sábado, 12 de junio de 2021

BLACK MIDI. "Cavalcade" (2021)

 

No hace falta mucho. Sólo con esa tromba de sonido que da el pistoletazo a "Cavalcade" con esa lujuriosa sección de vientos que apabulla en "John L", te das cuenta que estás ante la presencia de uno de los trabajos más importantes de este 2021. Atrás queda el ruidismo de "Schlagenheim", su potente anterior trabajo. Aquí hay mucho jazz, mucho sonido progresivo, mucho desquiciamiento.  Y eso es de agradecer. 

Un espectáculo de principio a fin, donde Geordie Greep nos muestra sus múltiples caras y donde destaca sobre toda esa bestia de batería llamada Morgan Simpson. Hasta esa versión de crooner le sienta bien a Geordie, como vemos en esos islotes que hallamos en "Cavalcade" como "Marlene Dietrich", donde se apacigua y nos tranquiliza, porque si el ritmo de todo fuera como la que abre el disco nos volvemos todos orates de cabeza. 

Fusión funk en "Chondromalacia patella" que al poco se convierte en un torbellino esquizoide, en una tromba salvaje de tensión que te apabulla y arrasa. Vaya sonido. El single de "Slow" es otra de las muchas maravillas que te encuentras en este caramelo envenenado llamado "Cavalcade"; funk mutante, extrema instrumentación de unos pipiolos que parecen que llevan tocando desde la cuna.  Los de Londres, con solo dos discos ya pueden decirse que han conseguido tener una voz propia, que no suenan a nadie. Su catarsis es un vendaval y un aullido, una bomba que te acosa, un disco que hay que darle tiempo hasta que se pose en tus entrañas. Luego, no podrás despegarte de él. 

"Diamond stuff" es la más oscura, la que condensa con el peligro que acecha en cada segundo de escucha la rabia de un grupo que seguro que está edificando ya los cimientos de un futuro que se percibe grandioso en todos los sentidos. Sin palabras te quedas cuando acometes "Dethroned", aquí casi parece Jeff Buckley Geordie Greep, que te engancha a su soniquete vocal y que deja paso a una visceral escabechina de ruido total.

Para terminar, "Ascending forth" y su romanticismo repleto de mal dolor, un baile al albur de alguna luna perdida, una sincronizada caricia a lomos de una especie de bossa nova marciana. Nada que decir. Solo queda disfrutarlos una y otra vez.


jueves, 10 de junio de 2021

RIVAL SCHOOLS. "United by fate" (2001)


 Sólo sacaron 3 discos entre los años 2001 y 2013, y quizás este "United by fate" es el mejor de ellos, por el que más tarde fueron conocidos. Y es que la banda de New York liderada por Walter Schreifels, compuso un buen conjunto de canciones entre el emocore y el post hardcore más melódico, repletas de sugerentes motivos para fijarse en ellos.

"Travel by telephone" es eléctrica y urgente, rebosante de fuerza y energía. Como "Everything has its point" y ese desgarro emotivo, o "High acetate" donde a ratos se parecen a Nirvana. Música que juega con la distorsión ("Undercovers on"), que navega en las mismas aulas donde antes transitaban grupos como Quicksand o Sunny Day Real Estate.

Potencia, adrenalina, y una instrumentación eficaz, que en temas como "Used for glue" se llena de veneno y en otros como "World invitational" consiguen estrujarnos en un maremoto de pasiones tomadas al asalto por una rabia siempre contenida. 

Todo "United by fate" pasa rápido porque veloces son las ideas concebidas en una producción que no le sobra nada, que reparte aristas ("The swich"), y que no se frena en ningún momento, como una maquinaria habilmente engrasada de principio a fin ("My Echo"). 

Otro combo más para poner en tu discografía cerca de Jawbox, Jawbreaker, Mineral o los ya mencionados Sunny Day Real State. 


 

martes, 8 de junio de 2021

LISA GERRARD. "Immortal memory" (2004)

 

Adentrarse en un disco de la ex cantante de Dead Can Dance, Lisa Gerrard, es garantía segura de que te vas a ver imbuido en una niebla acogedora, en un suspiro de calma nacida por esa voz que amenaza tristezas. Ya puede ser en solitario o en sus discos compartidos, no te queda más que sentarte y esperar que las nieblas desaparezcan entre la bruma de su cantar. 

En este caso a medias con el compositor irlandés Patrick Cassidy, a Lisa no la hace falta mucho para hechizarnos. En "Maranatha (Come Lord)" te falta el aire cuando penetra hasta tus entrañas esas modulaciones etéreas tan suyas (cantada en arameo, hay queda eso). 

Sombras celtas se pasean por este maravilloso trabajo junto a orquestaciones de esas que dan pie a lo mejor de Gerard, como esa épica tonada llamada "Amergin's invocation", nacida para un pelicula de esas de duelos y venganzas, de dolores y transcendencias. 

"Elegy" es puro Dead Can Dance, casi siete minutos paseando cerca de una cascada liviana de ruido, casi siete minutos remando en un lago de profundidad de ternura. Envolvente y mágica. Como "Sailing to Byzantium", y esa tormenta de cuerdas perfecta organizada para elevarte con la estridencia suave de Lisa, con su pulso vocal que transciende y te derrite. 

En "Abwoon (Our father)", Gerrard recita el padrenuestro y lo hace en Arameo. ¿Qué más se puede decir? Nada, dejarse llevar y estar preparado para lo que viene en la que titula el cd, otra muestra de lirismo avasallador, donde Cassidy prepara a la perfección la estancia para la gesta sonora de Lisa Gerrard. 

"Paradise lost" es la más cinematográfica de "Immortal memory" y "I asked for love", basada en un poema de Digby Mackworth Dolben, acaban esta excursión de pulsiones internas que es un trabajo, como todo lo que ha hecho Lisa Gerrard en toda su carrera, necesario e indispensable para los que gozamos de esta paz que irradia de su mágica voz. 

lunes, 7 de junio de 2021

REGULATOR WATTS. "The mercury" (2017)

 

Este interesante disco, recopila todo el trabajo de esta banda nacida bajo la sombra de Hoover, comandada por Al Duhham, y acompañado por Cret Wilson y Areif Dasha Sless-Kitain. Regulator Watts, en activo entre los años 1996 y 1998, desde que se inicia el disco con "48 Donut Queen" y su continuación con "Los Angeles", practicaba una especie de post hardcore emocional, con reflexiones y paradas en puntuales en el post punk. 

A veces se escoraban más en un aspaviento de guerrilla punk como "Nothern innoculation", para otras como en la colosal "Wislow", componer una verdadera secuencia de ritmos quebrados, monolíticas distorsiones que ardían o ralladuras noise como "Rocket to Chicago". 

Debemos el sello BCore la edición de este trabajo, donde se recoge todo lo que Regulator Watts hicieron antes de su único disco "The Aesthethics of No-drog", y donde nos encontramos verdaderas joyas cercanas al emocore como "New low moline". 

Disco pues repleto de aristas y de experimentación ("The Final Lexicon II") de una desconocida banda que es un lujo volver a oír hoy.  Gracias de nuevo al sello catalán por esta indispensable labor de acercanos trabajos tan necesarios como este.


jueves, 3 de junio de 2021

SILVER JEWS. "Tanglewood numbers" (2005)


 "Tanglewood numbers" fue el quinto disco de la banda  comandada por David Berman, y como en todos sus trabajos, cuenta con colaboraciones de todo tipo. Por aqui anda Stephen Malkmus , Bob Nastanovich, miembros de Lambchop y de Jesus Lizard. Vaya elenco. 
 
Y no hay que esperar mucho para el disfrute. "Punks in the beerlight" es uno de los mayores himnos de su carrera  y "Sometimes a pony gets depressed" se cuenta como una de las más ariscas de este trabajo que esta repleto de toneladas de sensaciones para gozar. 

La amable y feliz "K-hole", o la rural "Animal shapes", son muestras evidentes de la soltura de Berman y su grupo en un sensacional paseo por esos caminos donde la calidad musical se une a la efectividad de unos sonidos que para nada pasan desapercibidos a los oidos más exigentes. 

No nos fallaron nunca Silver Jews, y tras la muerte de Berman en 2019, es de obligada recuperación llenarte las horas de tus días con esas sensaciones tan emocionales creadas en canciones como "I'm  getting back into getting back into you".

"The poor, the fair and the good",con Cassie Berman a la voz,  me recuerda a Wilco en ese engranaje instrumental repleto de sugerencias y vaivenes rítmicos, y "Stepings is the only love" es candida y tierna a partes iguales. 

"Tanglewood numbers", un rutilante ejercicio de estilo, un volcán avasallador. A disfrutar toca pues. 



martes, 1 de junio de 2021

HALF JAPANESE. "Crazy hearts" (2020)


En el año 1977, Half Japanese, la banda de Jad Fair, sacaron su primer disco.  Y el año pasado editaron este recomendable "Crazy hearts" , donde se nota porque grupos tan influyentes como Sonic Youth o Nirvana, sacaron en su día a Half Japanese de ese anonimato forzado e inmerecido. 

Y es que si un disco se defiende con canciones y no por la historia particular de una banda, cuando empiezas la escucha de un lp con dos pedazos de hits como son "The beast master" y sobre todo la melodia y adictiva "Wondrous wonder", no te queda más que quitarte el sombrero y vibrar emocionado con una tanda de sonidos de esos que quitan el hipo. 

"Dark world" suena a art punk saltarín y juguetón y "And it is" con sus teclados rebosantes de frescura, te contagian por su nervios y vigor, sonidos de juguete que son pura catarsis de alegría. "Crazy hearts" se grabó en estudio de España, Francia y Estados Unidos, en medio de la pandemia, y la verdad es que el resultado final es todo un punto, sin altibajos reseñables, todo adecuadamente en su sitio. 

"My celebrity" es psicodelia de baja intensidad y en "Late at night"  rezuma de barroquismo triste, pasajes de bajón, reflexiones en voz baja, puro disfrute. La que titula el album es un caramelo de pop inflado con veneno característico de la voz de Jad Fair como moduladora de este experimento colosal que es la música de Half Japanese. 

"As best you can" es extraña y tierna, y en "A Phantom menace", la más poderosa de todo "Crazy hearts", nos muestran sus aristas más sofisticadas, su sonidos más vigoroso. "Let it show" pone el punto final a un soberbio disco, donde asistimos con placer a la buena salud de un compositor, Jad Fair, repleto aun de muchas cosas que decir. 


 

domingo, 30 de mayo de 2021

RANDGA. "Formely extinct" (2012)

 


Vaya sonido que se gasta Randga. Formados por el guitarrista de Sun City Girls, Richard Bishop, también a la guitarra Ben Chasny de Six Organs of Admittance y el batería Chris Corsano, el trío hace en este su segundo disco, lo que en el primero ya dieron muestras de ello: eficaz música instrumental repleta de psicodelia, recovecos, aristas y mucha tensión. 

El comienzo no puede ser más cañero con ese disparo que es "Idol's eye", para en "The Vault" envolvernos en una puntazo de punteo que recuerda a los Television de su mejor época. Cuando suenan cálidos y tiernos, te meten en el bolsillo, como esa especulación lírica llamada "Silver Nile", con sus once minutos de continuas disgresiones para amantes de los que no nos gusta las aventuras sónicas.

"Plugged nickel" tira por la calle de en medio del mathrock , y "Majnum"  se resuelve con su potente armazón instrumental, arabesco de distorsión, punteos devoradores que en la pequeña "Goodbye Mr. Gentry", nos da un respiro para continuar el viaje con "Tres hambres" y su espejismo de cuerdas que sierran silencios. 

Terminamos este "Formely extinct", con "Night porter", la mejor manera de acabar este psicodelia devoradora, este dislate de maestría sonora que hará que gocen todos los que no tengan reparos a la música repleta de ortigas.