En este primer disco de este grupo de Chicago, queda claro desde que suena la primera canción, "Camera obscura", que la alegría no es algo que va predominar por este valle baldío de sueños interrumpidos por silencios incomodos.
Slowcore. Y guiños al post rock menos irritante. Paseos como "Waterscene" por paisajes antiguos visitados de los que nos queda nada más que una pequeña resistencia que viene marcada por que a los recuerdos les cuesta emigrar de nuestro cerebro.
"In my pocket a letter, a red wrecked line" es otra estratégica pieza que ondea su bandera de desesperanza con sonidos siempre limpios, al albur de una corte de señuelos para que no perdamos de vista nuestra sin razón por la vida.
Hasta aquí todo bien. En "Flowers over there" se abonan a una dramatismo vocal que quizás rompa la calma total que impera en el trabajo, pero aunque se les nota que tienen aun mucho que mejorar, "Bloodchimes" los pone en algún lugar cercano a Low o Red House Painters, pero eso si, a años luz de distancia. Iremos viendo.




