Con este disco empezó su carrera en solitario la cantante de Mazzy Star, y la cosa no podía salir mejor. Acompañada del batería de My Bloody Valentine, "Bavarian fruit bred" desde que suena la adictiva "Drop", es todo una amalgama de canciones para soñar.
Basta llegar a la segunda del lote, "Suzanne", para certificar que las brumas, la delicadeza que crea Sandoval cuando canta, te envuelve en un paroxismo de suspiros. Todo el disco es un remanso de paz, de dream pop con caricias ("Butterfly morning"), que te deja perplejo cuando empiezas a escucharlo más veces.
"On the low" , con la armónica sonando mientras se mueve la floresta, es mi favorita, con ese aire rural, un poco recordando a los tiempos pausados de Neil Young. Soberbia. "Feeling of gaze" es otra gema cálida, colosal, repleta de suspiros, atributos de salud interior. Una gozada.
Reconozco que nunca fui mucho de Mazzy Star, pero tendré que volver a sus discos. Este vapor que se crea cuando escuchas "Feeling of gaze" o "Clear day" es todo un bálsamo para la necesidad de gozar de la tranquilidad necesaria para el día a día.
"Around my smile" es otra de las bellas reflexiones que recibes de este gran disco para tenderte en vías abandonadas y esperar el sonido del viento antes de cerrar los ojos para el sueño eterno.

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