viernes, 28 de junio de 2024

GIRLS AGAINST BOYS. "You can't fight what tou can't see" (2002)


El último disco antes de su separación resume bien a las claras todo el ideario del grupo de Scott Mclaud, con un sonido más evolucionado. Aquí hay pocas aristas de las que nos encontramos en sus primeras trabajos, pero la voz, la contundencia, es la misma. 

Desde "Bastation" y ese ritmo electrónico trotón entre un mar de intensidad, pasando por "All the rage" pura dinamita en manos de una banda que supo reinventar el post hardcore como nadie lo ha hecho. "300 locks for the summer" y "Tweaker" son otras dos sentencias de electricidad para vibrar sin parar. 

Los culpables de discazos del calibre de "Venus Luxure", se despidieron por todo lo grande con este lp que nos muestra la pegada que tuvieron, y la fabricación masiva de canciones que quedan como perfectos hits para cualquier fiesta que se precie ("Miami skyline"). 

Los vi en su día en directo, y la verdad es que sabían perfectamente llevar todo ese brío energético al escenario con una soltura de esas que te quedas en vilo. "Resonance" suena dulcemente machacona y "BFF" es como si escuchásemos a Placebo pasados de vuelta. 

En eso se diferencia de sus otros trabajos. Aquí se vuelven  más juguetones, menos ariscos ("Kicking the lights"), pero son unos hábiles continuadores de ese sonido tan característico. "Let it breathe" pone el broche de oro, de una manera pausada, a una carrera sin trucos, sin pasos en falso, de un grupo que siempre recordaremos.



miércoles, 26 de junio de 2024

SWIRLIES. "They spent their wild youthful days in the glittering world of the salons" (1996)

 


Pedazo de banda que fueron Swirlies. Este disco con nombre tan corto, fue su segundo, y como el primero que dio pistoletazo a una interesante y breve carrera, está repleta de shoegazing con murmullos de esos que te dejan sin respiración ("In harmony new found freedom"). 

Lo de Swirlies era distorsión con toques siempre melódicos, con espasmos eléctricos que a veces se acercaban a la parte más amable de My Bloody Valentine  ("Sounds of sebring"), y otras como "San Cristobal de las Casas" eran arranques desmedidos de abrasivos feedbacks repletos de locura. 

"Two girls kissing" es el tema que más me gusta. Lírica, efectiva, con pedazos de emoción que se disuelve en un vaho corrosivo, en un laberinto de ruido suave. Como "Sunn" y ese túnel de lavado de casi noise que noquea a la primera escucha. 

Ya en la parte final, "The vehicle is invisible" es la perfecta jugada para tensar la cuerda definitiva de este shoegazing de ritmos envolventes, pura adrenalina para disolverte en un éter nervioso. 



lunes, 24 de junio de 2024

LÔBISON. "De lo que no se habla no se olvida" (2024)

 


Qué ganas que tenía de hincar los oídos al último trabajo de Lôbison. El proyecto de Juamba d'Estroso da otro paso más en ese camino suyo, en esa senda ya trazada donde la inconformidad se da la mano con las buenas maneras, con una forma de hacer música que se destila poco por aquí. 

Ya se quedan corto los paralelismo que podríamos hacer con Nick Cave. Juamba es una especie de Scott Miller estepario, con esa voz que parece nacer de un geiser de dragones, con esa forma tan particular de llevarnos hacia paraísos siempre perdidos, con el éter sobrevolando nuestros sueños profundos. 

"De lo que se no habla no se olvida" tiene trallazos que son rugidos casi punks, como "Normalizando la honestidad",  versos fundidos en negros que parecen sacar de nosotros lejanos recuerdos de juventud pasadas por el barniz de la derrota ("Imposible soy"). 

Bien pudiera ser este su disco más peligroso, más en el filo de motín anímico. Las letras siempre punzantes, te desbordan como  en "Antagonistas",  donde Juamba aparece como ese cantautor de absentas necesarias para seguir viviendo, para seguir buscando en las nubes algún lienzo prohibido para crear esperanzas. 

"Difícilmente yo" es una de las canciones más hermosas que ha grabando en su carrera. Lírica hasta la extenuación, boga entre susurros, cava en tu ser antiguas fotografías olvidadas, te mecen las teclas y te confundes en vaho con la entrañable bohemia que destila cada nota. Hermosa y llena de catarsis fugaces. 

"No me quiero morir"  es un himno, una declaración de intenciones, la forma perfecta para hacer un videoclip y ponértelo en bucle cuando haga falta un buen chute de energía para el alma. "Entrampada" roza el post punk con sus oscuridades desaforadas, entre palmas y palmas que anunciar insumisión,  y "Milagrera", que decir de "Milagrera", como si  The Birthday Party se hubieran extraviado de un viaje en el tiempo y hubieran vuelto para provocarnos escarnio: "Camarero un botella de licor de sedición para todos!!!!!". 

Para terminar "De lo que no se habla no se olvida", "Show show fantasma", la primera piedra de toque que oí de este festival de sensaciones al límite que es Lôbison. Seguro que cuando el año llegue a su ocaso, este quinto trabajo de Lôbison estará en lo alto, en lo muy alto. El arte en estado puro, la delicadeza de un músico en continuo estado de gracia. 


jueves, 20 de junio de 2024

DISCO INFERNO. "D.I. Pop" (1994)


Fueron uno de mis grupos preferidos dentro de esa primera andanada de grupos de post rock, que en los 90 salieron a mansalva (Moonshake, Laika, Seefel, Labradford....). Liderados por Ian Crause, su propuesta no tiene parangón en aquella época, con esas pinceladas de post punk que aperecen en "In sharky water" pero siempre dentro de un verdadero enjambre sónico de esos que te llama la atención y consigue reptar en tus sentidos. 

Pioneros en el uso del sampler digital junto a instrumentos de rock habituales, sus composiciones son una amalgama de caos y proeza estilística ("New clothes for the new world"), de ruidos que van y vienen y que tienen el punto fuerte en quizás el tema más famoso de su discografía, "Starbound , all bunt out and nowhere to go", donde parece que una ejercito de duendes burlones están en una discoteca disparando zarpazos brutos. 

Las composiciones de Disco Inferno, nunca fueron de fácil asimilación, son como una corriente disparada de viento que penetra en tus oídos y los hace implosionar ("A crash at every speed"). Juegan y se divierten creando mapas donde es fácil perderse, con melodías raras que crean confusión, como un antipop sumergido en ácido ("Even the sea sides against us"). 

"Next year" con ese bajo amenazante, es otra de las joyas de este "D.I. Pop", álbum desgarrado, que ha pasado la prueba de los años vencidos con una juventud total, con su amplia gama de tonalidades que despiertan al oyente una cantidad desorbitada de sensaciones. 

Para rematar la jugada, "Footsprints in the snow", una delicadeza para tranquilizarnos el alma después de tanta tormenta de rayos y truenos, después de toneladas de expresiones para volar desgarramiento. Necesaria en estos tiempos, la escucha de esta gran banda. 


martes, 18 de junio de 2024

SURF CURSE. "Heaven surrounds you" (2019)




Nick Rattigan y Jacob Rubeck, el duo culpable de Surf Curse, sacaron este brillante "Heaven surrounds you", para querer reafirmar, que desde los parámetros de aceptación de un público bastante joven, también se pueden construir un buen muestrario de canciones que se pueden defender con ahínco. 

En este su tercer largo, casi parecen una banda de New Zelanda, con el sonido característicos de ese gran sello que es Flying Nun. Los dos primeros tracks del disco, "Maps to the stars" y "Labyrinth" son una buena muestra de lo que comento. 

Melodías que te acunan y que se convierten en fiebre pasajera ("River's edge" con ese toque a Pavement), guitarras traviesas que parecen evocar himnos efímeros("Hour of the wolf"), o la medianamente acelerada "Dead ringers" y todo ese poderío meloso que te cubre los malos días con un buen rollo que mola. 

"Safe" es una lisonja de casi pop, y "Opera" es un torbellino de emociones al por mayor para darnos el gusto de silenciar las alarmas que nos incendian con los pesares que pueblan nuestra cabeza. "Jamie", la última bala de ese certero disco, no hace más que confirmar los buenos que son en lo suyo. Indie prudente pero hábilmente ejecutado. 



domingo, 16 de junio de 2024

MDOU MOCTAR. "Funeral for justice" (2024)

 


Una bestialidad. Nunca habían sonado tan rápido, tan eléctricos, como ahora. Y esos que sus trabajos anteriores eran un compendio de blues del desierto con ritmos que te cortaban la respiración. Pero si escuchas la canción que titula el cd, te das de bruces con una fogosidad que apabulla, con un sonido de esos que espanta y cruje. 

El músico de Níger en este "Funeral for justice", sigue con sus guerrilla particular a favor del pueblo tuareg, y sintetiza en esta obra toda una colección de sonoridades que reptan entre minimales y opresivas agitaciones guitarreras ("Imouhar") y reflexiones algo más tranquilas pero igual de envolventes ("Takoba"). 

Producidos por el bajista Mikey Coltun (ex-John Zorn), que también colabora como músico, el grupo ha dado otro paso firme para quitarnos de encima la supremacía de la música de occidente, para abrir ventanas y puertas y dejarnos llevar por el tumulto ("Sousome tamacheq"). 

"Tchinta" es arrebatadora, como si los fantasmas del desierto salieron a pasear nerviosos entre calores que vuelven locos, espasmos que te excitan y que te llevan a "Oh France" la más rabiosa y brutal. Un disco de esos que te levanta el ánimo, un grito de rebelión.                               


viernes, 14 de junio de 2024

ANABEL LEE. "Drift" (2023)




Segundo disco de este trio de Bruselas, segunda sacudida de indie rock de los 90 con el aporte vocal de Audrey Marot, que es quizás cuando acabas de escuchar el disco, la parte más floja, porque a nivel de instrumentación, son todo un frenesí eléctrico ("Dinosaur" y "Kiss & ride" son una buena muestra de ello). 

Y digo lo de la cantante porque hay ocasiones tras la escucha de "Drift", que parecen una mezcla de Primitives y The Wedding Present, y esa mezcla, a veces funciona ("By the sea") y otras no tanto ("Terrain vague"). 

Coges el disco con muchas ganas, con esos arreones que te seducen a la primera escucha, como "Around", pero quizás por lo que comento al principio, su cantante, su excesiva edulcorada voz pop, no consigue llegar a estadios de emoción considerable ("247" y "Comedy"). 

En resumen, buena base musical para empezar, que se ve sobrepasada con un guion que no consigue levantar vuelo, que te deja un poco en tierra de nadie.