jueves, 28 de noviembre de 2019

DOCTOR DIVAGO. "Las canciones del año que viene" (2008)


¿Qué decir de esta banda valenciana que este mes de noviembre ha soplado 30 velas desde que se subieron al escenario? Toda una carrera digna, repleta de discos de esos que no te puedes sacar de la cabeza. Llegué a ellos un poco tarde, pero la verdad es que cuando los descubrí, no he parado hasta hacerme con toda su valiosa y valiente discografía.

Rock y buenas letras. En este octavo disco, Manolo Bertrán y sus colegas, desde que se inicia con la potente "¿Cuándo perdimos el rumbo?",  te das cuenta que sus ingredientes mágicos para que sus composiciones funcionen, les ha valido en su dilatada carrera para conseguir ser una de esas bandas que al escuchar su nombre asociamos la palabra eficacia.

"La habitación de Charo" es un volcán melódico, tierno y envolvente que da pie a la rabiosa "Los dioses y los hombres", con esa facilidad para que los estribillos sean chicles a los que nunca se les agota el sabor. Tremendos los valencianos. En "El viejo campeón", la figura del boxeador Urtain aparece en las estrofas de una canción que habla de más cosa que de puños y combates. La vida, es eso, caerse, ostias, medicina para el alma, y un figurado piso desde donde tirar toda la mierdas que nos condenan a no avanzar.

Con "Frunciendo el ceño" nos encontramos con unos de los alambres más vigorosos del cd, casi parecen mods enrabietados. Después se relajan con las envolvente "Horas y horas" y "Madrugadas", donde la armónica hace de soplete expansivo de esa lírica tan envolvente de Doctor Divago.

Mi favorita es "Ezequiel", una turbina de rock abrasador, ritmo furiosos que sirven de escenario para que Manolo nos cuente la historia de un tipo de su barrio. Menudo tobogán de agitación y frenesí. Frenesí que nos acompaña en "El día de autos" tirando por el camino donde la psicodelia hace arabescos en trincheras de palabras que te envuelven y te atrapan.

"Las canciones del año que viene", termina con la que titula el trabajo, perfecto punto y final para un disco, que como todos los de Doctor Divago te hacen esperar el siguiente, lo bueno que vendrá, de una solvente formación que tiene mucho que contar.


martes, 26 de noviembre de 2019

TITUS ANDRONICUS. "An obelisk" (2019)


"An obelisk", es el disco con más punch de los que la banda liderada por Patrick Stickles ha sacado últimamente. Grabado en los estudios de Steve Albini, el disco es una sucesión de himnos que no cejan en ningún momento de darnos calambrazos ("Just like ringing a bell" es una muestra de ello).

Cansados ya de esa reiterada y pesada afirmación que dice de ellos que son una mezcla de Springteen y Clash, Titus Andronicus, tiran por la calle de en medio para regalarnos punzantes y pesados hits para flipar ("Troubleman unlimited") o riffs de esos que quitan el hipo ("Within the gravitron").

Hasta cuando se acercan al blues (a su manera, claro está), con "My body and me", el grupo suena con una potencia suficiente como para hechar a volar tu alegría. Su anterior trabajo del 2018, no había cuajado de una manera totalmente eficiente, ("A productive cough"), por lo que cuando suena petardazos del tipo de "(I blame) society", solo queda vitorear y producir espasmos.

Con un sonido bien definido para los que seguimos al grupo, el cd es un portento en cuanto a su ejecución y puesta a punto, un dardo de feedback y sudor, un suculento programa de vigor y mañas eléctricas ("Just like ringing a bell").

"Tumult around the world" es como si la hubieramos escuchado mil veces, en tabernas perdidas de la mano de la edad, en radios programadas para no parar jamás de sonar. Y como siempre que se encuentra Albini de por medio, la pulcritud y limpieza de sonido se auna con una pegada marca de la casa de los Electrical Audio de Chicago, hogar donde mecen y acunan al ruido.

Otro de los momentos estelares de "An obelisk" es "The Lion inside" donde Stickles ruge como un poseso en un maremoto de efectividad total que en la punk "Beneath the boot" se convierte en un alicate de demolición.

Buen disco pues de una banda con pegada suficiente como para que pasemos con ellos un buen rato de disolución y juerga.




domingo, 24 de noviembre de 2019

TINDERSTICKS. "Across six leap years"


"Across six leap years" es un buen disco para los que aun no se han iniciado en las andanzas de Stuart A. Staples y sus chicos melancólicos. Llevaban ya a sus espaldas 21 años de carrera cuando sacaron esta especie de recopilatorio, donde reinterpretan de nuevo 10 canciones de su variada e interesante carrera.

El comienzo no puede ser mejor con "Friday night", compuesta para una banda sonora y que da la voz a "Marseille sunshine", más melancolía en vena, con la voz de Stuart llevándonos al huerto con su profunda gravedad.

Cuando toca el que para mi es el mejor disco de su carrera, su segundo trabajo, "Tindersticks II", se sacan del gorro de la magia "She's gone", la crucial "Sleepy song" y la mágica "A night in". Yo creo que con sólo este trio, los que tengan aun dudas de la validez de Tindersticks como banda hacedoras de climax emocionales se lo tiene que hacer mirar.

Una de mis preferidas, la soulera "If you're looking for a way out", de "Simple pleasure" es todo un puntazo de principio a final. "Say goodbye to the city" quizás es la más explosiva del lote, por toda la intensidad que atesora a cada minuto que pasa.

"Across six leap years", una buena ocasión para los seguidores de Tindersticks de disfrutar de su cancionero, un buen ramo de flores disecados, efluvios de tristeza y tragedia. Música otoñal para el invierno que se avecina.


jueves, 21 de noviembre de 2019

BUZZCOKS. "Flat-pack philosophy" (2006)


Empieza a sonar la canción que da titulo al lp y una sonrisa de gusto te recorre el cuerpo. Vaya con Pete Shelley y sus chicos, pedazo de pepinazo de punk melódico, como se apañaban allá a finales de los 70 con sus camaradas de correrías. Por eso fueron uno de los combos más importantes del punk balbuciente que empezaba en el Reino Unido, aportando la melodía que faltaban a sus compinches de imperdibles y excesos.

Y es que todo "Flat-pack philosophy" es un desembarco en toda regla en la parte más divertida y aguerrida del punk. Es imposible no moverte cuando empieza a sonar ese himno de tasca que es "Wish i never loved you", o esa casi mod song que se llama "Sell you everything".

Teniendo a Buzzcoks, los baluartes supervivientes del Punk 78, ¿para que queremos mierdas del tipo de Green Day? Punk pop. El termino que se repartieron a pachas con The Damned, tiene a la banda de Shelley como principal ejemplo a seguir.

Y todos esos yogurines descafeinados se deberían fijar en composiones como "Reconciliation" o bombazos del estilo de "I don't exist". Los vi en uno de sus ultimas giras por Madrid y la verdad es que la edad no ha ocasionado en ellos erosiones que no se puedan recuperar. Lo suyo es arte, buen rollo y mucha electricidad. Además de cachondeo.

Ni dos minutos dura "Soul survivor" y les basta para que la lluvia que empieza a empañar el día no pueda con esas vitaminas que Buzzcoks ofrecen desde su atalaya de viejos guerrilleros del punk. "God, what have i done" es quizás uno de los temas que más se han currado en el disco, pesada y a la vez ligera como un esputo de juventud. Luego viene la mas larga, "Credit", (3.22"), hit para noches de parranda y retorno a tiempos de menos edad. Todo un punto.

Y la fiesta continua con "Dreamin", salida del mismo baul que las mejores tonadas de Buzzcoks allá a últimos de los 70.  Y es que no puede más que rendirte cuando suenan cosas como la embriagadora "Look at you now" o ese puntazo que es "I've had enough".

En 2014 sacaron también el imprescindible "The Way", y ando seguro que todavía no han dicho su última palabras. Un acorde de Buzzcoks vale más que todo lo que hacen esos pringaos engreidos que tenemos por aqui que se creen que han descubierto el mundo. Larga vida Buzzcoks!!!


martes, 19 de noviembre de 2019

SUNNO O))). "Life metal" (2019)


Stephen O'Malley y Greg Anderson lo han vuelto a hacer. El duo más impactante en su uso del drone metal, ha erigido otra monumental obra de esas que da pavor y miedo. Y como siempre, solo les basta pocos temas para acojonarnos bien a gusto, sin rechistar, sin pedir nada a cambio.

"Between sleipnir's breaths" es el comienzo de este decorado del infierno, sin artificios alguno, donde de la mano de la islandesa Hildur Gudnatóttir a la voz, nos escarban el cerebro con sus 12 minutos de metal hipnótico, frío, visceral, sinuoso, para dormir puñales mientras la tormenta dibuja en el cielo malos augurios.

Como se disfrutan gemas del calibre de "Troubled air", sincronizada  con una intensidad melódica que cristaliza en goznes de aliento de miedo. Música concreta, de un score que llama a los fuegos del averno, colores rojos destrucción; mientras la vida continua con sus luces y sombras, Sunno O))) nos regalan los oídos con motines de espanto, con alambradas en el filo de un aullido.

"Aurora" sólo tiene de poético el nombre. Durante veinte minutos asistimos a una clase magistral de drone, confabulados para ejercer crispación desde el comienzo hasta el final. Steve Albini a los controles se lo ha tenido que pasar bomba con esta pareja de siniestros personajes.

Para el final, el no va mas, "Novae", esta vez de nuevo con la ex-Mum, Hildur al cello, Sunno O))), fondean en un puerto donde predomina los tonos lúgubres, las tonadas malditas, los esfuerzos por componer ordalías que puedan sentar bien a los señores de la noche....

Y los que se queden de mono de más Sunno O))), ya está a la venta también "Pyroclasts", otra inyección que viene para acompañar esta insania que se llama "Life Metal". Drone lo llaman, yo preferiría denominarlo mal rollo......


domingo, 17 de noviembre de 2019

THE ZINCS. "Black pompadour" (2007)


Grabado bajo los mandos del Tortoise John McEntire, "Black Pompadour", de los cuatro discos que sacó esta banda londinense, es el que más se parece a The Diviny Comedy. Ayuda esta cercanía de sonidos la voz de su cantante, James Elkington, que desde que suena "Head east, Kaspar" te ves atrapado con su tono grave y efectivo.

El cuarteto suena competente y cargado de sensualidad en temas como "Hamstrung and Juvenile", pop barroco que se hace fuerte y templado en bambalinas de surcos de melodías que tejen aquellos lugares que frecuentaban Auteurs.

"The Mogul's wives" es la más eficaz del lote, una catarata de impresiones que juegan con la melosidad, hit de esos para silbar cuando estas de buen rollo, un galimatías que genera dicha, cordialidad y una buena sacudida de pop con variada instrumentación.

Se nota la mano de McEntire en "Finished in the business", donde se muestran con una querencia a la experimentación, siempre desde una posición de Valentinos de rock. "Burdensome son", es otro salpullido de hermosura con tiznes oscuras para en "Lost solid colours" embarcarnos en una viaje de suavidad indómita.

"Dave the slave" sigue el mismo afluente tranquilo, la misma catarsis controlada, repleta de regueros de paz folk. Un buen disco pues el de The Zincs. Repleto de turbación, orfebrería pop con arreglos que visten estrellas de confort.


viernes, 15 de noviembre de 2019

SWANS. "leaving mening." (2019)


El concierto que vi de Swans hará hace un par de años fue (quizás) el mejor de mi vida. Nada más entrar nos dieron unos tapones para los oídos; luego, llegó la catarsis, la hipnosis, el maravilloso caos comandado por Michael Gira. Era la gira de despedida como grupo.

Estamos de enhorabuena porque Swans vuelve con nosotros, está veces Gira no se acompaña de su corte de caballeros de lo oscuro (con Norman Westberg a la cabeza), sino que ha reunido a un elenco de colaboraciones, (Thor Harris, Phil Puleo, Ana y Maria Von Hausswolf, o Baby Dee entre otros), para repartirnos mal rollo desde que se inicia esta brutalidad de doble disco.

Más cerca quizás de su proyecto como Angels of Light, sigue conservando el veneno, la ponzoña de los cisnes, en cada uno de los temas del cd. "Hums" introduce lo que se nos viene encima, y la cálida y absorvente "Annaline", lenta, sinuosa, y repleta de enigmas da la voz a la chicha made in Gira: "The hanging man", casi once minutos de repetitivos goznes del apocalipsis, con Maese Gira envolviendo todo en una espiritual explosión de pus y calor.

Quien se espere que este trabajo número 15 de Swans por nos estar los forajidos de siempre con él la cosa iba a decaer, se van a llevar un chasco. "leaving meaning." supura ácido sulfúrico, letal cúmulo de conceptos que van de folk gótico extremo al noise esta vez barnizado por una corriente de limpieza sonora que busca el shock, la pegada, los truenos.

En "Amnesia"  la voz de Gira junto a sus colaboradoras repica una misa negra de esas que dan miedo, como cuando escuchabamos en su dia burradas como "Love of life" (1992) o "Great Annihilator" (1995). La que titula el lp, empieza con un piano para al poco sumergirnos en las entrañas de un dolor ignominioso, bacanal poco apta para espíritus demasiados poco exigentes. Para mí, una de esas maravillas que te hace soñar y volar puñales.

El primer disco acaba con otro salmo de esos que va ganando pavor a cada instante ("Sunfucker), munición de coros del infierno que se convierte en la mitad de la canción en una de esos tonadas de Swans que en directo provoca el estallido de cielos. Te quedas sin palabras y sin respiración.

El segundo cd empieza enigmático y depredador con "Cathedrals of heaven", película de horror que te hace pensar silencios, la voz de Gira que masculla y masculla,que te penetra mientras los nervios se crispan y tu gozas. Sigue el viaje hacia el Hades. La más tenebrosa de todo el lote, "The Nub", sobrecogedora, misa negra que llama a los espiritus traviesos para que revoloten sobre el climax musical que se crea en sus doce minutos de tinieblas.

"It's coming it's real" te sacude por su falsa tranquilidad,por esa marea que recorre cada petálo de canción, arrullándote para no poder dormir jamás, un slogans para fabricar adeptos a esta necesaria secta que se llama Swans. Ya lo decía Rilke, "Lo bello no es más que el comienzo de lo terrible".

Después de la hecatombe que te provoca la reiterativa y absorvente "Some new things", nos encontramos con una de las mejores composiciones de la larga carrera de Swans:"What is this?". Lírica, emotiva, feroz, acudes a ella una y otra vez, te mece con alfileres, te devora por rubor, himno de esos para pinchar y poner a máximo volumen, profilasis contra los putos males del mundo. Viene casi acabando este necesario trabajo que es la escucha de "leaving mening" como recompensa por todo el trayecto transitado, una isla de dulzura envenenada, un guiño al pasado con Jarboe, éxtasis conjugando vacíos.

Se acaba el año, viene la hora de elección de lo mejor, y entre todo y todos, se erige "leaving mening" como un Leviatan que cruza los mares de nuestra escucha para instalarse en los recovecos siniestros de nuestras esperanzas. Los cisnes siguen nadando sobre las aguas tranquilas, trayendo turbulencias, necesarios movimientos de radiación para crear una incomodidad que nos hace felices.....