domingo, 31 de mayo de 2020

AMERICAN ANALOG SET. "Set free" (2005)


Con este disco acabó la carrera de este delicioso grupo que desde mediados de los 90 nos regaló postales de indie pop ligero, suaves como una caricia de viento, racha de palabras que se mecen con un poso instrumental que se sustenta en la voz de Andrew Kenny y en su colegas que repartían pinceladas de suavidad para gozar. 

"Born on the cusp" es un ejemplo de como se apañaban para urdir esos climas cálidos, sirviéndose de una sosegada concreción de guitarras cristalinas y tenues sonidos para bogar entre mareas ("Inmaculate Heart I").

Cuando quieran se acercan a la psicodelia ("Cool kids keep"), pero lo suyo era trabajar en un campo donde el estanque refleja la vibración que produce gemas como "She's half ". La gran sorpresa del disco y por lo que serán recordados, es por incluir una versión de Codeine, "Jr", llevándola a sus coordenadas de paz de campo, de vencejos siguiendo la dicha de viento. La releche. 

"Play hurt" es un pedazo de distorsión que te atrapa y "(Theme from) everythings ends" es otra especulativa creación de sonidos que sobrecogen. 6 discos avalan su carrera, seis discos que son todos un placer, que convidan a la intima reflexión, que se posan en tus tardes de escucha por su calma necesaria. 

Oyes "Sharp briar" y la casi shoegazing "The green green grass" y no puedes más que repartir sonrisas por el buen rollo que producen. En ese domingo que se acaba, cuando fuera la tormenta hacen volcar los nidos de los gorriones. American Analog Set suena como un paseo sin fin, como un susurro que acaba siempre en nostalgia. 


jueves, 28 de mayo de 2020

BAKLAVAA. "Sleep running" (2020)


Vaya pedazo de disco se han sacado los chicos de Baltimore. En este su tercer largo, consiguen meternos en un laberinto donde el trance de su música que nace del noise y que viaja hasta los confines de un postpunk, esté  repleto de sinuosos parámetros donde prima una dulce experimentación. 

Sus dos primeros temas, "Sugar water" y sobre todo la psicodélica "A thousand dinners" son como dos mantras disparados hacia tu lado más salvaje. En "Mouthing" casi parecen una banda de shoegazing desengrasando el éter con una melodía subterránea que se convierte rápido en un himno para tararear. 

"Winter" parece rendir un sentido a esos orates entrañables llamados Butthole Surfers para en "Dsnylnd" meternos en su espiral de feedback, rabia y dureza, pero siempre con un pie pisando el freno, aunque el festín sonoro para tus oídos esta garantizado. La canción mas redonda del cd. 

El cuarteto ha conseguido con "Sleep running" superar por su amplitud de nuevas miras a lo que realizaron en sus dos anteriores trabajos. El sonido es brutal, esta repleto de momentos donde parece que la calma va a aposentar su cabeza, como la que titula el trabajo, para meternos de lleno en un cuarto repleto de pócimas para elevarte con un juego de noise de baja intensidad, repleto de flores y cohetes de colores como la magistral y bien elaborada "June". Soberbia. 

"Bleacher" y "Glowing house" son el final de una vibrante y espectacular sacudida de electricidad bien urdida, donde todos los seguidores de bandas como Unwood tenemos una excusa perfecta para seguir poniendo nuestros equipo a un volumen moderadamente brutal. 



martes, 26 de mayo de 2020

CURVE. "Cuckoo" (1993)


Sin duda uno de los álbumes banderas del shoegazing años 90. El segundo disco de la banda inglesa tras el impacto que fue su primer e interesante "Doppelganger", es una batidora de electrónica enmascarada en shoegazing, tensión brutal como la que inicia el cd, "Missing link".

"Crystal" tira más para la pista de baile, pero "Men are from mars, women are from venus" nos enseña el camino donde transitaban unos de los combos que pasaba de boca en boca cuando en esa época estabamos todos tan enterados de todas las noticias que nos llegaban de fuera. 

El Shoegazing de Curve no busca la contemplación ni la templanza, sino la evasión continua en forma de hipnóticos trances  ("All for one"), y proezas de tecnología variada como la increíble "Unreadable communication".

"Cuckoo" es un lp que hay que tener, por el que no pasa el tiempo, por su vigor y sus espejos que reflejan colores que te llevan a vuelos sin paracaidas ("Turkey crossing"). Y que decir de esos hits instantáneos, como "Superblaster" o la más sosegada "Left of Mother". 

"Sweetest pie" parece nacer de su amor por Cocteau Twins y la que titula el disco sirve como colofón total para terminar este viaje por uno de esos trabajos imprescindibles de esa época. Y es que su cantante Toni Halliday supo con su presencia y su voz hacerse un hueco junto a Pale Saints, The Boo Radleys y otros colegas de estilo y generación. Para el recuerdo. 


domingo, 24 de mayo de 2020

GRAVENHURST. ""Flashpoint seasons" (2003)


Nick Talbot, nos dejó a la edad de 37 años allá en el año 2014. Con él se fue uno de los tipos más sensibles en lo que a composiciones y delicadeza de grandes canciones. "Flashpoint season" fue su segundo disco con su Gravenhurst, su banda, su vehículo donde prender la mecha de la emoción. 

Basta las dos primeras gemas del disco, "Tunnels" y "Fog round the figurehead" para llenarnos de su delicadeza, de su pop folk armado en habitaciones donde el sol no hace daño ni niebla el silencio. O esa otra maravilla que se llama "Bluebeard", que es como una postal alegre de una primavera que se remueve para no dejar paso al verano. 

"The diver" es otro desgarro que se infla en burbujas de paz y sosiego y "East of the city" reparte a cada paso colores para supurar grandeza y luceros emancipadores de agoreras profecías. Que maravilla, que lentitud, que soberbio paraje bucólico. 

Folk es "Damage" con su guitarra acústica crece pasiones indómitas y "Damage li" es otra página en blanco para llenarla con citas a deshora, con amaneceres sin concretar. Es una pena que se fuese tan pronto Nick. Discos como "The Western lands" (2007), le tengo en ese lugar de mi discografía donde pernoctan los cds que nos ayudan con esas tristezas que no se sabe muy bien de donde vienen. 

Termina el disco con otras dos cadencias suaves, "The ice three" y "Hopechapel hill", virguerías para soportar los envites del calor, una ducha fría de ondas musicales que te mecen y te lucen. Simplemente maravilloso. 



viernes, 22 de mayo de 2020

https://m.media-amazon.com/images/I/61MVCR1cA7L._SS500_.jpg(2020)



Todo un acontecimiento para el que escribe. Llevaba esperando un disco de Envy desde que sacaron el apoteósico "Atheist's cornea" en el 2015. Ahora, cinco después, la para mi gusto mejor banda de post metal, nos regala este pedazo zambombazo para que nos quitemos la mala hostia por tanto confinamiento. 

Y es que desde que empieza a sonar "Statement of freedom" con ese abrasivo sonido al que nos tienen acostumbrados, sabes que nada ha cambiado, que siguen igual de indomables que siempre. Un grupo con 20 años a su espalda y que aun sigan sonando así es todo un puntazo. 

Tetsuya Fukagawa y sus chicos siguen haciendo algo maravilloso. Aunan el post metal y el post rock, se dejan querer con un lirismo que abrasa ("Swaying  leaves and scattering breath") o la que salio como clip cabecero del disco, la post rock "A faint new world" con sus continuas disgresiones guitarreras que se embrutecen a cada minuto del metraje de la canción. 

Nada ha cambiado en el armazón musical de Envy. Logran rompernos el corazón por todos los lados (el único pero que les pongo es "Rhythm" donde incluyen a una fémina cantando y que suena hasta comercial, y eso en Envy no es bueno) con vesanías del estilo de "Marginalized thread", puro post metal con una coz vocal de esas que parece salir de un rosaleda demacrada de tristeza. 

"HIKARI", es un pelotazo, es sensible, tierna, un montón de poemas tirados al azar por un terraplén convertido en un festival de fuego y luz. Que gozo Envy, que manera de elevarte con ellos, de exprimir a tope el salario de latidos que irradian con su fuerza demoledora ("Eternal memories and reincarnation". 

La más metalera "Fingerprint Mark" es una pasada, y la que viene después, "Dawn and gaze", es de lo mejor de su dilatada carrera. Para el fin dejan otros dos gemas de esas que andan en al alambre del post rock crudo, "Memories and the limit" y "A step in the morning glow". Vamos un colapso total. 

A disfrutar toca pues de este trabajo, que a todos lo que flipamos con Neurosis, Isis y otros transgresores del metal nos hace pasar largos momentos de una intensidad emocionante. Envy, la grandeza del post metal. 


martes, 19 de mayo de 2020

THE CURTAINS. "Calamity" (2006)


A todos aquellos que les guste Deerhoof, The Curtains les alucinará. Uno de sus miembos, Chris Cohen es la parte mas visible de este combo americano, que repite, casi calca, la magia pop de Deerhoof. Y la verdad que el experimento funciona.

Son canciones miniatura que van desde lo naif de "Go Lucky" a los arreones siempre controlados de "Green water", pasando por vacaciones en playas destartaladas, dejadas al albur de algún viento orate, o de algún recuerdo lejano ("Wysteria").

El grupo seduce con sus coordenadas de pop misterioso,  especulando con cadencias de otras época ("The Thousandth face""), o cargando las pilas con fantasmales aspavientos de niños malos, como la incomoda "World's most dangerous woman".

Cuando se ponen a hilvanar sus cuerdas, les sale un espasmo divertido ("Tornado traveler's fear"), y si son los teclados los que te elevan hasta nubes de espumas divertidas ("Old scott rd"), no puedes más que festejar este acontecimiento que pule sonrisas.

Temas de cortada duración, esbozos que reparten al azar por unos cuantos minutos tirados al lago de la gracia y la alegría ("Brunswick stew"). Y es que funciona a la maravilla estas astillas en el lucero de los días buenos ("Spinning top").

Tras 6 discos en 6 años, y siempre bajo la poderosa sombra de Deerhoof que quizás les impidió llegar más lejos, "Calamity" es una buena muestra de como ejecutar una esmerada artesanía pop.


domingo, 17 de mayo de 2020

CRAIG ARMSTRONG. "Sun on you" (2018)


Craig Armstrong, conocido sobre todo por su labor como hacedor de banda sonoras, siempre le recordaré por esa pedazo de disco que hizo en el año 2002, "As if to nothing", donde aunaba su afición por la música clásica con incursiones en la música electrónica y más actual. Fue todo un bombazo, un artefacto de esos que te llega muy adentro.

"Sun on you", fue su primer disco grabado para el sello Decca y se hace acompañar por la Scottish Ensemble. Y la verdad es que es todo una maravilla de tranquilidad y paz, donde el piano es el principal protagonista de esta epopeya de lírios y fragancias ("If you should fall" y "Restart" es una buena muestra de ello).

Escribo el articulo cuando el domingo ha pasado la hora de la comida, cuando la tranquilidad reviste cada soporte de la casa, cuando un hilillo de viento entra por la ventana quedándose enganchado en mis parpados, o en estos dedos cautivos de la escritura que ansían ser los vasos comunicantes de lo que escucho. Por eso es tan fácil rendirse a "Marelle", o cerrar los ojos cuando suena esa delicada pieza llamada "Mono".

Craig Armstrong es un mago de emociones, con su batuta penetra muy adentro de nosotros, crea mundos donde poder descansar de tanto hastío y miedo. Hay suena "Shifted" para que sintamos esta emoción que nos atrapa y nos posee. Maravillosa. "Somewhere" te encandila por su misterio y "Alti" es como recordar cuando Michael Nyman nos hacía palidecer con su alfombra de ternura.

Triste suena "For Emma" y "Half light" es otro tremendo abanico de luz interior. Así todo el disco, hasta el capitulo final llamado "Saudade". Que bonitos campos son los que se dislumbran cuanto te pones la mano como toldo en tus ojos e intentas mirar que hay más allá del horizonte. Quizás solo a primera de cambio puedas otear casa y antenas. Pero si continuas y te dejas llevar, lo mismo puedes oír el sonido del agua de un riachuelo, el piar de un ruiseñor, o ese banco de madera perdido entre la hojarasca con un libro encima de sus maderas, esperándote a ti, para hacerte el comunicador de los misterios por descubrir.

Silencio, a esta hora no me apetece el ruido. Son las tres y cuarto, y sigue sonando el viento de los violines y los motines de la templanza. Craig Amstrong. Silencio, la vida se rueda......



jueves, 14 de mayo de 2020

FLAT WORMS. "Antarctica" (2020)


Atención que aquí viene una bomba. Una bomba de esas que al percutir deja todo repleto de ansia, de cristales rotos, de deseos de dar una y otra vez el botón de play. Grabado por Steve Albini en sus famosos estudios de Chicago. el disco es una apisonadora que suena y suena en tus oídos con querencia a quemarte el cerebro.

Desde el principio con la bestial "The aughts", donde si te fijas y escuchas batería, comprendes a la primera que no puede ser otro que Albini el genio de la lámpara que se esconde tras la mampara. Que burrada. Desde que me tope con Idles no había oído nada así.

Tim Hellman de Thee oh Sees forma parte de esta banda que dignifica el punk, el post punk y la rabia sin contener ("Plaster casts"). Porque aunque el disco solo dure 30 minutos, el cuerpo que se te queda es como si hubiese durado dos horas.

Mientras suena "Market forces" en los cascos, compruebas como funciona el armazón instrumental de este trio que son como un torrente de viscerales propuestas que te hacen feliz. La que titula el lp, deja a la batería que sea la que introduzca otro hits de esos para que tu cuarentena se llene de mariposas mutantes o de Lunas de andar por casa con ganas al vicio. Vaya sonido, vaya chulería, pedazo de tensión!!!!!!

"Via" tiene un aire a Girls Against Boys y "The Mine" es otro despelote de electricidad caótica que mira en el álbum de recuerdos a los discos de The Fall. Puntazo total. Luego "Ripper one" te enciende las venas con ese sonido de guitarras como cuchillas de afeitar.

No hay tema malo en "Antarctica", no hay manera de no quedarte enganchado a este disco si lo que te va es la energía que sale disparada hacia todos los cielos posibles ("Condo colony"). La más rápida del lote, "Wet concrete", es una vacilada que corre y corre con su estribillo quedón y su contundencia años 90. Me quito el sombrero las veces que haga falta.

Porque cuando llegas a "Terms  of visitation", sólo te quedan ganas de volver a poner el disco para que no pare este feedback tan colosal. Flipando que estoy toda la semana con ellos. Una auténtica vitamina de fuerza y futuro lo que irradian desde el principio a fin. Mi banda del momento.



martes, 12 de mayo de 2020

WIPERS. Youth of America" (1981)


Quizás este disco de Wipers, haya sido mi redescubrimiento más impactante en este periodo de cuarentena que ya va para los dos meses y sumando. La banda de Portland fue uno de esos combos mencionados por todos, y cuya influencia en la música independiente es bien sabida por todos los que nos gusta el punk, y sus derivados. Los Nirvava o Sonic Youth , por citar algunos, eran fans declarados de ellos.

Este "Youth of America", fue su segundo disco, después de su despegue con "Is this real" (1980), y es su disco mas potente y con mas aristas a descubrir. Greg Sage y sus colegas se las apañaron de maravilla creando "No fair", los diez minutos de sube y baja de la que titula al disco, disgresiones desde el punk pero con un empaque instrumental que los diferenciaba de otros compañeros de generación que se quedaban sólo en la brutalidad del sonido.

Porque es en la larga canción con nombre del lp, donde cabalgan con sus instrumentos, donde perforan espacios siempre en el arcén, lejos de calles principales porque lo suyo era algo bien distinto.

Y es cuando acaba ésta y empieza uno de los hits más impactantes que he escuchado en mi vida, "Taking too long"; vaya melodía, pedazo de lírica estrangulada en una catarsis siempre contenida, con un aire a new wave pero siempre a su bola. Se me erizan las pelos siempre que la escucho.

Es "Youth of America" un trabajo valiente, vibrante, con ínfulas de clásico que todo buen amante de lo bueno tiene que tener en su discografía. "Can this be" es otra alforja repleta esta vez de un punk militante con tonos callejeros y "Pushing the extreme"  otra valiente contienda de especulación de guitarras.

Cierra el disco "When it's over", otro zarpazo de esos que es una hecatombe de ritmo y frenesí. Delicatessen donde la guitarra de Sage se sale de nuevo de madre. Lo dicho, un pedazo de disco, para pinchar y pinchar sin parar....


viernes, 8 de mayo de 2020

COUGAR. "Law" (2006)


Sólo sacaron dos disco, el que traigo por aquí, y "Patriot", (2009). Dos colecciones de postales de post rock amable y reflexivo, de esta banda norteamericana que nos dio buenas dosis de instrumentales olas de intensidad siempre contenida.

Los de Wisconsin empiezan el disco con una potente "atlatl", donde comienzan divagando para revolverse en una emocionante y crispada reunión de distorsión. Escucharles es un paseo, donde te paras y te recreas en bellezas artesanales como "strict scrutiny", donde la calma te lleva a un parpadeo.

Lo de Cougar era pura artesanía; levantar sonidos a base de una concreta y eficaz ejecución de sus instrumentos, todos a la par sonando como sonajero acariciador, suspiros y renta para los malos momentos ("pulse conditioner" y "interracial dating").

"your excellency" es otra especulación de buenos momentos, otro trago de suspiros sin ruidos posibles que puedan quitarnos esa sensación de buen rollo que producen. Simplemente deliciosos. Como "lifetime ranger" y ese abanico de paseos por jardines repletos de maracas de avispas y siseos de guitarras que mecen y te quieren.

Si aun no te ha convencido el discurso de Cougar, no podrás resistirte cuando suena "mosaicist" y esa forma que tienen de presentarse en tus oídos con abrazos de confort y suavidad colosal. Y es que fue una pena que se disolvieran tan pronto.

Nos quedan estas postales primaverales que no suben mucho la voz, (tampoco les hace falta), que desde tu cadena se esfuerzan por transmitir sosiego, parabienes y tranquilidad. Y en estos tiempos que vivimos, bienvenidos sea esta alergia calmoso, ese jarabe de paz.




miércoles, 6 de mayo de 2020

VAGO SAGRADO. "Volumen III" (2019)


Este tercer volumen de los chilenos Vago Sagrado, precede a los dos anteriores volúmenes, y como aquellos, el trío formado por Alberto Parra, Carlos Gonzáles y Nick V., nos regalan una buena dosis  de psicodelia y de krautrock visionario, poético.

No hace falta más que empezar con la impactante y paisajística "K is kool", para que empecemos a rodar por las fauces sonoras de un grupo que tiene la intensidad como su mayor motor agitador. "La pieza oscura", es tremendista, post rock crispado, con la distorsión emancipando silencios, truenos y volcanes en una laberinto que en ocasiones recuerdan a Toundra.

La psicodelia más oscura aparece en "Fire (in your head)", para en "Sundowm" tirarse más a una especie garaje eficaz repleto de colorines y agitaciones sonoras. La que más me ha impresionado de "Volumen III", es "Centinela", con ese aire amateur, con esas gotas de ladrillazos sónicos, que repican en un campanario de conmoción y caos.

Suenen como un tiro Vago Sagrado. Han ido trabajo a trabajo depurando su sonido, sacando brillo a la psicodelia desde sus parámetros de escrutadores de lugares ya conocidos pero tratados por los chilenos a su manera ("Listen & obey").

La más templada viene a continuación, "One more time with feeling", donde esta vez prefieren la expansión tranquila en una divergente oleada de repeticiones siempre amables. Acaban con la más larga, los 9 minutos de "Mekong" pura lisergia que repta y repta por tus oídos sin remisión.

Seguimos atesorando música para el retiro. Ahora que dice que toda va de puta madre, yo sigo oyendo por las noches, cuando la calma se hace mundo, el ruido de la guadaña rozando por el asfalto del barrio. Aun nos falta para oler las flores de este primavera que ha venido envasada al vacío....


domingo, 3 de mayo de 2020

DOCTOR DIVAGO. "Imperio" (2013)


No hay nada como empezar un domingo ahora que la pandemia nos ha dado un leve respiro con la escucha de este potente disco de Doctor Divago. Suena la primera canción, ese himno con distorsiones melódicamente tratadas llamado "Sola la mitad de la mitad de mi" y se crea una alegría a la par que esta primavera que ya nos esta trayendo calor que atrae el sofoco.

Y que decir ese homenaje que dedican a Gracia Imperio, una vedette que falleció en su piso con su compañero de viaje de lo que parece fue un suicidio de amor. Vibrante y tierno a la vez, Manolo Bertrán y sus chicos no nos dan respiro, y "Debilidad" se nos muestra como una parada en la fábrica de las canciones que tarareas sin darte cuenta.

Qué tarde conocí a los valencianos y como estoy disfrutando de toda su discografía tan necesaria por el trabajo que rezuma, por la garantía de calidad que nos ofrecen en cada uno de sus trabajos. "Ni una pizca de tu amor" son vitaminas de power pop para disfrutar y "Sonaba Julio Galcerá", con esos teclados que dan pie a esas narraciones a las que nos tienen acostumbrados y que siempre flipamos con ellas.

"La deriva continental" es para viajar hacia espacios exteriores de descubrimientos colosales y "92 horas", la más rabiosa del lote, y esos coros tan de otro tiempo, te deja el cuerpo como para pedir un vermut. Qué grandes.

Que bonita y acaramelada es "Una vida plena" y que líricos de vuelven en "Un argumento tan malo". Lo dicho, Doctor Divago es una medicina que siempre te cura algún mal. Volver a sus trabajos es encontrar satisfacción y buen rollo. Voy a tomarme algo que esto hay que celebrarlo....


viernes, 1 de mayo de 2020

SONIC YOUTH. "Live in Moscow (April, 1989)" (2020)

Para que la cuarentena nos sea menos dura, Sonic Youth como regalo para nuestras orejas, a puesto a disposición de todos, 12 conciertos de distintas épocas,para que no olvidemos de que material esta hecho el noise rock.

Uno de ellos fue este petardo que se grabó en Moscu en abril de 1989. donde presentaban el que para muchos es el mejor  disco de la banda, "Daydream nation". Y es que es una brutalidad y un goce volver a escuchar canciones como "White kross", con los cuarto en estado de gracia, ejecutando su danza para electrocutar calma.

Gordon y compañía nunca cejaron en su empeño de buscar formulas para desgarrarnos con sus distorsiones envueltas en papel de lija ("Candle"), o exquisiteces de esas que te hacen no parar de votar ("Kissability").

La juventud sónica siempre tuvieron el acierto de hipnotizarnos. Cada trabajo que publicaba era como una fiesta que compartíamos con los colegas como un tesoro para llenarte los días de ruido ("Silver Rocket" o "Eric trip" son una buena muestra de ello).

Cuando parecía que se daban un descanso, ("The sprawl"), era solo la antesala de lo que se te iba a caer encima cuando te topabas con vesanias como "Cross the breeze". "Teen age riot", himno de los que en los 90 cabalgamos a lomos de la intensidad eléctrica, suena aquí como un tiro y "Hyperstation" tiene un poderoso influjo demoledor con ese abanico de zigzag violento que crea.

"Live in Moscow", para quitarnos el mono del ruido. Porque Sonic Youth lo amaestraba con grandeza. Directo a tus recuerdos más preciados.