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martes, 28 de marzo de 2023

ESBEN AND THE WITCH. "Wash the sins not only the face" (2013)

 


Si todo el segundo disco de los ingleses Esben and the Witch, fuese como ese trueno que hace comenzar el trabajo llamado "Iceland spar", nos hubiéramos encontrado ante un maremoto de shoegazing encandilador de esos que dejan huella. 

Sin embargo, a diferencia de su primer trabajo, "Violent cries", "Wash the sins not only the face" adolece con el paso de las canciones de ese punch necesario para que su presencia sonora se quede en en el recuerdo. 

Valga el ejemplo con la apática "Slow wave", o con esa postal en blanco y negro llamado "When that head splits". Los ecos de su inicial trabajo a Cocteau Twins han desaparecido, quedando solo melodías insulsas como "Shimmering", acompañadas esos si, de algún que otro tema que parece despuntar, como "Deathwaltz". 

Sin embargo, a mitad de la escucha, parece que ya estás deseando que este viaje llegue a su fin, y eso lo dice todo. Nada dice la atmosférica "Yellow wood",  el forjado dramatismo de "Putting down the prey" se queda en un teatro con el escenario vacío. 

Esben and the Witch, la decadencia de la música gótica, un quiero y no puedo, un grupo que prometía y que se disolvió entre lamentos de hastío. 


martes, 20 de diciembre de 2022

CRANES. "Wings of Joy" (1991)

 


Que melancolía me entra escuchando este "Wings of  Joy", el primer disco de esta banda inglesa, que deambuló entre el dream pop  y la música gótica, con el protagonismo absoluto de su cantante Alison Shaw como duende hacedor de extrañas sensaciones ("Watersong"). 

Y digo lo de la melancolía porque cuando los conocí fue como teloneros de The Cure en aquellos lejanos años, y rápido quedamos todos prendados de esas puesta de escena y de esas canciones repletas de misterio ("Thrusday"), a veces afilando cuchillos en una noche de peligros ("Living and breathing"), otras haciendo que el piano sonase a guillotina ("Leaves of summer"). 

Pasa el tiempo, vamos sumando años, y necesaria es la recuperación de la banda sonora que nos hizo crecer en un torbellino de combustión espontánea. Un lujo volver a la retadora "Starblood", a ese pedazo de hit del terror llamado "Sixth of may" o a "Wish" y su catarsis de luces que se apagan y se encienden. 

La banda estuvo haciendo discos hasta el 2008, año que sacaron su disco homónimo como despedida de un marcha marcada por el misterio ("Tomorrow's tears") , por las canciones repletas de hielo y de sueños compartidos por los que siempre estamos en el lado oscuro ("Beautiful sadness").  Un punto carabetero con "Hopes are right", una sacudida de tensión eléctrica con la mejor del disco, "Inescapable".

Así recorres "Wings of Joy", sabedor de que en sus canciones te podías esconder esperando la venida del hombre del saco, o quizás por miedo a sacar fuera todo lo que tenías dentro te contentabas con poner "I hope" y esperabas ver la vida pasar. 


martes, 8 de enero de 2019

DEAD CAN DANCE. "Dionysus" (2018)


Estamos de enhorabuena. Tras seis años sin saber de ellos, Lisa Gerrard y Brendan Parry vuelven a llenarnos de misticismos, de músicas de otros siglos, de espiritualidad a lomos de carcajadas de rocío. "Dionysus" es un disco más imprescindible en su dilatada carrera, otra colección de temas divididos en dos actos, y desde que empieza el primero con "Sea borne", es como si hubiesen creado una pócima secreta para detener la dictadura del tiempo.

Dionisio, el dios griego de la vendimia, del vino, de la exaltación, es la figura que se fijan Lisa y Brendan para soñar almas libres de condena. "Liberator of minds" es sensualmente oriental y "Dance of the Bacchantes" es lujuria, voces de fiesta, bacanal y mil sueños.

El segundo acto comienza con "The mountain" con el aporte vocal predominante de Brendan, y que deja paso a "The invocation", donde ese torrente sonoro que nace de la garganta de Lisa, se convierte en un paseo por fuentes y mares en un oriente que se halla en la psique de los cuentos.

"The forest", es gótica y saltarina y el final con "Psychopomp", donde parece que está llamando a fin de viaje, al ocaso de un salmodia repleta de sensaciones y goce. Dead Can Dance siempre será un lujo para el escuchante. Su música siempre fuera de las leyes de lo que se oye en la actualidad, es un fiel reflejo de la inquietud de dos músicos que parecen tener el don de la sorpresa eterna.


jueves, 7 de junio de 2018

ANNA VON HAUSSWOLFF. "The Miracolous" (2015)


Desde 2010, con su minielepe "Track of time", la sueca Anna Von Hauswolff viene dejando pelotitas de pan envenenada en caminos que rallan la oscuridad, para que sigamos su paso, para que nos contamine su negra contienda que tanto debe a Swans

"The Miracolous" es su trabajo más potente, el más arriesgado, al que pone todos los sentidos en la excitación de la cordura. La exhuberante "Discovery", con sus ocho minutos de post rock épico, gótico, deja paso al órgano en "The Hope only of empty men", donde parece que estemos ante una recreación de los mundos místicos de Dead Can Dance.

Hasta en "Pomperipossa" parece en tramos del temas que rinda homenaje a esa otra maga de lo negro que es Diamanda Galas. Soltura y fuerza vocal no la sobran a la sueca, que en "Come wander with me/deliverance", consigue en sus diez minutos, y con esa entrada majestuosa de teclados, construir una sinfonía que poco a poco se torna amenazante y ruidosa. Si, Michael Gira mientras se toma algún trago de veneno, estoy seguro que disfruta con Anna.

"En Ensam vandrare" es una pieza lírica bella que da el paso a "An oath" con suspiros por los cuatros costados, ensamblados en un ordenado desfile de voz amenazante. "Evocation" es dura, contundente, lineal, machacadora, también cautivadora y repleta de rubor.

La que titula el cd navega en el incertidumbre del mal y "Stranger" es otra gema que nace desde ruidos naturales, dando la bienvenida a otra orquestación de la melancolía. Su reciente disco "Dead magic", (2018), adolece de la profundidad de las canciones de este buen disco. Aquí todo se desarrolla entre salmos y guiños a los cisnes. Y claro, así, todo es más fácil. Oscuridades divinas....



jueves, 28 de noviembre de 2013

LISA GERRARD. "The Silver tree" (2006)


Cuando suena la voz de la ex-Dead Can Dance, todo se oscurece. O todo cobra vida desde la parte más íntima de la cosas. Los arrullos del silencio se pasean de puntillas por tu psique, la noche con la luna embobada por la inclinación singular de las lagrimas se parece a un mapa donde podemos apuntar las veces que se nos escapa los deseos por la parte baja del animo.

Lisa Gerrard es un ángel sin dios, es una molécula espiritual de seda que con ésta su segunda producción, nos invitó a recorrer los caminos más difusos donde se pierden los sentidos, donde el movimiento es una repetición azarosa de ritmos para acompañar los latidos del corazón que brama bajo la piel para que todo siga vivo.

"In exile" es una ecuación tenebrosa donde las flautas tejen la tristeza, donde se vislumbra cuando Lisa aparece como manto de levedad que en "Shadow hunter" forma una archipiélago donde forjar leyendas de hadas traviesas y aventureros corrompidos por la acción nebulosa de la depresión.

Sólo hace falta la fuerza vocal de Gerrard en "Come tenderness", para imaginar iglesias sin cruces ni peregrinos, solo un mazo que rompe las piedras y un hereje que se sacrifica por la sin fe mientras las palabras que se ciernen son patíbulos de secretos y desgracias. Misticismo. "The Sea Whisperer" con un leve toque electrónico que apacienta dolores, es grande como cuando pones el nozal de "Mirror medusa", y te ves atrapado por una aunténtica danza sin fin.

Todo "The Silver tree" sirve para salir de tu cuerpo, para trabajar en una expedición de temores vencidos, de órganos que suenan tañiendo teclas enclenques de susurros extremos, ("Space weaver"). Lisa Gerrard después de dejar a sus perros, siguió por la senda de la instrospección, por los lugares más inciertos donde la duda de nuestra voluntad es vencida por el disparo de la luz del día.


martes, 22 de mayo de 2012

THE DANSE SOCIETY. "Heaven is waiting" (1984)


Nunca fui en mis tiempos jovenes un seguidor de lo que se llamó movimiento gótico. Me causaban bastante hilaridad cuando los veia con esas pintas "siniestras" ( lo encomillo porque lo siniestro es otra cosa),  sus botas de acero y sus tumbitas haciendo de collares perversos. Un moda más, una forma más de tener al personal entretenido, ya sabeis, tribus, marketing, y si acaso, al final, algo de música.

Aun asi he sido y seré un fiel seguidor de The Cure, Joy Division, o Killing Joke que los oscuros tomaron como suyo. The Danse Society nacieron en Yorksire a principios de los 80, y este "Heaven is waiting" fue el legado más representativo de su carrera. En su dia me engatusaron, ahora, después de un mogollón de años, no consigo más que engacharme a dos o tres temas del cd.

Lo mio siempre ha sido las guitarras y el peligro, y  The Danse Society tiran más por el rollo teclados, épica sin llegar al estruendo, salpicando los temas con alguna letania interesante, pero haciéndome un poco pesado la escucha todal de "Heaven is waiting".

PIL, A Certain Ratio o Cabaret Voltaire me parecen más frenéticos, iradian todavia despues de tantisimos años un lava espectral de desolación que The Danse Society no poseen. Me quedo pues con "Lizard Man" y sus aires casi sinfónicos,  la casi rara "The Hurt", y la espectral "Valiant to Vile". El resto, se ha quedado en el pozo de los 80.

Los goticos seguirán flipando con la sociedad que danza, yo, despues de unas cuantas escuchas, me he puesto a Joy Division y el fantasma ahorcado de Ian Curtis me ha lanzado extraños mensajes intraducibles que ni Dios entiende. Cuestión de gustos pues.



lunes, 19 de diciembre de 2011

ESBEN AND THE WITCH. "Violet cries" (2011)


Joder vaya deja vu ha sido la escucha de Esben & The Witch, Por un momento creía que estaba a mediados de los 80, cuando el sello 4ad era una factoria de supergrupos que esperabamos con ansia sus nuevas producciones (Dead Can Dance, This Mortal Coil, etc.etc.).

Porque Esben and the Witch son una manada de ingleses que les gusta además de los citados combos, a Siouxie y a Cocteau Twins, exprimiendo sus referencias para envenenarnos con sonidos sucios, aridos, dificiles de domesticar.

"Marching song", es una muestra de lo que digo. Lamentos de ultratumbas, electricidad bajo minimos, voz desgarrada. Góticos hasta la górgola que los parió. Pero no, no os mosqueis. Esben no son oscurillos de tres a cuartos. Lo suyo son la creación de unos pasajes enigmáticos, rodearlos de flores electricas, de catacumbas sónicas para dejar paso a todos los putos espiritus del infierno ("Marine fields glow").

Me creo a la vocalista Rachel Davis, alma oscura de este trio de Brighton, porque huye de la parafernalia, porque concreta su aridez en lo tenebroso para esparcir rugosidades contaminadas con halos de misterio para todos los publicos exigentes. En "Hexagons IV", meten tonos electrónicos que para nada dejan de sustraernos del boicot negro de todo "Violet cries".

"Chorea", es como dibujar en la arena el recuerdo de todo el after punk de los 80 rama ojos pintados de la Banshees. "Warpath", es un himno que refleja todo lo que nos han querido explicar con su portada. Y en "Eumenides", se congregan en un laberinto de misas sin oradores ni público para con una escasa instrumentación meternos el miedo en el cuerpo.

Asi que venga, seguidor de todos los diablos de antaño, ponte a Esben y piensan en la perversidad de las hadas, cuando sus alas se mueven en los vaivenes de tu sueños para provocarte lindas pesadillas.