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domingo, 9 de marzo de 2025

OK WAIT. "Signal" (2023)

 

Si hay un género que no anda digamos entre sus mejores momentos (a parte del post rock), ese es el post metal. Lejos ya las aportaciones brillantes de bandas como Isis, Neurosis o más recientemente Russian Circles, la verdad es que no hallo muchas oportunidades para el disfrute. 

Y Ok Wait, el trío de Hamburgo, la verdad es que no ofrece tampoco muchas garantías para que podamos salir del dique seco al que nos enfrentamos cuando te topas como ocurre con "Escape" y "Letter" con dos casi miméticas canciones donde las disgresiones de guitarras rozan el metal con aristas de post rock, sin llegar a percutir en ningún momento. 

La cosa parece que se intenta reflotar con "Damage", precisamente por la inclusión de momentos épicos que por lo menos visten al tema de una sonoridad distinta. "Return" parece querer ser intensa, pero naufraga por su reiteración en crear paisajes que no dicen nada, que viven con luz apagada. 

"Horses" es redundante y "Switch" continua por la senda de una instrumentación que a veces resulta monótona y hasta pesada. La cosa parece que quiere remontar con la delicada "Mantra", pero "Dejavu" deja constancia que la cosa no funciona. 

Causa fallida la de OK Wait, la verdad es que no ofrece las suficientes garantías para que pueda aportar a su favor dilemas favorables para su recomendación. 


jueves, 27 de julio de 2023

KAYO DOT. "Choirs of the eye" (2003)


 Con este disco empezó su exitosa carrera esTa banda  norteamericana de avant garde metal, alojada en el sello del John Zorn, Tzadik Records. Y los de Avant garde metal no es una boutade. Las cinco canciones que conforman este "Choirs of the eye" son una miscelánea que bucea en espacios que podíamos llamar post rock, como partes del tema que inicia este aventura, "Marathon", y que al poco se va convirtiendo en una marejada de un metal repleto de esquinas, de sueños extraños.

Temas de mas de diez minutos, menos esa transición de 5 que es "A pitcher of summer", repleto de un lirismo acariciador, de un montón de sonidos apaciguados, en medio de lo que sabes que se va a avecinar. Porque la paz no puede durar mucho tiempo. 

Porque aunque la cosa empiece para bailar entre panderetas y vientos, ("The manifold curiosity"), al poco se va convirtiendo en una salmodia de voces rudas, de susurros que son gritos, de una agitación que te perfora y te excita. 

Porque hay espacio para la reflexión ("Wayfarer"), pero siempre llega la tormenta, con su bramido, con sus goznes que da miedo, para poner las cosas en su sitio ("The Antique"). Lo que hace a Kayo Dot distintos de todos esos grupos de post metal es su ambición por traspasar estilos, por no quedarse fijados ni parados en un solo estadio musical. Y este disco, es eso y mucho mas. 


martes, 11 de julio de 2023

JESU. "Ascension" (2011)

 


De todos los proyectos en el que se ha visto envuelto Justin Broadrick, (el principal Godflesh, pero también Tecno Animal, Scorn, God, Napalm Death entre otros), mi favorito es Jesu, donde deja de lado su parte mas industrial, para adentrarse en terrenos cercanos a un slowcore acelerado ("Fools") con gotas de shoegazing y siempre el post metal como faro iluminador. 

"Ascension" fue su segundo disco, y para mi el mejor de su carrera, un compendio de pasiones que suben y bajan, de guitarras que son melancolía y truenos que se acicalan ("Birth day"). Sobrecogen los murmullos silenciosos que espantan y te llenan de suspiros, la tensión que crean con esas distorsiones como nubarrones que recitan salmos de luces internas ("Sedatives"). 

La verdad es que podemos considerar a Jesu la parte más amable de un carrera, la de Broadrick, siempre al lado del peligro, sobre acantilados que se asoman entre telarañas de recuerdos, reflejos rotos por hachazos melódicos, por una incontinente capacidad para crear lugares donde residir entre penumbras de silencios ("Broken home"). 

Terciopelo sónico soplando entre arranques de guitarras que te hacen emocionar hasta resoplar tormentas ("Brave new world"). No se las veces que he escuchado el disco esta semana. Incontables. Cada una de ella se vio acompañada de un estimulante viaje de rubores y salmos de tensión que no se detiene en todo un álbum que contiene un buen arsenal de borrascas internas ("Black lies"). 

Ahora que tenemos en el mercado nuevo disco de Godflesh con su característico sonido apocalíptico, no está mal sacar de nuestra discografía este pedazo de disco, islote de tragedias cotidianas, de música para volver a soñar.


martes, 17 de mayo de 2022

ISIS. "Celestial" (2000)

 


Junto a Envy, a mi modo de ver, son las mejores bandas de Post Metal. Ya desaparecidos, con "Celestial" , el grupo de Aaron Turner, comenzaba una carrera que fue ganando enteros según fueron haciendo discos, como ese indispensable "Oceanic" (2002), donde el sonido de Isis se fue depurando con bastante acierto. 

"Celestial" es un canto contra la tecnología que crea servidumbres de difícil salida. Musicalmente encontramos rudeza metálicas del tipo de "Celestial (the tower)", donde a pesar de iniciarse como un mazacote casi industrial, se abre camino una vena buscadora de nuevos caminos hacia una tranquilidad amenazante. 

"Glisten" es otro bombardeo de tensión y devastación, mirando de cerca los impulso de grupos como Godflesh, pero introduciendo secuencias instrumentales que aportan algo distinto y novedoso. Cerca también de Neurosis está el tema "Swarm reings (down)", apisonadora apocalíptica con guitarras que son un enjambre, y con la voz de Turner rota en medio de fogonazos de rabia. 

Isis da pista lo que sería su sonido posterior en "Deconstruction towers" con paisajes casi cercanos en ocasiones al post rock. Pero ellos siguen con sus ideas de furia industrial como lo demuestran en "Collapse and crush", repleta de reflexiones y parones que anticipan batalla.

Durante toda la escucha de "Celestial" viendo la progresión posterior de Isis se notan las pequeñas huellas que van dejando y que irán germinando en esos desarrollos tan característicos, de los que emanaba una crudeza que se irá puliendo. Y el ejemplo más claro lo tenemos con "C.F.T." y ese inicio acústico que se convierte en una intensa especulación impactante. 

Quizás sea el trabajo menos efectivo de su carrera, pero se ha de reconocer que ya están aquí los cimientos de una arquitectura sonora que nos regaló muy buenos momentos. 



sábado, 5 de marzo de 2022

RED SPAROWES. "At the soundless dawn" (2005)

 



Con este pedazo de disco comenzó su carrera esta potente banda con integrantes de miembros de Isis, Marriages, The Nocturnes o Halifax Pier. Transitando caminos entre el post metal y el post rock, desde este inicio de andadura que fue "At the soundless dawn", queda claro la pegada del grupo y la creación de esos ambientes de guitarras saturadas que percuten en un cielo siempre oscuro ("Alone and unaware..").

Canciones con un amplio desarrollo melódico, de largo minutaje, donde se vislumbra el pasado musical de unos músicos que desarrollaron una amalgama de secuencias para hipnotizarte desde el mismo momento que los escuchas ("Building begans..." y "The soundless dawn..." son una muestra de ello). 

En "Mechanical sound cascaded....." y sus once minutos transitan por ondas más experimentales, para llegar a lo que es lo mejor del disco, "A brief moment" y esa pegada quirúrgica de intensidad que te provoca escozores. 

Y que me dices del fin del disco, con esos casi 20 minutos de "The sixth extinction..." y su continuo tobogán de sentimientos que suben y bajan a través de unas guitarras rasuradas, de una épica para nada impostada y que te lleva a recordar a grandes como Explosions in the Sky o Mono. 

Red Sparowes, una buena sacudida de energía, un buen sonido que retumba, una mágica proeza de luz apaciguadora. 


jueves, 9 de septiembre de 2021

NEUROSIS. "Through silver in blood" (1996)

 


"Through silver in blood" fue el quinto disco de esta necesaria banda de post metal liderada Steve Von Till, el primero en el importante sello Relapse records, hogar de acogida de estos bestias que hicieron trizas la idea del metal ortodoxo con su sonido minimal y repetitivo, acogido a las influencias tanto de Black Sabbath como de Swans. 

Porque aquí, desde que empieza el cd con los doce minutos del tema que titula el disco, con su oscuridad malsana, con su quejido constante, no te queda más remedio que rendirte a este aguacero pesado. 

Y es que tras el interludio de "Rehumanize", viene la bomba nuclear de "Eye" con su potencia que viene de un estallido nuclear y que da paso a "Purify" con su machacón estado de alarma de distorsión que te apabulla, que te perfora, y que da paso a lo que mejor se le de a Neurosis. La creación de ambientes oscuros usando la lentitud y el paisajismo esquelético instrumental para sumergirnos en el caos más profundo ("Locust star"). 

"Strength of fates" es ambiental y decadente y "Aeon", un torrente de esos que te deja difuso, en una andanada de duda inciertas y totales. Piano fantasmal, y la presencia en nuestra cabeza de los cisnes, como principal baza en esta caída al abismo. 

Para terminar, "Enclosure in flame", otra perfecta daga envenenada de post metal corrosivo. Junto a Isis, los mejores representantes de un estilo que convierte en metal en un truco hacia otros experimentos más insanos y malvados. 



viernes, 26 de febrero de 2021

NEUROSIS & JARBOE. "Neurosis & Jarboe" (2003)

 


¿Qué podemos esperar de un álbum a medias de una de las bandas más importantes de post metal junto a la ex-Swans, la pitonisa Jarboe? No hay que dar muchas vueltas, la primera canción del disco, "Within" es la perfecta introducción de esta ordalía de música para clamar apocalipsis que es este monumental trabajo. 

Disco original de 2003, que en 2011 se reeditó y que Bob Weston de Shellac se encargó de remasterizar, para dar más poder, a un sonido de esos que te hace crujir los oídos, con su infinita agitación que pulveriza suspiros, con la inclemencia instrumental oscura que rodea todo el lp ("His last words"). 

La voz de Jarboe es como una araña que repta por los orificios más profundos de tu alma ("Taker"), y toda la maquinaria de Neurosis esta perfectamente sincronizada para completar un autentico delirio repleto de amenazas que nos recuerdan a Swans como "Receive", o pétalos envenenados de suspiros aciagos ("Erase"). 

Todo el disco transpira amenaza, miedo, condensados ritmos de un futuros negro y oscuro como esa vesanía sónica que es "Cringe", o acercamientos al espíritu de Neurosis, como ese culebreo sónico que es "In harm's way". 

A los que amamos tanto a Swans como a Neurosis, este pedazo de peligro musical es todo un sonajero repleto de escorpiones para nuestros oídos. Un puro goce pues. 


viernes, 22 de mayo de 2020

ENVY. "The fallen crimson" (2020)



Todo un acontecimiento para el que escribe. Llevaba esperando un disco de Envy desde que sacaron el apoteósico "Atheist's cornea" en el 2015. Ahora, cinco después, la para mi gusto mejor banda de post metal, nos regala este pedazo zambombazo para que nos quitemos la mala hostia por tanto confinamiento. 

Y es que desde que empieza a sonar "Statement of freedom" con ese abrasivo sonido al que nos tienen acostumbrados, sabes que nada ha cambiado, que siguen igual de indomables que siempre. Un grupo con 20 años a su espalda y que aun sigan sonando así es todo un puntazo. 

Tetsuya Fukagawa y sus chicos siguen haciendo algo maravilloso. Aunan el post metal y el post rock, se dejan querer con un lirismo que abrasa ("Swaying  leaves and scattering breath") o la que salio como clip cabecero del disco, la post rock "A faint new world" con sus continuas disgresiones guitarreras que se embrutecen a cada minuto del metraje de la canción. 

Nada ha cambiado en el armazón musical de Envy. Logran rompernos el corazón por todos los lados (el único pero que les pongo es "Rhythm" donde incluyen a una fémina cantando y que suena hasta comercial, y eso en Envy no es bueno) con vesanías del estilo de "Marginalized thread", puro post metal con una coz vocal de esas que parece salir de un rosaleda demacrada de tristeza. 

"HIKARI", es un pelotazo, es sensible, tierna, un montón de poemas tirados al azar por un terraplén convertido en un festival de fuego y luz. Que gozo Envy, que manera de elevarte con ellos, de exprimir a tope el salario de latidos que irradian con su fuerza demoledora ("Eternal memories and reincarnation". 

La más metalera "Fingerprint Mark" es una pasada, y la que viene después, "Dawn and gaze", es de lo mejor de su dilatada carrera. Para el fin dejan otros dos gemas de esas que andan en al alambre del post rock crudo, "Memories and the limit" y "A step in the morning glow". Vamos un colapso total. 

A disfrutar toca pues de este trabajo, que a todos lo que flipamos con Neurosis, Isis y otros transgresores del metal nos hace pasar largos momentos de una intensidad emocionante. Envy, la grandeza del post metal. 


lunes, 27 de abril de 2020

HUMAN IMPACT. "Human impact" (2020)


¿Qué podemos pedirle a una banda que esta formada por el lider de Unsane Chris Carter, Jim Coleman de Cop Shoot Cop,  y Chris Pravdica de Swans? Lo que estás pensado. Música ponerte en este apocalipsis pandémico que estamos viviendo, donde los samples se acoplan a la distorsión, y donde la voz de Carter toma el mando de una andanada que te deja tiritando ("November").

Acogidos en el sello de Mike Patton, Ipecac Records, esta superbanda te lo pone fácil desde la primera escucha: lo suyo es post metal para tiempos de hecatombe, canciones que perforan, himnos para una devastación mientras la noche es cada vez más oscura ("E605").

"Protester" podría estar en cualquier disco de Unsane y "Portrait" es de las más bestias del lote con sus especulaciones instrumentales, con su pose de disolvente sónico. Me encanta los teclados de comienzo de "Respirator", y la soberbia propagación de un mathrock marcial elevando los golpes hacia cielos bastardos.

"Cause" comienza con el bajo de Pravdica haciendo la introducción al tema que más se aleja de la tormenta, incursión en un maremoto soberbio de rock hecatombe. "Consequences" es otro trallazo pesado, mazacote y vísceras por los aires para terminar a lo grande con esa otra canción titulada "This dead sea", otra descarga de bilis tremenda.

Cualquier proyecto donde ande Chris Carter hay que prestarle atención. Ahora ha dejado sus portadas sangrientas de los grandes Unsane para citarnos con el Armagedón.  Subir el volumen, cerrar las puertas y dejarte llevar. Pasada.


martes, 31 de diciembre de 2019

BRUTUS. "Nest" (2019)


Tras un parón en tierras galas, volvemos a Discos Pensados para decir adiós al 2019, fin de año, de ciclo, fin a los días que se han evaporado por las rendijas de los sentidos,  au revoir a meses y meses que dejarán paso a otro torrente más de inquietudes, de olas, de certezas y dudas en lo referente a lo que se avecina musicalmente hablando justamente mañana.

He elegido para este día 31 a Brutus, una potente banda donde sobresale la batera y cantante Stefanie Mannaerts, que hace que este segundo disco de los belgas sea una amalgama potente de estilos, desde el post metal al post rock con épica salvaje, con melodías que explotan e irradian pavor.

"Fire" y "Django", son los dos pedazos de cócteles que dan la voz a "Cemetery" y sus metálicos enjambres con el grupo apoyando esa pedazo mole de batería que parece que trina infiernos. "Nest", aupado en las listas internacionales como de los mejor que ha surgido de metal avanzando, tiene suficiente criterio como para que lo podamos poner justo cuando las campanadas de esta noche digan hasta siempre al 19 ("Techno").

"Carry" es otro pétalo de acero que da la voz a "War", la mejor de "Nest" por su lirismo estrangulador, por ese inicio que da pavor, por la hemorragia que despide desde que penetras en el soberbio bullicio tranquilo que a poco se convierte en una épica catalepsia de hardcore metal. Apabullante.

En "Blind" siguen por la senda del metal para construir en "Distance" otra torre de Babel de luciérnagas envolventes que te dan besos de veneno mientras te apagan la luz de la noche. "Space" es como si a Bjork le hubiera entrada de repente el arte que nunca ha tenido y "Horde V" es otra trinchera de esas que nos deja vencidos y con ganas de demolición.

Terminamos, con "Super dragon", el otro punto fuerte de "Nest", más de siete minutos de entrañas de post metal, de arrumacos de sensibilidad de veneno, catarsis y serenidad vomitando caos. Feliz años a todos los que se paran para este pequeño blog que sigue y sigue creciendo a costa de esta afición que a uno le aqueja de compartir musgos de descubrimiento, vellocinos de oro de música para salvarnos de la tontería.


miércoles, 11 de septiembre de 2019

PELICAN. "Nighttime stories" (2019)


La banda de post metal de Chicago se descuelga con uno de sus mejores discos hasta la fecha (quizás no supere a ese esdrújulo "Australasia" pero se le acerca), este "Nighttime stories", donde empiezan atmosféricos, meditabundos con "WST", para en "Midnight and mescaline", empezar el rodaje de esta maquinaria de post metal que tan buenos frutos ha dado en su trayectoria.

Grabado en los estudios de Steve Albini, el disco es crudo, directo, corrosivo, repleto de lugares comunes para la elaboración de este post metal instrumental radiante y aspero, donde hay lugar para gemas como el torbellino sónico de "Abyssal plain", o pequeños homenajes a Black Sabbath como la pesada y oscura "Cold hope".

Trevor de Brauw y sus colegas también tienen tiempo para especulaciones siderales como la potente y embriagadora "It shared at me", para de nuevo en la que da titulo al álbum, embarcarse en un viaje de solemnidad metálica de esas que te hace sonreír con arrojo.

Me gustan Pelican, después de Isis (Aaron Turner también aparece por aquí), ha sido uno de los combos que con mejor predisposición ha tomado el post metal como género para investigar y discutir.

"Arteries of blacktop" es envolvente y seminal,  y "Full moon, black water", puro desasosiego tranquilo, la más sugerente del disco, hablando de apocalipsis interiores en una instrumentación de esa que te pide subir el volumen.

Post metal, huraño, contundente, elemental, repleto de huecos donde divertir tu necesidad de sonidos duros. Pelican, no te defraudará.



lunes, 22 de julio de 2019

TOUNDRA. "Vortex" (2018)


El quinto disco de Tounda debe su nombre a una sala alemana donde la banda se siente como en casa cada vez que acuden por allí. Musicalmente hablando, Toundra, sigue siendo la banda más exportable que tenemos por estos lares, con su post-metal instrumental que consigue palpitarnos el ánimo con sus credenciales de furia y de concreción.

"Cobra" es un abanico de distorsiones que te abren los poros, lava que te recuerda a Isis, el halo de metal, recreaciones de guitarras con alguna pulsión melódica que se te clava y te rinde. A continuación "Tuareg", desérticos aires donde de nuevo avasallan las guitarras de Estebán Girón y David Maca. Vaya sonido el de Toundra. Todo un torbellino.

"Cartavio" y "Kingston falls" son la parte más moderada, de un trabajo que como todos los de Toundra, son para gozar de principio a fin. Me encanta la especulación instrumental de la más larga del lote, la cautivadora "Mojave", donde cabe desde silencios amenazantes hasta volutas de sol quejumbroso.

"Vortex" es otro disco para completar la saga de Toundra. Un disco repleto de zarpazos eléctricos, de desgarrones de guitarras que completan un panorama donde es fácil divertirse en un maremoto de paisajes por crear ("Roy Nearey").

Para terminar, "Cruce oeste", la mejor del disco, majestuosa manera de terminar este paseo por las alambradas sugerentes de la insurgencia post. Tenemos Toundra para rato, que no pare la historia de un combo de esos que merece seguir en lo más alto.



viernes, 3 de agosto de 2018

DEAFHEAVEN. "Ordinary corrupt human love" (2018)


Tres años han pasado desde que se editó el monumental "New Bermuda". Deafheaven están de nuevo ante nosotros. Black metal con corazón. Metal avanzado. Post rock con rosas de acero. Gritos con cláxones de lilas.... Se me agotan las palabras para definir a esta maravillosa banda.

"Ordinary corrupt human love" sea quizás el disco menos violento de su carrera. También el que más cromatismo tiene. El que más se rodea de épica y sensaciones de himnos inacabables. Valga "You without end" como principal ariete en esta emocional contienda de ruido y flores.

Los 11 minutos de "Honeycomb" nos los muestran en plena forma, con George Clarke sacando sarampión de su garganta, urgando como un enfermo en lo visceral, en el drama, en la despensa de los despojos del amor mientras las guitarras arropan ese fondo bestial gutural que casa a la perfección con un extraño metal amorfo.

La explosión de postrock viene con "Canary Yellow", y su proclama definitiva de pasajes donde las guitarras se solazan entre mares de calma, y para dar rienda suelta a tu corazón subes el volumen para acallar este verano de temperaturas desérticas. Solemnes y expansivos, raudos y definitivos.

En "Near" se atreven hasta jugar con el dream pop, en un jardín de recreo de voces que son sirenas en una marejada de sentimientos febriles y "Glint", mi favorita es una delicada canción con un ojo en Mono, donde se recrean en calmas que no lo son, en vítores de esparcimiento mientras la noche cae sobre la demolición de los sueños.

Hasta Chelsea Wolfe aparece en "Night people", quizás la mas floja del lote, para terminar con "Worthless animal" una sacudida nerviosa de épica y de voces demenciales. Deafheaven, de nuevo con nosotros para revivir el post metal, para expresar a su manera nuevas maneras de afrontar el dolor. Bello.


miércoles, 14 de febrero de 2018

GODFLESH. "Post self" (2017)


Desde hace años sigo la pista a este terrorista sonoro que se llama Justin  Broadrick. Desde 1989 con Godflesh junto a G.C.Green,  también en Napalm Death, God, Jesu (estimable su trabajo a media con Sun Kil Moon) y sobre todo Tecno Animal, banda de hiphop mutante industrial donde dió rienda suelta a toda una catarsis apocaliptica de esas que dejan huella.

Ahora estamos de enhorabuena, Godflesh está de vuelta. Tras su separación en el año 2002, volvieron en el 2014 con el recomendable "A world lit only by fire", pero es con éste "Post self", donde parece que fue ayer cuando caí rendido ante ellos al adquirir "Pure" (1992).

Basta acercar al dedo al play y que empiece a sonar la que titula el lp para comprabar que estamos ante uno de los mejores trabajo de su larga discografía. Ritmos incomodos, minimales, áridos, hipnóticos. Cuando suena  "Parasite" con esa guitarra que suena a Killing Joke ya estamos dulcemente condenados a poner la cadena en modo mala leche. Maravilloso.

El bajo de Green cada vez da más miedo, y las bases industriales que Broadrick emplea para engatusarnos con veneno, consiguen poner al día la importancia de la banda en la evolución del post metal vertiente arriesgada. No puedo parar de moverme cuando suena "Body", y "Mirror of finite light" parece elaborado en un futuro post nuclear, campanas de la muerte incluidas.

"Be god" es quizás la más malsana de todo "Post self". Aqui se alargan hasta los 5 minutos con la voz gutural de Justin rompiendo cielos, mientras el tema camina entre fuego, reptante, con la guitarra que parece una hecatombe, con marciales espasmos que te penetran y hieren.

En "The cyclic end" parece que estuvieramos penetrando en una burbuja de shoegazing catatónico, sideral, traumas de ruidos y luces de oscuridad. A cada paso que voy dando en la escucha del lp, más certeza existe que cuando acabe el tema 10, volveré con el 1. Me encanta ese inicio en "Pre self" de augurio minimal, trenzando una siderurgia del caos, que en "In your shadow" se convierte en un ariete industrial.

Han vuelto Godflesh, estamos de enhorabuena, los jinetes vuelven a cabalgar sobre un mapa de osarios, ratas mutantes, mezquinos deseos, máquinas que dan miedo. "Post self", que no pare de sonar el armagedon de la destrucción total....


miércoles, 13 de diciembre de 2017

RUSSIAN CIRCLES. "Memorial" (2013)


Comparten Russian Circles con los ya desaparecidos Isis y con los bestiales nipones Envy, su necesidad de comunicar exabruptos a base de bien, de hacer del post metal un autentico valle de lumbres donde irradiar a su antojo frenesí constante, diatribas de guitarras que hieren y duelen a la vez.

Este disco, de lo mejor de la banda junto a su ultimo "Guidance" del año pasado, es todo un tratado de post metal. El trío de Chicago comienza suave, con la delicada "Memoriam", para empezar a fabricar himnos de pesadez de truenos, con la increíble "Deficit", donde el batería Dave Turncranzt se rompe los brazos a ritmo de lirismo doom.

Destaca la épica de temas como "1777", donde se escoran a un post rock de pétalos sobrecogedores, de espasmos de distorsión que son como cuchillas en una sinfonía donde todo está en su sitio, donde es fácil encontrar, porque no, ecos de Mogwai. "Cheyenne" baja por la colina de la calma chicha,  para en "Burial" encontrarnos con uno de los temas más bestias del lote. Pura adrenalina sónica.

Pero cuando realmente más me gustan es sus disgresiones sentimentales, en sus paisajes de tormentas tristes, con la guitarra de Mike Sullivan haciendo un esfuerzo titán para dibujar arabescos de lunas rotas en cielos de simiente derogada. La ostia.

Para terminar el disco, con la ayuda de Chelsea Wolfe, "Memorial", se erigen como protagonistas de una cadencia que casi roza el shoegazing. Todo un punto escuchar grupos como Russian Circles. Los que seguimos con pasión a las estridencias más duras, un regalo para colapsarnos sin remisión.


martes, 19 de septiembre de 2017

ISIS. "Live VII 02.25.10" (2017)


Menos mal que la banda se separó hace 7 años. No se como podían haber continuando su carrera llamándose como esa panda de asesinos religiosos. Hasta han tenido que especificar en la edición de este enorme directo grabado en su gira por Australia en 2010, que son una banda. Así estamos en este puto mundo de locura y insensatez.

Isis junto a Envy son mis dos bandas favoritas de post metal. Nadie como ellos para ir un paso más, deglutinar esencias venenosas, ponzoña de guitarras que se enredan en melodia y dolor. Isis, comandados por Aaron Harris y Aaron Turner, en sus cinco trabajo en estudio mostraron sus cartas, su pegado devoradora.

Y que mejor que este disco para ver como se las gastaban. Desde que suena "Heart of the dead", te ves contaminado por esa fuerza volcánica, por esos paisajes sonoros que te atrapan, arpegios de guitarras que nadan entre el apocalipsis y la fatal emotividad. "Hand of the host" es otro zarpazo de incomodidad, otro lunar negro que da paso a "Holy tears", donde la garganta de Turner se quiebra y resplandece, se hace cielo y luego tormenta, mientras aparece la melodía como sensación de mal sueño.

De ellos me gustaban su actitud para elaborar lugares atmosféricos donde la calma se agita con interludios de espasmos y conmoción. "20 minutes/40 years" una de las mejores canciones de su carrera, aparece aquí descarnada, reptante, con su tristeza voraz, con sus adjetivos de furia.

Así eran Isis. Una máquina perfectamente engrasada de luces y distorsión, enjambre progresivo de música para espantar calmas ("Ghost key"). En "Wills dissolve", el público australiano se viene arriba. Aquí casi parecen hermanarse con los reyes del drone Earth.

Para la parte final, las más agresivas, "Threshold of transformation", "Carry", y los 15 minutos apabullantes de "Celestial (The tower)", todo un bálsamo contra el adormecimiento del espíritu. Un verdadera joya pues este live que contiene todo los ases a su favor para los que aun no les conocen muchos no puedan desprenderse de ellos, y para los que les seguimos a pies puntillas, continuar gozando con las campanas del argamedón.


domingo, 21 de mayo de 2017

ENVY. "Insomniac doze" (2006)


Como me gustan Envy. Nadie como los nipones para sacar a relucir la esencia de la tragedia, la dislocación de los corazones mediante dentelladas de guitarras y esa voz del averno que siempre tiene la fuerza suficiente para arrojarnos a campos de soledad y demolición.

"Insomniac doze" fue su cuarto trabajo, y como no, desde que se inicia con "Futher ahead of warp", el disco es un recorrido por la lírica del exceso, construyendo como solo saben hacer ellos, lugares comunes, paisajes donde se detiene el posrtock más intimo y detallista, esperando que salta la alarma, que ruga el dolor para aplaudir lágrimas.

Se te pone el alma en vilo cuando escuchas  maravillas como "Scene" con sus parones íntimos, con sus minutos de calma que de repente dan paso a un grito desgarrado, a la soflama de la tristeza total. Subo el volumen más y más, mientras Tetsuya Fukagawa se desgañita con su garganta asaltado de forma violenta por millones de mariposas.

Todo en Envy es poesía. La poesía de lo rudo que se hace blando mediante bailes de suspiros, pequeños interrogatorios de rabia sin contener que te dejan absorto."Crystallice", otra gema que deja poso, que queman silencios, alboroto de mapas del sentir, cabañas a ras de fuego.

Lo que ha conseguido Envy desde su existencia, es que tanto el seguidor de Mogwai como el del metal menos ortodoxo queden a tomar unas pintas en algún desfiladero con salida a una mar dulcemente tenebroso. Los 15 minutos de "The unknown glow" dan para todo. Para alaridos contenidos, para suaves susurros instrumentales que son como un leve poso, una refriega de suspiros.

"Night in winter" empieza suave, arpegios que van y vienen, el lienzo a medio pintar, la guitarra sofocada mientras la banda en una aparente paz de mentira se prepara para el abordaje de la desolación llegando a la catarsis, a la extrema insolación del corazón. Para terminar "Insomniac doze", "A warm room", el punto perfecto para querer más de Envy.

Toda su discografía es aconsejable. Su ultimo trabajo, comentado por estos lares, "Atheist's cornea" (2015), nos los trajo en plena forma. Ellos a lo suyo, a componer operas de rugidos y cariño, a hechizarte con su potencia brutal, a esparcir lava de postmetal mezclada con pétalos de ansiedad y conmoción. Como me gustan Envy, con sus dramas excesivos, con su hondura nipona, un golpe al cielo, un estallido sin fin....


jueves, 20 de abril de 2017

DEAFHEAVEN. "Roads to Judah" (2011)


Con este disco de 4 canciones empezó su singladura esta interesantisima banda que como pocas aunó de una manera brillante el shoegazing con el black metal, con dosis de desarrollo de post rock, pinceladas todas para conseguir un lienzo bruto, lírico, altamente recomendable.

El blackgaze, nació casí con ellos. No hay más que oir "Violet" y sus doce minutos de dolencia crónica, de gritos que te sumergen en un mar de angustia, mientras las guitarras a su manera crean un manta de brumas eléctricas, feedback atronador que remonta cielos, que perfora aguaceros con esa manera tan particular de tienen de crear colisiones espaciales de ruido y melodía.

George Clarke, el alma cantante, tiene campanas en la garganta, apesta a veneno su poción de luz oscura, rigor mortis para fecundar tierras con alaridos y detonación. "Language games", es todo un torrente de post rock que a se ve acosado por un motín de black metal, pero siempre con un poso de tragedia, de reflexiones infectadas de mercromina para el sentir.

Me encanta "Unrequited" y ese inicio que bien pudiera pasar por Godspeed your black emperor"!. Cuánta tristeza sintetizada en unos minutos rutilantes, abecedario de estampas de drama que al poco se convierte en otra exposición de metal avanzado, raspando el corazón, deflaglando augurios.

"Roads to Judah" fue el incio, luego romprían el cielo con su bestial "Sunbather", su obra cumbre. Pero es en este disco, donde se pulen los pasos, sus atmosferas certeras, abanicos de ordalias de demolición. Y así termina el disco,con "Tunnel of trees", paseando por los mismos senderos de apocalipsis, repicando solemnidad y aires de grandeza.



martes, 8 de noviembre de 2016

RUSSIAN CIRCLES. "Guidance" (2016)


El guitarrista de Converge, Kurt Ballou, es el encargado de producir el sexto disco de esta banda de esforzados currantes del post-metal. Un disco que empieza con la atmosférica "Asa", para sin perder tiempo ponerte los pelos de punta con la sofocante y genuina "Vorel".

Uno, que es aficionado a todos las reflexiones que desarrollan el Metal, (Envy, Jesu, Neurosis, Today is the Day y otros brutos de lo rudo), nota que "Guidance" cumple con las expectativas como un buen mazacote donde sobre todo la batería de David Turncrantz, junto a la guitarra de riff insolente de Mike Sullivan, concretan una apuesta que se recomienda darle vatios, arcadas de volumen brutal.

El trio de Russian Circles van forjando a pedaladas su sofisma de la inquietud, rozando con la épica "Mota" climax que  se acerca al post rock más meditabundo, pero siempre con la amenaza superpuesta, siempre con la distorsión aporreando noches que se derrumban y padecen quimera.

Asi son Russian Circles, una batidora de metal con pizcas de rubor inmaculado, dragones que sacuden el fuego para vivir entre acantilados de mares domesticados de depresión.  Suena "Afrika" mientras fuera en la calle las temperaturas empiezan a bajar. Es mi preferida. He subido un poco más el volumen. La más delicada del lote, una ofrenda de metal con rubíes de emoción, un caballo desbocado, suave, serena, pero siempre contundente. Total.

Luego vienen otras tormentas, otras correrías hacia lo ignoto,siempre con ese post metal instrumental de la casa, que ha hecho de Russian Circles  uno de los combos más emblemáticos cuando quieren compaginar la hecatombe con la belleza. "Overboard" es una inquieta letanía, unos arpegios tirados al azar hacia la nada, que da paso a "Calla" y su rugido explosivo, prohibido no tocar. Metal de alto voltaje, el punto demencial de "Guidance", donde Russian Circles dan más miedo.

Para terminar, "Lisboa", reflexiva en su inicio para terminar como se merece este gran disco, a toda velocidad. Unos de los mejores cds de post metal que te puedes llevar en la actualidad a los oídos, una fiereza noble de alaridos instrumentales.


lunes, 22 de agosto de 2016

JAMBINAI. "A hermitage" (2016)


Tras dos semanitas de merecido descanso en tierras galas y euskaldunes, Discos Pensados vuelve de nuevo a penetrar en el orbe de los discos que nos invaden como garras afiladas. Después de la calma y el buen yantar, viene la tormenta y la explosión.

Por que nada mejor que empezar con el disco de este grupo coreano, del cual tengo noticias gracias a mi brother que en las islas Albion me mantiene alerta de los puñetazos sonoros que acontencen por alli. Jambinai es una bomba. Un grupo que tras "Différance" sembraron la cizaña que con este "A hermitage" se ha convertido en una auténtica apisonadora de sonoridades varias.

"Wardrobe" en el inicio del combate,  perfecta para posicionarlos por su actitud y su rabia. En los cuatro minutos de "Echoes of creation", nos encontramos ante una banda que usa el post rock como arma para traspasar barreras estilísticas, para tocar tambores de incendios mientras especulan con sus instrumentos folkclóricos coreanos aderezados con una buen aerosol de veneno eléctrico.

Y eso que con "For everything that you lost" se inclinan a la levedad, creando un himnos hipnótico de calma chicha, aberrante y sagaz, instrumental que navega entre la introversión y el infierno. Si, no me extraña que los que han acudido a sus directo hayan flipado. El sonido de Jambinai es para llevarlo al escenario, para coagular esporas de gritos y silencios de mentiras.

"Abyss" es la ostia, hiphop entre cuerdas que te ahogan, oscuridad y demencia, rubor y el oriente loco que te deja absorto, merodeando la cantina de lo extremo, black metal, arroz ardiente y luz que quema. Y "Deus benedicat tibi" continua, con ese sonido extremo de gaita del infierno, la senda de lo difícil, de lo escatológico, en un ritual esotérico de electricidad que te envuelve y te deja mudo.

La tranquilidad de "The mountain" es de mentira; a la mitad de la canción se convierte en post metal melódico y devorador. Para terminar el folkcore de "Naburak" y la mejor del lote por su tic de single ( a su manera) para los orates de la extrañeza, "They keep silence".

No está mal para empezar la nueva temporada verano-otoño. Una banda a seguir, a no despejarse de su inquina. Puro elixir destructor, pura delicia cautivadora....