El cuarto disco de la banda de Maese Robert Smith, y la primera bomba de relojería de una carrera repleta de obras maestras. El inicio que tiene este disco, con la desbocada, peligrosa, post punk, "One hundred years", (vaya final de canción, ufff) uno de los pilares de su carrera, es lo mejor para empezar este viaje sónico.. Y es que The Cure siempre fueron por delante de todos.
"Faith" nos gustó. Pero la evolución con este "Pornography" no tiene parangón. Consumidos por excesos de drogas y bebidas, Simon Gallup abandonó la banda cuando se grabó el lp. No nos importa. Lo que vemos en este trabajo es a un grupo que a pesar de su juventud ya tiene asumido que en ese presente para ellos, de 1982, iban a dejar ya un legado, las pistas en el camino para lo que venía después.
"A short term effect" es tormentosa, un himno oscuro que no escamotea ese sonido de alambrada, con la voz de Robert dejando bien claro que existían ángeles negros. ¿Y "The hanging garden"? Otro de esas canciones imperecederas que aun hoy aparece en sus conciertos. Vaya sonido.
"Siamese twins" es la delicadeza de lo oscuro, de esos temas que The Cure hace para que salgan las polillas de tu corazón, pura dulzura envenenada, un confeti para entierros. "The figurehead", con Lol Tolhurst dándolo todo, con la banda entre sombras llenándonos de felicidad.
"A strange day" se reafirma en la condición de un álbum vital en la importancia del crecimiento de una banda a la que ya nadie podía parar. Para acabar, la que titula el disco, otra huella sonora insobornable para que los que pensamos que el tiempo no lo puede todo.
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