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lunes, 14 de agosto de 2023

BILL LASWELL. "Points of order" (2001)


Este fue el disco número 14 en la discografía de este necesario compositor que ha transitado tantos y tantos estilos. Con colaboraciones  de Antipop Corsotium, con su hip hop agitado, o el piano de Karl Berger, Laswell lleva al jazz a una experimentación de lujo ("X29"). 

Cuando se adentra en los sonidos de hip hop, con el saxo sonando disonancias, con las voces de los raperos enjauladas en un mar de sombras, ya solo te queda dejarte llevar. Y eso pasa rápido. Cuando llegues a la canción número 2, ya no podrás soltar el disco ("Staple Nex"). 

Este trabajo es para ponerlo a todo trapo, en una buena cadena, con los bajos secuenciados, con el ardor de un sonido estridente que te somete y te lleva al paroxismo como ese pedazo de hit llamado "Broken toenail gland". 

También Lasswell, y eso es marca de la casa, juega con la electrónica, con los zig zag de bases y más bases, al servicio de un ente poderoso que embriaga ("Cyclops"). Lo más cercano que encontramos de la ortodoxia del jazz, siempre con matices, es "Iron cross" con sus once minutos de divagación explosiva. 

Para terminar mas discos que vuelan y vuelan, en "Conquer worm", con un DJ marciano que parece provocar la tercer guerra mundial. Laswell, como siempre, sinónimo de arte, de música de riesgo, de toneladas de sentimiento al por mayor. 




lunes, 25 de enero de 2021

MARY HALVORSON QUINTET. "Saturn sings" (2010)

 

Mary Halvorson es una guitarrita de jazz de vanguardia, un portento de instrumentista que se ha creado un hueco por su manera tan particular de releer el jazz más subversivo. Este fue su segundo trabajo en un quintento donde se acerca a su manera al orbe musical de musicos de la talla de Archie Sheep, Thelonius Monk o Robert Wyatt. 

Desque que empieza a sonar "Leak over six five, No.14" o su continuación meditabunda, "Sequential tears in it, No. 20" , notas la perfecta conjunción de la guitarrista con el bajista John Hebert, el bateria Ches Smith, a los que se les une para completar esta especial orquesta Jon Irabagón, al saxo alto y Jonathan Finlayson a la trompeta. 

Todo "Saturn sings" nos recuerda al que fue su primer largo "Dragon's head" (2008). Ideas desarrolladas al por mayor en un auténtico festín donde destacan sobremanera explosiones de trompeta como "Mile high like no.16", o reflexiones de una singular belleza como "Moon traps in seven rings, No. 17". 

Me gusta cuando parece casi un grupo de noise en "See seizure, No.19", para a continuación rodearnos de un lirismo de esos que rozan la catarsis ("Crack in sky, No. 11"). Puro disloque experimental es "Right size too little, no. 12" y cuando llegas a "Cold mirrors, No. 15", ya te entra el mono de mas de Mary Halvorson y te pones a la tarea de conseguir más trabajos suyos.


martes, 10 de diciembre de 2019

DIAMANDA GALAS. "Guilty, guilty, guilty" (2008)


El Knitting Factory de New York, fue el lugar elegido por la sacerdotisa del mal Diamanda Galas, para grabar en directo un ramillete de 8 temas donde el tema principal es el amor cuando éste desemboca en sangre y destrucción.

Que mejor que Diamanda para provocarnos escozor con esa voz suya que rompre cristaleras y cielos. Empieza cogiendo un tema de Overton Vertis Wright, para revolvernos en una catarsis de soul estremecedor, donde el piano y el averno se juntan en un matrimonio demoledor con final siniestro.

En "Long black veil", canción que hizo famosa Johnny Cash, la Galas tira de Gospel para regalarnos un potente drama vocal en medio de un salvaje sinfonía de caos y dolor y continuar esta vez con el blues de "Down so low", la más desgarradora de este pedazo de coctel de sensaciones duras, potentes, como todos sus trabajos.

"Interlude (time)", nos muestra la parte más tranquila de la artista, que se toma con pausa su pócima de ponzoña para regarnos de ternura y suspiros amables. Todo una pasada que en "Autumn leaves" tomando como punto de partida palabras del poeta Jacques Prevert se convierte en una vesanía de tensión nihilista. Pavor, joder, que pavor.

Es en "O death" donde nos encontramos a la Diamanda Galas con su voz rota, fragmentada y jugando en un crisol de graves tonadas que te dejan deprimido y roto. Canciones del inframundo para ponerte en momentos donde tu ánimo este más bien alto. 

Para terminar estas canciones de cadalso de amor, "Heaven have mercy", tema que hizo suyo Edith Piaf y donde no tienes más remedio que estremecerte sin posibilidad de escape. Te deja sin palabras ni respiración. Diamanda Galas, un continuo fuego que no se apaga, la garganta del oxido eterno.


lunes, 20 de enero de 2014

COLIN STETSON. "New history warfare vol.3: to see more light" (2013)


Con este tercer trabajo Colin Stetson cierra una trilogía muy especial con el saxo como eje fundamental de toda una filosofía de musicar. Y hablamos de musicar, porque lo que te vas a encontrar cuando te ciernes sobre este disco es un extenuante experimento para comprobar hasta donde puede llegar el ser humano cuando quiere ser uno junto a su instrumento.

Aqui el saxo es un apósito del músico, se palpa el dolor, la falta de aire, los golpes del corazón que salen por el instrumento buscando una simbiosis colosal de dimensiones desconocidas. Colin ha colaborado con gente como Tom Waits, David Byrne o The National entre otros. Trabajos quizás de buen mercenario, que le han dejado tiempo para desestructurar el ruido con unos pulmones que se agitan y trenzan infiernos.

Si el anterior "Judges" fue bueno, este, (con la colaboración vocal de Justin Vernon) y tras unas cuantas escuchas, es un artefacto que va más alla del concepto disco tal como lo conocemos. El creador busca la mística a través de lo extremo, se hace mudo y deja que su instrumento hable por él, teje una telaraña de ruidos que viajan desde la fiebre en espirales de incontención explosiva.

El minuto y medio de "And in truth" hace de introducción a una bella "Hunted", algo asi como shoegazing sin electricidad, patrones rítmicos sincopados y melodiosos, hipnóticos y certeros. Cuando te imaginas a Stetson soplando su saxo bajo, solo puedes pensar en el desgaste ocasionado por el viento de su aire, por el secuestro que ejecuta su arma músical sobre las fuerzas físicas del músico.

De tanto exceso nace el climax que te atrapa y seduce. "High above a grey green sea" es un mar varado de ballenas que gimen y gritan desde las aguas mientras la tormenta se cobra la vida de la tranquilidad. La maraña de "Brute" deja paso en "Among the sef", a un desasosiego febril que se relaja algo cuando te pones "Who the waves are roaring for" como una letanía desde la paz, un veneno dulce para evitar el dolor de los días.

La propuesta de Colin Stetson es necesaria y vital, demoliendo el orden natural de la música como expresión de consumo rápido. Este "New histort..." va contra la historia, contra las listas de fin de año, contra la organización en estilos y marcas a la que estamos acostumbrados. Arte sin comillas y en negrita, como cuervo sobre una nube de papiroflexia, negro sobre blanco, la danza del fin.



domingo, 29 de septiembre de 2013

DIAMANDA GALAS. "La serpenta canta" (2003)


Siempre que escucho a Diamanda Galás me acuerdo de ello.Había grabado a un colega una cassete "poseída" por un tema de la Galás. Era del disco "Scherei X" (1996) , un compendio de gritos provenientes del Hades más profundo, allí donde la oscuridad es demasiada luz. Al poco, un cuadro que tenia en la pared, se cayó, trizeado, por el efecto luciferino de la grave voz de esta sacerdotisa de la magia negra.

"La serpenta canta" al lado de otras producciones de la señora, casi parece un album pop. Y digo que casi, porque la insania aqui existe, pero con dosis menos mortales. "La serpenta canta" esta compuesto por temas ejecutados por la bicha entre los años 1999 y 2002. Mirad sus ojos en la portada, la sombra de su rojez criminal, después dormid un rato antes de poneros el disco.

La misa empieza con "Ain't no grave can hold my body down", canción tradicional, blues a piano con manos cortadas, con los altos y bajos de la voz tan caracteristicos de Diamanda, enseñando las uñas cada dos por tres. "Burning hell" (John Lee Hooker), son casi once minutos de travesía por un Missisipi lleno de tiburones exiliados del mar, cainitas de sangre ajena.

Se nos relaja la dama en "Baby's insane", canción para dormir a asesinos, para con "I'm so lonesome i could cry" (Hank Williams), enfrentarnos con una lava de aullidos, de violencia, que deja insano al más duro oyente. Puro Galás.

"Lonely woman" y "Frenzy", son dos maneras más de pedir cita al loquero. Si hay una palabra que aun no se ha inventado para definir el horror, esa es Diamanda Galás. Seguimos con la reinvención del blues en "Blue spirit blue", y en "My word is empty without you", me doy ya por rendido por hoy, dejo la escucha para dentro de un rato.

El resto te lo dejo para ti, para que tu lo critiques desde la estancia más sucia de tu alma. Diamanda Galás, pertinaz obrera del caos, parturienta de una voz que rompe cielos. Con ella la paz es imposible y los cuadros por siempre acabarán en el suelo tras su escucha. Asi sea.