martes, 30 de octubre de 2018

CUELLO. "Regalo doble" (2018)


Sin ninguna duda, el mejor disco del año en apartado punk y adyacentes. La banda valenciana pilotada por José Guerrero se dejaron querer por Paco Loco como productor, y el resultado es bestial, una carga de incontinencia guitarrera y a su manera, también pop.

Porque el hit "El solitario dueño de mi emoción" tiene una carga melódica que reivindica la presencia del corazón en los desgarros eléctricos que nos ofrecen en una contienda que te deja sin aire. "Saltando el muro del silencio" es otro de esos arreones que te arrastra a subir el volumen más y más.

Escucho "La psicopatía del pulmón" y me acuerdo de Superchunk,  y cuando "Juego dominante" explota sin derecho al respiro, ya me tienen hechizado, con ese poder guitarrero, con esos himnos que salen adelante para levantar ánimos, para joder al silencio.

Ayuda mucho la enorme efectividad a la batería de Oscar Mezquida y el bajo de Nick Perry , como la contundencia guitarrera de Ubaldo Fambuena. El cóctel es tan explosivo que te empujan a dar al play una y otra vez. En bucle me pongo "El cuidador" con su estribillo poderoso, arritmias en pleno rendimiento.

"La frase" es hardcore con purpurina de Dischord repleto de fuegos artificiales donde es fácil ver arder todo. Vaya sonido. Cuello no se cansan y a nosotros nos ponen las pilas. "Da igual si existe" es otra dentellada melódica que grita y nos ahoga, un pulso que rebosa energía, henchido punk que sonríe, que grita, que sonríe, juventud que resiste las embestidas de la comodidad.

Luego en "Acumulación de triunfos" la más punk del lote, chillan espantando lodos, arman bronca, se hacen fuertes, atruenan.  Para el final, otros dos pelotazos, "Su calma sin sangre", medio tiempo con
ecos de Sugar y "Días de carrusel" otra estocada para que no perdamos el tren de Cuello.

"Regalo doble", en la cima de creatividad de un combo con un presente increíble, con un futuro de esos que quitan el hipo.


domingo, 28 de octubre de 2018

OSLO TELESCOPIC. "The Dominique O project" (2002)


Se los montaron bien los tres galos integrantes de Oslo Telescopic cuando hicieron este "The Dominique O project". Decidieron (en plan de coña) secuestrar a Dominique A para que  pusiera voz y color en el batiburrillo sónico de una banda loca y sugerente.

Y el bueno de Dominique hizo lo que se le pedía. Cantar. "Dirty food" es electrónica oscura y minimal, "Hit, hit hit", es un swing vacilón donde Dominique se regocija y tontea como un rufián, para en "Contrejour" hablar de chanson con pedazos de lirismo.

"Violente", tiene cuerdas, violines rotos, romanticismo nunca impostado, que da paso a la casi industrial "The Stockholm syndrome". Dominique las estaba pasando putas y compuso "Eucalyptus", con guitarras acústicas que dejaban voz de nuevo a los experimentos tecnológicos de "Les yeaux de l'amour".

Así es este bizarro disco donde todo es extraño, raro, espectral. Te seducen con la sinfonía de "Hveragardi", para vacilarnos después con la electrónica "J'enterre la pluie". "Un train peut en cacher un autre" tira de vientos y mambo y "Morse", la más delicada del disco, es indietrónica sardónica y locuaz.

Un experimento curioso que no pasará a la historia pero te hará pasar un rato de curiosidad y buenas emociones. Oslo Telescopic, vaya lio de secuestro....


jueves, 25 de octubre de 2018

ELZA SOARES. "A mulher do film do mundo" (2016)

La dama de la samba Elza Soares, rompió todos los moldes cuando editó este "A mulher do film do mundo". Acompañada para la ocasión por miembros de la banda punk Meta Meta, Elza Soares despliega todo su alarde como artista en un conjunto de canciones que quitan el hipo.

Y eso que con el track que titula el álbum,parece que estemos ante una revisión muy particular del universo de samba sin alejarse de lo clásico. Es cuando suena "Maria da Vila Matilde", y un caos hábilmente ordenado de psicodelia lasciva para que empiece esta pirotecnia transgresora.

La guitarra eléctrica en "Luz Vermelha" enciende el tema, para que Elza se retuerza en un festival de rabia y festín. Samba punk. Vamos a ponerle nombre a la munición sonora que rodea el disco. La heterodoxia que Brigitte Fontaine emplea para revolucionar la chanson, es la misma que Elza usa para gritar sedicción ("Pra fuder").

"Benedita", recuerda a los holandeses The Ex. Esto es fusión sin ambages, con Soares gritando calor y ternura, suspiros y sudor, mucho sudor con un final de estruendo. En "Firmeza" Elza cuenta con la colaboración vocal de Rodrigo Campos para continuar con este festival de ritmos y desenfrenos, de lugares comunes para no apaciguar el ánimo.

Hasta las canciones como "Dança" que se acercan más a la tradición carioca contiene pinceladas de instrumentación que son señuelo para la transgresión. "O canal" lleva el ritmo en las vena, ritmo de incendio y fragor, de luces del alba, de rubor y calor.

"Comigo" acaba la revuelta brasileira, Elza cantando a pelo, basilisco de ternura, capricho con alta temperatura. El mejor disco de Elza Soares, el más arriesgado, un cóctel que funciona, que seduce, samba pa ti....


martes, 23 de octubre de 2018

THE YOUNG MOTHERS. "Morose" (2018)


Sin duda que este trabajo es de lo más excitantes que ha salido este  año. La banda The Young Mothers, liderada por Ingebrith Haker-Flaten (antes en bandas de jazz nórdico como Atomic y Thing), con este segundo trabajo (en 2014, sacaron el también imprescindible "A mothers work is never done") nos regala una auténtica caja de ritmos donde cabe todo lo que conlleve riesgo.

Acompañado de una superbanda, el inicio que empieza a ritmos de hip hop y acaba en free jazz de "Attica black", es el primer detonante, la primera muestra de lo que te vas a encontrar en un disco de esos que hay que poner a todo volumen, para su disfrute máximo.

El contabajista Haker-Flater y sus chicos nos ponen los nervios de punta en este portentoso artefacto. La ayuda de dos baterías, Stephan González y Frank Rosaly, ayuda a que todo "Morose" sea una montaña rusa, un crucero de sensaciones, un volcán que no cesa, un festín continuo.

"Black tar caviar" es jazz libre de cadenas, experiencia para los sentidos, música para un film noir, rutilante y cautivadora, expresionista, total, que sobre el minuto tres y medio se convierte en un salpullido de black metal con metales y pócimas de hip hop. Por que los dos saxos acompañan a que el frenesí sea a un mayor.

También saben bajar el pistón y ofrecernos pequeñas gemas como las intimistas (a su manera claro,  "Bodiless arms"o "Shangai") para abrazar de nuevo el jazz un poco más ortodoxo en "Francisco". Pero cuando se desatan, no hay dios que les frene. "Untitled#1" es salvaje y demencial y en "Jazz oppresion" sacan su lado más huracanado, en un combate de metal orate con los saxos poseídos y toda la banda en una tensión brutal.

La que titula el cd, es un pasote. Teclados, una base de hip hop, la guitarra guillotina haciendo prisioneros mientras la trompeta atruena virus. "Osaka" es angustiosa y minimal y "Untitled#2" es otra de esas burradas free para saltar y gritar.

No me puedo ni imaginar el directo de The Young Mothers, si en disco suenan así. Toda una experiencia. La música es riesgo, y ese valor la banda lo tiene como bandera.



domingo, 21 de octubre de 2018

BUILT TO SPILL. "You in reverse" (2006)


Built to Spill no tuvieron mucha suerte. Cuando sacaron en 1993 su primer largo, "Ultimate alternative wavers" ya estaban copando la cima de nuestros sueños Pixies, Dinosaur Jr o Pavement. Brett Netson y Ralf Youtz, sabían lo difícil que lo tenían pero no cegaron en su empeño y hasta que en 2015 desaparecieron con "Unthehered moon" dieron buena muestra de que era una banda que había que seguir.

"You in reverse", su sexto disco, fue uno de sus mas exitosos y contundentes. Empezarlo con la épica y soberbia "Goin' against your mind", es todo un acierto. Tiran de épica y de indie rock descolocado para continuar con "Traces", más ligera pero igual de intuitiva.

Lo chivos lo tenían muy claro. Les molaba un huevo lo indie, Neil Young, el jangle y a psicodelia ("Liar" y "Saturday"). Cuando miraban hacia Canada,  sacaban salpullidos eléctricos como los del Young más aguerrido, ("Wherever you go"), para volver de nuevo a las andadas del indie con temazos como "Conventional wisdom".

Suenan aguerridos y ruidosos en "Mess with me", para caer rendidos ante la lentitud frugal de "Just a habit". Para terminar "The wait", otra cancioncilla para componer un buen encuadre de ligerezas y furias siempre ajustadas.

Built to Spill, siempre en la segunda división del indie rock, pero con entereza, buenos temas y potentes sacudidas de efluvios independientes.



viernes, 19 de octubre de 2018

DOCTOR DIVAGO. "La belleza muda de los secretos del mar" (2010)


Qué injusto es el panorama musical que tenemos por estos lares. Que una banda del calibre de Doctor Divago no tenga la repercursión de otros grupos con bastante menos calidad, dice mucho del nivel que se gasta por aquí.

Un grupo que desde finales de los 80 y de la mano de Manuel Bertrán lleva acicalando el rock desde un prisma personal, con letras curradas, sin pose ni mandangas, ofreciendo discos y canciones para no olvidar.

Los valencianos se merecen muchos más. Este "La belleza muda de los secretos del mar", es uno de mis discos favoritos (junto a "Revuelta elemental" (2006) y desde que suena "Los amantes faquires" no tienes más remedio que caer rendido ante la oferta de calidad de un grupo de esos que debería tener su sitio entre lo mejor que tenemos en este pais nuestro tan dado a dar crédito a grupos sosos que todos conocemos.

"Las especies del abismo" es un hit en toda regla, para canturrear mientras te tiras al mar y buscas la perla que conlleva la sorpresa y la agitación. Pedazo de banda, pedazo de sonido. Lo suyo tiene crédito y actitud de sobra. "Rock 'n' rolk coagulado" es tierna y a la vez poderosa, de esas tonadas que parece no querer irse del estribillo de tu memoria.

No se porque pero cuando escucho a Doctor Divago, me viene a la cabeza 091. Cada uno con su estilo, pero los dos comiéndose al rock a pedazos. "Las mentiras del tiempo" tira de contundencia y bravura eléctrica para en "Aquel accidente" quebrarnos los sentidos con las palabras que se tejen como boomerang, sencillez y suspiros, cadencias de dolor, aullidos de rock sin aditivos ni pegamentos indies impostados.

"Te conservo en miel" te da un buen rollo de la leche y "Huele a felicidad" es luminosa y a ratos hasta psicodélica a su manera. El noveno disco de Doctor Divago está repleto de suculentos platos donde merodear y caer rendidos. "El asesino tocaba la armónica" me tiene loco, estribillo y historias de esas que valoran lo bien hecho.

"Mis fallos (uno por uno)"  no dejo de repicarla en mi aparato reproductor de sonidos para animar días borrascosos, constipados. Rock, joder rock, ¿cuesta tanto en nuestra Iberia dar galones a unos corsarios de sonidos con sentimiento?

Lo bueno de Doctor Divago es que tienen  para rato. Este año (pronto en Discos Pensados), nos han ofrecido "Complejo alquería frailes 13", para que continuemos disfrutando de buenos momentos. Músicos sin contaminar, agentes perversos de canciones redondas, agitadores que transitan por vía pecuarias repletas de paisajes de esos que se te quedan en la memoria. Como Doctor Divago.


miércoles, 17 de octubre de 2018

E. "Negative work" (2018)


¿Qué podemos esperar de una banda que tiene como componentes a Thalia Zedek (Come), Gavin McCarthy (Karate) y Jason Sanford (Neptune). Caña, riesgo, guitarras dolientes, arte en estado puro. Si ya el proyecto denominado E nos engatusó con el disco homónimo lanzado en 2016, este "Negative work", es otra vuelta de tuerca más.

La voz de Zedek, más doliente que nunca, se enrosca en la electricidad que produce temas tan contuNdentes y bestias como "Pennes", donde se saltan el volumen de los altavoces, danzando por la habitación recuperando a bandas de tensión al límite de los 90 (Jesus Lizard, los mismos Come, Helmet.).

No ha podido tener mejor compañía Thalia. "The projectionist" es un disparo certero que sube y baja, donde los arreones eléctricos son todo una batalla de precisión angular. La que más me gusta del disco, viene enseguida, "Poison letter", donde la tensión se dispara, donde llegamos casi al noise, en una febril contienda instrumental que ostias, te hace de nuevo sentir que el calendario se paró hace muchos, muchos años. Brutal.

El apoyo vocal de McCarthy, casa a la perfección con la contundencia de las dos guitarras de Zadek y Sanford ("A house inside"), recreando un mundo de aristas y mala leche. "One in two" es desgarradora, afilada, melodía con cuchillas, racimos de intensidad y lamentos que suenan a demolición.

Los tres componentes nacidos de formaciones bostonianas, conocen a la perfección el truco, la siderurgia de la mecánica de las guitarras que duelen, demostrando una comunión perfecta que en directo debe de ser la leche ("Untie me).

"Cannibal chatroom" tira de arrojo para acercarse a Sonic Youth y "Hole in nature" es bombón venenoso, catarsis contenida que poco a poco se dispara y te agrede con una insolente belleza. Para acabar "Hollow", otra poderosa y agitada canción que te incita a volver a poner el dedo en el play y empezar de nuevo.

"Negative work", uno de los álbums que seguro estarán entre lo mejor del año por lo que aporta, por la maestría de sus miembros, por la desorbitada manera que tienen de confabularse para construir todo un teatro de fiereza y desgarro.