateria. Dos, nada más que dos para dejarnos petrificados con sus mensajes hirientes, con su música que duele, una especie de mantra de doom metal repleto de liturgia y conmoción ("Oblique"). 

Busca videos suyos por internet y veras de lo que estoy hablando, si quieres penetrar en este laberinto tan especial que es "Gas lit". Hipnóticas, minimales, atmosféricas.... Todo cabe en Divide and Dissolve. Ya dejaron buena muestra de su valía con sus dos anteriores trabajos, "Basic" (2017)  y "Abomination", que se ve acentuada en este "Gas lit", con la concreción de un sonido de esos que da miedo. 

Música instrumental desde angulos muertos, ("Prove it" es una vesanía de rudeza inclemente, un pasadizo de caos donde perderse entre tormentas que amenazan la cordura). En "Did you have something to do with", la poetisa Minori Sanchiz-Fung, elabora un monologo que para de repente el apocalipsis musical para volver con la intensidad malsana de "Denial", abrupta, toneladas de decadencia sonora, apocalipsis que abruma, tensión que atenaza. Música no apta para todos los públicos. 

Escuchando "Far from ideal" se me viene a la cabeza Earth. Apapulla el sonido de la batería, radiografía fructifera de un estilo basado en mantras que piden la vez en la cola de la angustia. Total. Uno de los puntos álgidos de "Gas lit" es "It's really complicated", expresión máxima de la querencia del duo por esos torrentes de distorsión que como una cascada se enredan en una densidad que abruma. 

"We are really worried about you" es un geiser que atemoriza, un alambre tensado en medio del vacío,el mapa ideal para demoler la cordura, para rubricar depresiones que hacen caer estalacticas de dolor. "Gas lit" un disco extremo de un pareja que se revuelca en las aristas, que expande oasis de silencios que dan miedo. 
 

miércoles, 28 de abril de 2021

PRAM. "Gash" (1997)


En el año 1997, una de las bandas más influyentes de la primera hornada de grupos de post rock, sacó este disco que recupera su primer trabajo, un ep con 6 canciones junto a "Perambulations" una grabacción en cassete de donde seleccionaron  5 temas. 

Se nota que el sonido de la banda era arrollador en sus inicios (luego fueron matizando sus pinceladas con atributos más naif), como "Flesh" y esa catarsis repleta de feedback, molino de electricidad que cautivas los sentidos, o "Dead Piano", extraña y sideral. 

En "Inmate's Clothes" ya percibimos la afición de la banda de Birmigan a esos sonidos de juguetes rotos, paisajes minimales repletos de pesadillas por venir. Como ese dislate llamado "I'm a war" donde una melodía aparentemente pop se ve asaltada por un montón de ruidos que parecen sacados de unos instrumentos imposibles. 

"Pram" es una pasada de electrónica marciana que no se sabes muy bien donde colocar, y "Dirty children" es un mazacote de kraut rock repleto de aristas, de suciedad, de luces que amaneceres bastardos. Quizás este "Gash" no llegue a la profundidad que más tarde alcanzarían con trabajos como "Sargasso sea" (1995) o "Dark island" (2003), pero sin duda ya tenemos todos los elementos de donde partieron para hacer evolucionar su sonido. 

Los siete minutos matemáticos de "Blue singer" o ese pasote llamado "Sunset international" no hacen más que confirmar las prestaciones de grupo que nos dio mucho de lo que hablar. Necesaria recuperación de este archipielago de rocas envolventes. 

lunes, 26 de abril de 2021

POP. 1280. "Imps of perversion" (2013)

 

Qué buenos que eran Pop. 1280. Y que sucios,y que viscerales, y vaya pedazo de andanada de caos que despiden en su intricado laberinto de ruido underground. Basta ponerte el primer disparo certero del que fuese su segundo disco, "Light ut", y sentir lo mismo que cuando te topaste con The Birthday Party. 

Comandados por Chris Bug, en sus cuatro trabajos no se han cortado en experimentar. Música industrial, electrónica, no wave...  En este "Imps of perversion" nos estrangulan con su sonidos de los bajos fondos ("The Control freak"), con radiaciones abrasivas que provocan verdaderos escozores ("Nailhouse"). 

Martin Bisi, productor de bandas como Suicide o Sonic Youth, tomó los mandos de la producción, y el resultado nota la peligrosidad, el ánimo foribundo que inunda cada canción, como esa endiablada "Human Probe II".

Aparecen los teclados en "Do the anglerfish", pero son absorvidos por una intensidad de distorsión que te deja  desquiciado, y en "Dawn of man" son casi punks. "Coma baby" es puro no wave y "Human Probe" tiene el mismo impulso de voracidad devastadora. 

Para el final, "Riding shotgun",  el epílogo tranqui de avasallador disco, el más feroz de un grupo que supo siempre moverse entre sonidos peligrosos. 

jueves, 22 de abril de 2021

THE AMERICAN ANALOG SET. "Promise of love" (2003)

 

Con tan solo el inicio radiante y atmosférico de la primera canción del disco, "Continuos hit music", te ves impelido a seguir la travesía de la escucha del que fuera el quinto disco de este grupo de Austin, que nos dejó como legado media docena de razones para perdernos en su post rock sentido, en su slowcore edulcorado. 

Música sinuosa, instrumental a ratos, con la voz de Andrew Kenny que te lleva por lugares de calma, repletos de reflexiones largas, de susurros que combaten la apatía con luces que no se apagan ("Hard to find").

"Come home baby Julie, come home" es un himno en toda regla de delicadeza incorruptible, pulsiones que se agitan en un marasmo de volutas de tranquilidad, los instrumentos apenas levantan los pies del suelo, todo lleva a la sedución, al puro disfrute. 

Todo suena calmado en The American Analog Set, acompañado de xilófonos, una leve electrónica que sirve para dar cuerpo a un montón de sensaciones de ligereza que te acuna entre duermevelas palpitantes ("You own me"). Hasta cuando suenan más eléctricos como en la colosal que titula el cd, no pierden la compostura de grupo planeador. 

"The Hatist" es la más elaborada de todo el trabajo y en "Fool around" consiguen afianzar el hechizo que comenzó con el tema inicial. Banda a recuperar, repleta de prestaciones para pasar un buen rato de silencios necesarios.  


 

martes, 20 de abril de 2021

THE WEDDING PRESENT. "Marc Riley Sessions Volume 4" (2020)

 

El mejor disco de la historia para este humilde amante de la música es "Seamonsters" de The Wedding Present. Puede sonar arriesgado y dificil ser tan categórico, pero por su sonido, la grabacción por parte de Steve Albini y por el poso sentimental que acompaña su escucha cada vez que me topo con él, es el Lp que más veces he puesto, que más veces me ha hecho llegar a la catarsis, que más veces he publicitado. Le tengo en CD, en vinilo, en CD deluxe... En fin, una auténtica obra de arte. 

El conjunto de colecciones para la BBC auspiciada por Marc Riley, vino a recordar lo bien que el desaparecido John Peel se llevaba con la banda de David Gedge. Se lo pasaba bomba grabando a estos airados chicos que conseguían hacer de las lirica un tromba de guitarras que te hacían explotar los sentidos. 

Este Volume 4, como los 3 anteriores, es todo un punto que no deben de perderse los seguidores de The Wedding Present. Las cuatro primeras canciones se grabaron con un cuarteto de cuerda. Vaya punto. Desde el inicio balsámico y con piano incluido de "Scotland", hasta "Fifty six" , del disco "Going Going", con ese dramatismo tan hechizante, con esa voz que te deja KO, asistimos a un auténtico torbellino de emociones al límite. 

Grabada la sesión entre 2017 y 2018, aquí todo reluce, todo suena a recuperación de sus antiguas canciones, remodeladas para la ocasión para sus nostálgicos y para atraer a los que aún no han sentido el influjo lunar de Gedge. 

Y es que volver a escuchar la inmensa "Bewitched" del disco "Bizarro" en medio de ese torbellino de electricidad y con los violines como contrapunto ante tanta furia, se te pone la piel de gallina. "Go out and get ' em boy" del disco "Tommy" (1988), conserva la bisoñez de sus principios, la hiriente turbación de su juventud y "Panama" que salió como single en el año 2019, donde vemos que el paso del tiempo no les ha quitado mordiente, que siguen con sus vitaminas melódicas y sus arreones de drama feroz. 

"Getting nowhere fast" , de "George Best", se aferra al sonido que tanta fama les dio, y que sin apenas danos un respiro nos regala otro hit atemporal "Felicity". Aquí tengo que parar el artículo, ponerme a saltar, a recordar, a tensar la cuerda, a imaginar otros tiempos. 

Un placer toparme siempre con Gedge, un gusto este escalofrío que te recorre cuando empiezan a sonar los primeros acordes de cualquiera de sus temas y saber con total seguridad que la grandeza es esto. 

lunes, 19 de abril de 2021

POINO. "Moan loose" (2010)


 A Poino solo les basta media hora para cuadrar sus trallazos de adrenalina, de intensidad al límite, de fogosidad reptante. Mathrock confiado al noise, ritmos quebrados ("Bunny up"), todo cabe en esta radiante elucubración que detona y abrasa. 

El disco, grabado por el antiguo cantante y guitarrista de Giddy Motors (otros bestias), es un incendio que no ceja, una explosión que a veces tiene parones que te preparan para las refriegas que están por venir ("Strength of a cowboy"). 

El trio elabora una constante y veloz radiografía de un punk deconstruido, donde vale la expresión de hecatombes milimitradas como esa especulativa "Caffeine splash",  o tremendos laberintos donde penetrar en pasadizos de veneno ("Bad bag"). 

La fuerza de Poino se basa en su arquitectura instrumental ("Snakes say wow"), y en esa contundencia que a penas deja hueco para que pase el aire ("Code brown"). Seminales y adictivos, tienes asegurado un buen bocado de arsénico con ellos. Pura rabia incontrolada. 

viernes, 16 de abril de 2021

LICE. "WASTELAND: What ails our people is clear" (2021)

 

Como se las gasta la banda de Bristol. Y es que estamos de enhorabuena. De un tiempo a esta parte la aparición de combos como Idles, Protomartyr, Fontaines DC o Shame, por citar algunos nombres, no ha hecho más que cargarnos de razones para estar radiantes. 

Lice, en este su primer largo, sabe jugar sus bazas. Y desde el inicio. La potencia post punk de "Conveyer" con ese ruido amenazador, es sólo el inicio de lo que se avecina. Lo bueno de Lice es que tienen la capacidad de abrirse en una tonalidad interesante de sonidos, todos desde una especie de art punk que se bifurca en múltiples direcciones. 

"Imposter" es danzarina y casi industrial en su metodología del ruido da paso a "Espontáneo", así en castellano, uno de los platos fuertes (y tiene muchos) de un disco que merece unas cuantas escuchas para que puedas captar toda la variante estilistica de la banda, aquí mas escorada al post punk.

"R.D.C." fue lo que me motivó comprarme el cd. El video que acompaño el artículo lo dice todo. En un mano a mano con Idles no se quien saldría ganador. "Pariah" es marcial, decidida, penetrante y cargada de oscura bilis. Como cuando Swans se limpiaban las uñas con el filo de una guadaña. 

Es en la electrónica vacilona de "Persuader", cuando comprobamos que Lice tienen entre mente y mente no quedarse en un sólo sitio. Y la cosa funciona. El sonido de Lice es como la portada daliniana de su disco. Se abren agujeros en las paredes y por allí entran mundos paralelos, formas geométricas extrañas, como la lénea sonora de todo este enigmático trabajo. 

"Arbiter" es un trallazo en toda regla que segundo a segundo se va convirtiendo en un misil, y "Serata" con su cadencia suave y triste confirma que el grupo tiene salidas para dar y tomar.  Cuando llegas a "Deluge" ya estás exhausto y en "Folla" retoman su vertiente más caústica y experimental. 

Un gran grupo sin duda, para sumar a los ya mencionados en el parrafo inicial del artículo. Parece que crecen como setas los que quieren aportar su granito de arena en esto de la sedición musical. 


 

martes, 13 de abril de 2021

POSTER CHILDREN. "Daisychain reaction" (1992)

 

No hace falta mucho esperar. Damos a la tecla del play y suena esa apisonadora llamada "Dee" con esas guitarras que explotan, con esa melodía que avasalla y con la certeza de saber sin que te lo diga nadie qué quien está en la producción es el mago del noise Steve Albini desde su refugio nuclear de Chicago.

Poster Children,grupo de Illinois nos regaló unos cuantos trallazos en forma de lp de esos que a cualquier amante de la devastación sónica con lírica encantadora embriaga. Y es que escuchas "Cancer" o "If you see kay", y no vas a tener más remedio que poner tu equipo a toda tralla, dejarte mecer por esos espamos sónicos que te noquean con ardor. 

Donde la mano de Albini se ve con mayor nitidez es bestialidades del tipo de "Love", con ese sonido de batería que atruena, con esos coros que son demolición, y sobre todo con una sensación de rabia conjugada a la perfección con una melosidad que apabulla. Post harcodore con flores en las cuerdas de la guitarra. 

En ocasiones, como en "Freedom rock" no puedo más que pensar en The Wedding Present, con ese torrente de electricidad destilada al por mayor, con esa calentura y esa fiebre que te achicarra los sentidos. Vaya pasote. 

"Space gun" es un disparo certero de adrenalina, un himno más en un trabajo repleto de ellos, compuesto por una cantidad devastadora de fuego abrasador, de silencios que son pequeños intervalos lo que se avecina. 

La que titula el cd es otro torrente de capas de sonidos que se superponen mientras la banda de Matt Friscia y sus chicos crujen intensidad como para crear una tormenta perfecta. Mi preferida es "Water", por su densidad y potencia, por esa pirotecnica que embriaga.

La banda desde que sacaron su primer disco en 1989, ("Flower power"), siguió de forma ininterumpida hasta el año 2004 sacando discos. Allí pararon hasta que en el año 2018 nos dieron el sorpresón con el también recomendable "Grand Bargain!". Grupazo a seguir. 

lunes, 12 de abril de 2021

PITCHBLENDE. "Au jus" (1994)

 

Sólo sacaron 3 discos en su corta y efímera vida este cuarteto de Washington, caracterizado por un sonido que viajaba desde el art punk al matchrock pasando por el noise. Este "Au jus" fue quizás su disco con más recorrido en una carrera corta pero cargada de feedback y mucha electricidad. 

"Au jus" es un compendio de canciones de indie rock de manual, como "Your own Arturo",  bastantes que no llegan al minuto como "Short term", los cuales introducen una amplia gama de sonidos que son efectivos y electrificantes ("Showroom"). 

"Untitled" se acerca a Sonic Youth y en "X's for I's" juegan a un alocado post punk sincronizando las oces y las guitarras en un marasmo productivo. "Nine volt" es un potente himno contagiador de espinas y eterna juventud y "Cupcake Jones" juega a ganador con su resolutivo zig zag de energía que se convierte en caballo ganador. 

"Karoshi" es uno de los puntos fuertes de un grupo que paso de puntillas por una época que nos regaló tantas y tantas maravillas que son imposibles de recordar. Seguimos pues la labor de desenterrar del pasado viejos trabajos que forjaron unos años repletos de rabia y tensión incontrolada. 

jueves, 8 de abril de 2021

PARTS & LABOR. "Receivers" (2008)

 

La cosa parece que promete cuando pones el play y te topas con la radiante y ciertamente adictiva "Satellites". Parts & Labor, grupo de Brooklyn ya desaparecido que dejaron 5 discos en su carrera, tuvieron claro su propuesta desde el principio: una especie de mixtura de indie rock con aires ruidosos, e inclinación melodías algo épicas. 

Esa era la idea previa del grupo liderado Dan Friel. Y la cosa parece que funciona cuando te topas con "Nowheres night" que nos traslada a los 90 por su instantáneo acercamiento al himno. El caso es que en conjunto los temas de "Receivers" no tienen todos el mismo nivel. 

"Mount misery" divaga más que impacta y "Littles one" con esa tensión que parece que va a acabar en una explosión sonora pero que se queda en un sucedaneo cuasi pop, con esas gaitas que no sabes muy bien que función tienen. Se les notaba bien que no sabían por donde tirar. Si por la placidez de ser un combo asimilable en los corrillos indies menos exigentes y más comerciales, o tirar por la calle de las busquedas de nuevos caminos. 

"The Ceasing now" es una muestra de lo que comento. Sin sonar mal, tampoco seduce su escucha. Para tenerla de fondo sin llamarte la atención. Allí se quedaron Parts & Labor. En una especie de tierra de nadie con algún estribillo de esos bien currado pero con una general abulimia sónica ("The Ceasing now"). 

 Suenan en reiterativos en "Wedding in a wasteland" y cuando llegas a "Prefix free" ya sabes que no hay nada que hacer. Banda pues fallida que ni siquiera se defiende por un par de temas más o menos digeribles. 


martes, 6 de abril de 2021

MADEE. "Eternity mingled with the sea" (2021)

 

Han sido largos los años desde que Madee sacaran su ultimo trabajo, "L'Antartica" (2007). Por eso nos tomamos este disco con alegría. Acompañada la música por los textos del poeta Mark Swanson, el grupo de Ramón Rodriguez consigue llevarnos hacia ignotos lugares donde nos viene a la cabeza un montón de bandas tras su escucha. 

La cosa funciona por la solidez del sonido, ("Caldera"), porque este tiempo sin Madee la capacidad del grupo para hacer canciones que emocionalmente impacten, está intacta. Suenan como un tiro en la épica "Like spiders bites in spring", dramatismo al vacío, rabia que se acumula entre guitarras que se vuelcan en una especie de emocore de andar por casa. 

"Metamorphosis" tiene un aire a The Cure y "Night of the new moon" es un compendio de todas las buenas melodías que Madee nos regaló en sus fructíferos años de secuenciandores de la tristezas cotidianas. 

Y que decir de "Under the sun", otra joya que sobrevuela el album con una tremenda majestuosidad, acordes como campanas que abrigan la esperanza de romper silencios, rock de ese atemporal y repleto de dignidad. "Hunting party" es contundente y "The way home" se quita las prendas de la visceralidad para completar una ardiente pulsión de íntima tensión. 

Consigue Madee todo lo que se propone. Sonar como ellos suenan. No hay artificios, y si mucha calidad. "Blanchard avenue blues" es poderosa y vital y "Feelings of inadequacy" mantiene con ese aire oscuro la nota alta de un soberbio trabajo que deja poso acompañado por suspiros de reflexión. 

Un disco repleto de espacios para perderse, de luces y sombras que acompañan su escucha, sabedores que lo suyo no es fingido, que te llega. Estamos de suerte con la vuelta de Madee. 



domingo, 4 de abril de 2021

THE WALKMEN. "Everyone who pretended to like me is gone" (2002)

 


Aunque son de New York, siempre me han parecido australianos. El sonido de The Walkmen se acerca más a las diatribas dolorosas de Nick Cave, Dirty Three y demás caraduras de los brumoso. Tan solo hace falta escuchar la impactante "It should take a while" para darte cuenta de ello. 

Con este disco comenzaron una andadura discográfica que terminó en 2010, con "Lisbon" y la verdad es que todo lo que hicieron, lo hicieron bien. Sus temas son himnos dolorosos ("I'm never bored"), o extraños pasajes donde como "Roll down the line" y su inicio con piano, te llevan hacia los peligros ignotos de la ciudad, de los neones que atrapan con sus intermitencias tramposas. 

Hamilton Leithouser a la voz ayuda a este post punk en coma que consigue cosernos las tripas con letanías tranquilas como "French vacation", o ese estruendo en forma de tarareo llamado "Rue the day". "Revenge wears no wristwath" es un certero disparo de guitarras que nunca hacen demasiado ruido pero son como un bálsamo envolvente y "The blizzard of''96" es un vals delicado y marcial. 

No me perdí ninguno de sus trabajos. Asistí con alegría a la escucha de "You and me" (2008), mi favorito, o ese otro bombazo que fue "A hundred miles of" (2006). Pero el principio fue este "Everyone who..". Se defiende solo. Pones "We've been had" y su sonido de feria o la suciedad peligrosa de "Wake up", y no te queda otra cosa que flipar con lo que tienes entre tus manos. 

Lo dicho, siempre es bueno volver a traer a The Walkmen y su post punk raruno, en las antípodas de lo que se hacía en la época. Quizás porque ellos miraban a otra continente, quizás porque iban a su bola. La cuestión es el disfrute, y aquí hay mucho. 


viernes, 2 de abril de 2021

PENFOLD. "Amateurs & professionals" (1997)

 


Sunny Day Real Estate abrieron la puerta del emocore para que bandas como Penfold nos regalaran escozores de guitarras, melodías repletas de sentimientos adictivos ("Tuesday") canciones de esas que están repletas de registros líricos enjaulados en una buena dosis de distorsión. 

Sólo sacaron dos trabajos el cuarteto de New Jersey, pero no hay desperdicio en su cancionero, repleto de musgo íntimo y bajadas de tensión ("June"), abecedario imposible de recordar enfocando a un cielo repleto de estrellas que ojalá tuvieran la fortuna de enfocar la oscuridad que nos habita. 

Sus temas se te quedan de inmediato en la retina de la escucha, las cadencias de tristeza ("Amateur standing") se ven la cara con profundas reflexiones de íntimo calor, caligrafía capacitada para expresar los rubores de un beso perdido ("M"),  o eléctricos convites donde es fácil perderse en una andanada de cuerdas descarriadas ("Traveling theory"). 

Si me tengo que quedar con un tema es con "I'll take you everywhere", un profundo agujero negro de expresiones para llevarte al cielo interior, nubes y más nubes, larvas en la tierra que al tiempo se harán arpegios, solemnidad y suspiros. 

"Breathing lessons" contiene ácido y purpurina y refleja el poder de una banda que no tuvo mucho fortuna en su momento pero que debemos de recuperar del olvido. Emoción al cuadrado. 



martes, 30 de marzo de 2021

CHRISTIAN KJELLVANDER. "About love and loving again" (2020)

 


Qué disco más triste. Qué disco más bello. El cantante sueco afincado en Seattle acompañado por Per Nordmark a la batería y Pelle Anderson a los teclados sinuosos, confeccionó un tratado de dolor que quema, un banquete sobre la separación y la agonía que queda, un programa radiofónico de lágrimas al por mayor. 

El inicio distorsionado de "Baptiste lodge(the galaxy)", es sólo una pequeña introducción a la delicadeza austera que nos plantea Christian y su voz a caballo entre Mark Eitzel y Richard Hawley. Y luego está toda la melancolía que despide. Así como una catarata que si te pilla desanimado te perfora el corazón. Quizás sea esa la idea.

La que titula el lp te atrapa en los 30 primeros segundos. El fantasma de Buckley se pasea por la orilla de los silencios, mientras el confinamiento interior y exterior gana la batalla, y los sonidos de la noche apaciguada chocan contra los suspiros que son como una alarma de un barco que está dispuesto a morir sin batalla en una ensenada cualquiera. Y en medio del torrente acústico, una guitarra eléctrica grita azorada en medio de la nada. Tristeza, cuanta tristeza....

Temas largos para que quepa la sensación de desolación en estos largos minutajes de tragedia. Como "Cultural spain" y su lentitud sepulcral, mientras Kjellvander avasalla con su relato que deambula por una ciudad fantasma habitada por corazones solitarios que viven en moteles en cuyas puertas pende un cartel de "Prohibido entrar, aquí hay dolor".  Impresionante. Cuantas más veces lo escuchas, más ganas tienes de volver a repetir el ritual. 

Cuando llegas a "Trouble" y esa especie de slowcore del desencanto, ya no te queda otra cosa que parar todo lo que haces, sentarte, levantar la persiana, dejar pasar un rayo de luz entre las cortinas, abstraerte sin coraza, y dejarte llevar hacia algún sitio ignoto donde se pueda volver atrás, donde se puedan convertir las sonrisas en pasteles para los ardores interiores. 

Ya sólo nos quedan tres canciones para acabar esta lírica del desasosiego. 3 rosas clavadas en el mismo jardín donde palidece el banco de madera donde alguien talló dos nombres enlazados por una flecha, unidos por un corazón. "Actually country gentle" te estremece y te provoca recuerdos, "No grace" es un viento delicado que se mete en tus bolsillos y te trae algún señuelo para la esperanza, y el final con "Process of pyoneers" es el epílogo ideal para después de escuchar el álbum entero salir a dar un paseo y despegarte el ánimo. Lo dicho, maravilloso a la vez que doloroso. Puro arte. 



sábado, 27 de marzo de 2021

CLOUD NOTHINGS. "The shadow i remember" (2021)

 

No hace falta esperar mucho. Pulsa el play y suena "Oslo". Sin que nadie te diga nada, ya sabes que el ingeniero y hacedor de maldades de distorsión Steve Albini, está detrás (por segunda vez ya), del trabajo de estos aficionados a la melodía, la catarsis y la crudeza. Como oír a Superchunk con un chute de adrenalina añadido al alto voltaje. 

Dylan Baldi y sus colegas han vuelto a dar en la tecla. Desde 2018 (sin mencionar la reedición reciente de "Turning on"), con aquel también deslumbrante "Last building burning", no teníamos noticias de ellos, y la verdad es que la espera ha merecido la pena. "Nothing without you", es emo punk con voz femenina de caramelo en medio de un enjambre de guitarras y "The spirit of" conserva ese espíritu adolescente de sus inicios, pero claro está, pasado por el barniz sobrecogedor de Albini. Qué rápido se le pilla al ex-Shellac.

"Only light" tiene armadura pop pero con una suculenta suciedad en ese chillido guitarrero. Como "Nara" y su aullido lírico en un zigzag de catarsis suculenta. Una de mis preferidas, (la mejor sin duda es la iicial "Oslo"), es "Open Rain", donde se dejan llevar por un frenético convite de melodías, donde su vertiente pop se viste de arañazos de crispación. 

Los de Cleveland no fallan, y si van de la mano de Albini tienen asegurada su estancia en el reino de la distorsión ("Am i something"), alli donde es fácil disfrutar de cielos color azabache, de sonidos que suenan a estruendo ("It's love"). 

La media hora de duración de "The shadow i remember" se pasa en un suspiro.Qué sonido de batería que saca Albini en temas como "A langer moon"! Es media canción con esa contundencia febril, con esa sensación de peligro. 

Un discazo a degustar con el volumen bien alto, corto pero intenso, radiante, melódico, brutal. Gracias Steve de nuevo por tus sacudidas de bendita distorsión. 

jueves, 25 de marzo de 2021

PARAMOUNT STYLES. "Failure american style" (2008)

 

Scott McClocud, fue guitarrista y cantante de aquella seminal e inolvidable banda llamada Girls Against Boys. Post harcore con dos bajos con acero post punk, fueron todo un referente en una época en la que no parabamos de encontrarnos sorpresas para llenarnos los oídos. 

Una vez finiquitado el proyecto, el bueno de Scott  McCloud con un superproyecto bajo el nombre de Paramount Styles. Aquí no hay erosión eléctrica, ni sonidos apabullantes, aquí hay himnos pegadizos de indie rock tranquilo que no se te despega de la cabeza, como ese monunento llamado "Paradise happens" o esa bizarria tranquila con nombre sugerente, "Alleyesareonyounowmypet". 

Solo sacaron tres discos, (indispensables los tres), y la verdad es que son adictivos de principio a fin. Le vino bien a Scott el cambio de registro, más de lo mismo sería reiterativo y Paramount Styles es todo lo contrario. Relajación acústica brutal en "Hollywood tales 2",  y canciones como banderín de enganche, "Race you til tomorrow", con la voz de Scott siempre llevando la batuta.

Hasta se atreven en "One last surprise", con una balada triste donde el piano es el que irradia una desbocada tristeza. Los soidos de "Failure american style" son son siempres misterioros y pausados ("These starry nights"), pero repletos de un hechizo que te envuelve, confeccionados con artesanía, para que tomen poso y te llenen. 

"Come to New York" es otro de los platos fuertes de un trabajo que rezuma honestidad, que basta sólo  una escucha para que te quedes enganchado a él. Acompañado por su compañero en los Girls Against Boys, Alexis Fleisig, y Richard Fortus que estuvo en The Psychedelic Furs, el sonido de Paramount Styles repta para quedarse, se encona en una extraña oscuridad repleta de matices,  y sobre todo en la hábil composición de enormes hits de consumo interno para hacer del random de tu equipo una necesidad perentoria ("More than alive"). 

Discazo pues para amenizar esta primavera naciente, sonidos que atrapan, lamentos en do mayor. Tiene todo para apabullar, y tiene un poso gratamente adictivo. Puro disfrute.

martes, 23 de marzo de 2021

BATTLES. "EP C/B EP" (2006)

 

¿Qué podemos esperar de una grabacción donde encontramos Ian Williams, ex-Don Caballero, John Stainer que estuvo en Helmet y Tyondai Braxton? Los capos del sello Warp intuían que la conjunción de estos músicos iba a traer cola, y les fichó con inteligencia. 

"Ep C/B EP", es una recopilación de eps, y fue su puesta a punto en plan larga duración con su hora larga de sonidos extraños, improvisados, buscando siempre planes para acercar la tecnología al mathrock más futurista ("B+T" y "UW" son una buena muestra de ello). 

Los casi 8 minutos de "Hi/Lo" son un constante flujo de experimentación, música de laboratorio que hay que darla su tiempo. Digamos que con estos temas estaban preparándose para con "Mirrored", (2007), copar toda la atención de los medios independientes de la época. 

En "Tras 2", nos recuerden a June of 44, más centrados en buscas modificaciones rítmicas que en estrujarse la cabeza con artimañas del estudio y "Fantasy" es una ralladura electrónica con un exceso de minutaje. 

Quizás con este primer disco de la recopilación hubiera bastado para degustar toda las intenciones de Battles. El segundo,  con otras 6 canciones, redunda quizás demasiado en lo escuchado con anterioridad. A destacar sobre todo "Dance" y "IPT2", donde redoblan sus esfuerzos para sonar distintosa todos. 

Queda pues esta recopilación, como los primeros pilares serios que supo gestionar de maravilla la vertiente más incomoda del mathrock. 


lunes, 22 de marzo de 2021

DON CABALLERO. "Singles breaking up" (1999)

 

A los que todavía no hallan tenido la fortuna de adentrarse en el universo musical de Don Caballero, esta recopilación de grabacciones de una de las mejores bandas de mathrock, les abrirán totalmente los sentidos.  Por aqui anda metido también en la producción el mago del noise, Steve Albini, por lo que tenemos hecatombe asegurada. 

Y es que los dos primeros trallazos, "Lucky father brown" y "Belter sweater", son como para no parar de subir el volumen de tu aparato. Instrumentos radiando tensión, sónidos matemáticos, síncopes ruidosos que se dan una tregua con la atmosférica "Shoe shine".

Por aquí estan las primeras canciones que datan de inicios de los 90, de la banda de Pittsburgh, donde el trio formado por Damon Che a la batería, Mike Banfield a la guitarra y Pat Morris al bajo, reparten su contundencia instrumental como una tormenta que avasalla ("Unresolved kharma"). 

Esa eterna jam session a la cual nos tenían acostumbrados Don Caballero, tiene en canciones como "Puddin' in my eye" o "My ten year old lady is giving it away", la mejor manera de repicar vientos salvajes, donde sobresale esa bestia parda a las baquetas llamada Damon Che. 

Y es que a Don Caballero les bastaba dos minutos para completar una autentica jauría de ritmos como "Our caballero" o "Andandandandandanndandand", o tensionarnos los sesos con aberraciones sónicas como "No more peace and quiet for the warlike".

Disco que no debe de faltar pues, en las discografías de quienes disfrutamos con los reflexiones sónicas repletas de pulsiones de rugidos que no paran. Don Caballero, parece una marca de pacharán, pero eran puro veneno para tus neuronas. 


 

jueves, 18 de marzo de 2021

TINDERSTICKS. "Distractions" (2021)

 


"Distractions" es el disco número 13 de la carrera de Tindersticks. No ha pasado el tiempo por ellos, es como cuando nos deslumbraron con su disco homónimo al comienzo de su carrera y comenzaron a desgarrarnos el corazón, con ese sonido tan elegante y triste, con ese pedazo vozarrón de Stuart Staples, nacido en una gruta de sentimientos rotundos. 

Y no hay nada como ser ellos mismos y a la vez reinventarse. Hay tenemos el inicio con ese mantra electrónico llamado "Man alone (can't stop the fadin'), 11 minutos de soberbios encajes tecnológicos, repetitivos, cautivadores. Joder Stuart como te lo montas. 

Después de este entremés espeluznante, indaga con su bisturí en nuestra emociones con la gélida "I imagine you". Se te congela la sangre con tanta evocación a nubarrones íntimos, y esa voz que ahora mismo hace temblar el mueble bar que tengo bajo la cadena. 

La versión que hacen del "A man needs a maid" de Neil Young, también con elementos electrónicos de por medio es simplemente maravillosa y "Lady with the braid" de Dory Previn, vale para un serial de esos de amores que van y vienen, con baile bajo la penumbra de por medio. Que gozada de disco. 

El puntazo viene con la transformación que hacen del "You'll have to scream louder" de Television Personalities en plan bailongo. Una pasada de inicio a fin. Mi favorita, en francés, "Tue-moi", triste, agónica, con el piano soltando tormentas, con la voz de Staples abanicando el viento con su desgarradora oscuridad. 

Para terminar, "The Bough bends", la culminación de un trabajo que engancha desde la primera escucha, de un artista que nunca nos ha fallado. Altamente disfrutable. 


martes, 16 de marzo de 2021

OLAFUR ARNALDS & ALICE SARA OTT. "The Chopin project" (2015)

 

Ya tenía fichado a Ólafur Arnalds hace tiempo como el excelso compositor de esa especie de nueva música clásica, apegada a la electrónica y al ambient. Con este disco a duo con la pianista Alice Sara Ott, recrea piezas de Chopin para taladrarte el corazón sin miramientos. 

Una reinterpretación del universo de Chopin con sintetizador e intrumentos antiguos, con el piano de Alice para elevarte aun mas en una burbuja de éter explosivo. "Verses" te hace encoger el corazón, y "Piano Sonata Nº3: Largo" es de una delicadeza que hace palidecer la flor más esbelta. 

Cuanta belleza reunida en estas 10 maravillosas recreaciones que te dejan sin duda pegado al sillón, notando como las notas se convierten en mariposas o en legañas de un cielo imposible de imaginar. "Nocturne in C Shar Minor" cuenta con la violinista noruega Mari Samuelsen, como compañía perfecta para acicalar el viento con aires repletos de nostalgia imposible. Pura catarsis sin duda. 

"Reminiscence" es intimista, como la preparación perfecta para la primavera que está a punto de venir, y en "Nocturne in G minor", es el piano quien lleva la batuta, el mando de un crisol de lluvia que acontece delirios. La compenetración es perfecta entre ambos. El clasicismo y las formas más actuales de visionarlo, casan a la perfección en una conjura repleta de suspiros ("Eyes shut-Nocturne in C menor"). 

"Letters of a traveller" y "Digital booklet: the Chopin project" son dos muestras más de la grandeza que se expanden por cada surco de un disco repleto de islotes donde hallar paz, donde perderse mientras cierras los ojos y te preguntas sobre el verdadero sentido de la tristeza regeneradora. 


domingo, 14 de marzo de 2021

NOTHING PAINTED BLUE. "Placeholders" (1994)

 


Una delicia. Eso es lo que ha sido haber rescatado a este supergrupo del baúl del olvido. Comenzaron en el año 1990, y sacaron su último disco en 2005 ("Taste the flavor"). Comandados por Franklin Bruno es una de esas bandas que sin duda hay que traer a la actualidad, escuchar todos sus trabajos, darle un poco de coba para esparcir su buen rollo. 
 
Porque un disco que empieza con ese pelotazo de hit que es "Couldn't be simpler", no puede traernos más que buenas noticias, sonidos repletos de distorsión, melodía y mucha electricidad. Y todo "Placeholders" es así. Puntazos que te hacen no parar de moverte como "Weak" con ese aire a los The Wedding Present que te derrite a cada minuto de escucha. 

Se ponían vacilones y nos regalaban cosas como "Drinking game", y cuando querían hacer himnos imperecederos de indie rock te dejaban noqueado con cosas como "Career day" y esa explosión llamada "Spread your poison".

Como tantos otros militantes en la segunda división de los 90, no tuvieron la suerte que se merecían por méritos propios. Y es que sus temas se defienden ellos solos. Arrebatadores ("In May"), impactantes ("Masonic eye"), lo suyo era instantáneo, ajeno a modas pasajeras. 

Sus trabajos están repletos de lugares para no olvidar, de melodías perfectas para días imperfectos ("Rightful heir"). La verdad es que me ha pasado toda la semana escuchándolos, volviendo a ellos una y otra vez, y su escucha en un potente enganche, una vitamínica forma de estar en forma.

"Kissing booth" te rompe el corazón y el final punk con "Cant F/X" es la mejor manera para hacerte con toda su discografía. Discos como "Monte Carlo Method" (1998) o "Emotional discipline" (1997), son artefactos que cualquier amante del indie rock debe de tener en su discografía. A disfrutar toca. 




jueves, 11 de marzo de 2021

SHAME. "Drunk tank pink" (2021)

 

Fue todo un puntazo su primer trabajo, repleto de himnos de post punk adolescente, ("Songs of praise"). Lo hubieran tenido fácil la banda inglesa, siguiendo los dictados que les funcionaron, pero han querido ir un poco más alla. 

"Drunk tank pink" es un cd contudente, donde puedes encontrar rabiosos tema tipo "Alphabet", o relectura de punk funk,  como ese puntazo llamado "Nigel Hitter". Pero hay mucho más en este segundo lp de Shame. Se han vuelto serios, tocan mejor y han fabricado la que para mi es el mejor tema que han hecho hasta la fecha, "Born in Lutton", cañera y militante al principio, para al poco llenarse de épica, de sensaciones exarcerbadas, de una fuerza que desgarra cielos. 

Charlie Steen, con sus 22 tacos, se hace fuerte en su intrincado combate de post punk cada vez con más matices. "March day" es puro The Fall y "Water in the well", bebe los vientos de esa new wave que tan bien representó Talking Heads. 

"Snow day", es otro certero zarpazo de post punk y "Human, for a minute" es una reflexión de britpop que funciona con su indomable turbulencia eléctrica. Shame se han reinventado, han jugado sus bazas de manera adecuada, y han sabido transitar por lugares donde es fácil no parar de moverte ("Great dog"). 

Y es que este revisión del post punk de la mano de grupos como Idles, Viagra Boys, Fontaines DC, o Shame, es una más que buena noticia, ahora que Interpol parece que ha perdido la gracia. Y es que con canciones como "Station wagon", todo es posible. Buen disco pues este "Drunk tank pink".


martes, 9 de marzo de 2021

CASTANETS. "Cathedral" (2004)

 

Rock, country, psicodelia, folk oscuro... Todo cabe en ese cajón desastre  maravilloso que son Castanets. Y la verdad es que no hay que esperar mucho para confirmar esta afirmación. Si la que da comienzo a la aventura "Cathedral 2", se bifurca por caminos folk, en "You are the blood" se ponen el mono de trabajo de una experimentación sónica que te sumerge en una odisea de lirismo desgarrador. 

"Cathedral" fue el primer trabajo de este colectivo comandado por Ray Raposa, y la verdad es que es mi preferido. Suenan ecos de The Black heart Procession en canciones que se expanden como volutas de un humo pernicioso ("No light to be found "). 

Castanets juegan con el drama, con los sonidos de un desierto poblado intuciones peligrosas, de campos donde es fácil extraviarse al albur de un eco desencadenando posibles tragedias ("Three days, four nights). El colectitvo se arremanga y también sabe producir folk que escuece ("As you dou"), como una llovizna fina que te penetra en los ojos sin mramientos. 

En comparación con otras bandas de corte similar que logran aburrir por exceso de psicodelia mal digerida (Akron/Family o Six Organs of Admittance), los temas de Castanets son como un murmullo que decora estancias para saborear suculentos venenos como en la increible "The smallest bones". 

Un buen paseo por la oscuridad bendecida con lirios y ojos llorosos, es escuchar a Castanets. Repican las campanas y se escuchan mirlos aulladoras cuando el play deja paso al desasosiego de su mantra. 


 

domingo, 7 de marzo de 2021

MUM. "Go go smear the poison ivy" (2007)

 

El segundo disco de la banda  islandesa "Finally we are no one" (2002), lo disfrute vivamente. Anclados en aquel fenómeno tan ambiguo que se llamó indietrónica, su música era dulcemente planeadora, edificante, y hasta divertida, con sus instrumentos de juguete y sus melodías de ensueño. 

Cuando editaron este "Go go smear the poison ivy", del grupo ya se habían marchado un par de sus componentes, y la verdad es que no se si esto afectó o fue consecuencia de que el ideario musical de la banda estaba ya algo oxidado.

Y el resultado es un trabajo bastante anodino. Lineal desde que comienza "Blessed brambles",  no logra recuperar ni por asomo todo lo que nos cautivó del inicio de este proyecto en su día sugerente. "A little bit, sometimes" quiere despegar como cuando comenzaban su carrera, pero se le ve roles repetitivos que apenas logran sacarnos de la apatía. 

Voces de niños entre cacharrería en "They made frogs smoke 'til they exploded", susurros que apenas levantan el suelo ("These eyes are berries"), o teclados a deshora como en "Moon pulls", consiguen que la escucha de "Go go smear the poison ivy", sea un rato que se alarga demasiado sin nada bueno en concreto. 

"Dancing behind my eyelids" parece que quiere remontar el vuelo con su expectante abanico de música para el recogimiento, pero consigue al poco que el aburrimiento florezca antes las expectativas puestas. 

Nos quedamos pues con los primeros discos de Mum, donde la sorpresa era toda una aventura, donde fabricaban ramilletes de rocío al por mayor. Este "Go go smear the poison ivy" es más que un disco fallido, en la certeza del fin de la inspiración.  


 

jueves, 4 de marzo de 2021

POM POKO. "Cheater" (2021)

 

La primera impresión que te llevas cuando empieza a sonar la ruidosa, divertida y frenética "Cheater" es que estamos ante unos seguidores fanáticos de Deerhoof. Y es que estos cuatros noruegos, parece que se complacen con llenar los 30 minutos de este su segundo disco, de certeros disparos alocados y siempre festivos. 

Aquí el noise y el pop se entienden a la perfección, aquí se puedo bailar dejándote llevar con burradas del tipo de "Like a lady", donde se aceleran en un motín de distorsión noventera, indie rock con sonrisas y suspense. 

"Andrew" es juguetona, pura melodía venusiana, carantoñas de leves ruidos, sonajeros para el ensueño. Todo una gozada. Como "My candidacy" , aguerrida, ruidosa, repleta de cambios de ritmos, poseída por un encantamiento especial, casi punk. No hay nada como ponerte una mañana de esa que cuesta quitarle las legañas perlas del calibre de "Danger baby". 

Todo lo hacen bien Pom Poko. Saben ser juguetones cuando quieren, y también mostrarse comedidamente ásperos en intrincados combates de ruidismo enternecedor ("Andy go to school"). "Cheater" pasa en un suspiro y temas como "Baroque denial" o "Curly romance" sientan la base de un presente bestial y de un futuro que seguro dará que hablar. Estaremos atentos. 

martes, 2 de marzo de 2021

NO JOY. "Ghost blonde" (2010)

 

La segunda aparición en Discos Pensados de No Joy, (la primera fue con "More faithful" (2015)), nos vuelve a traer a la cabeza el shoegazing, el ruidismo con alma melódica, las afrentas de las burbujas sónicas que se expanden y dejan baba de ruido. 

El grupo canadiense formado por Jasamine White-Gluz y Laura Lloyd, desde que dan el pistoletazo con "Mediumship", hasta que te topas con la atmosférica "Maggie sais i love you", no se cansan en hacer un ejercicio de estilo de lo mejor del shoegazing. 

Por aquí pasan los Ride, Slowvide, Lush y tantas y tantas bandas que nos abanicaron el cerebro con su tonelada de feedback. "You girls smoke cigarrettes?" parece una composición hecha a la medida para traernos a My Bloody Valetine a la cabeza cuando suena con su huracán eléctrico, y "Pacific pride", tira de soñar con los ojos abiertos con The Jesus and the Mary Chain. 

Con este "Ghost blonde" comenzaron su carrera cuyas últimas noticias fueron la aparición en 2020 de "Motherhood", donde continuan su frenesí de notas discordantes. Y en este su primer largo, repican las campanas de susurros ponzoñosos como la amenazante "Hawaii", o experimentos decadentes como la extraña "Indigo child". 

"Still" retuerce la melodía en un bucle de latidos de jabón y la que titula el lp nos viene a confirmar la buena salud de un grupo que ya desde sus inicios se les notaban buenas costuras en sus trajes sonoros. No Joy o la apuesta por un shoegazing abrasador. 

lunes, 1 de marzo de 2021

THE BOYS NEXT DOOR. "Door, door" (1979)

 

Aquí empezó todo. La carrera de Nick Cave comenzó con The Boys Next Door, con este disco que grabaron en Australia, antes de su viaje a Inglaterra, donde nacieron los indispensables The Birthday Party. 

Por aquí ya andaban Mick Harvey y Rowland S.Howard, y junto a Tracy Pew y Phill Calvert dieron forma a este trabajo precursor de post punk, repleto de huellas donde podemos intuir lo que vendría después. Imponentes canciones como "The Nightwatchman" y "Friends of my world", se juntaban con otras maravillas de melodías casi funk ("The voice"). 

Ya reconocible la potente voz de Nick Cave, escuchar hoy a The Boys Next Door es todo un punto. Certeros zarpazos de punk como "Roman, roman", coexisten con maravillas de sonido afilado, antecesoras disgresiones de lo que sería el post punk como este torrente llamado "Somebody's watching". 

"Dive position" es una gozada gótica y justo al final, la mejor, "Shivers", versioneada más adelante por grupos como Divine Fits o Courtney Barnett, una gozada repleta de melancolía, de épico lirismo y angustia existencial.

Todo un lujo este "Door, door", donde se vislumbran los primeros pasos de unos músicos que harían historia. Y es que la sombra de Nick Cave es muy, pero muy larga.

viernes, 26 de febrero de 2021

NEUROSIS & JARBOE. "Neurosis & Jarboe" (2003)

 


¿Qué podemos esperar de un álbum a medias de una de las bandas más importantes de post metal junto a la ex-Swans, la pitonisa Jarboe? No hay que dar muchas vueltas, la primera canción del disco, "Within" es la perfecta introducción de esta ordalía de música para clamar apocalipsis que es este monumental trabajo. 

Disco original de 2003, que en 2011 se reeditó y que Bob Weston de Shellac se encargó de remasterizar, para dar más poder, a un sonido de esos que te hace crujir los oídos, con su infinita agitación que pulveriza suspiros, con la inclemencia instrumental oscura que rodea todo el lp ("His last words"). 

La voz de Jarboe es como una araña que repta por los orificios más profundos de tu alma ("Taker"), y toda la maquinaria de Neurosis esta perfectamente sincronizada para completar un autentico delirio repleto de amenazas que nos recuerdan a Swans como "Receive", o pétalos envenenados de suspiros aciagos ("Erase"). 

Todo el disco transpira amenaza, miedo, condensados ritmos de un futuros negro y oscuro como esa vesanía sónica que es "Cringe", o acercamientos al espíritu de Neurosis, como ese culebreo sónico que es "In harm's way". 

A los que amamos tanto a Swans como a Neurosis, este pedazo de peligro musical es todo un sonajero repleto de escorpiones para nuestros oídos. Un puro goce pues. 


martes, 23 de febrero de 2021

GUIDED BY VOICES. "Styles we paid for" (2020)

 

Robert Pollard. Guided by Voices. Cuando escuchas estos dos nombres y te hablan de un novedad discográfica no puedes más que empezar a sonreír y comenzar a frotarte las manos de lo que se avecina. Porque si, "Styles we paid for" es otra colección indispensable de canciones que no te debes perder. 

Vaya enganchón emocional son las dos primeras canciones del disco, "Megaphone Riley" y "They don't play the drums anymore". Como en sus mejores tiempos, indie rock con pericia, melodías arrebatadoras, el pulso a 100, bestial atracón que te deja con ganas de más.

Y el resto viene a continuación. Y es que este disco (es una de las pocas veces en su lóngeva carrera que solo han grabado 1 disco en un año), es un tratado de recuperación de todo lo bueno que nos dio los 90, donde la banda, a la sombra de grupos como Pavement, creció como la espuma. "Slaughterhouse" es delicada y dulcemente cruel y "Endless seafood" es arrebatadora de principio a fin. 

Quien acuse a Guided by Voices de que ya nada ofrecen, no saben lo que se están perdiendo. Escucho "Mr.Child" o "Stops" y me viene a la memoria a los mismos que no deslumbraron con trabajos del calibre de "Alien lanes" o "Bee thousand".

Pollard y sus chicos despiden calidez, honradez musical, y sobre todo buenas canciones ("War of the devils"). Indie rock, psicodelia, power pop... Todo cabe en este carromato de sensaciones gozosas, en esta postal al albur de una eficaz concatenación instrumental de grandes momentos para recordar ("Crack at lake Placebo"). 

Nos queda Pollard para rato. Este tipo tiene la creatividad en el momento ideal para regalarnos otra vez en este año 2 o 3 discos. Da para eso y más este portentoso músico que tan buenos ratos nos hizo pasar. A disfrutarlo pues. 


sábado, 20 de febrero de 2021

BLACK COUNTRY, NEW ROAD. "For the first time" (2021)

 


Ese grupo y este álbum bien pudiera cambiar la música actual, bien pudiera abrir un boquete enorme donde quepan las necesidades artísticas de expresión de un montón de jóvenes que tienen mucho que decir. 

Ya me quedé sin palabras cuando me topé hace tiempo con "Sunglasses". De eso hace mucho. Ahora viene la acometida, la bomba, la caja de ritmos brutal, la mecedora asesina. Y es que estos pipiolos te dejan boquiabierto. 

El inicio con "Instrumental", donde la música del este se cruza con el jazz, el jazz con el noise, es sólo la primera de las canciones ganadoras de un disco completo, vigoroso, repleto de sueños obtusos, de elementos para hacer una tesis sobre el camino que seguirá el presente y el futuro de la música si sigue habiendo maravillas como lo que ofrece este grupo. 

Los siete componentes de Black Country, New Road no deambulan nunca por la cuerda floja. Ellos se comen el escenario, ellos atraviesan noche oscuras para regalarnos epifanías como "Athens, France", donde puedes hallar ecos de Slint, Codeine  y de Joy Division, todo aderezado con un mapa instrumental de esos que quitan el hipo. Desarrollos largos, la voz grave de Isaac Wood tocando las campanas de un cielo de luces sombrías. Vaya pedazo de tema. Como te deja el cuerpo.

"Science fair" comienza con una ralladura de guitarras, para el poco construir un pasadizo donde la pasión se desboca, donde se vislumbra el peligro, donde notas la tensión como crece a cada minuto mientras ellos siguen tejiendo la telaraña sónica que te sacude los sentidos, que te perfora el animo en una especie de free jazz repleto de luces que matan. El revuelo que han armado este combo afincado en Londrés es de tal calibre que su nombre largo que se va apoderando de más y más fanáticos de este sonido que llega a la catarsis tras llegar a la cuarta o quinta escucha.

Y es cuando llegamos a la canción que hizo que se les abrieran las puertas, "Sunglasses". La más feroz de todo "For the first time". Nuevo post rock cuando el estilo ya esta algo obsoleto. Vaya comienzo, vaya manera de tensarte los nervios, vaya forma de entrar los instrumentos, uno a uno, en una bacanal de calma que duele, en un aturdido enjambre de pus de voz que cierne agoreros percances, pastillas para no olvidar, truenos al por mayor. Que suavidad, que ternura, que frenesí, que furia, que forma de cambiar por la mitad del minutaje de tema, post punk de corazones de hielo, la música del futuro construida a base de martillazos de flores.

El encuentro con discos como este consigue que las palabras no puedan llegar a definir al 100% lo que se esconde en él. "For the first time" es grande por lo que contiene, por lo que expresa, por lo que produce en el oyente, y por la certeza de que detrás de esta banda, de esta producción, hay algo más que un simple disco. "Track X" la más corta, con sus cuatro minutos y medio da la voz al final con "Opus", y su sonido de música del este, rabiosa a dentelladas, nerviosa y aulladora.

¿Qué mas se puede decir de Black Country, New Road"?  En tu mano está. Pon el disco, déjate llevar, sube el volumen y disfruta, disfruta como si no hubiera mal en el mundo....



jueves, 18 de febrero de 2021

SCHWARZ. "Heavengazers" (2007)


Pedazo comienzo que tiene este "Heavengazers" con ese petardeo sónico que es "Spit".  Y es que los buenos de Schwarz, siempre que querían apabullaban. Grabado en Alemania, el grupo que por aquí más se ha acercado al krautrock, consiguió con este pedazo de disco, también recordar a Sonic Youth ("Angels"), y volar entre efluvios de distorsión. 

El trio murciano, siempre ambicioso, ya había dado cuenta de su poder sonoro en trabajos como "Arty party" y tampoco hay que olvidar el disco que grabaron a medias con Manta Ray, otro artefacto a recuperar. Este "Heavengazers" acumula escozores por doquier. 

Parecen una banda de shoegazing en la melódica y envolvente "Our plan to conquer the world", para al instante inclinarse por las sacudidas psicodélicas de "Fuzz tanzz". "Sound of Confucio" es planeadora y ambiental y en "She took my hand" aparece de nuevo su cara más frenética y porque no, también divertida. 

Ruidos exploradores en "Giallo" y post rock psicotrópico en "Esoterica", anteceden al ocaso de un gran disco, con la singular y tranquila, "Open spaces". Enormes Schwarz. Una rara avis en nuestro panorama musical. Siempre viene bien recuperarlos. 



martes, 16 de febrero de 2021

MY DAD IS DEAD. "Chopping down the family tree" (1991)

 


Que gusto esto de recuperar viejos grupos y discos de los 90. Especialmente, este reencuentro con una banda con un sonido tan particular y excitante, melódicos, expansivos, repletos de aristas cuando se ponen serios, y sobre todo altamente emocionales. 

Desde principios de los 80 hasta el 2009 duró la carrera de un grupo repleto de sugerencias, comandados por Mark Edwards. Este fue quizás su lanzamiento más redondo. Dada la cantidad de estelares estrellas que bogaban por aquella época, My Dad is Dad (como tantos otros), se quedaron en la segunda fila. 

"Chopping down the family tree" empieza con algo parecido a un grunge bajo de vueltas, con "Cool rain". Nada que ver con lo que te encuentras en el disco. Porque luego viene el rock con bromuro de "Deliver me home" y la épica de la que titula este pedazo de lp. Pedazos de estribillo. De esos que se te quedan grabados. 

Así eran My dad is Dead. Con este torrente de voz que la acerca al post punk, grave, con cadencia de lirismo ("Journey"), y siempre con una acompañamiento musical que hace especial hincapié en una vena melódica repleta de constantes lugares para el disfrute. El inicio de "Know how to run" parece guiñar un ojo a Shellac. El resto de la canción  a The Fall. Vaya pasote. 

Mi favorita, sin duda, "Come to me". Se te erizan los pelos con ese deje dramático, posando a la luz de una luna turbia, sensación de que  lo suyo era fabricar post punk de ese que va a su bola, que se une al indie rock sin tapujos, o un  art rock exquisito. Vaya delicadeza de canción. Si tuviéramos a mano nuestras antiguas cintas para grabar, allá iba corriendo yo a compartir este tesoro.

Y es que lograban tocarnos la fibra ("Without a doubt"), y hacernos sonreír ("Shine"). Y casi acabando el disco, "Walk on water",otro retazo de post punk con pose de drama incendiado. Lo dicho, no hay nada mejor en estos tiempos de tanto olvido, de recuperar gemas musicales como esta. Un auténtico disfrute para los degustadores del buen comer musical.


domingo, 14 de febrero de 2021

USA NAILS. "Character stop" (2020)

 


Pedazo trallazo que se sacaron de la manga USA Nails, con este su quinto trabajo en una carrera repleta de sustos de distorsión, de disparos de noise, de apabullantes ritmos endiablados de esos que no se olvidan, que son pura adrenalina. 

Grabado en 4 días en un estudio de Londres, los chicos de USA Nails, desde el primer estallido llamado "Revolution worker" consiguen llenarte de cabeza de pájaros locos. "I don't own anything" es puro punk peligroso y tendenciero, y la que titula el cd, es  una pasada macarra y con peligro en sus guitarras. 

Si los cuatro discos anteriores de USA Nails no hay que perdérselos, este "Character stop", es otra andanada de bajos hirientes ("How was you weekend'"),  de crudeza enlatada al vacío como ese boomerang llamado "I am posable".

Y es que en la media hora que dura "Character stop", es imposible aburrirse con esta tanqueta sónica que tiene canciones tan indomables como "No pleasure", y agitados cócteles de esos que llaman a la insurrección ("See yourself"). 

Tiran por una extraña psicodelia industrial en "Preference  for cold", para terminar a lo grande con "Wallington" y su seducido paseo por áticos de peligro y alta tensión. 

Un disco que salió a finales de 2020, pero que hay que recuperarlo en este año, porque su sonido nos enerva, nos encabrita. Una maravilla. 



viernes, 12 de febrero de 2021

VIC CHESNUTT. "North star deserter" (2007)

 

El desaparecido Vic Chesnutt,  que comenzó su carrera al principio de los 90,como cantante de folk, tuvo que esperar al año 2007, de la mano del sello Constellation y bajo la producción del ex-Fugazi Guy Piccioto para grabar su mejor disco. 

La verdad es que Chesnutt no tuvo mucha suerte en la vida. A los 18 años tuvo un accidente de coche que le condenó a vivir en una silla de ruedas el resto de su vida. En 2009, harto, cansado de tanto malvivir, se suicidó entre un mar de calmantes. 

"North star deserter" no es sólo folk. Aquí hay mucho mas. Si "Warm" es acústica con dolor, ya en "Glossolalia" se deja entrever algún ramalazo de guitarra para quebrar los silencios que abundan en este enorme disco. Como la voluptuosa "Everything y say" puro indie rock que llega a la catarsis emocional. Se nota que lo de grabar en sello Constellation no fue por azar.

Delicada y setentera es "Wallace Stevens", y absorbente e impactante "You are never alone". Grabado en apenas 10 días y acompañado de músicos de bandas del sello (Thee Silver Mt. Zion, Hangedup o los mismísimos Godspeed you Black Emperor), la maestría de Chesnutt sobrevuela cada canción.  Hasta la versión de Nina Simone, "Fodder on her wings", te llena la cabeza de arañas. 

Los ocho minutos de "Splendid" son todo un laberinto de experimentación instrumental, y en "Over" se sobra con su garganta erizada y su guitarra para mordernos con su dolor. Mi favorita, "Debriefing" y su desabrida electricidad, distorsión a mansalva, crujientes sonidos que dan miedo. 

Discazo pues de este ruiseñor herido que logro hacerse un hueco en los primeros tiempos de los 90 para seguir después con sus tonadas de sombras y depresión.


miércoles, 10 de febrero de 2021

MOUNT EERIE. "Clear moon" (2012)

 

No es la primera vez que aperecen por estos lares Mount Eerie. Desde que conocí el trabajo de su lider Phil Elverum, no he parado de seguirle la pista. Y es que si algo caracteriza la música de Mount Eerie es saber ponernos la piel de gallina. 

Tan sólo le basta las dos gemas iniciales, "Thought the trees pt.2" y "The place lives", para elevarte con su música recogida, ambient para mañanas grises, sonidos delicados que te hacen vibrar. En éste el que fuera su quinto disco, no te puedes quitar la sensación de levedad, de comprobar que ésta música funcionaría para esperar amaneceres ("The place i live").

"Lone bell" tiene ecos a Robert Wyatt cuando se desprende de la tierra para volatilizarse en éteres de ensueño. Vaya gozada. Como cuando suena "House sharpe" y esa electrónica de bajo octaneje que seduce por sus olas cadenciales de repetición. 

En "Over dark water" se acercan al post rock para llegar a la que titula el cd, la más atmosférica del lote, la que más provoca ansia de elevación, tristeza envasada el vacío sin contemplaciones. "Yanning sky" y "(Synthesizer)", ponen el punto final a un exploratorio viaje por los confines de la delicadeza, un festín para los sentidos, música para el arrobo.