Este disco nació cuando en 2004 los Guided by Voices se separaron (luego, gracias a todos los dioses se volverían a unir), y es el disco considerado como el primero en solitario de este gran artista. Quizás sea el trabajo que menos me llena de su larga y provechosa carrera tanto de él solo como con su banda madre.
Grabado en pocos días, esta vez la actitud amateur y lofi que siempre le acompañó con éxito, no le da el empaque buscado. Y es que son 26 temas, una hora en canciones, muchas de ellas son como pequeños connatos ("Gold" y "Field jacket blues").
Aunque nunca fue la duración de las canciones un problema, aquí experimentos como "Flowering orphan" o "U.S. mustard company" no funcionan. Tampoco cuando llega hasta los cuatro minutos como en "Kick me and calcel" la cosa parece que vaya mucho más que un disco de transición.
Eso si, entre tanto menú de degustación, nos tenemos que topar también con pequeñas joyas como "U.S. mustard company", o "I'm a widow", recetas para no olvidar el calibre compositivo de este creador. Con el avance de la escucha te queda la sensación de que lo mejor de Pollard, esta lejos de este proyecto que se fabricó tras la ruptura de los Guided by Voices, y que se queda en un collage que la mayoría de las veces no funciona.





