domingo, 25 de octubre de 2020

FELT. "Forever breathes the lonely word" (1986)

 


Este disco fue el que hizo el número 6 en la carrera de este grupo ingles, y el primero de su carrera que no contenía canciones instrumentales. Para muchos, el mejor disco del grupo, empieza con una autentica bacanal de indie pop, la radiante y alegre "Rain of crystal space".

Lawrence, el fundador del grupo en 1979, supo desde sus inicios darles una voz propia, una forma particular de enfocar la música independiente desde la suavidad y la melodía ("Down but not yet out"), siempre contando con una banda competente, involucrada en esta opereta de sencillez pop ("September lady").

Música sin grandes pretensiones, Felt siempre vivieron entre sombras, y su recuperación tardía vino de grupos como The Charlatans o Belle and the Sebastian, que no dudaron en situar a Felt como banda influyente en lo que que iba a pasar en las islas.

La verdad es que es un lujo escuchar temas como "Grey streets" y la íntima "All the people...", repletas de sinuosas letras y efectivos tonos de alegría siempre contenida. "A wave crashed on the rocks" es quizás la más rotunda de un lp que termina con "Hours of darkness have changed my mind", crisálida de candor y felicidad.

Desde Discos Pensados, recomendamos sus 10 discos y sus eps varios que conforman unas maneras brillantes indie pop ajenos a los vaivenes ruidosos de la época. Recuperables al 100%.


jueves, 22 de octubre de 2020

KARATE. "The bed is in the ocean" (1998)

 
 

                                                                      Como todos los discos de Geoff Farina y sus chicos, este "The Bed is the ocean" no iba a ser menos. Todo un elenco instrumental que se mueve con fluidez entre el jazz y el indie rock, siempre con desarrollos instrumentales de esos que te perforan los oídos, como la calidez que respira "There are ghosts" y sobre todo esa pasada llamada "The same stars". 

Siempre fueron Karate una rara avis en una época que siempre había que buscar acomodo en tal o cual estilo. Ellos iban a lo suyo.  No les importaba enfangarse en luchas rítmicas acelerando la distorsión como "Diazapam", poseídos por el espíritu de Buckley, o regalarnos tranquilos y bellos pasajes donde la voz de Farina te llenaba de asombramiento.

El cuarteto, en sus 7 trabajos que sacaron hasta que se disolvieron con el directo de 2007, "595", tuvieron la capacidad de sumergirnos con sus interludios musicales en una espiral de carantoñas compositivas, de sensibles paseo por sonidos de esos que te acogen sin pedirte permiso como ese petardazo llamado "Up nights". 

Calidez que transpira "Fatal estrategies" o "Outside is the drama", donde de nuevo, trotando entre una rítmica repleta de melodía y señuelo, te ves contagiado por el festín de pulsaciones inflamadas que despedían.

Siempre es un buen momento para recuperar a Karate. En los arcenes del movimiento independiente, donde por la cañada de la transgresión, los sonidos exhalan caligrafía prodrigiosa. 

martes, 20 de octubre de 2020

NUEVA VULCANO. "Ensayo" (2020)

 

No todo esta perdido. Aún nos queda Nueva Vulcano. Una de las grandes bandas que tenemos por estos lares.  Ya tenía el servidor mono desde aquel lejano 2015 cuando siguieron a lo suyo con ese notable "Novelería". Y es que su música es un chispazo que contagia, sacudidas de post hardcore con corazón henchido. 

Y es que Artur Estrada y sus chicos, han lanzado en este su quinto trabajo, desde la inicial "El ecualipto", un conjunto feroz de canciones para empatizar, para poner en bucle sin parar ("Disney y resaca padre"). Que le den al coronavirus, al confinamiento del alma y el espíritu, a esos bozales con forma de mascarillas. 

Oigo "El sueño europeo" y no puedo más que volver a los inicios de la banda, cuando caí sin remisión bajo las redes de esos versos que garabateaban distorsión, de esas melodías que acompañaban mis andares por el barrio, estrujando mis oídos con peroratas benignas de historias de andar por casa. Estamos tan necesitados de vientos frescos como los que despide Nueva Vulcano.....

No me canso de poner "Fluorescente"  con ese soniquete melódico que despide buen rollo y filigranas en tus silbidos. Vaya pasada. Estamos sin duda ante el mejor disco de aki de este 2020 tan cabrón. Lo grabaron rápido, en un pis pas, como para que la inmediatez se quedará en cada sonido de guitarra, en cada quejido glorioso. Y es que es imposible no rendirse ante maravillas sonoras como "Mercurio, retrógrado, etc." y ese spoken word inicial que da paso a otra dentellada sónica de esas que te mecen entre ecos de emocore.

"La canción del sol" es un caramelo de apenas 2 minutos que da paso a "Una observación", otro de los puntos álgidos de un trabajo que pide una escucha más cuando terminas de oirlo. 

"La Pedra Oscil-lant" es de los mejores temas que han creado en su carrera. Un puntazo con el bajo como eje principal, donde parte la tormenta de palabras que se enquistan en tu cabeza, como hechizado por una catarsis de esas que es medicina de la buena. 

Como suena el "El algoritmo erró", frenética concatenación de distorsión y oratoria al servicio de la intensidad total, con resultados benefactorios para el oyente que cruje de alegría ante tantos espasmos colosales. Para terminar, "Ensayo sobre la decepción", indie para acabar un monumental trabajo. 

Acabo como empecé. No todo esta perdido. Aun nos queda Nueva Vulcano.....



domingo, 18 de octubre de 2020

VARIOS. "Zero, A Martin Hannett Story 1977-1991" (2006)

 


De Martin Hannet fue la bendita culpa de que bajo sus manos de productor pasaran grupos tan indispensables para todos nosotros como Joy Division, New Orden, Magazine, o Buzzcoks sólo por citar unos cuantos de ellos. Porque el resto y los citados, están en esta potente recopilación que empieza en 1977 y llega a 1992. Hay queda eso. 

Lástima que la heroína acabase en 1991 con su carrera de mago de nuevos sonidos. Nos queda un buen puñado de grupos y discos que hacen la delicia de todos los que vemos en los 80 y 90, los momentos más importantes de la historia de la música. 

Es un pasote encontrarte con una de las primeras grabaciones de Buzzcoks, "Boredom", o con rarezas de combos que no tuvieron mucha suerte, como John Cooper Clarke, Jilted John  o Pauline Murray and the Invisible Girls. 

Unos inocentes y primerizos U2 con "11 o'clock tick tock", los amos de las sombras con "Transmision", Joy Division, o los sonidos de porcelana de The Durruti Column. Un gozo volver a toparte con OMD y su famoso "Electricity" o caer rendido ante Devoto y sus chicos de Magazine en "The light pours out of me".

El pub rock de The Only Ones, los ruidosos Bassement Five, o una de mis debilidades de todos los tiempos, The Psychedelic Furs con "Pretty in pink". Vaya puntazo de disco, homenaje a un tipo que tan feliz nos hizo con sus maquinaciones tan necesarias. 

Ya en los 90, Kitchens of Distinction o Happy Mondays, dan sus saludos respetuosos al que les sacó del anonimato. Brillante artefacto pues este cd, para recuperar años, bandas, música eterna y total. 


sábado, 17 de octubre de 2020

BOB MOULD. "Blue hearts" (2020)

 


Hay artistas por los que no pasa el tiempo. Hay discos que te compras sabiendo que después de quitarle el precinto y empezar a escucharlo, tienes las garantía de que no te van a defraudar. El incombustible Bob Mould es uno de ellos. De esos músicos a  los que seguimos con fragor en los 90 y todavía siguen enseñando el camino a seguir. 

"Blue hearts" es un doloroso puntapie en la boca al bastardo de Trump. Bob Mould esta cansado, mosqueado, como nunca le habíamos visto. "Blue hearts" quizás sea el disco más redondo en su carrera en solitario, y eso ya es mucho. 

Acompañado por sus fieles colegas, Jason Narducy al bajo y Jon Wurster a la batería, las canciones no dan respiro y en su media hora entran y salen de tu cabeza como una bomba de relojería. Allí están "Next generation" y "American crisis", dos petardos que prenden y te ponen a 100. 

Antes, la inicial y lenta "Heart on my sleeve" introducía este enorme y contundente disco, que nos recuerda al pasado de Bob Mould con Sugar. "Fireball" es punk, catarsis y bailes dislocados contra muros que nos detienen, que son cárceles. 

Y cuando se pone a fabular con esos extraordinarios medio tiempos, como esa belleza que es "Forecast of rain", ya no te queda más que subir el volumen y gozar como un poseso. Porque en ningún momento Mould pisa el freno. "Siberian butterfly" es espectacular y electrizante y "Everything to you" con su melodía que te envuelve, son sólo muestras del nivel de un músico que esta como ya sabíamos hace tiempo en estado de gracia. 

No puedes parar de poner gemas como la brillante "Little pieces", adictivamente noventera o lineales cartuchos de rock como "Leather dreams". Para el final, el sofocón que sirve de epílogo: "Password to my soul" y "The ocean". Sin aire que se queda uno....

"Blue hearts", ya le tengo entre mi lista de 10 mejores discos del año. Cierro los ojos y me imagino que tengo 22 tacos. Es lo que tiene el poder alquímico de la música como gran obra de arte. Grande Bob, grande.


miércoles, 14 de octubre de 2020

JUNE OF 44. "Anahata" (1999)

 


Con este pedazo de disco June of 44, se despidieron de su carrera discográfica. El grupo liderado por Dough Sacharin, pergeñó una auténtica bomba de ritmos sincopados, donde el mathrock se encuentra con el jazz, donde usando una precisión matemática, exploran con sus instrumentos tensos climas donde acribillan silencios sin piedad ("Wear two eyes (boom)". 

El bajista Fred Ershine da toda una lección de uso del instrumento ("Escape of the levitational trapeze artist"), y el grupo, con una efectiva y contundente conjugación de seguir los dictados del mathrock, pero siempre abiertos a otros parámetros, dejan con sus reflexiones musicales, una profunda huella repleta de hipnóticos pasajes, ("Cardiac atlas"). 

Parecen una big band deseosa de dar con la tecla perfecta para cabalgar entre torbellinos de funk minimal, como la rutilante "Equators tobi polar", con esa trompeta repleta de ensueño, arrimada a un viaje donde es fácil aspirar rocíos redentores. 

A continuación, mi favorita, casi un hit (a su manera claro esta). "Recorded syntax", con una pegajosa melodía traslúcida, con una envolvente y sinuosa propagación de ondas de acuosas. Xilófono en "Southeast of Boston" y psicodelia en "Five bucks in my pocket", para llegar al final de "Anahata", con la mas larga del cd, los 15 minutos de "Peel away velleity", donde resumen toda una carrera repleta de lugares que claman subir el volumen a tu aparato y dejarte llevar. 

June of 44, una enorme de banda, de las mejores de la historia del mathrock. Todo un señuelo donde pararse y gozar sin parar. 


lunes, 12 de octubre de 2020

THE PSYCHEDELIC FURS. "Made of rain" (2020)

 


Justamente fue un año por estas fechas cuando los ví. El último concierto antes de que la epidemia cambiase nuestras vidas, antes de que la muerte hiciera ronda por nuestras calles afilando la guadaña con el azar, buscando en sus paseos miembros de la no vida 

El concierto fue mágico. Asistentes cincuentones, camisetas de The Sound, Chameleons, Joy Division, y el deseo de volver a revivir de nuevo las viejas canciones que tanto bien hicieron a nuestro crecimiento musical y personal. "Love my way", "Pretty in pink", "Heaven", sonaron como si el tiempo se hubiera parada de repente. Butler ( y su grupo) demostró que estaba en plena forma, y ya nos soltó al viento alguna canción de este majestuosos "Made of rain". 

Y es que casi 30 años después de su última producción discográfica, no podemos más que estar felices cuando damos al play y empieza a sonar "The boy that invented rock and rolk" y a continuación "Don't believe", hit seguro para empalmar con las gloriosas canciones que jamás olvidaremos. 

"You'll be mine" contiene un violín que percute catarsis y "Wrong train" con ese inicio electrónico es de lo mejor de "Made of rain", puro elixir para sus adoradores que seguimos agazapados entre sombras y éteres dispersos. 

Butler y su hermano siguen en plena racha compositiva.  La voz de Richard no ha sufrido los envites del tiempo ("This'll never be like love" )  y la banda muestra una solvencia total y efectiva en esa recreación año 2020 de todo el ideario del grupo de sus inicios ("Come all ye faithful"). "No-one" es un caramelo que revive a Bowie y "Tiny hands" es un medio tiempo de esos que quita el hipo. 

Generoso en minutos "Made of rain", la espera ha merecido la espera. Es como revivir lo que aquella noche de hace un año vimos crecidos en la certeza de participar de algo repleto de mística. Allí nos reunimos, sudando y sacando el espejo de los 90, aquel que creímos que la edad, llamada Dorian Gray, no iba a poder con el espíritu que vivía entre nosotros. 

"Made of rain" es un discazo, de un grupo aun posee la suficiente fuerza como para embaucarnos sin remisión. Ojala en su próximo concierto, hagamos todos una pira que llegue al cielo con todas las mascarillas síntomas de esta devastación que nos puebla. 


sábado, 10 de octubre de 2020

JOSEF K. "The only fun in town" (1981)

 


Con sólo este álbum en su carrera, los escoces que tuvieron una efímera vida musical de tres años (entre 1979 y 1981), lograron que su sonido fuera todo una influencia para las bandas que vinieron a auparse como dignos miembros de esa élite oscura que fue el post punk. 

Y es que nada más que suena la inicial "Fun'n' frenzy", con ese nervio descontrolado, con esa agitación vocal, te entran ganas de sacar todos los disco de tu discografía de Magazine, Joy Division, PIL o Killing Joke y hacer un 24 horas de sombras retorcidas y guitarras afiladas. 

Paul Haig y sus colegas, estaban repletos de ideas y todas buenas. La melodía entraba como con un alambre y las canciones eran un petardazo de esos de degustación gozosa. Oigo "Revelation" o "Crazy to exist" y sé que David Gedge de Wedding Present tuvo a Josef K, como una de sus máximas influencias. 

Hasta cuando se acercan a los patíbulos lentos, se parecen a sus compañeros de generación, Joy Division, seguro socios de obsesiones y noches aciagas. "The angle" es obtusa y matemática, y "Forever drone" es casi punk desbocado. 

En "Heart of song" y "Citizens" juegan al punk funk, para acabar con el tema más famoso de su carrera, ese himno llamado "Sorry for laughing", puro desquicie. 

Josef K. Post punk seminal, paraíso de placeres confusos, sonidos de otras épocas que hoy lo degustamos con febril alegría.


lunes, 5 de octubre de 2020

MARINE RESEARCH. "Sounds from the gulf stream" (1999)

 


Heavenly fue una exquisita banda británica formada por tres componentes de Talulah Gosh, que nos regalaron 4 discos de eso que se llamó twee pop. Tras el suicidio de uno de sus componente, Matthew Fletcher, Heavenly se llamaron Marine Research. 

No tuvieron una vida muy larga, (sacaron varios eps y este disco larga duración), pero lo corto de su carrera no quita ni un ápice el buen rollo que te dan, ofreciendo un pedazo de artefacto de canciones pop de esas para estar siempre alegre, a pesar de los avatares que tuvieron que sufrir. 

"Parallel horizon", es la primera golosina que nos regalan, muy en la onda Stereolab pero sin tanta experimentación, tirando a un pop acompañado de una buen acompañamiento de guitarras. "You and girl" o "Hopelfulness to hopelessness" son puro delicatesen, orfebrería melódica de esas que te deja feliz, con nostalgia de más. 

"Sounds from the gulf stream" es un álbum que entra a dentelladas con cuchara de dulzura, con aliento de ese que te cautiva y te pide más ("Queen B"). Pop de ese que te hace votar a vuelo rasante ("Chucking out time), canciones más serias y tristes ("The glamour gap"), o silbidos que se lanzan al aire para que permanezcan entre nubes mientras te mojas con sus estribillos ("At the lost and found"). 

Que alucine esto de recuperar estos viejos disco que con tanto ahinco se quedaron en la memoria. "Venn diagram" me alegró todo el día, como ese sonido sesentero que rezuma "End of the affair". Y para terminar, la mejor "Y. Y.U.B." que parece una canción de los Ramones pasada por la batidora mágica del twee pop. Lo dicho, disco de esos eternos que es toda una delicia su escucha.


viernes, 2 de octubre de 2020

JESU. "Why are we not perfect?" (2008)


 Es sólo un ep con 6 canciones que se acaban con pena en media hora. Nos da lo mismo. Jesu es un mantra hipnótico de esos que te mecen en algodones siderales. La banda de post metal con coqueteos shoegazing, lideradas por el incombustible (a recordar su colaboración bestial con Sun Kil Moon), Justin Broderick, nos tiene acostumbrados a estos pasajes donde soñar es fácil sobre todo si tienes los oídos abiertos. 

En "Why are we not perfect?" Broderick deja de lado su vertiente más postmetalera para llenarnos de brumas y burbujas ("Farewell"), confetí espacial repleto de líricas aproximaciones a mundos creados para generar enorme sosiego. 

"Blind and faithless" parece sacada de esa máquina del tiempo donde Ride, My Bloody Valentine y Cocteau Twins quedaban para tomarse unos licores en lugares donde las luces matizaban las paredes de brillantes espejos cóncavos. 

Subes el volumen, te arrremangas el corazón, dejas los sentidos cubiertos de paz,y los teclados y la atmósfera acogedora te lleva a simas donde refulge la dicha y la contemplación, como el tema que titula este pequeño y gran disco que pasa en una batida correosa de segundos. 

Hasta las dos versiones  alternativas de "Farewell" y "Why are we not perfect?" parecen dos temas nuevos, distintos, con pequeños arranques de guitarras, que suenan como leves apuntes introducidos en el señuelo  de la niebla que lo cubre todo. Disfrute total pues la escucha de este breviario de grandes silencios.


martes, 29 de septiembre de 2020

EYELIDS. "The accidental falls" (2020)

 

                                                                             

                                                               Se nota que Peter Buck de Rem esta en la producción de este disco. Desde que se inicia con la tranquila y duermevela "A dream", puedes notar ecos de eso que se llamo nuevo rock americano. La banda, que ya sacó un trabajo bastante irregular, "OR", se ha sacado de la manga un buen montón de buenas canciones. 

La pegadiza y power pop tonada que titula el disco es todo un puntazo con su distorsión contenida, con su melodía adictiva y fulgurante. Y es que escuchando "The Accidental Falls", se te vienen a la cabeza un montón de referencias, todas buenas. A veces, The Posies, otras, The Byrds ("Insomnia"). 

"The Minutes" rezuma alegría y vitalidad por todos los costados. Se nota el mimo que emplean John Moen y sus colegas en transitar por lugares de agitación siempre bien contenida, como esa delicada tonada que se llama "Ceremony". Todo un puntazo de fabricación casera para tararear y dar alguno que otro bote. 

"River" es un calmante para después de comer y "At sea" es una febril estocada psicodélica de esas que te hace pensar en otros tiempos lejanos. Todo un puntazo. "Starlight limelight machine" es dulce y campestre, y "Mermaid blues" es un refresco de potente seducción. 

La más eléctrica del lp,  "1 2 3", es un portento de distorsiones, casi parecen una versión rura de Yo la tengo.  Sin duda, el punto álgido de este trabajo altamente disfrutable, sencillo y altamente contagioso.


lunes, 28 de septiembre de 2020

AHLEUCHATISTAS. "The same and the other" (2004)

 

Espeluznante. Esa es la palabra que mejor define el artefacto que tenemos entre las manos. La banda de Carolina, en el que fuera su segundo trabajo, y en el sello del incombustible John Zorn, Tzadik, nos repartió bombas como las que ve en la imagen desde el inicio con "Cracked teeth", hasta que acaba esta bomba que dura media hora pero que te deja exhausto. 

Mathrock con dejes de jazz libre. Dejémoslo en ese termino definitorio lo que encontramos por aquí. "Ectasy combat boots", le basta un minuto para inflamarnos las pupilas de las orejas, y "Impercibitility" con sus continuos cambios rítmicos que desbocan y se paran nos muestran a las claras el poderío sonoro de una enorme banda.

El trio, guitarra, bajo y batería, hace de la música instrumental un arte, donde la improvisación se ve la cara con un mathrock que te envuelven en filigranas curiosas como las que encontramos en "Good questions" y sus goznes de calambres eléctricos. Vaya pasote. 

"Falling bards", otra miniatura de minuto cuarenta, reparte estopa a diestro y siniestro o vesanías sónicas como "The day the earth stood still", donde vemos hasta llegan con su capacidad para llenarnos de medicina para hacer explotar nuestras neuronas. 

Mi favorita, "Ostensible constable", donde se mecen en algoritmos repletos de secuencias programadas para dinamitar cualquier tipo de normalidad musical. Grupazo Ahleuchatistas, recomendable toda su discografía. 


miércoles, 23 de septiembre de 2020

THE NIGHTINGALES. "Four against fate" (2020)

 


Que punto volver a encontrarme con esta banda con sabor añejo, y arte por los cuatro costados. Empezaron a principios de los 80, y tras un parón que duró de 1986 a 2006, han ido sacando discos todos ellos interesantes, impregnados de un post punk vitalista, juguetón de la mano de Robert Lloyd y de Andreas Schmid. 

Y es que "Four against fate" es una amalgama de todo lo bueno que se puede esperar de un grupo con tan dilatada carrera. "Thicko rides again" parece una versión post punk de B'52s; "The top shelf" es un pedazo himno de esos para topar listas de los mejor del año y en "Wicked winter (Lost in highland park) se convierten en una especie de recreación de The Fall. Fantásticos. 

Cuando se disparan, se disparan de verdad, y te hacen convertirte en fehacientes admiradores de sus melodías, como en la mejor del disco ese pedazo de canción titulada "Then i felt". Cuando quieren se vuelvan al garaje, en  grutas cargadas de peligro y mucho ruido ("The end began somewhere"), o perfectos juegos de una especie de art rock total, ("Devil's due"). 

Un  disco para tener en tu discoteca, para disfrutar de él en cualquier momento por su capacidad para la sorpresa ("Everything , everywhere, all of the time"), y para encandilarnos con suspiros eléctricos como en la bestial "The other side". 

Ya para terminar, "Simple soul" y "The desperate quartet", nos dejan sin palabras, por una intensidad cruda, oscura. Y es que quien tuvo, retuvo. A disfrutar, a disfrutar pues sin parar de este enorme monumento al gozo musical. 



lunes, 21 de septiembre de 2020

ILEGALES. "Si la muerte me mira de frente me pongo de lao" (2003)

 


El primer disco de Ilegales grabado en su discografía propia, fue todo un puntazo, caracterizado por las bilis que sigue siempre a la banda, aderezado con mala lecha marca de la casa y roquerío de ese que te hace votar ("El demonio"). 

"Motín en la prisión" es blues carcelario con escupitajos y mucho sudor y "Chica del este" es la típica canción medio tiempo, como las que nos tenía a bien regalar en sus inicios como grupo. Un puntazo repleto de lirismo extremo. 

La que titula el disco es puro surf punk, y "Como la haces tu" es una vacilada de esas tan de Jorge. Y es que todo el poderío que Martinez y sus chicos te hace recordar los viejos tiempos, haciendo presente un legado que ya quisieran muchos ("Señorita "que rara soy").

"Con los ojos abierto" tiene un principio casi de hard rock y "Vuelven los problemas" es puro macarrismo en la onda AC/DC. ¿Qué más se puede pedir? "La edad del pavo" es un buen muestrario de toda la labia que atesora este insigne astur, para en "La rabia de vivir", volver de nuevo a los brazos del blues. 

Te quedas sin aliento en "Verano del 93", otro culmen del disco, para ponernos ya a sus pies cuando suena la mejor del cd, uno de los himnos más grandes de la carrera de Ilegales: "Liberate". Seis minutos de sobrecogedoras palabras, de música de esa que hipnotiza y te atrapa. Jorge, nuestra estrella descarriada, nuestro as en la manga. 

Ya está pergeñando nuevas canciones que den continuación a su último largo que data del año 2018, "Rebelión".  El coleccionistas de momentos únicos, aun tiene cuerda para rato. Sobresaliente como siempre.

                                                                   

sábado, 19 de septiembre de 2020

JIMMY EAT WORLD. "Bleed american" (2001)

 


De entre todos los discos de Jimmy Eat World este "Bleed american", el cuarto en su carrera, sobresale por la capacidad que tienen de llegarnos muy a dentro con su emocore sensitivo, con sus guitarras que se antojan repletas de goznes de emotividad ("A praise chorus"). 

El disco funcionó a la maravilla y canciones como "The Middle" se auparon en las lista americanas, llegando alcanzar "Bleed american", el disco de platino. Todo un puntazo tomando como punto de referencia la música de los de Arizona. 

Si "Clarity" (1999), ya los puso en la salida de la carrera hacia posiciones ganadoras, canciones como "Your house" o "Sweetness", hacen que Jimmy Eat World pueda resblandecer los corazones más duros. 

Quizás hay veces que se acercan a lo mainstrem, como en "Hear your me", pero cuando te pones después "If you don't , don't", no puedes más que subir el volumen y dejarte llevar. "Cautioners" es electrizante con su suavidad profunda y "The authority song", al final de "Bleed american", nos lo muestran más arrebatadores que nunca.

Jimmy Eat World, emocore cercano a las lindes comerciales, pero siempre con suficiente pegada para el uso y disfrute de los que nos gustan las buenas canciones. 


miércoles, 16 de septiembre de 2020

COVET. "Technicolor" (2020)

 

Sin duda que estamos ante uno de los grandes discos del año. El trío de San Francisco formado por Yvett Young, David Adamiak, y Forrest Rice, nos ha dejado otra muestra mas de su quehacer en los andamiajes de su mathrock con ínfulas líricas. 

Ya nos quedamos prendados con ellos en su anterior trabajo, el potente "Effloresce" (2018), pero con este "Technicolor" han roto la hucha de las emociones que vuelan entre fragilidad y arreones de guitarras sintonizadas para el despertar perpetuo ("Good morning" y "Atreyu").

"Parachute" se reivindica por si misma, como un estilete de ritmo cambiante, ésta, con la voz dulce de Yvett llevando todo el peso de una miniatura casi progresiva, efectiva, rutilante, repleta de suspiros y proezas de sentir. Vaya maravilla. Vaya disfrute. 

En "Predawn" te deshaces con ellos, con su tranquilidad burbujeante, con su excitante capacidad de someternos a un duermevela emancipador. "Nero" es post rock de fábula y mil cuentos y "Ares" es la que más juega con cambios de ritmos constantes, recipiente decorado con tensión y volutas de electricidad para flotar. 

Pedazo de disco es "Technicolor". Pasa en un rato su escucha, se hace fácil cogerle el tranquillo, te dejas llevar con facilidad por su radiante y esmerada concreción estilística ("Parrot") o vuelven con esa tranquilidad que irradia paz en esa belleza llamada "Odessa". 

Acaban el disco con "Farewell", donde de nuevo Ivett pone su voz al servicio de nuestra sedación de espiritu. Lo dicho. No hay que perderse este supertrabajo de una enorme banda.



domingo, 13 de septiembre de 2020

CORIKY. "Coriky" (2020)

 


Qué se puede esperar de un grupo compuesto por Ian Mackaye y Joe Lally de Fugazi, y la compañera de Ian en The Evens, Amy Farina. De todo menos aburrimiento. Porque en este nuevo proyecto de Mackaye, habitan voluntades musicales que te hechizan desde el inicio ("Clean hill"). 

Digamos que Coriky es un punto intermedio entre la fogosidad de Fugazi y la calma de The Evens. Hay tiempo para la furia siempre ordenada ("Hard to explain"), himnos de esos que te piden subir el volumen y trotar como un orate jamelgo ("Say yes"), o oscuridades sombrías de esas que utiliza Ian para llevarnos de la mano a bosques oscuros donde perderse es necesario para descubrir. 

Coriky suena como un tiro. La banda se siente a gusto; están sintonizados en la temática organizativa de Mackaye, quien dirige la batuta, acompañado por la voz de Amy Farina, su pareja, que cuando hace su aparición, como en "Too many husband", no podemos más que acordarnos de los grandes Fugazi. 

"Bmq" es straight edge; stop a la carne, al alcohol, sí a la lucha, a la cabeza bien puesta, a los arreones de distorsión con desenfreno. "Jack says" es quizás uno de los puntos fuertes de un disco que desde que se inicia encuentras lugares donde el disfrute es máximo. "Shedileebop" es seminal, un estilete de punta fina que es un maremoto henchido y que deja la voz a las dos postales del final, "Inaguration day" y "Woulda coulda", otros dos seguros disparos certeros repletos de aristas y furia. 

No sabemos si tendremos segunda parte de este disco homónimo. Lo que si es cierto es que el acoplamiento de estos tres músicos ha dado a luz un formidable trabajo que gustará a todos los que siguieron las correría de Ian Mackaye. 



sábado, 12 de septiembre de 2020

SR.CHINARRO. "Cobre cuanto antes" (2002)

 


Después de la decepción que ha supuesto su irregular y bastante aburrido último disco, es todo un lujo volver la vista atrás y escuchar este "Cobre cuanto antes", donde los artes líricos de Luque, junto con su cancionero particular, estaban libres de corsés, se agitaban con el viento de las palabras que uncían extrañas frases, dentro de una construcción musical de gran nivel. 

Y es que desde que empieza el cd con "Ha quedado níquel" no puedes más que festejar este surrealismo tan de Luque, donde seguir la narrativa de sus letras es tan complicado como hallar alguna perla maldita en los oscuras profundidades marinas. Aquí Luque arrastra a su grupo en una especie de reinvención de lo que Arab Strab nos mostró en su época. 

Como no quedarse con los ojos chiribitas cuando suena "La callé mojada", sin duda post punk de catarsis de catecismo de nieve y tortas, o esa agitada "Respuestas para misses" donde todo suena a festival de fuegos fatuos y rocíos que parecen lágrimas. Bravo Luque, aquí más alquimista que nunca. 

Mi favorita, la extraña "No vale reírse de los solos", una oda confusa que se pierde entre palabras que se mecen entre dolor y candor, en una calima que te ofrece satisfacción y rayos de luminiscencia agitada. Y es que este disco vino después de ese trabajo rarezas que fue "Despídete del lago" (2001), y todo el mundo esperaba la próxima jugada de Antonio. 

Y la cosa funcionó. Las canciones son menos rudas ("Con las vaínas olvidadas"), y hasta empieza a fabricar melodías que son como un enorme sonotone para tus días de tristeza íntima ("Sección de telescopios"). 

Como me gusta "Capillitas cruz del campo", una greguería de esas que se clava en tus silbidos, y ese pedazo de rubor que te deja sin aliento que se llama "Nh3 light". Sin duda, con "Cobre cuanto antes", empezó una nueva época en los segmentos musicales de Sr. Chinarro. Durante mucho tiempo mi grupo favorito de aquí. Cuantos sueños salieron por la ventana despistados y corriendo en aquella época donde aun fabricaba juventud mi calendario personal.....


miércoles, 9 de septiembre de 2020

HOLY FUCK. "Latin" (2010)

 

Curiosos estos canadienses llamados Holy Fuck. En este su tercer trabajo, se decidieron comenzar por una introducción de esas para abrir aperitivo, la brumosa "MD", para a continuación atizarnos la cabeza con una especie de mezcla de funk, electrónica y mathrock, "Red lights". Vaya puntazo, como suenan. 

Ya habían antes dando la nota con su sobre todo interesante primer disco homónimo sacado en el 2005. "Latin king" es una fantasía, un combate rítmico entre Matt McQuaid al bajo y Matt Schulz a la batería. Teclados de fondo y un juego de luces atrayente y colosal. Si, la cosa funciona a las mil maravillas. 

En "Stay lit" parecen una banda de indietrónica, para volcarnos con ellos con "Silva & grimes", en la mejor de todo el disco, son su sonido espacial, krautrock futurista que suena como un cohete con sus crescendos agitados y su turbina de motor para no parar de mover los pies. En directo tienen que ser la ostia. 

Vuelven a la pista de baile con "SHT MTN", para en la traca final de "P.I.G.S." sumergirnos en un huracán de frenesí constante, tecnología repartiendo estopa, pulso al limite, la tensión que se evapora entre un martilleo que no cesa. 

Holy Fuck, un ágil experimento de nociones básicas de entretenimiento para las masas más adictivas a sediciones varias. Un puntazo. 


domingo, 6 de septiembre de 2020

HELMET. "Aftertaste" (1997)

 


Siempre me quedaré con sus dos primeros trabajos ("Strap it on" y "Meantime"), pero he de reconocer, que este su cuarto trabajo, el último con los miembros originales, es un portento de guitarras ácidas que encandilan, de ritmos endiablados. 

No es extraño que Kurt Kobain estaba como loco con Helmet. Los neoyorkinos tenían un poderoso directo, y sus discos son una constante concatenación de rugidos y distorsión. "Pure" y "Renovation", las dos primeras del cd, son una buena muestra de ello. 

Oyendo temas como "Exactly what you wanted", notas la crudeza de una banda que aunque había bajado algo el listón de peligrosidad, aún se mantenía  en pie para dar batalla. "Like i care" es estridente y marcial y "Driving nowhere" es un salmo de rugidos de cuerdas siempre con la voz de Page Hamilton repartiendo melodías y tormentas. 

Perfecta suena la casi punk "Birth defect" y "Broadcast emotion" esta preparada para ser radiada en las emisoras de la época. Que buenos que eran Helmet. A los que flipamos con las guitarras sin control, no hay nada como "It's easy  to get bored", para sacar a pasar algún chillido. 

"Diet aftertaste" es otro de los puntos fuertes del disco junto a "Insatiable", que seguro hará las delicias a los que más tarde se engancharían a Rage Against the Machine. Helmet, un martillo que no para de demoler cemento, un grupo que nunca nos defraudó. Un lujo volver a oírlos. 

sábado, 5 de septiembre de 2020

MOUNT EERIE. "Wind's poem" (2009)

 

Sobrecogedor. Esa es la palabra que se te queda en el cerebro cuando acabas la escucha de este artefacto para soñar que se llama "Wind's poem",  el cuarto disco de este proyecto dirigido por Phil Elverium, y que es todo un ejemplar gozoso de música existencial. 

Desde el inicio post metal  meditabundo de "Wind's dark poem",  pasado por el ambient lírico de los 11 minutos de "Throught the trees", este trabajo, como todos los de Mount Eerie, es un pasote de sentimientos que te enervan el alma por su sensibilidad exacerbada. 

"My heart is not at peace", es un rompecabezas de post rock meditativo, de silencios cruzados por andanadas de ternura que da paso a la crudeza bestial de "The hidden stone", donde de nuevo vuelve a brillar la distorsión que arranca entre torbellino de amenaza de tormenta. 

"Summons" es otro acantilado de susurros leves que se evaporan entre un vendaval de céfiros eléctricos, y que no da tiempo para reponerte del espanto, porque con el comienzo de "Mouth of sky", comienza otra vez los rugidos de las guitarras, que se encrespan entre una concatenación nada casual de un cromatismo poético encandilador. 

"Between two misteries" tiene sampler de "Laura's Palmer Theme" de Angelo Badalamenti, y "Anciant questions" riza el rizo con su caligrafía viva de sonidos que te mecen y te acunan con una tranquilidad de esas tan necesarias para poder soñar. 

Mi favorita, la post metalera "Lost windows pt.2", otro abanico de sombras que vacían cieno, que corren entre mullidos enjambres de cuarentena vital. Así es Mount Eerie, todo un paisaje onírico repleto de lugares donde detenerse, de calmas chichas, de abruptos golpes, de lienzos apalabrados con el asentimiento de los colores del sentimiento. Un disfrute todos sus discos, éste, de lo mejorcito. 



miércoles, 2 de septiembre de 2020

LES MARQUISES. "La battue" (2020)

 


Angustia, extrañeza, hipnotismo, levedad.... Esto y mucho más es que lo sientes tras escuchar a Les Marquises, banda gala liderada por Jean-Sébastian Nouveau, y que desde la introductoria y minimal "Bare land", nos van dando pistas de lo que te encuentras en este interesante "La battue". 

El grupo cuyo nombre es igual que el mejor disco de Jacques Brel, navega por parámetros muy distintos, lejos de la facilidad ambiental, de los lugares comunes. La canción que titula el cd, me recuerda a los mejores momentos de Piano Magic y "The trap" es una coctelera de post rock electrónico impactante,espectral, matemático. Aquí puedes ver ecos de Suicide, sin duda. 

Y es que lo bueno que tiene Les Marquises es su voluntad de no parar en ningún momento, de bogar entre descartes, entre sonidos de otro época, y les sale la jugada fenomenal. "Older than fear" roza el ambient más espectral y "Shape the wheel" es una delicia de juguete naif de esas que te hace sacar a pasear mil sonrisas. 

Enigmáticos y envolventes, Les Marquises tienen la capacidad de hacernos perder en laberintos de ruidos apacibles ("Head as a scree") o mecernos entre teclados que te llaman al sueño ("White Cliff"). Acaban con dos canciones que bien pudieran sonar en los 80: "Hosts are missing" y "Once back home", dos pinceladas de esas que se disfrutan en un santiamén. 

Buen grupo "Les Marquises", buena ensalada de ritmos para disfrute de los que no nos cansamos de escrutar el orbe musical en busca de nuevos paradigmas para nuestros oídos. 



domingo, 30 de agosto de 2020

BUILT TO SPILL. ""There is no enemy" (2009)

 


"There is no enemy" fue el séptimo disco de una de las bandas indies que siempre estuvo en segundo fila, que se las apañó sin hacer mucho ruido en hacerse un hueco con sus melodías que tanto deben a Pavement ("Aisle 13") y a todo el indie rock que nos alumbró en nuestros lejanos y añorados 90. 

Y es que el quinteto de Idaho, después de sacar el potente "You in reverse", (2006), dejaron al personal con la miel en los labios y la verdad es que con un sonido más depurado ("Hindsight"), consiguieron elevar la emoción a cotas de esas que provocan un buen rollo general. 

"Nowhere lullaby" es lenta y preciosa y en "Good ol' boremdom" se destapan con un pasote de rock americano con ínfulas de alegría. Para mi gusto, siempre me quedaré con los trabajos de su primera época, (sobre todo "The Normal years" de 1996), pero hay que reconocerles que no han perdido gancho ("Life's a dream"). 

Cuando más me gustan es cuando arrean distorsión y se ponen serios, como en la entretenida "Oh yeah" y en ese misil que se llama "Pat". Luego, en los medios tiempos pierden un poco de fuelle ("Done"), para volver a remontar el vuelo al final con esa preciosidad que se llama "Tomorrow". 

Built To Spill. Un grupo a recuperar de los salones del olvido. Indie Rock, sin más aditivos que el recuerdo, la melancolía, las cosas bien hechas....


miércoles, 26 de agosto de 2020

HAZTE LAPÓN. "No son tu marido" (2015)

 


Vaya grupazo Hazte Lapón. Una de esas raras avis que son como un chicle al que no se le va el sabor aunque pasen las horas. Y es que las canciones del duo, Manuel González Molinier y Saray Botella, están repletas de rincones donde pararse y contemplar esas letras que te llenan de un extraño paroxismo. 

En "Odiar",  con esa frase que te se clava en la lengua, "odiar un poco...." o ese himno inicial que es "Hushpuppy", nos muestran a una beligerante banda que tomando usos y costumbres de estilos por todos conocidos, ellos lo ponen papel regalo y lo tiran por la ventana para que se pongan a volar. 

El indie con su ramalazo de distorsión de "Procrastinar", el costumbrismo de "El rey de la lluvia" que es un garabato de de agua que no cesa y te humedece la cara, o ese pedazo de hit que se llama "Mudanzas", son sólo una muestra de la versatilidad de Hazte Lapón, de lo divertido que son, y del buen rollo que provocan a cada paso que dan. 

Y cuando les da por levantar del suelo una balada de esas con cortina de humo de intuición, viene "Amor bomba" y te quedas como alelado, con la copa en la mano, mirando como cada día la noche llega antes, dejando al verano con la miel en los labios. Si, Hazte Lapón, molan. 

"Tanatorios" es folk orate y "Arte y ensayo", es una de las más bonitas de este "No son tu marido", un disco repleto de flores, de céfiros antojadizos, de palabras que van y vienen sin pedir permiso, pero que se cuelan en tu vocabulario provocando extrañas dicciones. 

En el final del disco, "Como funciona un corazón" y "El cielo protestó", otras dos gemas para repletar el juego que te dan Hazte Lapón. Las últimas noticias del grupo, fueron en el 2018, con otro prodigio llamado "Tú siempre ganas". Con la escucha de "No son tu marido", ganamos todos. Seguro. 


lunes, 24 de agosto de 2020

MODERN RITUALS. "This is the history" (2020)

 


No engaña la pegatina que aparece en la parte superior del disco. Aquí tenemos a una banda que tiene a Jesus Lizard y a Unsane, como sus dos primeras referencias. Pero eso no es todo, porque lo que más me está impactando de Modern Rituals, (su primer disco, "The light that leaks in" ya me dejó sin aliento), es el tratamiento que hace de la melodía. 

"Passageway", tiene algo innombrable, una oscuridad marchita, una lírica corrompida que se ve floreada por una buena tanda de distorsión. Modern Rituals es un grupo de himnos y de solvencia de sobra. Pedazo de hit que es "The bull never wins"; te agarra con sus silencios y su potencia que provoca infartos. Como suena. 

El cuarteto ingles tiene todo a su favor para girar con Idles. Desparraman una tensión atrapamoscas, una efectiva sucesión de energía siempre acompañada de una calidez incontestable. Canciones como cañones, como rumores de potencia brutal para sudar y sudar, para gozar y gozar. Ostias como vamos a terminar el mes de agosto 

Y es que lo tienen todo para seducirte. "Sithin flesches" tiene un inicio indie rock que tira para atrás. Las guitarras suenan a tormenta  y la voz de Harry Fanshawe es un torbellino de post punk que agita y agita tu cuerpo que no puede más que rendirse al impacto de unas canciones que enervan y enganchan. 

"Ultima thule" es un desgarro bestial, la que más se acerca al noise rock de Jesus Lizard, pero siempre con las características propia del grupo significada por esa melodía rectangular que convierte la bestialidad en una concreta oleada de truenos que arrecian batalla. 

"Scratcher in the mash", es una de mis favoritas (hay tantas donde elegir). Más ortodoxa, lineal, percutiva, una andanada de caos que levanta a un muerto. Vaya pasote de grupo Modern Rituals. "Them days is gone", el segundo single de "This is the history", si te dice que ha nacido en los 90, te lo crees a pies de puntilla. Recomiendo al personal que no se pierdan el vídeo que dejo al final del artículo. Se te ponen los pelos de punta. 

Luego, siguen a lo suyo, la vuelta al noise rock más vitaminado ("Gregor Knopp")  y la creación de nuevos hits para que pares de escuchar a Modern Rituals, en este puto verano condenado por el maldito bicho ("Moses"). 

Dejan para el final, la más larga, los casi 6 minutos de "Jutting chin", el perfecto postre, con sus vientos orates. para uno de los mejores trabajos del año. Y si no al tiempo. Que bien que lo paso con su escucha.....


sábado, 22 de agosto de 2020

GUMBALL. "Super tasty" (1993)

 


Pedazo de banda que formaron en los 90 el amigo Don Fleming, uno de los personajes más activos del indie de aquella época, junto con Jay Spiegel a la bateria, Eric Vermillion al bajo y Malcolm Rivera a la guitarra. No hace falta más que el inicio con ese himno que fue "Accelerator", para tomar el disco como un vermut de esos de digestión rápida y caliente. 

Las canciones te enganchan y te llegan en un pis pas, ("Hell of a message" es otro pedazo de canción para ponerte un millón de veces) y hasta J Mascis, de Dinosaur Jr., hace su aparición estelar en dos tracks, "Here it comes again" y "Upsetters theme song", poniendo su granito de arena en este supergrupo que tan buen rollo nos dió en aquellos añorados años. 

"Tumbling" son vitaminas de guitarras que te sanan en dos minutos y "Marilyn", lenta y pausada, se escora en pasajes donde la calma es una necesidad para abrevar tanta fiereza. Pero no hay tiempo para el descanso, viene "The damage done" con armónica incluida para que el ritmo no decaiga, y para meternos de lleno en "Real gone deal", otro de los puntos fuertes del disco. 

Mola cuando en "Thunder" se  vuelven de repente melosos, para volver con los arreones en "Blay payback". Y es que así eran Gumball. Una maquinaria perfectamente engrasada de rock independiente que formó parte de nuestros patrones musicales de aquella época. 

"Got the cure" en plan casi Mudhoney, nos muestra la cara mas furibunda de un grupo que nos dió en su corta carrera, 4 discos de esos que son todo una delicia escucharlos a día de hoy.  El retrovisor sigue funcionando a la maravilla.....



martes, 18 de agosto de 2020

COSSE. "Nothing belongs to anything" (2020)

 


Aunque sea solo un ep de cinco temas, la primera salida discográfica de este poderoso grupo francés estoy seguro que no quedará a nadie impávido. Basta el inicio con "Welcome newcomers", para ya no parar de sugestionarte con una andanada demoledora de post rock lírico que se escrespa con airados motines de electricidad.

En la segunda belleza del lote, "Pin skin", no puedo dejar de pensar en Slint y Codeine, Trágicos, lentos, también envolventes, sacando los colores a las tempestades interiores, vagando por mundos donde es fácil dormirse al albur de un arreón de guitarras, o de un manto de sugerentes cambios de ritmos para la buena alegría de la afición, que seguro disfrutará de estos pequeños misiles con estelas aseguradas en universos de inflamación. 

"Sun forget me" , es la tercera flor de este jardín donde es fácil pasear por sus caminos repletos de fuentes con destellos que llaman la atención. El cuarteto afincado en Paris, sabe romper los silencios, especular es un entramado de rugidos, enredarse en melodías penetrantes que salpican los minutos con gran gozo para el oyente. 

Si con 5 temas han hecho esto, la cosa promete cuando nos regalen el larga duración. "Seppuku" es la más exploratoria de todo el ep, un montón de ráfagas de feedback que se calla en la penumbra para volver como un canto meditabundo, en una inflamada sensación que nos hace retroceder a los 90, donde grupos como Shipping News, Rodan, o  New Wet Kojak entre otros, nos hicieron saltar por los aires. 

Y para terminar, "The ground", brillante colofón a esta media hora de tensiones y explosión. Apuntad el nombre Cosse. Ya estamos tachando los días para el lp que los hará aún mas imponentes. 


domingo, 16 de agosto de 2020

PROTOMARTYR. "Ultimate sucess today" (2020)

 


Cada paso discográfico que dan Protomartyr, más claro tenemos que se encuentran ya por derecho propio en la cumbre de los combos post punk. Impresiona el lirismo arrebatador de su cantante Joe Casey, (vaya inicio con "Day without end" con esa trompeta que se pasea por un mar de espinas), y el empaque de una banda que sigue dando de que hablar. 

La primera canción que oí presentando su nuevo largo fue "Processed by the boys", con clip magistral de acompañamiento, himno para este verano raro que parece un paseo sin fin por calles vacías y todo cerrado.

El chupinazo post punk de "I am you know" de lo mejor de este antológico trabajo, da paso a "The Aphorist", medio tiempo de esos a los que Promomartyr también saben poner la cinta de regalo, con sus consabidas cadencias melódicas, con su atrapamoscas de distorsión para espíritu nunca sosegados. 

En "21 june" colabora a la voz Nandi Rose, en una especie de dream rock envenenado que es todo un puntazo. Luego otro himno más, "Michigan hammers", acarreando una buena ristra de disparos de luminosa distorsión para en "Tranquilizer", la más burra del lote, llevarnos de la mano por clubs de peligro asegurado. 

"Modern business hymns" continua con la misma estrella pegada en la frente, con el mismo viento a su favor, que en "Worm in heaven" , la que cierra el cd, nos deja las notas a pie de página más tristes y melancólicas de su carrera. 

Todo una alegría escuchar a Protomartyr. No fallan. Lo suyo es revitalizar el post punk, lo suyo es llenarnos de emoción a borbotones, en el disco, quizás, del verano. De un verano muerto, pero verano al fin al cabo.....


sábado, 15 de agosto de 2020

PORTASTATIC. "Be still please" (2007)

 


Como me gusta este pasote de divertimento que se sacó de la chistera el jefe de Superchunk, Mac  McCaughan. Dejando de lado la estridencias y la electricidad, todos los discos de su segunda banda, son una vibrante colección de canciones bonitas, sosegadas, sin el caliz de la distorsión, pero con una buena borrachera de rocío melódico.  "Song for a clock", la primera de este trabajo es una buena muestra de ello. 

Y es que es encontrarse con todo el vigor de Superchunk pero en clave tranquila y la verdad es que es irresistible de principio a fin ("Sour shores"). En "Be still please" hay lugar para delicadas baladas de esas que rompen siempre el hielo ("Black buttons"), o pequeños himnos de esos que son todo un puntazo como "I'm in love (with Arthur Dove)".

"Getting saved" es otra pedazo de melodía que arrasca veranos, otro punto más a favor de uno de los artistas más importantes que dió la música independiente en los 90. Orfebrería, arcoiris que inundan los cielos con temperaturas bajas de sentir confuso ("You Blanks"), es casi al final del lp, cuando te topas con la acústica "Like a pearl" uno de los puntos más fulminantes de todo "Be still please". 

Para terminar, "Cheers and applause", otra corriente de buen rollo que te deja buen cuerpo. Mac McCaughan siempre es una apuesta segura. Donde él aparece, promete enormes emociones y un sincero viaje de buenas canciones. 



martes, 11 de agosto de 2020

GRAND ULENA. "Gateway to dignity" (2003)

 


Abrupto total. La banda liderada por Daryn Gray que estuvo es los también burros Dazzling Killmen, solo sacaron dos disco, y con eso les bastó para remover la tierra del matchrock, del noise más enérgico, en una colosal muestra de soltura y de buen hacer, de unos músicos con un largo recorrido en las zonas más underground. 

Los casi 11 minutos del inicio con "Between tholozan and Oleatha", son una buena muestra de lo que te puedes encontrar en un disco crudo, de esos que hay que digerir con tranquilidad, porque el mensaje de Grand Ulena se llena de improvisación, de fracturas de jazz alocado que bebe de John Zorn, ("Total Joplin") y a los que nos gusta la brutalidad es de un goce sin igual. 

Y es que los chicos de St.Louis, aficionados a locales donde la luz es solo una imagen de algún pasado lejano, supieron desparramar su torrente eléctrico sin importarles ser conocidos, lo suyo era saber hasta donde se podía llegar expandiendo lo extremo con enorme soltura. 

"Gravois means rubble" es otro pelotazo que en poco más de 2 minutos desarrolla una base argumental que te aplasta y que en "Crowbar at crescent and criket" se convierte en una excusa para que el trio expanda una percutiva abrasión que necesita puntos de sutura. Vaya pasote. 

Y acaban a lo grande con los diez minutos de "Grand arsenal", el resumen esquematizado de lo que era una banda cuya rabiosa inquietud les llevo junto a otros tantos, a transitar por las partes menos cómodas de la música independiente. 



domingo, 9 de agosto de 2020

SR.CHINARRO. "El bando bueno" (2020)


Piloto automático. Uno que ha seguido la carrera de Antonio Luque desde sus inicios con este impactante disco homónimo de sus inicios, me siento un poco defraudado ante la escucha de un trabajo que la verdad, no se como se puede defender. Los medios independientes de siempre lo han alzado a las cumbres máximas; según mi humilde parecer es el peor trabajo de su carrera. 

Ya en "Asunción" (2019) aparecían notas que nos iban diciendo que faltaba algo, que sus himnos de lirismo estrangulado se estaban agotando, que ya venía el cansancio, que costaba acabar un trabajo de Sr. Chinarro. Y eso es una putada para un artista que siempre ha estado en la cima. 

Y es que las dos primeras canciones del cd, "Una famiglia reale" y "Planeta B" ya van anunciando con su sonido lineal que aquí falta algo. Parece que "Escorpio" quiere remontar el vuelo. Es la típica canción que Luque sabe defender con melancolía y tristeza; esta si sería una buena baza para desde estos parámetros haber un construido un lp que es bastante monótono.

"Telaraña" también se puede disfrutar, pero en "Sábanas santas", en plan rumbero es cuando te das cuenta que este disco como comento al principio, peca de no tiene aviador que lo pilote. Se puso el botón automático y a dejarse llevar. 

"Depresión" no me dice nada y "Aplauso" aunque los críticos de siempre lo quieren emparentar con The Cure, no es más que una fábula que no lleva a ninguna parte. Llegado a esta parte de la escucha, es cuando más te acuerdas del Luque de "Presidente" o "Ronroneando".  "No recuerdo" no se puede disfrutar de ninguna forma, y cuando llegas al final con "La odisea", te das cuentas que lo que sentías al principio se ha cumplido.

 Decepción absoluta. Debería reinventarse el amigo Luque. Ya no emociona. Quizás a unos cuantos les convencerá. Pero esto no basta para alguien que ha tenido la capacidad de hacer de la poesía un argumento para llenar la música de extraños laberintos de goce y sorpresa. 



jueves, 6 de agosto de 2020

GIRLS AGAINST BOYS. "House of GVSB" (1996)

                                                                            

Que grandes que eran Girls Against Boys. La banda de Scott Mc Cloud, con ese experimento que tan bien les funcionó usando guitarras de bajos duales, eran todo un torbellino que en directo (tuve la suerte de verlos una vez), te hacían descarrilar los huesos. 

"House of GVSB", fue su cuarto trabajo, y como el resto de su discografía, un puro disfrute que agrede con su sonido abrasador (el principio con "Super-fire" y "Click click", es para correr a las tiendas y comprarte todos sus discos si aun no los tienes), que no deja respiro, que es una fuente inagotable de tensión y rabia. 

La tercera del lote es la que te hace subirte por las paredes. Vaya inicio que tiene "Crash 17 - X rated car", con ese bozarrón de las penumbras de Scott y con una superbanda donde destacan los dos bajos de Eli Janney y Johnny Temple. Qué difícil es encontrar al día de hoy grupos que te hacían volar la cabeza como estos Girls Against Boys. 

Por eso sale tan fructífera su recuperación. Hasta las veces que se acercan al post punk como esa oscura "Life in pink", suenan como una amenaza que es imposible combatir.  El post hardcore de Girls Against Boys no se parece a nadie, ellos trazaron su propio estilo, su propia manera de expandir el caos ("The kindamzkyoulike"). 

"Vera Cruz" es una vacilada con toques electrónicos para volver a la crudeza con "Anotherdroneinmy head". Te quedas sin respiración. Como esa machacona y efectista "Cash machine"y el final que nadie se esperaba con una especie de balada desde el infierno ("Zodiac love team"). 

Lo dicho, grupazo atemporal, al que tenemos que acudir para gozar de ese sonido de distorsión tan suyo, con esos bajos que parece que trabajan en una serrería. Grandes, muy grandes Girls Against Boys.