jueves, 5 de diciembre de 2019

SONIC YOUTH. "Murray Street" (2002)


Justo cuando Kim Gordon nos ha regalado su primer disco con su nombre (un disco de esos que estará entre los mejor del año, seguro), es buen momento para recuperar el que fuera el trabajo numero 12 de los jóvenes sónicos.

Un disco enérgico, empezado a grabar en 2001, pero que como el estudio estaba cerca del ataque a las torres gemelas, se tuvo que posponer hasta el 2002.  Disco éste, para uso y disfrute de los que somos militantes accérimos de Sonic Youth, donde se conjuga las canciones con un punto melódico ("The empty page"), pero siempre con ese ruido que sólo Sonic Youth han sabido sacar, con otros atributos de experimentación siempre controlada.

Moore, Ranaldo, O'Rourke y Gordon, estaban en plena forma cuando "Murray street" empezó a detonar las radios. ""Disconnection notice" es un pasote con una estructura que te envuelve, con una guitarra que es una cruzada de distorsión que ensimisma y abrasa. Pedazo de tema. Puro Sonic Youth en vena.

"Rain on tin", es otra jugada maestra; sonido en zigzags, Thurston y Lee componiendo un bálsamo de electricidad que te apabulla en un mantra de noise de otro planeta. Simplemente embriagador. Mi favorita, "Karen revisited", un puntazo de rock melódico, entrañable, himno con refriegas de ruido, caos condensado para hacernos disfrutar. Un maravilloso puntazo.

La más ruidosa la encontramos en "Radical adults like godhead style", donde los dos saxos de Don Dietrich y Jim Sauter, te saturan el alma con cariño y paranoia. Acaban el disco con "Symphathy for the strawberry", donde la farfisa aparece ejecutando su enigma para seducirnos en un maremoto de ruidismo made in Sonic Youth.

Lo dicho, otro disco más de una de las bandas más imprescindibles del mundo independiente. Siempre es un gusto volver a ellos. Siempre todo puede pasar. La magia del noise, la danza de los malditos.....



martes, 3 de diciembre de 2019

CAROLINA DURANTE. "Homónimo" (2019)


Carolina Durante, desde que hicieron su implosión con ese himno de indie punk, que fue "Cayetano", no han parado de subir como la espuma, de salir en medios, de generar una expectación nacida de esa inclinación que tienen los madrileños por la música de los 80, teniendo en mi opinión, a Los Nikis como referente más cercano.

En este su primer disco, continuan por el mismo sendero donde los conocimos, con sus letras repletas de sarcasmo y humor, con sus guitarras jovenzuelas saliendo indemnes de no caer en el marasmo de la repitición y o el cliché fácil.

Y es que empiezan como un tiro, con la pegadiza "Las canciones de Juanita", dedicada a la banda Juanita y los Feos. Actitud teenager, buenos estribillos, y aunque a algunos ortodoxos del ramo les joda, lo suyo no es para nada impostado, y además es que molan. "Cementerio (el último parque)" es un buen mazacote de distorsión para poblar palabras repleta de ironía.

Otro de los puntos fuertes, "El Año", donde homenajean a Martin Barreiro, el hombre de tiempo de otros tiempos. Todo llenándolo de juventud, de cráteres de bisoñez, que en "KLK" se convierte en la canción más burra de todo el disco, un almanaque de punk rock con suficiente empaque como para hacerte mover.

"Joder, no sé" rezuma el tedium vitae de mentira de la juventud, búsquedas y besos desairados, sonido lineal en plan combate de batalla con aires de insolencia. Me da a mí que la presencia en la producción del bajista de Killing Joke Martin Glover "Youth", ha ayudado a que como churros, las canciones se te peguen en la saliva de los silbidos ("Nuevas formas de hacer el rídiculo").

Y es cuando acaba ésta, donde se encuentran los dos puntos álgidos de "Homónimo": "Falta sentimiento",( triste y dura, decadente oscurilla, con una potente sección rítmica para detonar cielos) y la emotiva y profunda "Cuando niño" , pop enrabietado y ochentero, divertida, con el espejo del coche mirando a los años pipiolos y Carolina Durante, arrebatándonos con su sencillez que impacta.

A muchos les parecerán un grupo de esos que se consumirá al albur de su propio éxito. A mi parecer, no viene mal de ve en cuando dejarnos llevar por propuestas tan básicas que consiguen si se hacen como ellos saben, un buen ramillete de melodías para llevarte a la memoria.


domingo, 1 de diciembre de 2019

TOUCHÉ AMORÉ. "Parting the sea between brightness and me" (2011)



El único pero que se le puede poner a este disco es su duración. Sólo 20 minutos para 13 pedazos de tormentas de posthardcore con tintes melódicos. Ya los había hechado el ojo cuando los descubrí con "Strage four"(2016), y la verdad es que es un gusto para los que amamos los armagedones emocionales.

El inicio con "-", es lo que se te puedes esperar de ellos: rabia, y perforación de distorsión, que abre camino a "Pathfinder", y a la emotiva y explosiva "The great repetition", con sus parones de tristeza que recuerdan a Envy, con un poso de fiera juventud airada envolviéndolo todo.

"Art official", empieza con la batería entonando sustos, himno que se desarrolla en un minuto y pico, llenándolo todo de áspera crudeza. Crudeza que suben el listón con la rayante "Crutch" una de las más salvajes de este lote de gozoso post-hardcore.

No puedes más que subir el volumen cuando te cruzas por la calle con esa tonelada de lírica envasada en ruido que es "Method act" y hasta tienen el suficiente arrojo como para llenarnos el corazón de espinas con la más larga del disco, con sus dos minutos y veinte, de "Face ghosts".

Así son los discos de Touché Amoré, de poca duración pero repletos de una carga de brutalidad que no deja títeres con cabeza ("Wants/Needs"). Hasta nos cuelan una especie de balada con un piano que te cruje el alma, con la voz rota de Jeremy Bolm sonando de fondo, desafiando los rigores del dolor ("Condolences"). La calma se acaba en otro minuto, porque al momento escupen "Home away from here", otro trallazo de luces abrasadoras.

Touché Amoré, junto a Envy, Deafheaven y otros guerrilleros del hardcore evolucionado, con matices, son ya todo un referente para los que necesitamos sensaciones fuertes.


jueves, 28 de noviembre de 2019

DOCTOR DIVAGO. "Las canciones del año que viene" (2008)


¿Qué decir de esta banda valenciana que este mes de noviembre ha soplado 30 velas desde que se subieron al escenario? Toda una carrera digna, repleta de discos de esos que no te puedes sacar de la cabeza. Llegué a ellos un poco tarde, pero la verdad es que cuando los descubrí, no he parado hasta hacerme con toda su valiosa y valiente discografía.

Rock y buenas letras. En este octavo disco, Manolo Bertrán y sus colegas, desde que se inicia con la potente "¿Cuándo perdimos el rumbo?",  te das cuenta que sus ingredientes mágicos para que sus composiciones funcionen, les ha valido en su dilatada carrera para conseguir ser una de esas bandas que al escuchar su nombre asociamos la palabra eficacia.

"La habitación de Charo" es un volcán melódico, tierno y envolvente que da pie a la rabiosa "Los dioses y los hombres", con esa facilidad para que los estribillos sean chicles a los que nunca se les agota el sabor. Tremendos los valencianos. En "El viejo campeón", la figura del boxeador Urtain aparece en las estrofas de una canción que habla de más cosa que de puños y combates. La vida, es eso, caerse, ostias, medicina para el alma, y un figurado piso desde donde tirar toda la mierdas que nos condenan a no avanzar.

Con "Frunciendo el ceño" nos encontramos con unos de los alambres más vigorosos del cd, casi parecen mods enrabietados. Después se relajan con las envolvente "Horas y horas" y "Madrugadas", donde la armónica hace de soplete expansivo de esa lírica tan envolvente de Doctor Divago.

Mi favorita es "Ezequiel", una turbina de rock abrasador, ritmo furiosos que sirven de escenario para que Manolo nos cuente la historia de un tipo de su barrio. Menudo tobogán de agitación y frenesí. Frenesí que nos acompaña en "El día de autos" tirando por el camino donde la psicodelia hace arabescos en trincheras de palabras que te envuelven y te atrapan.

"Las canciones del año que viene", termina con la que titula el trabajo, perfecto punto y final para un disco, que como todos los de Doctor Divago te hacen esperar el siguiente, lo bueno que vendrá, de una solvente formación que tiene mucho que contar.


martes, 26 de noviembre de 2019

TITUS ANDRONICUS. "An obelisk" (2019)


"An obelisk", es el disco con más punch de los que la banda liderada por Patrick Stickles ha sacado últimamente. Grabado en los estudios de Steve Albini, el disco es una sucesión de himnos que no cejan en ningún momento de darnos calambrazos ("Just like ringing a bell" es una muestra de ello).

Cansados ya de esa reiterada y pesada afirmación que dice de ellos que son una mezcla de Springteen y Clash, Titus Andronicus, tiran por la calle de en medio para regalarnos punzantes y pesados hits para flipar ("Troubleman unlimited") o riffs de esos que quitan el hipo ("Within the gravitron").

Hasta cuando se acercan al blues (a su manera, claro está), con "My body and me", el grupo suena con una potencia suficiente como para hechar a volar tu alegría. Su anterior trabajo del 2018, no había cuajado de una manera totalmente eficiente, ("A productive cough"), por lo que cuando suena petardazos del tipo de "(I blame) society", solo queda vitorear y producir espasmos.

Con un sonido bien definido para los que seguimos al grupo, el cd es un portento en cuanto a su ejecución y puesta a punto, un dardo de feedback y sudor, un suculento programa de vigor y mañas eléctricas ("Just like ringing a bell").

"Tumult around the world" es como si la hubieramos escuchado mil veces, en tabernas perdidas de la mano de la edad, en radios programadas para no parar jamás de sonar. Y como siempre que se encuentra Albini de por medio, la pulcritud y limpieza de sonido se auna con una pegada marca de la casa de los Electrical Audio de Chicago, hogar donde mecen y acunan al ruido.

Otro de los momentos estelares de "An obelisk" es "The Lion inside" donde Stickles ruge como un poseso en un maremoto de efectividad total que en la punk "Beneath the boot" se convierte en un alicate de demolición.

Buen disco pues de una banda con pegada suficiente como para que pasemos con ellos un buen rato de disolución y juerga.




domingo, 24 de noviembre de 2019

TINDERSTICKS. "Across six leap years"


"Across six leap years" es un buen disco para los que aun no se han iniciado en las andanzas de Stuart A. Staples y sus chicos melancólicos. Llevaban ya a sus espaldas 21 años de carrera cuando sacaron esta especie de recopilatorio, donde reinterpretan de nuevo 10 canciones de su variada e interesante carrera.

El comienzo no puede ser mejor con "Friday night", compuesta para una banda sonora y que da la voz a "Marseille sunshine", más melancolía en vena, con la voz de Stuart llevándonos al huerto con su profunda gravedad.

Cuando toca el que para mi es el mejor disco de su carrera, su segundo trabajo, "Tindersticks II", se sacan del gorro de la magia "She's gone", la crucial "Sleepy song" y la mágica "A night in". Yo creo que con sólo este trio, los que tengan aun dudas de la validez de Tindersticks como banda hacedoras de climax emocionales se lo tiene que hacer mirar.

Una de mis preferidas, la soulera "If you're looking for a way out", de "Simple pleasure" es todo un puntazo de principio a final. "Say goodbye to the city" quizás es la más explosiva del lote, por toda la intensidad que atesora a cada minuto que pasa.

"Across six leap years", una buena ocasión para los seguidores de Tindersticks de disfrutar de su cancionero, un buen ramo de flores disecados, efluvios de tristeza y tragedia. Música otoñal para el invierno que se avecina.


jueves, 21 de noviembre de 2019

BUZZCOKS. "Flat-pack philosophy" (2006)


Empieza a sonar la canción que da titulo al lp y una sonrisa de gusto te recorre el cuerpo. Vaya con Pete Shelley y sus chicos, pedazo de pepinazo de punk melódico, como se apañaban allá a finales de los 70 con sus camaradas de correrías. Por eso fueron uno de los combos más importantes del punk balbuciente que empezaba en el Reino Unido, aportando la melodía que faltaban a sus compinches de imperdibles y excesos.

Y es que todo "Flat-pack philosophy" es un desembarco en toda regla en la parte más divertida y aguerrida del punk. Es imposible no moverte cuando empieza a sonar ese himno de tasca que es "Wish i never loved you", o esa casi mod song que se llama "Sell you everything".

Teniendo a Buzzcoks, los baluartes supervivientes del Punk 78, ¿para que queremos mierdas del tipo de Green Day? Punk pop. El termino que se repartieron a pachas con The Damned, tiene a la banda de Shelley como principal ejemplo a seguir.

Y todos esos yogurines descafeinados se deberían fijar en composiones como "Reconciliation" o bombazos del estilo de "I don't exist". Los vi en uno de sus ultimas giras por Madrid y la verdad es que la edad no ha ocasionado en ellos erosiones que no se puedan recuperar. Lo suyo es arte, buen rollo y mucha electricidad. Además de cachondeo.

Ni dos minutos dura "Soul survivor" y les basta para que la lluvia que empieza a empañar el día no pueda con esas vitaminas que Buzzcoks ofrecen desde su atalaya de viejos guerrilleros del punk. "God, what have i done" es quizás uno de los temas que más se han currado en el disco, pesada y a la vez ligera como un esputo de juventud. Luego viene la mas larga, "Credit", (3.22"), hit para noches de parranda y retorno a tiempos de menos edad. Todo un punto.

Y la fiesta continua con "Dreamin", salida del mismo baul que las mejores tonadas de Buzzcoks allá a últimos de los 70.  Y es que no puede más que rendirte cuando suenan cosas como la embriagadora "Look at you now" o ese puntazo que es "I've had enough".

En 2014 sacaron también el imprescindible "The Way", y ando seguro que todavía no han dicho su última palabras. Un acorde de Buzzcoks vale más que todo lo que hacen esos pringaos engreidos que tenemos por aqui que se creen que han descubierto el mundo. Larga vida Buzzcoks!!!


martes, 19 de noviembre de 2019

SUNNO O))). "Life metal" (2019)


Stephen O'Malley y Greg Anderson lo han vuelto a hacer. El duo más impactante en su uso del drone metal, ha erigido otra monumental obra de esas que da pavor y miedo. Y como siempre, solo les basta pocos temas para acojonarnos bien a gusto, sin rechistar, sin pedir nada a cambio.

"Between sleipnir's breaths" es el comienzo de este decorado del infierno, sin artificios alguno, donde de la mano de la islandesa Hildur Gudnatóttir a la voz, nos escarban el cerebro con sus 12 minutos de metal hipnótico, frío, visceral, sinuoso, para dormir puñales mientras la tormenta dibuja en el cielo malos augurios.

Como se disfrutan gemas del calibre de "Troubled air", sincronizada  con una intensidad melódica que cristaliza en goznes de aliento de miedo. Música concreta, de un score que llama a los fuegos del averno, colores rojos destrucción; mientras la vida continua con sus luces y sombras, Sunno O))) nos regalan los oídos con motines de espanto, con alambradas en el filo de un aullido.

"Aurora" sólo tiene de poético el nombre. Durante veinte minutos asistimos a una clase magistral de drone, confabulados para ejercer crispación desde el comienzo hasta el final. Steve Albini a los controles se lo ha tenido que pasar bomba con esta pareja de siniestros personajes.

Para el final, el no va mas, "Novae", esta vez de nuevo con la ex-Mum, Hildur al cello, Sunno O))), fondean en un puerto donde predomina los tonos lúgubres, las tonadas malditas, los esfuerzos por componer ordalías que puedan sentar bien a los señores de la noche....

Y los que se queden de mono de más Sunno O))), ya está a la venta también "Pyroclasts", otra inyección que viene para acompañar esta insania que se llama "Life Metal". Drone lo llaman, yo preferiría denominarlo mal rollo......


domingo, 17 de noviembre de 2019

THE ZINCS. "Black pompadour" (2007)


Grabado bajo los mandos del Tortoise John McEntire, "Black Pompadour", de los cuatro discos que sacó esta banda londinense, es el que más se parece a The Diviny Comedy. Ayuda esta cercanía de sonidos la voz de su cantante, James Elkington, que desde que suena "Head east, Kaspar" te ves atrapado con su tono grave y efectivo.

El cuarteto suena competente y cargado de sensualidad en temas como "Hamstrung and Juvenile", pop barroco que se hace fuerte y templado en bambalinas de surcos de melodías que tejen aquellos lugares que frecuentaban Auteurs.

"The Mogul's wives" es la más eficaz del lote, una catarata de impresiones que juegan con la melosidad, hit de esos para silbar cuando estas de buen rollo, un galimatías que genera dicha, cordialidad y una buena sacudida de pop con variada instrumentación.

Se nota la mano de McEntire en "Finished in the business", donde se muestran con una querencia a la experimentación, siempre desde una posición de Valentinos de rock. "Burdensome son", es otro salpullido de hermosura con tiznes oscuras para en "Lost solid colours" embarcarnos en una viaje de suavidad indómita.

"Dave the slave" sigue el mismo afluente tranquilo, la misma catarsis controlada, repleta de regueros de paz folk. Un buen disco pues el de The Zincs. Repleto de turbación, orfebrería pop con arreglos que visten estrellas de confort.


viernes, 15 de noviembre de 2019

SWANS. "leaving mening." (2019)


El concierto que vi de Swans hará hace un par de años fue (quizás) el mejor de mi vida. Nada más entrar nos dieron unos tapones para los oídos; luego, llegó la catarsis, la hipnosis, el maravilloso caos comandado por Michael Gira. Era la gira de despedida como grupo.

Estamos de enhorabuena porque Swans vuelve con nosotros, está veces Gira no se acompaña de su corte de caballeros de lo oscuro (con Norman Westberg a la cabeza), sino que ha reunido a un elenco de colaboraciones, (Thor Harris, Phil Puleo, Ana y Maria Von Hausswolf, o Baby Dee entre otros), para repartirnos mal rollo desde que se inicia esta brutalidad de doble disco.

Más cerca quizás de su proyecto como Angels of Light, sigue conservando el veneno, la ponzoña de los cisnes, en cada uno de los temas del cd. "Hums" introduce lo que se nos viene encima, y la cálida y absorvente "Annaline", lenta, sinuosa, y repleta de enigmas da la voz a la chicha made in Gira: "The hanging man", casi once minutos de repetitivos goznes del apocalipsis, con Maese Gira envolviendo todo en una espiritual explosión de pus y calor.

Quien se espere que este trabajo número 15 de Swans por nos estar los forajidos de siempre con él la cosa iba a decaer, se van a llevar un chasco. "leaving meaning." supura ácido sulfúrico, letal cúmulo de conceptos que van de folk gótico extremo al noise esta vez barnizado por una corriente de limpieza sonora que busca el shock, la pegada, los truenos.

En "Amnesia"  la voz de Gira junto a sus colaboradoras repica una misa negra de esas que dan miedo, como cuando escuchabamos en su dia burradas como "Love of life" (1992) o "Great Annihilator" (1995). La que titula el lp, empieza con un piano para al poco sumergirnos en las entrañas de un dolor ignominioso, bacanal poco apta para espíritus demasiados poco exigentes. Para mí, una de esas maravillas que te hace soñar y volar puñales.

El primer disco acaba con otro salmo de esos que va ganando pavor a cada instante ("Sunfucker), munición de coros del infierno que se convierte en la mitad de la canción en una de esos tonadas de Swans que en directo provoca el estallido de cielos. Te quedas sin palabras y sin respiración.

El segundo cd empieza enigmático y depredador con "Cathedrals of heaven", película de horror que te hace pensar silencios, la voz de Gira que masculla y masculla,que te penetra mientras los nervios se crispan y tu gozas. Sigue el viaje hacia el Hades. La más tenebrosa de todo el lote, "The Nub", sobrecogedora, misa negra que llama a los espiritus traviesos para que revoloten sobre el climax musical que se crea en sus doce minutos de tinieblas.

"It's coming it's real" te sacude por su falsa tranquilidad,por esa marea que recorre cada petálo de canción, arrullándote para no poder dormir jamás, un slogans para fabricar adeptos a esta necesaria secta que se llama Swans. Ya lo decía Rilke, "Lo bello no es más que el comienzo de lo terrible".

Después de la hecatombe que te provoca la reiterativa y absorvente "Some new things", nos encontramos con una de las mejores composiciones de la larga carrera de Swans:"What is this?". Lírica, emotiva, feroz, acudes a ella una y otra vez, te mece con alfileres, te devora por rubor, himno de esos para pinchar y poner a máximo volumen, profilasis contra los putos males del mundo. Viene casi acabando este necesario trabajo que es la escucha de "leaving mening" como recompensa por todo el trayecto transitado, una isla de dulzura envenenada, un guiño al pasado con Jarboe, éxtasis conjugando vacíos.

Se acaba el año, viene la hora de elección de lo mejor, y entre todo y todos, se erige "leaving mening" como un Leviatan que cruza los mares de nuestra escucha para instalarse en los recovecos siniestros de nuestras esperanzas. Los cisnes siguen nadando sobre las aguas tranquilas, trayendo turbulencias, necesarios movimientos de radiación para crear una incomodidad que nos hace felices.....


miércoles, 13 de noviembre de 2019

ENON. "Glass geysers....carbon clouds" (2007)


Con "Glass geysers...carbon clouds" pusieron fin a su carrera, esta curiosa y divertida banda, que nos regalaron un buen puñado de discos donde disfrutar de lo lindo con su indie rock repleto de aristas, de modismos todos ellos interesantes y disfrutables.

El grupo que contaba entre sus filas a Toko Yasuda (Blonde Redhead), nos regalaba punzantes y electrificados enjambres de guitarras dulcificadas con la voz de Toko ("Colette"), perdigonazos donde la guitarra de John Schmersal jugaba al escondite construyendo himnos de andar por casa, como la envolvente "Dr. Freeze".

Nunca tuvieron una repercursión excesiva, pero hay que reconocerles que junto a bandas como Brainiac o Deerhoof pusieron su granito de arena para que el indie tomara energías, punch suficentes para dislocarnos los huesos ("Sabina").

"Piece of mind" es puro punk, agitada, trajinando distorsión sin timidez ni mesura. Los aburridos y tediosos Pixies actuales firmarían hacer "Law of Johnny Dolittle"; tiene todo el gancho y pegada que falta a los de Boston de ahora. Energía bien elaborada, puro placer.

Toko canta en "Those who don't blink" como una auténtica posesa y "Mr.Ratatatatat" es otra gema de esas que penetra en tu ser con su seísmo rabioso y juguetón. Así eran Enon, un divertimento que se pasaba por el forro la seriedad.

Mi preferida es "Paperweights", una especia de krautrock de juguete para incendiar veladas tristonas y sin alma. Luego viene "Labyrinth", con otras sacudida de feedback del bueno, un torrente de electricidad que parece que no se va acabar jamás. Impresionante.

En conclusión, magnífico punto y final discografica (el grupo se disolvió en 2011) de unos adoradores del indie bien hecho. Nos quedan como un buen recuerdo ese torrente de canciones que nos hacen gozar.


sábado, 9 de noviembre de 2019

DISCOS PENSADOS CONTRA EL FASCISMO


Tengo miedo. Tenemos miedo. Mañana sabremos si hemos elegido cielos azules y esperanza o la grisura total de nuestros sueños y deseos. Mañana el Fascismo va a querer ser protagonista de un domingo que se preveé frío y según como vaya la jornada, sin corazón.

Nos jugamos tanto mañana, que este blog, dedicado a la música, no puede quedarse callado ante la gravedad de lo que pueda ocurrir. El otro día, cuando fui a buscar a mi hijo al instituto me quede alarmado. Una joven de 15 años se vanagloriaba de que toda su familia iba a votar a Vox. Se lo decía a un chaval latino. Vivo en un barrio obrero. Esta claro que la incultura, la ceguedad mental, no entiende de recursos económicos.

Lanzan proclamas contras las mujeres, los homosexuales, los niños inmigrantes que son todo un peligro. Salen en la tele, sonríen mientras guardan en su bolsillo su estratagema para acabar con nuestra Libertad. Y la gente no se levanta, lo dejan hacer. Matan a una mujer, un minuto de silencio,  y la basura que se llama Vox se reune en un bar para estudiar la siguiente estrategia para llamar a las masas ignorantes con sus mensajes de odio y racismo.

Por eso mañana es la votación más importante que hemos tenido en nuestro país. Nos jugamos seguir intentando cambiar las cosas para luchar para que todo en general mejore, o dejarlo todo para que los tres partidos hienas de nuestro porvenir se encarguen de acabar con todo. Con TODO. Así, en mayúscula, porque la hecatombe puede ser de tal calibre que a partir del lunes lo mismo vamos a dejar de soñar.

Tengo miedo. Tenemos miedo. Si el pueblo se queda en casa, ellos deciden. Van en manada, juntos, sin pensar, con su bandera enarbolada bien alto, necesitada de sangre y victimas. Ya han empezado las palizas, las razzias, la sin razón que nace del no entendimiento, de la incomprensión.

Si muchos de los que mañana van a decidir votar a esa partido que toda la gente de bien odiamos, hubiesen leído su programa, lo mismo alguna duda generaba en su particular visión sobre el estado de las cosas. Nos jugamos la sanidad, la educación, el respirar, el arte, el cuidado de las musas, los sloganes de la alegría. Nos jugamos que las persianas estén todo el día subidas o bajadas por el terror de que la luz mortecina de la degeneración del espíritu traiga a tu casa males y más males.

Discos Pensados no quiere quedarse callado. Grita, alza los puños, escucha canciones de rebelión para que mañana los que aun tengan pensado no votar, decidan cambiar de idea, porque nos jugamos la supervivencia de nuestros derechos, el poder festejar que vivimos para construir un futuro mejor para los que vienen después, no una cárcel en forma de estado.

Hoy han aparecido ratas negras en Madrid. Son las ratas que traen enfermedades, las pestes que esquilmaron poblaciones en otros tiempos. Ojala mañana los ciudadanos cojan la flauta como Hamelin y con sus soplidos expulsen a la enfermedad de nuestras vidas. Como no sea así, el cancer se extenderá por barrios, familias, pueblos, ciudades, y luego será imposible parar lo que viene. De nada valdrá salir a la calle a protestar porque las calle será un cartel enorme que ponga Estado de Sitio.

Sólo espero poder dormir bien el domingo por la noche y cuando el lunes amanezca poder correr la cortina de la habitación donde tengo mis discos, para que el sol entre con toda su fuerza repartiendo sus rayos de Vida. Sólo espero que la gente se de cuenta que después del domingo, si no acuden a votar y perdemos, no habremos perdido sólo unas elecciones, sino nuestro derecho absoluto a ser felices.


jueves, 7 de noviembre de 2019

MALCOLM MIDDLETON. "Into the woods" (2005)



Malcolm Middleton, la otra mitad de Arab Strap, nos regaló esta miniatura de disco que se llama "Into the woods", segundo de su carrera en solitario, alejándose de los parámetros de su pasado, pero introduciendo un bueno puñados de canciones de pop con aderezos.

"Brake my heart" es una buena muestra de la artesanía particular que emplea Malcolm para modelar estribillos competentes como una especie de cantautor que no quiere serlo. Acompañado por músicos de Mogwai y The Delgados (todo queda en la bella Escocia), el disco es un púzzle donde la melancolía anida con cariño ("Devastation").

La que más me arrebata es "Loneliss  shines", un himno de indie rock con guitarras desgarradas que te pide subida de volumen, agitación y furia. Potencia, sensibilidad y distorsión brutal. Se nota la mano de los colegas de Mogwai. "No modest bear" juega con una pulsión levemente eléctrónica, haciéndonos recordar a los últimos tiempos de Arab Strap.

"Monday night nothing" apuesta por el folk de las altas tierras escocesas y "Bear with me" es otra sacudida emocional de sensaciones fuertes, de sustancias etéreas para disfrutar. Como esa delicia que se llama " A happy medium", con ecos de The Postal Service, indietrónica de andar por casa.

El otoño llega con "Autumn", leve, sinuosa, reptadora y grácil de susurros para en "Burst Noel" encontrarnos perlas de esas para pedalear jacintos. Uno de los puntos más logrados de "Into the woods" está casi al final con la elaborada y triste "Choir".

A los que seguimos a pies puntillas el universo Arab Strap, discos como este como los que sacó su colega de correrías, Aidan Moffat, nos invita a seguir viajando por tierras ignotas donde todo puede suceder.


martes, 5 de noviembre de 2019

IGGY POP. "Free" (2019)


Pedazo disco que se ha marcado el viejo Iggy. Con sus 72 castañas nos deslumbra de nuevo con un trabajo que es una delicia desde que se inicia con "Free", crepuscular, mágica, con la trompeta de Leran Thomas hablando de libertad. De esa libertad que siempre Iggy ha tomado por bandera para hacer siempre lo que quisiera.

"Free" no es un trabajo rock, pero el rock con matices y travestido de diversos ropajes lo encontramos en la fenomenal "Loves mising", un hit para envalentonarte y aupar la sedicción que todos llevamos dentro. Pedazo de canción. Poderío y hechizo, Iggy metiéndose en el mar en busca de tesoros perdidos, de fuerza sobrenatural.

"Sonali" me deja sin palabras, noto el espectro de su camarada Bowie volando sobre cada nota, sobre cada palabra que Iggy suelta a un aire compungido pero a la vez necesario. Paisajes nocturnos, electrónica de carantoña, un misil de amor. Imposible no verte vencido por esta calidez jazzy, de tonos sosegados.

Nos vacila la iguana con la geinsburgiana "James Bond" para en "Dirty Sanchez" con la trompeta como eje cautivador y a ritmos de México lindo,usar el spoken para titular el tema como una práctica escatológica sexual. No, el tema no huele a mierda. Es todo una delicia.

En "Glow in the Dark", vuelve de nuevo a surcar el mapa estelar los suspiros de Bowie que se encuentra con la inquietud soberbia de un Iggy que está más en plena forma que nunca. Por que si "Post post depression" (2016) era bueno, este "Free" con su ímpetu de sosiego, es una bella estampa para morar jardines.

Si tengo que elegir una, me quedo con "Page", más crooner que nunca. En "We are the people" recitando a Dylan Thomas se acuerda de su otro amigo desaparecido Lou Reed. Porque se nos van los genios, se instalan en el mito y nos dejan esperando algún shock musical que nos saque de la apatía de unos tiempos excesivamente adocenados. Por eso es importante que Iggy siga cabalgando, sin pensar en parar.

"Do not go gentle into that good night" con esa trompeta que sobrecoge continua por la senda del ensimismamiento,  para terminar este canto a la libertad que es "Free", con "The Dawn", oscura, score para sumergirte en las dentelladas de un grito.

Disfrutable "Free" de principio a fin, Iggy sigue a los suyo, mojado por esas aguas que le salpican en ese mar que vemos en la portada. Mucho Iggy.

domingo, 3 de noviembre de 2019

MAURICE LOUCA. "Elephantine" (2019)


El egipcio Maurice Louca engancha. Desde que suena la penetrante "The leper", con sus ritmos sincopados, con la mirada en Africa y en el jazz, logra abrir las compuertas donde fluyen con libertad de movimiento los seísmos que unen continentes, experiencias, profundidades artísticas.

Todo "Elephantine" embriaga por su elocuencia mezcladora, con su integración de sonidos para que participemos de este vuelo en caída libre que tiene verdaderas artesanías como "Laika", donde el saxo repercute con su asma una profundidad que avasalla y te hechiza.

Maurice Louca con la guitarra y el piano, acompañado por una especie de big bag grandilocuente consigue hacer un potente ejercicio de incorrección estilística donde es fácil flotar con ansiedad cuando escuchas volutas de aire indefinido como "One more for the gutter", llena de free jazz usurpador de tranquilidad.

Nadah El Shazly es la que lleva la voz en ese torrente que se llama "The palm of ghost" , quizás la mejor del lote, y que da paso a la canción que titula el cd, con esa tranquilidad de oscuras luces que te seduce y ensimisma.

Termina el disco con un pelotazo del tamaño de "Al Khawaga", rock, jazz, fusionado en una ventisca de sonidos fabricados para que gocemos sin reparos de una edificante visión de una mixtura fabricada para tu personal goce. Una pasada pues este Maurice Louca. A seguir.


jueves, 31 de octubre de 2019

THE SAINTS. "Imperious delirium" (2006)


"Imperious delirium" fue el disco número 13 en la carrera de esta seminal banda de punk y garaje venida de Australia y el para mi gusto mejor disco. El grupo de Chris Bailey empieza con un pepinazo del calibre de "Drunk in Babylon", para a partir de "Declare war" introducirnos en una escalada provechosa de power pop melódico, medios tiempos que arrebatan con un buen cargamento de melodías para hipnotizar.

Vaya sonido que se gastaban The Saints. Acompañando a Bailey nos encontramos a Peter Wikilson a la batería y Casper Wijnberg al bajo. Les basta para componer todo un tratado de canciones que se defienden ellas solas,  delicatesen para paladares finos y guerreros.

"Trocadero" en un himno por los cuatro costados, suciedad limpia en el sonido, Bailey cantando como siempre, melodías y más melodías para degustar con placer y fruición. En "Je fuckin t'aime" nos recuerdan a los The Saints de toda la vida para de nuevo con "Other side of the world" hacer que caigamos rendidos sin contemplaciones a ese abanico de emociones gratas que nos provocan.

Y la fiesta continua con la rutilante "So close" un manual perfecto de pop rock perfecto, con atributos de grandeza, confirmando el gran nivel que tenía el combo por esos años. Vaya gozada. Silbo como un poseso con los primeros compases de "Getting away with muerder" y mi regocijo va en aumento cuando sale disparado del altavoz "Drowling" la más punk del todo el lote, pura adrenalina.

Casi poniendo el punto final, otro hachazo brutal, "Learning to crawl", otro pegadizo invento para flipar con aspavientos y que da la voz a la última de este gran trabajo, "War of independence" es el epílogo de este desenlace que te hace pedir más, volver atrás y empezar desde el principio. Total.


martes, 29 de octubre de 2019

KONK. "The sound of Konk" (2004)


New York a principios de los 80 era un hervidero donde se forjó un estilo que nació como una respuesta a la new wave, la no wave. Bush Tetras, The Lounge Lizards, Mars, James Chance, o ESG, nacieron como una estimulante apuesta repleta de sugestivos sonidos que iban del puro ruidismo a una elegante ejecución como el caso de Konk, de la música disco, el afrobeat o el hip hop.

El sello Soul Jazz sacó este imprescindible recopilatorio que hace que desde suena la primera canción "Baby Dee" con ese bajo funk y esos vientos endiablados, no dejes de moverte, de danzar como un auténtico poseso. Giordie Gillispie se encargaba de la percusión, aompañados por una potente banda donde destacaba la trompeta de Shannon Dawson, y el que fuera el primer bateria de Sonic Youth, Richard Edson.

Qué mas se puede pedir. Solo gozar y llevarte por los sonidos que abrasan y seducen a ritmos de un score frenéticos de cine negro, "Elephant", o con aires africanos contaminando el club ("Soka, Loka, Moki").

Tan solo imaginar lo que pudiera ser un concierto suyo te echas a temblar. "Love attack" es sugerente, rítmica, una amalgama de presión y magia festiva y en "Konk party" la mejor de este recopilatario, oimos a toda la banda al unísono vacilando, llamando a bailar en castellano, revolución en las calles de fuego y sudor.

"Your life" es eléctronica y guasona y "Alien Jam", parece sacada de un caja de danza tormentosa y posesa. Como "Machina jam", otro enjambre vacilón para sumergirte en hielo de alta temperatura y gozar sin parar.

Estuvieron activos hasta 1988 sobre todo sacando singles para romper pistas. Agradecemos pues a Soul Jazz,la recuperación de unos sonidos que deberían levantar a un muerto. Puro festival.


domingo, 27 de octubre de 2019

THE PSYCHEDELIC FURS. "Talk, talk, talk" (1981)


Hace una semana tuvimos la enorme fortuna de introducirnos en un bucle del tiempo, en un viaje a un pasado, que como todos los ayeres, nunca volverán. Ver a unas de las bandas preferidas de los 80, ahora casi funesto el 2019 y salir de la sala con una corriente frenética de felicidad, no pasa todos los días.

Los mismos colegas que hace 30 años asistimos cada mes a 2 o 3 conciertos, coincidimos para rememorar que el espiritu sigue estando joven y activo. Y que mejor que Richard Butler, su hermano y sus compinches para repartirnos rocío de intensidad y melancolía, post punk de ese que nunca fue demasiado oscuro, y si lleno de guiños a Bowie. Una noche memorable, de esas que se enmarcan, donde como una secta alegre coincidimos con otros pasajeros de la melancolía. Los mismos gustos, las mismas añoranzas, las mismas cabezas despejadas de cabello, el mismo corazón ardiente....

"Talk, talk, talk", fue el segundo disco del grupo tran su álbum homónimo, y comienza con "Dumb waiters" , guitarras saturadas, la voz rota de Richard, el saxo pergeñando peligro... Pedazo de inicio. Si con su primer trabajo ya lograron hacerse un hueco, fue este "Talk, talk, talk", lo que les sirvió de trampolín para los que serian los mejores trabajo de su carrera: "Mirror moves" y "Forever now".

Después, el pelotazo, uno de los más grandes maremotos de su fructífera carrera "Pretty in pink", que también sirvió para decorar la película con el mismo nombre. Se te erizan los pelos con este hit que habremos danzando un millón de veces, mirando el espejo, viendo como cada año éste se llena de ralladuras llamadas arrugas. Sin aliento que te quedas. Un motín de feroz emoción, un catarsis para volar y reír.

"I wanna sleep with you" es agitada y nerviosa, y la parada en la 4ª fonda a la derecha, otra de mis favoritas, "No tears", lírica hasta respirar cielos, bendecida por el fraseo de Butler que se come el aire con sus palabras, que entrega una de sus composiciones más inspiradas. Gozar y gozar.

En "Mr. Jones", aparecen los Psychedelic más post punk, agitados y enarbolando el negro y la potencia a niveles de distorsión total. Maquiavélicas estas pieles siempre bendecidas por colores de esos que remueven los sentidos. "Into you like a train", se podría radiar mil veces sin cansarte jamás; estribillo perfecto, sintonización total de unos músicos que logran elevarse ("It goes on" esta cortada por los mismos patrones de festejo continuo).

Después llega "All of this and nothing", la más Bowie de "Talk, talk, Talk" para al final con "She is mine", subirnos a una nube de esas que pasa cuando las viene en gana para rodearnos con suavidad, y dulzura. Ahora la estoy escuchando y cuando a terminado me he rendido y he vuelto de nuevo con ella, al comienzo, para empezar, para sentir como se mueven los latidos cuando Richard canta y el saxo repta por una calle con números marcados de juventud bendita, palabra que debería acompañarnos hasta el fin de nuestros días. Sin palabras.

Cuanto terminamos el concierto nos abrazamos y comentamos el momento mágico que habíamos vivido. Engañar a las agujas del calendario vital de los año, embriagarnos como cuando tomamos al asalto las noches con nuestras salidas, hermanados en la batalla de los nobles sentimientos.... Se acaba otra vez "She is mine", la vuelvo a poner, sonrío, estoy feliz de por momentos haber saboteado la dictadura del tiempo.


viernes, 25 de octubre de 2019

THE NEW YEAR. "Snow" (2017)


Es una pena que "Snow" no sea como la primera canción que abre el trabajo de The New Year, tras 9 años de ausencia. "Mayday" te arrebata desde que empieza a sonar con su tristeza entumecida, con su slowcore de flores funestas. Y digo que es una pena, porque el resto del trabajo quitando alguna excepción es algo anodino.

La banda de los hermanos Kadane (antes Bedhead), dejó por el camino poderosos y monumentales discos, "Newness Ends" (2001) o "The New Year" (2008), repletos de electricidad y drama, de guitarras que envolvían pena, baluartes de la música lenta, slowcore como sólo Codeine supo hacerlo.

Sin embargo, este "Snow", como la canción que titula el Lp, tiene demasiado relleno, demasiada apatía donde antes había furia. Tampoco levantan el vuelo con la excesivamente monótona "Homebody", donde se echa de menos las corrientes tormentosas de antaño.

"Recent history" recupera el impetú que no deberían haber abandonado. Son únicos cuando se proponen construir postales de tonos ocres, con melodías que rompen aguaceros. En "The last fall" vuelven a la línea general de "Snow", folk sin demasiada alma, y los cinco minutos de "Myths" parecen que iban a ser algo más de lo que el principio del tema intuye.

Nos adentramos en "The Party's over" y vuelven a aparecer los The New Year que más nos gustan. Corrosivos y agitadores desde la calma más chicha. Así funciona el rocío que se desprende de un arpegio solitario.

"The beast" también resiste el frío de la apatía, se resuelve con atino con sus sombras y luces, con ese sonido caracteristicos de la guitarra que los Kadane saben regalarnos, en medio de un motín de palabras que salen disparadas sin fin. Para terminar "Dead on alive", otra piedra en el camino que no logra convencer.

Lo dicho, el trabajo más flojo de su carrera incluyendo Bedhead. Tras tanto tiempo en barbecho, uno esperaba algo más de estos malabaristas del slowcore.



miércoles, 23 de octubre de 2019

ENRIC MONTEFUSCO. "Diagonal" (2019)


Montefusco empieza este solvente trabajo con la mejor canción del disco, "Quien abre camino", un buen reguero de fanfarrias entre estrabismos de distorsión, mientras él, como buen juglar, nos da el condimento necesario para lo que viene después.

Y es que el que fuera cantante de Standstill se ha marcado un soberbio trabajo repleto de calidad, tomando a la avenida de su ciudad, Barcelona, como eje principal donde esparcir su folk y sus letras a los cuatros vientos ("Himno de Europa").

En "Diagonal" hay salmos que te dejan bocabierto por su lírica estrangulada, como esa vesanía triste que es "Bienvenido", o la que titula el cd describiendo los adoquines del sentir, los semáforos siempre en ámbar, las cosas de las vida.

Otro de los puntos fuertes del disco es "Hermosa España" donde se mete a saco contra todo lo gris que tenemos en este país a ritmo de música cirquense, trompetas, acidez en las palabras, solemnidad y claridad, verdades como puños.

"La reconquista" es otra triste canción donde se huele a Barcelona por todos los costados, artificios que funcionan en una tranquila tonada que entronca con algunos momentos sosegados de los últimos Standstills. Arreglos por doquier, costumbrismo del bueno, ("Por favor"), todo discurre como un vaho que se difumina mientras siguen las canciones latidos.

Y casi al final, "Sombra de tu luz", otro canto de esos que te atrapa en un torbellino encantador. Dulzura, susurros, vientos, cielos, ternura. Después de "Meridiana", "Diagonal" viene para hacerse un hueco de lirios, de estrofas que te hechizan, de buenas canciones.


lunes, 21 de octubre de 2019

THE MAGNOLIAS. "Better late than never" (2007)


Qué grandes que fueron The Magnolias. Empezaron a mediados de los 80, pero fue en los 90 con ese petardazo que se llamó "Off the hook", (1992), cuando caímos rendidos ante esta banda que militaba en el power pop más airado con buenas melodías y espíritu punk.

El grupo terminó su andadura en 1997, con "Street date tuesday", aunque en 2011 volvieron sin mucho que reseñar con "Pop the lock". "Better late than never" es un conjunto de 13 demos donde vemos la parte más salvaje del grupo

Desde la iniciales "Even without you" y "Easy to forget", pasando por el surf de "Duel", es cuando nos paramos en la cuarta, ese clásico inmediato que fue "Time bomb", donde ya no puedes parar de danzar como un poseso. Himno de nuestra generación, los cincuentenos de hoy, que  nos entregamos con furor a los temas que nos hacían alegrar y perder el sentido. Vaya pasada.

Me sigue encantando volver a escuchar tonadas como "Trashbin" tirando más de power pop, siempre airado y feliz. Punks de corazones de primavera parecen en "Tear up this town", otro referente del combo, para en "Don't pack it in" quizás la mejor de su carrera, vitorear por todos los aires este festival de guitarrazos y buenas melodías.

Sucios suenan en directo en "Torture yours", y sin tiempo para respirar nos ceden ese vendaval que se llama "Favorita", pop que parece salido de un esputo de rabia. Volvemos a la catarsis de los sonidos sobre el escenario con "Where do you go", para con "Another" levantar los puños hacia los cielos y blasfemar contra todos los putos males del orbe.

The Magnolias, un placer volver a rescatarlos, un gusto esta fábrica de guitarrazos y buen rollo que transmitían desde sus inicios. Con ellos, era imposible aburrirte.


viernes, 18 de octubre de 2019

UZEDA. "Quocumque Jeceris Stabit (2019)


Dinamita. Pura dinamita lo que te encuentras en este disco con titulo en latín. Los sicilianos Uzeda llevaban desde el 2006 parados en dique seco, año en el que sacaron el despampanante "Stella". Ahora, de nuevo de la mano de Steve Albini,que dirige desde sus estudios atómicos el sonido del grupo, nos regalan el que quizás sea uno de los discos del año.

Suena  "Soap", con la voz siempre rota y penetrante de Giovanna Cacciola acompañada de una base rítmica de esas que da miedo, y parece que encontremos una versión actualizada de Shellac. Porque esta media hora te pide volumen brutal, no resistir ante el envite de sonido que sale por los altavoces. Música cruda, directa, con el batería echando fuego y las guitarras repletas de aristas ("Deep blue sea").

Una de mis canciones de 2019 es "Mistakes"; con una melodía extraña y triste que se te clava mientras el grupo empieza a aullar dolor y devastación. Cada vez que la escucho más me alucina. Una maravilla que te noquea y te apabulla.

Media hora les basta para corrompernos con su agitación crucial y expansiva, con sus truenos tan bien dirigidos por Albini desde la sombra. Y es que no me canso de dar al play. Y eso, en estos tiempos que corren, es una buena noticia.

"Speaker's corner" sigue la misma senda de intensidad del resto de tracks. Provocan calor, calentura, maestros en la confección de lineas de distorsión que vomitan infiernos e infartos. "Nothing but the stars" es otra golpe en la cara; el bajo espumeando, Cacciola expandiendo su garganta hasta el límite, rubor y fantasía o como en "Red", dulzura que encandila, frases que te enternecen antes de gritar.

"Blind" es otro artefacto que muta y te electrifica, otro portento de como seguir al dictado las enseñanzas de Shellac añadiendo más rabia y más dolor aun que el original. Sobresaliente de principio a fin. Para terminar, "The Preacher's tale" el punto y final de un disco de esos que no se olvidan. Adrenalina y energía. No debes de perdértelo.


martes, 15 de octubre de 2019

BRENDAN BENSON. "Lapalco" (2002)


Brendan Benson, el ex.Raconteurs, lanzó al mercado este segundo disco llamado "Lapalco"; donde se ve desde que se inicia con "Tiny sparks" sus preferencias por los sonidos añejos, por un power pop de baja intensidad, guiñando un ojo a los Beatles y el otro llenando vagones de pop amable.

Canciones como "Metarie", calma chicha entre cuerdas de guitarras folk, que da paso a "Folk singer" donde tira más de distorsión indie para encabritarse con moderación. Porque "Lapalco" suena pulcro, sencillo, repleto de coletazos de esencia rock ("Life in the D").

Aparece el power pop con la vitamínica "Good to me", para de repente izar de nuevo la bandera de sonidos setenteros, casi new wave con la curiosa "You're quiet". "What" otro trallazo de guitarras que se pulen entre el temblor de la voz de Benson para en "Eventually" volver a su lado más psicodélico.

Nunca me gustaron mucho Raconteurs, pero la carrera en solitario de Benson tiene la gracia de servirnos un té de buenas canciones, sin pretensiones, sólo el interés de una furia contenida, con alegrías que te dejan llevar ("I''m easy").

Pop de toda la vida en "Just like me" y el fantasma de Beatles en "Jet lag", certifican el buen rato que ns hacen pasar, con sus sintonía de colores brillantes, rubor y brillante galimatías.


domingo, 13 de octubre de 2019

THE FOR CARNATION. "Promised works" (1997)


Después de que la banda precursora junto a Codeine del slowcore, Slint, se disolviese en el aire como su leve música, haciendo que "Spiderland" fuese por el resto de los tiempos uno de esos discos que todos tenemos que recuperar, su líder Brian McMahan formó este grupo de un sólo disco, "The For Carnation", y con "Promised works", como una recopilación necesaria para completistas de la música del silencio.

Porque silencio es lo que nos regalan desde que ponemos el play y ponemos "Grace Beneath the pines", repleta de huecos donde perderse, de siseos que dan miedo. "How i beat the devil" se envalentona con sus guitarras que vaguean entre el post rock y la sincronización de la angustia.

Una pasada poder dormir la siesta con "Get and stay get march", o envolverte en una hoja de nube cuando el bajo y la voz de Brian nos llevan de la mano a un lago donde los ahogados reclaman alguna flor perdida o una lágrima casual ("On the swing").

Suben el listón y el volumen con "I wear the gold", para volver a un folk neblinoso de esos que te hacen perder el sentido con la impactante "Lymr, Marshmallow". "Winter lair" es bromuro de eso que te seda el alma y "Salo" es inquieta, reptante, para soñar mientras te pasas la noche en vela.

Termina este viaje por la niebla con "Preparing to receive you", otro maremoto de sinfonías de vacío para llenar tu alma de aire negro. Que pena que no tuvieran más continuidad. Nos queda la morfina de su música para entumecer rabias, para gritar en silencio.


sábado, 12 de octubre de 2019

TROPICAL FUCK STORM. "Braindops" (2019)


El segundo disco de Tropical Fuck Storm, del grupo del que fuera lider de The Drones. Gareth Liddlard es aun más caótico e impactante que su primera interesante primera obra. Sólo con guiarnos por la portada del cd, te puedes imaginar la hecatombe sónica que te asola cuando empieza a sonar ese primer himno que se llama "Paradise", una bocanada de ternura que acaba siendo todo un maremoto de noise que te avasalla y derrota.

Porque lo que más te impacta de Tropical Fuck Storm es la ralladura de estilos que hacen acopio para atrincherarse en una densa y espectacular falla de sonoridades que te dejan sin aliento. Fiona Kitschin, también voz y al bajo junto Lauren Hammel (batería) y Erica Dunn a la guitarra y teclados, forman la potente banda repleta de seísmos y elucubración.

"The planet of straw men" tira de post punk trotón y medio funk para que en "Who's my eugene?" Fiona ejerza de una seguidora fanática del universo musical de Deerhoof, a su manera, claro está. Imposible aburrirse en "Braindops". Y eso que el lp tarda en profundizar en tus sentidos, pero a la 3 o 4 escucha ya te puede y te convence.

Se pasan a la electrónica lunática con "The happiest guy around"  o como encontrarse con una versión de psiquiátrico de B'52 S. Un punto vamos. Dentro de este enorme caos, me quedo con las que van de tranqui pero tienen peligro como la emocional "Maria 62", mi preferida de todo el lote, con ese aire de tristeza que impregna cada nota.

La que titula el álbum es otra vacilada rompe pistas del desquicie para el cerebro y en "Aspirin" nos seducen con sus medios tiempos. Sigue el crisol de estilos con la lisérgica "Desert sand of venus", un galimatías para volar que da pie para el ocaso total con "Maria 63", punto y final  a un disco que se disfruta plenamente. Desde Australia con furia, estremecimiento, sudor, bucolismo, saber estar. 


miércoles, 9 de octubre de 2019

MARC ALMOND. "Open all night" (1999)


Que buen disco se sacó de la chistera el ex-Soft Cell Marc Almond. Este "Open al night" es un cabaret sónico de esos que tan bien sabe construir Almond, repleto de lentejuelas, de neones que parpadean, de luces siempre bien agradecidas.

Nada más que empieza el disco con la decadente "Night & Dark", lenta y sinuosa, acompañado por Neal Whitmore, te das cuenta del buen estado compositivo de Marc en esos años. La electrónica de baja intensidad aparece en "Bedroom shrin", escueta y glamurosa, y las cuerdas de la melancolía se expanden por la sala cuando suena la colosal "Tragedy(take a look and see).

"Open all night" esta repleto de ecos de trip hop, como la flamante "Almost diamonds", con su aire barroco que maravilla y perfora, y vaciladas futuristas como "Scarlet bedroom". En "My love" trafica con sonidos de seda para volver en "Heart in velvet" a un glamuroso y continuado frenesí acariciador.

Siouxsie hace su aparición de forma majestuosa en "Threat of love" para dar paso a "Sleepwalker" otro pedazo de acumulación de cielos que se amontonan en las entrañas de una sala cada vez más intoxicada por el embriagamiento de Almond.

Termina el cd a lo grande con el soul tranquilo de "Midnight soul", otro pedazo de joya sonora para percutir con suavidad en los túneles de tus oídos. Como siempre, Almond siempre ofreciendo suculencias para el sentir.


lunes, 7 de octubre de 2019

TH' FAITH HEALERS. "L" (1992)




Recuerdo que me encontre con Th' Faith Healers de casualidad, uno de esos días en los lejanos 90, que salía de caza de discos. No los conocía. Me encontré con "Lido", la portada del que fue su primer disco (tuvieron una existencia corta, solo nos regalaron otro pelotazo más "Imaginary friend") y me aventuré con ellos. Flipé desde la primera canción. Bestias, melódicos, shoegazing y noise jugando a las cartas con frenesí.

"L", fue una recopilacción de eps que sacaron durante 1992, y la verdad es que desde que empieza a sonar la brutal y distorsionadora "Pop song", no puedes dejas de moverte sin parar. Los ingleses que tuvieron una corta y efímera existencia dejaron demasiadas buenas sensaciones como para que les olvidemos.

Tuvieron la mala pata que en esos años el nivel musical del momento hiciera que pasase desapercibidas bandas como ellos, pero la verdad es el talento que atesoraban se puede atestiguar cuando te enganchas con violencias sonoras como "Delores" y esos diez minutos de ralladura que se concentran en "Slag".

Y cuando suena el principio de "Reptile smile", con ese sonido de guitarras crujiendo mientras Roxanne Stephans con su dulzura venenosa nos empozoña los oidos, sientes que quieres que esto no se pare.

"Lovely" es shoegazing para corazones de lija y "Gorgeous blues flower in my garden" aparece como un himno de esos repleto de volumen brutal pero siempre con rocío melódico. Termina el asalto otra apisonadora, "Not a god", otra catarsis de feedback sin aditivos, pura energía, solemne y radiante.

Th'Faith Healers, quien aun no los conozca, que se haga con su música, vitamina para el espíritu, sensaciones fuertes, tensión asegurada. Los 90.....

jueves, 3 de octubre de 2019

GOD. "Possession" (1992)


He intentando no perder por el camino ningún proyecto del que fuera el lider de Godflesh, Justin Broadrick. Y digo intentar porque es tarea casi imposible rastrear todos los trabajos y grupos donde ha introducido su veneno. Napalm Death, Jesu, Techno Animal, Scorn, son solo algunas de las bandas donde Broadrick ha puesto su granito de arena para conseguir que la música industrial, el post metal o la electrónica más mutante, se abrieran las venas en una danza de frenesí cautivador.

God, tuvo este grandioso disco y "The Anatomy of Addiction" (1994), a parte de dos directos , como señuelos para vibrar con el hipnótico mensaje que Justin nos manda. Me quedo con este cd, un pedazo de boomerang, donde el saxo de Kevin Martin, ("Fucked" son diez minutos de una tranquilidad endemoniada) ejecuta salmos y ensambla un poderoso sonido que crea adicción. Jazz libre, turbulencias y pus, todo junto mientras Broadrick grita como un poseso.

John Zorn también hace su acto de aparición en "God", en temas como "Return to hell", minimalismo denso y acariciador, rugoso ensalmo caótico que provoca fiebre y te desarma. Total. "Soul fire" es mi favorita, engancha por su ritmo desquiciado, con sus programaciones efectivas, metal infeccioso en coma, pura adrenalina.

"Hate medication" te subyuga por su dub apocalíptico y ese desquiciado saxo punk que aparece y desaparece coagulando ruido, expandiendo el peligro a cada paso. Peligro que en "Lord I'm on my way" se convierte en un delirio malsano.

Los 16 minutos de "Love" se pasan en un suspiro, para terminar este festival de murmullos peligrosos con "Black Jesus", el perfecto punto final de un disco que sobrecoge, que aulla, que te ralla, que como todos los que firma Broadrick, tiene la certeza de la necesaria transgresión.


martes, 1 de octubre de 2019

RESERVA ESPIRITUAL DE OCCIDENTE. "El Cristo de la Atlántida (Kali Yuga)" (2019)


"El Cristo de la Atlántida (Kali Yuga)", es uno de los discos más arriesgados que se ha hecho por estos lares. Riesgo que mira a francotiradores como Coil, Current 93, Death in June o Swans. Svali y Wences Lamas han erigido un monumental trabajo donde domina la extrañeza, la delicadeza esotérica, el mal rollo con voces que nacen de plegarias monstruosas.

En este su tercer trabajo, desde que se inicia el disco con "Atalaya", la Reserva Espiritual de Occidente nos reta a seguir con ellos por caminos donde es fácil encontrarte a la decadencia en forma de fauno en un bosque donde el peligro te incita a la rebelión. Los diez minutos de "Ensalmo" te pone los pelos de punta; una misa negra donde la voz de Svali te lleva desde el desgarro hacia laberintos de cieno, hacia ocasos que deslumbran y matan. Distorsiones, abruptos, lamentos, una maravilla brutal. Dejarse llevar....

"Cruz de un niño" es gótica con soflamas y guitarras que se arman en minutos con munición de versos que condenan la claridad. Toda una declaración de intenciones, toda una proeza que te deja boquiabierto.

"Vía húmeda" y "Aquí manda Dios", sirven como antesala para otro rayo partido, otra luz que se vislumbra entre los nenufares imaginarios que residen en un lago de transparencias inmundas: "Ansia fiera", Swans con fanfarrias, troupe de malditos que hacen sonar sus goznes mientras con delicadeza te mandan mensajes de ojos siempre cerrados.

En "Torre de Hércules" te hipnotizan, te revientan con su catarsis inflamada, con su pócima de electricidad malnana. Un jolgorio para los que nos gusta la divina Oscuridad. Oscuridad que en "Obtención de sabiduria" se convierte en un misal tenebroso para que no puedas dormir tranquilo.

Para terminar, "Últimas palabras" nos regala otra buena ración de minutos para hacerte pensar, para que germine en ti la incomodidad. Gran disco de una banda rara avis que ójala nos sigan dando tan buenas razones para la insurección.


domingo, 29 de septiembre de 2019

DAVID BOWIE. "Hours" (1999)


Cuánto te echamos de menos David. Cuando ponemos cualquiera de tus trabajos, sentimos que al escucharte se perdió con tu ida, un baluarte que nos valía para seguir confiando en que aun es posible el brillo de las estrellas en un mundo cada día más lleno de petróleo.

"Hours" fue tu disco 20 en tu carrera. Hay queda eso. Aun quedaban un buen puñado de ellos hasta que nos dijiste adios con "Black star". "Hours" fue el primer disco de un artista importante que se pudo descargar integro en internet. También fue el último que lanzó el sello enlazado de EMI. Después de este trabajo, tu decidirías con quien grababas. Después de tanto tiempo, creo que tenías la facultad de elegir.

Pongo el cd en la cadena, presiono el cd y sale "Thursday's child", uno de los temas más destacable de tu inmensa carrera. Himno del sosiego que te engancha y te reclama. "Hours" iba a ser la banda sonora de un juego de ordenador, Omikron, junto con Reeves Gabrels. Al final, nació como un enorme monumento de temas inolvidables, como la soberbia "Something in the air". Otro tema para repetir, repetir y repetir hasta aprenderte sus notas hasta el juicio final.

La acústica y setentera "Survive" nos desarme, que viva el glam que nunca perece, que viva ese camaleón errante que nos regaló tantos motivos para tener aun esperanzas. La portada define el estado de David. David coge a David. La piedad en un cuadro blanquecino que evoca y sugiere. Luego viene otra de esas gemas que no se puede perder cualquier recopilación de Bowie, "If i'm dreaming my life", que saluda con las manos abiertas a "Seven", tranquila, con la respiración cogida con alfileres, cerrar los ojos y dejarte llevar.

Seguro que Suede ha escuchado mil veces ""What's really happening?". Siempre abriendo caminos, siempre arando la tierra para que después de tu siembra otros intenten germinar. Imposible, ya lo sabemos. Tu lado más roquero aparece en "The pretty things are going in hell" para volver a la tranquilidad con "New angels of promise" y terminar con "The dreamers", sin duda la más inspirada de todo este portentoso "Hours".

Seguimos cuando miramos la noche David mirando el firmamento. Seguimos esperando el movimiento efímero de algún cometa errante que nos recuerde a ti. Seguimos oyendo tus discos como si aun estuvieras aquí. Lo grande por mucho que se acabe, siempre será grande.


jueves, 26 de septiembre de 2019

THE DODOS. "Carrier" (2013)


Siempre que escucho a The Dodos, no puedo dejar de pensar que siempre han sido una versión punk del duo escocés The Proclaimers. Usan la dulzura folk con el azufre de las guitarras, la delicadeza y la tromba de distorsión que mece augurios.

"Transformer" es una buena muestra de ello.  Dedicado al que prácticamente era el tercer componente de la banda, que falleció un año antes de la edición de este trabajo (Christopher Reimer), en este cuarto cd se cruzan tonadas que desarrollan su locuaz manera de afrontar el indie. "Substance" es tierna y afilada y "Confidence", de las más soberbias del lote, tiene tiempo para tener arreones de guitarras entre el parpadeo de los coros.

Otro puntazo que te hace levantar de la silla es "Stranger", indie rock febril, comedido y con ráfagas de tensión que da la voz a "Relief", bisoñez y ternura envasada al vacío, himno crepuscular. Mi favorita es de las más tranquilas, "Family", un pelotazo de ternura que se enrosca en un camino de espina de distorsión, con el duo dándolo todo en una melodía de esas que causa conmoción.

Luego la parada y fonda es "The current", todo hermosura elevada al cubo, todo un desfile de emociones en forma de gran canción. The Dodos, no fallan en su ideario de mezclar la calidez con los golpes en la mesa (nunca demasiados ruidosos).

Para rematar este gran trabajo, viene "Death" y "The ocean" sibilinas, la parte más íntima de una banda que siempre deja buen sabor de boca. The Dodos, con ellos es imposible aburrirse. Bucolismo y pasión.

martes, 24 de septiembre de 2019

LOS DELTONOS. "Fuego" (2019)


La banda liderada por Hendrix Rover nos sigue dando motivos para que cada vez que salga un disco suyo, acudamos en masa como bisontes necesitados de grandes prados, a sus canciones repletas de blues y buen rock.

Y es que después de 30 años sobre el asfalto, se sacan de la chistera pasadas como "Doctor", donde Memphis se encuentra con ese poderío de letras que le caracteriza, junto con una potencia sonora que te pone la piel de gallina. La que titula el cd es otro diapasón de blues rock, galimatías donde te encuentras a salvo de medianias solamente correctas.

Todo "Fuego" es impulso y sudor. Rock de ese fabricado con las entrañas ("Águila")  que se acompaña de verdaderos hits de esos para radiar en tu despertador de buenas ondas musicales, como la soberbia y correosa "Correcto".

Emparentados con Los Enemigos por surcar senderos de "a mi me la pela las modas", Los DelTonos brillan por sus composiciones y sus palabras (escuchar  "Apagando" es llamar al estremecimiento), por su correrías a salvo del tedio ("Ahora"), todo con gotas de rock paracetamol para los malos momentos ("Cazador").

El blues irradia vesanías como "Majestad" o perfectos espantos que te dejan sin respirar, ("Vergüenza"). Vuelven a los himnos con la vacilona "Rutina", para marcarse un portentoso viaje a los 70 al escuchar "Limpio".

Para terminar, la roquera "Escabeche" y esa pedazo letanía que llaman "Sinceramente" Un portento de trabajo para un grupo en plena forma. Ellos nunca nos defraudan, lo suyo es así de directo y visceral. Blues. Rock, Los DelTonos.


domingo, 22 de septiembre de 2019

PYLON. "Gyrate" (1980)


Disco a la vista a recuperar. Banda a traer de los anaqueles de la desmemoria, canciones que son como salpullidos de post punk, de new wave, de funk erizado en tragos de tensión y fragor, como la que inicia el que fue el primer disco de los de Athens, allá en el lejano 1980.

Estudiantes de la Universidad de Georgia, los miembros de la banda edificaron un potente discurso donde el baile y el sonido envolvente del bajo era el leit motiv de un potente mensaje que duro tan sólo este disco y "Chomp" (1983). Aunque más tarde se lograron reunir para revivir viejos tiempos, nada pudo ser como antes.

Y es que enfrentarse hoy en día a pedazos de canciones como "Feast on my heart" o "Precaution" es toda una bendición para los que tenemos a los 80 en el punto de mira. No es extraño que giraran con Gang of Four o B-52'S. "Weather radio" es puro minimalismo rabioso y crujiente y "The Human Body" tiene toda la mala baba del punk en sus minutos decadentes.

No me extraña que fueran una de las bandas favoritas de Michel Stipe durante mucho tiempo. Su propuesta es pura creación y originalidad. "Recent title" te deja el cuerpo en un baile de San Vito sin parangón y "Gravity", la más post punk, del lote es todo un canto a las oscuridades claras.

Nos llaman al baile con "Danger", para volver a la disidencia musical con "Working is no problem" otro petardo de esos atemporal. Pylon, todo un gusto para las orejas su sonido, la vuelta del pasado en una máquina del tiempo agitada por la necesidad de volver atrás. Puro ritmo.



viernes, 20 de septiembre de 2019

THE CHILLS. "Silver bullets" (2015)


Qué delicia es escuchar a The Chills. Cualquier disco de su interesante discografía es un buen islote donde perderde sin remisión entre cocoteros de kiwi pop y melodías de esas que te estresan los silbidos.

En este "Silver bullets" no hay que esperar mucho. La segunda canción, "Warm waveform" muestra el camino, la lógica de la melodía, la caligrafía del hervor. Ya llevan 30 años en la carretera a día de hoy, y Martin Phillips y sus chicos siguen haciendo pócimas vitales para intentar ser feliz, como la que títula el disco. Soberbia.

Pop de guitarras que se repartan la necesidad de avituallarnos de estertores de olas de cadencia inflamatoria o caligrafía que a veces hasta nos hace recordar a REM, como la reflexiva "Underwater wasteland".

Hasta cuando levemente les da por subir la distorsión de sus cuerdas les salen caramelos envenenados como "American says hello". Las más larga del cd, con sus ocho minutos, "Pyramid/when the poor can reach the moon", es una joya que especula y amaga, construida como un todo desde un armazón instrumental inclinado a la melancolía.

Y si quieres danzar ponte "Aurora corona", o la efectiva "I can't help you". "Silver bullets", con sus peces que parecen sacados de otras épocas, es otra pieza más de una discografía que llega hasta la actualidad. El año pasado nos ofrecieron "Snow bound", donde se les nota que el tiempo no tiene posibilidad de actuación cuando se tiene la suerte de ser alquimistas de buen pop.


martes, 17 de septiembre de 2019

EARTH. "Full upon her burning lips" (2019)


Nada como un buen chute de drone metal para colocarnos con hipnóticos y reptantes pasadizos minimales que se alargan en temas como la inicial "Datura's crimson veils" hasta casi los doce minutos. Y es que la banda de Olympia, en este noveno disco, siguen por la senda de la sequedad más raquítica.

Dylan Carlson y Adrienne Davis, nos introducen en su laberinto de desasosiego y mantras donde lo mejor es dejarse llevar, sin preguntar, si añadir más comentarios que un gozoso pasatiempo por la cordura de la repetición ("Exaltation or Larks").

Hay veces que por su manera de proceder me recuerdan a unos reencarnación de Codeine con condimentos de de metal congelado ("Cats of the briar"). Lo que hacen lo hacen a las mil maravillas. La extraña y colosal "The colour of poison", con sus continuas rupturas rítmicas te atrapa en una red donde es fácil estamparse en silencios excesivos.

"Descending belladonna" es una letanía que te hará volar, y la segunda más larga del lote, "She rides an air of malevolence" es una trituradora de aridez que contagia ojos cerrados y dejarse llevar. La pesadez de su sonido es pura lisergia, es una cruzada de vientos áridos que se te pegan en tu pensar, en tus oídos encapsulados por este conjunto de elixiris preparados para tus antojos.

En "Maiden's catafalque" se escoran en una diatriba de psicodelia lenta y galvánica para continuar droneando con "An unnatural carousel". Casi al final, "The Mandrake's hymn" pone la guinda a este disco continuista pero repleto de sudores gélidos. Earth, los maestros del drone.


domingo, 15 de septiembre de 2019

DOCTOR DIVAGO. "Especial de la casa" (2014)


Cuando Doctor Divago sacó este "Especial de la casa", festejaron sus 25 años de carretera y manta, de trajinar por los arcenes del rock más ajeno a modas y estilismos de esos que a veces nos dan risas. Doctor Divago es mucho más que eso.

Los valencianos nos regalaron 23 canciones y un Dvd donde desentrañan su biografía, con grabaciones y mil comentarios para que no olvidemos la importancia de esta superbanda. Y es que desde que empieza a sonar "No tan bueno" de disco "Versión 5.0", hasta su continuación "Ligero como una pluma", no puedes más que estar de enhorabuena por la calidez musical de un combo que debería haber tenido mucho más presencia si las cosas fueran distintas a como son.

Joder como suena "Eva", de "Regalos vivos", un himno que nació en los 90 y que sigue haciéndonos vibrar como entonces. Algo asi como "Septiembre" de Los Enemigos. Rock and rolk ostias. Y que decir de las letras y las pulcritud en las composición de los temas. "Los tontos buenos tiempos" podrías estar escuchándola sin parar en un bucle sideral de olas de catarsis.

Manolo Bertrán y sus colegas producen arte secuenciado en calidez y ardor, en turbulencias que te hacen sonreír ("No necesito más reproches"), o contando historias de esas oscuras de barrios y seres desamparados ("Gracia Imperio"). Volver a escuchar "Hoy" es como una llamarada que te ciega desde la bruma de unas letras que te anegan y sacuden.

Reconozco que llegué tarde a ellos, pero una vez que los escuchas no te cansas de tus sacudidas de rock furibundo ("Silencio"), y sus versos secuestradores de candidez ("La habitación de Charo"). Escuchar este "Especial de la casa" es un viaje en la nave espacial de Doctor Divago donde puedes picotear entre sus diversas época de creatividad. Todas necesarias, todas importantes si quieres disfrutar de franqueza, buenos sonidos, rock sin pegamento ni indioteces de todo tipo.

"Clínica del alma en Navidad" es oscura y quisquillosa y "El Paraíso (a dos pasos de mi)", es lo más cercano que se ha hecho por aquí a Doctor Feelgood. Asi hasta 23 temazos de esos que te ponen todos a 100. "Frunciendo el ceño", "Con tanto amor", "Los amores faquires", son solo una muestra del poderío de un grupo de esos que nos alegra los días aciagos, que te piden subir el volumen, la visita a ese doctor que tiene en su consulta las paredes repletas de cuadros con colores que llamen a la subversión. Grandes, muy grandes.


viernes, 13 de septiembre de 2019

THE BLUE NILE. "Peace at last" (1996)


Cuánta melancolía rezuma la música de The Blue Nile. El grupo de Paul Buchanan y Robert Bell, fueron una rara avis en los 80. En ningún sitio casaba su tristeza elegante, su nocturnas olas de tristeza que te dejaban echo un trapo.

Discos como "A walk across the rooftops", (1984) o "Hats" (1989), marcaron época, y este "Peace at last" es otro cartucho en la recamara para los que nos gustan los silencios provocadores. Siguiendo el patrón de sus anteriores trabajos este disco nos regala gratas sorpresas como el deje gospel de "Happiness", y una inclinación de la banda hacia un pop íntimo que te desarma ("Tomorrow morning").

Todo suena como donde lo dejaron en "Hats" pero con gotas de un soul de fabricación nocturna ("Sentimental man" o "Love come down"). Sonidos para naufragar con la voz de Buchanan siempre tirando del carro de los susurros que no se apagan, que te dejan henchido de más y más, como en la impactante "Body and soul".

En "Holy love", la más tecnificada del lote, cuentan con la colaboración de Craig Amstrong que les deja su pócima de teclados en la más alegre del cd. Pero lo de The  Blue Nile eran los pañuelos al viento repletos de lágrimas, o la palabra adiós escrita sobre la arena de la playa antes del mordisco del mar ("Family life").

"War is love" podía funcionar para acompañar veladas de confidencias íntimas y "God bless your kid" se puede radiar en cualquier emisora para compulsivos adictos a la calidad musical. Para terminar "Soon", con sus teclados tenues, con las voces en la niebla. Vaya final.

Una debilidad The Blue Nile, cuando los conocí no dejaba de escucharlos cuando necesitaba el arrobo de la suavidad. Música que no caduca, música de esa que es una garantía vital.