jueves, 31 de octubre de 2019

THE SAINTS. "Imperious delirium" (2006)


"Imperious delirium" fue el disco número 13 en la carrera de esta seminal banda de punk y garaje venida de Australia y el para mi gusto mejor disco. El grupo de Chris Bailey empieza con un pepinazo del calibre de "Drunk in Babylon", para a partir de "Declare war" introducirnos en una escalada provechosa de power pop melódico, medios tiempos que arrebatan con un buen cargamento de melodías para hipnotizar.

Vaya sonido que se gastaban The Saints. Acompañando a Bailey nos encontramos a Peter Wikilson a la batería y Casper Wijnberg al bajo. Les basta para componer todo un tratado de canciones que se defienden ellas solas,  delicatesen para paladares finos y guerreros.

"Trocadero" en un himno por los cuatro costados, suciedad limpia en el sonido, Bailey cantando como siempre, melodías y más melodías para degustar con placer y fruición. En "Je fuckin t'aime" nos recuerdan a los The Saints de toda la vida para de nuevo con "Other side of the world" hacer que caigamos rendidos sin contemplaciones a ese abanico de emociones gratas que nos provocan.

Y la fiesta continua con la rutilante "So close" un manual perfecto de pop rock perfecto, con atributos de grandeza, confirmando el gran nivel que tenía el combo por esos años. Vaya gozada. Silbo como un poseso con los primeros compases de "Getting away with muerder" y mi regocijo va en aumento cuando sale disparado del altavoz "Drowling" la más punk del todo el lote, pura adrenalina.

Casi poniendo el punto final, otro hachazo brutal, "Learning to crawl", otro pegadizo invento para flipar con aspavientos y que da la voz a la última de este gran trabajo, "War of independence" es el epílogo de este desenlace que te hace pedir más, volver atrás y empezar desde el principio. Total.


martes, 29 de octubre de 2019

KONK. "The sound of Konk" (2004)


New York a principios de los 80 era un hervidero donde se forjó un estilo que nació como una respuesta a la new wave, la no wave. Bush Tetras, The Lounge Lizards, Mars, James Chance, o ESG, nacieron como una estimulante apuesta repleta de sugestivos sonidos que iban del puro ruidismo a una elegante ejecución como el caso de Konk, de la música disco, el afrobeat o el hip hop.

El sello Soul Jazz sacó este imprescindible recopilatorio que hace que desde suena la primera canción "Baby Dee" con ese bajo funk y esos vientos endiablados, no dejes de moverte, de danzar como un auténtico poseso. Giordie Gillispie se encargaba de la percusión, aompañados por una potente banda donde destacaba la trompeta de Shannon Dawson, y el que fuera el primer bateria de Sonic Youth, Richard Edson.

Qué mas se puede pedir. Solo gozar y llevarte por los sonidos que abrasan y seducen a ritmos de un score frenéticos de cine negro, "Elephant", o con aires africanos contaminando el club ("Soka, Loka, Moki").

Tan solo imaginar lo que pudiera ser un concierto suyo te echas a temblar. "Love attack" es sugerente, rítmica, una amalgama de presión y magia festiva y en "Konk party" la mejor de este recopilatario, oimos a toda la banda al unísono vacilando, llamando a bailar en castellano, revolución en las calles de fuego y sudor.

"Your life" es eléctronica y guasona y "Alien Jam", parece sacada de un caja de danza tormentosa y posesa. Como "Machina jam", otro enjambre vacilón para sumergirte en hielo de alta temperatura y gozar sin parar.

Estuvieron activos hasta 1988 sobre todo sacando singles para romper pistas. Agradecemos pues a Soul Jazz,la recuperación de unos sonidos que deberían levantar a un muerto. Puro festival.


domingo, 27 de octubre de 2019

THE PSYCHEDELIC FURS. "Talk, talk, talk" (1981)


Hace una semana tuvimos la enorme fortuna de introducirnos en un bucle del tiempo, en un viaje a un pasado, que como todos los ayeres, nunca volverán. Ver a unas de las bandas preferidas de los 80, ahora casi funesto el 2019 y salir de la sala con una corriente frenética de felicidad, no pasa todos los días.

Los mismos colegas que hace 30 años asistimos cada mes a 2 o 3 conciertos, coincidimos para rememorar que el espiritu sigue estando joven y activo. Y que mejor que Richard Butler, su hermano y sus compinches para repartirnos rocío de intensidad y melancolía, post punk de ese que nunca fue demasiado oscuro, y si lleno de guiños a Bowie. Una noche memorable, de esas que se enmarcan, donde como una secta alegre coincidimos con otros pasajeros de la melancolía. Los mismos gustos, las mismas añoranzas, las mismas cabezas despejadas de cabello, el mismo corazón ardiente....

"Talk, talk, talk", fue el segundo disco del grupo tran su álbum homónimo, y comienza con "Dumb waiters" , guitarras saturadas, la voz rota de Richard, el saxo pergeñando peligro... Pedazo de inicio. Si con su primer trabajo ya lograron hacerse un hueco, fue este "Talk, talk, talk", lo que les sirvió de trampolín para los que serian los mejores trabajo de su carrera: "Mirror moves" y "Forever now".

Después, el pelotazo, uno de los más grandes maremotos de su fructífera carrera "Pretty in pink", que también sirvió para decorar la película con el mismo nombre. Se te erizan los pelos con este hit que habremos danzando un millón de veces, mirando el espejo, viendo como cada año éste se llena de ralladuras llamadas arrugas. Sin aliento que te quedas. Un motín de feroz emoción, un catarsis para volar y reír.

"I wanna sleep with you" es agitada y nerviosa, y la parada en la 4ª fonda a la derecha, otra de mis favoritas, "No tears", lírica hasta respirar cielos, bendecida por el fraseo de Butler que se come el aire con sus palabras, que entrega una de sus composiciones más inspiradas. Gozar y gozar.

En "Mr. Jones", aparecen los Psychedelic más post punk, agitados y enarbolando el negro y la potencia a niveles de distorsión total. Maquiavélicas estas pieles siempre bendecidas por colores de esos que remueven los sentidos. "Into you like a train", se podría radiar mil veces sin cansarte jamás; estribillo perfecto, sintonización total de unos músicos que logran elevarse ("It goes on" esta cortada por los mismos patrones de festejo continuo).

Después llega "All of this and nothing", la más Bowie de "Talk, talk, Talk" para al final con "She is mine", subirnos a una nube de esas que pasa cuando las viene en gana para rodearnos con suavidad, y dulzura. Ahora la estoy escuchando y cuando a terminado me he rendido y he vuelto de nuevo con ella, al comienzo, para empezar, para sentir como se mueven los latidos cuando Richard canta y el saxo repta por una calle con números marcados de juventud bendita, palabra que debería acompañarnos hasta el fin de nuestros días. Sin palabras.

Cuanto terminamos el concierto nos abrazamos y comentamos el momento mágico que habíamos vivido. Engañar a las agujas del calendario vital de los año, embriagarnos como cuando tomamos al asalto las noches con nuestras salidas, hermanados en la batalla de los nobles sentimientos.... Se acaba otra vez "She is mine", la vuelvo a poner, sonrío, estoy feliz de por momentos haber saboteado la dictadura del tiempo.


viernes, 25 de octubre de 2019

THE NEW YEAR. "Snow" (2017)


Es una pena que "Snow" no sea como la primera canción que abre el trabajo de The New Year, tras 9 años de ausencia. "Mayday" te arrebata desde que empieza a sonar con su tristeza entumecida, con su slowcore de flores funestas. Y digo que es una pena, porque el resto del trabajo quitando alguna excepción es algo anodino.

La banda de los hermanos Kadane (antes Bedhead), dejó por el camino poderosos y monumentales discos, "Newness Ends" (2001) o "The New Year" (2008), repletos de electricidad y drama, de guitarras que envolvían pena, baluartes de la música lenta, slowcore como sólo Codeine supo hacerlo.

Sin embargo, este "Snow", como la canción que titula el Lp, tiene demasiado relleno, demasiada apatía donde antes había furia. Tampoco levantan el vuelo con la excesivamente monótona "Homebody", donde se echa de menos las corrientes tormentosas de antaño.

"Recent history" recupera el impetú que no deberían haber abandonado. Son únicos cuando se proponen construir postales de tonos ocres, con melodías que rompen aguaceros. En "The last fall" vuelven a la línea general de "Snow", folk sin demasiada alma, y los cinco minutos de "Myths" parecen que iban a ser algo más de lo que el principio del tema intuye.

Nos adentramos en "The Party's over" y vuelven a aparecer los The New Year que más nos gustan. Corrosivos y agitadores desde la calma más chicha. Así funciona el rocío que se desprende de un arpegio solitario.

"The beast" también resiste el frío de la apatía, se resuelve con atino con sus sombras y luces, con ese sonido caracteristicos de la guitarra que los Kadane saben regalarnos, en medio de un motín de palabras que salen disparadas sin fin. Para terminar "Dead on alive", otra piedra en el camino que no logra convencer.

Lo dicho, el trabajo más flojo de su carrera incluyendo Bedhead. Tras tanto tiempo en barbecho, uno esperaba algo más de estos malabaristas del slowcore.



miércoles, 23 de octubre de 2019

ENRIC MONTEFUSCO. "Diagonal" (2019)


Montefusco empieza este solvente trabajo con la mejor canción del disco, "Quien abre camino", un buen reguero de fanfarrias entre estrabismos de distorsión, mientras él, como buen juglar, nos da el condimento necesario para lo que viene después.

Y es que el que fuera cantante de Standstill se ha marcado un soberbio trabajo repleto de calidad, tomando a la avenida de su ciudad, Barcelona, como eje principal donde esparcir su folk y sus letras a los cuatros vientos ("Himno de Europa").

En "Diagonal" hay salmos que te dejan bocabierto por su lírica estrangulada, como esa vesanía triste que es "Bienvenido", o la que titula el cd describiendo los adoquines del sentir, los semáforos siempre en ámbar, las cosas de las vida.

Otro de los puntos fuertes del disco es "Hermosa España" donde se mete a saco contra todo lo gris que tenemos en este país a ritmo de música cirquense, trompetas, acidez en las palabras, solemnidad y claridad, verdades como puños.

"La reconquista" es otra triste canción donde se huele a Barcelona por todos los costados, artificios que funcionan en una tranquila tonada que entronca con algunos momentos sosegados de los últimos Standstills. Arreglos por doquier, costumbrismo del bueno, ("Por favor"), todo discurre como un vaho que se difumina mientras siguen las canciones latidos.

Y casi al final, "Sombra de tu luz", otro canto de esos que te atrapa en un torbellino encantador. Dulzura, susurros, vientos, cielos, ternura. Después de "Meridiana", "Diagonal" viene para hacerse un hueco de lirios, de estrofas que te hechizan, de buenas canciones.


lunes, 21 de octubre de 2019

THE MAGNOLIAS. "Better late than never" (2007)


Qué grandes que fueron The Magnolias. Empezaron a mediados de los 80, pero fue en los 90 con ese petardazo que se llamó "Off the hook", (1992), cuando caímos rendidos ante esta banda que militaba en el power pop más airado con buenas melodías y espíritu punk.

El grupo terminó su andadura en 1997, con "Street date tuesday", aunque en 2011 volvieron sin mucho que reseñar con "Pop the lock". "Better late than never" es un conjunto de 13 demos donde vemos la parte más salvaje del grupo

Desde la iniciales "Even without you" y "Easy to forget", pasando por el surf de "Duel", es cuando nos paramos en la cuarta, ese clásico inmediato que fue "Time bomb", donde ya no puedes parar de danzar como un poseso. Himno de nuestra generación, los cincuentenos de hoy, que  nos entregamos con furor a los temas que nos hacían alegrar y perder el sentido. Vaya pasada.

Me sigue encantando volver a escuchar tonadas como "Trashbin" tirando más de power pop, siempre airado y feliz. Punks de corazones de primavera parecen en "Tear up this town", otro referente del combo, para en "Don't pack it in" quizás la mejor de su carrera, vitorear por todos los aires este festival de guitarrazos y buenas melodías.

Sucios suenan en directo en "Torture yours", y sin tiempo para respirar nos ceden ese vendaval que se llama "Favorita", pop que parece salido de un esputo de rabia. Volvemos a la catarsis de los sonidos sobre el escenario con "Where do you go", para con "Another" levantar los puños hacia los cielos y blasfemar contra todos los putos males del orbe.

The Magnolias, un placer volver a rescatarlos, un gusto esta fábrica de guitarrazos y buen rollo que transmitían desde sus inicios. Con ellos, era imposible aburrirte.


viernes, 18 de octubre de 2019

UZEDA. "Quocumque Jeceris Stabit (2019)


Dinamita. Pura dinamita lo que te encuentras en este disco con titulo en latín. Los sicilianos Uzeda llevaban desde el 2006 parados en dique seco, año en el que sacaron el despampanante "Stella". Ahora, de nuevo de la mano de Steve Albini,que dirige desde sus estudios atómicos el sonido del grupo, nos regalan el que quizás sea uno de los discos del año.

Suena  "Soap", con la voz siempre rota y penetrante de Giovanna Cacciola acompañada de una base rítmica de esas que da miedo, y parece que encontremos una versión actualizada de Shellac. Porque esta media hora te pide volumen brutal, no resistir ante el envite de sonido que sale por los altavoces. Música cruda, directa, con el batería echando fuego y las guitarras repletas de aristas ("Deep blue sea").

Una de mis canciones de 2019 es "Mistakes"; con una melodía extraña y triste que se te clava mientras el grupo empieza a aullar dolor y devastación. Cada vez que la escucho más me alucina. Una maravilla que te noquea y te apabulla.

Media hora les basta para corrompernos con su agitación crucial y expansiva, con sus truenos tan bien dirigidos por Albini desde la sombra. Y es que no me canso de dar al play. Y eso, en estos tiempos que corren, es una buena noticia.

"Speaker's corner" sigue la misma senda de intensidad del resto de tracks. Provocan calor, calentura, maestros en la confección de lineas de distorsión que vomitan infiernos e infartos. "Nothing but the stars" es otra golpe en la cara; el bajo espumeando, Cacciola expandiendo su garganta hasta el límite, rubor y fantasía o como en "Red", dulzura que encandila, frases que te enternecen antes de gritar.

"Blind" es otro artefacto que muta y te electrifica, otro portento de como seguir al dictado las enseñanzas de Shellac añadiendo más rabia y más dolor aun que el original. Sobresaliente de principio a fin. Para terminar, "The Preacher's tale" el punto y final de un disco de esos que no se olvidan. Adrenalina y energía. No debes de perdértelo.