"Just for a day" fue el primero y sin duda el mejor grupo de esta banda de shoegazing que promovió con su propuesta un mar de sensaciones acogedoras, donde se puede atisbar las querencias musicales de una banda que tuvo a Cocteau Twins como uno de sus principales influencias ("Spanish air").
Neil Halstead y sus chicos nos sumergen en un mar de burbujas de electricidad gaseosa como vemos en "Celia's dream", donde te ves imbuido de una calma que solo necesita los segmentos musicales para sentir el golpe del vapor sobre tus sentidos.
Es una pena que poco a poco, se fueran diluyendo con el paso del tiempo. La verdad es que la vuelta que tuvieron en 2017 con su disco homónimo, desde su silencio en 1995, cuando sacaron "Pygmalion", no hizo más que confirmar que no les ha sentado bien esta segunda vida como banda.
Pero este disco es otra cosa. Aquí tienes "Catch the breeze", una de las canciones más hermosas y con más feedback de su carrera, o "Ballad of sister Sue", bonita, decadente, repletas de estalactitas del sentir. "Erik's song" fabrica almohadas sónicas para dormir y en "Waves" se revisten de un tranquilidad que te embarga.
"The Sandman", casi al final, nos regala otro montón de sensaciones que son un lujo para un género, el shoegazing, que dio muy buena cosecha en esos años 90 que tanto añoramos.





