jueves, 2 de julio de 2020

ERASE ERRATA. "Lost weekend" (2014)


Con este disco dijeron adiós Erase Errata, la banda de San Francisco que tras sacar 3 discos entre los años 2001 a 2006, esperaron al 2014 para acabar con solvencia una carrera caracterizada por su vigoroso post punk personal, rítmico, mirando siempre a últimos de los 70, con la trompeta de Jenny Hoyston dándoles un aire curioso y vacilón. 

Este disco, su obra de mayor madurez, desde que se inicia "History of handclaps" con ese aire a las Slits y que en "In death i suffer" se pasan al indie rock con pegada siempre contenida y la fiebre siempre preparada para hacernos gozar. 

Se vuelven hipnóticos en "My life in shadows" repleta de pequeñas distorsiones, jugando con cambios constantes de ritmo, fabricando pequeñas secuencias de turbulencias experimentales. Pero cuando más molan es cuando se acercan al post punk de toda la vida, con pasotes como "Scattered means",  o se lanzan a viajar entre sintonizadores como "Watch your language". 

La más redonda, la más melódica, casi pop, ese bombón envenenado que se llama "Galverston, dark tides". Gozosa la canción de principio a fin. Un final por todo lo grande de una sugerente banda que nos dejo buenos motivos para creer en la actualidad en el buen estado de forma del Post punk. 


martes, 30 de junio de 2020

ASH. "1977" (1996)


Qué lejos queda el sonido de este disco, el primer trabajo de los irlandeses Ash, de ese infumable trabajo que en el 2018 sacaron, "Islands", sin defensa por ninguna parte, un insulto a lo que fueron cuando empezaron. 

Porque este "1977" es un puntazo, un disco repleto de pelotazos de indie punk vitalista, aguerrido, sentimental, "Goldfinger", y que empieza como una bomba con esa estridente y saltarina "Lose control". No me extraña que en año de edición des disco, 1996, se llevaran los parabienes de los medios y la gente cayese sin remisión ante un cúmulo de pelotazos de esos que te hacen sonreír. 

¿Quién no se acuerda de ese pepinazo que fue "Girl from Mars", con las guitarras echando chispas en medio de la voz inocente de su cantante Tim Wheeler. Apoteósico. O esa pesadez monumental que es "I'd give you anything", casi grunge en su contenido instrumental, aunque la melodía sea un aire fresco que te mece y renueva. 

Hasta cuando se ralentizan con la melosa "Gone the dream" funcionan como un reloj. Pero no hay tiempo que perder, los chavales tenían ganas de jolgorio cuando grabaron el disco, por eso el titulo del disco, referencia a uno año vital en cuanto pasaba en las islas, hace que escuchando "Kung fu", te sientas en una máquina del tiempo. 

Otro hit para la posteridad, "Oh yeah", hay queda eso. Como el frenesí continuo de "Let it flow" o esa bestialidad que se llama "Innocent smile". "Angel interceptor" es puro indie punk pop de ese para no parar de moverte y terminar la partida con "Darkside lightside", la más ruda de todo "1977". 

Luego me quedo con sus dos siguientes discos, "Nu-clear sounds" (1998) y "Free all angels" (2001), para irse diluyendo poco a poco. Pero siempre quedará este "1977". Buena cosecha. 


viernes, 26 de junio de 2020

EL LADO OSCURO DE LA BROCA. "Poderosa" (2016)


No hace falta esperar mucho. Le das al play y suena ese torrente de noise y shoegazing a partes iguales que es "Cartas al apostol", y su "cuida a los mayores" que tan necesario hay que gritar a día de hoy, y compruebas que lo que ofrece este grupo de zamorano percute y echa chispas. 

Tras un buen primer disco, "Beta", se destaparon con este "Poderosa" donde la tensión es el principal baluarte de un combo valiente y con arnica en su sonido ("Frenética"), y donde es imposible bajar la guardia porque para eso están ellos con su huracán de feedback avasallador ("Estados miembros"), o sus incursiones al kraut rock con vesanías como "Ciclogéminis". 

Te saturan el cerebro como y cuando quieren, viven en una especie de fiebre continua, rodeados de hálitos de sugerencias, de grupos que todos conocemos y amamos, pero siempre desde su propio y personal crisol, como la desbordante "La puerta occidental". 

"Trás-o- montes" es quizás la que más me gusta, una especie de hit para flotar, sideral y a la vez vivaz, con los pies en la tierra, con una melodía que te atrapa en medio de un enjambre poderoso de shoegazing. 

"Octo" es la más punk del lote y acaban con "Ardimiento" otra pócima para lavar pecados, repleta de ruidos y agitación. No perderse el trabajo que sacaron despues, "Salvaje oeste" (2019), donde continúan apostando por su voz propia. 


jueves, 25 de junio de 2020

CATHEDRALE. "Houses are built the same" (2020)


Si Inglaterra tienen a Shame, Fontaices DC o The Murder Capitals, Francia también ofrece su apuesta repletas de espíritu punk y garaje, de guitarras con melodías y urgencias vitalistas. Lo malo del invento es que ya esta escuchado todo lo que nos ofrece este "Houses are built the same". 

Ojo, que ni mucho menos es un disco malo, "The bet", es un hit de esos para saludar los buenos días, y "Aquiel" también tiene aristas siempre modeladas con mensajes contestatarios, suficientes como para que los demos por lo menos un aprobado. 

Lo único que pasa es que escucho "Right time" y suenan casi calcado a Fontaines Dc, y "Institutions" parece una versión actualizada de los primeros The Strokes. "Open your eyes" suena ideal para radios e "Hidden Museum" tira por la calle de en medio en una sucesión bastante lineal de los postulados de los grupos mencionados al principio del artículo. 

"Gold rush" te inunda de chulería y "Taste good" es otra canción de esas que se ve limitada por esa corriente punk ya que empieza a estar algo manida. Me quedo con "Reverence" y su electricidad que parece salir del promedio irregular del cd y con "Shine the light", otro festejo continuo de fuego juvenil. 

Lo dicho, si no hubiesemos caídos rendidos antes gente como The Murder Capital, hubieramos gozado bastante más que con la escucha algo monótona de este disco que te pide más. 


martes, 23 de junio de 2020

NEW PRIMALS. "Horse girl energy" (2020)


Suena "Blood & water" y la primera banda que se me viene a la cabeza es The Jesus Lizard. Como ellos, este trío de Minessota hacen de la energía y de los aullidos de guitarras un componente principal donde habitan en medio de un montón de sacudidas eléctricas, de rumores de agitación y revuelta ("A beast with two backs"). 

A trallazo sideral suena esa tormenta que se llama "Wax poets" donde exprimen al máximo esa intensidad que hace crujir suelos y ventanas, en un espasmo continuo de fiesta sin fin, de nubarrones de distorsión que son toda una locura bendita. Vaya sonido. 

Suenan punks en los casi dos minutos de "Coma fiend" y en "Wraith" se internan por sendas donde la guitarra cruza fuegos y catarsis que son enjambres repletos de veneno y supuración. La que titula este su primer disco es una especie de vals peligroso, de cadencia de cuna que es simplemente un espejismo de lo que se puede descubrir por aquí. 

"Modern lover" es retadora y fulminante, y "Soft bullet", quizás la mejor de todo el disco, es su especial hit para corazones turbulentos como los nuestros. Llamada a la insurrección, vibración continua y un buen puñetazo de rabia sin contener. 

Como suena "Break/fall/rot". Te arrolla por su potencia, por su ira que no se esta matizada, por ese sofoque que provoca en cada segundo de crudeza y noise rock crucial. "Tightrope" te hace mover sin parar y pone el punto final a un viaje de esos que te desarma y te pone a tono. Otro grupo más a seguir.



domingo, 21 de junio de 2020

DUSTER. "Duster" (2019)


Si hubiera algo de justicia, este disco debería ya ser un clásico desde su misma aparición en el panorama independiente. Y solo basta el inicio con sus dos primeras canciones, "Copernicus crater" y "I'm lost" para comprobar que la banda comandada por Clay Parton, tiene todos los mimbres para que el anonimato no sea algo que merezcan. 

Si sus discos anteriores, (sobre todo "Contemporary movement") era una muestra maestra de nuevos caminos para el slowcore, en este disco homónimo abren todo su arte para empaparnos con temas de esos que se clavan como agujas en tu piel, sedosos, melodiosos, extraños, repletos de pus para infectar comodidades. 

Lo bueno de este "Duster" es que el climax que crea es para perderse por la ternura que exuda sus tonos melancólicos, caricias que se pierden por laberintos de esos que siempre al final regalan fontanas con peces de colores ("Chocolate and mint"). Escuchando "Summer war" no entiendo todos los parabienes que se han llevado los Wilco, y que Duster solo recibe de fans que como el que escribe, se deja llevar por la música excelsa, esa que no sabe del tráfico de falsas promesas. 

"Lomo", en lenta para besar y decir viva el slowcore y "Damaged" juega con la electrónica en un pulso de susurros de esos que te llevan al paraíso de los sueños. Todo el disco es para comérselo con cucharadas a rabiar de felicidad ("Letting go"), hasta en las saturaciones casi shoegazing como "Go back", fuegos de artificio de confort y tensión. 

Mi favorita esta casi al final "Ghoulish", rara, extrema, decadente y barroca por partes iguales, una gozada de esas que te llevas por días a tu memoria. "Ghost world" es un himno de indie rock de toda la vida y el final con "The thirteen", otro lujo de esos que causa gran admiración. 

Lo dicho. Esperando esta uno que este pedazo de grupo salga de la capsula, que vuele libremente por los aires para que empape al orbe de una calidad de esas que pocas bandas pueden producir. 


jueves, 18 de junio de 2020

LANE. "A shiny day" (2019)

Hay veces que ocurre. Te encuentras con una reseña en una revista digital francesa con un grupo que se llama Lane y que el día 19 saca su segundo disco. Empiezo a escuchar un adelanto y pienso que esto me suena. Coño si se parecen un huevo a Les Thugs. Empiezo el rastreo de la banda y resulta que  el guitarra y el bajista estaban en la formación más cañera que ha habido del indie francés junto con miembros de otra banda, Daria, estos algo más relajados. 

Así que no tarde mucho en pedir el disco y en un día ya estaba bailando en la cocina como un poseso, vuelta a la juventud en media hora de guitarrazos y melodía, de abruptos de electricidad y de una pasión desaforada por hacernos gozar. Y es que escuchando "Stand" , el inicio de "A shiny day", ya basta para recuperar esos momentos tan lejanos como cuando cayó en mis manos discos tan sagrados como el "Seamonsters" de The Wedding Present. 

Hay veces que ocurre y la verdad es que el disfrute es tan intenso que hasta cuesta  mientras escribo el articulo y suena la muy Les Thugs "A dead man soul", estar sobre la silla y no desquiciarte en un baile brutal mandando a la mierda todas las comodidades musicales que nos agreden el buen juicio. Vaya sonido. El nombre viene de Love and Noise Experiment. Les viene como anillo al dedo. 

Te enganchan con sus urgencias, con su militancia en saber tener la receta en hacer canciones de esas que perduran, clásicos instantáneos. Y es que en el tercer track viene la que es mi canción favorita por el momento del año, un himno de esos que de tanto ponerlo en la cadena, ésta parece echar humo mosqueada de tanta repetición. Se llama "A free man" y tengo la piel de gallina cuando empieza a cantar Eric Sourice "i don't believe, i don't believe in your gods" y ese maremoto que consiste en una banda con 3 guitarras te deja noqueado, pidiendo que llegue el 19 para volar si es menester a Francia a conseguir su disco. Fuck Covid 19!!!!!!!!

Y es que esto no para. La melodía de "Clouds are coming", su medio tiempo que se convierte al poco en un huracán de distorsión, no hace más confirmar que Lane es el mejor secreto guardado europeo, un supergrupo que debería girar eternamente para expulsar la pena de nuestros corazones. Porque Lane irradian alegría, vuelta a los libros de fotos de nuestros 20 años, cuando ninguna sombra acechaba el trajín de nuestra bendita juventud. 

¿Y que me contais de esa epopeya en forma de suavidad que se llama "Red light"? Voy a dejar aquí un hueco de expresiones por que me quedo sin palabras. ¿Donde estabais Lane? "Winnipeg" y "Dirty liar" son otra dentelladas de poco minutaje pero que te abordan por su fogosidad, por su manera de contagiarte, por esos punteos que son la antesala de una tormenta que te hace mojar de pasión, de extrema pasión. 

La que titula el cd, una bala más que al explotar revienta blandas partes, otro hit más, otro portento que te hace subir más y mas el volumen. La verdad es que repito, me quedo sin palabras. A "Tea time" le basta un minuto y medio para saber que bien pudiera estar incluida en cualquier disco de los imprescindibles Les Thugs.

Acaban con la mas larga y elaborada de "A shiny day", los seis minutos de "Down the river", donde suenan casi post punk. Empece a escuchar el álbum el sábado, a fecha de hoy, llevare unas 20 escuchas y las que aun me quedan. Porque no se agota la sorpresa con ellos, porque la fuerza que irradian es un torrente de energía que te contamina, que te invade, que te agrada. Lane, mi banda favorita de 2020.