lunes, 1 de junio de 2026

NADA SURF. "The proximity effect" (1998)

 


Es mi disco preferido de Nada Surf. Sin ninguna canción que baje el nivel de uno de los discos más radiables en aquel lejano 1998, repleto como encontramos en "Hypersace" y sobre todo en "Amateur", hits de esos que han perdurado en el tiempo, indie rock balsámico, melódico, repleto de suficiente artillería eléctrica como para sacar del olvido a este gran grupo. 

La banda de New York comandada por Matthew Caws y el español Daniel Lorca, en este segundo trabajo, pusieron las bases de una carrera con sus altos y bajos, pero siempre repletos de honestidad. ¿Qué podemos decir cuando te topas con esa emocional "80 windows" repleta de aristas sentimentales? Disfrutar a tope de ellos. Como ese cañón llamado "Mother's day", o la delicadeza que te deja helado de "Troublemaker". 

Así eran Nada Surf, en estos inicios prodigiosos, con torrentes eléctricos del calibre de "Bacardi", para tararear y bailar sin parar, o turbulencias como "Dispossession", o rabiosos singles como "Slow down", repleto carisma y rabia. 

Ya en la recta final, "Silent fightning" y "Spooky", vienen a confirmar la grandeza de un grupo que siempre se mantuvo fiel a unos principios, honestos y radiantes en su manera de enfocar un indie rock para todos los públicos. 


sábado, 30 de mayo de 2026

LOU REED. "Ecstasy" (2000)

 


"Ecstasy", el disco número 18 de Lou Reed, con esa magnífica portada que parece que te este llamando para una pronta escucha, es otra muestra más del arte del músico que tantas buenas horas nos ha hecho pasar. 

Directo y roquero, contundente desde que empieza a sonar "Paranoia key of E" o "Mystic Child", "Ectasy" es otro de los trabajos donde la maestría de Lou alcanza cotas de esas donde muy pocos puedan llegar. Tan solo con recordar que en aquellas fechas en Austria subió al poder el ultraderechista Haider, y Reed anuló sus conciertos allí, nos dice mucho de como era el gran Lou. Se echa en falta que los grupos y músicos que amamos ahora, tengan más compromiso con lo negro que está todo y lo que nos viene. Parece que a muchos les da miedo hablar. Así nos va. 

En "Ectasy" hay canciones sobre el desamor, sobre las relaciones,  y las canciones, como la que titula el álbum, funcionan a la maravilla desde la primera escucha. Lenta, tranquila, parsimoniosa. Qué hermosura. "Modern dance" es otra apasionante tonada de esas que te embruja sin pedirte permiso. Joder, los pelos de punta. 

"Tatters" es otro de los puntos fuertes de un compacto trabajo donde parece que reverdecen los campos por donde pasea Reed su carisma desbordante a pruebas del efecto del paso del tiempo. Me sigo emocionando como cuando la escuche por primera vez con "Turning time around" y esa fragilidad que todo lo inunda. 

Un disco como "Ecstasy", para recordar al que tanto amamos, un disco como este para soñar con el hombre de la Velvet, un disco como este para sentir que nos hacemos viejos, un disco como este para sentir que aún nos quedan células rebeldes jóvenes. 


jueves, 28 de mayo de 2026

DEATHCRASH. "Somersaults" (2026)

 


Puede ser sin riesgo a equivocarme que Deathcrash sea la banda más en plena forma dentro del slowcore actual. Sus canciones tristes te llegan sin matices, la melodía que nace de la lentitud se enrabieta para como vemos en el tema que titula el disco, dejarnos un magnífico sabor de boca. 

Y es que quizás estemos ante el mejor disco de los londinenses. Te cogen de la mano y no te sueltan. "NYC", es otra agitada y concreta canción de inmediata puesta a punto de una serenidad frugal acompañada con buenos arreones de guitarras. 

Todo "Somersaults" rezuma calima, sosiego, un mar de suspiros que en temas como "Triumph", haces que te sientas incomodo en la silla, que te quieras levantar, dar una vuelta, pensar sintiendo cosas tuyas, al albur de esta banda sonora de climas interiores de susurros. 

Belleza y tristeza, tristeza y belleza. Ahora le toca a "Bella" y su abanico de pasión desaforada que da la voz a "The thing you did", otro pulso a favor de la radiación de intimidades socorridas. Cuando más se parecen a Codeine es en "Wrong to suffer", colisión de aristas internas, letanías en manga corta, para en "Stay foerever" corear sin remilgos nubarrones y mil tormentas. 

Buenos estos Deathcrash, un buen motivo para desempolvar tus viejos vinilos de Codeine. Desde la calma total hacia cielos imposibles. 


lunes, 25 de mayo de 2026

MOONSHAKE. "The sound your eyes can follow" (1994)

 


La banda inglesa Moonshake formó parte de esa primera andanada de bandas de post rock (Labradford, Tortoise, Laika, Pram entre otros), que pusieron patas arriba la escena musical a principio delos 90. A mi modo de ver el post rock, se les queda corto al grupo de David Callahan. 

Lo suyo eran collages nerviosos donde el saxo se divertía ("Your last friend in this town"), en una continua serenata de ritmos rotos como vemos en la impactante e inicial "Joker John".  Dieron el pelotazo con el primer disco, el mejor de sus cinco trabajos, "Eva Luna", (1992), y este, su tercer disco es el más experimental de todos, con gozadas como "Just a working girl". 

Escuchando ahora este "The sound your eyes can follow", puedes ver con bastante claridad, los movimientos británicos actuales en la vertiente post punk. Estoy seguro que las bandas de la islas se han aprendido este lp de memoria (Squid, The Murder Capital, Yard Act).

Lo de Moonshake es una auténtica coctelera rítmica ("Ghosts of good intention"), repleta de un art rock donde los vientos juegan un papel fundamental ("We're making war"). Mi favorita, la casi punk "Shadows of tall buildings" y su descontrol volcán que es imposible que te deje indiferente. 

Para terminar, una soplo de casi jazz con "Into deep neutral". Vaya lujo. Lo dicho, este grupo hay que recuperarlo si o si. Verdadera premonición musical de lo que vino después. 



viernes, 22 de mayo de 2026

THE TWILIGHT SAD. "It's the long goddbye" (2026)

 


La espera ha merecido la pena. Después de siete años en barbecho, los escoceses The Twiligh Sad sacan un portentoso trabajo, rodeado de grandes músicos, (el inicio brutal con "Get away from it tall", la más feroz del disco, cuenta con la colaboración de Alex MacKay de Mogwai.), y donde nos demuestran que son unas de las mejores bandas de post punk del momento. 

Tristeza, épica, guitarras saturadas, se ven acompañadas también de cierto aire cold wave, que sienta de maravilla al grupo de James Graham, junto a esa forma tan suya de cantar,("Designed to lose") que fue una de las cosas por las que todos los trabajos de The Twilight Sad hayan aparecido por Discos Pensados, todos ellos con nota alta. 

"Attempt a crash landing" es puro 80. Vaya teclados, para regocijo, para nosotros, los disfrutones del post punk, los que vemos en lo negro la luz y la esperanza. La tensión que crean te atrapa. Al disco hay que darle escuchas. A la primera no entra de golpe, pero poco a poco va llenando espacio en el ambiente, va creando balsas de luces emotivas. 

Lo grande aparece cuando escuchas "Waiting for the phone call" y nos encontramos la primera de las tres colaboraciones de Robert Smith, que a la guitarra, se muestra audaz, en una pieza electrónica desaforada. No me extraña que les lleve de gira el bueno de Robert. Parecen herederos a su manera de ese legado tan especial de The Cure. 

Piano y suavidad en "The Ceiling underground" para tranquilizar un poco este vaivén frenético, que da paso a "Dead Flowers" , donde de nuevo Smiths entra en escena para colapsarnos a todos. "Chest wound to the chest", viene a reafirmar que lo de Twilight Sad no es ninguna broma, que lo que ya escuchamos en sus anteriores trabajos significa que lo suyo no es un farol. Un grupo este que no hay que perdérselo. 


miércoles, 20 de mayo de 2026

LOW. "Secret name" (1999)

 


Seguimos con la dulce y gozosa tarea de traer a Discos Pensados discos de mis amados Low. Esta semana el encantamiento nos viene del que fuera su cuarto lp "Secret name", que contó con Steve Albini en la producción. Qué mas se puede pedir para hacer de la tristeza un abrigo de esperanza. 

Escuchas "Two-steps" y sientes a la desaparecida Mimi Parker cantar entre adelfas premonitorias de extrañas angustias, y sientes que todo tu cuerpo tiembla, que se para el tiempo, que tu mente y tu corazón necesita un descanso para evaluar tanta belleza. 

Podría escribir horas y horas sobre lo que me produce la escucha de la música de Low. Me genera automatismo que amplifican la ya de por si querencia mía por soledades impetuosas, por guerras internas provocadas por gritos silenciosos ("Weight of water"). 

Luego "Missouri" y ese dueto tan característico entre Alan y Mimi, y parece que de golpe todas las tormentas del mundo organizasen una velada de boxeo con tu corazón henchido de pena y de viajes remotos a islas siempre abandonadas. 

En "Don't understand" se parecen a Swans,  y en "Immune" desprenden esa levedad maravillosa que ha hecho de ellos los amos del slowcore. Es imposible resistirse a este tipo de sonidos, edificantes, contemplativos, repletos de molinillos de viento de ternura. 

Y en la parte ya final, cuando suena "Will the night" y "Home" resulta que te miras en el espejo del baño, y te aparecen pequeñas sombras de lágrimas bajo los ojos, tenencia ilícita de dolor en una cara que se desencaja con la evocación que provoca la música de estos seráficos seres. 

No me canso de oírles, de pertrechar fechorías de palabras al albur de esa secuencia musical que despide estas flores en un jarro repleto de ebrio liquido sanador. 


domingo, 17 de mayo de 2026

MIST. "Bye bye" (2015)

 


Vaya elegancia que transmitían esta banda holandesa de indie pop, comandado por Rick Treffers. El nombre (niebla) viene bien a lo que nos regalaron en sus seis discos repletos de delicadeza, artesanía pop (como suena "Weightless"), aristas de una cortesía sonora brutal. 

"Bye bye", el que fuera su segundo disco se abre en plan majestuoso con el tema que titula el trabajo, y a partir de este comienzo, todo transcurre por caminos donde a veces como en "Only for a moment" se aceleran algo en una especie de pop electrónico, para en "Slow man", continuar por la senda de una calma maravillosa. 

"How to drain the swamp?" es otra reliquia sonora que vale para atardeceres con sombras, para confeccionar ramos de orquídeas mientras te sube la tensión del cariño. "Heart surgery" es otro pétalo rendido en un paseo entre palabras perdidas que jamás encontrarán el destino de un afecto añorado. 

"Relapse in time" es otra de las gemas de este arcón de melodías con sabor a otoño todas ellas, confabuladas con atardeceres con síntoma de pestañeo del corazón. Todo "Bye Bye" es un laberinto de suspiros, un puzzle de cartas mandadas al azar para sumergirnos con pasión  en el entramado de un grupo que jamás dio un paso en falso.