jueves, 13 de diciembre de 2018

INSPIRAL CARPETS. "Inspiral Carpets" (2014)


"Inspiral Carpets" fue el sexto y último trabajo de la banda de Manchester tras una larga ausencia después de "Devil Hogging" (1994). 20 años después, los compañeros de correrías y de generación de The Stones Roses y Happy Mondays, volvían con sus teclados inflamados ("Monochrome") y sus melodías ácidas.

Parece que pusieron en boicot al reloj de tiempo, que todo suena como lo dejaron en los 90. Las doce canciones del disco, son todo un bálsamo de inmediatez, de electricidad y pop, de lujuria sonora que es un puro disfrute ("Spitfire"). Y es que Graham Lambert y sus chicos no olvidaron la artesanía de hacer buenas canciones.

Hedonismo, órganos psicodélicos, y un maremoto de ritmos ("You're so good for me"), escuchándolos sientes la fiebre, la rabia, recordando las veladas de los club de Manchester, donde pernoctaban con sus gabanes de terciopelo y sus ganas de diversión. "A to Z of my heart" es pop esdrújulo y "Calling out to you" es otro de esos temazos donde la banda al completo gozan con sus arreones repletos de destreza y cromatismo.

Hasta cuando se calman con el medio tiempo de "Flying like a bird" consiguen llenarnos de evocación. Cuando más me gustan en cuando se acercan a The Stranglers, como en la enorme "Changes" o la furibunda "Our time".

En la parte final, sigue la fiesta con "Forever here" y la danzarina "Let you down". Vamos que todo un puntazo el cd. En 2016, falleció su bateria Craig Gill, y desde el 2014 no sabemos nada más de ellos. Bonito fin de carrera este monumental y revival "Inspiral Carpets".

martes, 11 de diciembre de 2018

THE CHILLS. "Snow bound" (2018)


Vuelve el kiwi pop desde tierras neozelandesas. Si "Silver Bullets" (2015), rompía un silencio discográfico de casi 20 años, este sexto trabajo de la banda de Martin Philipps viene como caído del cielo, para traernos calor en el frio del hielo.

Basta tan solo con la inicial "Bad sugar" para dejarte llevar por la melaza dulce de una banda que en su país tuvo un éxito de la leche, y que vienen a llenarnos la barriga de estribillos de esos que rasgan la vestidura ("Time to atone").

"The greatest guide", como el resto del album, es otro de esos singles directos, jangle pop artesanal, voces que rompen sesgos, lazarillos sonidos donde es fácil sacarte una sonrisa sin más. "Scarred" con esos teclados ochenteros es otro diamante de esos en bruto que deja paso a "Complex", donde las guitarras chisporrotean rocío en un vendaval acariciador.

Asi transcurre este cd de media hora medicinal, con el mismo rugido pop que nos dejó "Silver bullets", las mismas armas para construir canciones que son racimos de sanación instantánea. "Deep belief" rezuma ternura, fragilidad, y "Lord of all i survey" luce barroquismo y prendas de usar hace lustros. Una gozada.

La que titula el disco contagia por su calidez y contundencia vocal y "Eazy peazy", mi preferida, es otro trallazo emocional, pereza vencida, caliz para nocturnos alegres. The Chills, de nuevo con nosotros, la vuelta del kiwi pop, un verano en el invierno.


domingo, 9 de diciembre de 2018

THE OCEAN BLUE. "Cerulean" (1991)


Cristalinos, efervescentes, anclados en el indie pop de The Smiths y a veces de New Order, aunque con sonido de pasos que recuerdan a Cocteau Twins, como la inicial "Breezing up". Así podemos empezar esta critica a este grupo norteamericano que comenzó su andadura a mediados de los 80.

La que titula el disco es un hit en toda regla, alegre festivo, colosal que da paso a "Marigold", efectiva, adictiva, repleta de melosidad a raudales y que deja paso a "A separate reallity", conjuro de pop hechizado entre burbuja y vaho.

"Questions of travel" es otro torbellino de gigantes de humo, de melaza de pop derretido entre lianas y savia. Me encanta la radiante elegancia de "When life was easy" y el lujazo de sonido que se sacan de la manga en la brillante "The planetarium scene".

Vuelve a ondear sobre el orbe las influencias de Cocteau Twins cuando suena "Falling through the ice", para volver a perdernos en laberintos de dramatismo cuando suena la estupenda "Ballerine out of control".

"Hurricane amore" nos sacude con su tratamiento de la melodía, para en "I've sung one...", decirnos adiós como han venido: tirando de sugerencia y candor. La última noticia que tuvimos de ellos fue su trabajo "Ultramarine", (2013), donde continuaban en la senda de la emoción. Interesantes.


jueves, 6 de diciembre de 2018

PATTI SMITH. "Trampin" (2004)


Reconozco que no he sido muy seguidor de Patti Smith. A un sabiendo la capital importancia que tuvo en su día la creadora de "Horses", quizás la conocí un poco tarde, y es ahora cuando estoy empezando a estimar trabajos como este sobrecogedor "Trampin'".

En el disco, Patti dispara contra el afán belicista de su país, contra las desigualdades y el rumbo actual de los acontecimientos. Y emplea todos sus medios y formas para tal denuncia. Desde el rock seco y rugoso de "Jubilee", hasta las caricias folk de temas tan preciosos y sencillos como "Mother rose".

En "Stride of the mind", el guitarrista Lenny Kaye se desfoga a gusto para que los registros vocales de Smith se cubran de tonos y colores. Los medios tiempos como "Cartwheels",dedicada a su hija, también funcionan. Sin estridencias, pero con solvencia.

La melancolía nos llega con "Trespasses", con instrumentos de cuerda incluidos, y en "My blakeen year" toma de nuevo las riendas, el folk con arranques eléctricos. Serenidad, lucha, rubores de ternura, caligrafía sentimental.

"Cash" también hace daño desde su candor íntimo y "Peceaable kingdom" es otra letanía a fuego lento. La mejor del disco, los doce minutos de catarsis de "Radio Baghdad", monólogo de dolor que trae la guerra, donde Patti Smith se nos muestras rabiosa y feroz.

Puesto a elegir me quedo con la Pj Harvey de primera época, Scoutt Nibblet o nuestra Anari, pero hay que reconocer la valía de una artista, poeta, y activista cuyos mensajes siguen vigentes a día de hoy.


martes, 4 de diciembre de 2018

ROLLING BLACKOUTS COASTAL FEVER. "Hope down" (2018)


De Australia tenían que venir. Ese sonido es inconfundible. Lo que hacen Rolling Blackouts Coastal Fever, lo puedes llamar jangle pop, pop de guitarras,indie rock o como más te plazca. Lo que está claro, es que desde que suena la inicial "An air conditioned man", sabes que estás ante uno de los discos del año.

Hasta me parecen ver en los inicios de "Talking straight", el fantasma de mis añorados The Sound. Y es que estos Rolling lo tienen todo para atraparte. Desde la primera tonada.  Tras dos eps que tampoco hay que perderse, "Talk tight" (2016) y "The french press" (2017), con este "Hope downs" lo bordan, dando un paso más hacia la canción perfecta.

Les bastan 35 minutos para poner todo patas arriba con su pop rock señuelo y vitaminado, repleto de hits, merodeando aspavientos. "Mainland" es cruda y a la vez jovial, cándida, edificante, un vaho impoluto de melodías perfectas. Seguro que este disco y el último largo de The Chills (de próxima aparición por estos lares) se harán con la medalla de oro a las mejores canciones sencillas con alma de electricidad.

"Time in common", como el resto, contiene esa patina de estridencia controlada, acompañada por un juego de guitarras y voz, que te deja descompuesto y feliz. Los de Melbourne atinan con desparpajo, te seducen con tracks como "Sister's jean", fabricada para poner el volumen a toda leche mientras buscas en tu discografía tus viejos vinilos de The Church.

Vaya sonido que se gastan. "Bellarine" es inflamable con pétalos de sedición y juventud orate y "Capuccino City" es otro clamor esta vez más pop, perfumada con aliento de otoño y melancolía. Maravillosa. Como la corriente alterna de "Exclusive grave", mi favorita, donde se nos muestran ariscos con corazón. Sin duda uno de los temas del año.

Cuando llegas a las dos últimas, "How long?" y "The hammer", te preguntas porque no el disco dura media hora más. Llevo desde el sábado poniendo a todas horas este cd. En los tiempos que corren, eso dice mucho de un grupo,que desde ya, le apunto para no perderme nada de ellos.


domingo, 2 de diciembre de 2018

MCLUSKY. "Mcluskyism" (2006)


En 2006 salió como despedida tras una corta e intensa vida musical, este "Mclylusyism" de una de las bandas más potentes, sucias, melódicas, atractivas, del panorama noise rock. El disco salió en dos formatos; un solo disco (la crítica se para en este) y otro triple. Un disco de rarezas, de singles, que hará las delicias de todos los que vibramos con este monumental banda de Cardiff.

El trío formado por Andy Falkous, Jonathan Chapple y Jack Egglestone, con sólo cuatro discos supieron urdir un entramado de furia y distorsión que es imposible olvidar. Y este "Mcluskyism", es una buena manera de hacer su música actual.

Empezando por la casi grunge "Joy", a la primera de cambio ya nos entregan sus hits que tantos nos cautivaron cuando los conocimos. "Rice is nice" y la vacilada de "Whoyouknow" son solo el punto de enganche.

Porque luego la bomba atómica de "Lightsabre cocksucking blues" un torbellino de caos y anarquía, de electricidad que te electrocuta y da paso a "To hell with good intentions", con el bajo introduciéndonos en otra salvajada más, en un torbellino que nos amenaza e inquieta.

Una pasadote lo de este supergrupo que también tenían tiempos de acercarse al indie rock como lo atestigua joyas como "Alan is a cowboy killer" . Y es que hacían singles como churros. "There ain't no fool in ferguson" es otra pegadiza canción que se te clava en la sien. Hasta se parecen a The Butthole Surfers en "1956 and all that" en plan punk.

"Undress for sucess" también juega al laberinto, a las miradas inquietas, a la detonación aletargada para en "That man will not hang" continuar con ese sonido de navaja afilada, de penumbra y ostión. Suerte tenemos que la segunda vida  de Mclusky sea Future of the Left, donde el batería y el vocalista siguen con la guerrilla sonora.

Mclusky, sin aspavientos, sin demagogia, un torrente de desenfreno, un lucero oscuro, el noise rock con corazón de hojalata. Vibrantes y necesarios, siempre es un buen día para volver a ellos.


jueves, 29 de noviembre de 2018

GUIDED BY VOICES. "Motivational jumpsuit" (2014)


"Motivational Jumpsuit" fue el disco número 20 en la carrera de Guided by Voices. Hay queda eso. La banda dirigida por Robert Pollard y Tobin Sprout, no solo siguen con nosotros a fecha de hoy, sino que sus trabajos rezuman calidad y confort a pesar del tiempo pasado desde sus comienzos.

Corsarios de los 90, sus canciones nos siguen encandilando como entonces, cuando muchos vimos en ellos una continuación exagerada y feroz del espíritu de Pavememt. Y este "Motivational jumpsuit" no podía empezar de mejor manera con "Littles league possible" y su minuto y medio de colapso emocional, como la radiante y tarareable "Write's bloc (psycho all the time)".

Disco número 20, con 20 canciones de esas que se te pegan en la comisura del sentir. Lo suyo no ha cambiado. Consiguen perforarnos con su habilidad intacta para desde lo lofi electrificarnos con sus mensajes breves pero repletos de intensidad. "Child activist" tira a roquera, y el indie rock que tanto nos gusta nos pone la piel de gallina en "Planet score".

Hasta cuando se muestran tranquis como en la sobresaliente "Save the company" nos dan suficiente excusas para no parar de escucharles, de subir el volumen, de gozar con este viaje en el tiempo sin paracaidas. Alguna track (muy pocas) de relleno, como la apática "Go without packing" para un cd de esos que se disfruta de principio a fin.

Rozan la psicodelia en "Record level love", para volver a la caña feroz con "I am colombus" y escorarse al NRA con gemas del calibre de "Difficult outburst and breakthrough". Que la fiesta no acabe, ni el torbellino melódico que despide "Calling up Washington"o la candidez power pop de "Zero Elasticity".

El disco pasa rápido, pero deja huella, con sus catarsis controladas, con sus bocanadas de imperfección ("A bird with no name"), con sus nanas de esas que valen para arrullarte y soñar ("Shine"). y sus reflexiones vitales y guitarreras "Vote for me Dummy".

Guided by Voices, una barca en medio del océano, música de esa que nos eternece y nos hace mirar atras, indie rock del ya no se hace, del que hay que disfrutar.


martes, 27 de noviembre de 2018

GIANT SAND. "Returns to valley of rain" (2018)


Este disco es una salvajada. El bueno de Howe Gelb siempre a creído que la grabación de su primer disco "Valley of rain", dejaba mucho que desear. El sonido no fue el que él esperaba y un cerro de años después, se ha decidido a regrabarlo de principio a fin.

Y el resultado no puede ser más visceral y eléctrico. "Tumble and tear" es quizás de las canciones más punk que ha hecho Gelb en su carrera y "Valley of rain", con esa melosidad hipnótica, te sacude y te hormiguea, puro Young en sus mejores momentos. Catarsis y jolgorio.

Aquí no hay inclinaciones country o folk. Aquí hay pegada y voluntad de arrojo. "Curse of a thousand flames" es otra inflamable recreación del mundo de Giant Sand en plan salvaje, con sacudidas y feedback, con lejía en la voz y arrullo de metal. Colosal esa guitarra como suena.

Los medios tiempos te arrebatan ("Death dying and channel 5") y en "Barrio" suenan más crudos que nunca. Aquí no hay arena del desierto, ni oasis que se pierdan en momentos de confusión. Este "Returns to valley of rain" es uno de los mejores discos rock del año, una propuesta que viene a confirmar la grandeza de Gelb.

Te pone los pelos de punta la tranqui y serena "Artist" para en "Man of want" continuar con la tralla, de la buena, asador y cañones, torrente eléctrico, rock americano de calidad superlativa. Como ese hit para el corazón que es "Torture of love", de los mejores temas grabados en la historia e Giant Sand, engancha y cautiva.

"October anywhere" tira de sonido destartalado para suspirar migrañas y suciedad querida y acaba el valle de la lluvia con "Black venetian bild", otro arrojo punk para quitar las telarañas de los oídos. Lo dicho, rock de ese que se disfruta, que te sacia, que está bien hecho.


domingo, 25 de noviembre de 2018

GROUPER. "Ruins" (2014)


Y yo pensaba que Low era triste. Después de enfrentarte al que fue el noveno disco de Liz Harris, alias Grouper, solo te queda abrir la ventana y gritar para que la desesperanza no te deprima, para espantar a la tristeza y dejar que la luz puede sumergirse en tu vida.

El piano de "Clearing", la voz de Liz, esa levedad que hace daño, todo hermosura hasta el dolor que penetra y te deja en silencio. Cada tema, es una gema de esas que se encuentra en los claros de bosques inauditos, como "Call across rooms" y esa infinita sobriedad que te deja dormido y apagado.

"Labyrinth", instrumental, es el tema perfecto para meternos de lleno en "Lighthouse", con sus ecos fantasmales, con su grisura matinal de lluvia fina que entra y sale por los poros de tu sentir. La voz de Liz es un bálsamo, una corriente de frenesí, una jauría de noes.

Es como vivir en el campo, en una casa semiabandonada, escuchar la lluvia que viene y azota ("Holofernes"), sacar una silla en el porche, una manta, tomarte un café o una copa de aguardiante, y dejarse llevar por la extrema soledad de la naturaleza ("Holding").

Para terminar los once minutos de "Made of air", donde la tormenta se hace fuerte, donde el aguacero dobla el tejado, mientras los suspiros vuelan hacia el cielo en un baile nupcial. Grouper, sensaciones de quietismo, subrayado a pie de página, montes verdes, un beso sin dar....


jueves, 22 de noviembre de 2018

SOFT CELL. "Non stop erotic cabaret" (1981)


Pasaron a la historia sobre todo por ese hit que aun permanece en la retina auditiva de muchos "Tainted love", atemporal manera de hacer del tecno pop de los 80 algo imperecedero.

Pero Soft Cell fueron mucho más que una canción. Marc Almond y Dave Ball, en este "Non stop erotic cabaret", consiguieron reunir un buen puñado de temas donde la pornografía, la sordidez del Soho, las chaquetas de cuero y esas gafas oscuras que se ven en la portada, eran la excusa perfecta para confeccionar minimales secuencias de lo que mas tarde se llamaría synthpop.

Escuchamos "Frustration" y "Seedy films", con su arrogante saxo de cabaret peligroso, con la caja de ritmos Roland 808 puliendo aristas, relamiéndose las heridas en una época donde todo era máxima ebullición. Aquí empezó Marc Almond ha forjarse su pequeña leyenda de ángel caído del pop inglés.

La verdad es que no tuvo la suerte de sus compañeros de generación, y Soft Cell se fue quedando como la pavesa de unos años muy dados a creaciones efímeras."Sex dwarf" rompía pistas y en "Entertain me" el glamour de Almond era llevado a su máximas cotas, desprendiendo esa sensación de deja vu, de que ahora hay cientos de bandas haciendo algo parecido a esto pero sin tanto morro ni descaro.

También se podían poner melosos, "Say hello, say goodbye", y conseguían elaborar más melodías para el no olvido:"Bedsitter". Soft Cell, un buen par golfos que como en la foto, escondían sus secretos en el neón de la dulce depravación.


martes, 20 de noviembre de 2018

DEAF WISH. "Lithium zion (2018)


Ahora que Sonic Youth reposa en un eterno barbecho, expectantes cuando cualquiera de sus miembros nos ofrece un disco en solitario para quitarnos el mono de tanto noise, es un buen momento para enchufarte a los australianos Deaf Wish que de la mano del sello Sub Pop recuperan la distorsión, el caos, y también, porque no, una vena melódica con bastante acierto.

Así empieza este recomendable "Lithium zone", con "Easy" y esa pretensión de recuperar a la juventud sónica ofreciendo el mismo material inflamable que Gordon y compañía. Acierto total que en "FFS" se convierte en una furiosa diatriba con Sarah Hardiman ejerciendo de Kim y acompañada por el resto de una banda que sabe de lo que se habla cuando el feedback es la corriente que nos lleva.

"Metal carnage" es otro apunte noventero hacia cielos ámbar y en "The rat is back" es Jensen Tjhung quien lleva la batuta vocal en un entramado de ruido ágilmente estructurado. No, en nada sorprende Deaf Wish. Pero lo que hacen, lo hacen bien. Y si encima a los añorantes de los 90 nos ponen azucarillos envenenados como "Ox", ya nos tienen convencidos.

Luego viene "Hitachi Jackhammer" más cercana a parámetros post punk para continuar con la que titula el cd, otro pepinazo rebosante de inquina, saturación y fiebre. "Deep blue cheated" es otra gema rimbombante, otra elixir de crudeza y fuerza, con la misma estructura musical que Sonic Youth, empeñados en que la copia suene original. Lo consiguen.

El disco acaba con la más larga del lote, "Afraid", seis minutos de oscuridad veltetiana, seda que araña, tensión atribulada. Deaf Wish o como revivir de nuevo los 90 en un disco de esos que reconforta y te mece.


domingo, 18 de noviembre de 2018

SKYWAVE. "Shynthstatic" (2004)


Esta bien esto de recuperar viejos discos, viejas canciones y trabajos que descansan al albur del hombre del polvo. Los virginianos Skywave tuvieron una vida efímera, pero supieron brillar a su manera en ese orbe llamado shoegazing.

Basta escuchar "Nothing left so say" o el himno "Over and over" para comprobar que los norteamericanos tenían bien escuchada la discografía de Jesus and The Mary Chain. Hasta "Fire" podía aparecer en cualquier disco de los hermanos Reid.

Pero este buen "Shynthastic" da para más. "Wear this adress" te hace mover los pies y recordar a combos como Ride o Revolver. "Angela's an angel" juega al despiste con su atronador feedback barruntando tormentas eléctricas que dan paso a "Knife" y su brutal y envolvente bomba atómica de melodía estomagal.

Shoegazing de cátedra, tensión ilimitada, que en "Adore" tiene su punto fuerte con la compañía de "I believe" y su cruzada de guitarras y voces que corean lluvia y amor. "Life to take your hand" es otro torbellino de pop eléctrico, vitaminado y "Kill me dead", la más bruta y distorsionada, hace elevar la tensión hacia cielos etéreos de tragedias.

"Kiss" es una maravilla que empieza con apuntes electrónicos y "Tsunami" guiña un ojo a My Bloody Valentine. Poco más se puede decir de una banda que se disolvió pacíficamente, pero que nos dejó discos como este o el magnifico "Echodrone" (1999). Música para elevarse violentamente, shoegazing floral y punk.


jueves, 15 de noviembre de 2018

GODFLESH. "Messiah" (2003)


Bajo el nombre de "Messiah" los jefes del rock industrial más irreverente y heterodoxo sacaron en 1994 un ep de cuatro canciones que en 2003, se acompañó de un remix de las mismas canciones en su versión dub, abstracta, vamos, como otras canciones con matices diferentes.

Mi banda favorita industrial siempre tuvo la inquietud como baza fundamental, el ir un poco más alla del ruido extremo. Así que la canción que titula el proyecto es una andanada de flemas y melodías, de guitarras y ponzoñas envenenadas pero con aproximación al himno y la épica.

Es en "Wilderness of mirrors", donde hallamos lo que tanto le gusta a Broderick. Una base eléctrónica sirve como condimiento para llamar al combate, para pintar apocalipsis de colores ambiguos, con hierros siderales, con muestras de dolor. Como "Sungod" y su larga y bestial exclamación oscura entre chirriante tecnología del fin de mundo.

Se acaba la primera parte de "Messiah" con "Scapegoat" donde la caja de ritmo cobra protagonismo mientras Justin sigue escalando su guitarra visceral y G.C.Green deambula errante con su bajo del averno.

Las versiones de esos mismos temas con igual de amenazantes, tienen igual de ácido, de veneno; "Messiah dub", tranquila de mentira,  "Wilderness of mirrors dub", música para un club de espectros, "Sungod",  rallante, demoniaca, repetitiva y los ocho minutos de "Scapegoat dub"  pura catarsis para bailar muerdago.

Godflesh, siempre una baza segura, siempre una carta marcada con provocación. Cuando las ruinas no tienen solución, cuando todo es desesperanza, cuando las campanas no dejan de doblar al escuchar el eco de la perdición.....


martes, 13 de noviembre de 2018

DOCTOR DIVAGO. "Complejo alquería frailes 13" (2018)


Más de 25 años que lleva la banda de Manuel  Bertrán y sus compinches regalándonos algo que en estos tiempos que corren brilla por su ausencia: autenticidad. Porque la música de Doctor Divago, sus letras, su propuesta es singular, inequivoca, lejos de ismos y de independencias de esas que a final se quedan en nada.

"Complejo Alquería Frailes, 13" (dirección del estudio donde ensayan desde tiempos a) es otro monumental resumen de canciones de esas para no parar de escuchar. Desde que suena "Aún queda vino" y su mensaje de paroxismo vital, pasando por "El gemelo malvado" donde el grupo valenciano se inclina por una psicodelia extraña, vas comprobando que el disco tiene alto aroma de adicción.

Y es que nuestros Dr.Feelgood del litoral, son grandes constructores de canciones. "Al cuarto día" es para tararear tintineando palabras y en "Engañame" hacen algo así como una especie de country nervioso y animado. Mi preferida es "El viaje largo", una historia de esas que te mecen, una aventura entre colegas, un viaje largo de aventura y susurros.

"El humor" es otro himno de esos repleto de fogosidad y como es habitual buenas letras para llevarte a los dientes del sentir. Las más borrica del lote es "Sonámbulo", electricidad, armónica sideral, pasión desaforada, lujo para el oyente de parte de una banda que está en plena forma,

Luego nos perdemos en el laberínto de "Todos los cielos son la misma vida". mística que atrae, campanas de nubes, rock por todo lo alto. En "Mi querido amigo", no puedo más que recordar a Los Enemigos y el final pugilístico de "El tercer hombre en el ring", sirve como potente epílogo de este enorme conjunto de canciones.

Mucho tiempo a los lomos de los años, Doctor Divago nos siguen medicando, no ofrecen placebos ni saturación de analgésicos. Lo suyo es un fuerte tratamiento de shock, la radiografía fertil de las cosas bien hechas.


domingo, 11 de noviembre de 2018

THE GHOST EASE. "The Ghost ease" (2013)


El trío  femenino de Portland liderado por Jem Marie, tenía las cosas muy claras cuando sacó este demoledor disco homónimo. Lo suyo es seguir por el mismo camino que en su día The Breeders y Throwing Muses transitaron.

No hay más que escuchar la electricidad efervescente de "Luke" para contagiarte de este tumultuo de feedback y furia nunca contenida. "Supermoon (in scorpio), con su dulzor amargo, con su epopeya de ritmos cambiantes, continua poniendo migas para que sigamos recordando lo fértil que fue la producción de los 90, para que tantas bandas siguieran el legado de sonidos de aquella época.

"Dreamy won" es caligrafía inanimada, terciopelo de luto que da paso a "Canine", otra dentellada que empieza lenta, pero que se despierta en un crujido, en un sopor de susto y arenga. Lo de The Ghost Ease es creíble. Parten de los básico, pero consiguen hasta traer a Neil Young en composiciones como "Venus sagius".

En "Truce" juegan con la voz en un entramado de furia sin remilgos y "XV" es otra joya de esas que guardan en un arcón de tesoros y aguinaldos de ruido. Para terminar, "Brux", otra estocada de esas que te pide subir el volumen y gozar.

Lo último que supimos de ellas fue la edición en 2016 del directo "Live from the Banana Stand" donde llevan al escenario todo el frenesí latente de sus temas. Una banda pues a recuperar.



jueves, 8 de noviembre de 2018

UNSANE. "Visqueen" (2007)


El sexto disco de la banda con portadas más sangrientas, grabado en el sello de Mike Patton, Ipecac, es la consecuencia real del avance del tiempo. Atrás quedan las burradas de sus primeros discos. Ahora, el sonido de estos brutos suena contenido pero igual de fiero, contaminado de la misma rabia que antes, pero con surcos y abruptos merodeando desde riffs rugosos y himnos de acero ("Against the grain").

Pese a las críticas de sus accérimos seguidores, no hay nada malo que decir cuando suenan burradas como "Last man standing" o la fiera "This stop at the river", con armónica pendenciera incluida. No, Unsane no se han domesticado como le paso a Helmet.

Chris Spencer sigue dando miedo con su voz, y la banda se atreve hasta en canciones como "Only Pain"  a bajar su tensión sobrehumana para construir algo parecido a la melodía. ¿Es criticable este cambio de orientación? Para mi, es necesario si no se quiere caer en la reiteración.

Oyendo el metal aserrado de "No one" o los medios tiempos de "Windshield" es imposible no claudicar ante estos bestias. Vale, no estamos en el año 1994 cuando editaron el sublime "Total destruction", pero el disco contiene suficientes argumentos para el disfrute desde lo bruto ("Line on the wall").

El grupo es compacto y marcial en "Disdain" y acaba este viaje a los Hades con los ocho minutos casi industriales de "East Brodway". A quien se perdiese su último largo del año pasado "Sterilize", les recomiendo un buen paseo por sus ondas percutivas. Mientras, "Visqueen", sigue martilleando sobre mi cabeza, trotando y no dejándome dormir. Como debe de ser.



martes, 6 de noviembre de 2018

LOW. "Double negative" (2018)


Tenemos Low para rato. Mimi Parker, Alan Sparhawk y Steven Garrington han sabido dar una vuelta de tuerca a su sonido. y nos han regalado el artefacto más valiente, oscuro y extremo  de su larga carrera. Vale con ponerte "Quorum" y ese muro de ruido para saber que en "Double negative" encontraremos nuevas pistas para el slowcore del siglo XXI.

Los temas del disco te piden una escucha paciente, un sillón y el sol entrando por la ventana. Es la ocasión perfecta para oír a Mimi en "Fly" llevarnos hacia la extenuación en medio de una base mínima electrónica. Y es que el trabajo en la producción de Bj Burton ha abierto nuevas compuertas para esgrimir excusas y seguir extasiados con el sonido de Low.

En "Tempest" la voz está codificada, se mece en un torbellino de filigranas espectrales, mientras sigue subiendo la temperatura, mientras sube la presión, el eco de los fantasmas del ayer y del futuro. Es entonces cuando te chocas de frente con "Always up", suave, cariñosa, una porción de lírica estrangulada por los arcenes de la desmemoria.

En "Always trying to work it out" es Alan quien lleva el timón vocal, acompañada por la sirena Parker, varados ambos en un sitio donde todo es posible. Les ha sentado bien a Low este cambio. Todo suena igual que triste que antes, pero el lenguaje empleado es otro.

"The son, the sun", es una sinfonía de temblores tecnológicos y "Dancing and fire" parece que se va a romper a cada segundo que pasa. Pulcra, efectiva, fantasmal, cruda y hermosa como solo saben hacer Low. Oyes "Poor sucker" y caes hechizado por esa conjunción perfecta de efectos sonoros y catarsis contenida.

Para terminar este nuevo y valiente paso de Low, "Rome (always in the dark", romanticismo malsano, y la espeluznante "Disarray". Ahora que el frío aprieta, que las nubes guerrean, nada como pulsar el play dejarte llevar por este coloquio de suspiros y estridencias.


domingo, 4 de noviembre de 2018

SIGUR ROS. "Hvarf-Heim" (2007)


Los islandeses cuando sacaron este doble trabajo allá por el lejano 2007, nos dejaron la mar de satisfechos a todos sus seguidores. Por una parte, cinco canciones en estudio de temas inéditos (Hvarf)  acompañados por otras composiciones ya conocidas, en acústico y directo (Heim).

Total que para llevarnos a climas donde lo blanco perdura, donde los sentimiento se erizan, donde los crescendos te hacen escuchar al corazón ("Hijómalind"). También la inicial "Salka" es todo una bienvenida a este concierto de noches eternas, de luces que nunca se apagan de arrullos insondables.

Jonsi y sus colegas siempre supieron como ponernos la piel de gallina, como ofrecernos recogimiento con afilados reflexiones donde la electricidad componía mantos de lisergia, post rock de ese que toca a arrebato, a sedición ("I Gaer"). Los nueves minutos de "Von", son de una sutileza extrema. Una sinfonía clásica de copos de nieves cayendo y cayendo sobre la tierra, despidiendo olas de sonidos que te llegan y te adormecen.

Acaban la primera parte de este viaje con "Háfsol" otra soflama de luciérnagas al albur de la noche, de luminarias líricas que producen vientos de feedback y catarsis. Los temas conocidos empiezan con "Samskeyti" con el piano llevándonos de la mano, liándonos en una madeja de sopor encantado, de lujo de mejillas ruborizadas. Enigmáticos como siempre, en "Starálful" una de sus canciones más reconocibles, te hacen recordar como empezó todo con ese imprescindible "Agaestis byrjun".

En "Vaka" te dejan sin posibilidades de respuesta, lleno de suspiros y luces intermitentes y "Heysatan" redobla más aun la sensación de que Sigur Ros nunca nos ha fallado. Que lo suyo es creíble, que mola, que su ternura te llega, que lo insondable de sus temas sirve tanto para experimentar calma, como para evaporarte entre silencios.

Para terminar otra reinterpretación de  "Von", y cierre de las portezuelas de un Olimpo de hielo y temperaturas ardientes, de soliloquios envasados al vacío o tirados al mar en una botella de mil olvidos. Sigur Ros, el poder del frío, la luz que siempre nos quemará.



jueves, 1 de noviembre de 2018

FABULOSO COMBO ESPECTRO. "La herencia de los caracteres adquiridos" (2014)


Si ya nos sentimos cautivados con el disco homónimo que sacaron en el año 2011, qué decir de este "La herencia de los caracteres adquiridos". Las palabras se quedan cortas ante tal experimento que es lo más cercano que se ha hecho por estos lares a la no wave (con permiso claro esta de Mar Otra Vez).

Todo el disco es arrebato y punk de ese que no se amilana ante la comodidad. "Crisis" es un aviso, el preámbulo de lo que nos espera en este arriesgado viaje donde nada es premeditado, donde todo te cautiva y te engancha. "Cría cuervos" es un cajón desastre de ruido y de asonancias verbales, de suspiros que transpiran amenazas, de gritos que recuerdan porque no a 713avo amor y a Corcobado cuando era peligroso.

Fabuloso Combo Espectro consiguieron con este disco hacer algo importante, música de esa que por aquí parece que a muchos les da miedo hacer. "Nouveaux riches" arremete contra el poder de los que tienen y arrinconan a los que las pasan putas. Todo a su manera, con guitarras que no suenan a nada, con electricidad y armamento vocal de ese que provoca y te arrea.

Cuando las saxos suenan a gritos en "Beber a morro del futuro" ya te tienen convencido de su estridencia especulativa. Underground puro y duro, emparentados con Ginferno y otros malabaristas de lo subterráneo, la banda se enfrenta en "Niños:futuro" a un monólogo loco de esos que no sabes por donde coger, una diatriba continua de ruido y palabras salvajes.

"Estibador" es post punk primitivo, escatológico, demencial, pulsión acelerada, rugido y combate, música inquieta para delinquir paz. La reostia. Luego, en "Sudor africano" vuelven a la no wave más intrincada y soberbia, más calumniosa y espectral. Esto si que se merece la recuperación de las cloacas del tiempo.

Lástima que en 2015 la banda nos dijera adiós, que dejaran de lado su monstruosa capacidad para deformar la música con sus angulosos ritmos reptilianos ("Esquivar el bache/Ancha es Castilla"). Nos queda su fuerza, su elocuencia, su brutalidad, suficiente argumento para tenerlos de cerca cuando parece que no hay cosas nuevas que descubrir.


martes, 30 de octubre de 2018

CUELLO. "Regalo doble" (2018)


Sin ninguna duda, el mejor disco del año en apartado punk y adyacentes. La banda valenciana pilotada por José Guerrero se dejaron querer por Paco Loco como productor, y el resultado es bestial, una carga de incontinencia guitarrera y a su manera, también pop.

Porque el hit "El solitario dueño de mi emoción" tiene una carga melódica que reivindica la presencia del corazón en los desgarros eléctricos que nos ofrecen en una contienda que te deja sin aire. "Saltando el muro del silencio" es otro de esos arreones que te arrastra a subir el volumen más y más.

Escucho "La psicopatía del pulmón" y me acuerdo de Superchunk,  y cuando "Juego dominante" explota sin derecho al respiro, ya me tienen hechizado, con ese poder guitarrero, con esos himnos que salen adelante para levantar ánimos, para joder al silencio.

Ayuda mucho la enorme efectividad a la batería de Oscar Mezquida y el bajo de Nick Perry , como la contundencia guitarrera de Ubaldo Fambuena. El cóctel es tan explosivo que te empujan a dar al play una y otra vez. En bucle me pongo "El cuidador" con su estribillo poderoso, arritmias en pleno rendimiento.

"La frase" es hardcore con purpurina de Dischord repleto de fuegos artificiales donde es fácil ver arder todo. Vaya sonido. Cuello no se cansan y a nosotros nos ponen las pilas. "Da igual si existe" es otra dentellada melódica que grita y nos ahoga, un pulso que rebosa energía, henchido punk que sonríe, que grita, que sonríe, juventud que resiste las embestidas de la comodidad.

Luego en "Acumulación de triunfos" la más punk del lote, chillan espantando lodos, arman bronca, se hacen fuertes, atruenan.  Para el final, otros dos pelotazos, "Su calma sin sangre", medio tiempo con
ecos de Sugar y "Días de carrusel" otra estocada para que no perdamos el tren de Cuello.

"Regalo doble", en la cima de creatividad de un combo con un presente increíble, con un futuro de esos que quitan el hipo.


domingo, 28 de octubre de 2018

OSLO TELESCOPIC. "The Dominique O project" (2002)


Se los montaron bien los tres galos integrantes de Oslo Telescopic cuando hicieron este "The Dominique O project". Decidieron (en plan de coña) secuestrar a Dominique A para que  pusiera voz y color en el batiburrillo sónico de una banda loca y sugerente.

Y el bueno de Dominique hizo lo que se le pedía. Cantar. "Dirty food" es electrónica oscura y minimal, "Hit, hit hit", es un swing vacilón donde Dominique se regocija y tontea como un rufián, para en "Contrejour" hablar de chanson con pedazos de lirismo.

"Violente", tiene cuerdas, violines rotos, romanticismo nunca impostado, que da paso a la casi industrial "The Stockholm syndrome". Dominique las estaba pasando putas y compuso "Eucalyptus", con guitarras acústicas que dejaban voz de nuevo a los experimentos tecnológicos de "Les yeaux de l'amour".

Así es este bizarro disco donde todo es extraño, raro, espectral. Te seducen con la sinfonía de "Hveragardi", para vacilarnos después con la electrónica "J'enterre la pluie". "Un train peut en cacher un autre" tira de vientos y mambo y "Morse", la más delicada del disco, es indietrónica sardónica y locuaz.

Un experimento curioso que no pasará a la historia pero te hará pasar un rato de curiosidad y buenas emociones. Oslo Telescopic, vaya lio de secuestro....


jueves, 25 de octubre de 2018

ELZA SOARES. "A mulher do film do mundo" (2016)

La dama de la samba Elza Soares, rompió todos los moldes cuando editó este "A mulher do film do mundo". Acompañada para la ocasión por miembros de la banda punk Meta Meta, Elza Soares despliega todo su alarde como artista en un conjunto de canciones que quitan el hipo.

Y eso que con el track que titula el álbum,parece que estemos ante una revisión muy particular del universo de samba sin alejarse de lo clásico. Es cuando suena "Maria da Vila Matilde", y un caos hábilmente ordenado de psicodelia lasciva para que empiece esta pirotecnia transgresora.

La guitarra eléctrica en "Luz Vermelha" enciende el tema, para que Elza se retuerza en un festival de rabia y festín. Samba punk. Vamos a ponerle nombre a la munición sonora que rodea el disco. La heterodoxia que Brigitte Fontaine emplea para revolucionar la chanson, es la misma que Elza usa para gritar sedicción ("Pra fuder").

"Benedita", recuerda a los holandeses The Ex. Esto es fusión sin ambages, con Soares gritando calor y ternura, suspiros y sudor, mucho sudor con un final de estruendo. En "Firmeza" Elza cuenta con la colaboración vocal de Rodrigo Campos para continuar con este festival de ritmos y desenfrenos, de lugares comunes para no apaciguar el ánimo.

Hasta las canciones como "Dança" que se acercan más a la tradición carioca contiene pinceladas de instrumentación que son señuelo para la transgresión. "O canal" lleva el ritmo en las vena, ritmo de incendio y fragor, de luces del alba, de rubor y calor.

"Comigo" acaba la revuelta brasileira, Elza cantando a pelo, basilisco de ternura, capricho con alta temperatura. El mejor disco de Elza Soares, el más arriesgado, un cóctel que funciona, que seduce, samba pa ti....


martes, 23 de octubre de 2018

THE YOUNG MOTHERS. "Morose" (2018)


Sin duda que este trabajo es de lo más excitantes que ha salido este  año. La banda The Young Mothers, liderada por Ingebrith Haker-Flaten (antes en bandas de jazz nórdico como Atomic y Thing), con este segundo trabajo (en 2014, sacaron el también imprescindible "A mothers work is never done") nos regala una auténtica caja de ritmos donde cabe todo lo que conlleve riesgo.

Acompañado de una superbanda, el inicio que empieza a ritmos de hip hop y acaba en free jazz de "Attica black", es el primer detonante, la primera muestra de lo que te vas a encontrar en un disco de esos que hay que poner a todo volumen, para su disfrute máximo.

El contabajista Haker-Flater y sus chicos nos ponen los nervios de punta en este portentoso artefacto. La ayuda de dos baterías, Stephan González y Frank Rosaly, ayuda a que todo "Morose" sea una montaña rusa, un crucero de sensaciones, un volcán que no cesa, un festín continuo.

"Black tar caviar" es jazz libre de cadenas, experiencia para los sentidos, música para un film noir, rutilante y cautivadora, expresionista, total, que sobre el minuto tres y medio se convierte en un salpullido de black metal con metales y pócimas de hip hop. Por que los dos saxos acompañan a que el frenesí sea a un mayor.

También saben bajar el pistón y ofrecernos pequeñas gemas como las intimistas (a su manera claro,  "Bodiless arms"o "Shangai") para abrazar de nuevo el jazz un poco más ortodoxo en "Francisco". Pero cuando se desatan, no hay dios que les frene. "Untitled#1" es salvaje y demencial y en "Jazz oppresion" sacan su lado más huracanado, en un combate de metal orate con los saxos poseídos y toda la banda en una tensión brutal.

La que titula el cd, es un pasote. Teclados, una base de hip hop, la guitarra guillotina haciendo prisioneros mientras la trompeta atruena virus. "Osaka" es angustiosa y minimal y "Untitled#2" es otra de esas burradas free para saltar y gritar.

No me puedo ni imaginar el directo de The Young Mothers, si en disco suenan así. Toda una experiencia. La música es riesgo, y ese valor la banda lo tiene como bandera.



domingo, 21 de octubre de 2018

BUILT TO SPILL. "You in reverse" (2006)


Built to Spill no tuvieron mucha suerte. Cuando sacaron en 1993 su primer largo, "Ultimate alternative wavers" ya estaban copando la cima de nuestros sueños Pixies, Dinosaur Jr o Pavement. Brett Netson y Ralf Youtz, sabían lo difícil que lo tenían pero no cegaron en su empeño y hasta que en 2015 desaparecieron con "Unthehered moon" dieron buena muestra de que era una banda que había que seguir.

"You in reverse", su sexto disco, fue uno de sus mas exitosos y contundentes. Empezarlo con la épica y soberbia "Goin' against your mind", es todo un acierto. Tiran de épica y de indie rock descolocado para continuar con "Traces", más ligera pero igual de intuitiva.

Lo chivos lo tenían muy claro. Les molaba un huevo lo indie, Neil Young, el jangle y a psicodelia ("Liar" y "Saturday"). Cuando miraban hacia Canada,  sacaban salpullidos eléctricos como los del Young más aguerrido, ("Wherever you go"), para volver de nuevo a las andadas del indie con temazos como "Conventional wisdom".

Suenan aguerridos y ruidosos en "Mess with me", para caer rendidos ante la lentitud frugal de "Just a habit". Para terminar "The wait", otra cancioncilla para componer un buen encuadre de ligerezas y furias siempre ajustadas.

Built to Spill, siempre en la segunda división del indie rock, pero con entereza, buenos temas y potentes sacudidas de efluvios independientes.



viernes, 19 de octubre de 2018

DOCTOR DIVAGO. "La belleza muda de los secretos del mar" (2010)


Qué injusto es el panorama musical que tenemos por estos lares. Que una banda del calibre de Doctor Divago no tenga la repercursión de otros grupos con bastante menos calidad, dice mucho del nivel que se gasta por aquí.

Un grupo que desde finales de los 80 y de la mano de Manuel Bertrán lleva acicalando el rock desde un prisma personal, con letras curradas, sin pose ni mandangas, ofreciendo discos y canciones para no olvidar.

Los valencianos se merecen muchos más. Este "La belleza muda de los secretos del mar", es uno de mis discos favoritos (junto a "Revuelta elemental" (2006) y desde que suena "Los amantes faquires" no tienes más remedio que caer rendido ante la oferta de calidad de un grupo de esos que debería tener su sitio entre lo mejor que tenemos en este pais nuestro tan dado a dar crédito a grupos sosos que todos conocemos.

"Las especies del abismo" es un hit en toda regla, para canturrear mientras te tiras al mar y buscas la perla que conlleva la sorpresa y la agitación. Pedazo de banda, pedazo de sonido. Lo suyo tiene crédito y actitud de sobra. "Rock 'n' rolk coagulado" es tierna y a la vez poderosa, de esas tonadas que parece no querer irse del estribillo de tu memoria.

No se porque pero cuando escucho a Doctor Divago, me viene a la cabeza 091. Cada uno con su estilo, pero los dos comiéndose al rock a pedazos. "Las mentiras del tiempo" tira de contundencia y bravura eléctrica para en "Aquel accidente" quebrarnos los sentidos con las palabras que se tejen como boomerang, sencillez y suspiros, cadencias de dolor, aullidos de rock sin aditivos ni pegamentos indies impostados.

"Te conservo en miel" te da un buen rollo de la leche y "Huele a felicidad" es luminosa y a ratos hasta psicodélica a su manera. El noveno disco de Doctor Divago está repleto de suculentos platos donde merodear y caer rendidos. "El asesino tocaba la armónica" me tiene loco, estribillo y historias de esas que valoran lo bien hecho.

"Mis fallos (uno por uno)"  no dejo de repicarla en mi aparato reproductor de sonidos para animar días borrascosos, constipados. Rock, joder rock, ¿cuesta tanto en nuestra Iberia dar galones a unos corsarios de sonidos con sentimiento?

Lo bueno de Doctor Divago es que tienen  para rato. Este año (pronto en Discos Pensados), nos han ofrecido "Complejo alquería frailes 13", para que continuemos disfrutando de buenos momentos. Músicos sin contaminar, agentes perversos de canciones redondas, agitadores que transitan por vía pecuarias repletas de paisajes de esos que se te quedan en la memoria. Como Doctor Divago.


miércoles, 17 de octubre de 2018

E. "Negative work" (2018)


¿Qué podemos esperar de una banda que tiene como componentes a Thalia Zedek (Come), Gavin McCarthy (Karate) y Jason Sanford (Neptune). Caña, riesgo, guitarras dolientes, arte en estado puro. Si ya el proyecto denominado E nos engatusó con el disco homónimo lanzado en 2016, este "Negative work", es otra vuelta de tuerca más.

La voz de Zedek, más doliente que nunca, se enrosca en la electricidad que produce temas tan contuNdentes y bestias como "Pennes", donde se saltan el volumen de los altavoces, danzando por la habitación recuperando a bandas de tensión al límite de los 90 (Jesus Lizard, los mismos Come, Helmet.).

No ha podido tener mejor compañía Thalia. "The projectionist" es un disparo certero que sube y baja, donde los arreones eléctricos son todo una batalla de precisión angular. La que más me gusta del disco, viene enseguida, "Poison letter", donde la tensión se dispara, donde llegamos casi al noise, en una febril contienda instrumental que ostias, te hace de nuevo sentir que el calendario se paró hace muchos, muchos años. Brutal.

El apoyo vocal de McCarthy, casa a la perfección con la contundencia de las dos guitarras de Zadek y Sanford ("A house inside"), recreando un mundo de aristas y mala leche. "One in two" es desgarradora, afilada, melodía con cuchillas, racimos de intensidad y lamentos que suenan a demolición.

Los tres componentes nacidos de formaciones bostonianas, conocen a la perfección el truco, la siderurgia de la mecánica de las guitarras que duelen, demostrando una comunión perfecta que en directo debe de ser la leche ("Untie me).

"Cannibal chatroom" tira de arrojo para acercarse a Sonic Youth y "Hole in nature" es bombón venenoso, catarsis contenida que poco a poco se dispara y te agrede con una insolente belleza. Para acabar "Hollow", otra poderosa y agitada canción que te incita a volver a poner el dedo en el play y empezar de nuevo.

"Negative work", uno de los álbums que seguro estarán entre lo mejor del año por lo que aporta, por la maestría de sus miembros, por la desorbitada manera que tienen de confabularse para construir todo un teatro de fiereza y desgarro.


lunes, 15 de octubre de 2018

MUDHONEY. "Superfuzz bigmuff plus early singles" (1990)


Ahora que ya tienen en el mercado su nuevo disco tras cinco años de ausencia, "Digital Garbage", es el momento ideal de recuperar su primer y potente primer trabajo. En un principio, en 1988, sacaron un ep de 6 canciones, que se ampliaron hasta 12 en 1990 con esta edición revisada.

Para mi fueron la mejor banda de eso que se llamó grunge. Sus directos eran incendiarios, y este "Superfuzz bigmuff" es un catálogo interesante de la energía que desprendían en esos lejanos años. "Touch me i'm sick" fue su primer single y desde que se radió fue el himno de una banda liderada por Mark Arm y que tenían las cosas muy claras desde el principio.

"Sweet young thing ain't sweet no more" con sus aires de psicodelia arrastrada, es otra de las gemas de este disco que suena más joven que nunca a pesar del paso del maldito tiempo. Los vi en vivo en los 90, y eran una auténtica ametralladora que recordaban a The Stooges con píldoras punk.

Punk que sin arrugas muestran en la bestia "Twenty four" y que en "Need" transforman en un hit repleto de turbulencias y feedback. Simplemente bestiales. Mudhoney era una maquina engrasada de rock que producía flatulencias sónicas como la demencial "Chain that door" o setenteros y sudorosos espasmos ("Mudride").

Mudhoney siempre me gustaron más que combos como Pearl Jam o Soundgarden, compañeros de generación a los que siempre les faltó la caña que a Mudhoney sobraba. Más Punk con "No one has" y contundencia ilimitada con los medios tiempos de la brutal "If i think".

Cuando llegamos a "In'n' out of grace" ya no puedes parar de moverte con sus intrincados zigzags guitarreros, rabia, tensión, pulsiones al límite. "Hate the police" fue otro de los puntos fuertes de "Superfuzz bigmuff", calambres en los dedos, suciedad y corrupción, los sonidos de MC5 traídos por un túnel espacio temporal.

Un pasadote volver a escuchar a Mudhoney. Me pongo en marcha para la adquisición de su nuevo disco. Salvaje grunge.


jueves, 11 de octubre de 2018

DISAPPEARS. "Era" (2013)


Sin duda el mejor disco de Disappears. La banda de Brian Case (ex-90 day men, ex-The Ponys), se marcó el disco más angustioso, depresivo, y feroz de una carrera que empezó allá en el año 2008 y que tuvo su canto de cisne en 2015, con "Irreal".

Lo de feroz que digo al principio del artículo casa a la perfección con el primer tema del disco, "Girl". Una conmoción brutal de ruido, de shoegazing, de psicodelia, de kraut, de post punk, de... Se me agotan los estilos para definir la detonación de esta arma de destrucción masiva.

Su trabajo más anguloso, el más hermoso, el más hipnótico. Con "Power" si subes el volumen entras en trance, te descolocan con un post punk lineal y decadente, espejo roto en la cara de la normalidad. Los de Chicago grabaron el disco en la casa de Albini, Electrical Audio, y el sonido no puede sonar más envolvente y marcial.

Los nueve minutos de "Ultra" se te meten en el cerebro, urgan en tu psique, gritando con su minimalismo industrial, con sus cohetes artificiales industriales, maquina engrasada con vísceras y fulgor, con detritus y aceite de desechos. Vaya sonido!

Cuando Disappears bajan el pistón y nos sumergen en ácido de corazón, nacen estalactitas emocionales como que la titula el álbum. De esos temas que te pondrías sin parar hasta que se agote la electricidad del mundo. Himno de un época en penumbra.

"Weird house" suena a unos PIL convertidos en robots con alma de rugidos, suspiros en vena, inhumanos hasta en el respirar. "Elite typical" es un volcán de fragancias impactantes, un surco de petróleo, un velero de desolación.

Para terminar, "New house", oscura, tétrica, decadente, pastillas para no dormir, pulso que se ralentiza, catarsis íntima. Sofocante y necesario viaje, este "Era", un martillo pilón de sueños extremos, el post punk del apocalipsis.

FACS, se llama la continuación a Disappears, con miembros de la banda, con disco en este año,"Negative houses", donde continúan dándonos sustos.


martes, 9 de octubre de 2018

FLASHER. "Constant image" (2018)


Menudo subidón el primer trabajo de este grupo de Washington. El trio formado por Taylor Mulitz, Daniel Saperstein, y Emma Baker, les basta solo media hora para poner el reloj a cero del indie rock con pinceladas de punk, noise pop, juventud a raudales, guitarras juguetonas y tarareos que te nacen por doquier.

Desde que suena la inicial "Go", donde se parecen a una especie de Stereolab en versión noise, te das cuentas que estos chicos todo lo hacen bien. "Pressure" es un fogonazo que aturde, con unos teclados new wave leves, que no quitan protagonismo a la tensión eléctrica del tema.

Mi favorita, la más tranqui, "Sun come and golden", una delicia pop, melosa, melódica, artesanía instrumental por doquier. En "Material" se desliza sin sonrojo y valentía, la pasión de la banda por totems sagrados como Pavement o Pixies. Les queda de miedo. Aguerridos, corazón pop, afilados y contundentes.

Y es que los temas de Flasher son directos, ruidosos, también combativos y cruciales. "XYZ" es una amalgama de zigzags guitarreros que da paso a "Who's got time" otro juvenil garbeo por la electricidad bien entendida. "Skim milk" es puro Joy Division, post punk alocado y minimal, para en "Harsh light" entretenernos con una sacudida de efervescencia extraña de pop estrafalario.

La más cañera del lote, "Punching up", feedback y crujidos, coros que se llenan de pus y que dan paso al ultimo disparo del disco, "Bussines unusual", radiante, indie de toda la vida, rabia contenida. Flasher, un grupo a seguir muy de cerca.


domingo, 7 de octubre de 2018

BLACK ENGINE. "Ku klux Klowns" (2007)


En Black Engine se esconden los miembros de la banda italiana de experimentación sonora, Zu. Y los que nos muestran desde la inicial "I hate clowns" no puede ser mas avasallador, bruto, experimental, para el que escribe. Es como una versión demoniaca de John Zorn. Eso por decir algo.

Porque lo que "Ku klux Klowns" esconde da miedo. Transgresión, saxos autogestionados, guitarras crispadas, ruidos y lobotomía. Todo junto, todo separado, en una especie de catarsis de free jazz del tormento (la que titula el cd parece una pócima de veneno que te destroza el cerebro).

Si la portada es chunga, el contenido del disco es peor. "Bones circus", juega a una especie de metal atormentado, repleto de aristas de juegos violentos y desalmados. Y es que hay que tener la cabeza muy chunga para hacer cosas como ese doom metal jazz que se llama "Fishtank midget surfer".

Son amenazadores, como calambres en tus sesos,te seducen con el aullido sonoro, con la especulación que en ""A wolf day", con ese bajo serrucho paseando por los confines del asco, convierten en la cima de este envolvente e interesante trabajo.

"Cut it, pack it, ship it" es otra nota a pie de página, otro desarrollo de esos locos que te desinflan y te hacen producir llamas. Luego, en "Mene tekel peres" se aproximan al una especie de mathrock de vanguardia.

Más extrema aun sin cabe es "Controversy over the east bank", música sinfónica del caos y la adversidad. "The humillation of an impotent god" navega en el mismo Hades que el resto del disco. Una elucubración malsana que incendia y reclama su sitio.

Porque la música, la verdadera recreación del sentir del humano, cuando se convierte en un grito sin continente, provoca estampidas tan necesarias como este disco de Black Engine. Duro, estomagante, pero a la vez, una delicia, una puñetazo a los cielos. El ruido que mismamente se escucha en el Infierno....


viernes, 5 de octubre de 2018

dEUS. "The ideal crash" (1999)


Dieron el pelotazo absoluto allá en el lejano 1994, cuando editaron el descomunal "Worst case scenario", un estridente y melódico grupo de canciones, que a los belgas, en plena vorágine años 90, les sentó de maravillas para porque no, acercarse a los que allende de los mares Pixies, Pavement  y otros titanes, estaban confeccionando para que aquellos jóvenes nos volviesemos unos encantadores orates.

"The ideal crash", fue su tercer disco, y aunque no supera a su primer trabajo, está repleto de lugares donde echar la vista atras ("Put the freaks up front"), con certeros disparos de baja intensidad pop ("Sister dew"),  o aproximaciones al orbe sónico de EELS, ("One advice, space).

Sin embargo, cuando la banda de Tom Barman te deja más enganchado es cuando te seducen con sus estalactitas de corazón, como en la increíble "The Magic Hour" o como en la la que titula el cd, volar con sus himnos delicados, independientes, solemnes y a la vez leves.

Otro hit instantáneo fue "Instant street" y la cañera "Everybody's weird", otro entramado de zig zag compositivo, de luces y sombras enmarañadas por sendas reconocibles, pero igualmente disfrutables. Acaban "The Ideal crash" con "Dream sequence # 1", letanía triste y arrugada, papel roto en pedazos tirado al aire en busca de palabras por siempre olvidadas.

Los de Amberes pusieron fin a su carrera con un recopilatorio de su carrera "Selectec song 1994-2014", donde se puede volver a repasar y disfrutar un cancionero rico en seducción y dulces salvíficos de buen indie rock.


martes, 2 de octubre de 2018

ILEGALES. "Rebelión" (2018)


Recién salido del caldero del averno, de las tripas de Hades, "Rebelión", el último trabajo de Jorge Martinez y sus chicos, ya esta disponible para que nuestras orejas sigan pervirtiéndose con los slogans de Jorge, el mayor artista que tenemos por estos lares.

Ya en junio nos deslumbró con el video de la canción que abre el cd, "Si no luchas te matas", una arenga a la revolución y a la no docilidad, a levantar el grito y a no quedarse parado. Rock con aristas, conciencia de clase de furia y determinación. Jorge, el rey del stick, ha vuelto en plena forma.

Ilegales ya no sorprenden con su propuesta. Ni falta que les hacen. "Mi amigo Omar", pudiera reposar en la misma estantería auditiva que "Odio los pasadobles". Si, han pasado un huevo de años, pero Jorge consigue prendernos una sonrisa y un baile desenfrenado.

Rock. Lo suyo es el Rock y el no acatamiento de las vulgaridades del mercado musical actual. En "No tanta, tonto",  en plan rhythm blues astur, aparecen drogas, excesos, enganches, y esa melodía que tanto nos gusta de Ilegales. Megáfono en mano Jorge continua tras más de 35 años en la autopista del infierno, con la misma mala leche que siempre, con el tridente preparado para confeccionar buenas barbacoas de lameculos, imberbes, archiduques de la fealdad ("Mundo carapijo").

"Rebelión". No ha podido titular mejor el disco el amigo de los tiempos salvajes. "Tatuaje invisible" sigue por la misma senda marcada por su guitarra nigromante, con sus parrafadas insólitas, incautando corazones, agitando la coctelera de la sedición y la buena locura.

En "Horóscopo", aprietan el acelerador contra los vaticinios que orientan la voluntad y en "Suicida", teclados incluidos, se para en el mundo de la decisión fatal. A su manera, claro, siempre a su manera. "Mi copa y yo" es la vida de Jorge en dos minutos de tralla y de épica beat, para seguir con la más cañera del lote, "Andad de día".

Mi favorita, la última, "El bosque sangrante y sombrío". Como antes hicieron en "El corazón es un Animal", "Hacia las profundidades" o "Las rosas trepadoras asesinas",  Jorge nos pone los pelos de punta; lírica estrangulada, suspiros de esos que anticipan el peligro, guiño hacia el ocaso o quizás hasta la victoria definitiva. Ya veremos.

Jorge, nuestro tahur, el guerrero indómito, la huella imborrable de unos años que seguro no volverán. Testigo de tantas cosas, alcahuete pendenciero y justo alabador de una forma de ver el arte tan personal como necesaria. Solo nos queda gritar con el puño en alto  "Rebelión", y sacar de nuestros trasteros nuestras viejas botas, los pinchos que asustan y la esperanza que necesitamos....


domingo, 30 de septiembre de 2018

DAVID SYLVIAN. "Manafon" (2009)


Nunca había estado más cerca de la vanguardia el ex-Japan David Sylvian que con "Manafon". Un disco arriesgado, hermoso, potente, de escucha larga y minuciosa, donde a cada paso, a cada canción, te ves hechizado por la voz y los artilugios de Sylvian para introducirnos en el bosque que nos muestra en la portada.

Valga "Smal metal gods", para empezar con esta aventura repleta de extrañamiento, de jazz raro, de lentas aproximaciones hacia el silencio. Un silencio incomodo, visceral,sedoso. Los temas de este disco se grabaron entre los años 2003 y 2007, y fue en el 2009, cuando Sylvian se dedicó a reunirlos para este "Manafon".

Y aquí hay riesgo y fragmentos que son canciones ("The rabbit skinner"), y espeleología donde se percibe el arte de un artista que nunca se ha acomodado ("Random acts of senseless violence"). Los diez minutos de "The greatest living englishman" es una concatenación de sonidos abstractos, de luces en penumbra, maravillas para gozar.

"Snow white in Appalachia", busca el refugio de la naturaleza como eje fundamental donde urdir un alarido de zigzag sónico, donde David parece el supremo vate de una legión de servidores de la sombra.

También es hermosa la dedicatoria a la poeta Emily Dickinson en el tema que lleva su nombre y en "The department of dead letters" juega con el jazz oscuro, extremo, lento y demencial. La que titula el disco,es la que acaba esta sin duda experiencia para los sentidos, para escuchar en solitario, bien alto, para que los hados del mundo subterráneo acudan si les place a tomar un té a tu casa.


viernes, 28 de septiembre de 2018

THE TWILIGHT SINGERS. "As played by The Twilight Singers" (2000)


Cuando Greg Dulli dio de baja definitiva a The Afghan Wings de la lista de grupos que en los 90 nos rompieron el corazón, sabía que no se iba a quedar parado mucho tiempo. Su garganta profunda, sus ganas de hacer del soul un arma para contagiarnos de vigorosas guitarras, no se podían perder.

The Twilight Singers, es la segunda parte de la serie que comenzó con The Afghan Wings, y este "As played" fue su primera nota a pie de pagina, acompañados por el grupos Fila Brazillia. No entiendo porque muchos de sus seguidores se sintieron defraudados con el cd. Desde que comienza a sonar "The twilite kid" y la lírica y tranquila "That's just how that bird sings", parece que nos encontremos ante otro disco de los Afghan.

La misma sutileza, la misma forma de armar las canciones con delicada armonía, con un festejo de suavidad que contamina. "Clyde" y ese bajo que se mete en las entrañas es un verdadero sonajero de calor y densidad bajo cero. Funk lento, suculento manjar que no defrauda.

"Love" con ese piano que empieza a poseernos, es otra de las destacadas, otra forma más de afianzar el sonido de antaño en su siguiente reencarnación. Y "Verti-marte", con recitado en francés femenino incluido es otra pasada, otro de esos pelotazos de soul indie que te hace saltar del sillón. En "Last temptation" Dulli juega como nunca con su voz para en "Railroad lullaby" mandarnos de un gancho certero a los 70.

Para terminar, el apoyo electrónico de Fila Brazillia en "Twilight", eco para decir adiós, para que no perdamos de vista a este portento que nos regaló cuatro discos más como The Twilight Singers que no hay que perderse.



martes, 25 de septiembre de 2018

PRAM. "Across the meridian" (2018)


11 años hemos tenido que esperar para tener de nuevo con nosotros a Pram. Desde que nos dijeron hasta luego con "The moving frontier", pensabamos que Pram ya se habían jubilado, con el honor de formar parte de la primera avalancha de grupos de post rock, marcianos de una pista de baile sideral donde cabía de todo.

Oyendo el inicio con "Shimmer and disappear" podemos estar tranquilos. Son los mismos que nos hipnotizaban con discos como "Sargasso sea" (1995); los que ejecutaban a su manera jazz, easy leasing, pop marciano, embrujadas tonadas para dar y tomar.

Rosie Cukston sigue cantando como un ángel en trance de mariposas congeladas ("Thislesdown"), y junto a Matt Eaton y Sam Owen, se las apañan para confeccionar curiosidades híbridas de lirismo raro ("Electra") junto a músicas de discotecas al libre albedrío ("Wave of translation").

La música de Pram es caótica y sin prejuicios, es una cubo donde se meten estilos y se mezclan sin rubor y con apasionamiento. Donde nos topamos con minimales estructuras decadentes como "Ladder to the moon", y espacios para músicas de club venusiano como la orate "The midnight room".

Pram es una delicia. Una orquesta bien afinada en saber con arte su oficio de emprendedores de sonidos extraños ("Footprints towards zero") o tonadas de andar por casa con ecos a unos Stereolab ligeros de ropa ("Mayfly").

"Where the sea stop moving" es delicada y subliminal y el final con "Doll's eye", casi con ritmo de triphop cinematográfico les eleva al mundo de las burbujas contenedoras de aires nuevos de frescor y candor. Pram, el otoño que se acerca.


domingo, 23 de septiembre de 2018

WINDSOR FOR THE DERBY. "Calm hades float" (1996)


Con este disco, comenzaron su andadura discográfica esta banda de Florida,con Dan Matz y Jason McNeely como cabezas pensantes, de un proyecto que tomaba al post rock menos acomodaticio como referencia, para construir pasajes instrumentales misteriosos e hipnóticos.

Asi "One" es la primera parada en un viaje concreto de ruidos y oscuridades galvanizadas con electrónica."Calm hades float" es sugerente y extraño, nada en los lugares comunes donde Brian Eno crea burbujas ambientales ("Two"), para recorrer el mismo camino, pero a su manera que Tortoise, Pram, Main, Loop y otros grupos de la primera generación del post rock .

Las ideas estas claras desde el principio. Grabado en el label Trance Syndicate, más tarde se alojarían en uno de los sellos más importantes dela época, Secretly Canadian, y hasta la casa de Swans, Young God Records, tuvieron a bien de adoptarles, sabiendo la proyección musical del grupo.

"Three" es una de las más bizarras, kraut con calambres, suspiros cardiacos que en "Four" se convierten en una emocionante e intrincada concatenación de arpegios que quieren buscar un hilo conductor melódico. Como ese inicio en "Five" retozando en Joy Division para al poco, y esta vez cantando, construir una bella y paisajista hoguera de tranquilidad.

En "Six", les basta dos minutos y medio para tentarnos con subidas y bajadas de guitarra, punteos con aroma a levedad que dan paso a "Seven", la más portentosa y eficaz del disco, donde reparten fogonazos de especulación cercana al dark.

Cierran el disco con dos temas en directo, "Mythologies" y "Skimming", donde el mensaje se amplifica con corrientes fluctuantes de postrock especulativo. Buena banda Windsor for the Derby. Recomendable pararse ante su ultimo disco antes de la separación. "Against love" (2010).



viernes, 21 de septiembre de 2018

CROCODILES."Endless flowers" (2012)


Brian Welchez y Charles Rowell, lo tenían muy claro cuando formaron la banda. Los de San Diego quizás estaban un poco aburridos de que su devoción por Jesus Mary and the Chain, se quedará solo en eso, y decidieron dar un paso para recrear musicalmente (a su manera, claro), el ruidismo pop de los hermanos Reid.

Y joder que si lo consiguen. La canción que titula este tercer trabajo del combo, es una pildora de pop guitarrero, de electricidad que no se entumece, ruido tratado con melodías aspaviento. Y cuando la siguiente "Sunday (psychic conversation=9)" te desgarra los timpanos con su noise pop juvenil, ya te tienen convencido.

Hasta cuando se despojan de todo su arsenal decibélico, como en la tierna "No black clouds for dee dee", consiguen emocionar sin levantar demasiado la voz, sólo tweetpop de manual, eficaz y correcto. Pero es cuando se vuelven ariscos cuando suben nota. "Electric death song", es puro torbellino acariciador y en "Hung up on a flower" es donde es más evidente la influencia de Jesus and the Mary Chain, inclinándose con timidez hacia el shoegazing.

El aire sixtie que rodea todo "Endless summer" se hace más evidente en canciones como "My surfing Lucifer", para de nuevo en "Dark alleys" volver a la senda del feedback sin tapujos. Sensaciones añejas recuperadas con gracia por quienes no temen perderse en imitaciones vanas.

Para el final, "Welcome trouble" y "You are forgiven", otros dos pelotazos luminosos que te hacen brincar, y que definen con claridad las inclinaciones del grupo por los ambientes ruidosos siempre con matices.


miércoles, 19 de septiembre de 2018

IDLES. "Joy as an act of resistance" (2018)


Mejor disco del año hasta la fecha. Si ya me volví loco con su primer trabajo "Brutalism" (2017), este segundo los pone en la primera línea de fuego, allí donde se cuece la bilis y el grito desaforado. Los de Bristol siguen armando un discurso que no deja a nadie indiferente.

Ponen la diana contra el machismo, el racismo, las putadas que nacen de una sociedad enferma, y se enfrenten a ellas con rabia y actitud. Y van mucho mas alla. En "Colossus" hay veces que me recuerdan a unos Swans que se han pasado al post punk. Vaya sonido. Tema que avanza con el cuchillo en la distorsión y que acaba en un salivazo esplosivo.

"Never fight a man with a perm" es otra sacudida, como si Killing Joke hubiera vuelto a las andadas; ritmo marcial, peleas en el bar, ruido, mucho ruido, y sobre todo excitación. Porque escuchar a Idles te provoca, te incendia, te llama a la insurrección. Joder, lo que siempre ha sido el punk sin contaminar con poses tontas de imberbes yogurines.

Nada en "Joy as an act of resistance" sobra. Todo te hace mover los pies, gritar, agitarte y soñar con la revolución. "I'm scum" es otro himno desenfrenado, otro callejero grito de rabia al compas de guiños a The Fall. Brutal.

Llevaba esperando todo el verano la aparición del disco. Ha merecido la pena.Las paredes de mi casa sobreviven a duras penas a la excitación que provoca Idles. "Danny Denko" dedicado al lider de la banda inglesa Heavy Lungs casi parece una canción redskins. Un grito contra el racismo, a lomos de tarareos de pub. Y es que se pongan como se pongan nos dejan sin palabras.

Las canciones de amor de Idles, como "Love song", son como un desgarro, un veneno que te inoculan para ver las cosas de color demolición. Griterio, amor, te echo de menos, prendamos la dinamita, esto eso para que no me olvides, las guitarras estan ardiendo....

El punto del disco que produce más escalofríos es "June", donde Joe Talbot recuerda la perdida de su hija. Lenta, hipnótica, triste, terminal, para temblar. Y la lucha sigue y el desenfreno no para. "Samaritans". Épica, post punk de ese que ya quisieran Interpol.

Asi pasamos la mitad del disco y todavía les queda tiempos a Idles para continuar en la brecha de la adicción sonora. En noviembre vienen por aquí. No me los pierdo. Hacia tiempo que una banda no me causaba tamaña conmoción.

En "Television" se escoran de nuevo hace el punk. Y continuan sin perder ni un ápice la pegada, los intestinos del sentir se descolocan para en "Great" darle duro al puto Brexit a ritmo detonación. Maravillosos.

Cambian de registro en "Cry to me", donde se parecen a unos Cramps desairados y acaban el disco con "Rottweiler" la más ruidosa y animal de todo el disco con un final de esos que dejan huella.

Y es que como el titulo de su obra, la alegría es un acto de resistencia, y su alegría nos contamina, nos inflama, nos llena de orgullo, nos enfurece, nos hace sacar de nosotros el agitador que llevamos dentro. Idles, mejor disco del año. Veremos quien les quita el trono.