Vaya elegancia que transmitían esta banda holandesa de indie pop, comandado por Rick Treffers. El nombre (niebla) viene bien a lo que nos regalaron en sus seis discos repletos de delicadeza, artesanía pop (como suena "Weightless"), aristas de una cortesía sonora brutal.
"Bye bye", el que fuera su segundo disco se abre en plan majestuoso con el tema que titula el trabajo, y a partir de este comienzo, todo transcurre por caminos donde a veces como en "Only for a moment" se aceleran algo en una especie de pop electrónico, para en "Slow man", continuar por la senda de una calma maravillosa.
"How to drain the swamp?" es otra reliquia sonora que vale para atardeceres con sombras, para confeccionar ramos de orquídeas mientras te sube la tensión del cariño. "Heart surgery" es otro pétalo rendido en un paseo entre palabras perdidas que jamás encontrarán el destino de un afecto añorado.
"Relapse in time" es otra de las gemas de este arcón de melodías con sabor a otoño todas ellas, confabuladas con atardeceres con síntoma de pestañeo del corazón. Todo "Bye Bye" es un laberinto de suspiros, un puzzle de cartas mandadas al azar para sumergirnos con pasión en el entramado de un grupo que jamás dio un paso en falso.
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