domingo, 24 de junio de 2018

AVISHAI COHEN'S TRIVENI. "Dark nights" (2014)


En este tercer disco de su carrera el trompetista Avishai Cohen, se acompaña del bajista Omer Avital y la batería de Nasheet Waits. Y como ya nos tenía acostumbrados en sus dos excelentes discos anteriores, Avishai Cohen hace que amemos la noche. La noche difusa de clubs repletos de oscuridad y neones, de luces que son maravilla y tambien perdición.

Las dos primeras gemas del album, "Dark night, darker day" y "You in all directions" son dos semblantes especulativos de jazz sin prejuicios, de silencios tristes, de sonidos siempre bajo el albur de la trompeta que parece reptar sueño y ardor.

La aparición en el disco del clarinete de Anat Cohen y el pianista Gerald Clayton, como apoyo a la banda, hace que estemos ante un sobresaliente ejercicio de jazz íntimo, apocado y sugerente ("Betray").

El fantasma de Chet Baker sobrevuela temas como "Goodbye  pork pie hat" (de Charles Mingus) y hasta se atreven con toques free en "The Oc". La maravillosa y cándida "Shiny stockings" da paso a la triste "Lus life", un puntazo para flipar mientras el domingo avanza entre calor y siesta.

Para terminar este gozosa aventura, "I fall in love too easily" con Karenn Ann a la voz, dando a la tristeza aires de melancolía. Un disco de esos que se disfruta desde la primera escucha. Susurros, tranquilidad, calma y mucho amor. Jazz para cabalgar entre rosas y lágrimas prendidas en rumores de besos....


viernes, 22 de junio de 2018

HOPE OF THE STATES. "Left" (2006)


Solo sacaron dos discos antes de separarse, "The lost riots" (2004), y este interesante "Left". La banda inglesa no tuvieron un recorrido largo, pero si dejaron buenas canciones, con su forma particular de hacer un post-rock con toques indies para todos los públicos.

Y la verdad es que aunque a veces se acerquen con peligro al desfiladero de la épica algo impostada ("Blood meridian"), su escucha merece la pena. Suenan competentes en la potente "Sing it out" con aires de Magazine y "Bonfires" es otro cúmulo de dramatismo que sirve como señuelo para hacerlos creibles.

La banda de Sam Herlily y sus chicos no tienen reparos en agasajarnos con lírica transportadora de cuentos cegadores donde la intensidad te abrasa el corazón ("The good fight"), o regalarnos tropezones de savia hímnica como la que titula el cd.

"Industry" tiene ramalazos de post punk y en "This is a question" puro viaje hacia territorios donde perderse en facil entre cohetes de susurros y largos mantras electricos. "Four" es cañera y en "January" con el piano como actor protagonista, suenan trágicos pero sin pasarse.

Al final, "The church choir", ensalada de indie rock, con bálsamo de postrock. Otra entelequia de suspiros y llantos matizados. Buena banda que se despidió sin mucho ruido, que tampoco ha dejado una gran huella, pero que se escucha con la simpatía del paso efervescente del tiempo.


miércoles, 20 de junio de 2018

IDLES. "Brutalism" (2018)


Vaya ostiazo de punk el del grupo de Idles. Vaya pepinazo. Basta con ponerte solo la canción que da inicio al disco, "Heel/heal", con una marabunta de gritos que son sopapos inflamados, alergia a la tranquilidad, soberbia y rudeza.

Al poco, otro himno. "Well done", pegada y sacudidas, rutilantes y fogosos, eléctricos, bestias, compulsión macarra, sloganes para votar y explotar. El bajo de "Mother" empieza reptante, sinuoso, para al poco proclamar todo un alarido incendiario rompedor, post punk que fustiga y no deja señales.

"Date night" es otro pedazo de tema que mira de reojo a los Dead Kennedys, para en "Faith in the ciy" prolongar la sensación de que estamos ante una banda que va a ser muy grande. Estruendo, paradas rítmicas, ecos de PIL, garganta rota mientra la electricidad te pide combate.

Y es que "Brutalism" es un no parar. "1049 gotho", rápida, incendios que no pasan de moda, fogatas que interceptan aires desmesurados, toneladas de hielo roto por un aullido que da miedo. Feroz es también "Rachel Khoo" que me recuerda algo a Sleaford Mods en versión guerrilla urbana.

No para el punk. "Stendhal syndrome" es una corriente frenética de pogos que inundan mi habitación y "Exster" es otro convite de  lírica de la destruccion. Muy punk, muy punk. Mucha mala inquina fabricando pavor.

"Benzocaine" es un universo de luces que se enfrian entre pánico y demolición y "White privilege", es otro plan de noche para corear dinamita. Para terminar, la placidez especial de "Slow savage", estertores, duelo a la luz del adios, ira y frustacion.

Idles, junto a Shame, uno de las hechos más brillantes venidos de las islas. Grupos a seguir por su sensación de peligro, por su comodidad en el caos.


domingo, 17 de junio de 2018

ASH. "Islands" (2018)



Ojala todo este último disco de la veterana banda norirlandesa fuese como la canción que lo abre, "True story", todo un vendaval de guitarras y melodías que navegan en un mar de power pop e indie estupendamente facturado.

Escuchando este inicio recuerdo cuando eran aguerridos pero también líricos ("1977" (1996)), un grupo de esos que llamaba a subir el volumen y votar. La cosa parece que sigue en su sitio cuando suena "Annabel", otro hit instantáneo, otra punzada de pop fuerte, donde Tim Wheeler su cantante y líder sigue en plena forma, recuperando el sonido que grupos como Adorable construyeron para confeccionar nuestras grabaciones de sin dolor.

Hasta aquí todo bien. La casi punk "Buzzhill" es un trallazo directo y bien urdido, un derechazo de juventud airada. La cosa empieza a torcerse cuando suena "Confessions in the pool", inofensivo britpop para salir al paso, bajando de golpe todo el subidón de un comienzo sideral.

Tampoco ayudar a subir nota la ñoña "All that i have left", que se acerca con peligrosidad a lo peor de Weezer. Vaya, parece que me había hecho demasiado ilusiones con este regreso después de tres años de parón tras el discreto "Kablammo!". Y es que la sonrojante "Don't need your love", con ese aire playero apestoso, los quita de un golpe toda la credibilidad que podían alcanzar si hubieran seguido afinando sus cuerdas con conmoción.

Despropósitos sin gracia como "Did your love burn out?" o infantiladas cursis como "Silver suit" no dejan más que sopor y hastío. Junto al último disco de The Men, este "Islands" de lo peorcito del año salvando los primeros temas del álbum. 


miércoles, 13 de junio de 2018

DOMINIQUE A. "La fossette" (1993)


1993. Ya ha llovido desde que Mr. A. sacará este primer disco. Grabado en su casa de Nantes con un magnetófono, se nota desde que empieza a sonar "Vivement dimanche", que estamos ante un creador que empieza a dar sus primeros pasos, dejando entrever lo que vendría después.

Ya en "Février" aparece casi a escondidas sesgadas melodías que serían en sus trabajos posteriores consignas para su evolución. "Trombes d'eau" suena underground, con una guitarra casi post punk y un aire de busqueda total, que es la que el disco despide tras sucesivas escuchas.

Trabajos como "La mémoire neuve" (1995) o "Remué" (1999), no se entienden sin este primer y esforzado documento sonoro donde Dominique A, juega sus bazas, mostrándose a veces esquivo y extraño ("Mes lapins") y otras, como en "Sous la neige" reconstruyendo la chanson con cachivaches electrónicos en baja intensidad.

Flipas con el sonido tecno de "Le courage des oiseaux", aunque como más me gusta Dominique A, es cuando la guitarra se cruza en su camino  y acompaña sus disquisiciones líricas ("Les habitudes se perdent").

"La fossette" (palabra que designa esa hendidura que se nos queda en la cara cuando sonreimos), es un cd donde están los pilares donde Dominique A, edificará su estable e interesante obra, y donde canciones como la minimal "Passé l'hiver" o la bohemia "La folie des hommes" tejen redes de imantados ecos placenteros. Album a recuperar.



lunes, 11 de junio de 2018

TOM VERLAINE. "Tom Verlaine" (1979)

Television fue una de las bandas más originales, provocativas y creativas que dió New York a finales de los 70. "Marque moon" es un disco que no se puede prescindir, que debes de tener sí o sí. Junto a Richard Hell nos inundó con canciones redondas, con esa manera tan peculiar de Verlaine de tocar la guitarra, con su inconmensurable voz llevando siempre la batuta.

En 1979, sacó su primer trabajo en solitario, nueve canciones que parecen querer quitarse la sombra de Televisión, dando prioridad a la melodía y a temas cercanos a la new wave que en esa época predominaba en emisoras y ciudades.

"The grip of love" es el inicio de fuerte del disco que da paso a "Souvenir from a dream" con cierto aire Talking Heads. Sonidos de los setenta, a veces barrocos y engalanados de fraseos y serpentina guitarrera ("Kingdome come"), y otras donde Verlaine nos regala con sus punteos criminales, marca de la casa, puro disfrute sónico ("Mr. Bingo").

"Yonki time" es bizarra y "Flash lightning" es una luminosa concatenación de melodías para pasar un día feliz. Acelera la marcha Verlaine con "Red leaves" para en "Last night" con el piano como señuelo principal construir un dédalo de ternura abisal.

Para acabar, "Breakin´my heart" velvetiana hasta la médula. buen final de un disco que daría el pistoletazo a una potente carrera. Y es que ese sonido de guitarra es de las cosas que uno no puede pasar por alto.

jueves, 7 de junio de 2018

ANNA VON HAUSSWOLFF. "The Miracolous" (2015)


Desde 2010, con su minielepe "Track of time", la sueca Anna Von Hauswolff viene dejando pelotitas de pan envenenada en caminos que rallan la oscuridad, para que sigamos su paso, para que nos contamine su negra contienda que tanto debe a Swans

"The Miracolous" es su trabajo más potente, el más arriesgado, al que pone todos los sentidos en la excitación de la cordura. La exhuberante "Discovery", con sus ocho minutos de post rock épico, gótico, deja paso al órgano en "The Hope only of empty men", donde parece que estemos ante una recreación de los mundos místicos de Dead Can Dance.

Hasta en "Pomperipossa" parece en tramos del temas que rinda homenaje a esa otra maga de lo negro que es Diamanda Galas. Soltura y fuerza vocal no la sobran a la sueca, que en "Come wander with me/deliverance", consigue en sus diez minutos, y con esa entrada majestuosa de teclados, construir una sinfonía que poco a poco se torna amenazante y ruidosa. Si, Michael Gira mientras se toma algún trago de veneno, estoy seguro que disfruta con Anna.

"En Ensam vandrare" es una pieza lírica bella que da el paso a "An oath" con suspiros por los cuatros costados, ensamblados en un ordenado desfile de voz amenazante. "Evocation" es dura, contundente, lineal, machacadora, también cautivadora y repleta de rubor.

La que titula el cd navega en el incertidumbre del mal y "Stranger" es otra gema que nace desde ruidos naturales, dando la bienvenida a otra orquestación de la melancolía. Su reciente disco "Dead magic", (2018), adolece de la profundidad de las canciones de este buen disco. Aquí todo se desarrolla entre salmos y guiños a los cisnes. Y claro, así, todo es más fácil. Oscuridades divinas....



martes, 5 de junio de 2018

LOBISON. "La industria de los sentidos" (2018)


Estamos de enhorabuena. Los sevillanos están de nuevo entre nosotros. Después de dos enormes discos que ya aparecieron por aquí ("Perro amor" (2103)  y "Solo" (2016)), "La industria de los sentidos", el más arriesgado de este trío de indispensables, viene como lluvia ácida fina que nos cubre y nos anega.

Y es que Lobison nunca han sonado más oscuros que ahora. "La Ira" es el comienzo, un interludio donde Juamba d'Estroso sigue con esa vozarrón en algún lugar recóndito entre Patxi Andion y Nick Cave, escupiendo post punk entre otros líquidos abrasadores.

Le acompañan Santi García al bajo y Jaime Neria a la batería. Aquí tenemos de todo;  extraño blues electrificado y extremo en "Ansia brutal", melodías que nos recuerdan la lírica estrangulada de "Solo", como en la impactante "Desde la casi nada", o rubores atenuantes de sudor y desgarro en forma de vaho venenoso ("Placer y miedo").

Cada vez Lobison suenan más australiano. Este lobo ha emigrado y ahora se ha hecho colega de dingos solitarios de gritos y conmoción. Kim Salmon y Cave, los grandes espacios del corazón tomados a la fuerza por mil versos, la sensación de aislamiento en temas como "Ángel apátrida" que no da concesiones a lo fácil, que repta entre alambiques de guitarra hacia alguna parte desconocida.

"Decadentes" es puro blues desnudo y desabrido que da la voz a "De vueltas", otro salmo libre de ataduras, polvo en el camino para que te emociones sin paracaidas. Para terminar, mi favorita, "Hermanos 21.10.70'S", un himno en toda regla decadente y visceral, de esas canciones que Lobison ejecuta para que no se te vaya de la retina de tus oídos durante tiempo.

Lobison sigue en estado de gracia, continuan con su sonido particular; no seguir ningún camino de los grupos de por aquí que todos conocemos. Lobison en plena salud y vitalidad, a lomos de algún rayo salvífico llevando la voz de las arterias a confines de nocturnidad.


domingo, 3 de junio de 2018

AMERICAN FOOTBALL. "American Football Lp 2" (2016)


17 años después de su anterior disco, (por ciento también homónimo) American Football, sacaron en 2016 un disco de esos que rezuma ternura, efervescencia emo, cataratas de guitarras cristalinas, de esas que hacen daño pero molan.

"Where are we now?", la primera canción del disco, es pura orfebrería, delicadeza al por mayor, sensibilidad de esa que te hace enmudecer. Me gusta el emocore. Sobre todo cuando consiguen melodías tan transparentes como "My instincts are the enemy".

Este segúndo lp tras un mogollón de años en silencio es pura dinamita interior oír cosas como "Home is where the haunt is"; se te eriza la piel, cierras los ojos, flipas ondas de esas que arrullan y te mecen y contagiado por el esfuerzo, suspiras calcamonías.

"Born to lose" es otra delicia, flores curtidas entre vahos y porcelana, granizos de rocío y sensibilidad a flor de piel. Merecío la pena la espera de estos casi 20 años. Este disco sigue la misma estela que su primer trabajo. Logrados racimos de luz atemporal ("Give me the gun") junto a arpegios de seda rodante y emocional ("Desire gets in my way").

Para terminar, "Everyone is dressed up", otra oda enigmática de suavidad sin límites. Todo un lujo volver a toparnos con uno de los combos que mejor a convertido en emocore en una ordalía de canciones para sentir.


jueves, 31 de mayo de 2018

AINARA LEGARDON. "Ainara Legardon" (2017)


Pedazo de disco que se sacó de la manga Ainara Legardon. Pedazo de 10 canciones que navegan en rock con toques de noise, con sombras que dan paso a un montón de electricidad, gotas de vanguardia para enredar a las palabras que Ainara dispara entre neblinas de feedback, asonante grito en el vacío, ralladura emocional ("Como lobos").

Tras seis discos, este homónimo álbun es un estilete que se te va clavando a cada escucha, un montón de excusas y de valentía para subir el volumen hasta volvernos sordo. "La espera" es pura catarsis, es como una versión no wave de PJ Harvey. Demencial, crudo, espeluznante, todo un puntazo.

"Frío" es concisa, árida, como un enjambre de tensión que busca el desarraigo. Como la angustiosa y minimal "Déjalo", que transpira por todos los poros densidad, dardos de desasosiego. Las nieblas no paran, se desperezan mientras el tambor de guerra de "La isla (hasta quebrar) deja a Ainara con su voz desnuda frente a un pelotón de guitarras distorsionadas en un bello y peligroso caos.

Todo el álbum es una confeti aciago, es una dureza inigualable, donde la potencia duplica las palabras en hechizos incómodos, en virulencia y desgaste ("Aunque pierda). Noise rock de mil penas es "No ha sido ni es" y "Témpano" es otro duro combate de música sin concesiones, alegoría de lo difícil en un territorio musical el nuestro, plagado cada día más de grupos a olvidar.

Quiere sonar algo más relajada "Aquellos", pero no puede. Se intuye la profecía del miedo, la indocilidad de una música, de unos músicos, que hacen todo lo posible para que su mensaje se acerque por momentos a Swans.

Para terminar, 16 minutos. Eso es lo que dura "Agota", otro pedazo de cielo para estremecerte y gozar, para disfrutar de un disco de esos que debería sentar cátedra. Aquí todo es libre y salvaje. Aquí todo sale del corazón sin acondicionamientos ni memeces. Ainara Legardon, con la mirada puesta muy lejos, donde muchos no llegarán aunque quieran.....


martes, 29 de mayo de 2018

DAVID BOWIE. "Nothing has changed" (2014)


Artículo 1000 de Discos Pensados. Joder, se dice pronto. Siete años y medio de música, letras, emociones, descubrimientos, decepciones, amigos que se acercaron por aquí a chatear (en el sentido figurado del chateo en su mejor expresión, un buen vino para sembrar confianzas) gustos, para compartir palabras y más palabras.

1000 artículos. El blog se está haciendo mayor como el que escribe, sin marchas forzadas, solo escuchando lo que acontece, poniendo la música sobre el espacio aéreo de la habitación e intentando conseguir cuanto más sorpresas musicales mejor. Eso es buena señal de que algo se mueve, aunque últimamente las bandas que salvan el viaje son las que escuchabamos en los tan añorados 90. Superchunk, Dinosaur Jr, Yo la Tengo, Thurston Moore y demás compinches del bello ruido, superan con creces los  tímidos intentos de que las nuevas huestes puedan aportar algo más que pose en en el panorama actual.

La verdad es que el tiempo pasa veloz. Los años se deshojan de los calendarios, pero sigo sintiendo la misma curiosidad como cuando en los 80, me compré mi primer vinilo, el "Black Market" de The Clash. Y es que la música siempre ha estado ligada a los avatares que me ha tocado vivir. Testigo fiel del arrojo y la catarsis de los 20 tacos, ahora casi llegando a las 50, compañera que sigue trayendo rumores para acompañar el devenir de los días.

Para esta excepcional ocasión he querido elegir un disco recopilatorio. El mejor quizás del duque, del artista más grande que ha dado la música moderna. Tres discos (antes hubo otra edición en doble cd, pero ésta es más completa), donde poder pararse desde el principio hasta el años 2014, con el regalazo de una composición nueva, la que abre el CD 1, "Su (or in a season of crime)", como una antesala de los que más tarde Bowie nos iba a regalar. Pedazos de vientos, con ese aire jazz, enigmática, y esa voz que tanto invita al sueño.

Que mejor manera que David Bowie para llegar al articulo 1000 de Discos Pensados. Me lo compré hace unos meses y lo tenia guardado para la ocasión. De los 3 Cds, mi preferido, es el 1. Me llega más las últimas etapas de este mago de conejos siderales.  "Where are we now" de "The Next Day"(2013), es todo un pasote, con esa ternura agradable, con ese fogonazo de lirismo estremecedor. Como esa remezcla de James Murphy y Steve Reich, de "Love is lost" del mismo disco.

La guitarra y la melodía de "The stars "are you tonight" me sigue poniendo la piel de gallina y ya pasando a "Reality", "New killer star", es otra de esas canciones que perduran en mis silbidos. Podría estar canción por canción, y quizás me haría falta un mes para acabar este articulo. Por eso doy un salto y paso al Cd 2, abriendo con "Buddha of Suburbia" , la eterna "Absolute Beginners" , "Blue Jean" o "China Girl", clásicos de esos que jamás perecerán.

El día que todos nos vayamos a tomas por saco, deberían de tener preparados drones con unos buenos altavoces para que por lo menos los insectos, puedan seguir funcionando con buena música de fondo. Y es que Bowie no tiene edad, no vence su pose, su rayo en la cara, sus vestimenta, su estrella negra fúnebre que tanto pena nos dió.

"Let's dance" suena, dejo los cascos en el escritorio me doy un bailecito en el salón, me retuerzo un poco con cuidado de no hacerme daño, y me dejo llevar. La ostia, David, la ostia. Luego viene "Heroes" y ya viene el climax total, el subidón, los recuerdos del pasado, cuando los espejos del ayer reflejaban sombras oscuras que siempre guiñaban un ojo burlón.

El tercero empieza con "Fame" y se da la mano con "Rebel Rebel", "All the young dudes", hasta llegar hasta las primeras grabaciones de Bowie en mono en el año 1964, con ""Liza Jane". Monumental, espacial, demiurgo de moda, arte, estilos, artista en vivo, creador absoluto.... La verdad es que el hueco que ha dejado es tan monumental que su desaparición puede servir como símbolo del ocaso de una Edad Mágica de hacedores de estremecimiento que jamás volverá.

Valga mi artículo 1000 como dedicatoria hacia el artista total. Cuando alcance el articulo 2000 del blog espero abollarme a mi mismo de tanta buena creación musical dentro de 7 años. Si no es así, como me temo, ya buscaré en el baúl de los discos inmortales otra excusa para dar al personal la tabarra.


domingo, 27 de mayo de 2018

SUPERCHUNK. "Come pick me up" (1999)


Ahora que no hace mucho pasó por Discos Pensados, el magnífico y juvenil disco de la banda de Mac McCaughan y sus chicos, toca poner el retrovisor en funcionamiento e irnos hasta al 1999, donde encontramos este encontronazo (una vez más) de pasión, desborde guitarrero, melodía y agitación.

Jim O'Rourke fue quien se encargó de un trabajo que se mueve a la maravilla entre la excelencia tierna y ronroneante y los avispones de guitarras, como las dos primeras gemas que abren el disco, "So convinced" y "Hello hawk", hasta con violines jilgueros.

Hasta Bob Weston, de Shellac, se pasa por "Come pick me up" con su trompeta, para meter ruido en esta gran fiesta que siempre son Superchunk.  Maravilloso power pop es "1000 ponds", y "Good dreams", es un disparo en la frente de punk teenager marca Chapell Hill.

Oír Superchunk es padecer el síndrome de Peter Pank. Con ellos parece que aun tengamos 20 años. En "Low branches" suenan juguetones, trastadas de distorsión, luminarias de estrellas relucientes, para estar contentos cuando llama la tristeza.

El séptimo disco en la carrera de Superchunk fue un suma y sigue de altura como corresponde a una carrera sin baches. Te rompen el corazón con "Smarter hearts" y en "Pulled muscle" contiene en sus tres minutos toda la esencia de un grupo que de una forma magnífica siempre ha conseguido una cohabitación perfecta entre ruido y melodía, ("Tiny bombs").

Superchunk, una delicia, un secreto que todos deben disfrutar, un maremoto de sueños, una radiación necesaria para compartir. 


viernes, 25 de mayo de 2018

ALCEST. "Shelter" (2014)


La evolución musical de Alcest les ha venido bien. La banda francesa que empezó en sus primeros discos apostando por una especie de black metal extraño y atmosférico, ha ido puliendo su sonido hasta llegar al shoegazing.

Y es en este "Shelter" donde más acusada es la presencia de esos sonidos que se mueven en un mantra de burbujas.Si ya nos dieron pistas en su anterior disco "Les voyages de l'âme" por donde iban a ir los tiros, con sólo ponerte la cristalina "Opale", te das cuenta del cambio de timón agradable que han tenido los galos.

"La nuit marche avec moi", es una crisálida donde el duo Neige y Winterhalter hacen las delicias del escuchante con su armazón lírico para apabullar la calma. "Voix serenes" es una balada del espacio sideral,  un vaho balsámico donde arrullar voluntades y "L'eveil des muses" con ese final desgarrado, hace subir más aun la percepción de que estamos ante una gran banda.

Shoegazing que mira a Slowvide sin perder de vista las reflexiones personales de una banda que proviene del metal ("Shelter"), shoegazing para aclararte las ideas, para posarte sobre el silencio, para disfrutar entre haces de apabullamientlo ("Away"), o deliberar entre diez minutos de rubor de olas ("Délivrance").

"Shelter", un buen disco, un conjunto de canciones repletas de síntomas para soñar, para escrutar cielos y sombras aleatorias.



miércoles, 23 de mayo de 2018

TONY ALLEN. "The source" (2018)


Jazz. Jazz. Otra vez. El bateria nigeriano, compañero de viaje de Fela Kuti, creador del afrobeat, ha decidido desde su residencia en Paris, regalarnos los oídos con un discazo de jazz. De esos que te abordan y te dejan noqueado.

Basta con darle al play y escuchar la inicial "Moody boy", para comprobar que las pulsiones del veterano músico siguen intactas. Rodeado de una monumental banda  (Damon Albarn a los teclados) es el primer disco que graba Allen para el label Blue Note.

Jazz y Afrobeat, todo en 11 temas que sirven para que los músicos se explayen conciezudamente en un artesanal crisol de ritmos que te enganchan y te llevan ("Bad roads").  Jugando con los sonidos caracteristicos del sello Blue Note, standards jazz, y dando la mano a toda esa propagación rítmica del afrobeat ("Cruising" y "One fire"), el disco es una auténtica pasada.

Los ecos africanos te dejan sin aliento en "Tony's blues" y "Wolf eats wolf" es un autentico tour de force compositivo, el grupo sincronizado, el jazz latiendo en reflexivas colisiones que en la maravillosa "Push and pull", te dejan sin aliento.

En la parte final de este apabullante recorrido, dos gemas para subir el volumen, para flipar con la sección de vientos: "Ewajo" y "Life is beautiful", un crisol explosivo de fusión, embargo y encantamiento. Para no perderse este pedazo de disco, delicioso, atemporal, de un músico portentoso.



lunes, 21 de mayo de 2018

DIVISION OF LAURA LEE. "Black city" (2002)


Qué bien sonaban este grupo sueco comandado por Per Starlberg. Con "Black City" empezaron su andadura que terminó en 2013, con el también interesante "Tree". Su primer disco es una caja de sorpresas de estilos, de fugas radiocativas, de formas de tratar el rock.

Desde el inicio indie, casi british, de "Need to get some", hasta el post hardcore de "We've been planing this for years" o los guiños nada disimulados a Stooges, en "Number one", Division of Laura Lee lo bordaron.

Y creo que no sería justo encuadrarles en ese cajón desastre y aburrido que fue el stoner rock, estilo que tuvo al norte de Europa como epicentro de bandas más bien coñazos. Division of Laura Lee, jugaron en otra liga.

No se les cae los anillos cuando se relajan y crean sensaciones casi psicodélicas como "Trapped in" o "I guess i'm healed", aunque a mi personalmente me gustan cuando sacan la bilis que llevan dentro y te topas con canciones que suenan a Gilrs Against Boys, ("The truth is fucked"), o a a Fugazi, como "Pretty electric".

Se vuelven punks en "Second rule is", y terminan con una acercamiento muy personal a Shellac con "Wild and crazy". Una buena manera pues de empezar un lunes, subiendo volumen, radiando crispación.


jueves, 17 de mayo de 2018

A PLACE TO BURY STRANGERS. "Exploding head" (2009)


Después de la pesadilla que supuso el comentario del desastroso disco de The Men, me quito el más sabor de boca recuperando un pedazo de disco de una banda que ha actualizado el shoegazing en estos tiempos actuales.

"Exploding head", vino después de su cd homónimo, una dedicación abierta y sincera al mundo del feedback de los hermanos Reid de los Jesus and the Mary Chain. Con este segundo álbum la banda subió el listón. "It is nothing" podía nacer de cualquier disco de My Bloody Valentine, con sus distorsión en medio de burbujas, con sus sombras reptantes.

Para el segundo tema, "In your heart", el ruido y la melodía se alían con la oscuridad en una maravillosa sensación provocadora de subir el volumen de tu reproductor. El trío de Brooklyn es una auténtica batidora de sonidos provocadores, de luces que hieren, de noise que se perpetua en dolor y rabia ("Lost feeling" o la tremenda "Dead beat").

La mirada a los ochenta aparece con el himno "Keep sliping away", para en "Ego death", continuar esa contienda donde los decibelios se hacen los dueños y señores de un minutaje repleto de golpes demoledores donde se fabrica hecatombe y bilis ("Ego death").

Siguen sonando a su manera un poco a los Jesus, "Smile when you smile", pero siempre con personalidad propia, con identidad y pose, con garra y fundamentos. Te rallan en "Everyting always goes wrong" y la que titula el cd vuelve a posicionarse a los lomos de esta vez The Cure (ese bajo, ese bajo...) para sentirse de nuevo ganadores.

Recientemente han sacado trabajo, "Pinned", al cual tendremos que prestarle atención y minutos. Por el momento, sigo moviéndome sin parar con este "Exploding head". Juventud, suspiros eléctricos y mucha, mucha electricidad. Buena banda estos A Place to Bury Strangers.


martes, 15 de mayo de 2018

THE MEN. "Drift" (2018)


Hacía tiempo que no me sentía tan estafado por la compra de un disco. Y eso que los anteriores trabajos del cuarteto neoyorkino comandado por Mark Perro, eran de todo menos previsibles (sobre todo "New moon" (2013) y "Open your heart" (2012)).

Pero este "Drift" es una auténtica calamidad. Aquí no encontramos nada su antigua propuesta arriesgad; de noise, de punk salvaje con ondas country. 9 canciones para olvidar echando leches, para no perder el tiempo, para obviar a la vuelta de los días.

En "Maybe i'm crazy" quieren pasar por Wire y les sale un truño monumental; "When i held  you in my arms" parece de esas canciones que se escuchaban en los años 70 en las emisoras yankies, baladita inerte y pueril. En "Secret light" juegan con la new wave y en "Rose on top of the world" tenemos que darle a toda ostia al play para llegar a "So High", una folk song atribulada, con armónica oxidada, otra patata.

Se salva por los pelos la aguerrida "Killed someone", la única con nervio del cd, aunque ya lo hallamos escuchado mil veces. "Sleep", es eso , para dormir en medio de una buena andanada de pesadillas y "Final prayer" es un quiero y no puedo. Para finalizar "Come to me", otra vuelta añeja al pasado en una psicodelia absurda y tediosa.

Hacía tiempo que no aparecía por Discos Pensados un mal disco. La verdad es que no es nada agradable escribir criticas como ésta, pero sí necesarias ante tal cantidad de despropósitos. Al mes que viene, en la compra mensual de música, escrutaré bien mis futuras adquisiciones. Después de este desastre, más vale estás prevenido. "Drift", música para olvidar.


domingo, 13 de mayo de 2018

HEATLH. "Get color" (2009)


Si con el primer disco que sacaron en el años 2007, "Healt", ya nos pusimos sobre la pista de esta banda de ruidistas con propensión a crecer evolucionando entre mantras de electrónica y guitarras saturadas, en este segundo, "Get color", bajaron un poco la mano apretada sobre tu cuello para que podamos respirar algo de aire.

Y les salió redonda la jugada. "In heat" es la primera parada en este viaje de ruido amable, donde "Die slow" juega con la tecnología y las voces a una escondite liviano. En "Nice girls", se ponen serios de verdad, la batería atrona, el ritmo se acerca a un shoegazing espasmódico, condimentando con baba y rabia.

El cuarteto de Los Angeles, decidieron acercarse a su manera al concepto pop, pero desde su prisma maquiavélica y brutal. Así salen cosas como la difícil "Death+"  o la maravillosa "Before tigers", con un feedback que se enrosca en letanías de bruma y suspiros que dan miedo.

En apenas media hora se ventilaron este disco. Y es que la cosa merece la pena. Punk es "Severin" por su actitud y por esa disonancia que se acerca al noise. Como la vertiente gamberra de "Eat flesh" condensando su vitalidad en un buen puñado de minutos que les acerca a una versión abrupta de Moonshake

Electrónica extrema en "We are water" para acabar con "In violet", la mas certera del disco, una buena forma de seducirnos a traición. "Get color", una valiente y sinuosa propagación de art pop que te deja perplejo y sin palabras. Y eso es lo que importa cuando buscamos algo que nos impacte.


jueves, 10 de mayo de 2018

HOT SNAKES. "Jericho sirens" (2018)


Viendo la portada del disco de los ya veteranos Hot Snakes, parece que vamos a toparnos con un lp de surf punk o algo parecido. Pues no, Hot Snakes, haciendo honor a su carrera, siguen tirando por la carretera del post hardcore, donde es fácil violentarse con la fuerza de las guitarras, y con el empaque melódico de sus temas siempre peligrosos (el inicio con "I need a doctor" no puede ser más brutal).

Tras su aparición en algún festival en 2011, llevaban desde el 2004 sin editar disco, ("Audit in progress"), y la verdad es que la espera ha valido la pena. Sub Pop, el sello que vio nacer el grunge, es la casa donde Hot Snakes han elegido para realizar una auténtico festín de electricidad y fuerza, de detonación y rabia, ("Candid cameras").

Swami John Reis y sus chicos no se cortan cuando hay que acercarse al punk ("Why don't it sink in?"), o cuando hacen pequeños himnos para subir el volumen trotando demolición, como en la brillante "Six wave hold-down". Y es que para algo ha servido que entre sus miembros haya músicos que han estado en Drive Like Jehu y Rocket from the Crypt.

La que titula el cd, también tiene una ejecución que parece acercarse al emocore, para en "Death camp fantasy" continuar con brío y potencia pero con un deje melódico que les da más sensación de triunfo. La verdad es que la media hora que dura "Jericho sirens" pasa en un suspiro.

"Having another?" es otra perforación amable en tu cerebro de hardcore embrutecido y sagaz y "Death Doula" es puro stoner con lija y serrucho. "Psychoactive" es punk desgarrado con rosas y el final con "Death of a sportsman", es la mejor manera de golpear con vehemencia y rabia.

Hot Snakes han vuelto. Aquí no hay olas, ni tablar de surf. Aquí hay un sonido abrasador, post hardcore de altura para combatir el tedio en estos tiempos de tanto hastío.


martes, 8 de mayo de 2018

YOUNG FRESH FELLOWS. "Tiempo de lujo" (2012)


Sin duda que Young Fresh Fellows son uno de los grupos más divertidos que he visto en mi vida. Allá en los 90, en la sala Revolver, recuerdo su concierto en un ambiente de fiesta continua, de rock eléctrico, de jolgorio continuado. Si a esto unimos una banda competente donde Scott McCaughey (más tarde en REM) hacia de paladín del cachondeo, éxito asegurado.

"Tiempo de lujo" fue su último trabajo hasta la fecha, y el lp sigue la estela de otras brillantes producciones del combo, como "Totally lost" (1988) o "Electric bird digest" (1991). Empiezan fuertes, casi punk, con "Another ten reasons", para continuar con abruptos de psicodelia, "Tad's pad", o canciones de miniatura, ("A fake hello").

En apenas media hora, 12 canciones. Como siempre, no hace falta más para embarcarnos en este barco que se escabulle entre trincheras de mar sedoso y ágil ("Clefto and Zizmor"), o en poderoso power pop, "So many electric guitars".

En en directo donde su sonido sobresalía y se afilaba. Pero en disco, ya se podía intuir la delicadeza de sus composiciones ("Say goodbye center"), o la puntería fina de sus disparos de rock con maneras de autor, ("Life is a funeral factory").

Un, dos, tres y "Death of an embalmer", ruido y furia; luego armónica y vacile casi hippie, con "Love Luggage", para continuar con el rock de caramelo de "Margaret". Después, los potentes riffs de "I don't know why" dan la voz, a la casi sentimental "Broken monkey".

Años 90. Revolver. La sala abarrotada. Nosotros con el vaso en las mano, mientras los greñudos nos contagiaban con sus risas y su rock sin falsedad ni pose alguna. Creo que unos chavales (si mal no recuerdo) llamados The Posies, ejercían de teloneros. Muchos tenían que aprender de un grupo, los Fellows, en la carretera desde principio de los 80, con todo a su favor para no ser engullidos por el extravío del tiempo. Que recuerdos.....


lunes, 7 de mayo de 2018

JOHNNY DOWD. "A drunkard's masterpiece" (2008)


Desde el año 1997, lleva esta banda norteamericana destripando y deformando estilos como la música tradiconal americana, el blues, el country y lo que les venga en ganas. Dowd y sus chicos compusieron este largo disco, casi de 80 minutos donde tiene cabida toda la deconstrucción a la cual nos tiene acostumbrados la banda.

El disco esta formado por 3 Opus con sus canciones respectivas. Y la verdad es que es todo un goce los estilos que nos encontramos, la variedad e intensidad de la propuesta; El Opus I, con la íntima "Danger, blind painter paints blacks", la sigue la psicodelica y bizarra "Random thougts", para en "Off Broadway", acercarse casi al espíritu de Santana setentero, con esa guitarra que hace remolino y lucha.

Los teclados toman protagonismo en "Unintended consequences", y terminan el Opus I, con "Indefility/Gargon vs. The Unicorn", bizarra como ellos solos. El Opus II, comienza con furia, con la estruendosa "C'est la vie", hard rock afilado y brutal que da paso el blues en "Johnny's got the Mic", para en "Easy Money" contagiarnos con otra medley donde la superbanda se come a la electricidad.

Para acabar el Opus II, el vacile de "Union of idiots" con los riffs prestados del "Smoke on the water" de Deep Purple en clave orate. Demencial. Ya en el Opus III, "Caboose" y sus ritmos latinos nos deja varados, para que en "Adultress", Anna Coogan a la voz nos lleve de la mano hacia el pecado asegurado.

La fogosidad abrasiva vuelve con "Things a woman needs" y "Maybe Brazil", para terminar con "Coda" y su minuto y medio de adios. Todo un lisérgico y apabullante viaje, donde es fácil rendirse ante la facilidad de la banda de concretar estilos en una soberbia concatenación de música libre.

viernes, 4 de mayo de 2018

THE EX. "27 passports" (2018)


Mes de mayo y ya nos encontramos ante uno de los discos del año, una brutalidad de principio a fin, una bestialidad que te hace añicos, que necesita un volumen detonador para captar la evidencia de que esta banda holandesa, después de 8 años sin trabajo, y comandados por Andy Mor, tienen aun mucho que decir.

Y es que las guitarras suenan como serruchos atómicos. "Soon all cities" es la primera andanada, y todo suena demoledor, post punk, post hardcore, y todos los post que quieras poner vale para ellos. Como los ritmos africanos que siempre han acompañado a esta banda inquieta, que hacen su aparición en "The hear conductor".

"This car is my guest" es otro de esos himnos compuesto desde las entrañas, un almacén de residuos donde la batería se envalentona en una diáspora de minimalismo atroz. Siguen las viejas bandas sacando las papeletas ganadoras. Si los últimos trabajos de Yo la tengo o Superchunk,  fueron superlativos, este "27 passports", pone a la banda del país de los tulipanes, al frente de esos lps que es indispensable no perder.

Casi suena no wave la febril "New blanck document" y "Piecemeal" es un torrente de lava demoledora, que avanza poco a poco, arrastrándose lentamente mientras que el ritmo se va a acelerando, con la tensión que sube a la par que los grados de devastación. Colosal.

Como "Birth" y su repique de guitarras, y su guiño no disimulado a la juventud Sónica. Y es que es un no parar, una fuente de mana ácido y devoración, catarsis al cubo de una banda que se nos muestra joven a pesar de los 40 años que llevan en la carretera.

En "Footfall", parece que nos encontramos ante un batallón de moscardores mosqueados, todos a la vez, al unísono, trenzando alaridos de ruidos encantador. Joder, que disfrute más total. Casi acabando esta epopeya de viaje, otra vuelta por el continente africano, en "The sittings chins" rozando el noise,y el fin con "Four billion tulip bulbs" pone el punto final a este monumental disfrute que escuece y quema.


miércoles, 2 de mayo de 2018

YANN TIERSEN. "Dust lane" (2011)


Posiblemente "Dust lane" sea el disco más post rock que el músico francés conocido por todos por su larga carrera como compositor, y sobre todo como hacedor de esa maravilla que fue la BSO de "Amelie".

Y es que nada más dejar el dedo prendido en el play, suena "Amy", con esas flautas ensoñadoras, con esa voluntad de volar que parece traerme a la memoria los primeros tiempos de Mercury Rev, cuando aun eran buenos. Himno sideral para volar y gozar.

El sexto álbum de su carrera fue una gozada, un lugar indómito donde pararse a soñar y sonreír, delicado y frugal como la canción que titula el cd. El disco, que nació tras la muerte de la madre del autor, lleva implícito una dosis alta de amargura y melancolía, de suspiros y decadencia.

"Dark stuff" es un puñetazo donde la distorsión se divierte con los vientos y la voz y "Palestine" es una oda embrujada de lírica que se enreda en la secuencia de la amargura, en los siseos de la introversión.

"Chapter 19" es otro recorrido por la nostalgia, con las cuerdas crujiendo mientras se crea un climax de sugestión y hondura. El piano de "Ashes" deja paso a una punzada en el corazón, a un dolor dilatado por la experiencia del tiempo que quita seres, que deja huecos.

Como "Till the End", que se sirve de la electrónica para pasearse por un cielo repleto de rayos que cruzan amenazas, de luces que sirven para pararse en seco. Para acabar el lp, "Fuck me", con la guitarra acústica cantando tristezas. Un puntazo, un disco a recuperar de un artista que nunca defrauda.


domingo, 29 de abril de 2018

THE WHITE STRIPES. "Get behind me Satan" (2005)


Si el anterior disco de The White Stripes, "Elephant" ya les puso en boca de todo. En este "Ger behind me Satan", su quinto trabajo,  se hicieron un enorme hueco continental para todas las huestes indies necesitadas de nuevos ídolos que adorar.

La verdad es que escuchando "The Nurse" con esos arreones de distorsión mientras el triángulo suena provocando calorías, solo nos queda seguir el ímpetu de esta pareja formada por Jack White y Meg White. Rock alborotador ("My doorbell"), blues de las cavernas profundas ("Insctict blues"), o veleidades como "The Denial Twist".

Todo es bueno en este pedazo de rock que forma un buen estilete de formas antiguas actualizadas con unas maneras provocativas y sediciosas. Empiezan el disco con guasa y fuerza, con "Blue Orchid", y van repartiendo de su arte por este enorme engranaje que llamaron "Get behind me Satan".

"Red Rain" suena a Memphis por todos los costados. y "As ugly as i seem" es otra de esas maravillas a las que Jack White nos tiene acostumbrado en su afortunado carrera. Si quieren, nos traen el piano para engatusarnos ("Forever for her (is over for me)"). La cuestión es tenernos entretenido en su diáspora de desasosiego.

"White moon" suena a puro setenta y "Little ghost" a folk electrocutado. Como "Passive manipulation", otro buen cortocircuito de demolición añeja. En 2007 sacaron su ultimo disco. Nos queda para largo la obra en solitario de Jack White. para seguir mirando atrás, arañando esencia del ayer, roqueando con gratitud.


viernes, 27 de abril de 2018

WIRE. "Change becomes us" (2013)


No me he perdido ningún trabajo desde hace la tira de años de la banda de Colin Newman. Wire, esos dinosaurios del art-rock, del post-punk, que continuan en activo entonando sus himnos de música difícil de catalogar, de electricidad lírica, siempre hábilmente empapelada con melodías de esas que requieren una buena subida de volumen.

Desde finales de los 70  llevan regalándonos suspiros malsanos, pócimas de veneno encantador  como la canción que abre el disco, "Doubles & trebles". Porque no creo que me confunda si digo que "Change becomes us" es de lo mejor que han hecho en esta última etapa. Aquí las canciones son todas redondas, ágiles, afiladas, concisas a veces ("Keep Exhaling") y otras hábilmente inclinadas al punk ("Adore you island").

Las maravillas no paran de germinar en este huerto de siderales olores contundentes y a la vez tiernamente inflamados, como la dulce "Re-invent your second wheel", donde la banda te sumerge en un mar de medusas espectrales. El punk sigue presente en Wire. "Stealth of a stock" son casi dos minutos de incontención temeraria, de ráfagas de feedback cautivador.

Wire, siempre sinónimo de transgresión, de ritmos infecciosos, también funcionan cuando se ponen a excavar la tierra del del pop raro y nos regalan bellezas como "Time lock fog". Si ya atinaron de pleno con su anterior trabajo "Red barked tree", con este dieron un paso más dentro de su portentosa carrera.

"Magic bullet" es otra joya, artpop que viaja en el tiempo con sobredosis de ecos ochenteros, encantamiento sideral. Como la kraut "Eels sang", y la siderurgia sonora de ""As we go". Ya me estoy frotando las manos para escuchar su último largo, "Silver/Lead", otra excusa más que aplaudir a estos abueletes que se resisten a dejar de ser jóvenes.


miércoles, 25 de abril de 2018

RESIDENTE. "Residente" (2017)


"Residente", es el primer disco en solitario del cantante de Calle 13, y la verdad es que tras muchas escuchas, estamos ante uno de los mejores trabajos de músicas del mundo salidos el año pasado. "Residente" es un viaje sin paracaidas por China, Africa, Siberia, por el mundo de las músicas libres, poniendo el altavoz bien alto sobre los desmanes de los de siempre, llenando de poesía las rimas que truenan como esquejes de rosas coaguladas.

René Pérez Joglar y su banda, empiezan con "Intro ADN/DNA", a abirnos la puerta a lo que va a ser este volcánico album cargado de fiereza, dulzura, mixtura, agitación. Llama la atención la potente letra de "Somos anormales" con joyas del calibre de "lo más bello de la flor es el tallo, la belleza se alimenta de fallos"; un grito desesperado a favor de los que no se alinean con los borregos que balan normalidad y tontura. Todo en medio de un potente envite electrónico para dar fuerza a los versos de René.

"Interludio entre montañas siberianas" viaja a Siberia para dar voz al viento y al hielo, sonidos de la tierras, solemnidad y pavor. Los pelos de punta. El tren que no para nos lleva a Asia con "Una leyenda china", bonita, lienzo de colores y dragones, voces de arroz, lluvia que no cesa y la fiesta de los sentidos que sigue su marcha.

Mi hijo de diez años no para de decirme que le ponga sin parar "Dagombas en Tambala", donde cantantes tribales de Ghana se juntan a René para hacer una canción dedicada a los no tienen nada pero les sobra espíritu y honestidad.

Llegamos luego a "Desencuentro", con la colaboración de la cancante francesa Soko, una de las mejores del album, donde el amor toma la palabra, donde la piel se sobrecoge en un torbellino de aire apaciguador. Para quitarse el sombrero. Durante la grabación de parte de la canción de "Guerra" en Azerbaiyan, los músicos se tuvieron que refugiar en una iglesia para salvaguardarse de las bombas.

Y es que "Residente" es un mapa físico y anímico del mundo que vivimos, de diferentes lugares, sufrimientos, luchas, libertades a conquistar. René vuelve a Africa, Burkina Faso, con la participación del guitarrista tuareg Bombino que da paso a la canción más bella del disco "Milo",  que nace de un sueño de Residente, y dedicada a su hijo, (grabada en Ghana) es un festín de palabras que te agarran y te hacen enmudecer, adjetivos que te mecen, cariños imperecederos, luces inmarchitas, belleza....

Goran Bregovic nos trae las música del este en "El futuro es nuestro",  para terminar esta epopeya musical con "Hijos de cañaveral" escrita en Puerto Rico, dedicatoria al pais de René y sus gentes, la mejor manera de bajarnos de este transiberiano de colores, de rabia, de ilusión a pesar de todo.


lunes, 23 de abril de 2018

SOUTHERN CULTURE ON THE SKIDS. "Mojo box" (2004)


Es tan solo rock and rolk pero me gusta. Y eso mismo llevan haciendo esta banda de Carolina de Norte desde 1986. Para no parar los pies, para alejar tonterías y tristuras. Basta la inicial "Smiley yeah yeah yeah" para llenarte de bourbon hasta las orejas.

"Mojo box" fue su octavo disco, y encontramos al combo reducido a tres miembros, con Rick Miller a la cabeza de estos saboteadores de las mejores esencias del rock. Porque aquí tenemos de todo tipo de elixires para calbargar con ellos, sin prejuicios y con una firma voluntad revisionista de viejos modos de operar el rock.

La que titula el cd es un himno de psychobilly añejo, como la eléctrica "Doublewide". Me encantan cuando a veces suenan a Smithreens, ("I want a love" y "Where is the moon"). Aunque lo suyo  es llenar la habitación de poster de The Cramps; "'69 el camino" es buena muestra de ellos.

"The wet sport" bien pudiera aparecer en cualquier película de Tarantino y "Fire os love" es rockabilly arrastrado con luces indómitas de eternidad. Para relajar a los pies, casi al final, un mambito guasón, "The Sweet spot".

En 2016 sacaron "The Electric Pinecones", su última aparición en larga duración. Esperemos que esten descansado, cargando pilas, para continuar con la fiesta, con los tupes afilados como hachas, con el revival entre ceja y ceja. Rock and rolk!


sábado, 21 de abril de 2018

WEEKEND. "Sports" (2010)


Suena "Coma summer", el primer trallazo donde te das de bruces con esta pedazo de banda que parece que cogió en sus días las cenizas de Ian Curtis, para elaborar un lienzo de oscuridad malsana, de opresión sónica en apabullantes canciones de esas que dejan poso.

Y es que estos norteamericanos te dejan los oídos repletos de aristas y de migas de veneno. "Youth haunts" es un sedante de noise que te engancha y no te suelta, de psicodelia tenebrosa de esa que mece guitarras que parecen dentelladas. En "Monday morning" parecen unos Jesus and the Mary Chain, en coma, y "Monogah, WV", es shoegazing repleto de feedback aullador.

No hay en ni un segundo de respiro en un disco que esta repleto de fuerza, de voluntades eléctricas que levantan muros de sonido ("Landscapes"), mientras el ánima de Joy Division sigue volando como una amenaza que requiere locura y diversión ("Age class").

"Veil" es un torrente de guitarras que frenéticas se vuelven melancólicas, y "End times" es ochentera hasta en la forma de traducir los ritmos que navegan en una balsa de viaje en e tiempo. Queda para el final la caótica "Afterimage" y la envolvente "Untitled".

Es una pena que las noticias de la banda se acaban en un single que sacaron en 2012. Por medio, otro interesante mini elepe, "Red" en 2011. Brillantes y rutilantes, su escucha es todo nervio y sacudida, post funk refinado y salvaje a la vez. Total.


miércoles, 18 de abril de 2018

YO LA TENGO. "There's a riot going on" (2018)


Más de 30 años han pasado ya desde que Yo la Tengo empezará su andadura discográfica con el magnífico "Rider the tiger". La banda de Ira Kaplan, Georgia Hubley y James McNew, llevan un montón de tiempo regalándonos canciones de esas que no perecen. Estampidas eléctricas, pasajes para soñar, vibraciones aseguradas.

"Fakebook" (1990), "Electr-O-Pura" (1995), "Summer sun" (2003) por citar algunos, ya forman parte de nuestro crecimiento musical. Disco que saca Yo la tengo, éxito asegurado. Paso el boom de los 90, el grunge, llegó el año 2000, ahora en el 2018....Siempre tendremos a Yo la tengo, y eso es una suerte de la que tenemos que disfrutar.

"There's a riot going on", el disco 15 de la banda, con John McEntire de Tortoise a los controles, es una delicia de principio a fin. Aquí no hallaremos lava volcánica de esa que nos tenían acostumbrados. La madurez del grupo les lleva a transitar por terrenos conocidos pero siempre al lado del riachuelo donde los peces al sobrevolar el agua despiden colores de esos que al juntarse con la luz de sol provocan ternura y ensimismamiento ("You and here", y "Shades of blues").

Como no, también suenan un poquito a la Velvet ("She may, she might), para a continuación construir himnos de esos que siempre pondremos en nuestros oídos dicharacheros ("For you too"). En "There's a riot going on" se explayan hasta caer en una venenoso folk dormilón, como la narcótica "Ashes", o seducidos por los 70, en "Polynesia=1", convencernos que mientras estén gente como ellos, aun recibir discos en casa continua siendo un memorable momento de goce personal.

Me encantan cuando construyen ambient en "Shortwave" o cuando se enroscan en la psicodelia en "Above the sound". La dulzura de "Let's do ir wrong" es para gritarla a voz viva, como lírica "What chance have i got".

"There's a riot going on" es un lp largo que se pasa en un pispas. Un conjunto de emociones envasadas al vacío para que podamos subir el volumen y soñar ("Forever"). Si después de 30 años Yo la Tengo pueden hacer aun cosas como "Here you are", podemos estar tranquilos. No hay nada como los clásicos para huir de la decepción y la desgana. Los que sabemos que no nos defraudaran, siguen en la brecha.


domingo, 15 de abril de 2018

THE JESUS AND THE MARY CHAIN. "Psychocandy" (1985)


Para mí, es el disco favorito de los hermanos Reid. Tan solo volver a escuchar después de tanto tiempo "Just like honey", ya esta todo dicho. El hechizo continua. He vuelto a los 80, a mecerme entre andanadas de noches sin fin, a mirarme en el espejo del baño de esos pubs que transitaba sin nunca cansarme, con mis ropajes negros, mis anillos de calaveras y mirando siempre a la vida como hacían los Jesus, dando la espalda con una sonrisa bien henchida.

Y es que el disco de debút de los escoceses era todo un punto, repleto de distorsiones, de poses, de mucha rabia, de mucho feedback reconcentrado ("The living end"). Por aquí andaba también dándole a los tambores el que luego fuera líder de Primer Scream, Bobbie Gillespie.

En "Taste the floor", es evidente las influencias que en su día dijeron de ellos que eran una banda híbrida entre The Velvet Underground y los Beach Boys. También tenían tiempo para dedicarse a la canción casi pop psicodélica ("The hardest walk" y "Cut dead").

Pero a mi lo que me ponía de verdad es cuando te rallaban el cerebro con voluptuosidades del tipo de "In a hole", donde el shoegazing que empezaba a hacerse un hueco como estilo, ya tenia a los Jesus como uno de sus mejores comparsas.

1985. 2018. Joder el tiempo que ha pasado y lo fresco que suena este conjunto de canciones que te hacen de todo menos aburrir. "Taste of cindy" es irónica y envolvente; "Never understand" es peligrosa y poco acomodaticia y "Inside me", vuelve a coger a la psicodelia por los cuernos para tirarse por un barranco de ruidos infernales.

"My little underground", es rock and rolk con un pie en Cramps y "You trip me up" es una canción de amor a la manera de estos chicos de pelos electrocutados. Todo "Psychocandy" suena vibrante, todo es para uso y disfrute de los que por aquella época flipamos con The Cure, The Sound, Cocteau Twins, The Chameleons y tantos otros compañeros de viaje.

Tras este grandioso disco luego vinieron otros dos enormes documentos atemporales como "Darklands" (1987) y "Automatic" (1989). Luego, poco a poco, fueron perdiendo  la gracia para el que escribe. "Damage and Joy" (2017), fue su vuelta digna a la escena después de su última aparición en 1998 con "Munki".

1985.2018. Pero que viejo que nos estamos haciendo, pero que joven que suena este pedazo de boomerang que viene de los antiguos tiempo para darnos purpurina y elixires efímeros de juventud ya fenicida. Un brindis por ellos!


viernes, 13 de abril de 2018

VIET CONG. "Viet cong" (2015)


La banda canadiense Preoccupations antes se llemaban Viet Cong. Fue el paso previo antes de cambiarse de nombre, y no de actitud. Porque desde que empieza a sonar el disco con "Newspaper spoons", con esos aires psicodélicos hermanados con ventolera de post punk, esta claro que el cambio del marca del grupo, no produjo desvaríos extraños.

"Pointless experience" es un remiendo de agitación melódica, oscura y clara, la voz que coge el hilo de Interpol, luces semiapagadas y dóciles bailes de tensión perpetua. Lo que no me gusta origen del cambio de Viet Cong a Preoccupations, es porque parece que el nombre no gustaba a la parte más arcaica y reaccionaria de su país, lo que supuso el vil momento de la chaqueta cambiada. No hay que dejar que los de siempre se salgan con la suya, lo políticamente correcto es lo que manda, y mientras si las bandas quieren hacerse un hueco, se achantan y claudican. Eso no le pasaba a los Dead Kennedys. Eran otros tiempos, y otros guerreros.

"Viet cong", tiene buenos temas, como la rueda minimal que es "March of progress" o la más post punk de todo el lote, "Bunker buster". Me quedo con el himno funerario "Continental shelf" y el nervio de "Silhouettes" rendido homenaje a Joy Division.

Para terminar, "Death", 11 minutos de caudal sónico que es todo un torrente de feedback y de energía desbocada. Luego vendría Preoccupations, con el valiente disco homónimo que perpetuaba estos sonidos, y con "New Material" recién salido del horno. Pero me quedo con Viet Cong, y su volcánica soflama. Catarsis de post punk.


martes, 10 de abril de 2018

DOMINIQUE A. "Toute latitude" (2018)


"Toute latitude" es el primero de los discos que sacará Dominique A en este 2018. El segundo, más intimista y tranquilo aparecerá en octubre. "Toute latitude" es el lado inverso, un baúl donde el músico de Nantes tiene almacenado un buen montón de sonidos electrónicos para dar un viraje a su carrera.

Porque eso es lo que no encontramos en este cd. Y es por eso mismo sus canciones requieren más paciencia de lo que nos tenían acostumbrados. Lejos ya de tensiones de rock como "Auguri", el músico francés cada vez se le ve más a gusto intentando esparcir sonoridades, probando elixires distintos para seguir vivo, explorando contextos y texturas.

Y tengo que decir que la cosa funciona, pero con cautela.  Que a pesar de lo que cuesta su escucha, al final  te convence con maravillas de porcelana como "Cycle" o "Désert d'hiver". En este disco los centauros y las sirenas campan por sus anchas por una orbe de lírica y flores con drama.

El tema que titula el álbum es una joya fabricada con esmero en un taller donde el recurso de la música electrónica ocupa un lugar importante. Porque es cuando te enfrentas a sonoridades como las halladas en "Les deux côtes d'une ombre", cuando compruebas que Dominique A se ha caído del caballo de las guitarras. Y bueno, uno tiene sus preferencias. Trabajos suyo como "Remué" o "La mémoire neuve", los tengo como mis favoritos. Pero lo dicho en el principio del artículo. El tiempo pasa y mister A. se ha propuesto que no le encasillemos.

En una entrevista reciente hablaba de proyectos futuros para realizar algún disco de ambient, world musique, y lo que se le ponga por delante. De momento queda refugiarse en dentelladas de teclados como en "La mort d'un oiseau", ecología tecnificada, clorofila de neón, pulsiones que barruntan experimentos y riesgo.

Mi favorita, "Aujourd'hui n'existe plus". Quizás porque me recuerde a esos medios tiempos que con tanta elegancia y melancolía Dominique A tiene a bien regalarnos con su poderosa voz. Aunque en ocasiones ("La clairière", "Enfants de la plage") se le va la mano con tanto sonido electrónico, echando a perder esa capacidad tan suya de sobrecogernos.

Me quedo con canciones como "Lorsque nous vivions ensemble", o fogosidades donde de nuevo su voz es un alarido de síncope y alarma, ("Corps de ferme à l'abandon"). Vuelve el tecno con "Se décentrer", para acabar este giro mayúsculo en su sonido con "Le reflet", otra pócima de encantamiento bien llevado.

En resumen, aun sigo digeriendo un lp cuya mayor dificultad es el alejamiento de un sonido ya establecido. Valiente por una parte, por otra quizás excesivamente inclinado a las tecnologías.Yo, prefiero esperar a octubre a su próximo disco.



domingo, 8 de abril de 2018

TRIÁNGULO DE AMOR BIZARRO. "Salve discordia" (2016)


No he parado de seguir a Triángulo de Amor Bizarro desde que me hice con su disco homónimo allá en el lejano 2007. Me gustaron por su irreverencia, por su juventud airada, por esa forma de casar el noise, el shoegazing, y el pop, con el resultado que en sus trabajos han ido resolviendo con maestría y sedicción.

"Salve discordia" vino después de "Victoría mística" y esta repleto de paradas seguras donde seguir aullando ruido, envolvente azufre, parábolas inmarchitas. Escucho "Gallo negro se levanta" y parece que estuviera oyendo a Lagartija Nick primera época. Los gallegos a pleno rendimiento, como una máquina hábilmente engrasada.

Isabel Cea lo borda en la pop "Barca quemada", y "Seguidores" es dream pop para una sesión de cine de oscuridades afectuosas. Melódica, dramática, repleta de subidones de electricidad en un columpio de intensas emociones.

En "Baila Sumeria" se hace evidente el porque el nombre del grupo viene de una canción de New Order. Todo un puntazo. Luego en "Cómo encontró a la Diosa" se encienden en una barrabasada de noise rutilante para en "Qué hizo por ella cuando la encontró" volver a terrenos de nana de pop retorcido con gemas como "habría votado a la derecha por tí, trampearía las papeletas". Y es que el componente político sigue vigente en el cuarteto, a su manera, llegando casi al punk en "Euromaquia".

"Luz de alba" y "O Salva Eris" son el punto final de un viaje repleto de aristas y cornamentas sónicas. Preparándome voy para arremeter con ganas su nuevo ep "El gatopardo". Seguro que siguen fabulando demoliciones, abriendo compuertas de gas eléctrico, siempre subiendo el listón.


miércoles, 4 de abril de 2018

STEREOLAB. "Margerine eclipse" (2014)


"Margerine eclipse", fue el primer disco que sacó Stereolab después de la desaparición de Mary Hansen, y sus canciones parecen una loa dedicatoria a la que con tanto talento formó parte de esta maravillosa banda de pop electrónico.

Desde que suena la inicial "Vonal declosion", con el francés como idioma para atarnos a sus reflexiones naif, queda claro que estamos ante uno de los trabajos más interesantes de Stereolab. "Need to be" es juguetona, espacial, y "Sudden strars" con esa dulzura que nunca empalaga, con esos lugares comunes que desde descubrí "Emperor Tomato Ketchup", he ido encontrando en cada disco suyo.

Laetitie Sadier sigue cantando como un querubín alojado en un reino de parabienes, algarabía grácil, rumbo hacia la epopeya definitiva. Y como no, si queremos hallar el lado kraut que siempre acompañó a Stereolab, también lo podemos encontrar  en perfecciones del tipo de "Margerine Rock", con esos teclados que parecen escupir antiguedad, con ese soniquete tan perfecto para fabricar melancolía.

Y luego tenemos cuando con embaucan con sonoridades vintage del tipo de "The man with 100 cells", pura orfrebría para oídos tratados con efluvios de arpas marinas. Un prodigio. Como la casi tecno "Margarine melodie" y la increible y melosa "Feel and triple".

Estoy seguro que esté donde esté Mary Hansen, pasará unas tardes agradables sentada en una terraza, viendo la puesta de sol, tomando a sorbos un puzzle de té, escuchando "Bop scoth" y cerrando los ojos otra vez....


lunes, 2 de abril de 2018

MARK EITZEL. "Hey Mr. Ferrymen" (2017)


Tras una semana de parón por vacaciones, viajes y descanso, vuelve Discos Pensados con un señor disco de un gran artista. Y es que oyendo la canción que empieza el lp, "The last ten years", viene a mi en bloque la sensación que me produjo en los 90, el descubrimiento de American Music Club.

Era mi banda perfecta ideal para momentos de bajón y tristeza. Nada como la voz de Eitzel para encender una vela en la oscuridad, para contagiarme de silencios necesarios, de loas nocturnas que gravitaban entre arpas de melancolía.

Desde 2012 (con el bucólico "Don't be a stranger"), no sabíamos nada de él, y la verdad es que es una gozada de sensibilidad exacerbada todo "Hey Mr.Ferrymen". "An answer" es delicada y neblinosa y en "The Road" hace su aparición la guitarra de Bernand Butler para darle a la sombra más tonos de depresión.

La levedad te inunda cuando las caricias dolorosas de "Nothing and everything" encuentran su sitio en la penumbra de una calma siempre acogedora. "Mr Humphries"es la que más tensión emocional descarga con alboroto de suspiros, con el Suede Butler prestando sus cuerdas al barítono de las desgracias internas.

La voz de Mark sigue marcando el paso, sigue siendo un prodigio de esos que evocan y te llevan. "La Llorona" es una sacudida de feedbdack demoledor y "Just because" es otra estampida de lírica y sosiego, de paz y rubor.

La delicadeza que emana de "Sleep from my eyes", define a las claras, la carrera de un autor de esos necesarios para los que necesitamos huecos en las casas del corazón donde urdir maniobras de luces y encantamiento.

Mark Eitzel, de nuevo con nosotros, pulsaciones a ralentí, obras quirúgicas de dramas cotidianos, laceraciones del alma para ocasos necesarios, para lumbres calienta esperanzas.....

sábado, 24 de marzo de 2018

AUTISTIC DAUGHTERS. "Uneasy flowers" (2008)


Después del interesante debut que fue "Jealousy and diamond" en 2004, el trío formado por Dean Roberts, Martin Brandlmayr, y Werner Dafeldecker, siguió por la misma línea de post rock inspirado en trenzar corrientes de silencio e improvisación.

Canciones que se desmelenan en la servidumbre de monólogos interiores donde el trío afina sus instrumentos para acercarse a veces al slowcore, como en la imponente canción que titula el disco, o como la inicial "Rahana's theme", versículos de palmas y oraciones de siseos que confieren al grupo ese aire espiritual de noche perpetua.

Aquí los temas te sacuden desde el principio, son urdidos con parsimonia entre oleadas de cierzo a mansalva, lentitud fabricada para que aparezca a veces la voz de Chris Abrahams de The Necks para poner al experimento fluidez interna ("Liquid and strarch").

"Gin over soul milk" gravita en las mismas notas de desolación, mustia expresión donde los instrumentos se prestan a una calcinación de voces impresas. "Bird in the curtain" es otro de los puntos fuertes de "Uneay flowers", muy cercano a Talk Talk, y "Richest woman in the world", continua con la agitación glacial de una andanada de ondas sonoras con piano, solemnidad y alevosía.

"Uneasy flowers" fue lo último que hemos sabido de esta interesante banda, pétalos airados de suspiros bien trenzados, laceraciones de aire, pulgatorio de sombras. Después de comer, te los pones, te dejas llevar, y de golpe un exceso de calma. Silencio, se rueda.....


viernes, 23 de marzo de 2018

TNT. "Manifiesto Guernika" (1983)


No se ha recuperado como debiera la importancia vital de esta banda de Granada. "Manifiesto Guernika", en plena efervescencia de la Movida, con ejes como el Rock Ola, o el Madrid de esa época como epicentro de una oleada de artistas que vinieron a saltar por los aires la contención de la recién acabada dictadura. Otro día hablaremos por aqui de si muchos de los grupos de esa época merecían tanta bola. El caso es que TNT, con este "Manifiesto Guernika", ejemplifica muy a las claras su mensaje de punk con himnos que en nada tienen que envidiar a otros popes de esos años, como los Siniesto, Ultimo Resorte, TDK y otros fustigadores vehementes.

Los cuatro componentes de TNT, (por aquí también andaba Jesús Arias, hermano de Antonio Arias, y que nos dejó en 2015)  sabían que lo suyo era revitalizar el punk y la new wave a su manera. Proclamas contra la religión en destreza post punk, "Cucarachas", o arengas contra el avance nuclear, "1984 Hiroshima", todo y más cabía en este necesario lp.

Y eso que la banda tuvo que luchar para dar a luz a este luciférico ser, con trabas de la compañía (DRO) y una lucha total contrareloj para pergeñar este dichoso disco. Punks que en "El jardín extranjero" se calmaban en una secuencia de pop extraño, ochentero y gritón y que da paso a "Gilmore, 77", pura andanada revolucionaria.

"Guernika" (¿cuántas veces la hemos escuchado?), y la destroyer "Habitación 101", siguen subiendo el listón de un álbum altamente disfrutable. "La noche del ángel salvador" tira hacia el post punk, y en "Matsat" se fijan en Killing Joke para continuar su inflamada guerrilla.

Guerrilla que se convierte en un charleston guason en "Radio crimen charleston", para en "Sin futuro" arremangarse las mangas en un festín nueva olero. "Manifiesto Guernika", otra obra a reivindicar, otro salto al vacio de bilis y juventud airada.


martes, 20 de marzo de 2018

ATOM RHUMBA. "Cosmic lexicon" (2018)


7 largos años hemos tenido que esperar para que la banda de Euskadi nos vuelva a rallar los oídos con su blues orate, con su afilado cuchillo de fusión eléctrica, de rock sin aditivos, salvaje, visceral, puro elixir de esos que es necesario tragar para que los días malos lo sean un poco menos.

Y que mejor que empezar "Cosmic lexicon" con esa maravilla que se llama "The see in you", medio tiempo que navega entra la electrocución y las luces misteriosas. Rober! y Joseba Irazoki se llevan la palma. La inclusión del castellano, les vuelve igual de peligrosos ("Tumba gris"), y en "My minds blocking yours" parece que estuvieramos ante una mutación actualizada de Los Bichos. Vaya sonido.

"Voy cableado" es un swing punk, una agitada y nerviosa expresión que te deja sin palabras, electricidad a raudales, rock and rolk y salvajismo. Puro disfrute. Como "Red turning blue" y su lentitud demoniaca, guiñando con el ojo malo a Kim Salmon, en una sucia y solemne reliquia de incomoda suavidad.

Luego queda disfrutar y disfrutar de tonalidades tipo "Organised man blues", nueve minutos de pura depravación, gritos, la banda tocando dentro de un megáfono de aristas y punzadas que hacen daño, que da paso a "Tejedor de misterios", himno pop decadente, orfebreria y a volar. Una gozada.

Luego "Miss Elliot" con ese punto de intriga total que da la voz al final de este bellaco viaje de rock a "You're the only story", otro puntazo de tensión y blues, perfecto epílogo de un regreso esperado por muchos. Ya nos frotamos los dedos de sus directos en llamas. Con nosotros la rumba mutante, los chicos que nos desquician, la solemnidad de lo bueno y primitivo. A disfrutar.


domingo, 18 de marzo de 2018

THE SABRES OF PARADISE. "Haunted dancehall" (1994)


No te puedes dejar de resistir a ellos. Desde que suena "Bubble and side" y se acciona este engranaje de tecno minimal que se llama "Hanted dancehall", una joya insuperable, un lugar en común donde Andrew Weatherall y sus colegas, provenientes del mundo acid, decidieron que las cuchillas de afeitar, como mejor cortan es siendo rojas y peligrosas.

"Bubble and side II", son siete minutos de trance ilimitado, de sonidos buscadores de lugares donde el club no sólo sea un sitio para perder el tiempo. 1994. Ostias el tiempo como ha pasado, y como suenan de frescos The Sabres of Paradise.

La lección magistral de dub en "Duke of earlsfield", da paso a una cacofonía espectral ("Fligh part estate"), y luego, en "Planet D (Portishead remix)",  la constatación de que estamos ante uno de los discos más valientes que se ha hecho jamás en la música electrónica.

La larga duración del disco no es sinónimo en ninguna circunstancia de cansancio. Aquí todo suena fresco, natural, radiante. De nuevo el dub en "Wilmot" para en "Tow truck" trocearnos  los huesos con música para los dulces infiernos.

Weatherall y sus compinches sabían lo que hacían en el lejano 1994. Abrazaron todas las formas posibles de transgresión de la música club del momento y nos llenaron la cabeza de soniquetes para llevarlos todos bien alzados en el conjunto de nuestra dicha. "Return to planet D", es una alegoría minimal y "Ballad of Nicky McGuire" con sus ocho minutos de continuo frenesí marcial, es una invitación total a una especia de danza del descoloque.

No me extraña que este "Haunted dancehall" esté en multitud de listas como uno de los trabajos más arriesgados y atemporales que se ha construido en la música electrónica. Te pones "Jacop street 7am" o el tema que titula el lp y la verdad es que es para no detener tus espasmos de emoción.

The Sabres od Paradise, una parada segura en el confort de los ambientes espectrales, de los luceros marchitos, del universo de las máquinas saboteadas por la inflamación de la insolencia.