lunes, 15 de septiembre de 2014

ACTRESS. "Ghettoville" (2014)


Ayer estuvimos gastando suela durante tres horas. Después de una buena comida y para acompañar los minutos de descanso, me puse a Actress. No hay nada como ponerte algo de electrónica minimal hipnótica y percutiva para llegar al reino de Morfeo.

"Ghettoville" es una maravilla para tus neuronas, una pastilla que te tomas y que dura 80 minutos, un viaje de esos planeadores comandado por Darren J. Cunningham que en éste su cuarto trabajo, nos conquista tras esta sucesiva andanadas de clitchs y sonidos embalsamadores.

Actress es una buena manera de acompañar a Burial o Aphex Twin. Escucho chuladas como "Corner" y no paro de silbar traqueteos continuos, electrónica para garantizar la expansión de los oídos a siderales campos de plutón.

Electrónica para saborear en intimidad, para compartir silencios. "Rims" parece que nunca se acaba, que es una secuencia radiada de neones que se pierden en el espacio. También tienen cabidas los sonidos industriales, opresivos momentos como "Contagius", donde puedes imaginar una debacle atómica mientras almuerzas a la luz de la luna un pedazo de cielo contaminado.

"Our" es una fundición esquelética, un leve tratado de como descomponer la electrónica en átomos sediciosos de luces y bucolismo de hierro. Y "Towers" se levanta como una enciclopedia de fuegos fatuos, de lineas siderales que conmocionan espacios.

El inglés ha pergeñado un disco soberbio, para adentrarte en la electrónica sin miedo a volverte majara. También hay tiempo para el dance, como en "Gaze" o "Skiline" propuestas que se aventuran por desiertos de robots ilusos con ganas de bailar.

Actress, interesa por su su perforación electrónica, por su mensaje aglutinador de efectos. Minimalismo para el fin de mundo o para una siesta no demasiado larga.


sábado, 13 de septiembre de 2014

BOB MOULD. "District line" (2008)


Vuelve a este caserón de búsquedas constantes que se llama Discos Pensados, Bob Mould. Tras el petardazo de su ultimo disco, "Beauty & Ruin", tenía ganas de más marcha, de escuchar de nuevo su voz, sus guitarras soberbias, su forma de reinterpretar el rock de los 90 a su manera, como creador de ismos, como un genial compositor de buenas y vibrantes canciones.

"District line" empieza con un himno, con un pedazo de hit, "Stupid now", pura dinamita que empieza lenta y acaba en un terremoto melódico, recuperación de Sugar, caramelo envenenado, dulce calcamonía de vientos de hierro. "Who needs to dream?" es pura energía. recuperación del indie noventero, para acabar en tus cascos, para llenarte de esporas cuando explotas en energía de alcohol.

También le gusta a Bob coger la acústica y atusarnos el corazón con melaza lenta, comedero de lujo para adentrarnos en este bosque donde caben hasta experimentos con la electrónica como "Old higs, new lows", donde el ex-Husker Du se reinventa una vez más. Y van...

"Return to dust" es una tormenta que no llega; se anuncian los rayos, se vislumbra la lluvia,y aparecen las guitarras siempre en su punto, comedidas y lujuriosas, pero sin pasarse. Y oyendo "The silence between us" te das cuenta que Bob Mould siempre será uno de los mejores constructores de fábricas de ruido y melodía, con acné pop, con mala leche punk, siempre personal lo suyo.

En "Shelter me" se tira por el tecno y en "Very Important" nos regala un pedazo de canción para tararear mientras expulsamos tristeza. Bob Mould, garantía segura para el oyente, vuelve pues a Discos Pensados porque lo suyo no tiene mácula, porque su expresión es la de la fuerza que da los años pegado a un mastil, pionero y sonoro ejecutor de nuestros recuerdos.


jueves, 11 de septiembre de 2014

SÍLVIA PÉREZ CRUZ-RAÜL FERNANDEZ MIRÓ. "Granada" (2014)


Ella, una de las voces más hermosas que tenemos por aquí, ex-Las Migas, y capaz de recrear la música popular como antes nadie lo había hecho. El, reputado músico y productor, Refree para los amigos y uno de los baluartes más incontestables de nuestro mundillo indie.

Juntos, "Granada". Versiones repletas de sensibilidad, esqueléticas composiciones que se bastan con las cuerdas de Raül y la voz de Sílvia para llenarnos de pétalos atmosféricos de dicha. Versiones para soñar, para disfrutar, para creer que aun hay sitio para otras formas de crear.

"Abril 74", de Lluis Llach es la primera sentencia, donde las intenciones son claras. Emoción, emoción, emoción. "Acabou chorare", con sones brasileiros, Luiz Galvao, una delicia, tecleando sonidos gráciles para nuestra calma interior.

De lo más sonado del lote, "Hymne à l'amour" de Edith Piaf. Solemne, cargada de batientes alas angelicales vocales, mientras Raül a lo suyo, jugando con la electricidad, dejando a Silvia en un Etna de dolor y candor. La catalana canta siseando caricias, melaza y cupidos, cerrar los ojos y entrar en el laberinto, cardarse el corazón con clorofila de silencios, conmoción y levedad...

Y le da igual cantar en castellano, catalán, ingles o alemán. Todo sale bien. "I get along wihout you very well (except sometimes), de Jane Brown Thompson es delicada y abisal y oyendo el clásico "Pequeño vals vienés", sé que ya encontré a un hermana versión para oír después de Morente.

"Carabelas nada" de Fito Páez, es una auténtica pasada, caótica en su expresión, nerviosa, catarsis y fiebre, PJ Harvey tomándose un té en una jardín repleto de fieras. Total. Las dos tomas en alemán, ambas de Schumann, "In wunderschönen Monat Mai" y "Aus meinen Tränen spriessen" son la confirmación apabullante que Sílvia es un querubín, que su voz traspasa, que nada es imposible cuando se tiene el duende, la gracia, el vaho que ilumina las sombras.

Y es de agradecer también la inclusión de "Mercé" de Maria del Mar Bonet, casi me parece escuchar una versión para todos los públicos de Diamanda Galas. Geiser en la laringe, lava que quema y derrota, colisión total.

Y acaba el que quizás sea uno de los discos de versiones más logrado que se ha realizado por aquí, con "Corrandes d'exili", de Llach y "Compañero (Elegía a Ramón Sijé) de Miguel Hernández, punto final de un disco que te deja atónito; un cd que quizás dentro de unos años se tomará como un referente si no lo es ya. Voz, guitarra, sueños, poesía, luz del amanecer, música en estado puro.


martes, 9 de septiembre de 2014

SLEAFORD MODS. "Divide and exit" (2014)

Fuck, fuck y mil veces fuck. Me he puesto a contar las veces que este dúo de gamberros utilizan fuck en el disco y me he perdido en el intento. Sleaford Mods, formados por Jason Williamson y Andrew Fearn, hacen todo lo posible para vivir en el riesgo, para hacer de él un slogan, una batalla, una forma de lucha.

Punk, electrónica, rap, recitados made in The Fall. Todo cabe en este maremoto de mala ostia, en esta encrucijada de ritmos disparos. "Tied up in nottz" suena a últimos de los 70, un bajo que se desvía del buen camino, unos versos que son condena, una guitarra que suena leve, que deja todo el peso a las palabras que son amenazas.

Viéndolos en la portada del disco te puedes imaginar de que van los colegas. "A litlle Ditty" es un desparrame punk, una andanada de exputos como tatuajes de viejas calles. Tras diez años en la carretera, y seis discos en su haber, "Divide and exit", es quizás la punta de lanza para el ataque definitivo.

Hip hop en "You're brave", comiéndose el coco para ejecutar una danza maldita, con sonidos contra todo, nacidos de la rabia y la incomodidad. El duo tiene peligro, si. "Strike Force" es como tomarse unas pastillitas con el incombustible Mark E. Smith. Ventrílocuos ácidos y desobedientes, mártires del caos.

"The corgi" es una vacilada, Crass con teclados, ladridos, gasolina y una copa de absenta para volverte majareta. La leche lo de Sleaford Mods, En "From rags to Richads" vuelven los teclados a comandar la agitación, minimalismo guerrillero, la voz de las clases bajas, de las barriadas más abandonadas de Londres.

Punk para el siglo XXI, No es extraño que en la foto interior del cd aparezcan un concierto de la banda plagado de crestas. "Under the plastic and NCT" es otra batidora de expresión radical, es un geiser de propaganda de la resistencia, de nuevo con el bajo a trallazos contra la realidad infumable.

De mis favoritos de este año Sleaford Mods son una necesidad en estos tiempos de medianias y confort acústico. Lo suyo es la mala baba y los scratches a oídos acomodaticios. De nuevo y por siempre, a las barricadas.


sábado, 6 de septiembre de 2014

THE ICICLE WORKS. "The icicle works" (1984)


Nunca es tarde. En su día me pasaron desapercibidos, ocupado que estaba servidor en The Sound, Echo and the Bunnymen, The Chameleons, y demás huestes británicas que nos acostumbraron a vibrar en las sombras, a disfrutar del pop melancólico.

The Icicle Works  empezaron su carrera con este homónimo lp, donde en sus 10 luminosas canciones encontrarás ecos de las bandas que he mencionado al comienzo del artículo. Eso sí, a su manera. Todos coétaneos, hijos de una generación que nos cautivó, y que ahora, tras tantos años es posible seguir degustando los olores primitivos de estos sonidos totales.

"Chop the tree" es su primer disparo, musgo en las guitarras, rosas envenenadas mientras te preparas para la épica "Love is a wonderful colour", todo expresividad, teclados, melodía y guitarras para servir a la causa del romanticismo fugaz.

Ian Mcnabb fue el líder de esta pedazo de banda que ahora estoy recuperando del olvido, cogiendo destellos de aquí y allí, desempolvando noticias antiguas, leyendo críticas en ingles para conocer un poco de estos chicos que la verdad nacieron con un disco excelente.

Oyendo "Reaping the rich harvest" con su psicodelia de baja intensidad, con sus guitarras brumosas, mis oídos se recrean y llaman a voces a The Sound, como socios en esto de meter el dedo en la llaga, de componer himnos para perderte en laberintos de papel, de cristal.

En el 2006 volvieron a girar pero ya nada era lo mismo. El impetu juvenil de estas canciones, la arrogancia y el frescor de sus suspiros ("Lover's day") hace que sea imposible superar composiciones que nacieron en una época donde si oyes "In the cauldron of love", te puedes creer que estas ante una rareza de los conejo de Eco.

El xilófono de "Out of season", es total para comenzar a explorar los oscuros pasajes de un tema que te hará vibrar en cada momento. ¿Qué mas decir de ellos? Que me he quedado sin palabras, que es una putada hacer años, que los 80 eras la hostia, que me voy a poner mis viejos vinilos, resistente escudo contra la acción del tiempo.


miércoles, 3 de septiembre de 2014

DANIEL DARC. "Sous influence divine" (1987)


2013 se llevó a este magnífico músico y compositor galo. Una andanada de alcohol y barbitúricos le dieron un pistoletazo en el corazón, le dejaron tendido en su casa de París, pendiente de una recogida urgente por parte de los hados que acogen a su seno a los artistas que nos han hecho romper el alma.

Daniel Darc (ex-Taxi Girl) llevó una vida dura que en su última etapa estuvo salpicada de soflamas religiosas, quizás el último recurso de un personaje que estaba harto ya de todo. "Sous influence divine" fue su primer larga duración,y esta lleno de rock, del glam, de decadencia, de pianos que son lagartija. La canción que titula el disco es un buen inicio para meterte de lleno en la soberbia capacidad que tuvo Darc para explotar con su pedazo de voz.

"L'amour est là pour rester" es pura chanson con vientos que se pintan las cielos con pop que es alegría fértil, años 80 que todo el mal vencían. La versión que hace de Françoise Hardy, "Comment te dire adieu?" es una celebración catártica de la decadencia, de los besos robados, señas de identidad del adios definitivo o de la bienvenida al te quiero. Repito, años 80.

Después viene el trágico señuelo de "Juste toi et moi", soflama de miradas perdidas, de luces que abanican noches que no se acaban, perdidas sin refugio, calentones del alma. Darc, siempre Darc, entre sombras, dejando un taxi a medianoche, cogiendo un coche cualquiera para levantarnos al ánimo....

Y oyendo "Pars sans te retourner" no te queda más que bajar la cabeza y llenarte de este glamuroso chanteur, que no tuvo demasiada suerte en la vida. O quizás sí, vivió al limite y se despertó demasiado tarde de su sueño excesivo.

"Le seul garçon sous terre" le viene como anillo al dedo. Pura dinamita, una manera estupenda de bucear en la interesante escena gala de los 80 y de ahora. Guitarras, pasión. lentejuelas, adios....


lunes, 1 de septiembre de 2014

BOB MOULD. "Beauty & Ruin" (2014)


Primero con Husker Dü, luego con los inconmensurables Sugar, y después en solitario, Bob Mould siempre nos ha dejado buenos trabajos en una carrera la suya, de esas que ya quisieran muchos. Artífice con Husker Dü, de darle un toque emocional al punk,  al hardcore, su influencia en los 90 es tan grande, que casi todos los grupos que despuntaron en la época tenían a Husker Dü como referencia.

Luego con Sugar se uniría al carro de Pixies, Dinosaur Jr, o Sonic Youth, con unos discos que escuchándoles a dia de hoy siguen perforándome como antaño. Y despues en solitario, siempre pegado a esa voz y a esas guitarras que queman y a la vez te ponen tierno.

Suena "Low season" sin estridencias, con las guitarras de fondo, y el vozarrón ejecutando a la perfección su papel de porque no un Michael Stipe alternativo, gruñón y también sentimental, pero siempre con las guitarras de acero. "Silver age", su anterior largo fue bueno. Este, "Beauty & Ruin", no le va a la zaga, y es pura incontención, con momentos de calma y otros de leña al  fuego.

El inicio de "Little glass pill" ya nos avisa que Bob, no se anda por las ramas. Puro Punk con visceras pop. Podria estar en cualquiera de los pocos trabajos que nos regaló con Sugar. Cañonazo. Y los coros de "I don't know you anymore" junto a la espectacular pegada eléctrica hace que la vuelta de Mould sea un alivio para este verano, una buena noticia, después del pésimo regreso de Pixies.

Y si quieres un poco más de caña, ponte "Kid with crooked face" un pelotazo de hardcore, medicina para tus neuronas, jarabe para tus oídos ansiosos de bomba de detonación. También se nos pone reflexivo Bob en "Nemeses are laughing", aunque rápido saca el tanque a la calle para destrozar voluntades con "The war" y esa melodía que sólo sabe hacer él.

Su sonido se inflama a cada segundo, su pegada responde a la necesidad de traer a colación los sonidos con las cuales crecimos, pero rejuveneciendo el mensaje, sin perder la compostura, siempre con fuerza y crudeza, con sentimiento y candor.

Pop suena "Forgiveness" y es maravillosa  la acústica "Let the beauty be", para enmarcar. Bob Mould, un hombre bueno, que está de nuevo entre nosotros, para que nuestras arrugas no sean demasiado profundas, para que el hálito del ayer no se evapore del todo.