Seguimos con la dulce y gozosa tarea de traer a Discos Pensados discos de mis amados Low. Esta semana el encantamiento nos viene del que fuera su cuarto lp "Secret name", que contó con Steve Albini en la producción. Qué mas se puede pedir para hacer de la tristeza un abrigo de esperanza.
Escuchas "Two-steps" y sientes a la desaparecida Mimi Parker cantar entre adelfas premonitorias de extrañas angustias, y sientes que todo tu cuerpo tiembla, que se para el tiempo, que tu mente y tu corazón necesita un descanso para evaluar tanta belleza.
Podría escribir horas y horas sobre lo que me produce la escucha de la música de Low. Me genera automatismo que amplifican la ya de por si querencia mía por soledades impetuosas, por guerras internas provocadas por gritos silenciosos ("Weight of water").
Luego "Missouri" y ese dueto tan característico entre Alan y Mimi, y parece que de golpe todas las tormentas del mundo organizasen una velada de boxeo con tu corazón henchido de pena y de viajes remotos a islas siempre abandonadas.
En "Don't understand" se parecen a Swans, y en "Immune" desprenden esa levedad maravillosa que ha hecho de ellos los amos del slowcore. Es imposible resistirse a este tipo de sonidos, edificantes, contemplativos, repletos de molinillos de viento de ternura.
Y en la parte ya final, cuando suena "Will the night" y "Home" resulta que te miras en el espejo del baño, y te aparecen pequeñas sombras de lágrimas bajo los ojos, tenencia ilícita de dolor en una cara que se desencaja con la evocación que provoca la música de estos seráficos seres.
No me canso de oírles, de pertrechar fechorías de palabras al albur de esa secuencia musical que despide estas flores en un jarro repleto de ebrio liquido sanador.


