jueves, 8 de septiembre de 2022

MASSIMO VOLUME. "Lungo i bord" (1995)


 Pasada de grupo Massimo Volume. Post rock con característica propia, basado sobre todo en la manera de cantar-narrar de Emedio Clementi, y en una minimal y cautivadora instrumentación con pasajes que hipnotizan como esa belleza llamada "Il tempo scorre lungo i bordi" y esos minutos de agitación que en crescendo mueven el árbol de la distorsión. 

"Lungo i bord" fue su obra cumbre, por la que fueron aclamados y seguidos, esta banda italiana con una identidad propia, donde es fácil, desde la primera escucha, disfrutar de canciones como ""Invierno'85", o esa catarsis de sonoridades amables que es "La notte dell' ottobre". 

Cuando dejan de lado las reflexiones instrumentales, se atreven hasta con el mathrock, como comprobamos en "Fuoco fatuo" , con esos arranques de guitarra que dejan paso en "Per farcela", a un tobogán de pulsiones líricas. Sin duda, es importante el lenguaje en Massimo Volume. Conocer el italiano, acrecentaría aún más el poder que ya tienen por si solos con todo el bagaje musical que llevan tras de si. 

"Meglio di uno specchio" es otro de los puntos fuertes de un pedazo de trabajo, confeccionado con arrojo y repleto de pasión y electricidad, mucha electricidad.  En la más experimental "Pizza express", se dejan llevar por esquinados laberintos sónicos para terminar la partida con "Ravenna" como colofón espectacular a este lp de una gran banda. 



martes, 6 de septiembre de 2022

BETTIE SERVEERT. "Lamprey" (1995)

 


Pero que buenos que eras Bettie Serveert. Fueron la aportación holandesa al indie de los 90, un radiante remolino de melodía y texturas que enganchan ("Keepsake"),  paseo por la delicadeza de manos de este cuarteto, que sobre todo en ésta primera etapa (el grupo hasta 2016 siguió lanzando discos con algún parón largo entre medias), supo conjugar a la perfección medios tiempos con arreones siempre bien ponderados eléctricos. 

Sabían hacer temas con estribillos instantáneos que eran fogonazos de luz cándida, rutilantes esferas de enganche rápido como "Ray ray rain" o reflexivos himnos del calibre de "D.Feathers". Escuchando "Lamprey" a día de hoy, conserva ese hervor musical que tenían cuando les conocimos. Temas como la potente "Re-feel-it", aun mantienen todo su poder para el arrobo. 

Mirando de reojo a Throwing Muses, Bettie Serveert supo hacerse con su propio lenguaje, con un directo demoledor, donde defender cosas como "21 days" lo conseguían sin apenas despeinarse. "Cybor*D" es indie adictivo y "Tell me, sad" es épica sin caer en el aturdimiento. 

La voz de Carol Van Dijk es delicada y dulce ("Crutches"), y la música de Bettie Serveert, en ningún momento decae en sus potentes reflexiones siempre entre la penumbra y la luz ("Totally freaked out"). Todo un lujo volver a ellos. Imposible no disfrutar de su escucha. 



domingo, 4 de septiembre de 2022

BEEZEWAX. "South of Boredom" (1999)

 


Power pop y además del bueno. De ese que afila las guitarras en el mismo sitio donde las melodías son la sentencia definitiva de un viaje sin paracaídas hacia lugares donde los sentimientos son aguerridas distorsiones con corazón ("Dying to hit that note"). 

El grupo noruego nos regaló seis discos, todos ellos altamente disfrutables, y este "South of Boredom" es una muestra elegante y potente de como se las gastaba con sus arreones militantes ("In the stands"), o con la ternura que inyectaban en canciones de esas que te llegaban a la primera escucha ("Two hole apart"). 

Beezewax tienen la cualidad de fabricar chicles de susurros y peluquerías de querencias de feedback elevado ("The counterfeit"), pasajes de estribillos de esos que son todo un pelotazo como nos muestran en "Defined failure", para en "...and it's all about you" sacudirnos con medios tiempos de esos que parecen saltos de páginas del ayer. 

"God knows where you are" casi parece punk para en "In a run" cavar en el cielo tensiones que saben a dudas vencidas por la incomodidad de la certeza. Acaban el disco a lo grande con "That's not here", single en toda regla para sacar a pasear los puños al aire. Discazo y grupazo a recuperar. 


jueves, 1 de septiembre de 2022

MONO. "You are there" (2006)

¿Qué puede salir de un disco de Mono grabado por Steve Albini? La respuesta la encontramos nada más empezar éste, el que fuera cuarto disco de los japoneses: "The flames beyond the cold mountain", trece minutos donde esa tranquilidad triste a la que nos tienen acostumbrados uno de los mejores grupos de post rock de los últimos años, se ve acompañada por una explosión de guitarras que parecen nacer de una devastación de corazones. 

Si ya nos rompíamos en mil pedazos cuando nos poníamos un disco de Mono, cuando te enfrentas a himnos de la desolación del calibre de "A heart has asked for the pleasure", o los quince minutos de "Yearning", con ese inicio que es como si los pétalos de una flor tuviesen la facultad de producir sonidos cuando el rocío enfebrecido deja su dactilar paso sobre la suavidad que se rompe con solo soñarse, queda sólo dejarse llevar.

Es difícil elegir un trabajo de Mono. No tienen bajones en su producción. Todos son salmos que se degustan como quien toma un vino mientras el recuerdo de mejores tiempos hace aflorar una lágrima donde antes había un tiovivo. El caso es que este "You are there" tiene algo especial. Y es Albini el culpable de que suenen más apoteósicos que nunca, con una violenta tristeza que hace palidecer soles del mundo, con una sensación de confort en cada silencio que crean, en cada paso que las guitarras gritan en medio de una cueva donde el eco consigue expandir el sonido hacia terrenos donde sólo llega la certeza de un sentimiento. 

Escucho "You are there" y las palabras salen despedidas por sí solas, se graban en el teclado, intentando traducir la epopeya sónica que produce su escucha, el agrado sentido de un mar que parece siempre pendiente de hallar una botella con un mensaje para que los seres subterráneos tengan literatura en las bacanales de la tormenta ("Are you there?"). 

"The remains of the day" ( la más corta del cd con sus apenas tres minutos cuarenta, que parecen infantes comparados con ese minutaje necesario en sus canciones para que el impacto sea mayor) es una belleza casi neoclásica, un aplauso en reposo, la mejor manera de afrontar el final de este cuento hermoso que es "You are there", con los trece minutos de "Moonlight", el ocaso necesario, el cerrar los ojos hasta que salgan libélulas de algún presentimiento bueno, el arte de la contemplación de la naturaleza y sus fenómenos, la cartografía de los latidos y sus vahídos, la música como arte mayor, como una bandera de esas que no provocará jamás guerras ni ofensas, porque el lugar de su patria trasciende el material del que está hecha: la sensibilidad total, el paroxismo y la exaltación. Con ellos, estamos más cerca de no perecer en la abulia existencial. 

Mono, la grandeza desde lo pequeño, "You are there" un hito musical de esos que dejan una huella profunda, que ninguna marea podrá borrar. 


martes, 30 de agosto de 2022

PETROL GIRLS. "Baby" (2022)

 


Si antes no hubiéramos escuchado a Babes in Toyland, L7 o Hole, el sonido de los londinenses Petrol Girls, tendría algo más de gracia que lo que tiene. La verdad es que anda ya uno algo cansado de tantas repeticiones sin aportar nada, solo repeticiones de clichés, de sonidos que ya hemos escuchado mil veces ("Preachers").

Y el caso es que si existieran otros ingredientes que aportasen una mezcla a este batiburrillo de riotgirl, grunge o punk siempre mesurado ("Feed my fire"), la cosa ya digo, podría ser soportable. Pero no. Lo único bueno de "Baby" es que dura solo media hora. Algo bueno debemos de sacar de su escucha pues. 

La voz de Ren Aldrige es un refrito ("Clowns") que ni siquiera los intentos por hacer algo distinto, (como parece sonar en "Unsettle", donde se relajan algo para a continuación en "Fight for our lives" continuar con la matraca) pueden depurar la linealidad de una forma de hacer música que para el que escribe está ya más que agotada. 

"Violent by desing" tira de rabia y de contundencia pero no me dice nada. Como "One or the other" y esa sensación de querer sonar a los Slits. La realidad de Petrol Girls la encontramos en temas como "Sick & tired" o "Bones", donde dan el definitivo grito hacia la nada. 

Disco pues a olvidar, de esos que le dejas tiempo de escucha a ver si hay alguna posibilidad, pero que no, que no puede ser. Un bluff  vamos. 


lunes, 29 de agosto de 2022

ASTÉRÉOTYPIE. "Aucun mec ne ressemble à Brad Pritt dans la Drôme" (2022)


Esto es algo grande. Astéréotypie es un grupo, que es un proyecto nacido de Instituto Médico Pedagógico, para personas con autismo. Lo que empezó como una catarsis liberadora de escritura de textos, acabó como una banda donde sus 4 miembros autistas están acompañados de otras 4 músicos profesionales que saben perfectamente transportar todas esas ideas en una especie de catarss noise rock absorvente, de punk abrasador. 

Aquí las palabras son importantes, las historias que cuentan también. Pero no es necesario ser un experto en el idioma de los galos para que gozar desde que suena ese himno que es "Le pacha", donde no puedes parar de botar cuando las guitarras provocan un incendio de dimensiones considerables,  o la que titula el cd, puro divertimento que te atrapa y te conmociona. 

"Mon chat a 44 ans" (mi gato tiene 44 años), es una locura de esas que roza la psicodelia, la risa y la aventura que no cesa. Porque el autismo es la herramienta por donde salen esas ideas, esos conceptos deslavazados, esa corriente frenética de ideas que te lleva a burradas del tipo de "Vivre soit 2", o a esa casi industrial "Du vélo à Saint-Malo, du kayak à Saint-Briac". 

"Bonjour" y sus dos minutos de comedia de palabras, o "Ponio" y esa sensación que estamos ante algo muy grande, ante un fenómeno que transciende lo meramente musical. La más brutal del disco es "20 euros" una pasada de esas que no se olvida, punk tecnológico y punk de guitarras, todo en uno. Luego ya en el final, "Fantôme de Broglie, fantôme de Strasbourg" y la tranquila "Les dates dans ma tête" ponen los últimos nervios eléctricos de un disco que desde aquí lo recomiendo encarecidamente.

 


jueves, 25 de agosto de 2022

MARK EITZEL. "Klamath"(2009)

 


Uno de mis discos favoritos de los 90 fue "Everclear" de American Music Club, la banda de este gran vate llamado Mark Eitzel. En plena ebullición del indie, nos quedamos enganchados a esa tristeza tenue que irradiaban una banda que venia para quedarse. 

Con el tiempo me hice con toda su discografía, y seguí muy de cerca la carrera de Mark en solitario. "Klamath" es un disco que no decepcionará a los que seguimos la estela en el cielo de esas nubes borrascosas que inundan el sentir cuando Eitzel canta. 

Como vemos con el inicio con "Like a river that reaches the sea" o con los ruidos electrónicos de "Buried treasure". "Klamath" se grabó en una cabaña en medio del bosque, quizás el mismo que aparece en la portada del disco, y la tranquilidad se nota desde el principio. Como ese vals llamado "The blood on my hands" o esa siderúrgica de la tranquilidad innata llamada "I miss you".

Pero a Mark tampoco le cuesta introducir elementos tecnológicos como vemos en "There's someone waiting", para a continuación saltar al vacío con un tema como "What do you got for me", directo a tu corazón. Y cuando la guitarra es el principal elemento de la canción, nos regala "The white of gold", una maravilla delicada y para soñar pétalos que puedan volar desde un deseo hasta la cortina interior de tu silencio. Una maravilla. 

Luego "Why i'm bullshit" que podría estar en cualquier discos de AMC, o "Remember" y esa melancolía que nace desde lo más profundo. Todo un gusto Mr.Eitzel volver a escuchar, todo un placer llenar con tu música las paredes de casa, sofocando el calor, clamando por la suavidad.