jueves, 2 de diciembre de 2021

THE DESERT FATHERS. "Spirituality" (2003)

 



El sello de Steve Abini es el que es. Lo que toca bajo su batuta de productor lo convierte en oro. The Desert Fathers estoy seguro que sin su mano no pasaría de ser un combo más con actitudes artys, pero escuchando "A pratical joke" te das cuenta que ese sonido destartalado que producen está repleto de un extraño hipnotismo. 

Y es que este trio neoyorkino con un solo disco en su corta vida,  supo aunar una amalgama de estilos que van del noise, a la psicodelia, reptando por un desierto donde te sumerges en lugares ciertamente peligrosos, ("Peace in that"), o te llenan de veneno de guitarras que nos recuerdan a Butthole Surfers como la desquiciante "Evolution". 

"The art of reason" es un rugido casi punk y en "Gloria in excelsis deo", todo su parafernalia cristiana estrambótica se da de cruces con una realidad repleta de lugares peligrosos, de siseos de esos que alarman. Pura dinamita.

"Pitbulls" es noise minimal, centrado en una concatenación de ruido, elaborando un sugerente paisaje de un apocalipsis formado por la amenaza de una tensión que no para de crecer un disco que se disfruta a tope. Sensación angustiosa que se repite en "Focus".

Para terminar este paseo por las fronteras del desasosiego, "Life after life everlasting" y "Transmorph", donde Albini pule el sonido de la banda hacia terrenos de una extraña introversión musical. The Desert Fathers, como un western de fantasmas, como una pesadilla de indsutrias abandonadas.

martes, 30 de noviembre de 2021

THE STROKES. "Is this it" (2001)

 

 

 
Para el que escribe sigue siendo algo que llega al bochorno el éxito que tuvieron una recua de bandas a principios del año 2000 comandadas por la bendición general que tuvieron de cara a la galería indie  The Strokes, el grupo de Julian Casablancas. 

Quizás porque uno vivió en persona los años 90 y esa explosión mundial de ideas, de inquietudes, de estilos, de parte de una generación irrepetible que nos hizo vibrar , banda sonora de esos tan lejanos 20 años que embadurnarmos con la fiebre de un ruido que nos hizo tan felices. 

Y es que cuando empiezo a escuchar este disco, pasando por el tema que titula el album y siguiendo por "The Modern age", solo veo un refrito sin ninguna gracia de The Fall, Television, o la Velvet, con más pena que gloria. 

Si alguien puede defender "Soma" sin caer en el sonrojo, es que quizás no se paró en lo que había antes, con más calidad y mejor en la forma y el método. O "Bafrely legal", copia fatua de The Fall desde el primer minuto hasta el final. Con el éxito en ventas de de este disco, se posibilitó que toda una manada de grupos insulsos del tipo de Franz Ferdinand, Artic Monkey, The Rapture demás torbellino vacuo tuvieran su minuto de gloria.

"Someday" dicen que era un hit de esos para radiar sin parar. Ja,ja,ja. O "Alone, together",lineal e insolvente. Asi transcurre uno de los trabajos más vendidos de la época, resultado de una mala asimilación de toda la música que amamos de los 80 y 90. El gran bluff de la música independiente, donde algunos creyeron que escuchando "Last nite" se encontraban con la gran panacea. 

Pixies, The Wedding Present, The Chameleons, Sonic Youth, Pavement, Dinosaur jr, Magazine, My Bloody Valentine, The Jesus and the Mary Chain, Ride, The Church, Magnapop, Mega City Four, The Sound...... Creo que sobran más palabras.....


domingo, 28 de noviembre de 2021

PART CHIMP. "Drool" (2021)

 


Tienen el honor de ser una de las bandas que tocan con el volumen más alto. Y es que los londinenses no se andan con chiquitas en este "Drool" donde la batidora que aúna sonidos de Mudhoney y de Sonic Youth funciona con una efectividad que asusta. 

Desde el comienzo con esos dos cañonazos llamados "Wallow" y "Back from the Dead", Part Chimp sintetizan con su algarabía sónica todo un argumentario musical que produce escozor  en cada minuto de escucha. 

Y es que el cuarteto es todo un referente actual si lo tuyo son el disfrute decibélico como ese laberinto guitarrero de "One in the eye".  Ruido que también convive con connatos de melodía como en ese pepinazo llamado "Clever", uno de los hits del año, ahora que ya va tocando hacer la selección de lo que más nos flipado. 

La que titula el cd es contundencia, energía que te descoloca, que te pide subir más el volumen, y "Up, with notes" la más punk de un lote que te deja sin aliento cuando acabas la acometida de sorber este ponzoñoso veneno llamado "Drool". 

"Dirty birdy" es lenta y agónica y "It's true man" es una sacudida nerviosa de agitación continua, pura adrenalina de una especie de grunge esquizoide. Ya casi acabando, "US is  A", otro certero mortero que arrasa y descoloca. Bestial. 

Part Chimp, para luchar sin duda contra los rigores del invierno. Una calefacción brutal necesaria y demoledora. 



jueves, 25 de noviembre de 2021

THE GET UP KIDS. "Something to write home about" (1998)

 


 Una de las bandas punteras del emo, nos regaló estos trallazos emocionales contenidos en este "Something to write home about", que empieza como un tiro con la veloz y contundente "Holiday", y no pierde el fuelle en ningún momento de la escucha. 

El curtido grupo de Kansas, no se han cansado desde sus inicios de atizarnos con sus melodías repletas de aristas ("Action & Action"),  y una ternura a prueba de bombazos en el corazón ("Valentine"), consiguiendo dejar atrás a unos que empezaron con mucho fuelle, como Weezer, y que han terminado siendo una triste parodia de lo que en su día fueron. 

Redondas composiciones donde retuercen sus guitarras con briznas de pop ("Red letter day"), o con sosegados oasis de calma ("Out of reach"), en medio de esas inclemencias de distorsión a las que no tienen acostumbrados, como ese hachazo llamado "Ten minutes". 

Con "The company dime" te meten en el bolsillo a los primeros acordes de canción y "I'm a loner  Dottie, a Rebel"  es todo un hit en toda regla del género. Así va transcurriendo un lp repleto de punzantes y vitaminadas disgresiones de emopop bien manufacturado, dotado de una agilidad juventud, conciso y a la vez hábilmente efectivo ("Close to home").

The Get Up Kids, sonidos desde la eterna juventud, que fliparás si en tu discografía existen cds de bandas como Mineral, Braid o Jimmy Eat World. 



martes, 23 de noviembre de 2021

THE CONNELLS. "Ring" (1993)

 

Este disco fue el que más éxito tuvo The Connells. Un compendio de lo que fue su carrera que empezó a principio de los 80 y que siempre estuvo jalonada de un tratramiento exquisito de la melodía, sonidos limpios que aterrizaban en los 90 con un trabajo que les dió bastante éxito. 

Los de Carolina de Norte, con los hermanos Connells como miembros fundadores y punto fuerte del grupo, sacaron punta sin mucho trabajo a composiciones sencillas ("Slackjawed" o "Carry y picture"), junto a pelotazos del tipo "'74'75", balada de reminiscencias celtas que escaló hasta en las listas comerciales a los puestos más altos. 

Tenemos que perdonarles que fueran teloneros en la época de los heavys Def Leppard (la verdad es que no se que pintaban con ellos), cuando suenan temas como la sensible "Doin you", o esa irresistible "Find out". 

A los que disfrutamos de los paisajes sonoros del tipo de Teenage Fanclub, The Connells es un buen acompañante. Aunque su sonido es tipicamente americano ("Eyes on the ground"), consiguen envolvernos con su hálito de sugerentes evocaciones "Hey You". 

Quizás, como punto debil, podriamos decir que hay ocasiones que su música se acerca de manera algo peligrosa a los standard de los que se escuchaba en las emisoras universitarias de la época más convencionales ("Burden" o "Any day now"), pero en conjunto su escucha es delicadamente agradable. 

Después de "Ring" fueron dando tumbos hasta el final con el soso "Old school dropuots" (2001). Queda "Ring" como recuerdo de sus buenos momentos. 


 

lunes, 22 de noviembre de 2021

BANTAM LYONS. "Mardell" (2021)

 

Vaya pedazo de disco se han sacado de la chistera los franceses de Brest. Si lo tuyo es la épica post punk, los himnos evocadores de otros tiempos, "Mardell", te hará disfrutar de principio a fin. Desde la inicial "Christopher Champagne" ya sabemos que este cd te acompañará en tus paseos por el lado íntimo de las cosas. 

Y si luego te pones "Wilhelmine" con esa sensación doliente que todo lo inunda, con esas guitarras que parpadean nubarrones, la cosa ya esta hecha;  los trallazos emocionales ya sabes que van a sacudir cada tramo de una escucha que se hace grata de principio a fin. 

En este su segundo disco tras el interesante "Melatonin spree", dan un paso más hacia esa corriente frenética donde la melodía marca las canciones, señala el camino a seguir, siempre orientada a recuperar el espiritu de bandas como Joy Division o Interpol. Porque "Philatélie frontale" podía sonar en cualquier disco de estos últimos, con su grandeza sónica, con su explosión contenida, 

La voz de Loïc Le Cam suena como una agujero de gusano por donde la tristeza se remienda sus costuras, llevando al quinteto a sonar solvente, sobre las ruinas en blanco y negro de cualquier recuerdo perdido ("Pintor"). El disco es adictivo. Pide escucha tras escucha. Te paras en "St Dô" y no te la quitas de la cabeza en todo el día, con esa tristeza que rezuma a cada segundo de canción y que secunda de una manera bestial "Ar stêr". 

Para terminar este paseo oscuro, "Branque" y "The lass of Brecon", dos maneras espectaculares de dar el colofón a un trabajo adictivo, de esos que marcan, a los que tenemos el post punk astillado en nuestros corazones siempre a la sombra. 

viernes, 19 de noviembre de 2021

FÜXA. "Supercharged" (2002)

 


La discografía de la banda del ex miembro de Windy & Carl Randall Nieman es para no perdérsela en ningún momento. Puro viaje psicodélico resumido en doce discos de donde destaca este "Supercharged" por su aire colindante con el mundo de la indietrónica y el postrock.

Y es que no hay cosa más fácil que generar burbujas sónicas del calibre de "Hide away" para meterte en un mundo repleto de una tranquilidad de esas que te murmulla silencios y ruidos blancos. Los de Detroit destilaban necesidad de generar corrientes de tecnología leve, posada en una especie de slowcore minimal como el tema que titula el cd. 

Hay tiempo para los experimentos sonoros del calibre de "420" y para meternos en una cápsula espacial cuando generan mecanismos sensoriales de atracción segura que te impelen a poner la música alta, para solaz de tus murmullos ("It was you"). 

Aquí las guitarras se conectan con los equipos electrónicos en una unión que produce bellezas del tipo de "The Formula", o irresistibles paseos por noches sin fin que vuelven y vuelven como el atrapamoscas llamado "We could be together". 

Para terminar este disco que apenas dura media hora, un pasote del estilo de "A little time alone", para ponerte sobre la pista si quieres completar una retahíla de trabajos que tienen mucho que ofrecer. Música para soñar.