"Ecstasy", el disco número 18 de Lou Reed, con esa magnífica portada que parece que te este llamando para una pronta escucha, es otra muestra más del arte del músico que tantas buenas horas nos ha hecho pasar.
Directo y roquero, contundente desde que empieza a sonar "Paranoia key of E" o "Mystic Child", "Ectasy" es otro de los trabajos donde la maestría de Lou alcanza cotas de esas donde muy pocos puedan llegar. Tan solo con recordar que en aquellas fechas en Austria subió al poder el ultraderechista Haider, y Reed anuló sus conciertos allí, nos dice mucho de como era el gran Lou. Se echa en falta que los grupos y músicos que amamos ahora, tengan más compromiso con lo negro que está todo y lo que nos viene. Parece que a muchos les da miedo hablar. Así nos va.
En "Ectasy" hay canciones sobre el desamor, sobre las relaciones, y las canciones, como la que titula el álbum, funcionan a la maravilla desde la primera escucha. Lenta, tranquila, parsimoniosa. Qué hermosura. "Modern dance" es otra apasionante tonada de esas que te embruja sin pedirte permiso. Joder, los pelos de punta.
"Tatters" es otro de los puntos fuertes de un compacto trabajo donde parece que reverdecen los campos por donde pasea Reed su carisma desbordante a pruebas del efecto del paso del tiempo. Me sigo emocionando como cuando la escuche por primera vez con "Turning time around" y esa fragilidad que todo lo inunda.
Un disco como "Ecstasy", para recordar al que tanto amamos, un disco como este para soñar con el hombre de la Velvet, un disco como este para sentir que nos hacemos viejos, un disco como este para sentir que aún nos quedan células rebeldes jóvenes.
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1 comentario:
Muy buen disco. Quiero destacar "Ecstasy" y la final "Big Sky", dos canciones muy diferentes que me emocionan profundamente. En cuando al gesto austriaco de Lou Reed, que no recordaba, un diez.
Un abrazo, Carlos.
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