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domingo, 16 de abril de 2023

FLOATING POINTS, PHAROAH SANDERS & THE LONDON SYMPHONY ORCHESTRA. "Promises" (2021)

 

Pura espiritualidad la que transmite este pedazo de disco entre el gran saxofonista Pharoah Sanders, el grupo de música electrónica Floating Points, y la orquesta sinfónica de Londres. Un disco dividido en 9 movimientos que bien pudiera ser una canción en nueve partes, porque de eso se trata. De resumir en 9 espacios la creación, el torrente brutal de este trío mágico. 

Si el "Movement 1" es el perfecto movimiento para ponerte en marcha en esta sacudida etérea y mágica, en "Movement 2" ya sin posibilidad de escape, el torrente es de tal intensidad que no te queda otra que subir el volumen, sentarte en el sillón, y pensar en deshacerte de un plumazo. 

Todos los movimientos son como una reinterpretación de un sonido que quieres que no se se acabe, donde la delicadeza es lo que perdura, lo que queda cuando se acaba cada tema y da paso a otro más, donde con leves diferencias, van encadenando a su manera usando las armas de su arte, un amasijo de espiritualidad, de soberbio bienestar para que el oyente disfrute de esta levedad que se antoja disfrutable, repleta de paz. 

El saxo de Sanders es un golpe de aire que se queda en tu piel, en el resumen de la historia del jazz, acompañado por unos viajeros dispuestos a dar todo para salir por el agujero de una nube, para poner carteles en las paredes de aquí viva la belleza. 

Las cuerdas de la orquesta, los teclados que se camuflan en este orden en buscar del colapso total, todo para que cuando termine su escucha, te quedes como embobado, queriendo pulsar de nuevo el play, para que de nuevos, todos los movimientos te lleven a una suprema quietud. 



viernes, 4 de diciembre de 2020

BOHREN & DER CLUB OF GORE. "Patchouli blue" (2020)

 

Adoro a Bohren & Der Club of Gore. No me he perdido ninguno de sus ocho anteriores discos, y claro, este noveno no iba a ser menos. Los alemanes, tejedores artesanales de música triste, de sonidos para films imaginarios, de trágicos compuestos de absenta, han vuelto con nosotros después de 6 años de ausencia. 

Y no han podido venir en mejor momento. Si "Total Falsch" es el comienzo lírico, "Verwirrung am strand" es su continuación en forma de score de película de cine negro. Con el saxo que repta, con la luz en medio de la penumbra que entra y te pide sosiego, que no eligas la oscuridad o lo claro, que se puede vivir en ambos sitios sin miedo a erosionar tu silencio.

Que manera que tienen de ponerte la piel de gallina. "Glaub mir kein wort" es un pasaje repeto de desolación, de una tristreza infinita transmisora de una paz que emerge de las brumas, donde te enredas cuando suena la que titula el cd, un paisaje repleto de misterio, de notas que vagan en el aire entre exaltados latidos que bien pudieran sonar en cualquier obsesión de David Lynch. 

Ya cuando aparece el piano que introduce "Deine kusine", estas de lleno metido en una vorágine de quieta agitación, una constante amalgama de pulsiones que te seducen, que provocan una querencia a no moverte, a seguir con la escucha de este hipnótico trance repleto de memorables momentos.

Todo "Patchouli blue" es embriagador, sedoso, cloroformo que agita tu retina, tenues sonidos que se volatizan en un crisol de suspiros ("Vergessen & vorbei"), o en increibles secuencias para postergar el sueño hasta los días donde se acaban las pesadillas ("Tief gesunken"). 

Al final, cuando empieza a sonar "Meine welt ist schön", te da la sensación que has estado hibernando durante una hora, que se paró el tiempo, que te disolviste en un vaho efímero. Sublime. A todo aquel que aun no halla sucumbido a Bohren & Der Club of Gore, le recomiendo toda su discografía. Pecado capital perdérselo....


 

lunes, 5 de agosto de 2019

KAMMERFLIMMER KOLLEKTIEF. "Absencen" (2005)


Sobrecogedor. La música de este colectivo alemán pilotado por Thomas Weber, es una de esas creaciones que te llegan desde la primera escucha, que te penetra y te pide más. Ya desaparecidos, la mixtura que hicieron del jazz, el noise, la música electrónica consigue la recreación de unos ambientes donde perderse cuando apagas la luz ("Lichteloh").

La música de Kammerflimmer Kollektief te perfora por su delicadeza y sus corrientes de tranquilidad que parecen murmullos abastecidos por una clasicismo bestial, ("Nachtwache, 15 september"), o pequeñas joyas que se beben a grandes sorbos de un jazz glacial al que sucumbes nada más los primeros segundos arañan el aire ("Equilibrium").

"Alles glühen" es una  incubadora de silencios de saxos que arrullan y arrullan y "Shibboleth" es una cacofonía de instrumentos de vientos conjurados por expulsar peligro desde las andanadas de la garganta. Soberbio e hipnótico.

Vuelve la calma con las miniaturas "Nach dem regen" y "Bëtaubt", dos reliquias fabricadas para amainar en valles de luceros espasmódicos, delirios de tensión, fragor y disidencia. "Unstet (Für Jeffrey Lee Pierce") es una especie de balada country, delirante homenaje al desaparecido lider de The Gun Club. Pasadote.

Para terminar, "Die vögel sangen....", otra calma chicha para veranear entre corrientes de tiburones, y saxos que parecen vivir en una pereza eterna. Grupo pues a redescubrir, con un mapa sonoro de esos que apatece perderse.


sábado, 6 de junio de 2015

NAT BALDWIN. "In the hollows" (2014)


El componente de Dirty Projectors, Nat Baldwin, armado con su contrabajo y su falsete que sube montañas y araña cuerdas, nos regalo en el 2014  este pedazo de disco de uso y disfrute para esa minoría silenciosa que disfrutamos con el sopor del buen silencio.

"Wasted", y sobre todo "Knockout" nos ofrece un desarrollo colosal de las posibilidades de un instrumento, que acompañado con esa voz de que trincha aires para desperdigar abrazos, te enfangues en una redadas de rosas rociadas con el cariño del crecimiento.

Me gusta "Half my life" porque cumple lo que promete, vals amansador, tensión a pelo, descubriendo formas nuevas para divagar en divanes de luces y sueño perpetuo. la New York Ensemble Music, grupo de cuerdas para estirar la dicha, ayuda a Baldwin en este tentación de sombras para pintar espejos.

Sólo con el inicio de la que titula el cd, te verás empujado a aplaudir a este cantaindie que parte de la vehemencia de los huecos ("hollows") para acribillarnos a dentelladas, versos en botella, fiebre que te hace pedir una cerveza de eclipses, o un beso de esos que sirven para calma la pena.

"The end of the night" es una luminosa especulación que juega al escondite con sus recovecos de jazz interior, de velas que se apagan mientras las cuerdas que ayer fueron instrumento de horca, hoy salvan al ahogado de un final de tiburones hambrientos. Me seduce "Starpshooter", y no paro de pincharla en el tocadiscos invisible de mi querencia musical.

Asi es Nat Baldwin, basta ver el clip que pongo por aki abajo para caer sin remisión en el poderío inmediato de este tahur de la introversión. Para decir adiós, "A good day to die" una aclamación sin final ni principio. Música de altura para cerrar los ojos y soñar.