martes, 11 de agosto de 2020

GRAND ULENA. "Gateway to dignity" (2003)

 


Abrupto total. La banda liderada por Daryn Gray que estuvo es los también burros Dazzling Killmen, solo sacaron dos disco, y con eso les bastó para remover la tierra del matchrock, del noise más enérgico, en una colosal muestra de soltura y de buen hacer, de unos músicos con un largo recorrido en las zonas más underground. 

Los casi 11 minutos del inicio con "Between tholozan and Oleatha", son una buena muestra de lo que te puedes encontrar en un disco crudo, de esos que hay que digerir con tranquilidad, porque el mensaje de Grand Ulena se llena de improvisación, de fracturas de jazz alocado que bebe de John Zorn, ("Total Joplin") y a los que nos gusta la brutalidad es de un goce sin igual. 

Y es que los chicos de St.Louis, aficionados a locales donde la luz es solo una imagen de algún pasado lejano, supieron desparramar su torrente eléctrico sin importarles ser conocidos, lo suyo era saber hasta donde se podía llegar expandiendo lo extremo con enorme soltura. 

"Gravois means rubble" es otro pelotazo que en poco más de 2 minutos desarrolla una base argumental que te aplasta y que en "Crowbar at crescent and criket" se convierte en una excusa para que el trio expanda una percutiva abrasión que necesita puntos de sutura. Vaya pasote. 

Y acaban a lo grande con los diez minutos de "Grand arsenal", el resumen esquematizado de lo que era una banda cuya rabiosa inquietud les llevo junto a otros tantos, a transitar por las partes menos cómodas de la música independiente. 



domingo, 9 de agosto de 2020

SR.CHINARRO. "El bando bueno" (2020)


Piloto automático. Uno que ha seguido la carrera de Antonio Luque desde sus inicios con este impactante disco homónimo de sus inicios, me siento un poco defraudado ante la escucha de un trabajo que la verdad, no se como se puede defender. Los medios independientes de siempre lo han alzado a las cumbres máximas; según mi humilde parecer es el peor trabajo de su carrera. 

Ya en "Asunción" (2019) aparecían notas que nos iban diciendo que faltaba algo, que sus himnos de lirismo estrangulado se estaban agotando, que ya venía el cansancio, que costaba acabar un trabajo de Sr. Chinarro. Y eso es una putada para un artista que siempre ha estado en la cima. 

Y es que las dos primeras canciones del cd, "Una famiglia reale" y "Planeta B" ya van anunciando con su sonido lineal que aquí falta algo. Parece que "Escorpio" quiere remontar el vuelo. Es la típica canción que Luque sabe defender con melancolía y tristeza; esta si sería una buena baza para desde estos parámetros haber un construido un lp que es bastante monótono.

"Telaraña" también se puede disfrutar, pero en "Sábanas santas", en plan rumbero es cuando te das cuenta que este disco como comento al principio, peca de no tiene aviador que lo pilote. Se puso el botón automático y a dejarse llevar. 

"Depresión" no me dice nada y "Aplauso" aunque los críticos de siempre lo quieren emparentar con The Cure, no es más que una fábula que no lleva a ninguna parte. Llegado a esta parte de la escucha, es cuando más te acuerdas del Luque de "Presidente" o "Ronroneando".  "No recuerdo" no se puede disfrutar de ninguna forma, y cuando llegas al final con "La odisea", te das cuentas que lo que sentías al principio se ha cumplido.

 Decepción absoluta. Debería reinventarse el amigo Luque. Ya no emociona. Quizás a unos cuantos les convencerá. Pero esto no basta para alguien que ha tenido la capacidad de hacer de la poesía un argumento para llenar la música de extraños laberintos de goce y sorpresa. 



jueves, 6 de agosto de 2020

GIRLS AGAINST BOYS. "House of GVSB" (1996)

                                                                            

Que grandes que eran Girls Against Boys. La banda de Scott Mc Cloud, con ese experimento que tan bien les funcionó usando guitarras de bajos duales, eran todo un torbellino que en directo (tuve la suerte de verlos una vez), te hacían descarrilar los huesos. 

"House of GVSB", fue su cuarto trabajo, y como el resto de su discografía, un puro disfrute que agrede con su sonido abrasador (el principio con "Super-fire" y "Click click", es para correr a las tiendas y comprarte todos sus discos si aun no los tienes), que no deja respiro, que es una fuente inagotable de tensión y rabia. 

La tercera del lote es la que te hace subirte por las paredes. Vaya inicio que tiene "Crash 17 - X rated car", con ese bozarrón de las penumbras de Scott y con una superbanda donde destacan los dos bajos de Eli Janney y Johnny Temple. Qué difícil es encontrar al día de hoy grupos que te hacían volar la cabeza como estos Girls Against Boys. 

Por eso sale tan fructífera su recuperación. Hasta las veces que se acercan al post punk como esa oscura "Life in pink", suenan como una amenaza que es imposible combatir.  El post hardcore de Girls Against Boys no se parece a nadie, ellos trazaron su propio estilo, su propia manera de expandir el caos ("The kindamzkyoulike"). 

"Vera Cruz" es una vacilada con toques electrónicos para volver a la crudeza con "Anotherdroneinmy head". Te quedas sin respiración. Como esa machacona y efectista "Cash machine"y el final que nadie se esperaba con una especie de balada desde el infierno ("Zodiac love team"). 

Lo dicho, grupazo atemporal, al que tenemos que acudir para gozar de ese sonido de distorsión tan suyo, con esos bajos que parece que trabajan en una serrería. Grandes, muy grandes Girls Against Boys. 



martes, 4 de agosto de 2020

DAVID BOWIE. "Earthling" (1997)



Como te echamos de menos David. Desde que tu estrella se apagó nos quedamos en una penumbra eterna que de vez en cuando se ve sacudida por brillantes asteroides que como vienen se van.  Que gustazo da recuperar este pedazo disco. En plena época de ebullición del trip hop, el drum and bass y la música electrónica, nuestro Bowie se sacó de su sombrero un pedazo de cancionero que desde el inicio con la impactante "Little wonder", deja muy a las claras quien manda aquí. 

Primer disco autoproducido desde que sacará "Diamond dogs", en 1974, "Earthling" es una maravilla de disfrute instantáneo. Una de las múltiples máscaras del camaleón para seducirnos con su impactantes canciones que beben de los sonidos de su tiempo, superando a todos ellos ("Looking for satellites"). 

Reeves Gabrels (productor) y Bowie se las pergeñaron con una técnica que ya usaron en su anterior trabajo "1. Outside", grabando distorsiones de guitarras al teclado de un sampler. El resultado lo puedes oír tu mismo. "Battle for Britain (the letter)" es dúlcemente industrial y "Seven years in Tibet" la más calmada del disco, es sólo el anticipo de lo que nos vamos a encontrar en esa bailona rompepistas llamada "Dead man walking".

La varita mágica del maestro estaba en pleno funcionamiento. El artista más grande que ha habido en la historia de la música moderna, el que anticipo modas y músicas, el que rompió fronteras, nos entregó un corpus de tema para ponerlos a todo volumen ("Telling lies") y para gozar en noches de neones y amaneceres borrascosos ("The last thing you should do"). 

La mejor, "I'm afraid of Americans" se acerca a Nine Inch Nails, seguidores como tantos otros de las dádivas del gran maestro. Acaba el disco, con "Law", otro bombazo de drums and bass con guitarras saturadas y teclados que sueltan chispas. 

"Earthling", uno de los discos más infravalorados de Bowie, que en estos tiempos que corren debería hacer explotar más de una equipo de alta fidelidad. Sin palabras. 



domingo, 2 de agosto de 2020

GHOSTPOET. "I grow tired but dare not fall asleep" (2020)



De sus cinco discos hasta la fecha este quizás sea el mejor. Y es que sólo hace falta la escucha de la inicial "Breaking cover", para darte cuenta que Obaro Ejimiwe continua su constante evolución, en un trabajo donde el post punk se acerca al rap oscuro, para pasar a la electrónica, y siempre con una predilección por describir paisajes de esos que te entran muy de lleno. 

Todo "I grow tired..." es una amalgama de piezas urdidas para sacudirte, para llevarte a territorios donde la provocación ("Concrete pony") se da la mano con himnos de esos que seguro que se quedarán en tu cabeza largo tiempo ("Humana second hand"). 

Y es que si "Dark days+ canapés" (2017), era bueno, este último cd  está repleto de lugares donde detenerte y pensar, donde tomarte una copa mientras los cristales dibujan extrañas formas decadentes de lluvia sin caer ("Black dog got silver eyes"), o disfrutar como en "This train wreck of a life" de un cadencia tenebrosa casi cercana a un trip hop de negritud malsana. La reostia. 

Me quedo pasmado cuando suena "Nowhere to hide now", otro de los puntos fuertes de este pedazo de trabajo, donde el post punk dibuja estalacticas en noches donde es mejor no salir de casa. Suenan los pájaros en "When mouths collide", el tema más accesible que da paso a la que titula el lp, otra guantazo bien dado de sonidos para temblar y gozar. 

Terminar el maestro con "Social lacerations", punto final brillantes a uno de los discos del año sin duda. Una obra inclasificable y de necesaria escucha para los que disfrutamos de los que hacen música para sentirnos dulcemente incómodos. 



jueves, 30 de julio de 2020

POINO. "Bon ick voyeur" (2014)



El sonido de Poino tiene algo especial. Algo que te engancha, que te seduce, que te sacude. Con tan solo dos trabajos en el mercado, el grupo del sur de Londres, fabricó 8 excusas perfectas para reinventar el mathrock, volando libres, sin ataduras, pellizcando el post punk, la música sin cortapisa, con canciones que se clavan, que te dejan aturdido a cada escucha. 

Las dos primeras del disco, "Bird trick" y "Special wrong", son una buena manera de engancharte a ellos. Todo suena brutal, experimentando con los instrumentos, jugando al escondite, fabricando razones para hacerles sugerentes e incuestionables. Sus temas a veces tienden acercarse a un jazz peligroso e intuitivo, ("Ienod"), y otras se lo pasan de lo lindo, en una especie de post rock que busca abrir fronteras en el género ("Pinking"), con su eco de extraña melodía que te corta el aire. 

"Bon ick voyeur" es un cóctel de sonoridades que te mecen y te llaman la atención. No hay paja en todo el disco. Lo único que te piden es un poco de paciencia. A la  tercera escucha, ya no podrás de parar de oirlos. "Burnt birthday" me tiene hechizado desde que la oí. Es la más bestia del lote, un pasote de elecricidad y fiebre de cuerdas que rugen y se callan. 

Luego otro trallazo "Doom fist", indómita, cercana al noise, adrenalina y peligro que da paso a "Lazy biotic", otra burrada que antecede a la mejor de todas. La oscura, enigmática, tranquila (hasta piano) "Terpsichordia", un extraño vals repleto de lugares para dormitar pestañas. 

Que pena que Poino ya no estén entre nosotros. Nos quedan sus dos discos, monumentos para la subversión. Vaya gozadón para el cuerpo.....



martes, 28 de julio de 2020

FUCKED UP. "Hidden world" (2006)


"Hidden world" fue la carta de presentación de la banda post hardcore canadiense Fucked Up. En este disco esta la base de lo que más tarde serie una de las propuestas más energéticas y atractivas del género. 

Canciones al límite, pero sin la épica que nos encontraríamos en discos como "The chemistry of common life" (2008), o ese pedazo de dinamita que fue "David comes to life", que es también el nombre de una canción de este disco. 

"Hidden world" desde que empieza a tronar "Crusades" es un maremoto de himnos de un grupo con ese vozarrón de Damian Abraham como motor ejecutor de un sofocante viaje que dura 70 minutos. Porque aquí no hay calma que valga. Se nota desde los primeros compases que el grupo tenía una base que en futuro iba a desarrollar de una manera brutal. Aquí nos comen el tarro con volutas de fuego de ese que te deja sin aire ("Invisible leader"), o lideran revueltas punks por calles repleta de gasolina ("Carried out to the sea"). 

"Fate of fates" es uno de esos temas que no ponen sobre aviso sobre el potencial de un grupo que supo tener voz propia dentro del maremoto de guerrilleros del género. Y es que los colegas se explayan con temas de hasta 7 minutos. No tienen prisa, lo suyo es convertir la ira en una sucesión progresiva de ladridos modulados ("Two snakes"). 

Me encanta ese inicio de "Manqueller man" que al poco se va enroscando en un subidón que te impide quedarte quieto. Me sigo quedando con sus discos posteriores, pero un grupo que consigue como en los 9 minutos de "Vivian girls" elaborar un crudo mensaje de sedición sin caer en lo reiterativo, tiene todo a su favor para que les prestemos atención. 



domingo, 26 de julio de 2020

DEERHOOF. "Friend opportunity" (2007)


"Friend opportunity", fue el octavo disco de una banda que a día de hoy siguen haciendo buenos trabajos. Ese dato es mucho, un factor importante en la continuidad de un sonido tan suyo, tan inimitable, que la verdad, cada disco es una caja de pandora de art pop loco, sin mácula de conformismo. 

La banda liderada por Satomi Matsuzaki, pergeñó un vibrante trabajo, que desde el inicio, con esas dos potentes canciones, "The perfect me" y "81", muestran lo que te vas a encontrar en cada surco de ese viaje por los orates mundos de Satomi y sus chicos. 

Ritmos locos que no sabes donde poner ("Believe E.S.P."), extrañas baladas sacadas de una mundo de ciencia ficción traviesa ("The Galaxist"), o pop de ese que parece perderse en un maremoto de sonidos perdidos en acuarios repletos de peligros ("Whither the invisible birds?"). Así es este "Friend opportunity" de principio a fin. 

A veces se dejan llevar por la experimentación, como en esa pasada que es "Cast off crown", para a continuación volver al mundo infantil de juegos sin excusa de "Kidz are so small". Para terminar, con los 11 minutos de "Look away", una travesura más de una banda que tiene clara que lo suyo no es la comodidad. 

En mayo sacaron "Future teenage cave artist", otra pieza más de ese puzzle que siempre esta dispuesto para el juego y la diversión. Deerhoof, siempre camina con nosotros, desde la senda más divertida de la música menos acomodativa. 


sábado, 25 de julio de 2020

FLYING SAUCER ATTACK. "Flying Saucer Attack" (1993)


Antes que de que la banda de Bristol formará parte de la primera oleada de bandas de Post Rock que en los 90 definieron todo un estilo, (Laika, Moonshake, Gastr de Sol, Tortoise, A.R. Kane...), Flying Saucer Attack se sacaron del gorro de mago uno de los discos más bonitos que se han construido de shoegazing en todos los tiempos. 

Porque no te queda más que encandilarte cuando escuchas la melodía brumosa de "My dreaming hill", o ese torbellino de feedback que es "A silent tide". Brumosos y espaciales, también ya apuntaban maneras de lo que iba a ser el futuro, con sus escarceos con la psicodelia ("Moonset"), ya metidos de lleno en ese post rock que recreaba paisajes y tonadas de múltiples colores. 

Escuchas "Make me dream" y te vienen a la cabeza bandas como Slowvide o Felt. Y es que todo este primer disco es un laberinto sónico que por derecho tiene que estar en la discografía de todos los que amamos el shoegazing. 

"Popol Vuh 2", navega en espacios interiores de sonoridades que reflejan otros mundos y "The drowners", versión distorsionada del tema de Suede, les aupó a lo más alto de las listas de la época. La más larga, con sus diez minutos largos, "Popol Vuh 1" es otra especulación que recrea los caminos que iban a seguir en el futuro Flying Saucer Attack. 

Para terminar, "The season is ours", una tranquila tonada que mece rocíos, que retuerce silencios en una espectacular propagación de ondas de tranquilidad. Buen momento pues, para recuperar a unos de los primeros actores del post rock, que fabricaron en su primer trabajo una bañera repleta de burbujas de tranquilidad magnética. 



miércoles, 22 de julio de 2020

BASURITA. "El gran feliz" (2020)


Detrás de Basurita se encuentra Santi Real, el que fuera vocalista de aquel mítico grupo de los 90 llamado El Inquilino Comunista. Antes, ya nos habían sorprendido con su anterior disco, "Primer juramento" salido en el año 2019. 

"El gran feliz" es un interesante compendio de música indie atemporal, divertida, a veces guitarrera, y sobre todo repleta de imaginación. La que titula el álbum con su clip cachondo que tan bien acompaña es la mejor manera de adentrarse en un buen trabajo. 

Rodeado por músicos con dilatada carrera en bandas como Cujo o Cancer Moon, "El gran feliz" se defiende él solo. "En sueños" te atrapa con su melancolía y sus varios artificios para toparnos con quizás una de las mejores canciones nacionales del año "Mer". Himno de esos que se hacían cuando la música indie de aquí empezaba a desperezarse. Tranquila, triste, al poco se convierte en un tumulto afectuoso de electricidad que te seduce y te llena. Vibrantes. 

"La campa del furgo" es casi power pop y "Alicia" es punk de 2 minutos. La más larga del disco "Despierta" nos llena de lisérgicos caminos repletos de flores mustias en los arcenes de los pasos y del sentir. "Gracia, África y Paris" es un amor a tres bandas emocional y curioso que da paso a "Aquel vareno", donde la añoranza toma el timón de los latidos. 

Para terminar,  "Verónica" y "Atrapado, dos potentes y pegadizas canciones, que ponen el punto final a un trabajo de esos que te queda muy buen sabor de boca. 





domingo, 19 de julio de 2020

HEADS. "Push" (2020)


Sin duda estamos ante uno de los discos del año. Basta solo ponerte la introducción llamada "Empty towns" para intuir que a partir del segundo tema, se va a mover todo el edificio donde habitas. Y es que ya nos dejaron sin palabras este trío afincado en Alemania con su anterior trabajo, "Collider" (2018), y con este "Push", suben el listón un poco más, para llenarnos de adrenalina post punk, de rock de ese que nace para evocar apocalipsis. "Weather beaten" lo podía firmar Killing Joke. Te dejan sin palabras. 

Ed Fraser a la voz, es un tormento que atrae pesadillas, que dirige a la banda por el lado más oscuro que puedas imaginar. "Push you out to sea" es como mezclar a Jesus Lizard con Swans. Una bofetada de ácido, un calentón de electricidad que se mete en tu cuerpo, que escupe espasmos, que fabrica lírica eyaculada. 

"Loyalty" es angustiosa, recrea de una manera personal el paraíso negro del mundo de los cisnes, con sus espirales de peligro, con una rabia que mece bombas, con una pegada sin duda que te deja mudo, necesitado de más. "Rustly sling" es casi post metal y la mejor de todo ese lote la encontramos a continuación, con ese pedazo de céctel que es "Nobody moves & everybody talk", la más punk de todo "Push". La guitarra como un estilete, la banda engrasada en una perfecta maquinaria que en directo debe de sonar brutal. Sin palabras que se queda uno. 

"It was important" es oscura hasta el fin del mundo, y "Paradise", te sumerge en un mundo donde todo esta destruido, donde no hay esperanza, donde el cielo lagrimea gotas de ácido sulfúrico mientras las rosas se envalentonan y piden agua de ron. 

"Push", seguro que cuando acabe 2020, estará en el altar, donde residen los discos que dejan secuelas, donde las marcas en la piel del sonido fabrican esporas para aguantar el vaivén de la vida, sus urgencias y también sus incomodidades. Disco que engancha, que es necesario, que se escucha de un tirón. Heads. Apuntad el nombre. Esto es muy grande. 


jueves, 16 de julio de 2020

FILM SCHOOL. "Hideout" (2007)


 Colm O'Ciosoig de My Bloody Valentine colabora en este 3 tercer disco de la banda de San Francisco. Eso es una pista que rápido pillas al vuelo cuando empieza a sonar "Dear me", el tema que tuvo en el año de edición del trabajo algo de fortuna en las radios independientes. Y es que suenan un huevo a los My Bloody, siempre salvando las distancias, claro esta. 

Si los dos primeros discos del grupo se escoraban más al indie rock, en este "Hideout" hacen su particular incursión en las sonoridades shoegazing ("Lectric"), más o menos atinados, con algún altibajo de por medio ("Sick hipster nursed by suicide girl" la hemos escuchado ya un millón de veces), pero en general mantienen el tipo. 

Sobre todo cuando se acogen a la melodía y al lirismo de burbujas como en la angelical "Two kinds". Feedback, ruido contenido, esferas de distorsión que apenas suben la voz ("Capitalized I"), forman parte de un buen trabajo, donde la mano de O'Ciosoig se ve a cada paso que vamos transitando por él, como en la redonda "Go down together". 

El inicio con el bajo llevando la batuta en "Florida" introduce elementos electrónicos, que desaparecen en "Blizzard scout" donde nos deslumbran con sus silencios extraños. "Plots and plans" si la escuchases en los 90, te podía acercar a bandas como Pale Saints, The Boo Radleys y otros mandarines del shoegazing reinante en aquella lejana época. 

Un buen disco pues, con algún detalle a pulir, de un combo que como muchos está ya en eterno barbecho. Nos quedamos con ese sonido que nos tranquiliza y nos alarma. Shoegazing años 2000. 



martes, 14 de julio de 2020

RICHMOND FONTAINE. "Lost son" (1999)


Si todos los discos de Richmond Fontaine hubiera sido como "Lost son" y "The Fitzgerald", y no se hubieran escorado luego hacia la música tradicional americana, no se donde podrían haber llegado. Porque si pones el play y empieza a sonar "Savior of time", parece que estuviesemos oyendo a Buffalo Tom. Puro melodramatismo, con guitarras que lloran y con una intensidad brutal. 

O el punk más brutal de "Ft. Lewis", con aires siempre del viejo oeste. Vaya pasada, vaya manera de reinventar géneros. Porque también en "Lost son" hay canciones parecidas a las que iban a constuir después, como esa maravilla que se llama "Cascade", pero a diferencia de lo que luego hicieron, aquí no se apegan al neocountry, sino que beben del indie de los 90 de una manera espectacular. 

Los de Portland te hace crujir los sentimientos, saben conjugar la fatalidad con la introversión, la pausa con la hecatombe. Y por eso "Lost son" será siempre mi disco favorito. Willy Flautin, su cantante se sale, así como sus colegas de banda, que seguro que se escucharon toda la discografía de Replacements cuando hicieron este buen lp. 

"Mule" es punk se pongan como se pongan. Te invitan a bailar pogo hasta la extenuación. Suena como una locomotora que no para de condensar fuego y velocidad. Vaya pasada. En mitad del tema, se dejan llevar por el bourbon y las diligencias que nunca pasan, y con mandolina al ristre te dejan tirado al albur de los coyotes. 

Muchos quisieron también emparentarlos con Uncle Tupelo. Quizás en sus trabajos posteriores. Aunque hay canciones como "Contrails" que parece seguir los cánones. Pero recuperan el sentimentalismo de la tristeza en piezas tan redondas como "Fifteen year old kid in Nogales, Mexico", para en "Pinkentor" subir el volumen de las guitarras hasta hacer explotar graneros. 

Buscan la contención atmosférica con ese pasote que es "A girl in a house in felony flats" , para sin perder pausa echar una cerilla a la tranquilidad con la explosiva "Muddy conscience". Las piezas más country como "Hardly seen" hacen bajar el listón de una muy buena selección de tracks. Pero me quedo con lo contado en las anteriores líneas. Buen nervio desde la base del sonido americano rural, cowboys enfurecidos que también sabes dulcificar su ira. 



domingo, 12 de julio de 2020

LANE. "A Shiny day" (2019)

Parfois, ça arrive. Dans une revue française en ligne, je tombe sur un article à propos d’un groupe appelé Lane qui sort son deuxième album le 19. Je commence à écouter un extrait et je m’aperçois que ça me dit quelque chose. Putain, ça ressemble trop à Les Thugs. Je fais des recherches sur Lane, et je vois que le guitariste et le bassiste faisaient partie de ce groupe de Rock alternatif français explosif, et que les autres membres viennent d’un autre groupe un peu plus relax, Daria.

Je n’ai donc pas mis longtemps à commander ce CD et quand je l’ai écouté, je me suis mis à danser dans la cuisine, comme un damné, retour à la jeunesse en une demi-heure de riffs de guitare et mélodie, d’abruptes électriques et d’une passion démesurée pour nous faire vibrer. L’écoute de « Stand », premier morceau de « A shiny day », suffit pour récupérer ces moments lointains comme celui où j’ai eu entre les mains des disques aussi sacrés que « Seamonsters » de The Wedding Present.

Parfois ça arrive, et c’est vrai que le plaisir est si intense qu’il m’est difficile, pendant que j’écris cet article en écoutant la très Les Thug « A dead man soul », de rester assis sur la chaise et ne pas me lancer dans une danse brutale en envoyant balader toute les « commodités » musicales qui agressent notre bon jugement. Quel son ! Le nom vient de Love and Noise Experiment.. Cela leur va comme un gant.

Ils vous attrapent avec leurs urgences, avec leur militance qui connait la recette pour faire de ces chansons qui perdurent, classiques instantanés. Le troisième morceau, ma chanson favorite actuellement, est un de ces hymnes qui à force d’être mis et remis en arrive à exaspérer ma chaîne HIFI par tant de répétition. Ça s’appelle « A free man ». J’en ai la chair de poule quand Eric Sourice commence à chanter « I don’t believe, I don’t believe in your gods » et ce raz-de-marée qui consiste en une bande de trois guitares me laisse K.O, désirant que le 19 arrive pour aller en France me procurer leur disque. Fuck Covid 19!!!!!!!!  

Et ça ne s’arrête pas. La mélodie de « Clouds are coming » qui en accélérant se transforme en un ouragan de distorsion, ne fait que confirmer que Lane est le groupe et le secret le mieux gardé d’Europe, un super-groupe qui devrait tourner éternellement pour expulser la peine de nos cœurs. Car Lane irradie la joie, renvoie  aux albums de photo de nos 20 ans, quand aucune ombre ne menaçait l’agitation de notre jeunesse bénie.

Et que me dites-vous de cette épopée sous forme de douceur qui s’appelle « Red light » ? Je vais laisser ici un vide d’expressions car je reste sans mots. Où étiez-vous, Lane ? « Winnipeg » et « Dirty liar » sont comme des morsures concises mais qui vous submergent par leur fougue, par leur façon de vous contaminer, par ces gouttelettes, antichambre d’un orage qui vous mouille de passion, d’une passion extrême.

La chanson qui donne son titre à l’album, une balle de plus qui en explosant fait éclater le cerveau, un succès de plus, un autre prodige qui vous fait monter le volume. En vérité, je me répète, je reste sans mots. Il suffit d’une minute et demie de «Tea Time» pour se rendre compte que ce morceau pourrait bien être inclus dans n’importe quel disque des incontournables Les Thugs.

“A shiny day” finit sur le morceau le plus long et élaboré de l’album, les six minutes de « Down  the river », qui résonne presque comme du post punk. J’ai commencé à écouter l’album samedi, jusqu’à aujourd’hui je dois l’avoir écouté une bonne vingtaine de fois, et je compte bien le réécouter encore et encore. Parce qu’avec eux, l’étonnement se renouvelle, la force qu’ils irradient est un torrent d’énergie qui vous contamine, vous envahit, vous séduit.
Lane, mon groupe préféré de 2020.


CHUCHO. "Corazón roto y brillante" (2020)


Llevo siguiendo a Fernando Alfaro desde que los Surfin Bichos gruñían con sus vozarronas tan lejanas a finales de los 80. Cada trabajo suyo, con los alias que el quiera poner, ha sido una viaje hacia el universo de unos personajes más necesarios en nuestro panorama tan necesitado de aventureros sin paracaídas. 

Quizás este disco haya sido bajo el nombre de Chucho el que pueda competir con "Los diarios de petroleo" como lo mejor de su carrera de perro abandonado al albur de las letras desenfrenadas y de las músicas que se hacen querer. 

Desde que suena ese hit que da titulo al cd, hasta esa especie de western espacial que es "Sombra lunar", nos encontramos al Alfaro que tan bien conocemos. Bajo la sombra de sus recuerdos, con la marca ya de los años en esa piel ahora surcada por arrugas del ayer, sigue disparando fogonazos para que nos perdamos en sus islas de hombre solitario y cautivador. 

Ese inicio vacilón de "La ambulancia y el dolor", es la introducción perfecta para uno de esos temas donde la tragedia es irremediable, pero también el amor que no se puede despegar de lo que tanto se ama. O mi favorita, "Yoga love", donde hace lo que más me gusta. Tensionarse en medio de una rabia que le hace gritar entre guitarras y reflexiones de esas tan necesarias para buscar alguna respuesta a los desplantes de esos dramas que van dirigiendo nuestra biografía. 

"La carretera de la costa" me hace recordar el pasado. El pasado que cualquier tiene agazapado en sus álbumes de fotos, cuando disfrutabas de ser un descarriado que volabas libres de la mano del exceso, con compinches que como tú, no ponían frenos a esa intensidad que nadie podía parar. 

"Hoamm" parece casi psycogarage y "Agente Sebso" es otro de esos himnos a los que nos tiene tan bien acostumbrado el bueno de Fernando. Emocionante sin duda. Y el plato fuerte lo deja para el final. La post punk del lote, "Otra ciudad", la segunda parte de aquella joya que fue "Chapoteosis de chiquillos en la bañera". Como aquella, cuando la escuchas no puedes más que volver atrás y repetir su escucha. Estoy seguro que sus hijas cuando la escuchen verán reflejados en sus ojos estanques alborotados en un tiempo indefinido, lejos de la condena del paso imbatible de los años. Una joya. 

Chucho, Alfaro, en marcha, concienciados paladines de una epopeya que sigue dando capítulos por donde es un gusto perderse. Otro disco más para la colección. Bravo Fernando. 



jueves, 9 de julio de 2020

EVANS THE DEATH. "Expect delays" (2015)


Tres discos dieron la luz Evans the Death. La banda inglesa comandada por los hermanos Moss, y con la sugerente cascada vocal de Katherine Whitaker, nos regalaron una buena andanada de indie rock con sordina y distorsión, en su no muy larga carrera. 

La inicial "Intrindic grey", pone los puntos en una crudeza siempre modelada y que no está enfadada con tiempos donde aparecen teclados escondidos como "Terrified". Miran a su manera peculiar a los combos de los 90, tipo The Breeders, como se puede vislumbrar con la épica "Sledgehammer". Vibrante y sugestiva. 

O ese otro cóctel que te atrapa que se llama "Idiot button". Cuando ponen a trabajar sus guitarras se ponen furiosos pero siempre guiñando un ojo a grupos como Throwing Muses ("Bad year"). Me los creo, son naturales, no engañan a nadie, lo hacen bien, seducen desde la falta de artificio como la que titula el cd. 

La más energética se encuentra después, en "Enabler", rabiosa, sin contener, un punto y seguido de esos tiempos donde manejan a la perfección la melodía. Bajan el pistón con la balada "Waste of sushine", para acercarse a algo parecido al indie folk en "Shanty". 

Pero no hay que asustarse, la burrota "Clean up", pone las cosas en su sitio con dulzura y  fuerza. La más larga, la penúltima, "Don't laugh at my angry face", otra vuelta de tuerca a aquellos maravillosos años que sabemos no volverán, los 90 y su hálito de grandeza. 

Un grupo pues a recuperar, de los muchos que salen al cabo del año, y que merecen nuestra atención. En 2017 dijeron adiós a su indie rock de otra época. Quedan sus canciones. 




martes, 7 de julio de 2020

JAGA JAZZIST. "What we must" (2005)


Alcanzaron el reconocimiento cuando la BBC concedió a su disco "A livingroom hush" el mejor disco de jazz del año 2002. Bueno, lo de jazz se le queda corto a este interesante grupo noruego que bucea con atino aguas cercanas al rock progresivo, el post rock más ecléctico, y si, un jazz bastante sui generis, siempre repleto de rincones para búsquedas interiores. 

"What we must", su cuarto trabajo, mi preferido, empieza con un torrente de guitarras cálidas, vientos y voces que se mueven entre un tintineo repleto de frescor y serenidad ("All i known is tonight"), para en la vibrante "Strardust hotel" gozar con un verdadero caliz de música elevadora, post rock progresivo o como quieras definirlo. Lo cierto es que es la leche de bueno. 

Se impone el hielo de su tierra en la enigmática "For all you happy people", leve, lenta, confiada en su naturaleza de crisálida, que poco a poco, al trote se convierte en un brisa de esas que te amanece el alma. Otro puntazo importante es "Oslo skyline", divagando en un tour de force magnífico, haciéndose el grupo orquesta de una sideral tromba de sensaciones. 

La más larga del disco, "Swedenborgske rom" es otro destello de ambivalencias sugerentes y la más digamos Tortoise de "What we must", es Mikado, un colosal ejercicio de especulación instrumental, bien urdido, trenzado con maestría, pulso fértil de creación espectacular. 

Quien no halla echado un ojo a Jaga Jazzist aún, que comience con este "What we must". Música para encerrarte con el aire acondicionado bien fuerte, cerrar los ojos, y pensar en bloques de hielo y barcos a la deriva.....



domingo, 5 de julio de 2020

LANE. "Pictures of a century" (2020)


Hace poco caí rendido ante ellos. Su primero disco "A shiny day", (2019), me dejó sin aliento. La banda de los dos miembros de Les Thugs hicieron una obra maestra que perpetuan en este "Pictures of a century". Estamos en julio, y de momento es mi grupo de año. 

Y es que tienen canciones que se merecen una y otra escucha, te mecen y te escuecen, con sus tres guitarras que se agarran a tu piel, que te dejan con ganas de revolución, de vítores, estridencia que no amansa a las fieras ("Discovery none" y "Voices" son un inicio brutal). 

No les hace falta himnos como en su anterior trabajo, "Pictures of a century" se defiende sólo. Tienen potencia, melodia, un aparato instrumental de esos que te insufla adrenalina, un pasote que se defiende por si solo con temazos como ""So many loves". El gran secreto escondido de Francia debería copar listas, ser más conocidos, exportar su sónico mensaje brutal. Quizás si fueran ingleses serían los nuevos Idles aunque en lo musical no van por la misma onda. Nos da igual a los que amamos las guitarras con corazón. 

"Electric thrills" será quizás mi canción del verano. De un verano raro, sin salida, en casa, armado con mascarilla, pastando por las calles de la ciudad, buscando en el movimiento una salida ante la inercia pasiva que nos inunda. Y es que "Electric thrills" te hechiza, es un temazo de principio a fin, una epopeya lírica que explota en tu cabeza, un estribillo de esos que alojas en el recuerdo y duerme paciente el sueño de la buena dicha. Voy a esperar un rato antes de empezar con "Homicide"......

Ya he vuelto, joder, que subidón. Podría calcar mi anterior articulo sobre ellos. Los mismos adjetivos valen para este grandioso disco que me hace vibrar de principio a fin. Que gozada.  Es una buena manera de recuperar toda la necesaria biografia de Les Thugs. Y es que Lane (Love and Noise Experiment), recuperan su sonido, pero también lo actualizan con bastantes matices ("Life as a sentence"). 

Ardo con ellos cuando se ponen punks en "Sing to the last", y cuando retuercen la melodía de una manera mágica en "Family life" siento que de nuevo tengo 20 años. Bravo por ellos, ostias. Latigazos como "Black groves" o estructuras de canción tan bien edificadas como "Last generation" son todo un regalo en estos tiempos de tanto copia furtiva. 

Enigmáticos empiezan en "It's in love" , para en "Lollipop and Candy cane", volver a la senda del punk más visceral y terminar con el tema que titula un disco de esos que tendría que marcar epoca. 

Repito, Love and Noise Experiment no es una promesa, no juegan esa liga. Sus miembro ya tienen callos en la garganta y en las manos, su sonido no se parece a nada que se hace en la actualidad. Bienvenue tout le monde, je vous présente le meilleur groupe du moment!!!!




jueves, 2 de julio de 2020

ERASE ERRATA. "Lost weekend" (2014)


Con este disco dijeron adiós Erase Errata, la banda de San Francisco que tras sacar 3 discos entre los años 2001 a 2006, esperaron al 2014 para acabar con solvencia una carrera caracterizada por su vigoroso post punk personal, rítmico, mirando siempre a últimos de los 70, con la trompeta de Jenny Hoyston dándoles un aire curioso y vacilón. 

Este disco, su obra de mayor madurez, desde que se inicia "History of handclaps" con ese aire a las Slits y que en "In death i suffer" se pasan al indie rock con pegada siempre contenida y la fiebre siempre preparada para hacernos gozar. 

Se vuelven hipnóticos en "My life in shadows" repleta de pequeñas distorsiones, jugando con cambios constantes de ritmo, fabricando pequeñas secuencias de turbulencias experimentales. Pero cuando más molan es cuando se acercan al post punk de toda la vida, con pasotes como "Scattered means",  o se lanzan a viajar entre sintonizadores como "Watch your language". 

La más redonda, la más melódica, casi pop, ese bombón envenenado que se llama "Galverston, dark tides". Gozosa la canción de principio a fin. Un final por todo lo grande de una sugerente banda que nos dejo buenos motivos para creer en la actualidad en el buen estado de forma del Post punk. 


martes, 30 de junio de 2020

ASH. "1977" (1996)


Qué lejos queda el sonido de este disco, el primer trabajo de los irlandeses Ash, de ese infumable trabajo que en el 2018 sacaron, "Islands", sin defensa por ninguna parte, un insulto a lo que fueron cuando empezaron. 

Porque este "1977" es un puntazo, un disco repleto de pelotazos de indie punk vitalista, aguerrido, sentimental, "Goldfinger", y que empieza como una bomba con esa estridente y saltarina "Lose control". No me extraña que en año de edición des disco, 1996, se llevaran los parabienes de los medios y la gente cayese sin remisión ante un cúmulo de pelotazos de esos que te hacen sonreír. 

¿Quién no se acuerda de ese pepinazo que fue "Girl from Mars", con las guitarras echando chispas en medio de la voz inocente de su cantante Tim Wheeler. Apoteósico. O esa pesadez monumental que es "I'd give you anything", casi grunge en su contenido instrumental, aunque la melodía sea un aire fresco que te mece y renueva. 

Hasta cuando se ralentizan con la melosa "Gone the dream" funcionan como un reloj. Pero no hay tiempo que perder, los chavales tenían ganas de jolgorio cuando grabaron el disco, por eso el titulo del disco, referencia a uno año vital en cuanto pasaba en las islas, hace que escuchando "Kung fu", te sientas en una máquina del tiempo. 

Otro hit para la posteridad, "Oh yeah", hay queda eso. Como el frenesí continuo de "Let it flow" o esa bestialidad que se llama "Innocent smile". "Angel interceptor" es puro indie punk pop de ese para no parar de moverte y terminar la partida con "Darkside lightside", la más ruda de todo "1977". 

Luego me quedo con sus dos siguientes discos, "Nu-clear sounds" (1998) y "Free all angels" (2001), para irse diluyendo poco a poco. Pero siempre quedará este "1977". Buena cosecha. 


viernes, 26 de junio de 2020

EL LADO OSCURO DE LA BROCA. "Poderosa" (2016)


No hace falta esperar mucho. Le das al play y suena ese torrente de noise y shoegazing a partes iguales que es "Cartas al apostol", y su "cuida a los mayores" que tan necesario hay que gritar a día de hoy, y compruebas que lo que ofrece este grupo de zamorano percute y echa chispas. 

Tras un buen primer disco, "Beta", se destaparon con este "Poderosa" donde la tensión es el principal baluarte de un combo valiente y con arnica en su sonido ("Frenética"), y donde es imposible bajar la guardia porque para eso están ellos con su huracán de feedback avasallador ("Estados miembros"), o sus incursiones al kraut rock con vesanías como "Ciclogéminis". 

Te saturan el cerebro como y cuando quieren, viven en una especie de fiebre continua, rodeados de hálitos de sugerencias, de grupos que todos conocemos y amamos, pero siempre desde su propio y personal crisol, como la desbordante "La puerta occidental". 

"Trás-o- montes" es quizás la que más me gusta, una especie de hit para flotar, sideral y a la vez vivaz, con los pies en la tierra, con una melodía que te atrapa en medio de un enjambre poderoso de shoegazing. 

"Octo" es la más punk del lote y acaban con "Ardimiento" otra pócima para lavar pecados, repleta de ruidos y agitación. No perderse el trabajo que sacaron despues, "Salvaje oeste" (2019), donde continúan apostando por su voz propia. 


jueves, 25 de junio de 2020

CATHEDRALE. "Houses are built the same" (2020)


Si Inglaterra tienen a Shame, Fontaices DC o The Murder Capitals, Francia también ofrece su apuesta repletas de espíritu punk y garaje, de guitarras con melodías y urgencias vitalistas. Lo malo del invento es que ya esta escuchado todo lo que nos ofrece este "Houses are built the same". 

Ojo, que ni mucho menos es un disco malo, "The bet", es un hit de esos para saludar los buenos días, y "Aquiel" también tiene aristas siempre modeladas con mensajes contestatarios, suficientes como para que los demos por lo menos un aprobado. 

Lo único que pasa es que escucho "Right time" y suenan casi calcado a Fontaines Dc, y "Institutions" parece una versión actualizada de los primeros The Strokes. "Open your eyes" suena ideal para radios e "Hidden Museum" tira por la calle de en medio en una sucesión bastante lineal de los postulados de los grupos mencionados al principio del artículo. 

"Gold rush" te inunda de chulería y "Taste good" es otra canción de esas que se ve limitada por esa corriente punk ya que empieza a estar algo manida. Me quedo con "Reverence" y su electricidad que parece salir del promedio irregular del cd y con "Shine the light", otro festejo continuo de fuego juvenil. 

Lo dicho, si no hubiesemos caídos rendidos antes gente como The Murder Capital, hubieramos gozado bastante más que con la escucha algo monótona de este disco que te pide más. 


martes, 23 de junio de 2020

NEW PRIMALS. "Horse girl energy" (2020)


Suena "Blood & water" y la primera banda que se me viene a la cabeza es The Jesus Lizard. Como ellos, este trío de Minessota hacen de la energía y de los aullidos de guitarras un componente principal donde habitan en medio de un montón de sacudidas eléctricas, de rumores de agitación y revuelta ("A beast with two backs"). 

A trallazo sideral suena esa tormenta que se llama "Wax poets" donde exprimen al máximo esa intensidad que hace crujir suelos y ventanas, en un espasmo continuo de fiesta sin fin, de nubarrones de distorsión que son toda una locura bendita. Vaya sonido. 

Suenan punks en los casi dos minutos de "Coma fiend" y en "Wraith" se internan por sendas donde la guitarra cruza fuegos y catarsis que son enjambres repletos de veneno y supuración. La que titula este su primer disco es una especie de vals peligroso, de cadencia de cuna que es simplemente un espejismo de lo que se puede descubrir por aquí. 

"Modern lover" es retadora y fulminante, y "Soft bullet", quizás la mejor de todo el disco, es su especial hit para corazones turbulentos como los nuestros. Llamada a la insurrección, vibración continua y un buen puñetazo de rabia sin contener. 

Como suena "Break/fall/rot". Te arrolla por su potencia, por su ira que no se esta matizada, por ese sofoque que provoca en cada segundo de crudeza y noise rock crucial. "Tightrope" te hace mover sin parar y pone el punto final a un viaje de esos que te desarma y te pone a tono. Otro grupo más a seguir.



domingo, 21 de junio de 2020

DUSTER. "Duster" (2019)


Si hubiera algo de justicia, este disco debería ya ser un clásico desde su misma aparición en el panorama independiente. Y solo basta el inicio con sus dos primeras canciones, "Copernicus crater" y "I'm lost" para comprobar que la banda comandada por Clay Parton, tiene todos los mimbres para que el anonimato no sea algo que merezcan. 

Si sus discos anteriores, (sobre todo "Contemporary movement") era una muestra maestra de nuevos caminos para el slowcore, en este disco homónimo abren todo su arte para empaparnos con temas de esos que se clavan como agujas en tu piel, sedosos, melodiosos, extraños, repletos de pus para infectar comodidades. 

Lo bueno de este "Duster" es que el climax que crea es para perderse por la ternura que exuda sus tonos melancólicos, caricias que se pierden por laberintos de esos que siempre al final regalan fontanas con peces de colores ("Chocolate and mint"). Escuchando "Summer war" no entiendo todos los parabienes que se han llevado los Wilco, y que Duster solo recibe de fans que como el que escribe, se deja llevar por la música excelsa, esa que no sabe del tráfico de falsas promesas. 

"Lomo", en lenta para besar y decir viva el slowcore y "Damaged" juega con la electrónica en un pulso de susurros de esos que te llevan al paraíso de los sueños. Todo el disco es para comérselo con cucharadas a rabiar de felicidad ("Letting go"), hasta en las saturaciones casi shoegazing como "Go back", fuegos de artificio de confort y tensión. 

Mi favorita esta casi al final "Ghoulish", rara, extrema, decadente y barroca por partes iguales, una gozada de esas que te llevas por días a tu memoria. "Ghost world" es un himno de indie rock de toda la vida y el final con "The thirteen", otro lujo de esos que causa gran admiración. 

Lo dicho. Esperando esta uno que este pedazo de grupo salga de la capsula, que vuele libremente por los aires para que empape al orbe de una calidad de esas que pocas bandas pueden producir. 


jueves, 18 de junio de 2020

LANE. "A shiny day" (2019)

Hay veces que ocurre. Te encuentras con una reseña en una revista digital francesa con un grupo que se llama Lane y que el día 19 saca su segundo disco. Empiezo a escuchar un adelanto y pienso que esto me suena. Coño si se parecen un huevo a Les Thugs. Empiezo el rastreo de la banda y resulta que  el guitarra y el bajista estaban en la formación más cañera que ha habido del indie francés junto con miembros de otra banda, Daria, estos algo más relajados. 

Así que no tarde mucho en pedir el disco y en un día ya estaba bailando en la cocina como un poseso, vuelta a la juventud en media hora de guitarrazos y melodía, de abruptos de electricidad y de una pasión desaforada por hacernos gozar. Y es que escuchando "Stand" , el inicio de "A shiny day", ya basta para recuperar esos momentos tan lejanos como cuando cayó en mis manos discos tan sagrados como el "Seamonsters" de The Wedding Present. 

Hay veces que ocurre y la verdad es que el disfrute es tan intenso que hasta cuesta  mientras escribo el articulo y suena la muy Les Thugs "A dead man soul", estar sobre la silla y no desquiciarte en un baile brutal mandando a la mierda todas las comodidades musicales que nos agreden el buen juicio. Vaya sonido. El nombre viene de Love and Noise Experiment. Les viene como anillo al dedo. 

Te enganchan con sus urgencias, con su militancia en saber tener la receta en hacer canciones de esas que perduran, clásicos instantáneos. Y es que en el tercer track viene la que es mi canción favorita por el momento del año, un himno de esos que de tanto ponerlo en la cadena, ésta parece echar humo mosqueada de tanta repetición. Se llama "A free man" y tengo la piel de gallina cuando empieza a cantar Eric Sourice "i don't believe, i don't believe in your gods" y ese maremoto que consiste en una banda con 3 guitarras te deja noqueado, pidiendo que llegue el 19 para volar si es menester a Francia a conseguir su disco. Fuck Covid 19!!!!!!!!

Y es que esto no para. La melodía de "Clouds are coming", su medio tiempo que se convierte al poco en un huracán de distorsión, no hace más confirmar que Lane es el mejor secreto guardado europeo, un supergrupo que debería girar eternamente para expulsar la pena de nuestros corazones. Porque Lane irradian alegría, vuelta a los libros de fotos de nuestros 20 años, cuando ninguna sombra acechaba el trajín de nuestra bendita juventud. 

¿Y que me contais de esa epopeya en forma de suavidad que se llama "Red light"? Voy a dejar aquí un hueco de expresiones por que me quedo sin palabras. ¿Donde estabais Lane? "Winnipeg" y "Dirty liar" son otra dentelladas de poco minutaje pero que te abordan por su fogosidad, por su manera de contagiarte, por esos punteos que son la antesala de una tormenta que te hace mojar de pasión, de extrema pasión. 

La que titula el cd, una bala más que al explotar revienta blandas partes, otro hit más, otro portento que te hace subir más y mas el volumen. La verdad es que repito, me quedo sin palabras. A "Tea time" le basta un minuto y medio para saber que bien pudiera estar incluida en cualquier disco de los imprescindibles Les Thugs.

Acaban con la mas larga y elaborada de "A shiny day", los seis minutos de "Down the river", donde suenan casi post punk. Empece a escuchar el álbum el sábado, a fecha de hoy, llevare unas 20 escuchas y las que aun me quedan. Porque no se agota la sorpresa con ellos, porque la fuerza que irradian es un torrente de energía que te contamina, que te invade, que te agrada. Lane, mi banda favorita de 2020.  


martes, 16 de junio de 2020

COIL. "The ape of naples" (2005)

Este fue el disco de despedida que esta misteriosa y enigmática banda experimental nos regaló para el uso y disfrute de los que nos apasiona los paseos en barcas por Hades efímeros, por aguas siempre traslucidas donde las almas penetran hasta el confín del entendimiento. 

En 2004, falleció su vocalista John Balance, y el disco es una compilación donde se nos muestra la versatilidad, sutileza, y sobre todo la sugestión que creaban en cada uno de sus trabajos, lugares por donde perderse y siempre hallar nenúfares sónicos donde pernoctar entre agitación y calma. 

"Fire in the mind" y sobre todo los 10 minutos hipnóticos de "The last amethyst deceiver" son las primeras piezas donde se vislumbra el teatro musical que creaban, la repetición que atrapaba con la voz de Balance confesando palabras siempre bendecidas como salmos misteriosos. 

Peter Christophersen la otra parte de Coil, todavía con el dolor presente por la marcha de su colega, selecciona los temas que más representan la vida de un combo de esos que tuvo la profundidad y la búsqueda como principales componentes compositivos. 

"Triple sun" da miedo y "It's in my blood" seria una buena acompañante por si quieres empezar una velada con Swans y seguir con Coil. Folk oscuro es "I don't get it" y eh "Heaven's blade" hacen su aparición elementos electrónicos que casan a la perfección con la idiosincrasia de Coil. 

Todo Coil era así. Sus conciertos, un ritual, sus discos un regalo para los que amamos la transgresión ("Cold cell"). Para terminar este baile de espectros, "Amber rein" y "Going up", dos fogonazos de oratoria decadente que te pone los pelos de punta. 

Valga pues esta dedicatoria a una banda increíble, y este disco para los que aun no han caído en sus redes abrasivas. Enormes Coil. 




domingo, 14 de junio de 2020

DOG FACED HERMANS "Humans fly" (1981)




La pasión que el servidor tiene de explorar  tesoros ocultos en los anaqueles perdidos del tiempo dan gratificaciones tan inmensas como la de este grupo escoces formado a principios de los 80 y que son una joya de esas que deslumbra y rompe esquemas. 

Sólo escuchando la vesanía orate del inicio con "How much vegetation have you got?", con sus ritmos rotos y la voz de Marion Coutts haciendo del termino post punk algo peligroso, quedan convencido a la primera de cambio.  Y es que uno de los motivos por los que se les diferencia del resto de colegas de la época es por ese nerviosismo sónico que junto con el sonido de la trompeta, ("Maty Houdini"), les hace ser una autentica rara avis, colosal, atemporal y hoy plenamente disfrutable. 

Anarcopunks aficionados a sonidos cercanos a Dead Kennedys y al jazz, a la no wave y sobre todo al post punk. No me extraña que con temas como "Ballon girl" o "Cactus", convencieran a John Peel para llevarlas de paseo por escenario y televisiones. 

"Incineration" es un alambre de intensidad que se clava en tus pies y que les hacen no parar de moverse, y "Big Pot" es febril, rabiosa, venenosa, punk que se desboca y que llena la cabeza de otros tiempos donde la rabia construíaa mensajes tan edificantes como los de esta banda. 

Hasta se atreven con una especie himno folk en "The rain it Raineth", sedosa, tranquila, como para romper de golpe toda la tormenta que nos ha caído encima. La más larga y experimental del disco es "El doggo speaks", una especie de jazz noir extraña y esquizoide. 

Dejan para el final el tema por el que serán recordados. La mejor versión que se ha hecho jamás del "Bella Ciao". Te entran ganas de sacar banderas rojas por las calles y hacer barricadas en la puerta de tu casa. Joder que adrenalina. 

Dog Faced Hermans dejo huellas profundas a pesar de la mala suerte que tuvieron. The EX seguro que tiene toda su discografíaa, y todos los que amamos a Joy Division, Killing Joke, Gang of Fout o Pere Ubu, sentimos ese energía eterna bogar entre nosotros como si aun tuvieramos 20 años. Grandes, muy grandes. 




jueves, 11 de junio de 2020

SOOMA. "It's all about to change" (2020)



No hace falta esperar mucho. Solo cuando empieza a sonar la primera canción del segundo disco de este trío Zurich, "Alive", te das cuentas que este trabajo cuando acabe el año estará en el grupo de favoritos. Noise Rock. El estilo sigue vigente al ponerte a saco con la escucha de este pedazo de cóctel molotov que no te deja estar parado en ningún momento. 

La distorsión, la fiereza punk, el feedback, el enjambre sónico que destila cada tema es para gozarlo a un volumen de esos necesarios, alto, bien alto, y si puedes con los puños en alto, porque la ocasión lo merece ("Break it"). 

En ningún momento bajan la guardia, los 10 temas que componen "It's all about to change", son cuchillas afiladas que en "Slow mess", con el bajo como principal daga exploradora, no pierde de vista cierto toque melódico que hace recordar a los añorados Les Thugs. Un auténtico escándalo lo que crean en apenas media hora. Puñetazos contra cielos, furia sin domesticar, rabia que nos hace jóvenes de un buen ostiazo de sonido. 

"Materiales humanos" es otro himno para continuar la batalla, para vibrar con la sedición que provocan con esa salvaje ola de brutalidad que parece quiere derribar muros y condenas. Como "Hail, inhale" que parece fabricar una hecatombe a cada segundo que avanza la canción, trallazo donde la guitarra parece que esta poseída y que da paso a "1141", la más punk de este lote tan descomunal. 

Se le agotan a uno los adjetivos para definir el torrente de energía que despide este disco. Es pura dinamita, todo en su sitio, lacerante sonido que en directo tiene que provocar temblores de tierra o llamadas a la insurrección. Mi preferida, "Blue light" es como un helicóptero que mueve sus aspas y se lleva todo lo que hay en tierra. Asfixiante, pulsiones al límite.

La más larga, "Recca", con sus casi 5 minutos, se recrea en una especie de oscuridad melódica, toque post punk pero siempre con esa dosis de intensidad brutal que provoca úlceras de humor, pánico en las calles.Para ponértelo en los cascos mientras paseas por la calle mientras te olvidas de todo y todos. 

A quien se haya quedado con ganas de más que no se pierda el disco homónimo que sacaron en 2018. Sin duda una de las alegrías mas feroces que nos dado este 2020 repleto de miedos y epidemias. 



lunes, 8 de junio de 2020

J. ROBBINS. "Un-becoming" (2019)


El que fuera líder de una de los bandas seminales de emocore, Jawbox, nos regaló el año pasado un pedazo de disco repleto de melodías y urgencias eléctricas, de pasión y de tumultos de corazón, siempre sin caer en lo fácil. El comienzo no puede ser mejor con esos dos trallazos emotivos que son "Anodyne" y "Abandoned massions". 

El primer disco en solitario de J.Robbins no adolece de nada, está repleto de frescos estribillos con cercanía al power pop, como ese pétalo deshojado que se llama "Your majesty". La que titula el álbum es quizás la más trabajada del repertorio, con Robbins explorando nuevos caminos con sus cambios constantes de ritmo y su ardiente manera de cantar. 

Ritmos electrónicos en "Kintsugi" para otro acierto considerable, brumosa y anticipando lo que nos regala en "Radical love", otro single de esos que atinan seguro por su seguridad de suavidad para momentos donde hace falta parar un poco el trote de los días. "Soldier", es mi preferida, con su llamada a la lucha de todos los que se sienten aprisionados por las botas del poder. Tiene un aire a Bob Mould que encandila. 

Como el aire punk de "Citizen", donde Robbins va de cara contra las grandes corporaciones. En "Firelight", la guitarra se vuelve saltarina en un emopop de manual para terminar con la más larga del lote "Stella vista", concentrada en sonidos más amables pero sin perder de vista el aguijón. 

Bueno comienzo en solitario pues el de Robbins. Esperemos que en sus próximos trabajos siga por esta senda que tanto nos recuerda a los añorado Jawbox.