lunes, 2 de marzo de 2026

EL DIABLO DE SHANGHAI. "Testamento" (2026)


 Un acontecimiento. Algo para reseñar, para apuntar en el calendario el día que salió hace unas semanas el segundo disco de estos chicos, la mejor banda que tenemos por aki, uno de los trabajos más valiente, hermoso, dolorido, que se ha hecho por estos lares. Y no exagero. 

Ya dieron muestra de su solvencia en su anterior y potente "113 pasos adelante en el Ensanche".  Pero este "Testamento" sube la apuesta, te deja rendido, feliz como hacía tiempo no lo estabas con la escucha de un disco. Al día siguiente de su salida, me lo compré, intuyendo que el tesoro que guardaba el vinilo me iba a provocar un shock emocional. 

La introducción de "Tenía que valer la puta pena", da paso a "On/off", punk, bestia, para no parar de bailar, con esas guitarras metralletas de margaritas, con ese Juan Trías cantando como volando surrealismo, altos y bajos vocales, ritmos locos que se pausan para salir en una desbandada que aturde. Y llega "Todo y más" y sorbes un poco de cerveza, mientras esperas que se desencadene la tormenta. 

Los temas de EDDSH no tienen ningún regla, no hay leyes, no los esperes en un camino recto, lo suyo no es facilitarte posicionarlos dentro de los estilos de siempre dentro del panorama independiente. La música del El Diablo es el estilo Diablo. Las dos veces que les he visto no podía más que girar la ruedecilla del reloj del tiempo para volver a tener 20 años ahora que tengo 56. Bendito cáliz de canciones contrahechas con abanicos de pavos reales, bendito rugido que sale de la pared cuando pongo "Editorial" y parece que el edificio claudique para venirse abajo. Recitar, cantar, en medio de un torbellino eléctrico, festival de luces y fragancias que de repente sufren un parón para explotar después como una bomba nuclear. 

Es todo una experiencia la escucha de "Testamento". Cada vez que te pones con ellos, salen nuevos destellos, te sientes como invadido por una extraña paz, por la certeza de que estás ante uno de los discos más poderosos que se haya construido por esta tierra nuestra, tan dada a repeticiones vacuas, a imitaciones de postín. 

Y lo que más me emociona de ellos es su rabiosa juventud, su enorme fuerza y su manera de transitar lugares antes jamás transitados por estos lares. "Sistema unitario" es catarsis punk, filigranas de gritos, galimatías fabricados al por mayor para evadirte con un aullido, con una sucesiva dosis de pogos redentores. Joder, no se como estoy aguantado sentado. 

Luego va y te dan en los morros con "Dinero", y ese aire pop albañil,  trabajo a destajo en una tranquilidad que al poco se ve arrasada por esos estribillos que te dejan como delirando, como diciéndote, "Qué carajo es esto". La cara A acaba con "Pisa fuerte" que la conocimos como single, otra dentellada a tu corazón, otro ramo esperando en la mesa para que alguien lo coja para que sus manos sangren.  Sin respiración. 

Quizás el salto cualitativo de su música también sea culpa de Sergio Maschetzko que estuvo dentro del primer trabajo de Black Country, New Road. El caso es que no quieres que acabe la escucha. El caso es que su música te araña y también duele. Por que hay un poso de tristeza en sus letras; quizás el tema de ir cumpliendo años, de dejar atrás aventuras pasajeras,  confidentes de tres al cuarto, revisiones de uno mismo mientras aparecen alguna sombra en el reflejo del espejo del baño.....

Luego llega esa jam caótica que se llama "Abulia",  te rompen otra vez los esquemas y aparece como un aullido "Carrera de vainas", con esas guitarras que parecen doblar cielos, con esas voces y esas palabras que te dejan sin sentido, apocado, remando contra el viento, moviéndote en la habitación,  danzando como un poseso repleto de rabia buena. 

Y llegamos después casi al final con "Testamento" y sobre todo "Tierra trágame" donde anida la decepción, donde aparece lo frágil para agarrarte bien el alma, para que subas el volumen un poco más; esto necesita ser oído una y otra vez. Canciones lentas para Venecias urbanas, dolores envueltos en decepción, la reflexiones de Juan mientras el silencio se ve acuciado por un combate de minutos que se dan la mano mientras la lluvia lanza panfletos contra la ventana diciendo que todo puede ser posible. 

"Testamento" es una obra mayúscula que desde ya es leyenda. Estoy seguro que dentro de unos años "Testamento" estará en un anaquel mil veces reseñado. Y El Diablo de Shanghai, son los artífices de este delicado sueño. Volver atrás en el tiempo. Y es tan difícil eso......


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