lunes, 18 de marzo de 2024

DEPRESIÓN SONORA. "El arte de morir muy despacio" (2022)

 


Lo de Marcos Crespo tiene merito. Estudió en la universidad donde trabajo.  Cuando llegó la pandemia aprovechó el aislamiento para componer canciones, para plasmas sus inquietudes en formato de olas sonoras de post punk lofi, con repiques de synto. 

"El arte de morir muy despacio" es todo un catálogo de urgencias existenciales, barnizados por el azote de un joven que con su música intenta captar los vaivenes emocionales, la incomprensión, que acarrea ser joven y no un borrego militante. 

Si en "Parte 1: Introducción a la entropía" es una buena manera de posicionarse en un mapa musical que ya se define a la perfección en "Bienvenidos al caos" y ese aire a The Cure que da paso a "Ven tan dentro" que bien pudiera nacer en los 80. 

No me extraña que tantos adolescentes lo tomen como timón cuando escuchas temas como "Dos adolescentes y su primer amor", y sobre todo "Parto II: La abrazo con fuerza (carta a la soledad)" un grito desesperado de rabia, la mejor canción del año. 

"Te mientes a ti mismo para ser feliz" es la más post punk del trabajo, con sus teclados en primera línea, y con su oscuridad matizada como elemento principal. Himnos para tararear entre guitarras decadentes ("Voy a explotar"), o incursiones a su manera en sonido casi industriales ("Parte III: muerte y resurrección"), todo vale en el mundo de Crespo y sus ideas tan claras. 

Para terminar, "Como todo el mundo" y "Dónde están mis amigos", digno colofón para un artista con un futuro prometedor. 



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