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martes, 9 de marzo de 2021

CASTANETS. "Cathedral" (2004)

 

Rock, country, psicodelia, folk oscuro... Todo cabe en ese cajón desastre  maravilloso que son Castanets. Y la verdad es que no hay que esperar mucho para confirmar esta afirmación. Si la que da comienzo a la aventura "Cathedral 2", se bifurca por caminos folk, en "You are the blood" se ponen el mono de trabajo de una experimentación sónica que te sumerge en una odisea de lirismo desgarrador. 

"Cathedral" fue el primer trabajo de este colectivo comandado por Ray Raposa, y la verdad es que es mi preferido. Suenan ecos de The Black heart Procession en canciones que se expanden como volutas de un humo pernicioso ("No light to be found "). 

Castanets juegan con el drama, con los sonidos de un desierto poblado intuciones peligrosas, de campos donde es fácil extraviarse al albur de un eco desencadenando posibles tragedias ("Three days, four nights). El colectitvo se arremanga y también sabe producir folk que escuece ("As you dou"), como una llovizna fina que te penetra en los ojos sin mramientos. 

En comparación con otras bandas de corte similar que logran aburrir por exceso de psicodelia mal digerida (Akron/Family o Six Organs of Admittance), los temas de Castanets son como un murmullo que decora estancias para saborear suculentos venenos como en la increible "The smallest bones". 

Un buen paseo por la oscuridad bendecida con lirios y ojos llorosos, es escuchar a Castanets. Repican las campanas y se escuchan mirlos aulladoras cuando el play deja paso al desasosiego de su mantra. 


 

viernes, 29 de marzo de 2019

JAYE JAYLE. "No trail and other unholy paths" (2018)


Jaye Jayle es el proyecto de folk noir, con toques minimales de Evan Patterson. Ya nos cautivó con su primer largo "House cricks and other..." (2016), y este "No trail and other onholy paths", supone otro paso más en la prometedora carrera de un músico que nos pone la carne de gallina.

Para muestras el inicio de piano de "No trail:part one" y su oscura continuación con "No trail: part two", donde las referencias a Nick Cave son más que evidentes. "Ode to Betsy" es un arranque de furia premeditado donde las guitarras galopan en una estepa de flujos melódicos, de obscenos paisajes de decadencia.

Evan introduce pinceladas de electrónica en "Accepting", para en "As soon as night", llevarnos por sendas de tenebrosos minimalismo, de locuaces pinturas donde destaca el negro como color a seguir. Folk premeditado de susurros eclécticos te encuentras en "Cemetery rain", y "Marry us" nos da paso de nuevo a un universo donde siempre es de noche.

Para acabar esta senda de tenebrosidad espeluznante, acaban con "Low again street", donde parecen unos Black Sabbath ligeros de metal, adornados con vientos que se propagan como tormenta, indóciles veteranos de contiendas de dolor y desánimo. Jaye Jayle, otro corresponsal de la noche eterna que debemos anotar en nuestra agenda de direcciones negras.....


jueves, 17 de enero de 2019

LAS BUENAS NOCHES. "Un mal dia lo tiene cualquiera" (2011)


Si el primer disco de la banda sevillana Las Buenas Noches, "Aventuras domésticas" me gustó por su particular manera de enfocar el concepto folk, este segundo largo, "Un mal dia lo tiene cualquiera", los pone en alguna parte de la frontera que colinda con propuestas como Wovenhand.

Sus canciones paracen surgir de una especie de western noir o de una comarca perdida de la Pampa, donde la voz de su vocalista Rubén Alonso, arrolla, mientras las banda nos sumerge en una intrincada atmósfera donde los instrumentos viven del caos y la demolición ("El fin del mundo" y "El hombre del tiempo").

El gran Miguel Brieva (también en la banda) es el que se encarga de la magnifica portada, que parece llamar a la escucha de una de las propuestas más interesantes, por su falta de ubicación en estilos y modas, por su hechizo constante desde que inicias su audición. "La jungla", mi preferida, suena a los Andes. Como "Tucumán" y su deje sinuoso que te engancha y te mece.

"Crimea" es una corriente de experimentación zingara que da paso a "Media vida", costumbrismo con banjo y fatuos fuegos que recorren espanto, palabras que se clavan, perdidas irreparrables. "40 ladrones" es canción de fogata y coyotes, temperaturas altas, andamiaje sonoro a rebosar de pulsiones añejas.

Para el final, la bizarra "Oda a la seguridad", los acerca a Pony Bravo, y "El día de tu boda" es el tema que ponen al final del camino para convecerte, si aún no lo estás, que hay otros mundos aparte de la música independiente.