Mostrando entradas con la etiqueta Canción de autor. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Canción de autor. Mostrar todas las entradas

jueves, 6 de agosto de 2026

BILL CALLAHAN. "My days of 58" (2026)

 


De momento es mi disco del año. Y es que volver a Bill es como llenar esa copa que estás esperando para saciar tu voracidad innata de acallar el calor con unas gotas de elixir sagrado. Lo ha vuelto hacer Bill. Vaya forma de comenzar con "Why do men sing",pura adrenalina tranquila para el corazón. 

Recién cumplidos los 58 lo tiene claro. Lo suyo es escribir canciones y cautivarnos al instante ("The man i'm supposed to be"),  con esa serenidad tan suya que se reparte por las canciones que parecen nacidas de un bosque sin dueño, pero siempre libre de fuegos mortecinos ("Pathol O.G.). 

Sus trabajos son de una belleza inaudita, de una calma que socava todos los caos interiores que tengas. Te pones "Stepping out for air", y dejas todos tus males a un lado. O la campestre "Lovely city", donde te amarra bien los sentidos. 

Y lo bueno de sus discos es que son largos. Que nos da tiempo para el regocijo. Aquí una hora de intensidad. Con goznes del tipo de "Empathy", o sonadas casi country como vemos en "West Texas". Pero siempre estamos al albur de su arte, de su psicodelia extraña cuando quiere ("Computer"). 

Pero lo que está claro es que te tiene en sus manos. "Lake winnebago" es para montar un caballo y no parar, y "The world is still", la que da fin a esta maravilla, deja claro que su saber, su destreza, a los 58 años, sigue siendo la pócima mágica que nos llena de tantos buenos sabores de boca. 



martes, 16 de junio de 2026

BEVERLY GLENN-COPELAND. "Laughter in summer" (2025)

 


Este es un disco contra el dolor de la pérdida, contra el avance de la demencia que haga que el tiempo,  los recuerdos, la mente de Beverly Glenn, se hayan congelado en este disco elaborado junto a su mujer Elizabeth Copeland, ayudado, poniendo su voz, dando ánimos su amado, llevándolo por jardines efímeros de rosas agostadas antes de tiempo. 

Beverly es un musico trans canadiense, que lleva desde los 70 embarcado en proyectos donde su voz es la brújula, y este "Laughter in summer", desde que empieza a sonar "Let us dance" y "Ever new" es la mejor manera de dejar un legado, un testamento para que podamos imaginar el amor que se profesan estos dos amantes que saben que su amor tiene fecha de caducidad. 

Se te pone la piel de gallina cuando suena el tema que titula el disco, siempre con el piano como señuelo para que aparezca la garganta de Beverly y su mujer, recitando, cantando a pulmón cisnes, celebrando los amaneceres disfrutados, recordando los paseos por pasajes donde el viento se llenaba de besos depositarios de un cariño construido con la música como lenguaje, como artífice de una conexión sin igual. 

Como "Children's Anthem" donde ese binomio Beverly-Elizabeth provoca cataratas en tu sentir, o "Harbour (At Hotel2Tang)", donde lo sublime alcanza cotas superlativas. Tema para escuchar mil veces, corriente frenética de suspiros. 

"Shenandoah" casi a capela te deja helado, y el final con "Let us dance (movement two)", es un maravilloso colofón a esta historia de amor musitada con tanta ternura. Belleza a raudales. 


domingo, 14 de junio de 2026

SANTIAGO AUSERÓN, VAGGELIS TZERETAS Y THEODOROS KARELLAS. "Nerantzi" (2026)

 


Vaya gozada de disco. El viaje que Auserón hizo a Grecia no pudo salir mejor. Acompañado por Vaggelis Tzeretas  y Theodoros Karellas, Santiago pone voz a canciones de desamor portuarias, nacidas en las tabernas, donde los aldeanos y los marineros se cruzaban en un confín desgarrador, entre miradas ebrias, y tatuajes aún por rematar. 

Cuando empezamos la travesía con "El desdén", ya sabes que esto va estar lleno de emociones a raudales, de parte de uno de los mejores artistas que tenemos por aquí, músico repleto de inquietud, sin posibilidad para aburrirte con su música, por que lo de Auserón es algo muy grande. 

Qué triste suena "Fedra", con ese aire melancólico que lo impregna todo, con esas alas partidas de un vuelo cercenado siempre por la degradación de las palabras que se convierten sólo en un vano intento de comunicación. 

Brutal "Batalla por la vida", llena de una tristeza que inunda el aire, para beberla viendo como el atardecer se come el día. Clásicos populares helenos, canción folk griega, es igual como lo llames, el caso es que te pones "El color del alma"  y no puedes parar de bailar entre excesos de retsina para recordar el motivo de las llagas que pueblan tu ser. 

"La espera" casi suena a chanson, y luego por todo lo grande "Irenita", la mejor de este cancionero con un video que no tienes que dejar de ver. Todo un lujo, ver a Santiago en esta forma, con ese arranque vocal que te hipnotiza, con una de esas letras que te servirán cuando escuches un portazo en tu corazón. 

Anni B. Sweet, aparece en "Alborada en tono menor", para acompañar al maestro, antesala del final con "Naranjo amargo", donde Santiago deja Grecia, pero sabiendo que la huella de estas canciones ya forman parte de la historia de este gran tipo que tan bien nos hace a nosotros sus colmados seguidores. 


viernes, 12 de septiembre de 2025

JAVIER CORCOBADO. "A nadie" (2009)


Corcobado te desarma con sus palabras, con su canto de dolor que no cesa, con su manera de explorar las sensaciones más límites que puede llegar el ser humano. Este disco es una buena muestra de ello. La desesperante canción que titula el disco es solo el inicio de un viaje repleto de aristas, de sustos emocionales, de temas que impactan. 

"¿Por qué estoy tan triste?" es otro de los fulminantes rayos que permanecen entre las sombras de un estío que se intuye peligroso, a ritmo de música de verbena. Esto lo hace muy bien él. "La canción del viento" el típico arrebato de crooner de Corcobado que da paso a esa burrada mayúscula llamada "En el coño del mar", una bestialidad ácida y repleta de veneno. 

"Soy un niño" es enternecedora, valiente, susurrando siempre viajes a lo más íntimo, ahora si, un canto de esperanza a pesar de todo. Luego nos encontramos con el Corcobado más eléctrico y furibundo, con distorsiones marchitas del tipo de "El futuro se desvaneció ayer", delirante y brutal. 

El vals con quejido eterno de "Hoy no voy a cantar" da paso a la mejor de todas, "Caballitos de anís", para cantar con los colegas en la taberna, tarareando ebriedad perpetua, mientras el acordeón llama a la sedición. 

"Françoise de Vacaciones", recitada, en la onda de "Ladrada del afilador" nos recuerda los viejos tiempos con los chatarreros. En conclusión, música para erizarte el alma, este notable "A nadie". 


domingo, 6 de abril de 2025

BILL CALLAHAN. "Sometimes i wish we were an eagle" (2009)

 


"Sometimes i wish we were an eagle" fue el segundo disco en solitario del que fuera el líder de Smog. Para que el escribe, el mejor de sus trabajos. El disco que define a un artista, la sensibilidad que destila desde el inicio con "Jim Cain", es el punto principal de un trabajo repleto de ternura, de sencillez, de corazones siempre palpitantes. 

Acompañado por una superbanda, con su escudero Brian Beattie a la guitarra, aquí las canciones son uvas de un gran racimo de creatividad ("Eid ma clack shaw"). Folk que nos mira al centro de nuestro alma como "The wind and the dove", y baladas de esas que puedan ablandar al más duro, como "Rococo zephyr", todo "Sometimes i wish...." se antoja como inolvidable, como una ración de lírica por venas para malos días. 

"Too many birds", mi favorita, es extrema y repleta de arterias interiores de sentimiento, con la gran voz de Bill como barítono de su sentir brutal. Como "My friend", un canto a la amistad que perdura a través de los alambres del tiempo. 

Luego nos topamos sin esperarlo con "All throughts are prey to some beast" y casi nos echamos a llorar. Para terminar esta bendición de trabajo, "Faith/void", y sus casi diez minutos de luces y sombras, de nubes y tormentas, de labios rotos y deseos cumplidos. Bill Callahan, directo al corazón. 


domingo, 15 de septiembre de 2024

REFREE. "Nones" (2003)

 


Raül Fernández, Refree, te mece desde que empieza el disco con "Les soldats perdues" con ese piano barítono, con esa sencillez lírica que hace que su escucha sea como el ruido de una caracola en tus oídos tan necesitados de cosas bellas. 

Composiciones exquisitas, que se mueven al albur de la historia de este cantautor tan especial que siempre da en el clavo ("El reloj"). Aquí todo funciona bien, hasta esos aires de orquesta desgastada de "Inventario", o la calidez que desprende "Raisa". 

Himnos para el día a día que se clavan en un pispas,( "Como en los días corrientes") con la guitarra como figuración principal,  para dar rienda suelta a todo el arte que atesora este artista. "Padres y nones"  triste y delicada, y "El hueco" sigue por esa senda, haciendo su manera lo mismo que hace Tindersticks. 

Me disuelvo con "Palabras mayores" y las cosas que dice, como "El cuarto deseo" y ese aire del Mediterráneo que llena todo este prodigioso álbum. Y ya casi a final, en plan western, "Último recodo" te pone la piel de gallina una vez más. Y se acaba el disco, y no te queda más que volver a pulsar el play, porque siempre parece poco y quieres más cuando oyes a Refree. 


martes, 9 de enero de 2024

BILL CALLAHAN. "Woke on a whaleheart" (2007)

 

Después de finiquitado el proyecto de Smog, el bueno de Bill Callahan tuvo bien empezar su carrera en solitario para complacernos con sus tristezas tan embaucadoras. "Woke on a whaleheart" fue su primer disco, y desde que empieza a sonar "From the rivers to the ocean" te engatusa con su arte de artesano de folk country más aterciopelado. 

"Footprints" es un himno desolado que da pie a "Diamond dancer" un himno trotón que avecina lo que sería la carrera posterior de Callahan poblada de canciones emblemáticas, de sueños en forma de melodías que te pueblan de buenos sucesos. 

"Sycamore" es rutilante, un caramelo de suspiros, caricias en forma de soul tierno y repleto de calor para los fríos interiores. Vaya pasada "The wheel", y "Honeymoon child" es otro torrente de calorías musicales para tenderte en medio de borrascas del sentir. 

Country crepuscular es "Day", y "Night" es otra de esas gemas delicadas a las que nos tiene tan bien acostumbrados Callahan.  Disco pues que dio el pistoletazo a una carrera repleta de canciones inolvidables. 



jueves, 16 de noviembre de 2023

JOSELE SANTIAGO. "Garabatos" (2006)

 


Tras su primer trabajo en solitario "Las golondrinas, etc", vino "Garabatos" a confirmar la vena de cantautor, cabeza visible de Los Enemigos, que continua en este su segundo lp, con el sarcasmos y los tiempos lentos ("Las cosas fingen"). 

Contando con Pablo Novoa como productor y guitarrista, los "Garabatos" refleja la necesidad de Josele de apartarse del eco de Los Enemigos, para confeccionar temas de esos que son reflejos de tranquilidad y versos sueltos como vemos en "Baile de los peces". 

Pianos y ritmas en "En tu estampa", cachondeo e historias de esas que avisan terremotos ("Pensando no se llega a ná"), la escucha de "Garabatos", se sucede sin apenas levantar los pies del suelo, con una sencillez que apabulla, con ritmos que son trinos ("Ñam, ñam"), y algún vals de barrio proletario ("Farol").

Luego te topas con la que titula el disco que es toda una gozada, y para el final Josele cantando en italiano con "Buonanotte fiorellino", la mejor manera de finalizar un disco que rezuma paz por los cuatro costados. 


domingo, 18 de diciembre de 2022

BILL CALLAHAN. "YTILAER" (2022)

 


Casi acabando el año y aquí que me topo con el bueno de Bill Callahan en uno de los mejores discos de este 2022 que ya se acaba. Vaya trabajo ha pergeñado. Desde que suena la cautivadora "Firts bird" no puedes de parar de escuchar esta divinidad musical repleta de un motón de sensualidad, de folk con pulso de jazz, siempre con la voz de Callahan como eje percutor de una forma de hacer música que es pura artesanía. 

Realidad al revés. Así se titula el lp. Y entre sueños que andamos bregando cuando te enfrentas a ese torbellino emocional llamado "Everyway", con la guitarra acústica haciendo de molino de viento en un viaje hacia lo más íntimo. 

Canciones que hablan del día a día, de la familia, de los sentimientos, siempre pulsando la tecla perfecta para que el oyente caiga en un dulce letargo, en una ansiada puesta en escena de cisnes abandonados a su suerte en un desafortunado parque abandonado. "Bowevil" casi parece una canción india que se mueve a través del desierto de aquellos antiguos dioses ya asesinados por la coartada de los tiempos modernos. Te quedas sin aire ante tan magna belleza. 

"Partition" también participa de ese grupo de canciones del disco que parecen nacer en bruto y se desarrollan como un espasmo que es imposible parar, solemnes y a la vez repletas de extrañas distorsiones. 

Pero cuando más deslumbra es cuando la calma toma al asalto el puzzle de su sonido. "Lily" es música con raíces profundas en el folk norteamericano y "Naked souls" con ese piano que acompaña todo ese recital vocal de Callahan que te deja a los pies de los caballos, sin saber si vas a poder soportar tanta magia junta, con esa trompeta que suena como un medicamento para curar la sed de paz. Bendita armonía. 

"Coyotes" que fue la canción que anticipo el disco es un hit inmediato, donde la guitarra eléctrica suena como un coro de abejas en una primavera eterna. No hay tema malo, aquí todo es orfebrería al por mayor, delicadeza inaudita, goce y más goce. Música como "Drainface" hacen que las casas se llenen de una hondura de esas que favorecen la dicha inmediata. 

Y que decir de ese otro petardazo llamado "Natural information", con los vientos sueltos dando mamporrazos, con los coros de ángeles del ocaso, góspel desde granjas perdidas. En "The horse" vuelve la suavidad a instalarse en el decorado donde el barítono Callahan consigue hacer de su forma de cantar una tormenta perfecta. 

"Last one at the party" pone el punto final a este desgarro, a ésta ópera de sonidos esdrújulos, de los mejores trabajos de la carrera de Callahan, y de obligada escucha en estos tiempos que corren. 


jueves, 14 de julio de 2022

AMOR A TRAICIÓN. "Una canción de mala muerte" (1996)

 

Cuánto perdimos con la muerte del gran Rafael Berrio en marzo de 2020. Nuestro ángel oscuro, nuestro vate con versos siempre ácidos, donde el desencanto campaba a sus anchas por canciones que he oído mil veces, tonadas que sentí mías, porque sus historias son las reflexiones de los que hemos tenidos el corazón en cuarentena muchas veces. 

Muy grande Berrio, su carrera en solitario, que fue donde le conocí, y sus primeros pasos con su grupo Amor a traición y más tarde Deriva. "Una canción de mala muerte", viene después del disco homónimo que sacaron en 1994, eléctrico y vibrante tras las huellas del viejo y añonado Lou. En este segundo trabajo, producido por Diego Vasallo (que también hace su aparición en el disco), Berrio siempre con la pluma desgarrada, se inclina por un folk acariciador, por la canción de autor con las venas siempre ardiendo. 

"Ángel de los locos de amor" y "Son privilegios tuyos" son el primer fogonazo de un disco que requiere no perderse nada del fraseo de Berrio, de sus siempre sabias proclamas de decandencia y amores hartos y necesarios. Rubores de medios blues en "Algo que se lleva en la sangre", y sugestivas volutas canallas como la que titula el cd, puro enjambre de versos que te seducen desde la atalaya del sentir más profundo. 

"Quién lo impide" es la más agitada de todo este almanaque de esencias berriquianas, y "Corazón" es un pelotazo en toda regla hacia tus entrañas, un aullido de sensaciones cariñosas, de luces que nunca apagan. Es imposible cansarse de Berrio, es imposible no caer en la red que urde cuando canta y la veleta del sentimiento se mueve en todas las direcciones posibles, gallo de hierro resoplando entre los cielos profundas verdades necesarias. 

"Vals de la calma", pone el punto final a este puzzle donde las piezas son gajos de una fruta de pasión siempre conmovedora. Como añoramos a Rafael y su eterna mirada de mirlo extraviado. Aquí tenemos sus canciones .

Mi favorita, "Al viento", una secuencia atrevida de letras que se arrullan formando un geiser de suavidades para plantearte no moverte en todo el tiempo que dura este villancico de amor. Luego nos emborrachamos con toque casi de verbena "La canción del ahora sí, ahora no", para en la recta final toparnos con joyas del calibre de "Vals de la calma" y "Al viento". 

Todo un lujo volver a las obras de Berrio, a su delicadeza, a su verbo. Necesario artista que siempre recordamos, solemne y cautivador, una estrella caída que siempre alumbran nuestras oscuridades. 


 

domingo, 12 de mayo de 2019

PETER SILBERMAN. "Impermanence" (2017)


El lider de la banda de art rock The Antlers, Peter Silberman, nos regaló un disco de esos que es como una catarsis envasada al vacío, una calmada experiencia que entronca al escucharlo con Jeff Buckcley, de quien se fija tanto en la voz como en esa forma tan atinada de observar y musicar el silencio en sus amplias formas ("Karuna").

"Impermanence" es un disco que vale para tratar tu tristeza, para llamar a la siestas, como vehículo principal para atajar las tardes de los domingos, para sentarte en el sofá con tus auriculares arañando leves arpegios mientras las notas se estancan en un murmullo febril, en una suavidad que te hace conmover ("New York").

Ninguna huella queda de The Antlers en este su primera incursión en solitario. Oyes "Gone beyond" y te entran ganas de gemir como un aguacero. Leves apuntes de guitarra, luces que van acabando mientras Silberman canta rondando calles de lírica, vacíos existenciales llenados por un deseo, lamentos largos que no se paran más que con la sensación de afrontar la lucha por la supervivencia de un recuerdo.

La gestación de este disco nació de una infección aguda de oído del ex-The Antlers, que le hizo recluirse en un bunker rodeado de margaritas para cristalizar su dolor en este sobrecogedor "Impermanence".

Llegamos a la cuarta canción de las 6 que tiene el álbum, y nos enroscamos en la ferocidad calmosa de "Maya" en sus dilemas de sombras y vahídos, de letanías que no para de expandirse en esa siguiente parada que se llama "Ahimsa". Para terminar la que da titulo a este bálsamo para la desdicha, otra pastilla para denegar del ruido. Calma, mucha calma, sueño y buen despertar.....


sábado, 14 de julio de 2018

BILL CALLAHAN. "Apocalypse" (2011)


La voz. Esa voz. Es lo que llama más la atención cuando deshojas un disco del ex-Smog, Bill Callahan. Y es que es el medio perfecto para sumergirte en un bálsamo donde las nubes se arrodillan ante las montañas, donde se vive bien entre el aire libre de un millón de suspiros ("Drover").

Quien pensase que el techo compositivo de Bill Callahan se quedó en "Sometimes I wish we were an eagle" (2009), estaba equivocado. "Baby's breath" es la segunda sacudida de su especial manera de pervertir el country y el folk, llenándolos de invierno, de frío, de aristas para soñar despiertos.

Y esos punteos marcianos que se sacan los colegas en "America!", zigzag apabullante que ilumina noches donde el sonido del autillo se une con la sierra eléctrica de la soledad. Sin palabras. Es para cerrar los ojos y mantenerlos en penumbra hasta que acaba de sonar "One fine morning" la canción que despide con bramidos este apabullante y sobrecogedor disco.

"Universal applicant" reconduce el concepto del folk sin estridencias ni galimatías, es un nudo en la garganta que desatranca voluntades, es un escozor que quema sin hacer ruido. "Riding for the feeling" es para escucharla con pavor de ternura, esdrújula, tranquila, ronroneante, con Callahan cantando como si la voz fuese un arsenal de viento acariciador.

En "Free's" se atreve hasta con la bossa, en un magnífico y apabullante soniquete que deletrea silbidos y maestría de cabo a rabo. Discazo de principio a fin, artesanía sonora quebrada y repleta de matices acogedores.

"Apocalypse", un caramelo al cual nunca se le va el sabor, una ración de naturaleza y espacios abiertos que te llena y te aclama. A cerrar los párpados toca.....


viernes, 26 de enero de 2018

MARIA ARNAL I MARCEL BAGÉS. "45 cerebros y un corazón" (2017)


Pasó en Agosto de 2016. En un monte de Burgos, en una fosa común de esas que tanto abundan en los arcenes de las carreteras, encontraron 45 cerebros y un corazón totalmente intactos. Los fascistas que llenaron el pais de muerte aun esperan una condena que seguro que no recibirán. Los gobernantes callan y silencian a las victimas que esperan entre piedas y oscuridad que sus huesos vean la luz, que la dignidad no solo sea una palabra que buscar en el diccionario.

Maria Arnal se enteró de este descubrimiento y junto con Marcel Bagés dedicó el título del disco a los que necesitan que la memoria no claudique frente al olvido. Canción protesta con furia y folkclore. Desde que suena "Canción total", poniendo a los socialdemócratas en su sitio, levantando la voz frente a las ambiguedades, María con su pedazo de voz y Marcel con su guitarra, nos llevan de la mano a recuperar la canción tradicional ("Bienes") , y volar con la distorsión en "Jo no canto per la veau" en medio de la dulzura dura de María.

Bonita es "Tu que vienes a rondarme", ya clásico atemporal para buscar en la vid del deseo ese liquido que penetra en los corazones. En "Desmemoria" Maria parece a la gala Camille en un run run que como todo el disco pone las cosas en su sitio y nos estremecemos con la emoción de "Ball de vetlatori", sencilla, tradicional, habanera del desgarro infinito.

También impresiona la versión que ejecutan de Ovidi Montllor, "A la vida", que empieza suave y tierna y acaba en arrebato con Marcel desbocado con su guitarra caballo salvaje. Mi favorita, la que titula el cd, describiendo el momento del atroz desenterramiento. Brutal Maria con un registro vocal que a te atrapa, en una canción de esas que se te clava y enfurece.

Y un poema de Joan Brossa es la excusa perfecta en "La gent" para confeccionar una telúrica y vibrante acumulación de sonidos extremos. "45 cerebros y un corazón", una letanía sin fin contra el olvido.


domingo, 9 de abril de 2017

STUART A. STAPLES. "Lucky dog recordings 03-04" (2005)

Si me dicen que las diez gemas que componen "Lucky dog recordings" son de Tindersticks, me lo creo. Su cantante, en su carrera en solitario, tan solo consiente la ausencia del grupo madre, porque en los aspectos fundamentales, sus argumentos son idénticos.

Tan solo basta pararse en sus dos primeras canciones, "Somerset house" y "Marseilles sunshine" y nos vemos contaminados con esos aires noctámbulos, con esa crisálida a punto de romper, lírica esforzada, melancolía al cuadrado.

En "Say something now", Stuart, eleva un poco el tono, se pone tenso, riega con su garganta la melodía para en "Friday night", seguir danzando a la luz de la noche con su rúbrica especial, con su cadencia leve y solemne.

El eco, los fantasmas, las ocurrencias de Tindersticks, transitan por todo el disco, merodeando con un especial minimalismo en tracks como "Dark days", y en otras, "People fall down", asistimos a un concierto sin preámbulos donde las caricias acústicas te roban una siesta.

"She don't have to be good to me" es una delicada pieza de orfebrería, cadencia de suspiros, catarsis que viene y va,  dotación de rubor para llegar al final con "I've come a long away", rumor que te asalta, que te pierde más. Pongamos los discos de Stuart junto a los de Tinderticks, no hay que confundirse, son lo mismo, garantes de la soledad, solemnes árbitros del silencio....



martes, 21 de marzo de 2017

ENRIC MONTEFUSCO. "Meridiana" (2016)


No ha podido ser mejor el paso que ha dado Enric Montefusco tras decir adios con Standstill y su recomendable despedida, el directo, "Estaria muy bien". "Meridiana" es canción de autor, con el corazón encima de la mesa donde las flores esperan un bocado de rocío, o una mirada fugaz.

Y como la portada del lp, el disco es una homenaje (entre otras muchas cosas) a la vida de barrio, como la canción que titula el trabajo, nombre de la avenida donde Montefusco se crió, donde vió la transformación de las cosas, la vejez en los seres y en los enseres. La piel de gallina que se le pone a uno.

Cualquiera se puede ver representado en "Meridiano", en estas postales llenas de lírica del ayer como el himno "Todo para todos", donde los osos y las estrellas vienen desde el hogar de los recuerdos, donde parece que se mete todo lo que tiende al olvido definitivo.

El single por el que nos puso Enric en antecedentes, "Flauta man", le tengo en la cabeza desde hace días, como una percusión que aguijonea mis sesos, repitiendo afluentes, disparos de cine, hecatombe del ayer, sonrisas de un país ya lejano que aquí amanece con estrofas que te llenan de emoción y cierre de ojos.

"Buenas noches", ya algo más creciditos, cuando empezaban a sonar las guitarras,  da la voz a la maravillosa "Uno de los nuestros", oscura y lenta, como un epitafio de pinzas en la ropa oreada de las cosas que parecen que siempre permanecen, pero que llevan consigo su propio castigo. El de la condena de la perdida, rotura de promesas. "El Riu de l'obrit" en catalán con su aire de chanson es para bailar noctámbulo, y los dos minutos de "Vida plena", la recordaré por su "yo no sé hacer un soneto pero me cago en tu puta madre", de esas frases que permanecen, que definen un álbum, a un creador portentoso.

Mi favorita, "Lo poco que sé", con el piano y la cola de las palabras, con una tristeza infinita repartida por una canción que perdura, que tiene vida propia, que te la pones mil veces, y sigue haciendo su trabajo de rabia y conmoción. Luego, al final, la bossa de "Adiós" y "Yo delego en ti", frenesí contenido, perfecta manera de corear colores de otro tiempos pasados, o los que tienen que venir.

Soberbio trabajo de un cantacorazones, de un actor de filigranas que le gusta bailar en el andamio de las andanadas anímicas. Disfrute para la alergias primaverales, para las melancolías sin estación.


miércoles, 26 de octubre de 2016

SILVIA PEREZ CRUZ. "Domus" (2016)


"Cerca de tu casa" es el título de la última película de Eduard Cortés, donde Silvia Perez Cruz actua, y donde se pone la carne en el asador sobre el tema de los deshauciados, los que tuvieron que dejar su casa a ostias de realidad cruel, la realidad impuesta por los bancos, por los poderes económicos y políticos para lo que las desgracia de la gente es un daño colateral.

Silvia pone su voz, empezando con "No hay tanto pan", himno visceral, grito de rabia, con la pasión del dolor, con la fuerza de la razón, "es indecente, gente sin casa, casi sin gente". El disco es más que una banda sonora. Suena como un ente autónomo, capaz de emocionarnos, de seducirnos, de impulsarnos por el camino que nunca debemos abandonar, el de la rebeldía.

"Smile and run", en inglés, es un paseo que casi parece bossa, y que da paso a "Todo hombre", donde sus colegas de film aparecen en este cortejo de denuncia,de injusticia mayúscula a los que se dan de paladines de la decencia.

Me he quedado sin palabras cuando ha sonado "Cerca de casa", con el piano como acompañamiento para que Silvia nos regale un jardín de esos que sólo ella puede construir. Rosas, a pesar de las espinas, agua a pesar de la tormenta, rubor a pesar de la agitación.

También hay tiempo para la alegria, con voces de niñas haciendo de acompañamiento en "Ay,ay,ay", para crear sonrisas en tiempo de demolición. Bonita. Como también emociona los ritmos brasileños de "Cuota da lua", o "Verde", con la aparición de su madre e hija, para arropar con aliento de cariño a una artista que cada día que pasa crece más.

"Si se puede" es la voz de la calle, de la gente que tararea indignación, que se manifiesta con los puños apretados, con la voz tomada, juntos caminando con la fuerza de quien sabe que unidos venceremos a los exterminadores de la libertad.

Soberbio disco pues, que viene a confirmar que Silvia Perez Cruz, tiene una futuro que ya es presente, una voz que a nadie deja indiferente.



jueves, 7 de mayo de 2015

SILVIA PEREZ CRUZ. "11 de novembre" (2012)

El año pasado caímos rendidos con "Granada", ese inconmensurable disco que grabó Silvia Pérez Cruz con Raúl Fernández. De lo mejor del año, y la oportunidad de que el servidor empezará a seguir la carrera de esta voz de pétalo, de una artista que hace de la delicadeza su ser, recurriendo a su tono íntimo y a su solvencia como relámpago que hace que los cielos alumbren brillos y sensibilidad.

"11 de novembre", la fecha de nacimiento de su padre, Cástor Pérez, es una dádiva a su recuerdo.  Y los registros de Silvia, desde la copla, hasta la canción de autor, y su cristalina manera de extasiarnos, hace que desde que comenzamos con "Lietzenburgerstrasse 1976" no paremos de disfrutar de esta suavidad que nos entretiene y nos embarga.

Raul Fernández toma también los mandos para llevar a todos los puertos posible la delicadeza de Silvia. En "Pare meu" entona una loa al que la inició en la música, al que la dio confort y la paseo por los jardines de la lírica y las musas.

"11 de noviembre" es un viaje por los continentes del sentir, una radiografía donde la música de cámara en castellano de "Iglesias" (con un fraseo de "Moon river" que es para temblar), se da la mano con "Nao sei" en portugués, saudades y más saudades sin rechistar.

"Días de paso" tiene un aire jazz juguetón, club de delicias suculento, plato para todos los gustos sensibles, arañas en el corazón. Y que decir de "Covaca l'ou de la mort blanca", suspiro que no se acaba, pedazo de hit que te hiela las entrañas, con las cuerdas del violín estirando palabras, esculpiendo vientos de sosiego, arena del ser.

Y "Memoria de pez" es otro retal, otra obra deliciosa, cariño a borbotones, partículas de sentir que van y vienen por toboganes de arrullo y confort. En  "Diluvio universal" el fado se hace lluvia extensiva con surcos musitadores de desgarro, mohines y calor a bocajarro. Brasil también tiene su hueco en "O meu amor é glòria", samba fresca, menú completo. Y como punto final, "Folengandros" y "11 de novembre" pareja victoriosa para poner termino a un disco que puso las bases de ese "Granada" que tanto nos apabulló.


jueves, 11 de septiembre de 2014

SÍLVIA PÉREZ CRUZ-RAÜL FERNANDEZ MIRÓ. "Granada" (2014)


Ella, una de las voces más hermosas que tenemos por aquí, ex-Las Migas, y capaz de recrear la música popular como antes nadie lo había hecho. El, reputado músico y productor, Refree para los amigos y uno de los baluartes más incontestables de nuestro mundillo indie.

Juntos, "Granada". Versiones repletas de sensibilidad, esqueléticas composiciones que se bastan con las cuerdas de Raül y la voz de Sílvia para llenarnos de pétalos atmosféricos de dicha. Versiones para soñar, para disfrutar, para creer que aun hay sitio para otras formas de crear.

"Abril 74", de Lluis Llach es la primera sentencia, donde las intenciones son claras. Emoción, emoción, emoción. "Acabou chorare", con sones brasileiros, Luiz Galvao, una delicia, tecleando sonidos gráciles para nuestra calma interior.

De lo más sonado del lote, "Hymne à l'amour" de Edith Piaf. Solemne, cargada de batientes alas angelicales vocales, mientras Raül a lo suyo, jugando con la electricidad, dejando a Silvia en un Etna de dolor y candor. La catalana canta siseando caricias, melaza y cupidos, cerrar los ojos y entrar en el laberinto, cardarse el corazón con clorofila de silencios, conmoción y levedad...

Y le da igual cantar en castellano, catalán, ingles o alemán. Todo sale bien. "I get along wihout you very well (except sometimes), de Jane Brown Thompson es delicada y abisal y oyendo el clásico "Pequeño vals vienés", sé que ya encontré a un hermana versión para oír después de Morente.

"Carabelas nada" de Fito Páez, es una auténtica pasada, caótica en su expresión, nerviosa, catarsis y fiebre, PJ Harvey tomándose un té en una jardín repleto de fieras. Total. Las dos tomas en alemán, ambas de Schumann, "In wunderschönen Monat Mai" y "Aus meinen Tränen spriessen" son la confirmación apabullante que Sílvia es un querubín, que su voz traspasa, que nada es imposible cuando se tiene el duende, la gracia, el vaho que ilumina las sombras.

Y es de agradecer también la inclusión de "Mercé" de Maria del Mar Bonet, casi me parece escuchar una versión para todos los públicos de Diamanda Galas. Geiser en la laringe, lava que quema y derrota, colisión total.

Y acaba el que quizás sea uno de los discos de versiones más logrado que se ha realizado por aquí, con "Corrandes d'exili", de Llach y "Compañero (Elegía a Ramón Sijé) de Miguel Hernández, punto final de un disco que te deja atónito; un cd que quizás dentro de unos años se tomará como un referente si no lo es ya. Voz, guitarra, sueños, poesía, luz del amanecer, música en estado puro.


sábado, 12 de abril de 2014

DANNY COHEN. "Shades of Dorian Gray" (2007)


Sin lugar a dudas, "Shades of Dorian Gray" es la mejor aproximación musical que se ha hecho al universo literario de Oscar Wild. En los sesenta minutos largos que componen la obra de este extraño músico llamado Danny Cohen, que lleva desde los años 60 en la carretera del underground.

En su haber, la creación de una formación, Charlestton Grotto, cuasi precursores del punk, cuando el punk como tal no existia a mediados de los 60. Los seguidores de Charlestton Grotto se lo pasaban pipa decorando los baños con su mierda. Punks, verdaderos punks.

Luego viene una temporada de ausencia, donde se dedico a prolongar y vitaminar su aire de hombre misterioso. "Shades of Dorian Gray", fue su quinto larga duración, y es un compendio de folk-blues oscuro, compatriota vocal del tono orate de Daniel Johnston.

Piezas como "Devil brat" donde arrastra y gimotea la voz en una secuencia de versos indomables, o "Prayers in the black J.White", caravanas de tristeza que arrostran mares indómitos de lucha interna por algo de luz. "Avian blues" es tierna, y ala vez espeluznante, psicodelia para dormir a la flores.

"Vertigo" es fantasmal, es el cuadro de Dorian Gray que se va llenando de demonios, es la cara del mal que se hace fuerte en la estación de los daños perpetuos. A veces Cohen se parece a Waits. Como dos gotas de agua que se quitan las telarañas mientras suenan disparos como "The Fall".

Danny Cohen un autor para descubir, una andanada de tensión cubierta de alarmas y crisalidas de muerte. A descubrir.

lunes, 13 de enero de 2014

BILLY BRAGG. "Tooth and nail" (2013)


El rojeras de Billy Bragg me gusta. "Tooth and nail" es su última colección de canciones que nadan entre el country, el folk, las melodias bajas de tensión.... Así, con su guitarrilla colgada del hombro, como si llevara una uzi simpática, el inglés siempre ha sabido estar en su sitio.

Bajo la producción de Joe Henry,  y tras cinco años sin saber de sus quehaceres, Bragg nos regala 12 piezas para disfrutar como niños de una tranquila serenata donde desde "January song",con su folk acariciador, te ves inundado por las armas efectivas de este activista tan necesario.

Se acerca al blues de puntillas con "Handyman blues", y "I ain't got no home" es un paseo rural por cualquier pueblecillo inglés de esos alejados de urbes contaminantes y ruidos que sofocan. Todo el disco rezuma tranquilidad, madurez, parsimonia compositiva.

Ese reflejo se ve en pinceladas tan emocionales como "Swallow my pride" como un Springteen de bajos fondos que te engatusa y te da candela. Luego disfrutarás de clásicos imperecederos como "Do unto others" o te dejas cabalgar por delicadezas como "Over you".

Se marchó a USA para fabricar este pequeño sueño de música que mira a los ojos de otras músicas. Se sentó sobre un barril de heno y pensó revoluciones solemnes de un cuarto de hora. Mirando cabizbajo, pensando volutas de gasolina liberadora. Salud camarada.