martes, 16 de junio de 2026

BEVERLY GLENN-COPELAND. "Laughter in summer" (2025)

 


Este es un disco contra el dolor de la pérdida, contra el avance de la demencia que haga que el tiempo,  los recuerdos, la mente de Beverly Glenn, se hayan congelado en este disco elaborado junto a su mujer Elizabeth Copeland, ayudado, poniendo su voz, dando ánimos su amado, llevándolo por jardines efímeros de rosas agostadas antes de tiempo. 

Beverly es un musico trans canadiense, que lleva desde los 70 embarcado en proyectos donde su voz es la brújula, y este "Laughter in summer", desde que empieza a sonar "Let us dance" y "Ever new" es la mejor manera de dejar un legado, un testamento para que podamos imaginar el amor que se profesan estos dos amantes que saben que su amor tiene fecha de caducidad. 

Se te pone la piel de gallina cuando suena el tema que titula el disco, siempre con el piano como señuelo para que aparezca la garganta de Beverly y su mujer, recitando, cantando a pulmón cisnes, celebrando los amaneceres disfrutados, recordando los paseos por pasajes donde el viento se llenaba de besos depositarios de un cariño construido con la música como lenguaje, como artífice de una conexión sin igual. 

Como "Children's Anthem" donde ese binomio Beverly-Elizabeth provoca cataratas en tu sentir, o "Harbour (At Hotel2Tang)", donde lo sublime alcanza cotas superlativas. Tema para escuchar mil veces, corriente frenética de suspiros. 

"Shenandoah" casi a capela te deja helado, y el final con "Let us dance (movement two)", es un maravilloso colofón a esta historia de amor musitada con tanta ternura. Belleza a raudales. 


domingo, 14 de junio de 2026

SANTIAGO AUSERÓN, VAGGELIS TZERETAS Y THEODOROS KARELLAS. "Nerantzi" (2026)

 


Vaya gozada de disco. El viaje que Auserón hizo a Grecia no pudo salir mejor. Acompañado por Vaggelis Tzeretas  y Theodoros Karellas, Santiago pone voz a canciones de desamor portuarias, nacidas en las tabernas, donde los aldeanos y los marineros se cruzaban en un confín desgarrador, entre miradas ebrias, y tatuajes aún por rematar. 

Cuando empezamos la travesía con "El desdén", ya sabes que esto va estar lleno de emociones a raudales, de parte de uno de los mejores artistas que tenemos por aquí, músico repleto de inquietud, sin posibilidad para aburrirte con su música, por que lo de Auserón es algo muy grande. 

Qué triste suena "Fedra", con ese aire melancólico que lo impregna todo, con esas alas partidas de un vuelo cercenado siempre por la degradación de las palabras que se convierten sólo en un vano intento de comunicación. 

Brutal "Batalla por la vida", llena de una tristeza que inunda el aire, para beberla viendo como el atardecer se come el día. Clásicos populares helenos, canción folk griega, es igual como lo llames, el caso es que te pones "El color del alma"  y no puedes parar de bailar entre excesos de retsina para recordar el motivo de las llagas que pueblan tu ser. 

"La espera" casi suena a chanson, y luego por todo lo grande "Irenita", la mejor de este cancionero con un video que no tienes que dejar de ver. Todo un lujo, ver a Santiago en esta forma, con ese arranque vocal que te hipnotiza, con una de esas letras que te servirán cuando escuches un portazo en tu corazón. 

Anni B. Sweet, aparece en "Alborada en tono menor", para acompañar al maestro, antesala del final con "Naranjo amargo", donde Santiago deja Grecia, pero sabiendo que la huella de estas canciones ya forman parte de la historia de este gran tipo que tan bien nos hace a nosotros sus colmados seguidores. 


viernes, 12 de junio de 2026

NUMBER GIRL. "Sappukei" (2000)

 


Con este tercer disco, la banda nipona salto la banca por su manera tan particular de a su manera, convertirse en un cruce bastante creíble entre Pixies, Husker Du y Sonic Youth. Lo de Number Girl era cosa sería, como vemos en las dos bombas que abren el disco, dos himnos radiantes, "Brutal number girl" y "Zegen & Undercover".

Eran estruendosos, melódicos, repletos de aspavientos de distorsión por doquier ("Sasu-you"), agitando siempre la coctelera con su propagación de ondas de luceros indómitos ("Urban guitar sayonara"). Así son estas bandas niponas que traducen a su manera sin dejar a penas tiempo para la pausa y la tranquilidad, todas las referencias habidas y por haber. 

Cañonazos del calibre de "Tattoo ari", o reservas espirituales de un noise sembrado como la que titula el disco, sirven para festejar que nuestros añoranzas hacia los 90, por todo lo que significó, puede ser gratificada cuando escuchamos cosas como "U-Rei". 

"Yaruse nakio no beat" afloja un poco la marcha veloz de este disparo frontal que es la música de Number Girl, para en "Trampoline girl" fusilarnos a destajo con una corriente frenética de caos sónico. Number Girl, victoria asegurada desde que lo escuchas por primera vez. 



miércoles, 10 de junio de 2026

MARK EITZEL. "The ugly american" (2003)

 


En "The ugly american" el bueno de Mark Eitzel se fue a Grecia, donde consiguió la ayuda de una banda de músicos griegos apasionados de su folkclore, para hacer versiones del cancionero de American Music Club, con  una solvencia que ralla la perfección ("Western sky"). 

La voz de Mark siempre comanda este crisol de tonos donde cabe desde una especie de minimalismo folk ("Here they roll down"), a lentas letanías esparcidas por el aire entre calmas incendiarias ("Jenny"), para recordar amores fallidos mientras te tomas un buen trago.

"Nightwatchmen" es otro de los puntos fuertes de un trabajo que quizás sirvió a Mark Eitzel como parada en mitad del camino antes de seguir rugiendo silencios en sus trabajos posteriores. "Take courage" toma otra forma de su original primera versión, para en "Anything" convertirnos en martires de su tristeza. 

10 temas que son como 10 rubores envasados al vacío, 10 temas para que nos sintamos cerca de este cantautor de tantos dolores y suavidades siempre íntimas. Escuchas las reinterpretaciones de "Last habour" y "Love's humming", con instrumentos griegos, y no puedes más que festejar viejos recuerdos que vienen de golpe. Otro gran disco de Mark Eitzel. 



lunes, 8 de junio de 2026

LOVE OF DIAGRAMS. "Mosaic" (2007)

 

 

Este trio Australiano sacaron solo cuatro discos en su corta carrera, pero dejaron suficiente huella como para que su sonido afilado, su distorsión repleta de seísmos, no diga a las claras la capacidad que tenían para empantanarse entre volutas de humo y electricidad. 

En este su segundo disco, con ese inicio brutal con "Form and function", no tienen reparo en fustigarnos con alegría entre bombarderos de post punk activo, "The pyramid", siempre agitando una coctelera que como se nos muestra en "At 100%" supura daños corrosivos para la calma. 

"Ms V. Export" es una barco a la deriva de noise tranquilo, para volver a la carga sin pausa con "Confrontation". En "Mosaic" también hay sitio para pequeñas gemas envenenadas como "Single cable" que nos acerca al recuerdo de Elastica, o "All the time" y su adictivo poder embaucador tejiendo sombras como parte fundamental de un ideario musical repleto de rabia y sin concesiones. 

En "Trouble" filtrean con la no wave, para terminar por todo lo grande con "(Untitled)". Buena banda la del país de los canguros, que pasaron de puntillas pero que dejaron una buena dosis de inflamación sónica. 


miércoles, 3 de junio de 2026

JOE JACKSON. "Hope and fury" (2025)

 


De momento a día de hoy, mi disco del año. Lo que ha hecho Joe Jackson en este "Hope and fury" es para subirse por la paredes desde que suena ese pelotazo rítmico llamado "Welcome to burnin-be-sea". Vaya sonido, que suenen trompetas y se escuche aclamaciones, el estado de forma de Jackson es simplemente espectacular. 

Y es que un músico de la inquietud de Jackson no se iba a contentar con seguir un solo camino. Su carrera está plagada de cambios estilísticos de todo tipo (swing, música electrónica, new wave, orquesta, jazz...). Aquí ha tenido la enorme idea de incluir elementos latinos como el que vemos en esa explosión sónica llamada "I'm not sorry". Para no parar de mover los pies en horas. 

Y luego están las canciones, y todo "Hope and fury" es un chorreo incesante de melodías, de temas, que te dejan un regusto brutal en tus oídos. El encanto new wave de "Made god laugh" es para ponerte la servilleta y esperar a disfrutar el placer del menú que sigue con "Do do do" y esos sonidos que nos envían de golpe a finales de los 70.

Los teclados de "Fabolous people" te hechizan nada más sonar, y en "After all this time" son de nuevo los ritmos latinos quienes toman la batuta en una espectacular canción. Vaya sonido se gasta el bueno de Joe en este 2026. "The face" transita en una especie de prog con rosas en las guitarras, para en "End of the pier" caer de bruces antes este mago con la varita siempre preparada. 

En Otoño viene por aquí. La verdad es que artistas como este ya nos quedan poco. Una maravilla su carrera, su pasado y su presente, parece adolescente aun, después de tantos años. Bravo por Joe. 


lunes, 1 de junio de 2026

NADA SURF. "The proximity effect" (1998)

 


Es mi disco preferido de Nada Surf. Sin ninguna canción que baje el nivel de uno de los discos más radiables en aquel lejano 1998, repleto como encontramos en "Hypersace" y sobre todo en "Amateur", hits de esos que han perdurado en el tiempo, indie rock balsámico, melódico, repleto de suficiente artillería eléctrica como para sacar del olvido a este gran grupo. 

La banda de New York comandada por Matthew Caws y el español Daniel Lorca, en este segundo trabajo, pusieron las bases de una carrera con sus altos y bajos, pero siempre repletos de honestidad. ¿Qué podemos decir cuando te topas con esa emocional "80 windows" repleta de aristas sentimentales? Disfrutar a tope de ellos. Como ese cañón llamado "Mother's day", o la delicadeza que te deja helado de "Troublemaker". 

Así eran Nada Surf, en estos inicios prodigiosos, con torrentes eléctricos del calibre de "Bacardi", para tararear y bailar sin parar, o turbulencias como "Dispossession", o rabiosos singles como "Slow down", repleto carisma y rabia. 

Ya en la recta final, "Silent fightning" y "Spooky", vienen a confirmar la grandeza de un grupo que siempre se mantuvo fiel a unos principios, honestos y radiantes en su manera de enfocar un indie rock para todos los públicos.