El Noise Rock como concepto de obra de arte. Así podíamos titular esta voladura para tu cerebro, para tus nervios, para tus oídos, que es el que fuera primer trabajo de este banda de New York, con miembros con pasado en bandas tan beligerantes como Dazzling Killmen o Panicsville.
El inicio con "Goat lips" es perfecto para que entres sin miedo en esta sacudida continua de electricidad galvanizada que te penetra como una perforadora en tu psique, minimales, canallas, como una tormenta que arrecia y demole, como un vasto apocalipsis de sonidos que espantan pero te hechizan.
"Nurser" es como una versión punk (¿más todavía?) del universo de Big Black y de Shellac. Da miedo. No me puedo imaginar lo que seria ver en directo este monumento sonoro, esta panda de vándalos que reparten toneladas de exabruptos al por mayor, generando un clima donde es fácil disolverse en un éter disfrazado de paz.
Luego llegas a "The Man who never was" con ese saxo tan retador, en medio de una contienda donde el jazz se ha vuelto loco, donde el noise es pura anarquía, para nosotros hijos de la disgregación y el caos, tan necesitados de ostiones de este tipo para que se nos abra la mente. Año 1997, repito, año 1997.
En "Dangler" continúan con ese sonido de catacumbas, con ese engrasado festival de tuberías hacia el infierno, paraíso de ruido, almas revestidas de suspiros rotos, con el portento de Black Fleming (mas tarde en The Mars Volta) repicando sus campanas desde el infierno. Brutal es poco lo de Laddio Bolocko.
Para terminar esa burrada de media hora que se llama "Y toros", para certificar que este artefacto quema en las manos. Laddio Bolocko. Pura dinamita.

No hay comentarios:
Publicar un comentario