domingo, 5 de agosto de 2018

JOHN COLTRANE & JOHNNY HARTMAN. " (1963)

Discos Pensados se va de vacaciones hasta finales de mes, y que mejor que recuperar este grandioso disco de uno de los baluartes creativos del jazz, John Coltrane, que junto a Johnny Hartman a la voz, compone un bello artefacto para bailar a la luz de la luna. Un puto placer.

Un gran amigo me lo regaló, y llevó disfrutando de él durante semanas. Y la verdad es que para preparar el macuto, los billetes, no hay nada mejor que dejarme llevar por las velas y los besos que despide composiciones tan totales como la que abre el disco "The say it's wonderful".

Y la verdad es que lejos está Coltrane de ser el amo del free jazz cuando escuchas "Dedicated to you". Te dan ganas de coger a la parienta, encender unas velas, decirla alguna cosa bonita, bajar las persianas y echarte volar con los efluvios de esta enorme balada.

Porque todo este lp del año 1963, (yo aun estaba en esa época como proyecto de vida), es una antología de ternura y cariño, de jazz para ponerte en el sillón y escuchar a la banda tocar el piano mientras la noche se convierte en una sacudida calmosa ("My one and only love").

Junto al disco "Ballads" y "Duke Ellington & John Coltrane", este lp junto a Hartman es la vez que Coltrane ha estado más cerca de los cánones del jazz. Y bendito sea. "Lush life" es una delicia para gozar de ella y su swing mágico y "You are too beatiful" es romanticismo por vena.

Para terminar, la colosal y rítmica "Autumn serenade". Lo ideal para poner el cartel de vacaciones en Discos Pensados y preparar la mente para los viajes y algún que otro desenfreno. 1963. La música eterna. El arte que no sabe de fechas ni caducidad. Feliz vacaciones a todos amigos, hasta pronto.


viernes, 3 de agosto de 2018

DEAFHEAVEN. "Ordinary corrupt human love" (2018)


Tres años han pasado desde que se editó el monumental "New Bermuda". Deafheaven están de nuevo ante nosotros. Black metal con corazón. Metal avanzado. Post rock con rosas de acero. Gritos con cláxones de lilas.... Se me agotan las palabras para definir a esta maravillosa banda.

"Ordinary corrupt human love" sea quizás el disco menos violento de su carrera. También el que más cromatismo tiene. El que más se rodea de épica y sensaciones de himnos inacabables. Valga "You without end" como principal ariete en esta emocional contienda de ruido y flores.

Los 11 minutos de "Honeycomb" nos los muestran en plena forma, con George Clarke sacando sarampión de su garganta, urgando como un enfermo en lo visceral, en el drama, en la despensa de los despojos del amor mientras las guitarras arropan ese fondo bestial gutural que casa a la perfección con un extraño metal amorfo.

La explosión de postrock viene con "Canary Yellow", y su proclama definitiva de pasajes donde las guitarras se solazan entre mares de calma, y para dar rienda suelta a tu corazón subes el volumen para acallar este verano de temperaturas desérticas. Solemnes y expansivos, raudos y definitivos.

En "Near" se atreven hasta jugar con el dream pop, en un jardín de recreo de voces que son sirenas en una marejada de sentimientos febriles y "Glint", mi favorita es una delicada canción con un ojo en Mono, donde se recrean en calmas que no lo son, en vítores de esparcimiento mientras la noche cae sobre la demolición de los sueños.

Hasta Chelsea Wolfe aparece en "Night people", quizás la mas floja del lote, para terminar con "Worthless animal" una sacudida nerviosa de épica y de voces demenciales. Deafheaven, de nuevo con nosotros para revivir el post metal, para expresar a su manera nuevas maneras de afrontar el dolor. Bello.


miércoles, 1 de agosto de 2018

BLUETILE LOUNGE. "Half-cut" (1998)


Codeine fueron de mis bandas favoritas de los 90. Ellos escenificaron el slowcore como nadie. Su música emana tristeza, depresión, tragedia, noches de insomnio. Discos como "Frigid stars" o "Barely real", forman ya parte fundamental de la discografía de cualquier aficionado a los sonidos lentos.

Bluetile Lounge parecen unos hermanos pequeños de Codeine. Provenientes de Australia, con sólo dos discos en su corta vida, consigue repartirnos dosis de amnesia, partículas de introversión, con una facilidad pasmosa, con un deje hipnótico que te deja apaciguado para todo el día su escucha.

"Liner" es el primer referente donde detenerse para continuar con los doce minutos de "Hiding to crash", un crisol de voces que son susurros, de aspavientos de seda, de liturgia íntima para echarte a llorar pensando en letanías particulares, en silencios que dan miedo.

Nada mejor para los que nos inflamamos con Codeine, gozar con canciones como "Steeped" o raciones al por mayor de rabia interior ("Lapsis"). Una hora de tensión por los suelos, de estados en coma, de luces que son reguero de desdicha (L.T.D.)

"Cold lamping" es otra estrella en medio de la noche que no cesa, otra estridencia de lentitud programada para resistir las veleidades de lo rápido. Para acabar, "Old star", 11 minutos de oración solemne, de salud gris, de ojos llorosos de ácido de olvido.

Todo en Bluetile Lounge es efímero, de corta vida. Por eso duraron poco. Otro disco, "Lowercase" y adiós para siempre. Quedan sus temas, sus trallazos de individualidad enfermiza, de dolor que no cesa. Slowcore.


lunes, 30 de julio de 2018

STEVE WYNN & THE MIRACLE 3. "Tick...tick...tick..." (2005)


La portada parece un guiño irónico al plátano de la Velvet aquí cambiado por una guindilla de esas que pican, que escuecen, que dan calor. Como da calor cada tema de este pedazo de disco que se sacó de la chistera Steve Wynn junto a su banda Miracle 3.

Valga el mazazo casi punk de "Wired", la que da comienzo a todo, para que no perdamos ni un segundo en adentrarnos en este festival de rock que desde los tiempos de The Dream Syndicate, Wynn nos ha ido regalando.

Acompañado a la guitarra por Jason Victor, el bajo de Dave DeCastro y a la batería Linda Pitmon, "Tick..tick...tick", es una catarsis continua, un monumento al NRA ("Cindy, it was only you", con armónica incluida, pasote), donde también porque no, coexisten esos medios tiempos que te tocan el corazón, como la bella "Freak star".

Pero el tono general de disco es de mala leche. De electricidad y veneno, de feedback brutal como la deliciosa "Killing me" o la demoledora "Bruises".  Aunque cuando se ponen melosos, arrean lentitud y nos provocan susurros ("Deep end").

"Your secret" es arenosa, desierto de guitarras que crujen y destilan mientras preparan una bomba llamada "Wild mercury". Para el final dos gotas de sudor frío, "All the squares go home", y "No tomorrow". Colofón espectacular a un disco de esos que te menea y conmueve. Gran Wynn.


sábado, 28 de julio de 2018

KAMASI WASHINGTON. "Heaven and earth" (2018)


Si hay quienes piensan que el cambio de formato ("The epic" fue un triple disco, este "Heaven and earth" "sólo" un doble), iba a menguar el ansia metafísica de este saxofonista que ha revitalizado el mundo del jazz, se va a llevar una decepción de las grandes.

"Heaven and earth" es una bomba, un crisol, un largo paseo por le jazz y sus vertientes, donde tiene cabida desde una orquesta a un elenco de músicos de esos que quitan el hipo cuando lees lo que se esconde.

Y es que comenzar el disco con una versión de una canción que apareció en la película de Bruce Lee, "Fists of fury", con sus nueve minutos hipnóticos y reptantes, es sólo un aviso de este trabajo separado como cielo y tierra y que merece una larga y meditada escucha para sorber cada poso del artista y su rutilante banda.

En "Can you hear him" se escora más al free jazz para en la voluptuosa "Hub-tones" llenarnos de sonidos latinos hasta las cejas. "Connections", inspirada en la película "Birth of a nation", nos encontramos al Kamasi más espiritual del lote, con el saxo relamiendo el aire con soltura y gracia, como dédalo etereo en una soflama de estridencia interior.

La anárquica "The invencible youth" da paso a "Testify" con al apoyo vocal de Patrice Quinn  inflamándonos de aire setentero hasta la yugular.La tierra se acaba con los coros espectrales de "One of one" y sus ritmos latinos. Más suma y sigue para ponderar este esdrújulo disco.

El cielo empieza con catarsis, "The space travelers  lullaby" difusa, extraña, ensoñadora, circunferencia de luz y arrojo. "Vi lua  vi sol", vuelve con los sonidos calientes latinos y "Street fighter man" con el bajo retando a Kamasi en una envolvente oda declamatoria. La más larga de todo el disco, los doce minutos de "Song for the fallen", luminosa, excitante, para componer suspiros.

"Journey", con la voz de nuevo de Patrice, misticismo en estado puro. Así va pasando el álbum y cuando te quieres dar cuenta han pasado un huevo de minutos, horas comestibles de arrobo para enfilar la parte final con el piano colosal de "Show us the way" y el epílogo de "Will you sing!".

Kamasi lo ha vuelto hacer. "The epic" un punto sideral, "Heaven and earth", una oda sin parangón, un pregón de jazz total libre de prejuicios. Volemos pues, volemos......


jueves, 26 de julio de 2018

BOWERY ELECTRIC. "Bowery electric" (1995)


Con este disco empezó todo. Aun recuerdo el impacto que me provocó cuando les descubrí con el hipnótico y atrapador "Beat" (1996) y mas tarde con su obra más redonda "Lusflife" (2000). El duo norteamericano formado por Lawrence Chandler y Martha Schwendenor consiguieron crear una mantra de sonidos electrónicos, minimales, con artificios de post rock que te descolocaban a cada escucha.

Pero eso fue más tarde. La aventura empezó con este disco homónimo, puro shoegazing inspirado en psicodelia. "Next to nothing" es una burbuja esférica de feedback y rumor.Sin duda mucho beben de My Bloody Valentine, pero Bowery Electric están en otra onda. Sus atmósferas no son tan ruidosas pero si efectivas con sus laberínticas cruzadas sónicas ("Long way down").

Este primer lp del grupo es una autentica pasada. "Another read" son cinco minutos dedicados a la disgregación corporal, mientras Martha cuchichea, el sonido levanta los pies sonriendo quizas a Spacemen 3, con muecas de revuelo y agitación.

En "Over and over" bajan el pistón y se acogen a la calma para de nuevo en "Deep sky objects" obsequiarnos con una buena ración de shoegazing explosivo. Mi preferida viene después, "Slow thrills", solemne, oscura, lineal y obsesiva. Abriendo camino de lo que vendria después con "Beat", aunque aquí con más distorsión.

La parte final es otro retablo suculento de paisajes malsanos, con la gótica "Out of phase" como un salmo tenebroso que resuena tormentas aciagas y "Drift away", una sinfonía de shoegazing anémica; ruidos, sugerencias, fabricación de saludos desde el espacio exterior.

Bowey Electric, sin duda, una de las propuestas mas interesantes y arrolladoras de los 90, con su manera tan particular de ejercer de manipuladores del ruidos, desde calmas imposibles y necesarias.


martes, 24 de julio de 2018

FERNANDO ALFARO. "Sangre en los surcos" (2018)


Si el verano pasado fue el que adquirí la caja con todos los discos de Surfin Bichos más DVD, éste es el que Fernando Alfaro ha conseguido regar mis minutos de escucha con su particular laguna sanguínea, en este portentoso trabajo que a modo desenchufado nos da una oportunidad a los completistas para continuar visitando perreras imaginarias en busca de ese can abollado que se perdió a la vez que nuestra juventud.

Y además Alfaro nos regala 4 temas nuevos, de esos que ya forman parte de ese torrente creativo al que nos tiene acostumbrado. "Dominó" es espeluznante, dramática, triste, desesperanzada, ley de vida. Y es que lo que cuenta Fernando se te queda largamente en la retina del corazón. El otro día, después de cenar, acabando la copa de vino, salí a la terraza y me impregné de tristeza, de recuerdos, de ayeres imposibles de verificar por la concreta especulación de los años. "Dominó" sonaba mientras intentaba imaginar su historia, la nuestra, el desenlace de la experiencia, las tragedias cotidianas.

"Barbaridades" es otra maestra joya alfarista, como la que titula el cd, donde el espectro del colega finado se marca un foxtrot de recuerdo, de presencia, de luz, como no, en las entrañas. La última nueva, "Trozos de un día", es porcelana y ternura, delicadeza y aspaviento. Como cuando Alfaro canta y se empieza a rasgar la pelusa del cielo. Te quedas boquiabierto y vuelves a darle al play.

"Fotógrafo en el cielo" esta representado de maravilla. Cuatro balas. La desgarradora y aqui folk "¿Qué clase de animal?", "Un alud de septiembre", (que es como cuando la escuchabamos en el coche del humo pero en intimidad, rasgando nuestra vehemencia, empapándonos de lírica violenta), "Mi refugio" con aires country, ukelele del alma y "Siempre lo mismo", rutilante y espectral.

"Saariselkä stroll"  de su lp "Saint-Malo" con banjo del amor da paso a la hermosa "Harto de tu amor" de "Hermanos Carnales", otro puyazo en medio de la soledad extrema. Mil sonrisas he fabricado cuando me tope con "Fuerte!", quizás el mayor hit de la carrera de Surfin Bichos, aquí convertida en una pieza de miniatura que da paso a otra chuchada, "Magic".

Asi es "Sangre en los surcos", un festival de arrobo, locura, un pasaporte hacia atrás en el calendario, un boceto donde Fernando no ha querido apostar por el continuismo y nos ha llenado la boca de luces, palabras, oratoria profunda, y sobre todo mucha melancolía ("Ricardo ardiendo").

Luego me pongo "Mi anestesia" y entro de lleno en un filón de voces que van y vienen, de ecos que quedan en las paredes de la memoria. Se hace agradecer la aparición de canciones como "Su mano sobre la mía" o "Qué condenamente negra", arrolladoras por su impetu y su fuerza.

Me he puesto ya tres veces seguidas la reinterpretación de "Gente abollada" (puro Johnny Cash) y esa firma en un cirro que es "El último día que me verás". Sin palabras. Con este "Sangre en los surcos" ya tenemos munición este verano para pasar los ataques de nostalgia con una buena bebida enérgetica, con un gran plan de sueños imprecisos, de canciones que no caducan. Grande Fernando, grande.


domingo, 22 de julio de 2018

MONO. "Under the pipal tree" (2001)


El primer disco de la banda nipona, es quizás el más contundente de su carrera. Aún no habían caído en la ensoñación de las cuerdas, en los mundos imaginados con esferas angélicas y guitarras de rocío. Aquí se les ve en pleno nacimiento, sacando enjundia de sus distorsiones, cavando huellas para que podamos seguirlos en su arritmética del dolor-amor.

Las guitarras toman posesión de los temas, como en los 12 minutos de "Karelia (Opus 2)", donde cuando parece que llegas al ocaso, resurgen como un trueno entre aluviones de feedback. "The kidnapper bell" es otra estremecedora colisión de aristas que sintonizan con efluvios de agua que contamina y quema y en "Jackie says", la  más bruta del disco, parecen una banda de post metal en un sanatorio de preguntas imposibles de responder.

En en canciones como la lírica "Op beach" donde se abren los caminos que poblarán sus posteriores trabajos. Los nipones se confiesan entre vaho y silencio, entre brumas que dan miedo y respuestas que no se quieren saber.

Luego, en "Error=9", nos hallamos otro pedazo de luz que amaga en ser tormenta, atmosférica, sideral, cuento de miedo o quizás un poema perdido en la mano de un niño. Simplemente espectacular.

Terminan este poderoso y primerizo lp, "L'america", donde se relajan hasta la extremaución, y sobre todo "Human highway", otro entretenimiento de nubes que se arremolinan con la dicha un túnel que da paso al vendaval de la paz interior.

Enorme primer disco de una banda que nunca defrauda. Luego vendrían joyas como "Gone" (2007) o "Hymn to the inmortal  wind" (2009). Pero este "Under the pipal tree" es una bella sacudida de melancolía, un hallazgo de esos que no se olvidan. Para ponerlo muy alto y dejarte llevar hasta donde las cumbres te dejen....



jueves, 19 de julio de 2018

BLACK HEARTED BROTHER. "Stars are our home" (2013)


Pedazo de disco que entregó Neil Halstead (Slowdive y Mojave 3). Y es que si la primera canción del album ya nos introduce a lo que nos espera, es en la segunda, "(I don't mean to) wonder", donde se desgarran las tormentas de shoegazing explosivo, distorsión y arreones que no cejan.

Black Hearted Brother fue el nombre que Neil, Mark Van Hoen (Seefeel) y Nick Holton dieron a una banda que como la portada del cd, es una explosión de colores, de texturas, que a los seguidores de Slowdive nos hace aplaudir a rabiar.

También hay sitio para la psicodelia amable vinculada al pop, como la triunfal "This is how it feels", o instrumentaciones de ciencia ficción difusa que diambula entre soflamas de electrónica sideral ("Got your love).

La verdad es que para los que siempre deseabamos la vuelta de Slowdive, este "Strars are our home" es un buen placebo con letanías soberbias de melodías infecciosas ("UFO"), o pequeños experimentos donde la tecnología es una excusa para seguir buceando en los confines ("Time in the machine").

Continua la psicodelia con "Oh crust", para en "My baby just sailed away" componer algo parecido al tecno pop. La parte final del disco se relaja bastante, para terminar con la sesentera "Look out here they come". Para los amantes de la psicodelia y del shoegazing, un lp disfrutable.


lunes, 16 de julio de 2018

PRAM. "Dark islands" (2003)


Pram nacieron en la primera andanada de grupos de post rock. Junto a Moonshake, Seefeel, Labradford, Laika y otros malabaristas de los sonidos extraños, la  banda de Birminghan siempre se caracterizó por su ardiente inclinación a los sonidos cinemáticos (exceptuando el que para mi es su mejor disco de su carrera, el explosivo y guitarrero "The moving frontier" (2007)).

Y este "Dark islands" es una buena muestra de ellos. Desde que suena "Track on the cat", te dejas llevar por la sensualidad vocal de Rosie Cuckston y de una banda que la arropa con trompeta que son caricias ("Penny arcade"), con paseos enigmáticos por la nouvelle vague, "The Pawnbroker", o haciéndonos recordar la dulzura extraña de Stereolab ("Paper hats").

Así eran Pram. Con un ojo puesto en la imaginación floral de Robert Wyatt ("Peepshow") y el otro ideando un extraño mundo sideral donde en Marte se bailase cosas como "Sirocco". Una de mis favoritas de "Dark islands" es "The archivist", por su bizarría contundente,por esos ruidos que parecen salir del vientre de Residents.

Pram eran encantadores, te mecían en volutas de humo infantil ("Goodbye") e irradiaban siempre una sensación de transgresión total, post rock con neones suculentos, con luces inmarchitas que fondeaban en mares siempre indómitos. Ya se fueron hace años Pram. Nos queda recuperar sus hechizos, para flotar y flotar....



sábado, 14 de julio de 2018

BILL CALLAHAN. "Apocalypse" (2011)


La voz. Esa voz. Es lo que llama más la atención cuando deshojas un disco del ex-Smog, Bill Callahan. Y es que es el medio perfecto para sumergirte en un bálsamo donde las nubes se arrodillan ante las montañas, donde se vive bien entre el aire libre de un millón de suspiros ("Drover").

Quien pensase que el techo compositivo de Bill Callahan se quedó en "Sometimes I wish we were an eagle" (2009), estaba equivocado. "Baby's breath" es la segunda sacudida de su especial manera de pervertir el country y el folk, llenándolos de invierno, de frío, de aristas para soñar despiertos.

Y esos punteos marcianos que se sacan los colegas en "America!", zigzag apabullante que ilumina noches donde el sonido del autillo se une con la sierra eléctrica de la soledad. Sin palabras. Es para cerrar los ojos y mantenerlos en penumbra hasta que acaba de sonar "One fine morning" la canción que despide con bramidos este apabullante y sobrecogedor disco.

"Universal applicant" reconduce el concepto del folk sin estridencias ni galimatías, es un nudo en la garganta que desatranca voluntades, es un escozor que quema sin hacer ruido. "Riding for the feeling" es para escucharla con pavor de ternura, esdrújula, tranquila, ronroneante, con Callahan cantando como si la voz fuese un arsenal de viento acariciador.

En "Free's" se atreve hasta con la bossa, en un magnífico y apabullante soniquete que deletrea silbidos y maestría de cabo a rabo. Discazo de principio a fin, artesanía sonora quebrada y repleta de matices acogedores.

"Apocalypse", un caramelo al cual nunca se le va el sabor, una ración de naturaleza y espacios abiertos que te llena y te aclama. A cerrar los párpados toca.....


jueves, 12 de julio de 2018

SHAME. "Songs of praise" (2018)


No superan a los burros, necesarios e incendiarios Idles, mi banda post punk del momento, pero estos chavales se merecen el crédito de una buena escucha. Bemoles no les falta para en este su primer disco, confeccionar un buen puñado de arreones para no olvidar.

Ayuda la pose y chulería de su cantante Charlie Steen, un pipiolo que junto al jardín de infancia de su grupo aprendió rápido las lecciones de sus mayores. La criminal y peligrosa "Dust on trial" es el síntoma de que este disco tiene miga.

Luego vienen los dos hits del disco. "Concrete" puro Joy Division del primer minuto al último. Nervio, guitarras que se aceleran en un molinillo post punk, y donde se encuentran punteos sacados de la discografía de The Chaemeleons,  Charlie gritón y malhumorado, sacando de quicio al personal, y sobre todo "One rizla". El clip es una pasada. Los chavales del sur de Londres en una granja de campo, con cerdos, cabras, con barro, con mierda. Y en medio un pedazo de canción. Quizás si hoy tuviera 20 años no pararía de ponerla y de grabarla a los colegas. Ya con casi cincuenta, me hace sonreír. Lo hacen bien.

En "The lick" se trabajan una atroz crítica a la sociedad de consumo rápido en la que vivimos. En medio, una oscura y trabajada canción con medios tiempos detonadores. "Donk" es punk sin corchetes, en caida libre. Macarra y dura, puro cargamento de dinamita a punto de detonar y en "Gold hole" parecen unos Oasis en estado de rabia.

"Friction" guiña un ojo a Stones Roses para que en "Lampoon" vuelva el ánima de Ian Curtis a pasearse con nosotros un rato de ocio oscuro. La última, es quizás las más prescindible. "Angie", irregular y falta de lo que le sobra al resto del cd: garra, fuerza, pose e imaginación.

Lo dicho, no llegan al nivel de Idles (esperando estoy como loco la llegada del fin de agosto para hacerme con su nuevo trabajo), pero es de aplaudir que estas huestes juveniles mantengan la nevera bien fresca de sus ídolos mayores.


lunes, 9 de julio de 2018

SCHOOL OF LANGUAGE. "Sea from shore" (2008)


El lider de Field Music, David Brewis, se tomó un respiro con su banda y nos regaló este "Sea from shore", bajo el nombre de School of Language. Un batiburillo repleto de himnos alegres de indie que como la inicial "Rockist part 1" y su segunda parte "Rockist part 2", (utilizada hasta para un anuncia de coche en tv), donde la especulación analógica se nos ofrece como un juguete divertido.

Barry Hyde, de The Futureheads, también se presta al juego con su aparición en la indie "Dissappointment '99", fresca y divertida, ecléctica y furiosa. Lejos de las canciones amables de Field Music, School of Language en un divertimiento con notas a pies de página de barroquismo bien entendido ("Poor boy").

Los temas de "Sea from shore" tienen enjundia y vibración. "Marine life" es un torrente de catarsis especulando calorías y distorsión. Como la potente "Extended holiday", y su zig zag de brumos saltos,para en la recta final acabar a lo grande con "Rockist part 3" y "Rockist part 4",  otros dos momentazos de esos que perduran.

School of Language en 2014, sacaron "Old fears" otra manera elegante de continuar por una senda que nada descubre, pero que por lo menos, y es de lo que se trata, construyen buenas canciones para echarse a los oídos.


viernes, 6 de julio de 2018

BEDHEAD. "WhatFunLikeWas" (1994)


Con permiso de Codeine, Bedhead son el máximo exponente del slowcore. Slowcore con guitarras que hacen daños de lo tristes que son, con sus melodías que siempre lloran mientras esperas con pavor que la tensión jamás disminuya. No me extraña que el batería de Butthole Surfers, Rey Coffey, se fijara en ellos, junto antes de sacar este primer y enorme disco que es un torrente de principio a fin.

Los hermanos Kadane, Matt y Bubba, los dos cabezas del grupo, desde que suena la inicial "Liferaft", (inicio puro Codeine), sabían que lo suyo era ralentizar todo, mirando con prudencia a la Velvet, para construir un almanaque de sonidos de esos que dan ganas de gemir gritando.

"Hayware" es de esos que temas que al escucharlos sientes que tienes que tener todo lo del grupo. Esas guitarras que se enredan, esa distorsión que navega mientras que Matt y Bubba se reparten la voz para esparcir simiente de dolor. Grandiosos. Que sonido. Una auténtica burrada.

Las canciones de Bedhead reptan entre carraspeo de cuerdas que se desquician ("Bedside table"), entre desgarros emocionales que te dejan rebobinando suspiros ("The unpredictable landlord"). Así eran Bedhead, como también lo son The New Year, el proyecto de los hermanos Kadane tras la disolución de Bedhead, con un último lp, "Snow" (2017),  no pierden contacto con la realidad etérea del sonido de Bedhead.

"Crushing" es  cautivadora, de esas melodías que te deshojan, como la inclasificable "Unfinished" con unos mínimos acordes que se desperezan sin rabia, sin contención. En "Powder" se ilumina la noche con llagas ensordecedoras, con cielos pintados con rasgeos de demolición interior. Total.

Luego, se hace de noche en un golpe de silencio y nos topamos con "Living well", un himno de esos para tararear aturdido, que da paso a "Wind down", la que finaliza el disco, todo un portento de fuerza, y que resume a la perfección las entrañas sónicas de una banda que dejó una profunda huella en la época.


miércoles, 4 de julio de 2018

SR.CHINARRO. "Asunción" (2018)


De mi dilatada y cada vez más amplía discografía quizás sea de Sr.Chinarro del grupo que tenga más discos. Cada vez que el año y los meses anuncian un trabajo, tengo que hacer hueco en la libreria de la música que no se agota para que Luque y sus cosas anden merodeando entre estribillos resultones e historias para quedar.

"Asunción", es otro disco más de Sr.Chinarro. El costumbrismo que no se acaba, sigue y no se agota. Ya desde la inicial y adictiva "Supersticiones" las cosas están como la encontramos en "El progreso". Canciones memorables que enganchan, rimas nunca malsonantes que pedalean entre pop cariñoso y melosidad desbordante, esa que nunca cansa, que te hace sonreír ("Las pruebas").

En "Quiero hacerlo mejor" descarga su personal visión crítica sobre el momento en el que estamos viviendo, con la guitarra de Jaime Beltrán, como en el resto del disco, mirando a los 80 con descaro y gracia. Porque "Hasta la saciedad" suena a eso. A motines en la carcel del tiempo, a viajes hacia punteos oscuros mientra la poesía de Antonio se retoca la cara con colorete de rosas esparcidas en una siesta de sueños siempre imposibles de soñar.

Luminoso suena Sr.Chinarro desde su atalaya de saberse siempre en estado de gracia. Que te pongas cuando te pongas sus discos, siempre encontrarás temas de esos que parecen engancharte sin pedir más que un rato de escucha y confort ("Ángel azul").

Otro punto fuerte de "Asunción" es "De piedra", donde Antonio parece que se esta describiendo, con cariño y esmero,auscultando sensaciones, maneras de ver la  vida a traves de telarañas de sonrisas, de sonajeros de arpegios.

No puede dejar de pensar en The Cure cuando escucho "Las trompetas del Apocalipsis" y  en "Por vanidad", la que finaliza este paseo chinarresco, nos topamos de nuevo con esa corriente frenética de emoción a mansalvas.

"Asunción", otro festival buhonero de expresiones para no olvidar, otro lago donde se depositan verdades en formas de canciones que son como escudos de sinfonías acogedoras.

lunes, 2 de julio de 2018

BARONESS. "The red album" (2007)


Como me he divertido con la escucha de este primer disco de Baroness. Lo de Georgia, desde que empieza ese trallazo titulado "Rays on pinion", no paran de deconstruir el metal, usándolo a su antojo. No, Baroness, no es una banda de postmetal como Isis o Today is the Day. Lo suyo se acerca a un vuelo imaginativo con alas que aguantan alientos demacrados, visiones superlativas.

"The Birthing" es otro puntazo repleto de electricidad y vapores metaleros, como la inspirada "Isak", potente y trepidante, una muesca de veneno y ácido, un susto que no se te va del cuerpo hasta que entras de lleno en la psicodélica "Wailing wintry wild".

La cosa se tranquiliza en la casi folk "Cockroach en fleur",  para en la siguiente "Wanderlust", volver a la épica, en un himno que desborda por su intención de catarsis, nigromante aspavientos de luces que seducen e inquitan, instrumentación para quitar el hipo.

Lo que más me gusta de Baroness es la sensación que provocan de sorpresa. De que todo puede pasar con ellos. "Aleph" se acerca al post metal, con esa sensación de calma mentirosa que te arropa y te hechiza para al poco rodearnos con su inquina malsana.

"Teeth of a cogwheel" es una vesanía brutal y "Grad" la que da por terminado el disco, la mejor del lote, es otro salpullido que juega con la guitarras a sedicción y tensión total. Maravillosa melodía, colosal puesta al día de un metal que es de todos menos aburrido. La última noticia que tuve de ellos fue el también incendiario "Purple" (2015). Metal para los que no somos metaleros. Una joya, este "The red album".


viernes, 29 de junio de 2018

THE MARS VOLTA. "Deloused in the comatorium" (2003)


Con este disco empezó a andar The Mars Volta, el proyecto de los Ex-At the Drive In, Omar Rodríguez López y Cedric Bixler-Zavala.  Algo queda de esa urgencia hardcore de At The Drive In, pero Omar y Cedric tenían claro que lo suyo era la transgresión, la militancia en la controversia y la búsqueda de nuevos campos de acción.

Y este primer disco, el mejor de su formidable carrera, es un punto. El rock progresivo e independiente, la épica bien entendida, la electricidad que te hechiza ("Roulette dares(the haunt of)",es la mejor canción que han grabado para el que escribe de su discografía), forman un universo único por su dureza y su imaginación, por su tremenda pegada que te engancha a la primera.

Y es que empezar su primer largo con "Inertiatic esp", y esas guitarras que vuelan entre aspas de hachas, es la mejor manera de que nos provoque poner el equipo a toda máquina. Pedazo de sonido. Y estamos en el año 2003.

Y cuando se ponen a enredar con la fusión, experimentando entre progresivos acordes que te vuelven majara, logran sacar a relucir un sonido único que luce y acribilla ("Drunkship of lanterns"), o lírica esforzada en convertir la fealdad en un martillo de rosas que sopesan el golpe o el aturdimiento, como en la melódica "Eriatarka".

Más cercanos que nunca al rock progresivo, "Cicatriz esp" es una puñalada de electricidad radiante, de agitación que te deja boquiabierto ante el torrente de creación que destila la banda. "This apparatus must be unearthed" es desquiciada, gotas de posthardcore oscuro y demencial, mientras los músicos parecen que vienen de una noche de peyote.

Para terminar este inquietante y apabullante viaje, "Televators" una especie de balada espacial, y "Take the veil cerpin taxt", más cerca de King Crimson que nunca. The Mars Volta producto bruto de arte y energía. Como todos los trabajos en solitario de Omar, medicamento necesario cuando no tengamos nada que llevarnos a nuestros oídos.



martes, 26 de junio de 2018

BROKEN SOCIAL SCENE. "Hug of thunder" (2017)


Es todo un punto saber después de tantos años en activo, que los canadienses Broken Social Scene, siguen en la brecha. No han caído en el descrédito total de sus paisanos Arcade Fire, el mayor bluff que nos han intentado vender en estos últimos años en la música independiente.

Tan solo basta ponerte "Halfway home", radiante y luminosa, eléctrica y espacial, para caer en las redes de estos esforzados astronautas de la épica y del pop infeccioso. "Protest song" es un puntazo,un abrazo de melodía y guitarras que juegan al escondite.

La banda de Kevin Drew y sus chicos han confeccionado un álbum repleto de joyas que reptan entre psicodelia espacial, ("Skyline"), o marcianadas de esas a las que nos tenían acostumbrados en sus anteriores trabajos, como la demencial y loca "Stay happy".

Suenan orates y brutos en "Vanity pail kids", para en la que titula el cd sentir la fría amenaza de un mordisco de lírica y sanación. Llevo silbando "Towers and mason" desde que me la eche a la cabeza, y "Victim lover" suena a nocturnidad y alevosía.

En la parte final del trabajo, exquisiteces como "Please take with you"  y la letanía espacial de "Gonna get better". Antesala para el fin con "Mouth guards of the apocalypse",  otro luminoso ramo de esferas para inspirar sueño y detonación.

"Hug of thunder" no decepciona, es un bálsamo cristalino, un páramo de festejos y rugosidades, un almacén de estrellas y difuminados parabienes.


domingo, 24 de junio de 2018

AVISHAI COHEN'S TRIVENI. "Dark nights" (2014)


En este tercer disco de su carrera el trompetista Avishai Cohen, se acompaña del bajista Omer Avital y la batería de Nasheet Waits. Y como ya nos tenía acostumbrados en sus dos excelentes discos anteriores, Avishai Cohen hace que amemos la noche. La noche difusa de clubs repletos de oscuridad y neones, de luces que son maravilla y tambien perdición.

Las dos primeras gemas del album, "Dark night, darker day" y "You in all directions" son dos semblantes especulativos de jazz sin prejuicios, de silencios tristes, de sonidos siempre bajo el albur de la trompeta que parece reptar sueño y ardor.

La aparición en el disco del clarinete de Anat Cohen y el pianista Gerald Clayton, como apoyo a la banda, hace que estemos ante un sobresaliente ejercicio de jazz íntimo, apocado y sugerente ("Betray").

El fantasma de Chet Baker sobrevuela temas como "Goodbye  pork pie hat" (de Charles Mingus) y hasta se atreven con toques free en "The Oc". La maravillosa y cándida "Shiny stockings" da paso a la triste "Lus life", un puntazo para flipar mientras el domingo avanza entre calor y siesta.

Para terminar este gozosa aventura, "I fall in love too easily" con Karenn Ann a la voz, dando a la tristeza aires de melancolía. Un disco de esos que se disfruta desde la primera escucha. Susurros, tranquilidad, calma y mucho amor. Jazz para cabalgar entre rosas y lágrimas prendidas en rumores de besos....


viernes, 22 de junio de 2018

HOPE OF THE STATES. "Left" (2006)


Solo sacaron dos discos antes de separarse, "The lost riots" (2004), y este interesante "Left". La banda inglesa no tuvieron un recorrido largo, pero si dejaron buenas canciones, con su forma particular de hacer un post-rock con toques indies para todos los públicos.

Y la verdad es que aunque a veces se acerquen con peligro al desfiladero de la épica algo impostada ("Blood meridian"), su escucha merece la pena. Suenan competentes en la potente "Sing it out" con aires de Magazine y "Bonfires" es otro cúmulo de dramatismo que sirve como señuelo para hacerlos creibles.

La banda de Sam Herlily y sus chicos no tienen reparos en agasajarnos con lírica transportadora de cuentos cegadores donde la intensidad te abrasa el corazón ("The good fight"), o regalarnos tropezones de savia hímnica como la que titula el cd.

"Industry" tiene ramalazos de post punk y en "This is a question" puro viaje hacia territorios donde perderse en facil entre cohetes de susurros y largos mantras electricos. "Four" es cañera y en "January" con el piano como actor protagonista, suenan trágicos pero sin pasarse.

Al final, "The church choir", ensalada de indie rock, con bálsamo de postrock. Otra entelequia de suspiros y llantos matizados. Buena banda que se despidió sin mucho ruido, que tampoco ha dejado una gran huella, pero que se escucha con la simpatía del paso efervescente del tiempo.


miércoles, 20 de junio de 2018

IDLES. "Brutalism" (2018)


Vaya ostiazo de punk el del grupo de Idles. Vaya pepinazo. Basta con ponerte solo la canción que da inicio al disco, "Heel/heal", con una marabunta de gritos que son sopapos inflamados, alergia a la tranquilidad, soberbia y rudeza.

Al poco, otro himno. "Well done", pegada y sacudidas, rutilantes y fogosos, eléctricos, bestias, compulsión macarra, sloganes para votar y explotar. El bajo de "Mother" empieza reptante, sinuoso, para al poco proclamar todo un alarido incendiario rompedor, post punk que fustiga y no deja señales.

"Date night" es otro pedazo de tema que mira de reojo a los Dead Kennedys, para en "Faith in the ciy" prolongar la sensación de que estamos ante una banda que va a ser muy grande. Estruendo, paradas rítmicas, ecos de PIL, garganta rota mientra la electricidad te pide combate.

Y es que "Brutalism" es un no parar. "1049 gotho", rápida, incendios que no pasan de moda, fogatas que interceptan aires desmesurados, toneladas de hielo roto por un aullido que da miedo. Feroz es también "Rachel Khoo" que me recuerda algo a Sleaford Mods en versión guerrilla urbana.

No para el punk. "Stendhal syndrome" es una corriente frenética de pogos que inundan mi habitación y "Exster" es otro convite de  lírica de la destruccion. Muy punk, muy punk. Mucha mala inquina fabricando pavor.

"Benzocaine" es un universo de luces que se enfrian entre pánico y demolición y "White privilege", es otro plan de noche para corear dinamita. Para terminar, la placidez especial de "Slow savage", estertores, duelo a la luz del adios, ira y frustacion.

Idles, junto a Shame, uno de las hechos más brillantes venidos de las islas. Grupos a seguir por su sensación de peligro, por su comodidad en el caos.


domingo, 17 de junio de 2018

ASH. "Islands" (2018)



Ojala todo este último disco de la veterana banda norirlandesa fuese como la canción que lo abre, "True story", todo un vendaval de guitarras y melodías que navegan en un mar de power pop e indie estupendamente facturado.

Escuchando este inicio recuerdo cuando eran aguerridos pero también líricos ("1977" (1996)), un grupo de esos que llamaba a subir el volumen y votar. La cosa parece que sigue en su sitio cuando suena "Annabel", otro hit instantáneo, otra punzada de pop fuerte, donde Tim Wheeler su cantante y líder sigue en plena forma, recuperando el sonido que grupos como Adorable construyeron para confeccionar nuestras grabaciones de sin dolor.

Hasta aquí todo bien. La casi punk "Buzzhill" es un trallazo directo y bien urdido, un derechazo de juventud airada. La cosa empieza a torcerse cuando suena "Confessions in the pool", inofensivo britpop para salir al paso, bajando de golpe todo el subidón de un comienzo sideral.

Tampoco ayudar a subir nota la ñoña "All that i have left", que se acerca con peligrosidad a lo peor de Weezer. Vaya, parece que me había hecho demasiado ilusiones con este regreso después de tres años de parón tras el discreto "Kablammo!". Y es que la sonrojante "Don't need your love", con ese aire playero apestoso, los quita de un golpe toda la credibilidad que podían alcanzar si hubieran seguido afinando sus cuerdas con conmoción.

Despropósitos sin gracia como "Did your love burn out?" o infantiladas cursis como "Silver suit" no dejan más que sopor y hastío. Junto al último disco de The Men, este "Islands" de lo peorcito del año salvando los primeros temas del álbum. 


miércoles, 13 de junio de 2018

DOMINIQUE A. "La fossette" (1993)


1993. Ya ha llovido desde que Mr. A. sacará este primer disco. Grabado en su casa de Nantes con un magnetófono, se nota desde que empieza a sonar "Vivement dimanche", que estamos ante un creador que empieza a dar sus primeros pasos, dejando entrever lo que vendría después.

Ya en "Février" aparece casi a escondidas sesgadas melodías que serían en sus trabajos posteriores consignas para su evolución. "Trombes d'eau" suena underground, con una guitarra casi post punk y un aire de busqueda total, que es la que el disco despide tras sucesivas escuchas.

Trabajos como "La mémoire neuve" (1995) o "Remué" (1999), no se entienden sin este primer y esforzado documento sonoro donde Dominique A, juega sus bazas, mostrándose a veces esquivo y extraño ("Mes lapins") y otras, como en "Sous la neige" reconstruyendo la chanson con cachivaches electrónicos en baja intensidad.

Flipas con el sonido tecno de "Le courage des oiseaux", aunque como más me gusta Dominique A, es cuando la guitarra se cruza en su camino  y acompaña sus disquisiciones líricas ("Les habitudes se perdent").

"La fossette" (palabra que designa esa hendidura que se nos queda en la cara cuando sonreimos), es un cd donde están los pilares donde Dominique A, edificará su estable e interesante obra, y donde canciones como la minimal "Passé l'hiver" o la bohemia "La folie des hommes" tejen redes de imantados ecos placenteros. Album a recuperar.



lunes, 11 de junio de 2018

TOM VERLAINE. "Tom Verlaine" (1979)

Television fue una de las bandas más originales, provocativas y creativas que dió New York a finales de los 70. "Marque moon" es un disco que no se puede prescindir, que debes de tener sí o sí. Junto a Richard Hell nos inundó con canciones redondas, con esa manera tan peculiar de Verlaine de tocar la guitarra, con su inconmensurable voz llevando siempre la batuta.

En 1979, sacó su primer trabajo en solitario, nueve canciones que parecen querer quitarse la sombra de Televisión, dando prioridad a la melodía y a temas cercanos a la new wave que en esa época predominaba en emisoras y ciudades.

"The grip of love" es el inicio de fuerte del disco que da paso a "Souvenir from a dream" con cierto aire Talking Heads. Sonidos de los setenta, a veces barrocos y engalanados de fraseos y serpentina guitarrera ("Kingdome come"), y otras donde Verlaine nos regala con sus punteos criminales, marca de la casa, puro disfrute sónico ("Mr. Bingo").

"Yonki time" es bizarra y "Flash lightning" es una luminosa concatenación de melodías para pasar un día feliz. Acelera la marcha Verlaine con "Red leaves" para en "Last night" con el piano como señuelo principal construir un dédalo de ternura abisal.

Para acabar, "Breakin´my heart" velvetiana hasta la médula. buen final de un disco que daría el pistoletazo a una potente carrera. Y es que ese sonido de guitarra es de las cosas que uno no puede pasar por alto.

jueves, 7 de junio de 2018

ANNA VON HAUSSWOLFF. "The Miracolous" (2015)


Desde 2010, con su minielepe "Track of time", la sueca Anna Von Hauswolff viene dejando pelotitas de pan envenenada en caminos que rallan la oscuridad, para que sigamos su paso, para que nos contamine su negra contienda que tanto debe a Swans

"The Miracolous" es su trabajo más potente, el más arriesgado, al que pone todos los sentidos en la excitación de la cordura. La exhuberante "Discovery", con sus ocho minutos de post rock épico, gótico, deja paso al órgano en "The Hope only of empty men", donde parece que estemos ante una recreación de los mundos místicos de Dead Can Dance.

Hasta en "Pomperipossa" parece en tramos del temas que rinda homenaje a esa otra maga de lo negro que es Diamanda Galas. Soltura y fuerza vocal no la sobran a la sueca, que en "Come wander with me/deliverance", consigue en sus diez minutos, y con esa entrada majestuosa de teclados, construir una sinfonía que poco a poco se torna amenazante y ruidosa. Si, Michael Gira mientras se toma algún trago de veneno, estoy seguro que disfruta con Anna.

"En Ensam vandrare" es una pieza lírica bella que da el paso a "An oath" con suspiros por los cuatros costados, ensamblados en un ordenado desfile de voz amenazante. "Evocation" es dura, contundente, lineal, machacadora, también cautivadora y repleta de rubor.

La que titula el cd navega en el incertidumbre del mal y "Stranger" es otra gema que nace desde ruidos naturales, dando la bienvenida a otra orquestación de la melancolía. Su reciente disco "Dead magic", (2018), adolece de la profundidad de las canciones de este buen disco. Aquí todo se desarrolla entre salmos y guiños a los cisnes. Y claro, así, todo es más fácil. Oscuridades divinas....



martes, 5 de junio de 2018

LOBISON. "La industria de los sentidos" (2018)


Estamos de enhorabuena. Los sevillanos están de nuevo entre nosotros. Después de dos enormes discos que ya aparecieron por aquí ("Perro amor" (2103)  y "Solo" (2016)), "La industria de los sentidos", el más arriesgado de este trío de indispensables, viene como lluvia ácida fina que nos cubre y nos anega.

Y es que Lobison nunca han sonado más oscuros que ahora. "La Ira" es el comienzo, un interludio donde Juamba d'Estroso sigue con esa vozarrón en algún lugar recóndito entre Patxi Andion y Nick Cave, escupiendo post punk entre otros líquidos abrasadores.

Le acompañan Santi García al bajo y Jaime Neria a la batería. Aquí tenemos de todo;  extraño blues electrificado y extremo en "Ansia brutal", melodías que nos recuerdan la lírica estrangulada de "Solo", como en la impactante "Desde la casi nada", o rubores atenuantes de sudor y desgarro en forma de vaho venenoso ("Placer y miedo").

Cada vez Lobison suenan más australiano. Este lobo ha emigrado y ahora se ha hecho colega de dingos solitarios de gritos y conmoción. Kim Salmon y Cave, los grandes espacios del corazón tomados a la fuerza por mil versos, la sensación de aislamiento en temas como "Ángel apátrida" que no da concesiones a lo fácil, que repta entre alambiques de guitarra hacia alguna parte desconocida.

"Decadentes" es puro blues desnudo y desabrido que da la voz a "De vueltas", otro salmo libre de ataduras, polvo en el camino para que te emociones sin paracaidas. Para terminar, mi favorita, "Hermanos 21.10.70'S", un himno en toda regla decadente y visceral, de esas canciones que Lobison ejecuta para que no se te vaya de la retina de tus oídos durante tiempo.

Lobison sigue en estado de gracia, continuan con su sonido particular; no seguir ningún camino de los grupos de por aquí que todos conocemos. Lobison en plena salud y vitalidad, a lomos de algún rayo salvífico llevando la voz de las arterias a confines de nocturnidad.


domingo, 3 de junio de 2018

AMERICAN FOOTBALL. "American Football Lp 2" (2016)


17 años después de su anterior disco, (por ciento también homónimo) American Football, sacaron en 2016 un disco de esos que rezuma ternura, efervescencia emo, cataratas de guitarras cristalinas, de esas que hacen daño pero molan.

"Where are we now?", la primera canción del disco, es pura orfebrería, delicadeza al por mayor, sensibilidad de esa que te hace enmudecer. Me gusta el emocore. Sobre todo cuando consiguen melodías tan transparentes como "My instincts are the enemy".

Este segúndo lp tras un mogollón de años en silencio es pura dinamita interior oír cosas como "Home is where the haunt is"; se te eriza la piel, cierras los ojos, flipas ondas de esas que arrullan y te mecen y contagiado por el esfuerzo, suspiras calcamonías.

"Born to lose" es otra delicia, flores curtidas entre vahos y porcelana, granizos de rocío y sensibilidad a flor de piel. Merecío la pena la espera de estos casi 20 años. Este disco sigue la misma estela que su primer trabajo. Logrados racimos de luz atemporal ("Give me the gun") junto a arpegios de seda rodante y emocional ("Desire gets in my way").

Para terminar, "Everyone is dressed up", otra oda enigmática de suavidad sin límites. Todo un lujo volver a toparnos con uno de los combos que mejor a convertido en emocore en una ordalía de canciones para sentir.


jueves, 31 de mayo de 2018

AINARA LEGARDON. "Ainara Legardon" (2017)


Pedazo de disco que se sacó de la manga Ainara Legardon. Pedazo de 10 canciones que navegan en rock con toques de noise, con sombras que dan paso a un montón de electricidad, gotas de vanguardia para enredar a las palabras que Ainara dispara entre neblinas de feedback, asonante grito en el vacío, ralladura emocional ("Como lobos").

Tras seis discos, este homónimo álbun es un estilete que se te va clavando a cada escucha, un montón de excusas y de valentía para subir el volumen hasta volvernos sordo. "La espera" es pura catarsis, es como una versión no wave de PJ Harvey. Demencial, crudo, espeluznante, todo un puntazo.

"Frío" es concisa, árida, como un enjambre de tensión que busca el desarraigo. Como la angustiosa y minimal "Déjalo", que transpira por todos los poros densidad, dardos de desasosiego. Las nieblas no paran, se desperezan mientras el tambor de guerra de "La isla (hasta quebrar) deja a Ainara con su voz desnuda frente a un pelotón de guitarras distorsionadas en un bello y peligroso caos.

Todo el álbum es una confeti aciago, es una dureza inigualable, donde la potencia duplica las palabras en hechizos incómodos, en virulencia y desgaste ("Aunque pierda). Noise rock de mil penas es "No ha sido ni es" y "Témpano" es otro duro combate de música sin concesiones, alegoría de lo difícil en un territorio musical el nuestro, plagado cada día más de grupos a olvidar.

Quiere sonar algo más relajada "Aquellos", pero no puede. Se intuye la profecía del miedo, la indocilidad de una música, de unos músicos, que hacen todo lo posible para que su mensaje se acerque por momentos a Swans.

Para terminar, 16 minutos. Eso es lo que dura "Agota", otro pedazo de cielo para estremecerte y gozar, para disfrutar de un disco de esos que debería sentar cátedra. Aquí todo es libre y salvaje. Aquí todo sale del corazón sin acondicionamientos ni memeces. Ainara Legardon, con la mirada puesta muy lejos, donde muchos no llegarán aunque quieran.....


martes, 29 de mayo de 2018

DAVID BOWIE. "Nothing has changed" (2014)


Artículo 1000 de Discos Pensados. Joder, se dice pronto. Siete años y medio de música, letras, emociones, descubrimientos, decepciones, amigos que se acercaron por aquí a chatear (en el sentido figurado del chateo en su mejor expresión, un buen vino para sembrar confianzas) gustos, para compartir palabras y más palabras.

1000 artículos. El blog se está haciendo mayor como el que escribe, sin marchas forzadas, solo escuchando lo que acontece, poniendo la música sobre el espacio aéreo de la habitación e intentando conseguir cuanto más sorpresas musicales mejor. Eso es buena señal de que algo se mueve, aunque últimamente las bandas que salvan el viaje son las que escuchabamos en los tan añorados 90. Superchunk, Dinosaur Jr, Yo la Tengo, Thurston Moore y demás compinches del bello ruido, superan con creces los  tímidos intentos de que las nuevas huestes puedan aportar algo más que pose en en el panorama actual.

La verdad es que el tiempo pasa veloz. Los años se deshojan de los calendarios, pero sigo sintiendo la misma curiosidad como cuando en los 80, me compré mi primer vinilo, el "Black Market" de The Clash. Y es que la música siempre ha estado ligada a los avatares que me ha tocado vivir. Testigo fiel del arrojo y la catarsis de los 20 tacos, ahora casi llegando a las 50, compañera que sigue trayendo rumores para acompañar el devenir de los días.

Para esta excepcional ocasión he querido elegir un disco recopilatorio. El mejor quizás del duque, del artista más grande que ha dado la música moderna. Tres discos (antes hubo otra edición en doble cd, pero ésta es más completa), donde poder pararse desde el principio hasta el años 2014, con el regalazo de una composición nueva, la que abre el CD 1, "Su (or in a season of crime)", como una antesala de los que más tarde Bowie nos iba a regalar. Pedazos de vientos, con ese aire jazz, enigmática, y esa voz que tanto invita al sueño.

Que mejor manera que David Bowie para llegar al articulo 1000 de Discos Pensados. Me lo compré hace unos meses y lo tenia guardado para la ocasión. De los 3 Cds, mi preferido, es el 1. Me llega más las últimas etapas de este mago de conejos siderales.  "Where are we now" de "The Next Day"(2013), es todo un pasote, con esa ternura agradable, con ese fogonazo de lirismo estremecedor. Como esa remezcla de James Murphy y Steve Reich, de "Love is lost" del mismo disco.

La guitarra y la melodía de "The stars "are you tonight" me sigue poniendo la piel de gallina y ya pasando a "Reality", "New killer star", es otra de esas canciones que perduran en mis silbidos. Podría estar canción por canción, y quizás me haría falta un mes para acabar este articulo. Por eso doy un salto y paso al Cd 2, abriendo con "Buddha of Suburbia" , la eterna "Absolute Beginners" , "Blue Jean" o "China Girl", clásicos de esos que jamás perecerán.

El día que todos nos vayamos a tomas por saco, deberían de tener preparados drones con unos buenos altavoces para que por lo menos los insectos, puedan seguir funcionando con buena música de fondo. Y es que Bowie no tiene edad, no vence su pose, su rayo en la cara, sus vestimenta, su estrella negra fúnebre que tanto pena nos dió.

"Let's dance" suena, dejo los cascos en el escritorio me doy un bailecito en el salón, me retuerzo un poco con cuidado de no hacerme daño, y me dejo llevar. La ostia, David, la ostia. Luego viene "Heroes" y ya viene el climax total, el subidón, los recuerdos del pasado, cuando los espejos del ayer reflejaban sombras oscuras que siempre guiñaban un ojo burlón.

El tercero empieza con "Fame" y se da la mano con "Rebel Rebel", "All the young dudes", hasta llegar hasta las primeras grabaciones de Bowie en mono en el año 1964, con ""Liza Jane". Monumental, espacial, demiurgo de moda, arte, estilos, artista en vivo, creador absoluto.... La verdad es que el hueco que ha dejado es tan monumental que su desaparición puede servir como símbolo del ocaso de una Edad Mágica de hacedores de estremecimiento que jamás volverá.

Valga mi artículo 1000 como dedicatoria hacia el artista total. Cuando alcance el articulo 2000 del blog espero abollarme a mi mismo de tanta buena creación musical dentro de 7 años. Si no es así, como me temo, ya buscaré en el baúl de los discos inmortales otra excusa para dar al personal la tabarra.


domingo, 27 de mayo de 2018

SUPERCHUNK. "Come pick me up" (1999)


Ahora que no hace mucho pasó por Discos Pensados, el magnífico y juvenil disco de la banda de Mac McCaughan y sus chicos, toca poner el retrovisor en funcionamiento e irnos hasta al 1999, donde encontramos este encontronazo (una vez más) de pasión, desborde guitarrero, melodía y agitación.

Jim O'Rourke fue quien se encargó de un trabajo que se mueve a la maravilla entre la excelencia tierna y ronroneante y los avispones de guitarras, como las dos primeras gemas que abren el disco, "So convinced" y "Hello hawk", hasta con violines jilgueros.

Hasta Bob Weston, de Shellac, se pasa por "Come pick me up" con su trompeta, para meter ruido en esta gran fiesta que siempre son Superchunk.  Maravilloso power pop es "1000 ponds", y "Good dreams", es un disparo en la frente de punk teenager marca Chapell Hill.

Oír Superchunk es padecer el síndrome de Peter Pank. Con ellos parece que aun tengamos 20 años. En "Low branches" suenan juguetones, trastadas de distorsión, luminarias de estrellas relucientes, para estar contentos cuando llama la tristeza.

El séptimo disco en la carrera de Superchunk fue un suma y sigue de altura como corresponde a una carrera sin baches. Te rompen el corazón con "Smarter hearts" y en "Pulled muscle" contiene en sus tres minutos toda la esencia de un grupo que de una forma magnífica siempre ha conseguido una cohabitación perfecta entre ruido y melodía, ("Tiny bombs").

Superchunk, una delicia, un secreto que todos deben disfrutar, un maremoto de sueños, una radiación necesaria para compartir. 


viernes, 25 de mayo de 2018

ALCEST. "Shelter" (2014)


La evolución musical de Alcest les ha venido bien. La banda francesa que empezó en sus primeros discos apostando por una especie de black metal extraño y atmosférico, ha ido puliendo su sonido hasta llegar al shoegazing.

Y es en este "Shelter" donde más acusada es la presencia de esos sonidos que se mueven en un mantra de burbujas.Si ya nos dieron pistas en su anterior disco "Les voyages de l'âme" por donde iban a ir los tiros, con sólo ponerte la cristalina "Opale", te das cuenta del cambio de timón agradable que han tenido los galos.

"La nuit marche avec moi", es una crisálida donde el duo Neige y Winterhalter hacen las delicias del escuchante con su armazón lírico para apabullar la calma. "Voix serenes" es una balada del espacio sideral,  un vaho balsámico donde arrullar voluntades y "L'eveil des muses" con ese final desgarrado, hace subir más aun la percepción de que estamos ante una gran banda.

Shoegazing que mira a Slowvide sin perder de vista las reflexiones personales de una banda que proviene del metal ("Shelter"), shoegazing para aclararte las ideas, para posarte sobre el silencio, para disfrutar entre haces de apabullamientlo ("Away"), o deliberar entre diez minutos de rubor de olas ("Délivrance").

"Shelter", un buen disco, un conjunto de canciones repletas de síntomas para soñar, para escrutar cielos y sombras aleatorias.



miércoles, 23 de mayo de 2018

TONY ALLEN. "The source" (2018)


Jazz. Jazz. Otra vez. El bateria nigeriano, compañero de viaje de Fela Kuti, creador del afrobeat, ha decidido desde su residencia en Paris, regalarnos los oídos con un discazo de jazz. De esos que te abordan y te dejan noqueado.

Basta con darle al play y escuchar la inicial "Moody boy", para comprobar que las pulsiones del veterano músico siguen intactas. Rodeado de una monumental banda  (Damon Albarn a los teclados) es el primer disco que graba Allen para el label Blue Note.

Jazz y Afrobeat, todo en 11 temas que sirven para que los músicos se explayen conciezudamente en un artesanal crisol de ritmos que te enganchan y te llevan ("Bad roads").  Jugando con los sonidos caracteristicos del sello Blue Note, standards jazz, y dando la mano a toda esa propagación rítmica del afrobeat ("Cruising" y "One fire"), el disco es una auténtica pasada.

Los ecos africanos te dejan sin aliento en "Tony's blues" y "Wolf eats wolf" es un autentico tour de force compositivo, el grupo sincronizado, el jazz latiendo en reflexivas colisiones que en la maravillosa "Push and pull", te dejan sin aliento.

En la parte final de este apabullante recorrido, dos gemas para subir el volumen, para flipar con la sección de vientos: "Ewajo" y "Life is beautiful", un crisol explosivo de fusión, embargo y encantamiento. Para no perderse este pedazo de disco, delicioso, atemporal, de un músico portentoso.



lunes, 21 de mayo de 2018

DIVISION OF LAURA LEE. "Black city" (2002)


Qué bien sonaban este grupo sueco comandado por Per Starlberg. Con "Black City" empezaron su andadura que terminó en 2013, con el también interesante "Tree". Su primer disco es una caja de sorpresas de estilos, de fugas radiocativas, de formas de tratar el rock.

Desde el inicio indie, casi british, de "Need to get some", hasta el post hardcore de "We've been planing this for years" o los guiños nada disimulados a Stooges, en "Number one", Division of Laura Lee lo bordaron.

Y creo que no sería justo encuadrarles en ese cajón desastre y aburrido que fue el stoner rock, estilo que tuvo al norte de Europa como epicentro de bandas más bien coñazos. Division of Laura Lee, jugaron en otra liga.

No se les cae los anillos cuando se relajan y crean sensaciones casi psicodélicas como "Trapped in" o "I guess i'm healed", aunque a mi personalmente me gustan cuando sacan la bilis que llevan dentro y te topas con canciones que suenan a Gilrs Against Boys, ("The truth is fucked"), o a a Fugazi, como "Pretty electric".

Se vuelven punks en "Second rule is", y terminan con una acercamiento muy personal a Shellac con "Wild and crazy". Una buena manera pues de empezar un lunes, subiendo volumen, radiando crispación.


jueves, 17 de mayo de 2018

A PLACE TO BURY STRANGERS. "Exploding head" (2009)


Después de la pesadilla que supuso el comentario del desastroso disco de The Men, me quito el más sabor de boca recuperando un pedazo de disco de una banda que ha actualizado el shoegazing en estos tiempos actuales.

"Exploding head", vino después de su cd homónimo, una dedicación abierta y sincera al mundo del feedback de los hermanos Reid de los Jesus and the Mary Chain. Con este segundo álbum la banda subió el listón. "It is nothing" podía nacer de cualquier disco de My Bloody Valentine, con sus distorsión en medio de burbujas, con sus sombras reptantes.

Para el segundo tema, "In your heart", el ruido y la melodía se alían con la oscuridad en una maravillosa sensación provocadora de subir el volumen de tu reproductor. El trío de Brooklyn es una auténtica batidora de sonidos provocadores, de luces que hieren, de noise que se perpetua en dolor y rabia ("Lost feeling" o la tremenda "Dead beat").

La mirada a los ochenta aparece con el himno "Keep sliping away", para en "Ego death", continuar esa contienda donde los decibelios se hacen los dueños y señores de un minutaje repleto de golpes demoledores donde se fabrica hecatombe y bilis ("Ego death").

Siguen sonando a su manera un poco a los Jesus, "Smile when you smile", pero siempre con personalidad propia, con identidad y pose, con garra y fundamentos. Te rallan en "Everyting always goes wrong" y la que titula el cd vuelve a posicionarse a los lomos de esta vez The Cure (ese bajo, ese bajo...) para sentirse de nuevo ganadores.

Recientemente han sacado trabajo, "Pinned", al cual tendremos que prestarle atención y minutos. Por el momento, sigo moviéndome sin parar con este "Exploding head". Juventud, suspiros eléctricos y mucha, mucha electricidad. Buena banda estos A Place to Bury Strangers.


martes, 15 de mayo de 2018

THE MEN. "Drift" (2018)


Hacía tiempo que no me sentía tan estafado por la compra de un disco. Y eso que los anteriores trabajos del cuarteto neoyorkino comandado por Mark Perro, eran de todo menos previsibles (sobre todo "New moon" (2013) y "Open your heart" (2012)).

Pero este "Drift" es una auténtica calamidad. Aquí no encontramos nada su antigua propuesta arriesgad; de noise, de punk salvaje con ondas country. 9 canciones para olvidar echando leches, para no perder el tiempo, para obviar a la vuelta de los días.

En "Maybe i'm crazy" quieren pasar por Wire y les sale un truño monumental; "When i held  you in my arms" parece de esas canciones que se escuchaban en los años 70 en las emisoras yankies, baladita inerte y pueril. En "Secret light" juegan con la new wave y en "Rose on top of the world" tenemos que darle a toda ostia al play para llegar a "So High", una folk song atribulada, con armónica oxidada, otra patata.

Se salva por los pelos la aguerrida "Killed someone", la única con nervio del cd, aunque ya lo hallamos escuchado mil veces. "Sleep", es eso , para dormir en medio de una buena andanada de pesadillas y "Final prayer" es un quiero y no puedo. Para finalizar "Come to me", otra vuelta añeja al pasado en una psicodelia absurda y tediosa.

Hacía tiempo que no aparecía por Discos Pensados un mal disco. La verdad es que no es nada agradable escribir criticas como ésta, pero sí necesarias ante tal cantidad de despropósitos. Al mes que viene, en la compra mensual de música, escrutaré bien mis futuras adquisiciones. Después de este desastre, más vale estás prevenido. "Drift", música para olvidar.


domingo, 13 de mayo de 2018

HEATLH. "Get color" (2009)


Si con el primer disco que sacaron en el años 2007, "Healt", ya nos pusimos sobre la pista de esta banda de ruidistas con propensión a crecer evolucionando entre mantras de electrónica y guitarras saturadas, en este segundo, "Get color", bajaron un poco la mano apretada sobre tu cuello para que podamos respirar algo de aire.

Y les salió redonda la jugada. "In heat" es la primera parada en este viaje de ruido amable, donde "Die slow" juega con la tecnología y las voces a una escondite liviano. En "Nice girls", se ponen serios de verdad, la batería atrona, el ritmo se acerca a un shoegazing espasmódico, condimentando con baba y rabia.

El cuarteto de Los Angeles, decidieron acercarse a su manera al concepto pop, pero desde su prisma maquiavélica y brutal. Así salen cosas como la difícil "Death+"  o la maravillosa "Before tigers", con un feedback que se enrosca en letanías de bruma y suspiros que dan miedo.

En apenas media hora se ventilaron este disco. Y es que la cosa merece la pena. Punk es "Severin" por su actitud y por esa disonancia que se acerca al noise. Como la vertiente gamberra de "Eat flesh" condensando su vitalidad en un buen puñado de minutos que les acerca a una versión abrupta de Moonshake

Electrónica extrema en "We are water" para acabar con "In violet", la mas certera del disco, una buena forma de seducirnos a traición. "Get color", una valiente y sinuosa propagación de art pop que te deja perplejo y sin palabras. Y eso es lo que importa cuando buscamos algo que nos impacte.


jueves, 10 de mayo de 2018

HOT SNAKES. "Jericho sirens" (2018)


Viendo la portada del disco de los ya veteranos Hot Snakes, parece que vamos a toparnos con un lp de surf punk o algo parecido. Pues no, Hot Snakes, haciendo honor a su carrera, siguen tirando por la carretera del post hardcore, donde es fácil violentarse con la fuerza de las guitarras, y con el empaque melódico de sus temas siempre peligrosos (el inicio con "I need a doctor" no puede ser más brutal).

Tras su aparición en algún festival en 2011, llevaban desde el 2004 sin editar disco, ("Audit in progress"), y la verdad es que la espera ha valido la pena. Sub Pop, el sello que vio nacer el grunge, es la casa donde Hot Snakes han elegido para realizar una auténtico festín de electricidad y fuerza, de detonación y rabia, ("Candid cameras").

Swami John Reis y sus chicos no se cortan cuando hay que acercarse al punk ("Why don't it sink in?"), o cuando hacen pequeños himnos para subir el volumen trotando demolición, como en la brillante "Six wave hold-down". Y es que para algo ha servido que entre sus miembros haya músicos que han estado en Drive Like Jehu y Rocket from the Crypt.

La que titula el cd, también tiene una ejecución que parece acercarse al emocore, para en "Death camp fantasy" continuar con brío y potencia pero con un deje melódico que les da más sensación de triunfo. La verdad es que la media hora que dura "Jericho sirens" pasa en un suspiro.

"Having another?" es otra perforación amable en tu cerebro de hardcore embrutecido y sagaz y "Death Doula" es puro stoner con lija y serrucho. "Psychoactive" es punk desgarrado con rosas y el final con "Death of a sportsman", es la mejor manera de golpear con vehemencia y rabia.

Hot Snakes han vuelto. Aquí no hay olas, ni tablar de surf. Aquí hay un sonido abrasador, post hardcore de altura para combatir el tedio en estos tiempos de tanto hastío.


martes, 8 de mayo de 2018

YOUNG FRESH FELLOWS. "Tiempo de lujo" (2012)


Sin duda que Young Fresh Fellows son uno de los grupos más divertidos que he visto en mi vida. Allá en los 90, en la sala Revolver, recuerdo su concierto en un ambiente de fiesta continua, de rock eléctrico, de jolgorio continuado. Si a esto unimos una banda competente donde Scott McCaughey (más tarde en REM) hacia de paladín del cachondeo, éxito asegurado.

"Tiempo de lujo" fue su último trabajo hasta la fecha, y el lp sigue la estela de otras brillantes producciones del combo, como "Totally lost" (1988) o "Electric bird digest" (1991). Empiezan fuertes, casi punk, con "Another ten reasons", para continuar con abruptos de psicodelia, "Tad's pad", o canciones de miniatura, ("A fake hello").

En apenas media hora, 12 canciones. Como siempre, no hace falta más para embarcarnos en este barco que se escabulle entre trincheras de mar sedoso y ágil ("Clefto and Zizmor"), o en poderoso power pop, "So many electric guitars".

En en directo donde su sonido sobresalía y se afilaba. Pero en disco, ya se podía intuir la delicadeza de sus composiciones ("Say goodbye center"), o la puntería fina de sus disparos de rock con maneras de autor, ("Life is a funeral factory").

Un, dos, tres y "Death of an embalmer", ruido y furia; luego armónica y vacile casi hippie, con "Love Luggage", para continuar con el rock de caramelo de "Margaret". Después, los potentes riffs de "I don't know why" dan la voz, a la casi sentimental "Broken monkey".

Años 90. Revolver. La sala abarrotada. Nosotros con el vaso en las mano, mientras los greñudos nos contagiaban con sus risas y su rock sin falsedad ni pose alguna. Creo que unos chavales (si mal no recuerdo) llamados The Posies, ejercían de teloneros. Muchos tenían que aprender de un grupo, los Fellows, en la carretera desde principio de los 80, con todo a su favor para no ser engullidos por el extravío del tiempo. Que recuerdos.....


lunes, 7 de mayo de 2018

JOHNNY DOWD. "A drunkard's masterpiece" (2008)


Desde el año 1997, lleva esta banda norteamericana destripando y deformando estilos como la música tradiconal americana, el blues, el country y lo que les venga en ganas. Dowd y sus chicos compusieron este largo disco, casi de 80 minutos donde tiene cabida toda la deconstrucción a la cual nos tiene acostumbrados la banda.

El disco esta formado por 3 Opus con sus canciones respectivas. Y la verdad es que es todo un goce los estilos que nos encontramos, la variedad e intensidad de la propuesta; El Opus I, con la íntima "Danger, blind painter paints blacks", la sigue la psicodelica y bizarra "Random thougts", para en "Off Broadway", acercarse casi al espíritu de Santana setentero, con esa guitarra que hace remolino y lucha.

Los teclados toman protagonismo en "Unintended consequences", y terminan el Opus I, con "Indefility/Gargon vs. The Unicorn", bizarra como ellos solos. El Opus II, comienza con furia, con la estruendosa "C'est la vie", hard rock afilado y brutal que da paso el blues en "Johnny's got the Mic", para en "Easy Money" contagiarnos con otra medley donde la superbanda se come a la electricidad.

Para acabar el Opus II, el vacile de "Union of idiots" con los riffs prestados del "Smoke on the water" de Deep Purple en clave orate. Demencial. Ya en el Opus III, "Caboose" y sus ritmos latinos nos deja varados, para que en "Adultress", Anna Coogan a la voz nos lleve de la mano hacia el pecado asegurado.

La fogosidad abrasiva vuelve con "Things a woman needs" y "Maybe Brazil", para terminar con "Coda" y su minuto y medio de adios. Todo un lisérgico y apabullante viaje, donde es fácil rendirse ante la facilidad de la banda de concretar estilos en una soberbia concatenación de música libre.

viernes, 4 de mayo de 2018

THE EX. "27 passports" (2018)


Mes de mayo y ya nos encontramos ante uno de los discos del año, una brutalidad de principio a fin, una bestialidad que te hace añicos, que necesita un volumen detonador para captar la evidencia de que esta banda holandesa, después de 8 años sin trabajo, y comandados por Andy Mor, tienen aun mucho que decir.

Y es que las guitarras suenan como serruchos atómicos. "Soon all cities" es la primera andanada, y todo suena demoledor, post punk, post hardcore, y todos los post que quieras poner vale para ellos. Como los ritmos africanos que siempre han acompañado a esta banda inquieta, que hacen su aparición en "The hear conductor".

"This car is my guest" es otro de esos himnos compuesto desde las entrañas, un almacén de residuos donde la batería se envalentona en una diáspora de minimalismo atroz. Siguen las viejas bandas sacando las papeletas ganadoras. Si los últimos trabajos de Yo la tengo o Superchunk,  fueron superlativos, este "27 passports", pone a la banda del país de los tulipanes, al frente de esos lps que es indispensable no perder.

Casi suena no wave la febril "New blanck document" y "Piecemeal" es un torrente de lava demoledora, que avanza poco a poco, arrastrándose lentamente mientras que el ritmo se va a acelerando, con la tensión que sube a la par que los grados de devastación. Colosal.

Como "Birth" y su repique de guitarras, y su guiño no disimulado a la juventud Sónica. Y es que es un no parar, una fuente de mana ácido y devoración, catarsis al cubo de una banda que se nos muestra joven a pesar de los 40 años que llevan en la carretera.

En "Footfall", parece que nos encontramos ante un batallón de moscardores mosqueados, todos a la vez, al unísono, trenzando alaridos de ruidos encantador. Joder, que disfrute más total. Casi acabando esta epopeya de viaje, otra vuelta por el continente africano, en "The sittings chins" rozando el noise,y el fin con "Four billion tulip bulbs" pone el punto final a este monumental disfrute que escuece y quema.