miércoles, 1 de abril de 2026

JOHN PARISH & PJ HARVEY. "Dance hall at louse point" (1996)

 


Si no es el mejor disco que ha grabado Pj Harvey, poco le falta. La primera colaboración con el productor y músico John Parish, no pudo ser más exitosa, en este "Dance hall at louse point", donde se aúna la ternura y rabia de Polly junto a la maestría instrumental de un John Parish, que desde que suena la blues "Rope bridge crossing", ya te tiene comiendo de su mano. 

Ya coincidieron en la primera banda de la Pj, ese efímero grupo llamado Automatic Dlamini, así que ya había la suficiente confianza y mutuo respeto, para embarcarse en un disco de una hondura considerable, de una tensión que como vemos en "City of no sun", te deja los pelos del alma de punta. 

Himnos imperecederos como la triste y descarnada "That was my veil",  donde esa aparente fragilidad de Polly se ve arropada por la solvencia de un Parish en pleno estado de gracia. "Urn with dead flowers" es un torrente de electricidad, donde se vislumbra la fiereza de primeros trabajos de esta gran artista. Vaya sonido. 

Año 1996. 30 años que han pasado ya, y sigue siendo igual de peligroso, imposible de igualar por esos que quieren imitar y se quedan en meros memos. Que cada uno piense en varias "promesas" que ni de lejos se acercan a lo que ha contribuido PJ Harvey para hacer de la música algo que deja una profunda huella. 

"Taut" es otro estilete, quizás la más volcánica de un cancionero repleto de aristas, de tensión, aquí casi punk, productor al por mayor de escozores de intensidad. Vuelven al blues de cadencias sincopadas en "Un cercle autour du soleil" y en "Heela" te provocan escalofríos de muy difícil solución. Vaya disco. Y es que tras oír "Is that all there is?" ¿qué queda decir?

Un gusto el reencuentro con este pedazo de disco, con la sensualidad que la carga el diablo, con la presencia de una artista y de un músico, que nunca han defraudado. Pura gozada. 


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