Mostrando entradas con la etiqueta Folk punk. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Folk punk. Mostrar todas las entradas

jueves, 1 de agosto de 2024

THE POGUES. "If i should fall from grace with god" (1988)

 


Me gustan todos los discos de The Pogues. Pero, en este, el que fuera su tercer disco, es donde encuentro al desaparecido Shane MacGowan  más en forma, y es el trabajo que atesora más hit de esos inolvidables para que la fiesta nunca decaiga. 

Basta el inicio con la canción que titula el cd y "Turkish song of the Damned", para comprobar que el año 1988 fue un año de gracia para The Pogues. Aquí todo suena como un tiro, como el folk punk de "Bootle of Smokey", pero es cuando llega "Fairytale of New York" con Kirsty MacColl, cuando la cosa coge carrera. Es escuchar el tema este y ver su clip, y se te encoge el corazón de golpe. 

"Metropolis" suena para bailar monsergas y en "Thousand are sailing" ya no te queda otra que subir el volumen de golpe, para prepararte para esa gran explosión de ayer, de hoy y de todos los mañanas posibles que es "Fiesta", que debe de sonar en todos los sitios posibles para que la alegría, el alcohol y el jolgorio no paren jamás. 

La cosa se tranquiliza algo con ""Streets of sorrow/Birminghan Six", para que en "Lullaby of London" las gaitas vuelvan a dominarlo todo. Que felicidad volver de nuevo a "The broad majestic Shannon", o a toparte de golpe con "The Battle march medley". 

Estes donde estes Shannon, brindo con una Guiness por tu legado por juntarte con los Dubliners para hacer "Mountain dew", o por que "Sketches of Spain" nos traiga esos aires de aki nuestros, o quizás de México. 

Grandes The Pogues. Larga vida a Shannon, al folk punk, al whisky, a la cerveza, a la música construida para expulsar todos los males 



martes, 7 de septiembre de 2021

LES CONCHES VELASQUES. "Celebración del trance profano" (2021)

 


¿Cómo empezar esta crítica? La verdad es que no tengo palabras. ¿Alguien se imagina una mezcla entre la música tradicional de nuestros mayores, el krautrock, el post rock más inquieto, y el folkclore de nuestras raíces más profundas?

Estos son Les Conches Velasques. Esto y mucho más. Porque no paro de ponerme en mi reproductor "Cosar de usar", de tararear "docenas a cientos", de embriagarme con el eco de la España vacía que se llena a borbotones de presencias fantasmales cuando estos aragoneses se ponen a hacernos bailar en una jota de esas que parece venir de un planeta muy lejano. 

Ya nos deslumbraron con su primer disco hace un par de años y ahora con "Celebración del trance profano", confirman lo ya visto en ellos. Lo suyo no tiene parangón, lo suyo viene de las arcillas viejas, nace de las piedras de las casas destartaladas que a los pies de la sierra gritan en la noche por una vida antigua que seguro no volverá ("Fluorescencia"). 

Y es que lo que hacen Pablo Jiménez y compañía tiene mérito. Lo suyo es minimalismo de ese que nada entre espejismos de fraguas y verbenas populares solo recordadas por los más viejos del lugar ("Emergencia"). Sus guitarras son como la azada que busca destruir a la piedra para plantar vida, ("Laurel"), lo que nace en tu corazón cuando los escuchas remite a lo más primigenio, te hace dejar de lado todas esas boutades que tenemos cuando nos planteamos una crítica musical al uso. 

Adaptan poemas de Pedro Salinas como si quitasen el fruto de la vid para poner en su lugar un pezón de Dionisio eterno sin fondo. Así transcurre este disco de media hora que te deja descolocado con bizarrías psicodélicas del tipo de "W" o "Las manos" y ese ritmo que te deja en la retina los cantes de esos aldeanos contenedores de una memoria atávica que atraviesa edades y toda clases de tiempos. Sin palabras. 

Ya para terminar, "M. Mouma" y "Geografia", otros dos estiletes bien armados que sirven para que te provoques a ti mismo una y una escucha más. A Les Conches Velasques no hay que perdérselos. Lo suyo es necesario, lo suyo es medicina para la enfermedad del olvido. 



martes, 10 de mayo de 2016

VIOLENT FEMMES. "We can do anything" (2016)


Recuerdo cuando los conocí. Es uno de esos grupos que llegue a ellos por su nombre o por la portada de sus discos (otros, por citar algunos fueron Cocteau Twins o The Durruti Column). También me acuerdo de la tienda donde me compré su primer disco, con la niña mirando tras los cristales, indagando, perforando oscuridades.

El disco no defraudó la aventura de la compra. Nació un himno, "Blisters in the sun" , que perdura hasta hoy, y un montón de canciones y discos de punk folk, guiatarras acústicas arañadas con rabia, de parte de un banda que tan buenos momentos nos hizo pasar en nuestra lejana juventud.

Ahora, dieciseis años después de su último largo,("Freak magnet") Violent Femmes, nos regala este "We can do anything". Ya no está en la batería Victor de Lorenzo, pero Gordon Cano y Brian Ritchie siguen llevando la batuta con sus hits de taberna atemporal.

Escuchar "We can do anything", es como detener el tiempo, como si nada hubiera pasado. "Memory" es festiva, alegría y vitalidad para correrse una buena juerga mientras las canas se despeñan por tu craneo. Joder, que buenos Violent Femmes.

"I could be anythig" la puedes escuchar después de ponerte a The Pogues, festividad y jolgorio,  y también vaciladas como "Issues". Todo cabe en la media hora de duración de este efectivo disco que los trae frescos, con genialidades como "Holy ghosts". También hay veces, cuando se ponen lentos, que te acicalan con suspiros como "What you really men". Una maravilla para meter en tus listas de sonidos para guardar.

Cuando mejor se mueven Violent Femmes, es en la catarsis de su folk nervioso, "Travelling solves everything", o "Big car", donde el grupo nada como pez en el agua. No han perdido fuelle, y siempre existirá un hueco donde podrán habitar con dicha y templanza.

Qué lejano queda 1982, con su homónimo disco. Los tipos siguen airados, comprimiendo sus inflamables sones depub y agitación. Violent Femmes de nuevo con nosotros, que siga la fiesta.