La verdad es que ya no se hace música como en los 90. Es impensable que nos encontremos en la actualidad con cosas como la que nos ofreció este grupo de Chicago, afincados en el afamado sello Touch and Go.
"The problem with me", su segundo trabajo, desde que empieza a sonar ese torrente de electricidad contenida que es "Bunch" es un ejemplo de los puentes que existieron entre el indie rock y el slowcore. Su música siempre estuvo repleta de espasmos tristes, pero no se cortaban cuando querían hacer de la furia una seña de identidad.
Hasta en temas como "Road to Madrid", se acercan al emocore, pero lo de Seam fue siempre otra cosa. Se te pone la piel de gallina con "Stage 2000", con ese toque enigmático que todo lo envuelve, con ese ritmo que poco a poco se va enfadando en una colosal y activa gama de colores sónicos.
"Sweet pea" es otra dentellada, otro slogans para escuchar sin detenerte, una jauría sónica de que da paso a "Dust and turpetine" otra de las joyas de un disco que es un convite de delicada distorsión. "The wild cat" casi en la recta final, resume a la perfección los valores de una banda que nunca nos defraudó.






