sábado, 30 de mayo de 2026

LOU REED. "Ecstasy" (2000)

 


"Ecstasy", el disco número 18 de Lou Reed, con esa magnífica portada que parece que te este llamando para una pronta escucha, es otra muestra más del arte del músico que tantas buenas horas nos ha hecho pasar. 

Directo y roquero, contundente desde que empieza a sonar "Paranoia key of E" o "Mystic Child", "Ectasy" es otro de los trabajos donde la maestría de Lou alcanza cotas de esas donde muy pocos puedan llegar. Tan solo con recordar que en aquellas fechas en Austria subió al poder el ultraderechista Haider, y Reed anuló sus conciertos allí, nos dice mucho de como era el gran Lou. Se echa en falta que los grupos y músicos que amamos ahora, tengan más compromiso con lo negro que está todo y lo que nos viene. Parece que a muchos les da miedo hablar. Así nos va. 

En "Ectasy" hay canciones sobre el desamor, sobre las relaciones,  y las canciones, como la que titula el álbum, funcionan a la maravilla desde la primera escucha. Lenta, tranquila, parsimoniosa. Qué hermosura. "Modern dance" es otra apasionante tonada de esas que te embruja sin pedirte permiso. Joder, los pelos de punta. 

"Tatters" es otro de los puntos fuertes de un compacto trabajo donde parece que reverdecen los campos por donde pasea Reed su carisma desbordante a pruebas del efecto del paso del tiempo. Me sigo emocionando como cuando la escuche por primera vez con "Turning time around" y esa fragilidad que todo lo inunda. 

Un disco como "Ecstasy", para recordar al que tanto amamos, un disco como este para soñar con el hombre de la Velvet, un disco como este para sentir que nos hacemos viejos, un disco como este para sentir que aún nos quedan células rebeldes jóvenes. 


jueves, 28 de mayo de 2026

DEATHCRASH. "Somersaults" (2026)

 


Puede ser sin riesgo a equivocarme que Deathcrash sea la banda más en plena forma dentro del slowcore actual. Sus canciones tristes te llegan sin matices, la melodía que nace de la lentitud se enrabieta para como vemos en el tema que titula el disco, dejarnos un magnífico sabor de boca. 

Y es que quizás estemos ante el mejor disco de los londinenses. Te cogen de la mano y no te sueltan. "NYC", es otra agitada y concreta canción de inmediata puesta a punto de una serenidad frugal acompañada con buenos arreones de guitarras. 

Todo "Somersaults" rezuma calima, sosiego, un mar de suspiros que en temas como "Triumph", haces que te sientas incomodo en la silla, que te quieras levantar, dar una vuelta, pensar sintiendo cosas tuyas, al albur de esta banda sonora de climas interiores de susurros. 

Belleza y tristeza, tristeza y belleza. Ahora le toca a "Bella" y su abanico de pasión desaforada que da la voz a "The thing you did", otro pulso a favor de la radiación de intimidades socorridas. Cuando más se parecen a Codeine es en "Wrong to suffer", colisión de aristas internas, letanías en manga corta, para en "Stay foerever" corear sin remilgos nubarrones y mil tormentas. 

Buenos estos Deathcrash, un buen motivo para desempolvar tus viejos vinilos de Codeine. Desde la calma total hacia cielos imposibles. 


lunes, 25 de mayo de 2026

MOONSHAKE. "The sound your eyes can follow" (1994)

 


La banda inglesa Moonshake formó parte de esa primera andanada de bandas de post rock (Labradford, Tortoise, Laika, Pram entre otros), que pusieron patas arriba la escena musical a principio delos 90. A mi modo de ver el post rock, se les queda corto al grupo de David Callahan. 

Lo suyo eran collages nerviosos donde el saxo se divertía ("Your last friend in this town"), en una continua serenata de ritmos rotos como vemos en la impactante e inicial "Joker John".  Dieron el pelotazo con el primer disco, el mejor de sus cinco trabajos, "Eva Luna", (1992), y este, su tercer disco es el más experimental de todos, con gozadas como "Just a working girl". 

Escuchando ahora este "The sound your eyes can follow", puedes ver con bastante claridad, los movimientos británicos actuales en la vertiente post punk. Estoy seguro que las bandas de la islas se han aprendido este lp de memoria (Squid, The Murder Capital, Yard Act).

Lo de Moonshake es una auténtica coctelera rítmica ("Ghosts of good intention"), repleta de un art rock donde los vientos juegan un papel fundamental ("We're making war"). Mi favorita, la casi punk "Shadows of tall buildings" y su descontrol volcán que es imposible que te deje indiferente. 

Para terminar, una soplo de casi jazz con "Into deep neutral". Vaya lujo. Lo dicho, este grupo hay que recuperarlo si o si. Verdadera premonición musical de lo que vino después. 



viernes, 22 de mayo de 2026

THE TWILIGHT SAD. "It's the long goddbye" (2026)

 


La espera ha merecido la pena. Después de siete años en barbecho, los escoceses The Twiligh Sad sacan un portentoso trabajo, rodeado de grandes músicos, (el inicio brutal con "Get away from it tall", la más feroz del disco, cuenta con la colaboración de Alex MacKay de Mogwai.), y donde nos demuestran que son unas de las mejores bandas de post punk del momento. 

Tristeza, épica, guitarras saturadas, se ven acompañadas también de cierto aire cold wave, que sienta de maravilla al grupo de James Graham, junto a esa forma tan suya de cantar,("Designed to lose") que fue una de las cosas por las que todos los trabajos de The Twilight Sad hayan aparecido por Discos Pensados, todos ellos con nota alta. 

"Attempt a crash landing" es puro 80. Vaya teclados, para regocijo, para nosotros, los disfrutones del post punk, los que vemos en lo negro la luz y la esperanza. La tensión que crean te atrapa. Al disco hay que darle escuchas. A la primera no entra de golpe, pero poco a poco va llenando espacio en el ambiente, va creando balsas de luces emotivas. 

Lo grande aparece cuando escuchas "Waiting for the phone call" y nos encontramos la primera de las tres colaboraciones de Robert Smith, que a la guitarra, se muestra audaz, en una pieza electrónica desaforada. No me extraña que les lleve de gira el bueno de Robert. Parecen herederos a su manera de ese legado tan especial de The Cure. 

Piano y suavidad en "The Ceiling underground" para tranquilizar un poco este vaivén frenético, que da paso a "Dead Flowers" , donde de nuevo Smiths entra en escena para colapsarnos a todos. "Chest wound to the chest", viene a reafirmar que lo de Twilight Sad no es ninguna broma, que lo que ya escuchamos en sus anteriores trabajos significa que lo suyo no es un farol. Un grupo este que no hay que perdérselo. 


miércoles, 20 de mayo de 2026

LOW. "Secret name" (1999)

 


Seguimos con la dulce y gozosa tarea de traer a Discos Pensados discos de mis amados Low. Esta semana el encantamiento nos viene del que fuera su cuarto lp "Secret name", que contó con Steve Albini en la producción. Qué mas se puede pedir para hacer de la tristeza un abrigo de esperanza. 

Escuchas "Two-steps" y sientes a la desaparecida Mimi Parker cantar entre adelfas premonitorias de extrañas angustias, y sientes que todo tu cuerpo tiembla, que se para el tiempo, que tu mente y tu corazón necesita un descanso para evaluar tanta belleza. 

Podría escribir horas y horas sobre lo que me produce la escucha de la música de Low. Me genera automatismo que amplifican la ya de por si querencia mía por soledades impetuosas, por guerras internas provocadas por gritos silenciosos ("Weight of water"). 

Luego "Missouri" y ese dueto tan característico entre Alan y Mimi, y parece que de golpe todas las tormentas del mundo organizasen una velada de boxeo con tu corazón henchido de pena y de viajes remotos a islas siempre abandonadas. 

En "Don't understand" se parecen a Swans,  y en "Immune" desprenden esa levedad maravillosa que ha hecho de ellos los amos del slowcore. Es imposible resistirse a este tipo de sonidos, edificantes, contemplativos, repletos de molinillos de viento de ternura. 

Y en la parte ya final, cuando suena "Will the night" y "Home" resulta que te miras en el espejo del baño, y te aparecen pequeñas sombras de lágrimas bajo los ojos, tenencia ilícita de dolor en una cara que se desencaja con la evocación que provoca la música de estos seráficos seres. 

No me canso de oírles, de pertrechar fechorías de palabras al albur de esa secuencia musical que despide estas flores en un jarro repleto de ebrio liquido sanador. 


domingo, 17 de mayo de 2026

MIST. "Bye bye" (2015)

 


Vaya elegancia que transmitían esta banda holandesa de indie pop, comandado por Rick Treffers. El nombre (niebla) viene bien a lo que nos regalaron en sus seis discos repletos de delicadeza, artesanía pop (como suena "Weightless"), aristas de una cortesía sonora brutal. 

"Bye bye", el que fuera su segundo disco se abre en plan majestuoso con el tema que titula el trabajo, y a partir de este comienzo, todo transcurre por caminos donde a veces como en "Only for a moment" se aceleran algo en una especie de pop electrónico, para en "Slow man", continuar por la senda de una calma maravillosa. 

"How to drain the swamp?" es otra reliquia sonora que vale para atardeceres con sombras, para confeccionar ramos de orquídeas mientras te sube la tensión del cariño. "Heart surgery" es otro pétalo rendido en un paseo entre palabras perdidas que jamás encontrarán el destino de un afecto añorado. 

"Relapse in time" es otra de las gemas de este arcón de melodías con sabor a otoño todas ellas, confabuladas con atardeceres con síntoma de pestañeo del corazón. Todo "Bye Bye" es un laberinto de suspiros, un puzzle de cartas mandadas al azar para sumergirnos con pasión  en el entramado de un grupo que jamás dio un paso en falso. 


viernes, 15 de mayo de 2026

TROPICAL FUCK STORM. "Fairyland codex" (2025)

 


El inicio de "Fairyland codex", el último trabajo de los australianos Tropical Fuck Storm, no podía ser mejor: "Irukandji syndrome" y su iracundo sonido, donde los ex-The Drones, Gareth Liddiard y Fiona Kitschin, se nos meten en el bolsillo de una manera inmediata. 

El sonido de Tropical Fuck Storm, como en sus anteriores discos, siguen siendo ese volcán descacharrado, conviviendo siempre con el caos, pero donde hay tiempo como en "Stepping on a rake", de los mejores temas de su carrera, para una delicadeza que apabulla. Extraordinaria. 

"Teeth marché" es otra de esas joyas con sonido despampanente, como si asistiéremos a una revisión orate de B-52'S. Me encanta estos nuevos registros de los Tropical, cuando como en la que titula el lp se mueven en pasajes donde reina una calma que adormece. 

El video que acompaña "Dunning kruger's loser cruiser", define a la perfección la valentía y el sonido tan particular de un grupo que ya ha puesto su pica en nuestro corazón tan necesitado de cosas como esta. 

Y luego para terminar este viaje tan brutal, "Moscovium", con sus continuos subes y bajas, la mejor forma de acabar un disco de esos que engancha desde la primera escucha. Y es que los TFS, son muy grandes. 


miércoles, 13 de mayo de 2026

MENDELSON. "Quelque part" (2000)

 

Mendelson ha sido uno de los grupos más importantes de la escena independiente francesa. Discos como este "Quelque part", lo confirman. Comandados por Pascal Bouaziz, supieron llenarnos de zozobra, de guitarras que dan pena, de saxos que viven en continua depresión ("Le brouillard"). 

La música de Mendelson siempre incomoda, siempre transpira riesgo y una voluntad de transgresión continua, como vemos en la que titula el cd, lenta, cadenciosa, con Pascal como siempre recitando y que da paso a "Katherine Hepburn", otra joya decadente, poblado de minutos para la conmoción. 

Tristeza infinita en unos temas que como "Pinto" son pinceladas evocadoras de una nostalgia por venir, con cirros caídos en desgracia que se empeñan en dibujar en el cielo mustias postales para seducir a la noche.

Siempre he disfrutado de Mendelson, siempre he gozado de esa arritmia provocadora de suspense y noche de tensión alta. "Quelque part" también contiene la para mi mejor canción de su discografía, "Monsiuer", incendiario paseo electrico y que te desborda, con un saxo desquiciado que entre susurros de atrapa y te hace soñar delirios. Vaya canción. 

"Une vie tranquille" viene a decirnos adios, como diciendo que a pesar de todos los dramas, de las disidencias del existir, hay la posibilidad de cerrarlos ojos y volar tranquilo hacia espacios tranquilos donde abunde la cordura. Mendelson, si no los tiene en tu agenda, apuntalo sin perder el tiempo. Un auténtico torbellino. 


lunes, 11 de mayo de 2026

LOU REED. "Set the twilight reeling" (1996)

 


"Set the twilight reeling", el que fuera disco número 17 del gran Lou Reed, fue un trabajo que el músico de New York, dedicó a la que fuera luego su esposa, Laurie Anderson, y empieza de la mejor manera posible con la eléctrica y efectiva "Egg cream". 

La verdad nunca entendí que este lp fuera considerado como una obra menor de Lou. Aquí no hay desperdicio, no hay sobrantes, ni temas que no aporten  garantías de lo que fue toda su carrera: brillantez, emoción, siempre las cosas bien hechas. Hasta contiene una de las mejores canciones que grabó en su carrera, la espectacular "NYC  man".

"Finish line" fue un tema dedicado al que fuera su socio de correrías en la Velvet Underground, Sterling Morrison,  fallecido el año anterior, y  en "Trade in" vuelve a los aires más tranquilos y sosegados de "NYC man". Y es que Lou siempre fue un todo terreno. "Hang on to your emotions" es una vacilada, y "Hooky wooky" es la clásica tonada de Lou. 

"The proposition", es otra de esas piezas características de Reed, para terminar el trabajo por todo lo grande con la que titula el trabajo, la que escenifica a las claras toda la valía de un artista ya inmortal con un legado que perdurará siempre. 



viernes, 8 de mayo de 2026

THE NAMES. "Encore!" (2025)


 The Names se formaron en Bruselas a finales de los 70, sacaron  un discazo en el año 1982, "Swimming", y tuvimos que esperar hasta el 2009, para llenarnos de nuevo con su post punk vintage, con sus teclados resultados en el muy interesante "Monster next door". 

De gran noticia fue la aparición el año pasado de su cuarto, que empieza por todo lo grande con una especie de himno coldwave, "Last train from nowhere". Un puntazo. Como "Procrastination" donde el grupo de Michel Sordinia se lo pasa a lo grande mirando por el retrovisor de un pasado lleno de oscuridades benditas. 

Y es que un grupo que militó en el sello Factory hogar de Joy Division, siempre tendrá cosas que decir. Y todas ellas buenas. Como "Touch, touch, touch" y ese aire a Magazine que te engancha de manera inmediata.

"Encore!" esta repleto de canciones que se desperezan a base de teclados envolventes ("Apophenia"), o gemas melódicas de esas de enganchón inmediato ("Sunny side"). Mi favorita, "Swimming with Brian Jones", con sus mordiscos de distorsión radiante. 

"Mort d'Amour" es puro romanticismo repleto de susurros que perforan el corazón. Así hasta que acaba este viaje con "Laudanum", la mejor manera de mediante al cloroformo musical quedarnos extasiados por este viaje al pasado tan fructífero y elegante. 


miércoles, 6 de mayo de 2026

LOW. "Long division" (1995)


 Este mismo mes aparecía por el blog la crítica de "The curtain hits the cast", el que fuera el tercer disco de una de mis grandes debilidades, estos Low, que tanto bien han hecho para esta Venecia de sentimientos que es el slowcore vertiente aflicción.

"Long Division", su segundo trabajo, redunda en todo lo que se puede decir de una producción de Low: desde que suena "Violence", austeridad, sensibilidad a raudales, estados sobrecogedores de conciencia que te deja rendido, al albur de una amalgama de sonidos para temblar. 

¿Quién se puede resistir a canciones como "Below & above" y esa caligrafía íntima? ¿O a ese rugido silencioso que es "Shame"? Banda siempre perfecta para tus intimidades abordo de un mercante a deriva, con restos de ayeres descompuestos, mientras las gaviotas volando arañan el silencio con su agresivos vuelos invasores ("Throw out the line").

Low evoca, Mimi y Alan, Alan y Mimi, reparten la barajas con las cartas manchadas de un hollín de derrota, componen alrededor de una fogata donde nacen historias de amores que nunca pudieron ser, de besos robados en la trinchera del dolor, de abandonos que saben a deshojar margaritas un día de tormenta ("Swingin'"). 

Por eso los amo tanto. Sirven de perfecta banda sonora para mis pensares aciagos, para mis reflexiones a pie de una urna donde se guardan los restos de ese juventud tan lejana ("See-through"). Hasta cuando se ponen más minimales y heladores, como en "Turn", ofrecen suficientes motivos para que tengamos sueños con ellos. 

"Stay" es otro de esos restos de naufragios que llegan a la arena de la playa cuando menos te lo esperas, un tonada fúnebre para respirar hacia dentro. Cuánta belleza. Cuánto dolor. Eternos Low.  Qué pena que se nos fuera Mimi. Queda para la eternidad su voz y sus canciones tan necesarias. 


domingo, 3 de mayo de 2026

MEDICINE. "The buried life" (1993)


 Qué pedazo de banda eran Medicine. Hijos de los 90, fueron uno de esos grandes grupos que nos quedaron en nuestra retina auditiva, en esos maravillosos años.  Shoegazing desde Los Angeles, que en este el que fuera su segundo disco, se disfruta de principio a fin, como vemos en la inicial  y descampanante "The pink" y su continuación con "Babydoll". 

Mucha distorsión, mucha melodía, muchas aristas donde perdernos en un bucle constante de ruido y melodía, el grupo comandado por Brad Larner y con la voz de Julia Monreal, edificaron una vibrante carrera de shoegazing con altas dosis de feedback ("Slut"), donde es imposible sustraerse, a esa telaraña sónica que no deja noqueados desde que los escuchamos por primera vez ("She knoes evertything" es una muestra vehemente de este vendaval). 

Los conocí con su primer trabajo, "Shot forth self living" (1992),  y hasta 2022, donde sacaron "Drugs" su ultimo disco, no han parado de pergeñar auténticas excusas musicales para que amemos el shoegazing ("Something goes wrong"), donde como no, el recuerdo de Lush, Chapterhouse, Ride, y otros afiladores del género, se hace presente cuando te pares con ellos. 

El disco no tiene descanso, como vemos en "Never click", y ese galimatías de envolvente emoción que te deja sin aire o "Fried awake" y ese revoltijo saltarín de notas y más notas orates desperdigadas por el aire. 

Ya en la parte final, "I hear" y sobre todo "The earth is soft and white", no hacen más que confirmar que lo Medicine siempre fue algo serio, para tomar en consideración. No les olvidamos. 





viernes, 1 de mayo de 2026

LLOYD COLE AND THE NEGATIVES. "The Negatives" (2000)

 


Lloyd Cole & The Negatives, duró lo que duró este disco. Pero la cosa, después de tanto tiempo, mereció la pena. Siento una especial debilidad para toda la carrera post-Commotions de Lloyd Cole, siempre me pareció un gran compositor, con una gran voz, con grandes canciones. 

Este trabajo está repleto de esas gemas melódicas a las que nos tiene acostumbrados Cole. El inicio con "Past imperfect", es la mejor manera de engancharte a un sobresaliente disco, lleno de pequeños himnos para sobrellevar lo cotidiano. 

Pop de ese que se erige eterno ("Impossible girl"), canciones tremendas como "No more love songs" repletas de susurros, acariciadora y repleta de zonas de confort para el ánimo. O "What's wrong with this picture" un jolgorio para tu alegría. 

"Negative attitude", es otro plato fuerte dentro de este elenco de perfectas canciones que son perfectas para los que tantos seguimos las andanzas del bueno de Lloyd Cole. "Vin ordinaire" la llevo escuchando en bucle toda la semana, y "Tried to rock" es otra pequeña miniatura artesanal para regocijo sanar los malos días que tenemos. 

Todo este "The Negatives" esta repleto de esas esenciales maneras que siempre ha tenido Cole de ver el pop como un oficio para amanuenses delicados. Una gozada volver a Cole y no olvida su gran destreza de artista.