martes, 17 de mayo de 2022

ISIS. "Celestial" (2000)

 


Junto a Envy, a mi modo de ver, son las mejores bandas de Post Metal. Ya desaparecidos, con "Celestial" , el grupo de Aaron Turner, comenzaba una carrera que fue ganando enteros según fueron haciendo discos, como ese indispensable "Oceanic" (2002), donde el sonido de Isis se fue depurando con bastante acierto. 

"Celestial" es un canto contra la tecnología que crea servidumbres de difícil salida. Musicalmente encontramos rudeza metálicas del tipo de "Celestial (the tower)", donde a pesar de iniciarse como un mazacote casi industrial, se abre camino una vena buscadora de nuevos caminos hacia una tranquilidad amenazante. 

"Glisten" es otro bombardeo de tensión y devastación, mirando de cerca los impulso de grupos como Godflesh, pero introduciendo secuencias instrumentales que aportan algo distinto y novedoso. Cerca también de Neurosis está el tema "Swarm reings (down)", apisonadora apocalíptica con guitarras que son un enjambre, y con la voz de Turner rota en medio de fogonazos de rabia. 

Isis da pista lo que sería su sonido posterior en "Deconstruction towers" con paisajes casi cercanos en ocasiones al post rock. Pero ellos siguen con sus ideas de furia industrial como lo demuestran en "Collapse and crush", repleta de reflexiones y parones que anticipan batalla.

Durante toda la escucha de "Celestial" viendo la progresión posterior de Isis se notan las pequeñas huellas que van dejando y que irán germinando en esos desarrollos tan característicos, de los que emanaba una crudeza que se irá puliendo. Y el ejemplo más claro lo tenemos con "C.F.T." y ese inicio acústico que se convierte en una intensa especulación impactante. 

Quizás sea el trabajo menos efectivo de su carrera, pero se ha de reconocer que ya están aquí los cimientos de una arquitectura sonora que nos regaló muy buenos momentos. 



lunes, 16 de mayo de 2022

VARIOS. "Just like heaven- A tribute to The Cure" (2009)

 


Un disco de versiones de The Cure. Tenemos tantas ganas de escuchar las nuevas canciones de Robert Smith y sus chicos, que paramos en este trabajo-tributo donde bandas de todo tipo de pelaje, con más menos fortuna que acierto nos traen las canciones que tanto amamos. 

Cuando acabas las 16 elegidas te da la sensación de que la mayoría aunque ha querido no ha podido. Es difícil ya sabemos, ajustar el cancionero de The Cure a los registros de cada uno, pero falta en muchas de ellas punch y hechizo. Desde el inicio naif de "Just Like heaven" con Joy Zipper, hasta la casi calcada "The Lovecats" con Tanya Donelly. 

Si la original "Lovesong" te desgarraba, aquí The Brunettes se quedan en tierra de nadie. "In Between days" con Kitty Karlyle tiene un aporte guitarrero que le da por lo menos algo de gracia. Como también pasa la criba la sensualidad de Dean & Britta  en "Friday i'm in love". Luego viene las inconsistencias como Luff  en "Jumping someone else's train" y el ñoño pop de The Submarines en "Boys don't cry". 

No está mal Elk City con "Close to me" y es desastrosa The Rosebuds en "The walk". "Pictures of you" nos devuelve algo la esperanza con Elizabeth Harper para volver a caer en el aburrimiento con Cassettes won't Listen y su mala versión de "Let's go to bed". 

Tenemos que esperar hasta el final con las dos ultimas canciones que por si solas salvan este innecesario disco. Por una parte el grupo Black Francis, Grand Duchy con "A strange day", y sobre todo ese pepinazo irremediable que esta a la altura de la original "High", de la banda más grande de todos los tiempos, The Wedding Present. Si tienes el disco recurrirás a su escucha para olvidar la apatía que hay hasta que llegas aquí.

En resumen, seguimos esperando noticias de cuando será el momento que podamos hincar el diente a lo nuevo de The Cure. Mientras, nos quedamos con "High" en un disco para olvidar. 


sábado, 14 de mayo de 2022

BIZNAGA. "Bremen no existe" (2022)

 



Quizás no supere a un para mi su mejor trabajo ese soberbio "Gran Pantalla" (2020), pero he de reconocer que este es el disco que puede poner en órbita a esta banda residente en Madrid, y que recuperan con bastante éxito todo el punk y el post punk de los 80 de una manera muy particular ("Líneas de sombra"). 

Su sonido es ahora más claro, hay menos concesiones a las distorsiones de esas que agitan el cuerpo sin parar, pero no han perdido contundencia y sus letras son  de las que hay que parar para escucharlas con tranquilidad. "Domingo especialmente triste" cuenta con la colaboración de Isa de Triángulo de Amor Bizarro, dándoles otro enfoque a una banda de por si aguerrida. 

"Espíritu del 92"  es un grito contra la falsa esperanza de un futuro mejor que según mucho empezaba en aquel año y "Madrid nos pertenece" abría que ponérsela en random una y otra vez a la  Ayuso para que supiera que Madrid, nuestra ciudad, no son sólo unos miles de borregos votantes que dicen con su voto que vale todo. Hasta la muerte de nuestros mayores en las residencias. Aquí está Biznaga para arañar con sus gritos los cielos, aquí es cuando llaman a la insurrección. 

 Alvaro cada vez canta mejor, y el grupo ofrece toda su potencia en hits de esos imperecederos como "Como escribimos adalides de la nada" y sobre todo "Contra mi generación", donde ya es imposible quedarte parado. Llaman al movimiento, a que no claudiquemos. Puedes tener 20, 30 o 50 años, pero siempre hay que ser crítico y no tragarse las mierdas que nos quieran vender en nombre de esa libertad que vale los 2 euros de una cerveza. El valor de un trabajador sanitario vale lo que vale el olvido de los aplausos. El de la fecha de caducidad de sus contratos. Bravo por Biznaga. 

Su disco entra según lo vas escuchando, te quedas con sus melodías y con el arañazo de sus guitarras. Llegas a "La escuela nocturna" y ya entras en el climax total. Como en "Todas las pandemias de mañana" y "Filósofxs intempestivxs" pura adrenalina que te pide subidas de volumen. 

La mejor de todas, al final. Lo dejan para acabar el disco. "Una historia de fantasmas", la más post punk del lote, la más elaborada, la que mete más caña, la que no quieres que se acabe. Biznaga con "Bremen no existe" han puesto la pica en un lugar donde ya será difícil que pierdan. El sitio donde se aúna lo bien hecho, la necesidad de denuncia, y el deseo de llegar cada vez a más publico. Biznaga, sinónimo de rebelión. Hay queda eso. 



martes, 10 de mayo de 2022

IDA. "Lovers prayers" (2008)

 

Lo que más me gustaba de esta banda de New York, liderada por Daniel Littleton y Elizabeth Mitchell, era su cercanía sonora a los inigualables Low.  Salvando las distancias, y escuchando la canción que titula el que fuera último disco, pareciera que estuviesemos escuchando a Mimi Parkers garabateando palabras de tristeza sobre nuestros oidos. 

El matrimonio Littleton-Mitchell, ya traían tras ellos 7 discos donde cabían desde canciones íntimas, a folk apaciguador, junto a pop de cristales rotos. "The weight of the straw" es una muestra interesante y resumida de la carrera de una banda que transitó por lugares donde la ternura se acicalaba mientras pernoctaba en el silencio. 

Música para tener de fondo mientras lees un libro, temas como "The love below" son un manto de seda que se posa para enfrentar asperezas. Como "Willow tree" donde el piano y la voz de Elizabeth son unos en una fundición de lamentos. 

En "Worried mind blues" se escoran hacia el blues duermevela y en "Gravity" la levedad te lleva hasta "For shame of doing wrong", con ecos de hipismo multicolor.  A partir de aqui, el trabajo va decayendo,  se muestran más lineales ("First light" o "The Killers 1964"), y se echa en falta algo más de intensidad.

Me quedo con la primera parte de un disco que quizás peca de duración y que encuentra en sus primeras canciones la mejor manera para que les recordemos. 


 

domingo, 8 de mayo de 2022

MAD FOXES. "Ashamed" (2021)

 


Pon unas gotas de grunge, otra de post punk y otras de garaje. El resultado, es una bomba de relojería. Así suena el segundo disco de este trio de Nantes, que ha venido a confirmar lo que ya sabíamos cuando nos hicimos con "Desert island wish" (2018). 

Y no hace falta esperar mucho. Tan solo ponerte los dos primeros temas del disco, ( la que titula el cd puro post punk con ecos a Idles), y sobre todo "Gender eraser" una puñetera amenaza sónica que empieza en plan divagante, como si la cosa fuera un paseo por un jardín florido, para al poco convertirse en un auténtico puñetazo en el estómago de distorsión desatada. 

Y es que ahora que Idles no pasa por sus mejores momentos, que mejor que pararse en bandas como Mad Foxes, que hasta se permiten el lujo de vacilarnos con temas que recuerdan a unos Stooges cachondo ("Crystal Glass"). Lo de Mad Foxes va en serio;  se acercan a sonidos más grunge con "Sights" para a renglón seguido en "Patience" jugar al escondite en un tema que tira por la senda de un garaje dubitativo.

Cuando más me gustan es cuando acuden al aullido, como en la bestial "Propeller", y hasta cuando bajan la intensidad como vemos en "Charlie" o "The Cheapest friend" suenan convincentes. Decaen algo con la lineal "Home" para acercarse a la psicodelia en "Fear of love". 

Un pasote de disco que se disfruta con volumen alto, de un grupo que sobre todo en directo, son pura dinamita. 


viernes, 6 de mayo de 2022

THE ZEPHYRS. "A year to the day" (2003)

 


Caí rendido cuando conocí a este grupo escocés con el emocionante disco "When the sky comes...." donde la banda ejecutaba con bastante destreza ambientes cercanos al slowcore, con canciones íntimas que miraban también de reojo a todo el universo musical de American Music Club. 

"A year to the day" , que fue su continuación tres años después, comienza como un tiro con "Lacuna head" y sobre todo con "Go slow" y su potente post rock de guitarras erizadas. Vamos por buen camino. Senda que no abandonan en un trabajo repleto de sitios tranquilos donde rendirse y dejarse llevar ("Whashed to the shore").

"Empty eyes" es una amalgama de colores íntimos que provocan abismo en el corazón y "One year many mistakes" no deja de ser una bella calcamonía de Galaxie 500,brillante y efectiva. Los hermanos Nicol, Stuart y David, en sus cincos cds nos mostraron como se puede pintar lienzos con la lírica de la música sosegada ("A while"), siempre con la ternura como bandera, creando espacios donde quedarse prendido de un ocaso acuciante ("Watercolor"), o dejándonos sin respiración como cuando suena "Robert Flack"  y sientes que esto se está acabando. 

Buenos momentos los que nos dieron The Zephyrs, hermanados porque no con gente como Slowdive, se sintieron a gusto en ese lugar donde la calma chicha acompaña a los corazones solitarios. 


miércoles, 4 de mayo de 2022

UNWOUND. "Challenge for a civilized society" (1998)

 


No cabe duda que estamos ante uno de los mejores discos de la discografía de esta seminal banda de post hardcore (con permiso de ese imprescindible trabajo llamado "Leave turn inside" (2001)). Y es que lo bueno que tuvieron siempre Unwound, es que cada trabajo suyo fueron un paso más allá, siempre en busca de un sonido que les hizo definibles a la primera escucha. 

No se puede empezar mejor un disco que con "Data" y ese deje melódico con esa cortante y desafiante continuación que es "Laugh track". Los de Olimpia, comandados por su cantante y guitarrista Justin Trosper, nos desafiaban constantemente con su violencia siempre contenida ("Meet the plastics"), con esa agitación repleta de colores y de músicas altamente disfrutables. 

Grupo señero del sello Kill Rock Stars, Unwound depuraban su sonido produciendo temazos del calibre de "The world is flat" donde la batería introduce al bajo en una espiral minimal que se convierte en un hit de electricidad y alambres. Las canciones de Unwound son de largo recorrido, desarrollos potentes instrumentales ("Sonata for loudspeakers"), junto a furiosos experimentos de casi noise ("Side effects of being tired"). 

Pero al final siempre es el post hardcore en su visión más inclinada a la melodía, como nos demuestran en "Lifetime achievement award" la que sobresale en discos todos los suyo de una enjundia y una intensidad de esas que dejan huella.

Valga pues este modesto artículo como homenaje a uno de los combos que más agitación junto a Fugazi provocó con su evolución inteligente del hardcore.