domingo, 22 de septiembre de 2019

PYLON. "Gyrate" (1980)


Disco a la vista a recuperar. Banda a traer de los anaqueles de la desmemoria, canciones que son como salpullidos de post punk, de new wave, de funk erizado en tragos de tensión y fragor, como la que inicia el que fue el primer disco de los de Athens, allá en el lejano 1980.

Estudiantes de la Universidad de Georgia, los miembros de la banda edificaron un potente discurso donde el baile y el sonido envolvente del bajo era el leit motiv de un potente mensaje que duro tan sólo este disco y "Chomp" (1983). Aunque más tarde se lograron reunir para revivir viejos tiempos, nada pudo ser como antes.

Y es que enfrentarse hoy en día a pedazos de canciones como "Feast on my heart" o "Precaution" es toda una bendición para los que tenemos a los 80 en el punto de mira. No es extraño que giraran con Gang of Four o B-52'S. "Weather radio" es puro minimalismo rabioso y crujiente y "The Human Body" tiene toda la mala baba del punk en sus minutos decadentes.

No me extraña que fueran una de las bandas favoritas de Michel Stipe durante mucho tiempo. Su propuesta es pura creación y originalidad. "Recent title" te deja el cuerpo en un baile de San Vito sin parangón y "Gravity", la más post punk, del lote es todo un canto a las oscuridades claras.

Nos llaman al baile con "Danger", para volver a la disidencia musical con "Working is no problem" otro petardo de esos atemporal. Pylon, todo un gusto para las orejas su sonido, la vuelta del pasado en una máquina del tiempo agitada por la necesidad de volver atrás. Puro ritmo.



viernes, 20 de septiembre de 2019

THE CHILLS. "Silver bullets" (2015)


Qué delicia es escuchar a The Chills. Cualquier disco de su interesante discografía es un buen islote donde perderde sin remisión entre cocoteros de kiwi pop y melodías de esas que te estresan los silbidos.

En este "Silver bullets" no hay que esperar mucho. La segunda canción, "Warm waveform" muestra el camino, la lógica de la melodía, la caligrafía del hervor. Ya llevan 30 años en la carretera a día de hoy, y Martin Phillips y sus chicos siguen haciendo pócimas vitales para intentar ser feliz, como la que títula el disco. Soberbia.

Pop de guitarras que se repartan la necesidad de avituallarnos de estertores de olas de cadencia inflamatoria o caligrafía que a veces hasta nos hace recordar a REM, como la reflexiva "Underwater wasteland".

Hasta cuando levemente les da por subir la distorsión de sus cuerdas les salen caramelos envenenados como "American says hello". Las más larga del cd, con sus ocho minutos, "Pyramid/when the poor can reach the moon", es una joya que especula y amaga, construida como un todo desde un armazón instrumental inclinado a la melancolía.

Y si quieres danzar ponte "Aurora corona", o la efectiva "I can't help you". "Silver bullets", con sus peces que parecen sacados de otras épocas, es otra pieza más de una discografía que llega hasta la actualidad. El año pasado nos ofrecieron "Snow bound", donde se les nota que el tiempo no tiene posibilidad de actuación cuando se tiene la suerte de ser alquimistas de buen pop.


martes, 17 de septiembre de 2019

EARTH. "Full upon her burning lips" (2019)


Nada como un buen chute de drone metal para colocarnos con hipnóticos y reptantes pasadizos minimales que se alargan en temas como la inicial "Datura's crimson veils" hasta casi los doce minutos. Y es que la banda de Olympia, en este noveno disco, siguen por la senda de la sequedad más raquítica.

Dylan Carlson y Adrienne Davis, nos introducen en su laberinto de desasosiego y mantras donde lo mejor es dejarse llevar, sin preguntar, si añadir más comentarios que un gozoso pasatiempo por la cordura de la repetición ("Exaltation or Larks").

Hay veces que por su manera de proceder me recuerdan a unos reencarnación de Codeine con condimentos de de metal congelado ("Cats of the briar"). Lo que hacen lo hacen a las mil maravillas. La extraña y colosal "The colour of poison", con sus continuas rupturas rítmicas te atrapa en una red donde es fácil estamparse en silencios excesivos.

"Descending belladonna" es una letanía que te hará volar, y la segunda más larga del lote, "She rides an air of malevolence" es una trituradora de aridez que contagia ojos cerrados y dejarse llevar. La pesadez de su sonido es pura lisergia, es una cruzada de vientos áridos que se te pegan en tu pensar, en tus oídos encapsulados por este conjunto de elixiris preparados para tus antojos.

En "Maiden's catafalque" se escoran en una diatriba de psicodelia lenta y galvánica para continuar droneando con "An unnatural carousel". Casi al final, "The Mandrake's hymn" pone la guinda a este disco continuista pero repleto de sudores gélidos. Earth, los maestros del drone.


domingo, 15 de septiembre de 2019

DOCTOR DIVAGO. "Especial de la casa" (2014)


Cuando Doctor Divago sacó este "Especial de la casa", festejaron sus 25 años de carretera y manta, de trajinar por los arcenes del rock más ajeno a modas y estilismos de esos que a veces nos dan risas. Doctor Divago es mucho más que eso.

Los valencianos nos regalaron 23 canciones y un Dvd donde desentrañan su biografía, con grabaciones y mil comentarios para que no olvidemos la importancia de esta superbanda. Y es que desde que empieza a sonar "No tan bueno" de disco "Versión 5.0", hasta su continuación "Ligero como una pluma", no puedes más que estar de enhorabuena por la calidez musical de un combo que debería haber tenido mucho más presencia si las cosas fueran distintas a como son.

Joder como suena "Eva", de "Regalos vivos", un himno que nació en los 90 y que sigue haciéndonos vibrar como entonces. Algo asi como "Septiembre" de Los Enemigos. Rock and rolk ostias. Y que decir de las letras y las pulcritud en las composición de los temas. "Los tontos buenos tiempos" podrías estar escuchándola sin parar en un bucle sideral de olas de catarsis.

Manolo Bertrán y sus colegas producen arte secuenciado en calidez y ardor, en turbulencias que te hacen sonreír ("No necesito más reproches"), o contando historias de esas oscuras de barrios y seres desamparados ("Gracia Imperio"). Volver a escuchar "Hoy" es como una llamarada que te ciega desde la bruma de unas letras que te anegan y sacuden.

Reconozco que llegué tarde a ellos, pero una vez que los escuchas no te cansas de tus sacudidas de rock furibundo ("Silencio"), y sus versos secuestradores de candidez ("La habitación de Charo"). Escuchar este "Especial de la casa" es un viaje en la nave espacial de Doctor Divago donde puedes picotear entre sus diversas época de creatividad. Todas necesarias, todas importantes si quieres disfrutar de franqueza, buenos sonidos, rock sin pegamento ni indioteces de todo tipo.

"Clínica del alma en Navidad" es oscura y quisquillosa y "El Paraíso (a dos pasos de mi)", es lo más cercano que se ha hecho por aquí a Doctor Feelgood. Asi hasta 23 temazos de esos que te ponen todos a 100. "Frunciendo el ceño", "Con tanto amor", "Los amores faquires", son solo una muestra del poderío de un grupo de esos que nos alegra los días aciagos, que te piden subir el volumen, la visita a ese doctor que tiene en su consulta las paredes repletas de cuadros con colores que llamen a la subversión. Grandes, muy grandes.


viernes, 13 de septiembre de 2019

THE BLUE NILE. "Peace at last" (1996)


Cuánta melancolía rezuma la música de The Blue Nile. El grupo de Paul Buchanan y Robert Bell, fueron una rara avis en los 80. En ningún sitio casaba su tristeza elegante, su nocturnas olas de tristeza que te dejaban echo un trapo.

Discos como "A walk across the rooftops", (1984) o "Hats" (1989), marcaron época, y este "Peace at last" es otro cartucho en la recamara para los que nos gustan los silencios provocadores. Siguiendo el patrón de sus anteriores trabajos este disco nos regala gratas sorpresas como el deje gospel de "Happiness", y una inclinación de la banda hacia un pop íntimo que te desarma ("Tomorrow morning").

Todo suena como donde lo dejaron en "Hats" pero con gotas de un soul de fabricación nocturna ("Sentimental man" o "Love come down"). Sonidos para naufragar con la voz de Buchanan siempre tirando del carro de los susurros que no se apagan, que te dejan henchido de más y más, como en la impactante "Body and soul".

En "Holy love", la más tecnificada del lote, cuentan con la colaboración de Craig Amstrong que les deja su pócima de teclados en la más alegre del cd. Pero lo de The  Blue Nile eran los pañuelos al viento repletos de lágrimas, o la palabra adiós escrita sobre la arena de la playa antes del mordisco del mar ("Family life").

"War is love" podía funcionar para acompañar veladas de confidencias íntimas y "God bless your kid" se puede radiar en cualquier emisora para compulsivos adictos a la calidad musical. Para terminar "Soon", con sus teclados tenues, con las voces en la niebla. Vaya final.

Una debilidad The Blue Nile, cuando los conocí no dejaba de escucharlos cuando necesitaba el arrobo de la suavidad. Música que no caduca, música de esa que es una garantía vital.



miércoles, 11 de septiembre de 2019

PELICAN. "Nighttime stories" (2019)


La banda de post metal de Chicago se descuelga con uno de sus mejores discos hasta la fecha (quizás no supere a ese esdrújulo "Australasia" pero se le acerca), este "Nighttime stories", donde empiezan atmosféricos, meditabundos con "WST", para en "Midnight and mescaline", empezar el rodaje de esta maquinaria de post metal que tan buenos frutos ha dado en su trayectoria.

Grabado en los estudios de Steve Albini, el disco es crudo, directo, corrosivo, repleto de lugares comunes para la elaboración de este post metal instrumental radiante y aspero, donde hay lugar para gemas como el torbellino sónico de "Abyssal plain", o pequeños homenajes a Black Sabbath como la pesada y oscura "Cold hope".

Trevor de Brauw y sus colegas también tienen tiempo para especulaciones siderales como la potente y embriagadora "It shared at me", para de nuevo en la que da titulo al álbum, embarcarse en un viaje de solemnidad metálica de esas que te hace sonreír con arrojo.

Me gustan Pelican, después de Isis (Aaron Turner también aparece por aquí), ha sido uno de los combos que con mejor predisposición ha tomado el post metal como género para investigar y discutir.

"Arteries of blacktop" es envolvente y seminal,  y "Full moon, black water", puro desasosiego tranquilo, la más sugerente del disco, hablando de apocalipsis interiores en una instrumentación de esa que te pide subir el volumen.

Post metal, huraño, contundente, elemental, repleto de huecos donde divertir tu necesidad de sonidos duros. Pelican, no te defraudará.



lunes, 9 de septiembre de 2019

BROKEN SOCIAL SCENE PRESENTS. "Kevin Drew spirit if..." (2007)


Tras haber optado los componentes de Broken Social Scene por una disolución pacífica, uno de sus miembros empezó a moveser en solitario pero con el escudo del nombre de la banda para capitalizar un sonido que tan buenas canciones ha producido en los años que llevaban en la carretera. Kevin Drew sacó este disco, y Brendan Canning el fundador de los Broken, se sacó de la manga el muy interesante "Something for all of us" (2008).

Estilísticamente, "Kevin Drew spirit if...." podía casar a la perfección como otro disco mas del grupo. Las dos primeras canciones, "Farewell to the pressure kids" y "TBTF", son un compendio de indie rock ruidoso y melódico, con pespuntes psicodélicos y siempre como punto de partido el sonido base de los Broken Social Scene de toda la vida.

La verdad es que hay veces que uno no comprenden a los artistas. Se separan, cogen su nombre como aperitivo y construyen unas canciones que no se diferencian en nada de lo que hacían antes ("F-ked up kid").

El disco está repleto de tracks que llaman a la alegría continua, como la emotiva "Safety bricks", o arreones de indie rock como "Lucky ones". También tiene tiempo Kevin Drew de producir narcóticos efectivos como "Gang bang suicide" que es toda una delicia.

"Big love" tira de tecnología para en "Aging faces/losing places" volver a plantearnos los dilemas de su pop lisérgico, tamizado con empaques sonoros grandilocuentes como en la correosa "Bodhi sappy weekend".

Yo, el disco lo tengo junto al resto de Broken Social Scene. Se pongan como se pongan, en nada difiere, todo es igual. Gozoso, arbitrario, bien hecho, total. A disfrutar pues.


viernes, 6 de septiembre de 2019

TERA MELOS. "Trash generator" (2017)


Pedazo de comienzo que nos regala la banda de Sacramento Tera Melos, en este su último trabajo hasta la fecha. Uno de los combos mas importantes del mathrock, construyen una especie de hit casi progresivo en la envolvente y visceral "System preferences".

Y es que este "Trash generator" es su trabajo más accesible hasta la fecha, sin que quiera decir esto que han perdido fuelle, ni potencia generadora de colapsos de distorsión. Ahora juegan más con las voces ("Your friends"), aunque no pierden de vista la estratagema por la que les conocimos en obras tan interesantes como "Patagonian rats" (2010). La que titula el cd es puro post hardcore intelectual y matemático y "Warpless run" una maravillosa y corrosiva agitación punk.

Pero lo que más les mola a Tera Melos es la experimentación, no concretar nada, nadar en un mar de fuentes y ruido ("Dyer Ln"),  para de nuevo caer desde un avión supersónico sin paracaídas y a lo loco ("Men shirt").

El trío brama en la contundente "Don't say i know" para en "A universal gonk", introducir la electrónica en un maremoto de poliritmos que les queda espectacular. Para terminar, la orate "Drawing" y esa pedazo de joya que es "Super Fx".

Tera Melos, innovadores, exprimiendo al máximo sus posibilidades, edifican un bello edificio donde partiendo del mathrock pican y pican estilos, consiguiendo un emocionante viaje hacia lo indefinible.


miércoles, 4 de septiembre de 2019

EDWYN COLLINS. "Badbea" (2019)


Cuando en 2005 Edwyn Collins sufrió un ictus, nadie apostaba a que el ex-Orange Juice pudiera grabar más discos y mucho menos subirse de nuevo a un escenario. Se equivocaron. Ya van 4 trabajos desde su enfermedad, y este "Badbea" es un puntazo de esos que te alegra la vuelta de las vacaciones.

Empezar con una gema melódica como "It's all about you" es una garantía para lo que nos viene después, porque todo "Badbea" es superlativo, de principio a fin. Alucinas con los vientos y con la dicción de Collins, en temas como la soul "In the morning" puro juegos artificiales para disfrutar y alejar los malos momentos. Glorioso.

Vacilona y atrayente es "I guess we were young", mi favorita del lote, con un estribillo arrebatador, con James Walbourne y Carwyn Ellis como fieles acompañantes en este carrera de Collins por seguir demostrando que la superación existe, y que si se junta con el arte, nace la maestría.

Me encanta la delicadeza de la balada "It all makes sense to me" y el punk de "Outside" donde se parece sin tapujos a Iggy Pop, con vigor y efectividad. Pero donde Edwyn se encuentra más a gusto es en esas composiciones donde tiene a la Motown en el rabillo del ojo ("Glasgow to London").

"Tension rising" es pura adrenalina y en "Beauty" vuelve a rompernos el corazón. De nuevo los ecos a la iguana con "I want you", para convertir tu casa en un torbellino de soul con la impresionante "I'm ok Jack".

El epílogo, la canción que titula el álbum, una melancólica manera de decirnos adiós pero no hasta siempre. El árbol de naranjas de Edwyn Collins que tiene junto a su casa sigue dando las mejores frutas de Escocia.










domingo, 1 de septiembre de 2019

THE SAINTS. "Eternally yours" (1978)


"Eternally yours", fue el segundo disco de esta grandiosa banda austriana, paradigma del rock del garage, del power rock, del punk en su fase más festiva. Chris Bailey y sus chicos, nos regalaron un pedazo de disco incendiario, de esos que aunque pase el tiempo es un disfrute su escucha.

Me alucina el saxo de "Know your product", y la chulería de "Lost and found". Aunque The Saints tenían mucho más que ofrecer y regalar. Sólo con escuchar esa maravilla que es "Memories are made of this", te das cuenta del valor de este grupo que tanto influiría para lo que luego se llamo kiwi sound.

El punk aparece sin subterfugios en temas como "Private affair", aunque lo más importante y por lo que se les recordará en por esa dedicación tan particular a la melodía ("A minor aversion"). Casi parecen los Sex Pistols en "No, your product" para en "This perfect day" continuar pergeñando sonidos de esos que se grabaron para siempre en la memoria colectiva de los que amamos la irreverencia y los discos sin edad.

"Run down" es un pedazo de bronca punk que enlaza a la perfección con "Orstralia" y ese amenazante juegos de guitarras que te deja sin respiración. Pedazo de sonido. De esos trabajos que deberías tener junto a los discos de The Stooges. Porque aunque lo suyo es otra historia, rezuman sudor, salvajadas y buen sonido ("New centre of the universe").

Dejann para la posteridad temas como "Untitled" donde se ve por donde van los tiros de lo que en el futuro nos regalaría The Saints: Power Pop garajero de ese que se disfruta desde los primeros minutos de escucha.

"Eternally yours", 1978. Que bien que suena en este 2019 que ya dio un hachazo al verano. Subir el volumen, tensar los nervios y disfrutar. No es para menos.


jueves, 29 de agosto de 2019

SWIRLIES. "Blonder tongue audio baton" (1993)


Swirlies fueron uno de los muchos grupos que en los 90 no tuvieron la fortuna de acaparar portadas, de ser renombrados por los medios. Había mucha tela que cortar en esa época y era difícil salir del anonimato con tantas bandas buenas que han hecho historia, que nos vieron crecer.

My Bloody Valentine, Pixies, Dinosaur Jr, Sonic Youth y muchas más se llevaron toda la claridad del cielo de esos días.  A su albur, crecieron otras muchas, como estos bostonianos, que la verdad se merecen su recuperación del balcón de la nostalgia. Oyendo "Bell" y sus guitarras enfebrecidas en un mar de shoegazing y noise, te ganan a la primera.

Me encanta como suena la lírica "Vigilant always", puro mar de burbujas, hermana de MBV, señuelo de moscas, feedback y confort. "His love just washed away" también te envuelve en una penumbra de acidez y desencanto.

"Pancake" es pura distorsión con la voz de Seana Carmody incordiando y lanzando burbujas de felicidad maltrecha. Juegan al noise con "Park the car..." y "Tree chopped down"  donde parecen rendir pleitesía a Sonic Youth.

Aunque lo suyo es el funambulismo ecléctico con temas como "Wrong tube". para terminar con "Wait forever". Buenas sensaciones de otros tiempos pasados, buenas canciones que te contagian la enfermedad del ayer.

La banda funcionó hasta el 2003, y nos dejaron por el camino 5 discos recomendables todos ellos. Shoegazing con sombras de noise dulce. Un puntazo, vamos.



lunes, 26 de agosto de 2019

BLACK MIDI. "Schlagenheim" (2019)


Ya estamos de nuevo por aquí después del fin de los viajes vacacionales (que no de las vacaciones, que están aún persisten un buen rato, je,je,je). Pilas cargadas, oxigeno en plena forma, todo preparado para que Discos Pensados comience de nuevo su vuelo.

Y que mejor reentree que Black Midi, una banda que por más que la escucho no puedo más que pensar en una mezcla de Jeff Buckley con un noise bastardo que apabulla. Sólo fijarse en el petardo de "953" para quedarte momificado con esa colisión brutal de ruido y de melodía modulada por su cantante.

Lo jóvenes británicos se lo pasan a lo grande con sus experimentaciones sonoras ("Speedway"), post dardcore digital, extraño mayúsculo. "Reggae" (que no tiene nada del estilo) es todo un juego de guitarras que se encrespan a la voluntad de una arquitectura musical original, que te pide más y más paciencia para penetrar en su laberinto.

Los pipiolos se lo pasan a lo grande cuando confeccionan elaborados progresiones de amenaza constante como "Near DT, MI", noise punk repleto de fiebre y pastillas para no dormir, o la mejor del disco "Western", una caricia alocada que te perfora y te divierte a partes iguales, ritmo y más ritmo, distorsión y delicadeza colosal.

"Of Schlagenheim" es pura poesía dolorosa, es un fuego de artificio de instrumentos que se masajean entre sí en un frenético combate de adrenalina. Total. Luego "bmbmbm" como unos Primus atiborrados de excesos, y el punch final con "Ducter" otra tonelada de energía que no se contiene, un vals arrollador de punk dislocado.

Fin del verano, comienza la temporada alta. Aquí no hay sitio para las rebajas. Black Midi suena como un tiro. La banda ideal para dar la bienvenida al cercano otoño.



martes, 13 de agosto de 2019

SUPERCHUNK. "Indoor living" (1997)


Con esta crítica del que fue el sexto disco de Superchunk, Discos Pensados se toma un descanso de unas semanas, vacaciones que serán como todos los años acompañadas de fondos musicales, necesario cargamiento de pilas para tomar la vuelta con ganas y fuerza.

Y nada mejor que Superchunk para vitaminarnos con sus melodías y sus guitarras ("Unbelievable things", con esa urgencia de electricidad que les caracteriza desde que comenzaron sus andadas a finales de los 80.

Vaya pedazo de banda los de Chapel Hill. Con ellos es imposible aburrise, con ellos el festín esta asegurado. Temas redondos como "Burn last sunday", y arrogancias con ese aire pop punk que ellos daban a sus temas ("Marquee"), se miran la cara junto a power songs de esas de toda la vida, para facilitarte la existencia y sonreir ("Watery hands").

Aunque cuando más me gustan en cuando se vuelven punks, y te dejan violencias sónicas como "No bruises". Pero estos artesanos de la melodía perfecta, también te seducen cuando bajan el pistón ("Every single instinct" o "Song for Marion Brown").

Vamos todo un jolgorio este pedazo de disco que contiene los suficientes argumentos como para tenerlo muy en cuenta cuando te pongas a repasar su necesaria biografía. Lo que más me gusta es el himno de "Under out feet", medio tiempo que te hace vibrar y mover a la par.

Para el final, "European medicine" también enarbola el estandarte de vigor, contundencia y a la vez delicadeza. Lo dicho, felices vacaciones que ya tengo las maletas en la puerta. Que no pare jamás de sonar la música!!!!


jueves, 8 de agosto de 2019

RAFAEL BERRIO. "Niño futuro" (2019)


Conocí a Rafael Berrio cuando me topé con ese vendaval sónico que fue "Paradoja" (2015). Él ya llevaba desde los 80 dando guerra en su Euskadi natal. Amor a traición y Deriva fueron sus grupos para luego ya comenzar en solitario su carrera con "1971" (2010).

¿Qué decir de este "Niño futuro" sin que se te sequen las palabras buscando adjetivos para definir los sentimientos que genera su escucha? Aquí no hay la vorágine ruidosa de "Paradoja", pero se mantiene la poesía, del que sin duda es el mejor letrista que tenemos por estos lares.

Berrio, el aciago demiurgo que compone y nos llena de niebla para seducirnos entre siseos y alguna sonrisa perdida. Comparto con él su gusto por ese gran filósofo que fue Cioran. En una etapa de mi vida, cuando fue necesario como la sierpe cambiar la piel para empezar a volver a transitar por los arrabales de la edad, los libros del rumano errante acompañaban mis soledades, llenándolas de luces y cinismo.

"Niño futuro" es arte, son palabras que no se las lleva el viento, es un verso que cada vez que se recita nos quiere decir una cosa distinta. "Dadme la vida que amo" es la primera bandera que ondea sobre el atril de la música que no se acaba. Berrio, más Lou Reed que nunca, se seca la garganta mientras le escuchas y acudes a las letras del disco para seguir su paso de agrimensor de las palabras. Luego viene "Considerando", aun con el aliento formando nubes perennes, amor, amor, y más amor.

En una semana he debido escuchar el disco unas 30 veces. Y lo que más me impacta del asunto es que ansío la 31 como la primera vez. Como no romperte en pedazos con la delicadeza de "Mi álbum de nubes del cielo", un tranvia de sugerencias, un montón de melodía que se te clava y se memoriza en los albas que están por venir.

"Sísifo releva a Sísifo" es pura filosofía, destilado elixir para noches de insomnio que da la voz a "Tu nombre" la más estremecedora del álbum, balada malabarista, todo o nada, grito sin permiso, todo a la vez, junto, para que no olvides. ¿Qué mas se puede decir? "Abolir el alma", basada en escritos de Cioran, pesimismo vital para agarrar al vuelo la levedad de todo y mirar al espejo mientras notas que las arrugas se hacen con el campo de batalla de tu piel.

"El horror" es una de las letras más espectaculares que se ha confeccionado en esta tierra nuestra tan dada a aupar a medianías y a obviar a los artistas con mayúsculas. Berrio nos ha regalado una especie de "Magic and Loss" a su manera,  desgranando toda la sabiduría que atesora en estas 10 pinceladas de sueños.

La más punk del lote, "Niño futuro" una diáspora de un recitado que te enloquece, que en siete minutos te deja exhausto, en un islote sacudido por mistrales azotadores, orate por siempre jamás. Para quitarte esta angustia, llegamos al fin con "El truco era un resorte", sensacional manera para un punto y final que es un ouroboros, que te lleva sin remisión a "Dadme la vida que amo".

"Niño futuro", mi disco del verano, posiblemente el mejor disco del año. Poesía, delicadeza, arte, franqueza, vida...


martes, 6 de agosto de 2019

COLLEEN."Les ondes silencieuses" (2007)


Pulso el play. Suena "This place in time", bajo las persionas para que el sol no arañe la soledad creada por este neoclasicismo de cuerdas que son un filón para quedarte mudo. Esa es la primera sensación que te entra cuando deshojas el que fue el tercer disco de esta artista gala (Cécile Schott es su verdadero nombre).

Ya antes había quedado encandilado bajo su hechizo cuando me hice con "The golden morning break", y este "Les ondes silencieuses" supera todas las expectativas. "Le labyrinthe" es puro barroquismo, y "Sun against my eyes" un tema para tomarte una tormenta a tragos, un bucólico paseo por amaneceres compulsivos.

La espineta, la viola de gamba, el clarinete, suenan apalabrados hablando sobre la tranquilidad de las aguas del mar,  buscanco con los ojos la aparición casual de una cola de sirena, el tridente de Poseidón o simplemente la sonrisa de un delfín. La canción que titula el cd podría hablar de eso y de más.

La carrera de Colleen siempre fue una amalgama de figuras geométricas del sentir, uso sin especulación de los instrumentos para saborear la dicha de la belleza. "Blue sands" es otra estocada bien certera, minimalismo clásico, cuerdas que golpean el aire, helados fuegos que te dejan sin respiración.

En "Echos and corals" no puedes más que cerrar los ojos y escuchar las campanas que vienen del fondo marino, las almejas tintineantes, los secretos de las ostras mientras guarda en su vientre el hijo fulgor. Las cuerdas vuelan en "Sea of tranquility", te reparten su botín de comfort interior, evanescencia pulcra que te pide más. Y ese más viene con "Past of the long black land" una oda lírica que estremece y duele, un volcán de sentimientos puros. No hay nada más que hablar, solo dejarse llevar....

Para terminar, "Le bateau", aires nipones para poner el fin a un disco que en estos calores estivales te manda un frescor necesario, balsámico, celestial. El mar, siempre el mar......

lunes, 5 de agosto de 2019

KAMMERFLIMMER KOLLEKTIEF. "Absencen" (2005)


Sobrecogedor. La música de este colectivo alemán pilotado por Thomas Weber, es una de esas creaciones que te llegan desde la primera escucha, que te penetra y te pide más. Ya desaparecidos, la mixtura que hicieron del jazz, el noise, la música electrónica consigue la recreación de unos ambientes donde perderse cuando apagas la luz ("Lichteloh").

La música de Kammerflimmer Kollektief te perfora por su delicadeza y sus corrientes de tranquilidad que parecen murmullos abastecidos por una clasicismo bestial, ("Nachtwache, 15 september"), o pequeñas joyas que se beben a grandes sorbos de un jazz glacial al que sucumbes nada más los primeros segundos arañan el aire ("Equilibrium").

"Alles glühen" es una  incubadora de silencios de saxos que arrullan y arrullan y "Shibboleth" es una cacofonía de instrumentos de vientos conjurados por expulsar peligro desde las andanadas de la garganta. Soberbio e hipnótico.

Vuelve la calma con las miniaturas "Nach dem regen" y "Bëtaubt", dos reliquias fabricadas para amainar en valles de luceros espasmódicos, delirios de tensión, fragor y disidencia. "Unstet (Für Jeffrey Lee Pierce") es una especie de balada country, delirante homenaje al desaparecido lider de The Gun Club. Pasadote.

Para terminar, "Die vögel sangen....", otra calma chicha para veranear entre corrientes de tiburones, y saxos que parecen vivir en una pereza eterna. Grupo pues a redescubrir, con un mapa sonoro de esos que apatece perderse.


viernes, 2 de agosto de 2019

SPARKLEHORSE. "Vivadixiesubmarinetransmissionplot" (1995)


En 1995, debutaron Sparklehorse, la banda del desaparecido Mark Linkous, 16 canciones que te sumergen en una catarsis controlada, en un columpio de música con raíces, de lugares comunes donde la tradición barajea siempre cartas ganadoras ("Weird sisters").

Quizás no es el disco más redondo de Sparkelehorse, (superar "It's a wonderful life" (2001) fue cosa imposible), pero Linkous y sus chicos ya sentaron las bases de lo que vendría después. Aquí los encontramos perpetrando nostálgicas prospecciones de rock de baja intensidad ("Rainmaker"), o baladas de esas que te hacen perder el sentido, como la emotiva "Spirit ditch".

Primeros pasos de Linkous, un autor que un mal día de marzo de 2010, decidió poner fin a la vida ocultándose para siempre detrás de la cara negra de la luna. Linkous, siempre al filo, con sus letras y su manera de conseguir hechizarte con sus raras formas de seducción ("Tears on fresh fruit" es una vesanía eléctrica que muerde y amenaza), para volver a letanías suaves del tipo de "Saturday".

Los siete minutos de "Cow", son otra celebración valiente, desarrollos que van y vienen, espectros que aparecen y se van con un retal de vaho, con una pulsión de sacrificio. "Hammering the cramps" te inflama los ánimos y "Someday i will treat you good" , la mejor del lote, donde ya puedes intuir lo que te podrías encontrar en trabajos posteriores de Sparkelehorse.

Todo empezó con este "Vivadixiessubmarine.....", vale la pena volver atrás, recordar los inicios, los balbuceos de un artista total que nos dejó un legado deslumbrante, unas canciones de 10.


martes, 30 de julio de 2019

AMERICAN FOOTBALL. " LP 3" (2019)


Este tercer disco de American Football, después del "LP2", de 2016, es una auténtica maravilla. Una especie de vuelta de tuerca al concepto del emocore, donde las guitarras, que si aparecen, no son las estrellas principales, y si buenas comparsas en una ambiental orquesta donde el sosiego y los mapas anímicos se dibujan en cielos nunca nublados ("Silhouettes").

Cambiaron el verde por el azúl como color de sus portadas, y ésto ha traido un festival de luces que embriagan y te emocionan. Elizabeth Powell de Land of Talk, presta su voz para surcarnos con unas bienvenida de posos de tristeza que te encanta y te deja dudando sobre los encantos de la soledad y sus disparos de silencio ("Every wave to ever rise").

Mike Kinsella y sus chicos también le piden ayuda a Hayley Williams de Paramore, para en "Uncomfortably numb" hacer malabarismo con el tema de Pink Floyd,  desde una azotea donde se vislumbra la cercanía de las tormentas que están por venir. Delicada, espectacular, para radiar en este verano desde la hamaca de tu descanso, para poner el despertador sin pilas a los pies de tu cama.

"Heir apparent" es la más emo de este tratado de sentimientos al límite, con los arpegios canturreando cercanía, con la noche cada vez más poblada de señuelos para soñar y que da paso a "Doom in full bloom", donde la trompeta es santo y seña del tema más recogido del lp, una manera sobrecogedora de ensimismarte mientras subes el volumen de tu reproductor para evitar colapsos de ruidos invasores.

Rachel Goswell de Slowdive también presenta sus respetos a American Football en "I can't feel you",  otro almanaque de suavidad que no se cansa, travesía inmaculada, pasión que late, late, y late....

Así es este "LP 3" de uno de los paladines del emocore. Experiencia colosal al límite de siseos, comodidad y artificios de luces que pueblan sombras. Un disco para llevar en la mochila de tus vacaciones, un autentico goce.


domingo, 28 de julio de 2019

SLEATER-KINNEY. "No cities to love" (2015)


Diez años llevaban Sleater-Kinney desde "The Woods" (2005), sin sacar trabajo, y este "No cities to love", hizo que las volviesen a colocar otra vez en el pedestal. Y es que empezar un disco con la rugosa y amenazante "Price tag" es tener las cartas marcadas para ganar.

Corin Tucker y sus colegas asumen su papel de aguerridas embajadoras de un rock eléctrico, hijo de las riot girls, "No cities to love", está plagado de canciones bien facturadas, indie rock con melodía y chica ("Fangless"), escarceos repletos de distorsión ("Surface envy"), o vaciles de esos que te dejan con buen cuerpo, como la que titula el disco.

Juegan casi una especie de post punk burlón con "A new wave", para en "No athems" llenarnos la cabeza con un soberbio juego rítmico, configurando una buena ración de rock con mayúscula. Menos de media hora les vale para componer una elegía a la fiereza, flores siempre electrificadas con un punto de olor que siempre embriaga.

"Bury our friends" es otro de los puntos fuertes de un disco que se disfruta en un santiamén, ordalía de pétalos y crispación, paladar de fuegos de artificio que implosiona en un cielo ámbar, estrenado de furia ("Hey darling").

A las puertas de un nuevo lanzamiento de la banda, no es ta nada mal recuperar de una tajada este pedazo de disco, molinillo de viento que te agita y te arrastra. Indie rock, riot girl.


miércoles, 24 de julio de 2019

GLASVEGAS. "Glasvegas" (2008)


Cuando salió este disco, en 4 días vendieron 40000 copias. Hay queda eso para una banda primeriza. Los galeses confeccionaron un extraño disco de indie con tonos a veces algo comerciales ("Flowers & football tops"), pero donde sobresalen los buenos temas, su inclinación a un noise moderado y pop.

En su día no les presté mucha atención, pero ahora, después de tantos años, me he reenganchado al sonido de canciones himnos como "Geraldine", o a baladas con distorsión achicharrada como la efectiva "It's my own cheating...", donde las guitarras hacen temblar la tierra.

En la época se les comparó con The Jesus Mary Chain por su querencia por los feedbacks de guitarra y sus constantes guiños a la música de los 50. En "Lonesome swan" parecen unos Ramones hechizados por un post punk de andar por casa. Como "Go square go", donde parecen haber dormido un largo semana revisando la vida y andanzas de Phil Spector.

"Daddy's gone" también continua en la misma línea del resto del cd, arengando a las guitarras y al pop, para en "Stabbed" pasarse de vuelta con una versión de "Claro de luna" de Beethoven que no hay por donde cojerla.

Menos mal que levantan el vuelo con "S.A.D. light" y su melancolía de tiempos inciertos,para terminar con la envolvente "Ice cream van". Una buena recuperación pues, de una banda que su escucha rezuma buen rollo, hits de usar y gozar.


lunes, 22 de julio de 2019

TOUNDRA. "Vortex" (2018)


El quinto disco de Tounda debe su nombre a una sala alemana donde la banda se siente como en casa cada vez que acuden por allí. Musicalmente hablando, Toundra, sigue siendo la banda más exportable que tenemos por estos lares, con su post-metal instrumental que consigue palpitarnos el ánimo con sus credenciales de furia y de concreción.

"Cobra" es un abanico de distorsiones que te abren los poros, lava que te recuerda a Isis, el halo de metal, recreaciones de guitarras con alguna pulsión melódica que se te clava y te rinde. A continuación "Tuareg", desérticos aires donde de nuevo avasallan las guitarras de Estebán Girón y David Maca. Vaya sonido el de Toundra. Todo un torbellino.

"Cartavio" y "Kingston falls" son la parte más moderada, de un trabajo que como todos los de Toundra, son para gozar de principio a fin. Me encanta la especulación instrumental de la más larga del lote, la cautivadora "Mojave", donde cabe desde silencios amenazantes hasta volutas de sol quejumbroso.

"Vortex" es otro disco para completar la saga de Toundra. Un disco repleto de zarpazos eléctricos, de desgarrones de guitarras que completan un panorama donde es fácil divertirse en un maremoto de paisajes por crear ("Roy Nearey").

Para terminar, "Cruce oeste", la mejor del disco, majestuosa manera de terminar este paseo por las alambradas sugerentes de la insurgencia post. Tenemos Toundra para rato, que no pare la historia de un combo de esos que merece seguir en lo más alto.



sábado, 20 de julio de 2019

JAMBINAI. "Onda" (2019)


Estos coreanos del sur, con este "Onda", su tercer disco, han fabricado su mejor trabajo hasta la fecha. Por su ferocidad, por su mixtura de estilos, por aunar la tradición de su país con un postrock que a veces divaga y otras nos cruje con su furia.

"Sawtooh" es la primera gema de este pedazo de trabajo. Una canción que poco a poca nos va undiendo más y más en un caos de brumas y aires brumosos, de guitarras que abruman e instrumentos coreanos para perforar montañas. "Square ware" podría ser la canción que podían meter en las emisoras para vender su producto, aunque dudo mucho que muchos acepten el caos como forma primordial de construir el arte.

Nos topamos con el noise de "Event horizon", donde parece que el espíritu de Swans nos rodea con sus salmos purificadores, con sus estridencias que nos dan de comer y padecer. Luego, "Sun, tears, red" consigue espantarnos con sus credenciales de furia y extrañeza.

Así son Jambinai. Una rara avis, una banda que consigue con su discurso espabilarnos el alma, seducirnos con su propuesta radical e innovadora, con la tradición y también el riesgo de saber que estamos ante algo realmente peligroso ("In the woods").

"Onda prelude" es el antecedente a "Onda", la mejor de todas, con su riesgo de bosques y voces que dan miedo, entelequia de cuerdas que fabrican sonidos apabulladores, magia y cenas de luces destructoras.

Jambinai, pura dinamita, subir el volumen, fabricar ondas artificiales de laceraciones, pulso indómito, pasión infinita. Puro disfrute.




martes, 16 de julio de 2019

MISHIMA. "Trucar a casa recollir les fotos pagar la multa" (2005)


Mishima siempre será uno de los grupos más emocionantes que tenemos por estos lares. La banda de Barcelona comenzó su carrera discográfica con "Lipstick traces" en el año, 2000, y este "Trucar a casa..." fue su tercer disco. Ya olvidaron el inglés de sus principios (salva la excepción de "Every second"), para hacer del catalán una lengua repleta de margaritas y nubarrones que sudan escozores de ojos.

Y es que no puedes más que rendirte cuando das al play y te posee "Un altre divendres", con su ternura que se va a romper, con su delicado movimiento de tierras internas que te dejan apaciguado y repleto de sueño. "Em dius adéu", es acústica hasta el dolor y "L'ombre feixuga", una de las mejores composiciones del grupo de David Carabén y sus colegas, te deja henchida el alma de gotas de rocío.

"L'estrany" parece sacada de un disco de Dominique A, y  "El moment que no surt mai a les cançons" te deja perdido en un túnel donde la noche amenaza a los días, a las caricias infundadas, al breve mosaico de la melancolía. Sigue "Miquel a l'accés 14" , una entrañable canción de pop que te sube el ánimo, que te enzarza en bonhomía para en "Una vida tranquila" sentir el frescor de un otoño de pianos clarividentes, de lujos de andar por casa.

Luego "El record que no has cridat" y "Sant pere" ponen el punto final a otro de esos trabajos que se pasan en un refilón de deseos, en un cantar las cuarenta a tus urgencias vitales por hallar en la música un medicamento ante tanto hastío y nubarrón.

Mishima, que grandes. Voy a ponerme deberes este verano, empaparme de su directo "Ara i aquí (en directe)". Ellos lo merecen.


domingo, 14 de julio de 2019

LUNGFISH. "Feral hymns" (2005)



Las canciones de Lungfish se reconocen con facilidad. Uno de los grupos más importante del sello Dischord (el hogar de Fugazi), construyó a base de la repetición, de ritmos lentos y con acordes que parecen bucle,  una maquinaria perfectamente engrasada para escuchar junto a bandas como Jaxbow o The Nation of Ulises. .

Oír "Time is weapon of time" es quedarte pasmado con su ejecución minimal, clones que se bifurcan en un entramado de gritos siempre sin demasiada garra para volatilizarnos. Punk destructurado, combativo y con las cosas claras, a Lungfish hay que apreciarles por su andamiaje regio, ("Wailing like dragons").

"You are the war" es otro cóctel de esos que te enfría la sesera, una ensalada de rabia envasada al vacío, confeti de luciérnagas oscuras, tensión siempre a punto de estallar pero siempre controlada. Daniel Higgs y sus chicos se lucen en el empeño de fortificarnos con su sonido lineal ("Way-out is the way out"), carantoñas de hierro y cadencias de un slowcore extremo, moribundo, desgraciado.

Reconozco que hay ocasiones que te crispan los nervios  (vamos ya por la canción 8, "Sing", y esto es todo igual), pero así son ellos. Envolventes en ácido corrosivo ("Interdimensional seams"), voraces con picadura mortal ("Sweet nucleus").

Lungfish ya no están con nosotros. Su despedida fue "A.C.R. 1999", otro como no, conjunto de canciones rotas y depresivas.


miércoles, 10 de julio de 2019

DRAHLA. "Useless coordinates" (2019)


¿Quién ha dicho que no hay vida después de Sonic Youth? Oyendo a este joven trio de Leeds, te das cuenta que aun te pueden cautivar con un ruido hábilmente estructurado, con composiciones que divagan y tienen fuerza, que son como un martillo percutor que te atrapa y te pide más ("Gilded cloud").

Poco más de media hora para un disco donde Luciel Brown, la cantante y guitarrista de la banda, lleva las riendas con su artrock incrustado en un noise avasallador, acompañado a veces por un saxo que se te mete en las neuronas por las rendijas de pensar, como en la brutal "Serinity".

Canciones que raspan, que cortan, que se valen de su poca duración para estallar como un volcán repleto de colores, de cienos, de disgresiones rítmicas ("Pyramid estate"), donde el saxo es pura anarquía en un crisol salvaje de viento asesino. El disco transpira ferocidad, arrogancia, frescura, y los guiños a la juventud sónica ("Stimilus for living") son como un dulce caramelo que te seduce y te araña.

La más no wave del lote, "React/Revolt" es pura adrenalina,con el saxo como protagonista en el comienzo de la canción más larga del cd, y donde al poco, la banda escupe su soflama de rock con aristas, diseñado en un laboratorio de ideas de altos voltaje, penicilina artística para el alma.

Otro de los puntos álgidos de "Useless coordinates" es "Serotonin level", otra inyección de espasmo y detonación, electricidad no controlada, pegada al límite del huracán. Sin duda va a ser uno de los lanzamientos del año, por su hondura, por lo que ofrece, por la fogata de ardor que prometen.

"Twelve divisions of the day" es arisca y amenazante, una voluta de trueno esparcida al azar por un campo de tensiones que crecen a cada instante, un boomerang que te perfora y te acribilla, con sus constantes paradas y sus envolventes gritos de ciega pulsión.

Y con pena porque se acabe tan pronto esta aventura sónica, se sacan de la manga algo parecido (solo parecido) a un hit, la vibrante y cautivadora "Unwound", un terremoto sedicioso, donde Luciel sururra y te colapsa, en medio de una eficaz instrumentación.

Drahla, de momento ya tengo mi disco del verano. Para ponerlo sin parar, para achicharrar el aparato reproductor, para podar calmas. Un torrente de energía de esas que son necesarias como el respirar.


lunes, 8 de julio de 2019

SIGUR ROS. "Kveikur" (2013)


Este disco supuso el abandono de la banda por parte de Kjartan Sveinsson, pasando de cuarteto a trio, y recuperando el pulso con la parte más eléctrica y post rock del pasado discográfico de una banda que siempre tuvo motivos para impresionarnos.

En la inicial "Brennisteinn", se ve que Jonsi y sus chicos seguian especialmente concienzados en su opera especial de dramatismo y sensibilidad. "Kveikur" es la parte ruda de su anterior "Valtari" (2012), y se nota en cada composición, la voluntad de la banda por armar sus canciones desde toboganes de densidad máxima ("Hrafntinna").

Cuando se ponen tiernos y evocadores, se arman de cuerdas para diseñar bosques de renos y nieves volanderas para hacernos soñar, como en la preciosa "Ísjaki". Delicadeza y hondura, fragor de niebla y porcelana para llevarte muy lejos. "Yfirbora" es una sinfonía de cuerdas que estrangulan el ruido, un bálsamo para bajar fiebres y estados carenciales de derrota.

Nadie como Sigur Ros para esculpir sobre el hielo canciones que parecen que jamás se pueden fundir. "Stormur" es post rock marca de la casa, con reflexiones instrumentales largas, identidad de una banda que ha sabido marcar el hit de crear su propio universo. Entre aullidos de música industrial, se sacan de la manga la que titula el cd, una burrada sónica, una sideral especulación repleta de cefiros de lamentos y ordalías sentimentales.

También se atreven, ya que se ponen, a tontear con el post punk en el imaginativa "Rafstraumur". Para terminar el reino de las nieves, "Var" clasicismo y tensión para un epílogo que como todo disco de Sigur Ros nos deja dulcemente fríos.


viernes, 5 de julio de 2019

JON SPENCER BLUES EXPLOSION. "Orange" (1994)


¿Quién me iba a decir a mi que cuando asistí al concierto de Jon Spencer  (ni dios aun le conocía por estos lares, en la sala Revolver, con apenas 30 personas, y entrada gratuita), se iba a convertir con el tiempo en el animal más salvaje del rock mugroso y polvoriento que ha dado la escena musical en estos últimos años.

Basta ponerte "Bellbottoms" y "Ditch" para que de cabeza caigas rendido en este su tercer disco, inflamados los pies, soltando amarras desde una colina vendedora de sudor y radiación anímica. Acompañado por Russell Simins y sobre todo Judah Bauer, la deconstrucción que Jon Spencer fabrica del rock es como para no perdérsela ("Dang").

Jon juega con el blues y el soul, se rompe para subir como un trueno por una escalera que te lleva a los albores donde nace lo primigenio del rock ("Very rare"). Y mientras tú, de tanto subir el volumen estás por comprarte otra cadena musical de tanto uso y abuso ("Sweat").

"Cowboy" bucea en los abanicos de la tradición más blusera, para en la que titula el cd subirnos la moral con borbotones de luces que luchan por amenazar la oscuridad perpetua. Todo un lujazo que me impide dormir la siesta en este viernes donde el calor aprieta, y la hora, las 4, te pide descanso y algo de sopor.

Pero me resisto. Hoy (¿será por el fin de semana que acecha?) tengo ganas de motines de rock, de depravación y musgo en la garganta ("Brenda"). Y cuando se pone chulo el colega, no le gana nadie. Que se despeje la pista, que salten los fusibles, que se entone gritos de lobo en celo, Jon saca su chillido y los colegas le acompañan en la fiesta. "Dissect" es la culminación de uno de sus mejores discos de su provechosa carrera. Aquí no hay freno, ni parada para descansar, aquí hay ritmo y depravación.

"Full grown" es otro rock de esos que te hace estremecer. Vacilón, impulsivo, repleto de aristas y feedback. Joder, como para sobar que estoy ahora. Un disco de esos sin discursión, un amasijo de entrañas y rock. Jon Spencer Blues Explosion. Mi máximo respeto.



miércoles, 3 de julio de 2019

NO AGE. "Snares like a haircut" (2018)



No Age no defraudan. Desde que sacaron "Nouns" (2008), no he parado de seguirlos, de hacerme con su discos rellenos de bendito ruido siempre con alacenas donde puedes encontrar colonias de shoegazing, noise rock en forma de hortensia y una pegada que siempre les acompañó.

Así que "Cruise control" es como volver de nuevo a girar en esa rueda donde todo se repite con frenesí y constancia, galimatías de fiebre y buenas melodías ("Stuck in the changer"),  torrentes de efectividad punk con parada y fonda en lo mejor de los 90 ("Drippy").

Hasta los experimentos que parecen gaseosos como la shoegazing "Send me", te provoca nada más que la escuchas una leve sonrisa de goce por saber que aún es posible comprar música a día de hoy que puede hacer excitar tus sentidos.

La que titula el cd es una instrumental y juguetona concatenación de minutos tecnológicos, para en "Tidal" volvernos a enfurecer con sus salpullidos de guitarras, con sus escupitajos de noise para no dejar a nadie indemne. Insolentes aparecen con "Soft collar frad" para en "Popper" sonar más setenteros que nunca.

Luego vuelve a resurgir el eco de Pavement ("Secret swamp"), las caricias ruidistas de "Third grade rave", para terminar en todo lo alto con el himno épico "Primitive plus". Otro disco pues más para la colección de postales desde el andamio donde se vislumbra el caos y la resurrección.


domingo, 30 de junio de 2019

JENIFEREVER. "Choose a bright morning" (2006)


Basta con escuchar el primer tema del primer disco de los suecos Jeniferever, "From across the sea", para que no puedas desprenderte de su hechizo. Te lanzan el anzuelo, te dicen que si quieres melancolía, que si te gusta esos estados donde la tristeza se toma un descanso con la calma, y tu caes, como no, rendido en este entramado de minutos donde todo es recogimiento y silencios.

Guiñan un ojo a Sigur Ros y te regalan "Swimming eyes", una crisálida rota por una lágrima, pasos de un piano que se rompe, la banda que te toca el corazón mientras tu mano se acerca a la cadena y vuelca sus dedos hacia una subida de volumen para expandir este mapa de los sentimientos que te dejan sin respiración.

Así eran Jeniferever, banda que en 2011 se despidió de nosotros con "Silesia", y que en este su primera incursión discográfica nos deja anodadados, con su floritura instrumental, con sus rosas que pasean entre jardines de rumores y espinas siempre invasoras ("Alvik"). Y es que este disco es para escucharlo en horas puntas de silencio. Hoy después de comer, lave los cacharros, salí a la terraza con 40 grados en el exterior, dejé la copa de vino en el poyete del sentir, y de la cocina me llegaba el sonido de "A ghots in the corner of your eyes". Sentado en el calor, me enfriaba la serenidad de Jeniferever, su nostalgia no impostada, su post rock sentido.

Los once minutos de "Winter nights" me han llenado de ojos cerrados, como "The sound of beating wings" y su grandilocuencia interior, su pose de instrumentación cadenciosa, de estrellas caídas al albur de un deseo. "Marks" es otra nota de polvo disuelto por una palabra que al pronunciarse se acerca a un cielo poblado de nubes con forma de estrellas.

Así es este "Choose a bright morning". Un delicia de principio a fin. Delicado como "Magdeleno" y ese estremecimiento que provoca, o como finalizan el lp con "Opposites attract", otro aguijonazo que te deja en los huesos.

Pedazo de banda que hay que recuperar, grupazo para expandir las lunas eternas, los susurros que te dejan impávido, rocas caídas en el bosque de las esencias, donde crecen flores a pesar de las puñaladas de estío....




viernes, 28 de junio de 2019

SCOUTT NIBLETT. "It's up to Emma" (2013)


Hace tiempo que el lugar que en su día ocupó Pj Harvey, Scoutt Niblett, lo tomó al asalto con sus discos, sin ninguna mácula, sin ningún despiste, sin posibilidad de dormirse o aburrirse, como pasa con los últimos trabajos de Harvey.

El sexto disco de Scoutt Niblett, comienza como una batidora de murmullos agresivos con "Gun", para en "Can't fool me now" llenarnos de veneno, de aridez, de pulsiones de tranquilidad amenazada por los chillidos de una guitarra que se desfonda y muerde.

Nos estremece con esa especie de canción lenta que es "My man", para que en "Second chance dreams" nos deje alelados con un artificio sideral de vaho tormentoso. Todo el disco está en el filo de la navaja, todo el disco destila peligro, dolor ("Woman and man") junto a una voluntad declamatoria de Scoutt para erigirse como amanuense de los desmanes del corazón ("All night long").

Te deja roto cuando empieza en plan tranqui, con las cuerdas llevadas al viento con unos ligeros pasos que te dejan roto ("No crubs"), para volcarte en un jardín de violentas fieras, de caos organizado para llevarte al final de un suspiro ("What can i do?).

"It's up to Emma", una joya destartalada, una jauría de voces que recorre la estepa, un perfume de crudeza y torbellino. Scoutt Niblett, apuesta segura, voz que te mata, sonido apabullador.


miércoles, 26 de junio de 2019

LAS RUINAS. "Alucinaje" (2018)


Con este noveno disco acaba la carrera de un grupo (nos falta el directo)  donde reside la mayor injusticia dentro del panorama indie de aki. Porque nadie con buen juicio puede entender que una banda con temas como la impresionante "Coloso", que da el pistoletazo al disco, no haya tenido la suerte de otras medianías que tenemos por aquí y que se les han aupado uno no sabe muy bien porque (La Casa Azul, por ejemplo, pero me puedo aburrir citando nombres).

Mucho les han vendido como una banda de heavy pop,(?), cuando lo que realmente tenemos es uno de los combos más inteligentes y originales que ha transitado por este país nuestro tan acostumbrado a medianías. "Piensa por ti mismo" es un himno de esos de andar por casa, como "Lo que siento por ti" una pop songs sugerente y danzarina.

9 discos, 9 años sacando disco. Lo prometido es deuda y nos dicen au revoir. Pero no nos dejan vacíos. En este "Alucinaje" hay una de las mejores canciones que se ha construido en el mundo independiente, "Elévate". Para arrullar, para gozar, para volar, para sentir el aire, para oler cielos imposibles. Con que poco edifican un torrente de pegajosa melodía.

Edu Chiniros, con esa inconfundible voz que te desarma y te posee, sigue ejecutando su danza vocal particular, ("Piedras preciosas"), como si Polanski y el Ardor hubieran tomado forma en la intangible secuencia de un sueño de Barna.

El post punk naif de "Safari extraterreste" te llena y te pone feliz, como esa burrada que se llama "Espléndido" pogo bar y desenfreno o "Movimiento", colosal y roquera. Otra de mis debilidades, "Donde nacen las nubes", otro clavel desojado de un cuento.

Han pasado estos 10 años como esputos de la vida. Quedan en la decadencia del tiempo los buenos ratos que Las Ruinas nos han hecho pasar. Heavy pop, rock, indie rock, Indie pop.... Llámalo como lo quieras, pero no se te ocurra olvidarte de ellos ("Errantes").



lunes, 24 de junio de 2019

DEERHUNTER. "Cryptograms" (2007)


Si he de quedarme con un disco de la discografía de Deerhunter, sin duda es este, el que fue su segundo trabajo, "Cryptograms". Los de Atlanta navegan en odas sinuosas de psicodelia que se hace querer, oscuros y a la vez intrigantes, como la canción que da título al cd.

Bradford Cox y sus chicos, supieron hacerse un hueco con esa mezcla tan envolvente que trabajaban, donde el dream pop, el post punk y el noise, se volvían luminosos, tamizados con la particular visión de un combo que desde el inicio de su historia, se les vio cualidades suficientes para hacerse en hueco en el panorama de la música independiente.

"White ink" tira de shoegazing atmosférico, pulso a cien, vibraciones al límite, para en "Lake somerset" enturbiarnos con un post punk rítmico y trotón, cienaga de bilis y adrenalina febril. Joder, que sudores. Así que penetramos de golpe en la minimal y oriental "Providence", para en"Octet" ejecutar un poderoso kraut rock para revitalizar tus orejas.

El ambient más sinuoso y profundo llega con "Red ink", y mi favorita, viene a continuación. La penetrante y absorvente, "Spring hall convert", una mezcolanza de ansiedad shoegazing, un artefacto bello y espectral. La psicodelia revolotea en la sideral "Strange lights" y en la floydiana "Hazel St", con aristas melódicas y susurros de ácido. Parece que estamos a últimos de los 60.

Lo dicho, multitud de sensaciones que provocan y atrapan lo que destapa este "Cryptograms" y que no encuentro en sus dos últimos discos, el reciente "Why hasn't...." (2019) y su antecesor "Fading frontier" (2015). Me quedo con las turbulencias de este pedazo de lp altamente disfrutable cuando tu cuerpo pida aceleración.


viernes, 21 de junio de 2019

SEBADOH. "Act surprised" (2019)


Desde el año 2013 con "Defend yourself", no habían sacado trabajo Sebadoh. La banda de Lou Barlow, Jason Loewenstein y Bob D'Amico se ha tomado su tiempo, y los resultados no pueden ser más gratos para todo seguidor del indie rock de los 90.

Tan solo con darle el play y toparte con la vigorosa "Phantom", ya te das cuenta que siguen siendo inigualables en el trabajo de hacer canciones repletas de distorsión con aristas melódicas. Melodía que cuidan y miman en tonadas como la potente "Celebrata the void", que aunque empieza tranqui, se va acelerando poco a poco para convertirse en un fuego de artificio total.

En "Act surprised" no aparece el lofi destartalado al que nos tenían acostumbrados en sus antiguos trabajos. El disco es una amalgama de contudencia, rugosidades, alma pop, y voluntad guerrera. "Follow the breath" casi suena grunge y "Medicate" con el bajo de Barlow en pleno funcionamiento, es una divertida caricatura de pop rock bien trenzado.

"See-saw" juega en la misma liga que la anterior, medio tiempo encrescendo, fugaz, molinillo artístico para tararear y gozar arreones de intensidad. Casi parecen un calco de The Smithreens en "Vacation", para convencernos a todos de su buena salud actual con petardazos como "Stunned" o "Raging river".

En esa competición ilusoria que mantiene con su colega de Dinosaur Jr, J.Mascis, Barlow presenta sus cartas actuales que seguro en directo multiplicará la pegada. Irresistibles con vaciles pop como "Fool" se acompaña como en la canción que titula el cd, con verdaderos himnos de esos que te hacen levantar de la silla.

He leído alguna crítica donde hablaban de bajones en el disco, y de contar con demasiadas canciones. Después de 6 años bienvenidas sean fogosidades punks como "Leap year" o con esa sombra de Pearl Jam que despide "Reykjavic".

Estamos pues ante un buen disco de un músico de esos con la cualidad de crear hits envolventes sin fecha de caducidad.

miércoles, 19 de junio de 2019

SAMIAM. "Astray" (2000)



"Astray" fue el sexto album de esta banda ya desaparecida, donde como en sus anteriores trabajos, redunda en su expresion de indie punk melódico, con rabia, con pegada, lejos de obscenidades pastosas como Green Day y otros que dejaron la integridad en el paso de los años.

El sexteto se las apaña para regalarnos himnos breves de fuerza y cadencia punk, "Sunshine", convertir las palabras es un boomerang donde la arenga es la principal causa, el leitmotiv que les mueve para seducirnos con sus bravatas sónicas ("Wisconsin").

Los de California que comenzaron su andaduran en 1988, y que se despidieron en 2011 con el lp "Trips",  retozan entre gritos y melodía, como la vibrante "Super brava", o reflexiones que van de menos a más, como la radiable "Mud hill".

Samiam no descubre nada nuevo, pero lo que hacen te hace disfrutar, y al fin al cabo de eso se trata. "Mexico" es otro tema de esos con alta graduación melódica que antecede a para mi gusto, la mejor del album, la tranqui y sosegada "Curbside". No está mal dejar la distorsión en standby de vez en cuando y embarcarse en un mohín de suavidad.

Terminan este combate de indie punk con otra pincelada de aristas inflamadoras, "Why do we", otra buena concatenación de minutos de arrojo y potencia comedida. Samiam, otro combo para salvar de las ánforas del olvido.

lunes, 17 de junio de 2019

4 BONJOUR'S PARTIES. "Pigments drifts down to the brook" (2003)


Lo que hace esta banda japonesa es una delicia que gustará aquellos que se sintieron embargados por proyectos como Broadcast, Stereolab o Pram. Naif hasta en la portada, los siete compomentes de 4 Bonjour's Parties, se las apañanan desde el inicio tierno de "Magpie will peck....", para llenarnos la cabeza de burbujas que son pelotas de sueños.

Xilófonos, clarinetes, voces de no dormir, todo casa a la perfección para pasar un buen rato en este bosque repleto de árboles con frutas prodigiosas ("Satellite"). "Ruins" se eleva como un cometa con su fragilidad confeccionada con retazos de tranquilidad perenne y "Your chill long hands" bebe la bossanova a sorbitos de infancia.

"Il cortile grigio" con su piano bosteza y te toca con levedad da paso a "Ksana", donde la banda indaga en sonoridades para perderse en laberintos donde la claridad, el esfuerzo para no elevar el tono, es lo que prima desde el primer minuto de una mapa sónico que apabulla y calma.

Como "Amalthe" y su bizarria imposible o ese vals redundante en arcoiris que se llama "Nostalgic was broken to pieces". Para terminar, "Otogima horse" y "Crimson sky after the sunset", otras dos bellas aberraciones de pop libélula, orquesta en las nubes en el pais del sol que siempre parece que está naciendo. Una maravilla.



sábado, 15 de junio de 2019

THE GET UP KIDS. "Problems" (2019)


De 2011, ("There are rules") databa el último disco hasta la fecha de The Get Up Kids, una de las bandas que con más gracia y coherencia ha tenido el emopop como banderín de enganche. El grupo de Matt Pryor viene a nosotros en plena forma, y nos engatusa con canciones redondas, de esas que merecen pararse en ellas y disfrutar.

Suena la vitaminada "Satellite" y su continuación con "The problem is me" y no puedes más que disfrutar de esas dosis de emopop siempre cándido pero también envolvente. En el haber de la banda no caer en una dulcificación excesiva, siempre con la melodía como eje fundamental de su discurso, amarrados a una prolongación de tiempos de ternura siempre acompañados de buenas guitarras ("Now or never").

En "Lou Barlow" rinden pleitesía a uno de los iconos del indie de los 90 y "Fairweather friends" es otra sacudida de expresividad juvenil con aromas a melancolía, suspiros prendidos en el aire, confeti halagador de sonidos que se te pegan en el chicle del silbido.

"Common ground" es otra estrellada concentración de pop con furia de guitarras, estribillos entre nubes, sónico panorama para helarte la piel mientras los aullidos suben de nivel. Hasta los teclados que suenan en tonadas como "Waking up alone", no desentona con el tono general de un cd repleto de sugerencias.

Llegamos después a "Symphone of silence" con su colosal juego instrumental y para terminar, la mejor de todo el lote "Your ghost is gone", en plan Sunny Day Real Estate, tema que auna toda la filosofía de la banda, ternura y potencia, tristeza y espasmos siempre controlados.

"Problems", disco a disfrutar, veraniego y alegre, fácil de digerir, cobertizo para oler primavera aunque el verano ya nos quiera arder.


jueves, 13 de junio de 2019

RODAN. "Fifteen quiet years" (2013)


Con solo dos discos "Aviary" (1993) y obre todo "Rusty" (1994), la banda de Lousville lograron hacerse un hueco en la época al lado de otros paladines del mathrock como Rex, 90 Day Men, o Dianogah.

La banda liderada por Tara Jane O'Neill, no duró mucho, pero dejaron huella. "Fifteen quiet years" fue una recopilación que su sello Quaterstick Records sacó para que no nos olvidemos de ellos, y que esta compuesta por temas aparecidos en compilaciones, y en grabaciones para la BBC.

El disco es una apisonadora repleta de rock vigoroso, marmóreo ("Shinner"), junto a reflexiones de mathrock marca de la casa, repleta de condimentos rítmicos, ("Tron"), de suculentos viajes hacia tonadas estridentes y con mucho ardor ("Milk and melancholy")

Cuando suben de verdad el listón, es cuando entra en juego la melodía ("Tooth fairy" y "Exoskeleton"), construyendo una habilidosa torre de emociones que se enrabietan y se colapsan en un caos de esos que no se olvida con facilidad.

Mathrock con coordenadas de intimidación se marcan en "Sangre", rabiosa, contagio de un vals de rúbricas de pasión desaforada. Para terminar la locura, los casi once minutos de "Before the train", un estilete de instrumentos rasantes, una sinfonía de distorsión, urgencia en el volumen y una eficaz probada en articular un discurso agresivo y comedido a la vez.

Buena manera pues para volver a traer a Rodan a nuestros equipos reproductores. Mathrock de ese para gozar, donde dejan huella y alarmante tensión.



lunes, 10 de junio de 2019

VARIOS. "Dig for fire: A tribute to Pixies" (2008)


Disco de versiones de Pixies. Es una putada saber antes de ponerte el cd que ninguna de las versiones supera las originales. Con esa premisa hay que abordar este disco que salió en 2008 y que contiene unas buenas canciones/copia de la historia del quizás el mejor grupo de la historia junto con otras para olvidar.

Ahora que Pixies es una rémora que se arrastra con discos anodinos  (en septiembre tendremos otros lp para no escuchar), no está mal mirar hacia atrás para comprobar como otros combos se las ingeniaban para traducir el espíritu de los duendes.

Morning Theft casi calca la original y melancólica "Ana", bonita y con fuerza, me gusta. The Rosebuds tampoco lo hacen mal en el petardo melancólico que es "Break my body". Los fallos de guión aparecen cuando escuchamos la anodina "Down to the well" de parte de Dylan and the movies.

Menos mal que podemos nadar entre sonrisas cuando suena "Wave of mutiilation" de Joy Zipper y porque no la nerviosa "Gigantic" de Ok Go. Bedroom Walls enfanga "Stormy weather" y los escoceces Mogwai con "Gouge away" componen la mejor del lote, con ese noise rock que te rompe los tímpanos y te hace tiritar.

Habría que preguntarse la gracia que tiene "Motorway to Roswell" de Knife and Fork. Menos mal que los desquiciados They Might Be Giants nos regalan "Havalina" y Bunnies la punk "Alec Eiffel. Elk City componen lo que pudiera ser una antiversión de "Monkey gone to heaven", que se merecía un poco más. Como ese insulto de "Hey" en plan tecno de Fashion Victims que es para tirar a la basura.

Levanta el vuele el tributo con la casi igual "Here comes your man" de The Commons, para poner el broche final British Sea Power con un instrumental de "Caribou". Lo dicho, mejor todas las originales de Pixies, aunque rescatamos unas cuantas que nos quitan el mono de una banda que hace tiempo debería haber chapado su historia.


sábado, 8 de junio de 2019

RIDE. "Tarantula" (1996)


Ride, uno de los miembros del shoegazing de los 90 con discos tan indispensables como "Nowhere", y sobre todo "Going blank again" sacaron este cuarto disco dentro de una serie de disputas que llevaron a la expulsión de la banda al que para mi fue el mejor símbolo de ella, Mark Gardener. Andy Bell (que luego acabaría en Oasis) se hizo con las riendas del grupo para sacar este potente disco, que aunque este un listón más bajo que sus primeros trabajos, posee suficiente alquimia para recuperar a día de hoy,

La pegada rock de "Black nite crash", deja paso al britpop de "Sunshine/nowhere to run", para en "Dead man", envolvernos en una buena catarsis de distorsión psicodélica marca de la casa. Si, Ride molan aunque Mark no este por aquí.

Como no emocionarse con himnos del tipo "Walk on water", o con ese pedazo de teclados que en "Deep inside my pocket" navega en un maremoto de ecos del pasado. "Tarantula" no es shoegazing, su inflamación está mas cercana a postulados britpop. Basta canciones como "Mary Anne" o "Castle on the hill" para comprender los senderos que surcaban Ride en esta época.

Vuelven al rock poderoso con "Gonna be alright", para seducirnos con su psicodelia de andar por casa de "The dawn patrol". "Ride the wind" redunda en sus proclamas de hits de esos para noctámbulos intermitentes, o "Burnin'" y sus aspavientos de guitarras para recordarnos los grandes que Ride fueron a principio de los 90.

Buen cd que no obstante, está bastante alejado de la etapa productiva del grupo, y que tuvo en 2017 con "Weather diaries" su contundente continuación. Ride, joder que tiempos, es una maravilla volverlos a oír.


jueves, 6 de junio de 2019

HALF JAPANESE. "Invincible" (2019)


Desde último de los setenta Half Japanese nos ha llenado de iconoclastia. De la mano de Jad Fair, Half Japanese siempre ha sido el grupo indie de lo indie, underground con pose de art punk devastador, unas veces mirando a Television Personalities, otras a la actitud de The Fall, siempre con un lenguaje propio de esos que hacen historia.

Llevan 4 años seguidos con álbum por año, y la verdad es que espero que no paren jamás. Desde el rugido arty de "Swept away", siguiendo por esta barrabasada melódica que es "Love explosion", la salud de Half Japanese está intacta, en este trabajo rodeado de monstruos que se dejan de querer, de miedos que no se pueden superar confiados en un lofi de andar por casa ("The puppet people").

"Return of the vampire" es otro salmo de pop estrafalario que da pie a "Or ever will", post punk marciano y con recuerdos a Mark E. Smith, El disco transcurre sin sobresalto a los que seguimos la carrera de la banda. Psicosis compositiva ("No more"), junto infecciones setenteras ("All at once"), se escuchan junto a volutas de saxos alocado ("The walking dead").

Es un gozo tracks del tipo "Forever in my heart" o vaciles como "What are you gonna do?". Ahora que se nos fue Mark E. Smith, podemos darle a Jad Fair el mando de la irreverencia, de la concreción de un sonido que navega en la incomodidad y en la bendita locura ("It's here").

La que titula el cd es un salmo en plan Pere Ubu y "No Wonder" es de nuevo otra estocada de art rock con detritus de provocación. "Invencible", un disco de esos que no tiene edad, que te trae secuencias sonoras de otro tiempos, a éste época tan necesitada de saltarse el guión.


martes, 4 de junio de 2019

RIVULETS. "Debridement" (2003)


No es casualidad que Low apadrinaron a esta banda comandada por el Nathan Admundson. Desde que suena la sensual "Cutter", con su folk de terciopelo, con sus entramado de suavidad envolvente, notas que estamos viendo la misma escena que nos tiene acostumbrados Mimi y Alan.

"Debridement" fue el segundo disco en la carrera de los de Denver, y es una colección de estampas que producen escozor y tristeza ("Bridges"). Slowcore que mece rocío, paseos por una caricia, arranques de palabras de un silencio que no se fía de lo que está por venir ("Conversations with a half-empty bottle").

Como Low, saben estructurar la melancolía, tejer ordenadas secuencias de minimalismo folk mientras Nathan canta sin demasiada fuerza, arrastrando la dicción entre volutas de recogimiento ("Steamed glass").

Le basta solo el sonido de una guitarra acústica en "Shakes" para que si cerramos los ojos pensemos en Leonard Cohen. "If it is" te engancha por esa subida de tensión que por la mitad del tema te deja pensativo de llorar.

"There's nothing i can do" te sumerge con su piano en una placidez de mil susurros y "Will you be there" te deja en silencio, salud de vientos que van y vienen. Rivulets siguen en la carrera. El año pasado sacaron "In our circle", otra vuelta más de tuerca de esparcimiento interior.