jueves, 7 de junio de 2012

THE ANTLERS. "Burst apart" (2011)


¿De donde proviene este hedor? ¿Con qué instrumentación linguistica afronto la crítica de este disco que seguramente nunca debiera haberse construido? ¿Merece la pena gastar tiempo y ganas en la escucha de artefactos tan deplorables como este "Burst apart?

Preguntas como estas y otras que voy a evitar escribir para no dañar los ojos-oidos de los que están detras de Discos Pensados, me asaltan ahora que me dispongo con muy mala gana a escribir este articulo sobre uno de los peores discos que jamás he escuchado. Porque no entiendo muy bien que tras un aceptable "Hospice", The Antlers hallan fabricado un auténtico conjunto inerte de melodias detritus.

Quizás la respuesta radique en que los chicos liderados por Peter Siberman quieran ser unos sucesores indignos de los ya indignos Coldplay. "I don't want love" es un ejemplo de esta melosidad sucia y deprimente. "French exit" es un bodrio pop carcomido por estrellas de vomito y "Parentheses" es un acercamiento a Radiohead con desgana y sin ninguna gracia.

La verdad es que esto es un fiasco de principio a fin. Con esa voz que parece imitar a Buckley y que es un sacrilegio imperdonable para los que amamos la buena música. "No windows" gustará a los indies modernetes que no ven más alla de sus gafas pastas, y "Rolled togheter" es otra edulcorada sintonia repelente y para escupir oprobios.

Vaya puta mierda de disco tio. Después de haber asistido ayer al concierto de Shellac en Madrid, y haberme sumergido en una catarsis febril de rock acerado, granítico, maquinal y explosivo, oigo este pedazo de lava malsana y me dan ganas de hacer lo que acabo de hacer. Abrir la basura, meter el cd y olvidarme para siempre de este engendro impostor. Ya me encuentro mejor. Joder, que puta pesadilla.



lunes, 4 de junio de 2012

XIU XIU. "The Air force" (2006)


Reconozco que cuando me topé con Xiu Xiu me causaron una enorme emoción. "Knife play" (2002) y "A promise" (2003)  fueron un torrente devastador donde la voz loca, orate de James Stewart llevaba la manija de una banda que andaba por el lado frenético del pop, con descomposiciones analógicas y esquizoides que barruntaban mal rollo.

Este "The air force" la verdad es que apenas me seduce como los reseñados títulos. Las críticas del momento decian de él que era la producción más amable de la banda. Quizás por eso, o por la consencuencia de un discurso ya algo gastado, siento tras unas cuantas escuchas, que algo cojea en el engranaje musical de  Xiu Xiu.

Y eso que aun se sacan cosas tan maravillosas como la distorsionada con flauta y todo "Hello from eau claire". Pero los experimentos barrocos tecnológicos que antes hacían gracia, ahora parecen como una autopsia de The Magnetic Fields. "Vulture piano" es buena muestra de lo que comento.

"PJ in the streets" tampoco produce el desenfreno y la catarsis a la que nos tenian acostumbrado el perturbado de Stewart. Fuegos de artificio sin más. Lo bueno de "The air force" es que no pase de la media hora, para que en 30 minutos concreticen sus esquemas para no darnos más la paliza.

Salvo de la quema también "Saint Pedro Glue Stick" con su aire de post-rock cercano a Piano Magic, y poco más. En conclusión, no sólo con aullidos y tenebrismo vocal nos comformamos. Queremos formas que amenacen y no fastasmagorias épicas que se quedan en nada. Decepción pues de otrora buena banda.



jueves, 31 de mayo de 2012

THE THERMALS. "The Body, the blood, the machine" (2006)


Me quedé prendados con ellos con "Personal life" (2010). Me flipo como cogen pedazos de punk con orquillas de sentimientos al limite para ejecutar briosas composiciones que me recuerdan (salvando la distancia del tiempo y las formas) a gente tan inolvidable como Mega City Four, los primeros Ned's Atomic Dustin y toda esas bandas que bebieron del biberón de Buzzcoks y The Damneds y se hicieron talluditos punks con orquideas en su chaquetas primorosas de verano incierto.

"The Body, the blood, the machine"  fue el tercer disco de este trio de Portland, que fue todo un petardo en el mercado al por menor del indie inteligente, al casar con bastante gracia el punk con sonidos que parecen desbocados, vomitados de los 90 que toda gente de bien amamos.

Y comenzar con la descarga directa a tu viente de "Here's your future" es toda una sacudida nerviosa que pedalea ritmos, que ahora mismo me tiene jodiéndolo la noche a los abueletes de abajo con mi pie exploited dándole y dándole sin parar. Me encantan cuando paran tipo Pixies y se sueltan un encantamiento como "I might need you to kill", donde trabajan como nadie las arterias primitivas de nuestro corazón.

"A pillar of salt" es otra manera más de producir sudor, con oleadas de vitaminas pop-punk quedón y resuelto. Luego, como saben como nadie subir y bajar, bajar y subir, te regalan una dosis extra de lujuria bailarina en "Returning to the fold" jugando como nadie  mediante agujeros de gusanos espacio temporales de esos que habla la buena ciencia, para llevarnos a algún tugurio de teenagers, con nuestros cigarros de chistes inundando la atmosfera, y nuestros amores perros aullando por las calles, martirizando nuestro vigor juvenil.

Son tres pero suenan como mil. Hutch Harris y su garganta tienen la culpa de este veraneo reconfortable para el ánimo que es la escucha de "The Body, the blood, the machine". "Test Pattern", o "Saint rosa and the shallows"  son otra muestra de los perdigones danzarines de esta insolente y necesaria banda.

Comentar antes del ocaso del artículo que el disco lleva una temática de crítica feroz a los politicos y a la sociedad servil donde los colegas viven, que yo con su permiso, traslado a esta mierda de dirigentes que poco a poco estan acabando con nosotros. Pero eso es otra historia. De momento, me pongo "Back to the sea" y pienso para mis adentros lo bueno que son estos tios.




martes, 29 de mayo de 2012

SHEARWATER. "Animal Joy" (2012)


Estos tipos vienen de Texas y este es su primer disco grabado bajo el tutelaje de Subpop. Las malas lenguas dicen que lo suyo antes de esta producción era el indie con tatujes folk, retales de esto y lo otro para oidos poco o nada exigentes.

Ahora, según dicen, han tirado por la calle de enmedio y han compuesto, también según dicen, una colección de canciones que navegan por el rock dramático apostando por la voz tan singular de Jonathan Meiburg para llevarnos a su terreno sin apenas exigencias para el oyente.

Pues bien, la verdad es que a mí, quitando alguna excepción, no me han engatusado lo suficiente como para caer en sus redes. Y eso que he visto multitud de críticas valorando positivamente su mensajes musical. Vayamos pues a desgranar este disco "animal". Y de animal poco hay en el inicio de "Animal life", tranquila y moderada track con teclados y ambiente de pop de lo más común.

Esperamos pues para escuchar el inicio prometedor de "Breaking the yearlings" que al poco se convierte en más de lo mismo. O sea un quiero y no puedo. "Dread sovereign" es una coctelera de dramatismo que me convece por los pelos y en "You as you were" se les ve la costura de que lo suyo es acercarse a las afueras de los estadios para pillar cacho y asi por alguna rendija servir con pleitesia a los iconos que tu y to sabemos.

Los seis minutos de "Insolence" me parecen los más interesantes de "Animal Joy" por sus constante parones, reflexiones que me recuerdan a los Talk Talk de ultima época y que quiere salvar los muebles de un disco bastante lineal.

"Inmaculate" es rock con algún tono trotón que se queda al fin de la escucha en indefenso sofisma sin gracia ni energia. En fin, una banda que ha pasado sin pena ni gloria por mi escucha semanal de cosas para llevarme al macuto de Discos Pensados. Otra vez será pues.


viernes, 25 de mayo de 2012

ELEVENT DREAM DAY. "Zeroes and ones" (2006)


Que enorme monumento al rock con hechuras es la escucha de "Zeroes and ones", décimo disco de la carrera de esta banda de Chicago comandada por Rick Rizzo y Janet Beveridge que llevan desde mediados de los 80 electrificando melodías, hermanados con Yo la tengo, pero con un punto más bronca, aspirantes a pajes elegantes de  Neil Young, indies del no-indie, roqueros febriles y también románticos.

A sus espaldas discos tan imprescindibles como "Beet" (1989) o "Praire school freakout" (1988) verdaderos hitos en eso de la emoción al límite con coronas de espinas en cada engranaje guitarrero, en cada toque a arrebato.

"Dissolution" es el rayo que encumbra el cielo con su potente juego de voces en un murmullo de distorsión, gravitando salvaje por marañas levemente psicodélicas. "Insincire inspiration" consigue ponerme cardiaco con su ritmica a borbotones, rock a pedales de leyes no escritas donde Janet pone la dulzura y Rizzo su corazón salteador de cuerdas.

Hay que tener bemoles para conseguir un sonido tan pulcro y a la vez devastador, construir himnos como "For Martha" repleto de ternura y de toboganes declamatorios de pasión inflamable.  "Lately i've been thinking" es vehemencia a borbotones, carta blanca para disparar a quema ropa toneladas de veneno descompuesto, sin coartadas para la rendición.

Tantos años en la brecha y siguen siendo los mismo que descubri con "Beet". Rock sin fisuras, tambores de energia que en "Lost in the city" te transporta a mundos oníricos perdidos en una catarsis continua de frenesi amable y devastador. Joya, joder, una joya este temazo.

Los medios tiempos tambien son cañonazos, "Return of long shadow" es vajilla rota en labios de angeles rotos. Mano a mano para componer elixires contra la ñoñez, riadas de turba en una encrucijada preparadas para soñadores sin paracaidas. Qué potencia que desplegan en "From k to z" con sus cirros de fuego, con su batalla de escombros.

Recomiendo pues la escucha repetida de este pedazo de album, con maxima potencia si es posible, a la vez que recuperas tus cds de Young Fresh Fellows, The Feelies, The New Year y toda la legión de bandas que hacen del rock un enjambre peligroso con cariño.




martes, 22 de mayo de 2012

THE DANSE SOCIETY. "Heaven is waiting" (1984)


Nunca fui en mis tiempos jovenes un seguidor de lo que se llamó movimiento gótico. Me causaban bastante hilaridad cuando los veia con esas pintas "siniestras" ( lo encomillo porque lo siniestro es otra cosa),  sus botas de acero y sus tumbitas haciendo de collares perversos. Un moda más, una forma más de tener al personal entretenido, ya sabeis, tribus, marketing, y si acaso, al final, algo de música.

Aun asi he sido y seré un fiel seguidor de The Cure, Joy Division, o Killing Joke que los oscuros tomaron como suyo. The Danse Society nacieron en Yorksire a principios de los 80, y este "Heaven is waiting" fue el legado más representativo de su carrera. En su dia me engatusaron, ahora, después de un mogollón de años, no consigo más que engacharme a dos o tres temas del cd.

Lo mio siempre ha sido las guitarras y el peligro, y  The Danse Society tiran más por el rollo teclados, épica sin llegar al estruendo, salpicando los temas con alguna letania interesante, pero haciéndome un poco pesado la escucha todal de "Heaven is waiting".

PIL, A Certain Ratio o Cabaret Voltaire me parecen más frenéticos, iradian todavia despues de tantisimos años un lava espectral de desolación que The Danse Society no poseen. Me quedo pues con "Lizard Man" y sus aires casi sinfónicos,  la casi rara "The Hurt", y la espectral "Valiant to Vile". El resto, se ha quedado en el pozo de los 80.

Los goticos seguirán flipando con la sociedad que danza, yo, despues de unas cuantas escuchas, me he puesto a Joy Division y el fantasma ahorcado de Ian Curtis me ha lanzado extraños mensajes intraducibles que ni Dios entiende. Cuestión de gustos pues.



lunes, 21 de mayo de 2012

PUMUKY. "Plus ultra" (2011)


Oyendo el tercer largo de Pumuky no puedo dejar de hacer una comparación estética y artesanal con el mundo fantástico psicodélico de Mercury Rev, última época. La canción que titula el album es una perfecta introducción para la escucha a mansalva de este interesante combo tinerfeño, donde lo que prima es lo etéreo, la psicodélia de bajo coste, junto a la creación de espacios oníricos donde perderse sin excusa alguna.

"Phoebe", donde los teclados toman el mando de la nave, es una incursión lenta a los orbes siderales, y "Gara" donde se inmescuyen con elegancia en ensamblados ruidosos ágiles, inflamados con guitarras competentes, son dos formas más de hacer que la propuesta de Pumuky sea válida, intuitiva, cargada de gestos para hacer palidecer a las sombras.

El grupo que lidera Jaír Ramirez no esconde sus preferencias por las burbujas de algodón de Cocteau Twins, y han sabido con bastante elegancia quitarse el sambenito de uno grupo más siguiendo la estela de Los Planetas.

Y si te pones "Causa vs efecto" es como si reviviesemos el ideario de Mogwai vaciándose el alma en soflamas eléctricas cargadas de luminosidad. Lo que más me gusta de Pumuky es que huyen de tender puentes a la normalidad. Oyes "Angulo aéreo" y te das de bruces con una recreación shoegazing tensando la cuerda hacia un llamamiento hacia lo celeste, sin adocenamiento.

Migala aparece de puntillas en "La razón encarnada", cuento siseante que como todo "Plus ultra" te lleva de la mano del fragor iluminado. Por tanto una razón más estos Pumuky para confiar en la regeneración musical de nuestra escena independiente.