Estamos en el años 1981, y Martin Hannet, productor de Joy Division, decide grabar para el mítico sello Factory el que fuera el primer disco de esta banda de Lacanshire, y la verdad que atinó a la primera de cambio, desde que suena la inicial "Friendly fires", o esa catártica danza llamada "Dirty Disco".
Es evidente, eso sí, el magnetismo atrayente que supuso para Larry Cassidy y sus chicos Joy Division, ya que en cada surco de este trabajo ser puede atisbar pequeñas escenas disueltas en ácido de un post punk primigenio, oscuro, reptante y retador que nos evoca a Ian Curtis.
La instrumental "C.P." da paso a la agitadora "Loose talk", donde la mano de Hannet es más que evidente. "Melt close" es de la más brillante de un colección de canciones que reinvidican los usos de una época que hace que el post punk seminal se asiente para nuestro goce.
Si, ya se, suenan muchos a Joy Division, pero la decadencia barroca de "Hit" es otra prueba evidente del poder cautivador de Section 25. "Be brave" y "New Horizon" ponen el punto final a un viaje en el tiempo repleto de gozosos sentimientos post punks.





