jueves, 30 de septiembre de 2021

SWELL. "... well?" (1991)

 

Fueron una de las bandas que en los 90 integraron esa serie B de grupos que no tuvieron la suerte de copar portadas pero que merecieron nuestra atención y nos hicieron disfrutar como locos. Su disco "41" (1994) y este segundo lp, son indispensables para quien tuvimos la fortuna de vivir en primera mano aquella época. 

Comandados por David Freel, Swell se las apañaban para construir canciones con distorsión nada áridas, repletas de melodías extrañas ("At long last"), donde a veces era fácil intuir tensions de slowcore ("Everything"), siempre con desparpajo y hábil tensión. 

"Down", es todo un himno repleto de melancolía, con la voz de Freel arañando cielos, lenta, envolvente, poco a poco se convierte en un pequeño hit eléctrico,  precursor de lo que luego veríamos en ese descomunal "41".  Y es que "..well" está repleto de fogonazos que llevan la calidad como principal baluarte ("Turtle song"), donde se percibe a una banda donde destaca sobre todo el bajo de Mark Signorelli. 

"It's ok" es fabulosa, un crisol de energía que agazapada se convierte en una noria de emociones contenidas. Vaya sonido. Como ese trueno descarriado que es "Tired" donde tiran con bala con bravura, ejecutando un completo compendio resumido de lo que es el indie rock. 

También "Wash  your brain" con su infecciosa capacidad de prolongar esos estadios de melodía rabiosa consigue que escuchar este disco a disco de hoy sea algo necesario para no olvidar la alta calidad musical de tantas y tantas bandas.  

A disfrutar pues de este desayuno vitaminado con las mejores esencias de los 90. Tentempie que ágilmente te hace volver atrás y disfrutar de las esencias que hoy son recuerdos. 


martes, 28 de septiembre de 2021

KIKO VENENO. "Hambre" (2021)

 



Qué buen trabajo se ha sacado de la manga el amigo Kiko. Después de esa notable producción que fue "Sombrero roto" (2019), nos regala este "Hambre", que empieza con el tema homónimo que es todo un clamor contra la ausencia de comida, contra la maldad de que exista con toda la riqueza que hay, esas bolsas de hambruna que denigran nuestra condición, que dice poco del povernir y del presente de nuestra especie. 

Este es Kiko, siempre presente, nunca de lado, con su fabulosa voz de ruiseñor fuera de toda jaula posible. Aquí caben experiencias electrónicas que rozan lo tenebroso como en ese grito existencial llamado "Dónde van", dos minutos al servicio de nuestra pequeñez frente al deterioro impasible del paso del tiempo. Soberbio. 

"Duele" es marca de la casa, Kiko cose las palabras en un cielo limpio de borrascas, va hacia lo cotidiano con su sencillez y te muestra espejos donde mirar sensaciones que sufres, que sientes, que te hacen ser quien eres. Como "Días raros", nacida en pleno confinamiento y que describe a la perfección el enclaustramiento que vivimos todos. 

En "Luna nueva" se nos vuelve bailón y vacilón  para en "Mujer volcán" viajar al exotismo oriental. Siempre le ha gustado coquetear con la electrónica y buena muestra de ello es "Madera", fusionando el flamenco con lo que tenga que venir. 

Vuelve a aires mas introspectivos con la sublime "Estoy cansado", todo un canto a esa fatiga que nos produce la insatisfacción por comprobar cada día lo dificil que es el existir.Todo rodeado de un aire casi de dub minimal, esquelético y a la vez visceral. 

Para terminar, "La felicidad", conclusión definitiva de que a pesar de los pesares, hay que continuar en marcha, sin desfallecer, porque la vida es solo una, y dura tampoco.....


 


lunes, 27 de septiembre de 2021

ARAB STRAP. "As day get dark" (2021)

 

Tras 5 años en el dique seco, Arab Strap, la banda liderada por Aidan Moffat y Malcolm Middleton vuelven para llenarnos la cabeza de melodías imposibles, de pájaros que vuelan y vuelan sobre nuestra cabeza rematada con ganas de no pensar. 

"As day get dark" es un dulce disparate repleto de tecnología, de post punk y mil monsergas para rellenar tus momentos necesitados de música para emanciparte. "The turning of out bones" es el perfecto inicio para este viaje que se ve acompañado por la triste "Another clockwork day", donde la pareja da rienda suelta a sus obsesiones de siempre. 

"Compersion. Pt.1" es para una pista de baile de sonámbulos del amor y "Bluebird", de lo mejor del lote, con su ternura que sobrecoge y te acurruca en sabanas de pajarillos salvadores. También hay hueco para el post punk,  como en la impactante ""Kebabylon" donde recuerdan a The Cure. 

"Here comes comus!" es oscura hasta en el paladar de la tensión que engendra con esa melodía que engancha a las primera de cambio, y "Fable of the urban fox" donde van de crooners de una desolación que no se acaba.

"Sleeper" es acústica hasta en la forma de seducir por sus tonos silenciosos y el final con "Just enough" nos hace desear que ojala no pasen otros 5 años hasta lo siguiente de una banda que necesitamos para la salud mental de nuestros corazones. Grandes sin duda, Arab Strap. 


sábado, 25 de septiembre de 2021

THE SUNDAYS. "Reading writing and arithmetic" (1990)

 


Das al play y suena la deliciosa "Skin and bones" y tu cabeza vuela en el tiempo hacia el momento donde nació este disco. Y la nostalgia te invade y te vienen a la cabeza imágenes de cuando tenias apenas 20 años e ibas de descubrimiento en descubrimiento. Era un no parar. 

The Sundays siempre fueron una pasada. Sobre todo este primer disco, donde la voz de Harriet Wheeler te hace volar con su delicada cadencia, con sus burbujas que nacen para que no te pierdas ni un instante de su magia. Y luego viene su hit, por el que han pasado a la historia: "Here's where the story ends" donde el grupo te recuerda a The Smiths a esa melancolía siempre de la mano de la tragedia. 

El guitarrista David Gavurin sabía exprimir su instrumento para hacer nacer torrentes de luces imperecederas ("Can't be sure"), y el disco está repleto de lugares comunes donde puedes hallar ese encanto de pop sin demasiado sofisticamiento ("I won"), pero siempre como un imán para tu emoción: "Hideous town". 

"You're not the only one i know" está fabricada con terciopelo y ternura y "A certain someone" sobresale por ese misterio ignoto de su melodía. "I kicked a boy" también sabe a Morrisey, como "My finest hour" y su tristeza que rezuma elevación. 

Termina el disco con "Joy" con la seguridad tras su escucha que pase el tiempo que pase, producciones como ésta siempre permanecerán jóvenes cuando lo escuches. Lo que evoca no tiene fecha de caducidad. 


martes, 21 de septiembre de 2021

WELCOME. "Sirs" (2006)

 


Welcome fue una banda de Seattle que suena distintos y raros. Y la verdad es que eso es ya mucho que decir en estos tiempos que corren. Les basto media hora en este su segundo y último trabajo, para llenarnos de voces psicodélicas y de ruidos de otros tiempos lejanos ("All set"). 

Miraban de reojo a Syd Barret, ("Marry me man"), pero también se podían mostrar dulces, atrayentes como un imán a punto de decidirse por acercar melodías en un enrevesado magma de sonoridades dispersas pero a la vez atractivas. 

Dos guitarras, bajo y batería. Les basta al grupo de Jo Claxton, para sonar indies cercanos a Guided by Voices, en la genial "Bunky", para después en "First" rellenarnos el cerebro con sonidos saturados, con dardos certeros que se te clavan en los huesos para no dejar de brincar. 

"Natural frost" es para no parar de ponerla en tu reproductor, es un himno como esos que se hacían en los 90, con pegada y gancho, con sacudidas y tensión siempre controlada, pero con un algo especial que es difícil encontrar. Pedazo de sonido. 

Pero también se lo montaban en plan Breeders, como en la elocuente "Actual glad", donde es imposible no acordarse de la añorada Kim Deal. Luego, vuelven a la psicodelia con acierto en "This minute" y la bendita locura con "The coffee girls". 

Todo un puntazo pues, este tipo de recuperaciones de combos que ya habitan entre naftalina en cajones con llave cerradas con martillo. Estos Welcome eran una auténtica maravilla. 


domingo, 19 de septiembre de 2021

STEVE VON TILL. "No wilderness deep enough" (2020)


La verdad es que parece mentira que este Steve Von Till, sea el líder de Neurosis, banda que comentamos hace no mucho por aquí. Porque todo "No wilderness deep enough" es un paseo por la melancolía extrema, por un clasicismo brutal, acompañado por esa voz inconfundible de este artista, miembro de una de las bandas más poderosas de post metal. 

Suena "Dreams of trees" y no puedes más que bajar las persianas, cerrar un rato los ojos, poner la música a un nivel adecuado, y dejar que los ecos de la voz de Steve impregnen cada libro de tu librería, cada disco de tu estantería, cada blanco de pared ahora un poco más oscuro, del tono sombrío de una queja, o de un lamento por venir.

Folk espectral, neoclasicismo, ambient de una naturaleza muerta.... Da igual el nombre que pongas, esto va directo a tu corazón. "The old straight track" es medicina para que no pierdas la esperanza de salir de esa pena que a veces se instala sin saber porque en tus días y "Indifferent eyes" es un zarpazo de miedo que te sacude el alma. 

Steve se recogió. Se fue a vivir al bosque. La naturaleza le acogió. De allí nace este disco y el también recomendado "A deep voiceless wilderness". "Trail the silent hours" empieza con sombras y acaba con un aguacero de delirios y vacío. Como "Shadows on the run", donde la lirica parece escarbar en las nubes buscando un agua salvadora ante tanta sequía del querer. 

Acaba el trabajo con "Wild iron" unas palabras al aire que al caer en la floresta se convierten en setas venenosas. "No wilderness deep enough" es un gran disco. Nace de las entrañas de Gea, suena a recogimiento, a paz, también a lucha eterna. 



viernes, 17 de septiembre de 2021

DEAFHEAVEN. "Infinite granite" (2021)

 


Deafheaven han cambiado. Han dejado de lado esa mezcla tan curiosa entre shoegazing y black metal, para probar otro tipos de pócimas, para especular por pasajes menos extremos. Aquí es la belleza, la emoción que enerva, lo que predomina desde que empieza el viaje con "Shellstar". 

Quien diría que son los mismos que nos dejaron sordos con trabajos como "Sunbather". Aquí hay shoegazing con abrazos de dream pop ("In blur"), y pequeños apuntes de un post rock de guitarras que se crispan sin llegar nunca a los nervios ("Great mass of color"). 

Quizás han perdido pegada, se ha atenuado su afán destructor, pero han ganado en cromatismo ("Neptune raining diamonds"), en expresiones que viven de volcar todo el sonido en cielos que parecen caerse por su sólo peso ("Lament for wasps").

"Villain" es una pieza de orfebrería melódica, y "The Gnashing" recupera los gritos que les hicieron entrar por derecho propio en el averno. "Other language" es bonita hasta en la tristeza que rezuma, y el final con "Mombasa" pone la guinda a un pastel repleto de aperitivos diversos para calmarnos el hambre a los que vivimos siempre al límite del sentir 

Han vuelto Deafheaven, han tenido tiempo para recuperar la voz, ahora, dejando de lado el black metal, parecen un combo de idílicos sueños por venir.