miércoles, 18 de octubre de 2017

JESU & SUN KIL MOON. "30 seconds to the decline of planet earth" (2017)


En este segunda colaboración entre el peligroso activista sonoro Justin Broadick de Jesu, y la banda de Mark Kozelek, no hay abrasivas guitarras, ni drones aleteando entre sierras eléctricas mientras Mark canturrea serpientes.

Para "30 seconds to he decline....", la propuesta varía, no así la intensidad. Aquí hay largos monólogos que se sacuden entre cirios a veces de épica ("You are me and i am you"), o largos lamentos hasta de 17 minutos que se arrastran entre una electrónica efervescente ("Wheat bread").

El disco es un perfecto vehículo para Kozelek. En "He's bad" ataca con inquina a Michael Jackson, felicitándose de su muerte, con rabia y mala leche. Asi es el carácter con más mala leche del territorio indie. Todo un angelito. "Needles disney" es minimal, lineal, con una base de fondo que sirve al poeta de la gravedad para conquistarnos con su suave pasividad.

El disco transcurre sin sobresaltos, con temas cadenciosos, que siguen el mismo patrón, llevados todos por una corriente de leves arritmias, paseando por las palabras, leyendo en el atril diatribas y rubor ("Bombs").

En "Twenty something" se acercan más al sonido de Sun Kil Moon, para en "Hello Chicago" repicar campanadas de voces atalaya, cadencias febriles, luces que nunca se apagan. Otro disco pues para disfrutar de Kozelek, de sus peroratas y sus reflexiones, esta vez con Jesu de copiloto, en un proyecto que no supera el primer disco, pero que no te deja indiferente.


lunes, 16 de octubre de 2017

NILS FRAHM. "Felt" (2011)

Tierno, acogedor, expansivo, emocionante... Esas son las palabras que se me vienen a la cabeza cuando presiono el play y empieza a sonar "Keep", el primer tema de este pianista y compositor germano, que hace de la delicadeza su baluarte.

Minimalismo para estar entre las brasas de un sueño, calcando en las hojas presentimientos que huyen por la ventana de la memoria, teclas de un piano que suenan lentas y parsimoniosas ("Less"), entre un murmullo fértil de lluvia que acarrea recuerdos.

No se muy bien eso de las etiquetas que se le han puesto de "pianista indie". Lo que nos ofrece Nils Frahm es un tratamiento sencillo y a la vez cautivador de la música de piano, acompañada por pequeños efectos que transitan siempre al albur de las notas que poco a poco toman la tristeza como campo de operaciones ("Familiar").

De sus manos salen raices que se agarran a tu corazón como las sentidas "Unter" y "Old thught", participes ámbas de un decorado otoñal, calida bienvenida al mundo de los sonetos, de pulsiones internas hacia una paz necesaria para parar el rasguño feroz de la vida cuando ésta se hace ofensa.

"Snippet", es otro de los puntos fuertes de "Felt", un bello paseo por el bosque, la rúbrica de mil latidos, que se da la mano con "Kind" y su festival de pausas lentas, de toboganes medicinales. Frahm sabe como llenarnos de vaho y de luz, de motines de flores apaciguadoras.

Para el final de esta tonada tan íntima, la más larga del disco, "More", nueve minutos que resumen de una manera eficaz el huracán de sensibilidad que destila este rutilante disco. Apasionante.


jueves, 12 de octubre de 2017

AMERICAN FOOTBALL. "American football" (1999)

Pedazo disco de debút que se marcaron los chicos comandados por Mike Kinsella. Los de Chicago desde que suena la estupenda canción de inicio, "Never meant", se marcan uno de los mejores discos de emocore de la historia.

Lo suyo es la fibra sentimental y las guitarras aspavientos, modular el sonido a través de secuencias emocionales, donde cabe un saxo ("The one with the wurlizer"), o  como en "But  the regrets are killing me", se atreven a perforar el cielo con melodías y suave distorsión.

"You know y should be leaving soon" es otro trallazo leve, otro estallido de guitarras que siempre se encuentran con la contención vocal de Kinsella para llevarnos de la mano hacia acantilados imprudentes, lógicas imprevistas, sonidos siempre arrulladores.

Y es que si Sunny Day Real Estate, Rites of Spring o The Promise Ring, eran realmente potentes, American Football tienen un punto extraño que los hacen para mi dulcemente atrayentes. "Honesty?" juega con las guitarras y con un pop cadencioso, a ras de las turbinas de corazón, y "The summer ends", también con vientos de por medio, tiene un poso de ternura que te atrapa sin remisión.

También les pongo un 8 alto cuando suenan bellezas tan indescriptibles como "Stay home" o letanías emo como "For sure". Brillante pues disco homónimo, altamente disfrutable, repleto de aristas que no cortan las palabras, que te dan sed.


martes, 10 de octubre de 2017

MOGWAI. "Every country's sun" (2017)


Que no haya nuevas noticias sobre el sonido de Mogwai, es en si una buena noticia. La muestra un botón. Desde que das al play y pinchas "Coolverine", sabes que la fuerza de la banda sigue vigente, con sus escorzos melódicos entre ralladuras de guitarras, instrumentales para un apocalipsis tierno.

Hasta cuando fabrican tonadas que van de himnos singles, como la cantada "Party in the dark" ,  aciertan plenamente con sus explosiones de feedback, en un revuelto de melodía siempre saludable y vigorosa. Los escoceses a los suyo; a escocernos un poco el alma.

Tras nueve discos en la mochila, Mogwai siguen dando pistas para que no se agote el señuelo de su velocidad programada para radiar infiernos suaves, entelequias de electricidad. Se nota cada vez que nos regalan un disco, sus trabajos confeccionando banda sonora ("Les revenants" o "Before the flood). Su música cada día es más cinemática ("Brain sweeties"). Pero esto no es excusa para que se conformen en la pasividad.

"Crossing the road material" es vitalista y repleta de guiños a lo mejor del postrock de sus anteriores trabajos y "aka 47" es una bella sinfonía de dulce caos. En "20 size" juegan con las guitarras a deambular por espacios siderales de locura para en "1000 foot face" acercarse con prudencia a una electrónica nada acomodaticia.

Luego viene "Don't believe the fife" para los que nos mola esto de los órganos polarizando guitarras, climax soberbios de decadencia y cadalso. La más bestia del lote, "Battered at a scramble", todo un lujazo de cisma y detonación.

"Old poisons" también se enroca en la catarsis guitarrera, y para finalizar, la que titula el cd, suspiros de bajón, lobos alrededor de la lumbre. Seguiré comprando discos de Mogwai mientras sigan en este laberinto de silencios y tormentas. Con algunos bajones, desde "Rock action" (2001) continuan aturdiendo con amabilidad nuestras orejas.


domingo, 8 de octubre de 2017

PILE. "You're better than this" (2015)


Quedé tan jodidamente tocado cuando escuche el ultimo disco de Pile, no hace mucho comentado por estos lares, que no me pude resistir y mi hice con su anterior disco. Este "You're better than this", sienta las bases de lo que escuchamos en su nueva producción.

Desde que suena la inicial "The world is your motel", con ese aire bruto a lo Jesus Lizard, seguida del himno para radiar infiernos, "Mr. Fish". no puedes más que echarte al monte con ellos, deslumbrarte con esos aires definitivos de luces que duelen, de rock obsesivo.

Siempre con un deje melódico extraño, ácido sulfúrico para tus entrañas ("Tin foil hait"), o lozanías lentas que poco a poco se van convirtiendo en lamentos infecciosos, en pruebas evidentes de que Pile es una de las mejores cosas que ha podido pasar a la música inquiera actual para dotar de peligro a este ecosistema de voces sacuden electricidad ("Hot breath").

Me gustan un huevo Pile porque lo suyo es armarse de valor para convertir la tranquilidad en una bomba, como la efectiva "Touched by comfort". Mi favorita es "Waking up in the morning". Una locomotora de ruido que te gusta y te sacia, un potente ejemplo de como el rock tiene aun cosas que decir.

"Yellow room", también es una parada de monstruos total, una agitada concatenación de enjambres ruidosos, de zarpazos que te dejan incomodo, de punk para el siglo XXI. Para el final la más larga, "Appendicitis". Una tonada salvaje y visceral, arrullando volcanes, elevándose entre el fango. Joder como me gusta. El sonido alto, a toda ostia, para que suenen mejor los golpes. Sin duda Pile, uno de mis descubrimientos del año que nadie se debe perder.





jueves, 5 de octubre de 2017

NADINE SHAH. "Love your dum and mad" (2013)

Menudo disco de debut que se marcó Nadine Shah. De esas voces que saben perpetuar la mejor época de Pj Harvey.Cuando ésta aun irradiaba peligro no tocar. Desde que suena la bizarra y mecánica "Aching bones", con sus chirridos en medio del vaho de su voz, el disco es una perfecta estampa de ritmos angulosos, de folk gótico que da miedo.

La cantante inglesa supo digerir de una manera eficaz los ecos de Harvey, haciéndose un hueco entre las que sintonizan el dial estilístico de la gravedad (Anna Calvi, Scout Niblett, Shannon Wright  entre otras), y consigue que escuchando temas como "To be a young man", la tensión erice los sentidos.

En "Runaway" toma protagonismo la guitarra, y "The Devil" con ecos a Patti Smith, es otro de esos temas que aguantan con formidable seriedad una contención que siempre presiento dolor y voces rotas ("Floating").

"Love yout drum and mad" pasa en un santiamén, con nanas de cristales rotos, "Floating", baladas devoradoras de malas noches, "All i want", y pianolas sangrientas de cuentos de esos que no te dejan dormir, ("Used it all").

Después vienen vals de desasosiego como la impactante "Dreary town", y para terminar otra de esas joyas dulces y venenosas que hacen que tras escuchar el disco, te queden ganas de mas, "Winter reigns", con su espeluznante tranquilidad.

Este mismo año sacó al mercado "Holiday destination". Tiempo tendremos en el futuro de meternos a fondo en su laberinto. De momento, disfrutemos de los vaivenes del arrobamiento.



martes, 3 de octubre de 2017

BARDO POND. "Under the pines" (2017)


Casi sin quererlo, la banda que lleva desde mediados de los 90 llenándonos la cabeza con rock rugoso psicodélico, con guitarras machaconas de stoner, space rock de ese indómito que se fabrica en una destartalada nave de producción masiva de LSD, ha construido con este "Under the pines", su mejor trabajo y uno de los discos más reseñables del año.

"Under the pines" esta compuesto por 6 canciones en 40 minutos, donde predomina los tiempos que te rasgan el corazón, climax casi de shoegazing-post rock, como en la catarsis que provocan cuando escuchas "Crossover", donde Isobel Sollebenger se da un atracón de emoción al límite, arrastrada en una colosal secuencia de rock de ese que te mece y destruye.

El noise está presente con pinceladas casi de drone. "Out of reach" avanza con su melodía envolvente, con la garantía de un viaje de diez minutos por un orbe de caos matizado, de intensidad que se explaya en grandes expansiones de guitarras, con Isobel arrullando nostalgia maquiavélica.

"My eyes out" es otra pasada de esas que te hipnotizan con sus feedback en coma, con su continuo y laberíntico ritmo que te atrapa y no arroja dudas. Pedazo de disco "Under the pines". "Moment to moment" parece una versión anémica de Giant Sand. Pelotazo glorioso, western de calor y sed perpetua.

La que titula el disco es un duelo a cámara lenta de guitarras que explotan sin pasarse, y "Effigy", para terminar, con el sonido de los vientos cosidos a una vacación sideral de luces infinitas, cerrando decididamente su mejor lp hasta la fecha, un monumento a la provocación de la exaltación.


domingo, 1 de octubre de 2017

THE MONOCHROME SET. "Strange boutique" (1980)


Con "Stange Boutique", en el lejano 1980, echó andar la discografía de una de las bandas más atípicas dentro del postpunk primera hornada. La música de BID y sus chicos, no se movía por el lado tenebroso, las guitarras no sonaban a cuchillas, no vivían en una noche eterna.

Tan solo escuchando "The Monochrome Set (I presume)", te das cuenta el desparpajo de la banda, con la guitarra juguetona de Lester Square, con sus letras nada presuntuosas, siempre hablando de fantasías de amor raro, de sexo loco en medio de un festín de ritmos tribales, jolgorío y luces, fiesta y hedonismo.

No es de extrañar que The Divine Comedy se fijaran en The Monochrome Set como influencia. En "The lighterside of dating",los teclados son los que llevan el mando para llegar a uno de los hits de ese disco primerizo, "Expresso", divertida, guasona, desmarcándose de los compañeros de generación, alegres y rumbosos.

"The Puerto Rican fence climber", instrumental, es una canción de playa, verano de exceso, guitarras aspavientos, sombras pintadas de colores, festival asegurado que continua con "Love goes down the drain", pildoras de pop que rasga legañas, conjuta de bailes, asamblea de felicidad. The Minochrome Set siempre fueron unos dandys barrocos que se divertían con su pop de extrañas filigranas, repicando maravillas ("The etcetera stroll").

Para el final la más post punk, "Goodbye Joe", eléctrica, desbordadora, total.. Una excelente manera de recuperar a un viejo grupo que vió la oscuridad al trasluz del ritmo de la purpurina y el frenesí.


viernes, 29 de septiembre de 2017

OLD TIME RELIJUN. "Lost light" (2004)


El sello K Records (hogar entre otros de Beat Happening y otros orfebres del lofi extremo), fue el hogar de este combo de Washington, que desde finales de los 90 hasta su disolución (las últimas noticias de la banda son en el 2010 con "Songbook Vol 1) nos llenó los oidos de no wave, noise, y en el caso de "Lost light" de un homenaje chatarrero a su manera a Jon Spencer.

Porque a eso suenan tracks como "Vampire victim", blues en coma, gritos desde una jaula, dráculas underground que supieron conquistarnos por su actitud iconoclasta. Los ocho minutos de "Cold water" son seminales, arrastrados rock en un combate de ritmos minimales, confeccionando arengas de deconstrucción, sorbos de ácido, munición para la agitación y la oscuridad.

Que buenos que eran Old Time Relijun. "This kettle contains the heart", es pura no wave, ruidosa y bestial, un enjambre de primitivismo sonoro que enlaza con "Music of the spheres", aquí más inclinados al noise. Cuesta adaptarse quizás a las primeras escuchas a ellos, pero al poco entras en un bucle hipnótico con la música reptiliana de esta infección poblada de clarinetes, guitarras rotas, espejos lúgubres ("Tigers in the temple").

"Pardes rimmonim" es otra secuencia de especulación sonorsa, distorsión lineal, catarsis de fuego y veneno. Si, es en este preciso momento, cuando empiezan a sonar las aspas de un molino de azufre en forma de canción, con la increible "Cold water, deep underwater" cuando ya estas perdido en el laberinto sónico de una banda a recuperar.

La voz de Arrington de Dionyso es el intrumentro principal de "The rising water, the blinding light", otra herejía que recuerda una vez más a Jon Spencer.  Todo un goce el escuche de Old Time Relijun. Riesgo y herrumbre, caos y desolación.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

THE FEELIES. "In between" (2017)


Seis años después de ese maravilloso "Here before", que supuso el regreso de la banda tras 20 años de ausencia, nos llegó este año este tierno y delicado artefacto que se llama "In between". Nadie como The Feelies para escocernos el alma con sus canciones que apenas levantan el suelo, que son como un murmullo acariciador, (la que titula el cd es una muestra de ello).

Glen Mercer, sigue cantando como llamando a la lluvia, entre un entramado de instrumentos melosos, garante y soberano de un reino de árboles frondosos, de melodías que incendian los silencios ("Turn back time"). Cuando suben la voz nos regalan estructuras hipnóticas de rock suave, sereno, como la soberbia "Stay the course", con la batería a pleno rendimiento, sudor y truenos que no suenan.

"Flag days" recuerda a Lou Reed y "Pass the time" es un resumen de dos minutos y medio sobre el concepto musical de The Feelies. Así son ellos. A penas hacen ruido pero nos llenan la cabeza de silbidos, de letanías íntimas, casi hipnóticas. Todo un lujo en estos tiempos escuchar majestades sonoras como The Feelies.

Su melancolía nunca suena impostada ("When to do"), y cuando quieren sonar indies lo bordan, (la frenética y guitarrera "Been replaced" es casi un himno). Si, "In between" es un gran disco, la mejor manera que tiene una banda que cuando aparició con "Crazy rhythms" a principio de los 80, sabia que lo suyo iba ser siempre vivir al margen.

Me entusiasma "Gone, gone, gone", otro pedazo de canción de esas que se te adhiere con su melodía contagiosa y su aguerrido final. Y casi en el ocaso del disco, nos topamos con lo mejor. La bella y lírica "Time will tell", y la vorágine electrica de "In between-reprise", 9 minutos de incontención, de tensión y solvencia. The Feelies, música para el inicio del otoño....


lunes, 25 de septiembre de 2017

MESHELL NDEGEOCELLO. "Pour una âme souveraine (A dedication to Nina Simone)" (2012)


El décimo disco en estudio de la cantante y bajista norteamericana (nació en Berlín pero que se crió en Washington),fue una dedicatoria al repertorio de la gran Nina Simone. El nacimiento del lp vino de un concierto que dió Meshell junto a su banda, versioneando el legado de Nina. Les gustó tanto lo que estaban haciendo, que al poco se fueron a grabar esta colección de pinceladas donde el disfrute es máximo.

Desde que se inicia el álbum con "Please don't let me misundestood", pasando por la colosal "Suzanne", todo rezuma soul, candor, blues de voces apagadas. Por aquí se dejan caer Cody Chesnutt, Sidney O'Connor o Valerie June, para apoyar la serigrafía del alma de un cancionero que por más que pase el tiempo, perduran sones, melodías, que no se apagan, que cristalizan en gospel arrulador, "Real life", o la soul vitamínica "House of the rising sun".

Luego tenemos esas baladas que te rompen el alma, como la soflama infecciosa de "Turn me on", y clásicos eternos de esos por los que no pasa el tiempo, "Feelin´god". En "Nobody's fault but mine", cuenta con la ayuda de Lizz  Wright para que el desgarro sea aun mayor.

A titulo personal, me sigo quedado con las canciones de Nina, pero "Pour une âme...", contienen un buen montón de razones para actualizar el legado de una artista insuperable. "By my husband" escarba de nuevo en la tradicción junto a Valerie June, y la emocionante "Black is the color of my true love's hair", es todo un delicado y puro rubor infinito.

Asi pues no queda otra cosa que aplaudir estos covers llenos de vida, de lugares donde tranquilizar la tristeza y revivir a la gran Nina, con estos temas tan imperecederos.


jueves, 21 de septiembre de 2017

90 DAY MEN. "Panda park" (2004)


Los conocí en el lejano 2002, cuando sacaron el apabullante "To everybody", un desbordante maremoto de sonidos acariciadores, post rock con corazón, turbulencias de un rock por hacer, dotado de una amplia gamas de tonalidades, de suspiros y contradicciones.

Para este "Panda park" la banda de Missouri, dejó de lado las guitarras y se confiaron a un maremoto de teclados, de sinfonismo bien concebido. La jugada les salió bien. "Even time ghost can't stop wagner" parece salir del espectro de un Jeff Buckley preocupado por una nación de flautas y torrentes salvíficos.

Es una pena que con este "Panda park" sellaran una carrera que comenzó en 1996. El disco se pasa volando; 35 minutos que se derriten en una vaho. "When your luch runs out" es enigmática, setentera, como los seis minutos de "Chronological disorder", donde se desatan en una ópera bufa de órganos y voces estrelladas.

Mi favorita es "Too late or too dead", donde el piano de nuevo coge carrerilla, se estremece y continua su camino por la senda de la grandilocuencia. "Silver and snow" es un homenaje rendido a Bowie. No lo pueden esconder. Y "Night birds" el epílogo, la más extraña del lote, en una pirueta de labios en desorden de besos, de extrañeza y pudor.

90 day men, uno de esos grupos que hay que recuperar, que ya se ha perdido para siempre entre andanadas de cds de bandas que algún día aportaron algo más que el saberse efímeros.


martes, 19 de septiembre de 2017

ISIS. "Live VII 02.25.10" (2017)


Menos mal que la banda se separó hace 7 años. No se como podían haber continuando su carrera llamándose como esa panda de asesinos religiosos. Hasta han tenido que especificar en la edición de este enorme directo grabado en su gira por Australia en 2010, que son una banda. Así estamos en este puto mundo de locura y insensatez.

Isis junto a Envy son mis dos bandas favoritas de post metal. Nadie como ellos para ir un paso más, deglutinar esencias venenosas, ponzoña de guitarras que se enredan en melodia y dolor. Isis, comandados por Aaron Harris y Aaron Turner, en sus cinco trabajo en estudio mostraron sus cartas, su pegado devoradora.

Y que mejor que este disco para ver como se las gastaban. Desde que suena "Heart of the dead", te ves contaminado por esa fuerza volcánica, por esos paisajes sonoros que te atrapan, arpegios de guitarras que nadan entre el apocalipsis y la fatal emotividad. "Hand of the host" es otro zarpazo de incomodidad, otro lunar negro que da paso a "Holy tears", donde la garganta de Turner se quiebra y resplandece, se hace cielo y luego tormenta, mientras aparece la melodía como sensación de mal sueño.

De ellos me gustaban su actitud para elaborar lugares atmosféricos donde la calma se agita con interludios de espasmos y conmoción. "20 minutes/40 years" una de las mejores canciones de su carrera, aparece aquí descarnada, reptante, con su tristeza voraz, con sus adjetivos de furia.

Así eran Isis. Una máquina perfectamente engrasada de luces y distorsión, enjambre progresivo de música para espantar calmas ("Ghost key"). En "Wills dissolve", el público australiano se viene arriba. Aquí casi parecen hermanarse con los reyes del drone Earth.

Para la parte final, las más agresivas, "Threshold of transformation", "Carry", y los 15 minutos apabullantes de "Celestial (The tower)", todo un bálsamo contra el adormecimiento del espíritu. Un verdadera joya pues este live que contiene todo los ases a su favor para los que aun no les conocen muchos no puedan desprenderse de ellos, y para los que les seguimos a pies puntillas, continuar gozando con las campanas del argamedón.


domingo, 17 de septiembre de 2017

AGF & VLADISLAV DELAY. "Explode" (2005)


Tras Vladislav Delay, se encuentra el músico finlandés Sasu Ripatti. Tras AGF, la vocalista e irreverente germana Anyte Greie. En 2005, ambos músicos juntaros fuerzas, se unieron para construir este interesante "Explode", un tratamiento sonoro de electrónica ambiental, una buena tacada de ritmos rotos, de secuencias programadas para silencios frustrados.

"Do protest" y "Explode baby" son el inicio de la catarsis tecnologica. Luego vienen maravillas de esas que no sabes muy bien en que estilo meter, como la extraña "All lies on us". El disco es un buen resumen de la actividad profesional de ambos músicos, mentes inquietas que les gusta asaltar los cielos con cumbres siderales de barroquismo y oscuridad ("A distant view").

"Explode" se sacude con fuertes explosiones de minimales ritmos ("Causing a Taifun"), y otros experimentos curiosos que rozan el drums and bass como la potente "Restrict", y otras inclinaciones hacia el viaje continuo a los rincones oscuros del alma, ("Break doors").

Luego vienen voluntades adictivas de melodías radiantes, "Useless" o pedazos de rutina electrónica que engancha por su placidez, por su comodidad por vagar por estratos ambientales de conciencia extrema, "Slow living".

Un buen disco de esos que te hacen acercarte a la electrónica más heterodoxa, la que navega en coordenadas de pasión por la aventura y el no confort.


jueves, 14 de septiembre de 2017

MCLUSKY. "Mclusky do Dallas" (2002)


Pedazo de segundo disco que se sacaron de la manga estos gamberros de Cardiff, estos tres bestias que nos hicieron vibrar como locos con sus guitarras sierras, con su sonido brutal. Steve Albini (como no) es el que está detrás de la mampara, el que vigila que los motores sangren ácido sulfúrico.

"Lightsabre cooksucking blues" y "No new wave no fun" son los dos primeros escupitajos de post hardcore, salvaje, insalubre. Luego vienen joyas que parecen himnos para los que caímos rendidos en los 90 con los Pixies y cia. "Collagen rock" sería mi canción de cabecera si hubiera nacido un poco más tarde. Melodía y chulería, patada en los huevos y mucho arte.

El trío se desmelena en tracks como "What  we've learned" o abrasiones de esas que dejan huella en tus oídos, "Day of the deadringers", otro torbellino de épica y de electricidad que sube y baja,que te provoca y seduce.

Bestias en "Dethink to survive", tranquilos y suculentos en "Fuck this band", o repleto de formas anguladas, de bajo destructor, en una de las mejores canciones del disco, la soberbia "To hell with good intentions". El bajo también es el que inicia la noise "Clique application form", puro Jesus Lizard, para en "The world loves us and is our bitch", refrescarnos la cara para que caer rendidos en la estremecedora "Alan is a cowboy killer", de esos temas que necesitas poner a toda ostia.

"Gareth brown says" parece una sucia broma y "Chases" juega a single. El fin, "Whoyouknow", casi grunge. El guitarra y el batera formaron cuando se disolvieron Future of the Left. Segunda vida al sonido de McLusky, con cinco discos para no perderlos de vista (sobre todo su último largo, "The peace and truth..." (2016).


martes, 12 de septiembre de 2017

DO MAKE SAY THINK. "Stubborn persistent illusions" (2017)


Los canadienses Do Make Say Think, colegas de correrías de Godspeed your black emperor!, han vuelto tras ocho año de parón. A su favor está que el género del post rock no sea ya pasto de los que se quedan con lo mejor que pasó al estilo, en los 90 en toda su extensión.

Ya estamos un poco agotados de esos paisajes instrumentales, de esas sacudidas que van y vienen y que al no concretizar la emoción, se van quedando en una mezcla de quiero y no puedo. No es el caso de Do Make Say Think, que apenas ha cambiado desde sus inicios.

Lo suyo es trotar por la electricidad, ("War on torpor"), o dejarse llevar por los diez minutos de "Horripilation" en una ensalada de épica bien llevada. "A murder of thouhgts" es lírica y tranquila, y "And  boundless", de lo mejor del lote, parecen unos Tortoise enfurecidos con unos teclados esquizofrénicos construyendo un guiño de kraut.

Temas las mayoría largos porque así funciona mejor esto del post rock desarrollista, pasión por tocar y volar, creando nubes o llamando a la instrospección ("Her eyes on the horizon"). Me gustan porque no me sorprenden, porque entran en casa y se quedan un rato para marcharse por la rendija ínfima que produce la ventana al abrirse para dejar pasar el viento ("As far as the eye can see").

"Shlomo's son" y la medio sinfónica "Return, return again", son el punto y final de una banda de esas que no nos enseña nada nuevo, pero que jamás defrauda. Post rock en el 2017. Hay queda eso. Y encima no destilan tedio.


domingo, 10 de septiembre de 2017

UNKLE. "Psyence fiction" (1998)


Sin duda el primer disco de Unkle fue el mejor de su carrera. La  banda formada por James Lavelle y Tim Goldworthy, acompañados por Dj Shadow, dieron una vuelta de tuerca a la música electrónica, llenándola de aportes lumínicos de varios estilos para gozar de este enjambre sónico, que desde que empieza la maravillosa "Guns blazing", en plan hip hop, hace que no puedas parar de moverte.

En "Bloodstain" es Alice Temple la que se arranca en un sensual de trip hop acariciador para que en "Unreal", viajemos por espacios siderales de memoria antigua. Uno de los puntos fuertes del disco es "Lonely soul", con Richard Ashcroft aportando su granito de arena en una efervescente y radiante concatenación de electrónica y base pop.

La caña viene con la roquera "Nursery rhyme/breather", con Badly Drawn Boy, llevando la batuta, el mando de unos minutos vibrantes y eléctricos. En "Celestial annihilation" aparecen densos y oscuros para en "The knock (drums of death pt. 2)", con Mike D. de Beastie Boys, llenarnos la cabeza de nuevo de ritmos imposibles.

Otra de las piezas que perdura a través del paso de los años es "Rabbit in your headlights" con Thom Yorke en una canción que bien pudiera aparecer en cualquier trabajo de Radiohead. Para terminar, otro petardazo, "Be there", con Ian Brown. Otra excusa para recuperar este disco del baúl del señor del polvo. Disfrute para un domingo que empieza a apagarse.


viernes, 8 de septiembre de 2017

MANYFINGERS. "The spectacular nowhere" (2015)


Su anterior trabajo, "Our worn shadow", data del 2006. Mucho tiempo de espera que tuvimos que esperar para que Chris Cole, volviera a mezclar la electrónica, la música clásica ("Ode to Louis Thomas Hardin), y el pop menos convencional, saliendo siempre a flote de su mixtura.

Colega de correrías del ex-Third Eye Foundation, Matt Elliot, Cole vuelve a dar en el clavo, con temas donde la tensión siempre va en aumento, acercándose al post rock, ("The dump pickers of rainham"), o acicalándonos con suaves melodías para soñar ordalías ("Erasev").

En "No real men", juega a la especulación instrumental, para en "70", con David Callahan a la voz, confeccionar un entramado donde el piano es minimal y los ruidos van y vienen en una espiral avasalladora.

"Alone in my bones", suena tierna a cuentagotas de cariño, y "Go fuck your mediocrity" tira por el drum and bass. Luego vienen himnos que parecen un vals como la potente "It's all become hysterical", o la envolvente "From madam Hilda Soarez".

En "Le problème de charbon" casi se mimetiza con el Philip Glass, para en "Triplets" acercarse sin pundonor a una especie de música folkclórica por inventar. Todo un puntazo este disco que hará las delicias de los que disfruten con el riesgo.



martes, 5 de septiembre de 2017

SLEAFORD MODS. "English tapas" (2017)


Quizás después de haberlos descubierto con ese brutal, "Divide and exit"(2014), este "English tapas", puede sonar continuista. Pero esto es lo que hay. Estos dos broncas no quieren cambiar, lo suyo es el punk oratorio, la mala ostia, la mala baba, la brutalidad y la aridez.

Y lo consiguen de nuevo. El título se lo encontró Andrew Fearn pintado en un pub ingles. Tapas inglesas, huevo, pepinillo, y papas fritas. Todo un manjar. El disco desde que se inicia con "Army nights" y "Just like we do" es un continuo puñetazo contra el brexit, la puta crisis, y todo lo que aqueja a las partes más débiles de la sociedad.

Las armas son las mismas, el duo esta perfectamente sincronizado en su argamedon particular ("Moptop"), confeccionando como en "Messy anywhere" ostiones de punk del siglo XXI sin una puta guitarra. Teclados, voz, actitud, proclamas y priva, mucha priva.

"Time sands" es espectral, y "Snout"  es hiphop violento, dinamitero. Adrenalina y furia, bombas en las palabras y gestos ariscos. Lo necesario para enfrentarse para este presente tan bastardo. "Carlon touts" es una mezcla entre Fall y Lydon. Una vesanía que no deja a nadie en silencio, que te pide agitación y lucha.

"Dull" es brutal, para verlos en directo y irte a comprar un bidón de gasolina para empezar tu particular revolución. Me encanta como en "B.H.S." aunan los sonidos electrónicos con su arisco plan para vomitar contra todo lo que no les gusta. Para terminar, "I feel so wrong", más navajas en el aire, más voces de luchas. Sleaford Mods, punks y guerrilleros. La voz de lo que pasa en la calle y en los barrios, lo que ha muchos jode escuchar.


domingo, 3 de septiembre de 2017

DAVID LYNCH AND JOHN NEFF. "Bluebob" (2001)


Estoy seguro que si el grandioso Lynch se hubiera dedicado en exclusiva a la música en vez de al cine, también había triunfado. Y es que donde el arte corre libre sin ninguna presa que condene el afluente de la creatividad, todo es posible.

En 2001, se junto junto al ingeniero de sonido John  Neff, para parir este álbum que es un torrente de versatilidad, de estilos que se juntan para procrear otros. Desde la apabullante "911" hasta la semindustrial "Rollin' down (to my house) todo es pura catarsis, oscuridad clara.

Se ha definido este disco como blues industrial. Y el nombre le va al pelo. "Thank you judge" juega al escondite y "I cannot  do that" te desarma con su carga industrial, como los Ministry de chatos en un bar perdido en cualquier desierto que desees.

Blues comatoso es "Blue horse" y "Bad night" son guitarras que se dejan llevar con la armónica en un bucle bestial de notas salvajes del Missisipi. Todo una pasada. Luego viene la tenebrosa "Mountains falling" que podía usarla David en cualquier film que le plazca.

"Go get some" es ambiental y demente, y "Pink western range" tira del nuevo de aires industriales para sofocarnos con sus proclamas de calor y sedición. "Marilyn Monroe" pone la tilde en la concatenación de ruidos con voces modificadas para en "City of dreams", el ocaso del lp, volver de nuevo a esos aires de ciudad desvalida, de industrias de humo lacerante, de noches que traen otras noches.

Potente disco a recuperar del gran maestro de las obsesiones modernas, música para sedarte o para aplaudir delirios.


jueves, 31 de agosto de 2017

MAGAZINE. "No thyself" (2011)


Cualquiera que busque a Magazine en el spotify y haga un random de sus temas y escuche canciones de este disco, dirá que se encuentra en los mismos años en los que caímos deslumbrados de la banda de Howard Devoto y compañía, (finales de los setenta y principios de los 80).

Parece que desde que suena la inicial "Do the meaning",  el tiempo se paró en los 80, y que 2011, cuando el grupo sacó este interesante "No thyself", es un guiño malévolo del ayer.  De la banda original ya solo quedan Devoto y Dave Formula. Barry Adamson sigue con sus bandas sonoras imaginarias, y Magazine sigue con sus post punk extraño, intelectual, cargado de motivos para fijarse en ellos.

30 años después aparecen como fantasmas sin sabanas ni oscuridad, para ofrecernos gemas del calibre de "Other thematic material", o excentricidades como "The worst of progress..."  donde el piano lleva en un principio la voz cantante, para al poco ahogarnos en la diatriba de Devoto y su guitarra de arpegios locos.

"Physics" es todo un ramalazo para la búsqueda interior de pócimas salvíficas y "Happening in english" una de las mas furiosas del disco, es puro años 80, con sus teclados y los constantes y continuos cambios rítmicos de guitarra.

Post punk evolucionado hasta cielos donde la matemática se junta con la expresión poética es "Holy datage", de lo mejor del lote. Como la impactante "Final analysis waltz", ordalía de guitarra estrangulada mientras Devoto aparece como vampiro libre de las ataduras de la edad. ¿Los años? Me río...

Para terminar, "The Burden of a song", con un inicio que recuerda a "The light pours out me", todo nostalgia actualizada, música para que los nuevos niñatos del indie aprendan de lo que pueda dar de sí un grupo con talento y arte.


lunes, 28 de agosto de 2017

PILE. "A hairshirt of purpose (2017)


Sin duda uno de los discos del año. Con todas la de la ley, la banda de Boston en este su sexto disco avanzan un poco más la senda y los ecos del también imprescindible, "You're better than this", con sus canciones imposibles, con su post-hardcore repleto de esquinas, con sus melodías imposible.

Y eso que la cosa empieza tranqui con la envolvente "Worms". Al hilo de ésta, "Hissing for peace", esquinada, radiante, antologica. Lo que hace a este disco que sea algo muy grande es como elaboran las canciones, como las trabajan.

"Rope's lenght" es una simbiosis instrumental al principio, una atmosférica exploración que al poco se convierte en un himno indie, en un tratado de como un grupo de ahora pueda galvanizar tus oídos con expresiones venidas de los 90. El tema es un trallazo emocional, un cañonazo que no te lo puedes quitar de la cabeza. Si, me parece que de momento (y vamos a empezar septiembre), Pile es mi grupo del año.

Lo tienen todo para explosionar, para hacer de ellos un banderín de enganche para creer en que aun nos podemos romper en pedazos cuando compramos y oímos un disco. Rick Maguire, guitarrista y cantante ha compuesto un cd de esos que se hablarán de él cuando pase muchos años (por lo menos eso esperamos).

Un minuto y medio les basta para que nos relajemos con la baladita criminal "No bone", una caramelo envenenado, para en "Milshake", continuen su batallar por los himnos que sabes que traen detrás peligro y ardor.

"Leaning on a wheel" es otra charcutería de rock que poco a poco va levantando la voz en una especie de emopunk, rutilante, marcial, solemne, un volván. "Texas" es un reflejo roto de Shellac, y "Hairshirt" es un baile siniestro de guitarras cuchillas. Ostias que sonido.

En "I don't want to do this anymore" suena el piano y baján los disparos, para en "Dogs" fulminarte con sus esporas traviesas,  con su escozor a mansalva. En "Making eyes" te revientan a base de un martillo de delicadeza, para en "Slippery", la mejor del disco, hacer que tus vecinos golpeen las paredes para que bajes la música que ya te ha poseído. Otro hit de esos de tensión sin contener, de
rabia y crudeza. Para terminar ,"Fingers", la más veloz.

Lo digo ahora, lo vuelvo a repetir. Que venga algún grupo de ahora si quiera acercarse al argumentario musical de Pile. Esto es pura dinamita que aunque se moje, siempre estalla.


sábado, 26 de agosto de 2017

RIDE. "Weather diaries" (2017)


21 años han pasado ya desde que la banda se despidió con ese formidable "Tarántula" (1996). 21 años que han pasado como segando incertidumbres, para volver con fuerzas renovadas, y la verdad es que la espera ha merecido la pena.

"Weather diaries" es un buen disco. Un cd repleto de canciones para recuperar todo el legado del grupo de Mark Gardener y sus chicos iconos del shoegazing y del britpop. "Lannoy point" es el inicio de este viaje hacia el presente con las coordenadas del ayer. Si, se nota desde el principio la intrusión de los teclados, acompañantes en esta sideral travesía repleta de emociones.

En "Charm assault" el grupo le da una ostia gorda al sistema, y dice que no, que no cuenten con ellos para el Brexit y toda esa mandanga que forman los de siempre para hacernos a la mayoría cada vez más pobres. "All i want" casi parece disco, pero el bajo y el enjuague vocal de la banda cercana a la psicodelia no hace aplaudir este afortunado regreso.

"Home is a feeling" es shoegazing moderado y sentimental y la que titula el cd, es un continuo frenesí de subida y bajada que pone otro punto importante en la nueva venida de un grupo que nunca se tuvo que haber ido. "Lateral Alicie" suena bestia, distorsión a raudales, motores en pleno funcionamiento, como en la perfecta y apaciguadora "Cali", donde volvemos a encontrarnos a la banda que nos engatusó en sus inicios.

Casi acabando el disco, dos joyas para degustación en soledad y con abrecartas de corazón, "Impermanence" y "White sands". Ride, de nuevo nuestros viejos fantasmas del ayer, de nuevos nuestros grupos, los discos rayados del ayer que vuelven hoy a ponerse en la primera línea de la salida. Ride, garantía total.


miércoles, 23 de agosto de 2017

ALAIN BASHUNG. "Fantaise militaire" (1998)


Considerado por muchos como uno de los mejores discos de música francesa que se hayan editado jamás, "Fantaise militaire" es la obra cumbre de este chanteur que supo aunar a la perfección la chanson con el rock, con una voz de esas que no puedes perder de vista, con unos textos y una elocuencia instrumental que rápido te atrapa.

Desde que suena "Malaxe" te ves imbuido en un sugerente y especial climax que con "La nuit  je mens" llega a convertirse en un hit para los corazones compungidos, para las almas al borde del paroxismo. Cuando aun Dominique A estaba por venir, Alan Bashung nos recordaba desde su iconoclastia que se debe y puede vivir al margen, decorando postales musicales con rubores infinitos.

El rock potente llega con la que titula el cd, todo un compacto y vigoroso armazón de rock al que ayuda la presencia de Adrian Utley de Portishead y músicos de Les Valentins. "2043" juega a experimental, "Mes prisons" es una galvánica y eléctrica máquina de rock con arpegios arabes, con luces que se apagan y encienden al son del latir de la niebla.

"Ode à la vie" es maravillosa de principio a fin, con esa batería marcando el ritmo de la canción, con Bashung más suelto que nunca, radiando en directo su lacerante verso, sus palabras cargadas de detonación. "Dehors" es pura chanson y en "Samuel Hall" Bashung da la bienvenida a la tecnología para seguir repartiendo mandobles de puro arte.

Salvando las distancias podemos hablar de Bashung como una especie de Bowie galo, un heterodoxo que hasta el fin de su vida (falleció en 2009) se dedicó a sobornarnos con espejos de buena música.

"Aucun express" y "Au pavillon des lauriers" son también dos grandes canciones para sumar al debe de este maravilloso álbum. Para acabar, lo mejor, con la circunstancial "Sommes-nous" y la tierna "Angora". Lástima que se nos fuese demasiado pronto este gran artista. Quedan sus discos (más de uno irán apareciendo por aquí).

Si hubiera venido de la pérfida Albion seguro que hubiera tenido más éxito sus estrofas. Nos conformamos los buscadores de sentimientos puros de seguir la senda de artistas como Bashung, garantía segura para la demolición de la apatía.



lunes, 21 de agosto de 2017

INTERPOL. "El pintor" (2014)


Tiene gracia que el título del disco de una de las bandas que más nos emocionó con unos principios prometedores, sea sacado del mismo nombre del mismo grupo. A saber lo que han querido decir con este juego malabar.

"El pintor" no es un mal disco. Pero es para olvidar si pensamos en sus dos primeros trabajos. Empiezan con solvencia con la contundente "All the rage back home". Parece que quieren recuperar el tiempo perdido. Paul Banks y sus chicos ya no son lo que eran pero siguen haciendo buenas canciones. Lástima que no predominen éstas en sus últimos largos.

Los chicos de negros, los que disfruten en negro, parece que el paso de tiempo no les ha sentado bien. He de reconocer que "Turn on the bright light" (2002)  fue uno de mis discos favoritos del comienzo del dosmil. El post punk volvía revitalizado con un combo que se sabía de memoria los metros de cuerda con los que se ahorcó Ian Curtis.

Por eso es una lástima que se pierdan en "My desire", que suban la intensidad de sus guitarras en la potente e hipnótica "Anywhere", para caer en el tedio en "Same town, new story". "My  blue supreme" suena a cansancio y "Everything is wrong" sube un poco el listón, se ayuda con la épica que tanto nos engatusó en su época.

No, "El pintor" en conjunto no es un mal disco, quizás de sus ultimos trabajos el que más se han esmerado. Pero queda tan lejos de sus inicios.... Me gusta la densidad de "Breaker 1" y la solvencia instrumental de "Ancient ways". Luego se vuelven a perder en "Tidel wave",  para terminar el cd con la intrusiva "Twice as hard".

Interpol. Pedazo de banda que poco a poco se ha ido disgregando con el batir de alas de los años, del tiempo que no cesa. Escuchemos sus temas, evoquemos su ayer, añoremos el post punk, pintemos negras postales de aturdimiento...

.

sábado, 19 de agosto de 2017

CIGARETTES AFTER SEX. "Cigarettes after sex" (2017)


Tras un necesario descanso por tierras galas y norteñas, volvemos con las pilas cargadas con nuevos y recientes discos a descubrir, con recuperaciones de no hace mucho, con la voluntad intacta de seguir descubriendo experiencias sonoras que puedan militar en la insurrección.

Y Discos Pensados se para en el pub colosal de este grupo casi de culto norteamericano, que por fin edita su disco largo. Hasta la fecha habíamos disfrutados en cuenta gotas con su arte de lo lento, con su slowpop ambiental, sugestivo.

Ahora se han cargado las mochilas de libros de emoción y nos regalan canciones como sueños colapsados. "K." es un rumor que no cesa, dream pop apaciguador, a la sombra de Mazzy Star y Beach House, canciones para el aturdimiento. Como "Each time you fall in love" y sus minutos acariciadores.

La banda mantiene el pulso de sus primeras canciones, y nos mece con cordura con tracks como "Sunsetz" o "Apocalypse". Los temas son tentáculos de ternura sugerente, lemas para volverte un soledoso con aires de grandeza, susurros que no se acaban, leyendas por escribir ("Sweet").

Todo en Cigarettes After Sex podía caber en cualquier película dañina de David Lynch. El trio comandado por Greg González se ha aupado sobre el muro de piedra y ha vislumbrado el mismo campo donde Red House Painters o American Music Club hacen agricultura del corazón, y han saltado para ayudarles con los mismos útiles de labranza: ternura, emoción, suspiros, arreglos de la intimidad ("Opera house").

"Truly" es un bombazo de intimidad y calor silencioso, una ola de rugidos de amnesiaa interior, colapso y sacudidas del alma. Para terminar, "John Wayne" y "Young & Dumb", otras dos gemas para gobernar los cielos interiores. Pues eso, Cigarrettes After Sex, después de una buena tunda  de viajes, la mejor manera de retornar.


martes, 1 de agosto de 2017

NUDOZURDO. "Voyeur amateur" (2017)


"Voyeur amateur", de Nudozurdo, va a ser uno de las últimas críticas (sino la última) antes del parón veraniego que Discos Pensados se va coger. Unas semanas de asueto, de mar, de lejanía, de ciudad del norte, paréntesis de trabajo y de lo cotidiano, respirar fuerte y coger fuerza para septiembre medianero.

La verdad es que es escogido un buen disco para este parón. Nudozurdo siempre me han gustado (sobre todo sus primerizos trabajos), y este "Voyeur amateur", mezcla del ayer con lo nuevo, desde que suena la impactante "Bondage belcanto",  no me lo puedo quitar de la cabeza.

Leo Mateos, con su quejumbrosa voz, continua en este quinto álbum de la banda, pilotando este kamikaze vértigo hacia praderas siderales, donde tiene cabida todo lo que te puedes imaginar.       Hits ( "Beso co-rector"), y su trotón rítmo envolvente, krautrock de alto desarrollo sentimental como la que titula el cd, o  lírica con olor a derrota íntima ("Estás tan perdida").

Cuando se inclinan al post punk, "Jaula de oro", suenan verdaderamente excitantes, compinchados con la energía, con un lava volcánico que tiene su continuación en "Bronca zafiro". Una de mis favoritas, "Ürsula hay nieve en casa" es un zarpazo de esos que te llega muy adentro, profunda en sus misterio, expansiva y total.

"Genocida bilingue" es visceral, chula, total, y los nueve minutos de "La ruta de los Balcanes" pone los puntos sobre las ies sobre el drama de los refugiados. Nudozurdo no deja nada atrás. Lo solucionan con su independencia a voz grito en el aire, con su salvoconducto de estrías y delicadeza. Seguro uno de los mejores discos nacionales del año. Para la mochila de las vacaciones, hasta una vuelta cercana, cuando los dedos pidan de nuevo andar entre teclas y sobrecargas musicales......


jueves, 27 de julio de 2017

KATE BUSH. "Director`s cut" (2011)


Le salió bien a la cantante inglesa la jugada de revisar dos discos antiguos suyos, "The sensual world" (1989) y "The red shoes" (1993). En "Director's cut" a parte de composiciones nuevas, introdujo antiguas canciones, las cuales la sacó su jugo, su energía vital, para celebración de los que la seguimos.

La que inicia el disco, "Flower  of the mountain", es una revisión acertada donde la sensualidad de Bush casa con ciertos componentes étnicos. También en "Song of Solomon" nos seduce con su voz tierna, tensando arcos, almacenando cordura.

Kate Bush suena a años 80 por todos los costados.  A unos años 80 donde la parte comercial del experimento cuadraba con la contundencia de una propuesta que la hacía alejarse de los hits para todo el mundo. Me gusta la guitarra de "Lily", el devaneo vocal de "Deeper understanding", la vuelta al pasado con el tema que titulo su lp, "The red shoes".

Intima y ambiental se muestra en "This woman 's work", como en la balada "Moments of pleasure", donde suena más negra que nunca, con el piano pintándola cara, ofreciendo un salmo de club de corazones tocados.

Para el final del disco encontramos "Rubberband girl", blues movidito, álgido momento de dicha y de buen feeling. Kate Bush, años 80, una voz colosal que no defrauda. Un motivo para desempolvar tus arsenales del ayer.


lunes, 24 de julio de 2017

LOS PUNSETES. "¡Viva! " (2017)


No hay nada como empezar el disco con la canción que titula su nuevo trabajo. Un himno de esos para canturrear sin parar, "viva el presidente, viva el gobierno, gracias a vosotros van a ser eternos", de esas estrofas que deberían escribirse en las pizarras de los colegios, en los muros de las prisiones efímeras o permanentes que constantemente nos acechan, nos limitan, nos ponen cepos en la libertad.

Una puta canción del verano. Los Punsetes al rojo vivo, mi mano alzando como señal de protesta el volumen hacia reinos ignotos. La voz de Ariadna,  y su permanente inmovilidad en directo, el grupo que la acompaña ejerciendo de magos del punk pop, de la irreverencia, sacudiéndose hechizos, ladrando a los cielos que se inflaman ("Alphaville").

Si ya habían demostrado con creces su valía con sus poderosos y vibrantes discos anteriores (sobre todo con "Una montaña es una montaña"), ahora nos arrojan a la cara una colección de canciones a la cual más vibrante donde a veces superan a Los Planetas de primera época con ese rasgueo de guitarras que en "Tu puto grupo", forma una épica inigualable, una sensación de estar escuchando lo mejor que han hecho hasta la fecha. Y el listón lo habían dejado bien alto.

"Mabuse" es contundente y machacona, jauría de punk con melodías efectivas, radioactiva. "Miedo" es catarsis, espeología eléctrica, subversión, gamberrismo y movidos feedbacks. Luego viene la planetaria "Presagios de partida", y el rugido guitarrero de "La pereza que me da", pura sacudida nerviosa, cataclismo solemne.

"Camino" y "Manual",  ponen la alfombra a la mejor del disco. Los siete minutos de "La estrella de la muerte" es pura energía desbocada, es un slogans que no para de sonar, un desarrollo instrumental poderoso acompañado con unas letras que son estrías. Calidez, lírica, estruendo y mucha rabia. Sí, este "¡Viva!" es para gritar a los cuatro vientos vítores, alucinación colectiva, Los Punsetes molan. Como cuando conocimos de golpe a Los Planetas....



viernes, 21 de julio de 2017

SURFIN BICHOS. "El mundo por los pies 1988-1994" (2017)


25 años ya hace de la aparición de "Hermanos carnales". 25, se dice pronto. Tengo recuerdos de esa época, de la pequeña tienda de discos de mi barrio ya desaparecida donde me compré el vinilo. Vinilo que no paraba de escuchar en casa, encerrado en la habitación, cobijado en mis veinti pocos años, en unos años donde salí del cascarón, donde hice de los amigos, la calle y la música, el eje donde mi carácter volcánico podía desenvolverse con claridad. Los 90. Los años dorados de los que ahora nos acercamos a los 50.

Fernando Alfaro y sus bichos han elegido la fecha perfecta para este regalo. Toda la obra del grupo más un dvd con un concierto de presentación de "Hermanos carnales" junto a un interesante documental donde se cuenta la historia de la banda. Vamos, que ya son un grupo de leyenda. Quién les iba a decir a los de Albacete cuando sacaron su primera maqueta (que por supuesto también anda por aquí) "Primera cebolla sónica", el alcance y la importancia que sus canciones iban a tener.

Surfin Bichos un retazo de historia de la música interesante e independiente de este pais. Con su primer largo "La luz en tus entrañas", ya dieron el pepinazo. "El rey del pegamento", "Un perro feliz",  o "Arañame con cariño", formaron al instante la banda sonora de viajes, grabaciones de campo en cintas que se rompian de tanto uso, tráfico de melodías que nos ponía ciegos de ardor, jóvenes y valientes que eramos, abolladados, como ellos. Alfaro y su toque mágico para hacer grandes canciones en compañia de unos músicos que hicieron algo que por aquel entonces aquí era impensable. Duros, guitarreros, cizañeros, también ángeles benditos con las alas quemadas de tanto arder sueños.

Esta caja-libro-disco es Pandora abierta de par en par, para gozar, para volver atras,para germinar pezuñas de no olvido. Yo me los pongo uno detras de otro. Asi se ve más de cerca su evolución. "Fotógrafo en el cielo", (1991),  Joaquín Pascual, Carlos Cuevas y Jose María Ponce junto con el gurú de las oscuridades profundas, dan de nuevo en la diana; rabiosos en "Oración del desierto", hacedores de himnos, "¿Qué clase de animal eres tu?", entonando bilis de esa para entonar ebrios mientras esparcimos nuestros años por almanaques ya grises y en desuso, "Rifle de repetición". Todo aderezado con extras, epes, canciones para que digamos que sí, que tenemos todo lo de Surfin Bichos.

Luego vendría el álbum que a dado pie a este regalazo, "Hermanos carnales", (1992), un año que tengo por asuntos personales, repleto de pétalos imperecederos. Los chicos aparecen sin ropa en la portada, exhibicionista de calores internos, homenaje a "Inseparables" de Cronenberg, fabrican su mejor disco. Aquí, con la idea original de doble formato, siameses, como en la película, el derroche lírico, la ternura, el dolor, todo tiene cabida. "Mi hermano carnal" y "Fuerte" se escucharon hasta en las radio formulas.

Es su disco con mejor sonido, un bombazo repleto de rincones donde pararse a disfrutar, a envalentonarnos. Después de tantos año, no ha perdido ni un ápice su agitación, su luminosidad, radiando caprichos sonoros, estrofas que se graban mientras la luz de tus entrañas agrieta maldades.Luego "El amigo de las tormentas" (1993), donde contaron con la colaboración vocal de Isabel león, otra buena andanada de sones que dejan su eco caracola en nuestra necesidad de llenarnos de guijarros musicales, de estridencias que se evaporan en un rubor nunca demasiado serio. "Si tengo que cambiar", "Comida china y subfusiles" ,"El final de una quimera" y sobre todo la que titula el disco, vienen a confirmar la madurez de una banda que ya estaba barruntando los rayos y truenos de la separación.

Ese mismo año publicaron lo más flojo de su producción, un minielepe de versiones, donde quitando "Cielo" y "Aleluya", el resto denota cierto hastío. Al poco Fernando y sus bichos decidieron poner fin a una de las aventuras más sorprendentes y sinceras que hemos tenido por aquí. Luego vendria Mercromina, Chucho, Alfaro en solitario, y otros proyectos dulcemente abollados. Pero eso ya es otra historia.

Para este verano nos queda empaparnos con todos los temas de Surfin Bichos, volver a ellos, elevar el volumen, estrujar los discos, buscar a Manson en un torcido verso, mirarnos al espejo y notar el paso del acecho del tiempo. Las canciones perdurarán. Hacia el confin de una época sin edad. Hacia un universo donde las luces del firmamento alumbren los pasos de los que siempre fuimos perros libres necesitados de alguna caricia redentora.


miércoles, 19 de julio de 2017

MANTA RAY. "Torres de electricidad" (2006)


Dejaron lo mejor para lo último. "Torres de electricidad" es para que el escribe, el mejor final para una banda que supo hacer del riesgo su filosofía, adaptando el krautrock al post rock, especulando con destreza, removiendo la varita mágica para sacar del aire espejismos eléctricos.

Y eso que empiezan especulando con "Don't push me". Pero rápido se ponen el mono de trabajo, la soberbia "No tropieces" es un arma cargada de intensidad, saxos al viento, y la voz de Jose Luis Garcia, repicando sustos, amasando rayos y truenos.

"El despertar" es una batidora, kraut astur, largas líneas sónicas de sonido macerado al antojo por unos músicos competentes en su trabajo, que suenan como un tiro. Y casi rallando la no wave suena "Mi dios mentira", con la bateria de Xabel Vegas como engranaje perfecto para una sintonía instrumental que te sacude, que te alarma. Visceral y triunfal.

"Anada para Celia" suena oscura, decadente, y "Por que evadirse a otros mundos aun más pequeños" es la más juguetona del disco, un voraz galimatías de rock que va y viene, de silencios que de golpe se vuelven truenos. Un himno de postrock, una canción de esas que deja huella por su soberbia expansión sideral.

En "Todo puede cambiar" nos hallamos con esas tonadas tan caracteristicas de Manta Ray, un fuego abrasivo, un lamento de lucha, ladrar al cielo, todo puede pasar. "No avant-garde (elektronik)" es ruda, asfixiante, repetitiva, vamos, un taladro de rosas. Y para terminar este viaje de alta tensión, la que titula el cd, más serena, liana que se enreda, colosal. Se fueron hace mucho Manta Ray, pero nos queda un buen montón de canciones para el recuerdo, de una banda que jamás se apuntó al carro de lo fácil.

lunes, 17 de julio de 2017

JOSELE SANTIAGO. "Lecciones de vértigo" (2011)


Reconozco que la carrera en solitario del lider de Los Enemigos, nunca me ha entrado lo suficiente. Quizás porque el listón dejado por su banda es tan alto que muchos esperabamos su continuación. Con el paso del tiempo, y con este su cuarto trabajo, parece que le he cogido el punto.

Josele hace de cantor de lo sencillo, se confabula con el ripio, abanicándonos ritmos de austeridad, solemnidad de un lobo estepario ("Hagan juego", "El lobo"). En "Canción de próstata" se deja querer con esa melodía sin aspavientos, abanico fruncido a la voz, si, todo un puntazo con ese final guitarrero.

Porque de todos sus trabajos en solitario, este es el que quizás más se acerca a Los Enemigos (siempre guardando las distancias). Aquí parece que Josele esta agusto en esos zapatos de punta que nos presenta en la portada del cd. "Fractales" es tierna, maravillosa, balada que te atrapa con su sencillez.

En "Sol de invierno" hace su especial dedicatoria a sus compañeros de viaje, a los que se enrocan y dicen que si, que la línea del frente sigue estando repleta de combatientes de lo cotidiano. En "Euforia" parece un chavelín con esa voz que parece que se va a romper pero que sigue fresca como un limón.

"PAE", tira más a folk años 50, y "Ser verde" recupera una canción que cantaba la rana Gustavo en Barrio Sésamo, donde Josele se divierte en un trovador juego de luces vocales. Para acabar "El estibador" y "Sin dolor", brindis al sol, carantoñas de esas que se agradecen de un músico especial, con una voz especial, que aun tiene mucho que decir.


sábado, 15 de julio de 2017

PJ HARVEY. "The Peel Sessions 1991-2004" (2006)

Hubo un tiempo en el que PJ Harvey era buena, un torrente de electricidad, una máquina de tensión que no cejaba en su intento de explotar cielos, de dotar de rabia el rock. Discos como "Dry", "To bring you my love" o "Rid of me" ( los tres mejores para el que escribe), fueron un colapso sin fin, un tratamiento de rock sin aditivos.

Luego, con el transcurso de los años llegó la excesiva calma, los paisajes lentos, la perdida de la energía, que tiene en "The hope six demolition project" el exponente máximo de esta huida hacia ninguna parte.

"The Peel sessions 1991-2004", disco que salió cuando John Peel llevaba muerto dos años, es a la vez que un homenaje al gran vaso comunicante de todo lo que bueno que se cocía por el mundo del rock, una colección de canciones donde Harvey se muestra contundente, fiera que aprieta la garganta y explota en alaridos, ("Victory" ) envalentonada con crudeza y bilis demoledora ("Oh my lover").

"Sheela-na-gig" y "Water", forman el cuarteto de canciones grabadas en 1991, y son las que demuestran a las claras todo el poderío de PJ, los tambores de guerra. Del 93, dos tracks también contundentes y rotundas, "Naked cousin" y la blues "Wang dang doole".

Otro punto potente de esta grabación son las que nacieron en 1996. "Losing ground" es un misil eléctrico, sudor y rabia; "Snake" es una excitante deflagración de ritmo loco, sincopado, pirañas en la piscina, calor de muerte. "This wicked tongue" y "Beautiful feeling", del 2000 ponen casi el epilogo a la dedicatoria de Harvey al desaparecido Peel, con la estremecedora "You come through".

Discazo pues, un envolvente divertimento, razón de más para tender nuestras redes a los trabajos primerizos de esta artista que tanto nos encandiló.


miércoles, 12 de julio de 2017

GUIDED BY VOICES. "August by cake" (2017)


32 canciones, disco número 100 desde que en 1986 Guided by Voices iniciaron su peculiar carrera en su mundo lleno de perplejidad y canciones rotas de pocos minutos ("Forever since breakfast"). Han pasado ya tantos años.

Pero Robert Pollard y sus chicos siguen a la suyo. Tan solo pararte en la parada de bus que es la segunda canción de este doble álbum, "Generox gray", para volver a caer rendidos a esas formas tan singulares de tratar la canción, de hacerla misteriosa con su pop apabullante, indie rock de ese que no tiene fecha de caducidad, ("When we all hold..."); y nunca pierden fuelle ni fuerza, te dejan hechizado, te pones cada vez el volumen más alto, recordando lo que algún día bandas como Guided by Voices hicieron por el indie rock.

"Goodbye note" es power por vitaminado, electricidad cuidado no tocarte, con esos coros que te dejan de hielo, con esas notas a ras de los minutos para que disfrutemos de este medicamento que nos vuelve jóvenes por momentos. En este su primer disco doble de su carrera, en una banda con una productividad que ya quisieran muchos, esta el resumen de toda una carrera repleta de más altos que bajo (si como bajo ponemos la reiteración, bendita repetición).

Vaya melodía que se sacan en "We liken the sun" y el ritmo trotón de "Absent the man" es para espabilar a un muerto. También hay sitio por aquí para refriegas extrañas como "Packing the dead zone", y movidas sensaciones psicodélicas que son una pasada, "Overloaded".

Garajeros suenan en "West coast company man", y hacedores de himnos en "High five of farmers" o "Sudden fiction". El doble disco transcurre sin compasión, con regueros de luces que jamás se apagan ("It's food"), y chapuzones en los setenta ("Cheap buttons").

Pollard y sus chicos saben hacernos disfrutar, concretan su mensaje, hacen de la brevedad un dulce ocaso, un refrito de pócimas de pop y rock sin caducar para que levantemos los brazos y gritemos felicidad ("The laughing cleset").

Asi hasta 32 temas. Viva el indie rock joder, ("Deflect project") parecen que gritan cuando se quitan la cera de los años de los oídos. Todo disfrutable, todo como un sueño que no ansia el despertar ("Golden door").

Sólo le pedimos a Pollard que se ponga las pilas y que empiece el siguiente álbum. No quiero dejar de respirar sin haber escuchado el disco 200 de la banda.


lunes, 10 de julio de 2017

JAPANDROIDS. "No singles" (2010)

No viene mal quitarse el mal sabor de boca que supuso el ultimo disco de Japandroids, "Near to the wild heart of life" (2017), con la recuperación de este disco, donde el grupo reune dos eps en un combate de noise rock aguerrido, lo que tanto he echado en falta en su trabajo de este año.

Aquí los temas avanzan como una sofocante escabechina, disfrute total de sonidos afilados que van y vienen, ("To hell with good intentions", version de Mcclusky),  o retorcidas punks inclinaciones genocidas, como las vibrantes "Darkness of the edge of Gastown" y "No allegiance to the queen".

"Sexual aerosol" suena metálica, electricidad rimbombante que rebosa destreza desde los primeros auillidos, una reflexión apabullante de ruido blanco, que en "Press corps" se convierte en una convicente enumeración de sonoridades para aturdir.

"Couture suicide" es un avispero, una enconada enumeración de bombas racimos que explotan bajo tus pies, ladrillo atomico que en "Coma complacency" se convierte en un altar de imprudencias temerarias sónicas. 

El duo formado por Brian King y David Prowse se cargaron de razones para que en sus primeros trabajos los tomasemos en consideración como un combo a seguir. Lástima que sus ultimas canciones adolezcan de conformismo, de continuidad, de bajada de pistón. Aquí en "No singles" no hay nada de esos. Noise rock elegante, combativo, eficaz. Buen disco.


jueves, 6 de julio de 2017

2 BY BUKOWSKY. ""What a long strange journey this has been" (2001)


Pedazo de banda de post rock que nos perdimos por el camino de las búsquedas, los encuentros, los años que no pasan en balde, la necesidad de seguir atado a la ilusión hallando bandas que puedan perforar nuestros sentidos.

2 by Bukowsky vienen de Grecia,  y este disco con largo título fue su mejor y más acertado trabajo por su variedad, sus silencios, el caos al que te sumergen desde que se inicia la larga "Buclkle up scully..." con sus quince minutos de introspección instrumental.

En "It's time  to hybernate" te sacuden con una electrónica matizada con unas guitarras que son como el aviso de una debacle anunciada, ponzoña y distorsión, nublados tiempos y cirros en formas de venganza. Me gusta el aire sinfónico de "Zagadka" y la más lograda del disco, puro Tortoise, "8 steps of the crane and the snake", es puro intimismo, ronroneo de Mogwai, suavidad concentrada en un espectral ambiente donde la banda sabe bien jugar sus bazas.

"Burn  with, the sorceress" juega a la experimentación bien llevada, con el grupo en pie supurando ansias de enfatizar cielos abiertos. Acaban el disco con otra maravillosa letanía rítmica, "Solution:Saurus", una pasada de principio a fin. Llevaban desaparecidos desde el 2005 cuando sacaron el también interesante, "Yzordderek", pero en este año tenemos la fortuna de su aparición en forma de single con dos temas que esperemos que sean la antesala de un nuevo trabajo.


martes, 4 de julio de 2017

OXBOW. "Thin black duke" (2017)


10 años llevaban los californianos sin contaminarnos con sus extrañezas, con sus maneras tan peculiares de descuartizar el rock mediante reconversión y las profecías sin cumplir. "Thin black duke" (homenaje al camaleón que tanto echamos de menos) es quizás el disco más accesible de su carrera, y para el servidor el mejor de todos ellos.

A la cabeza de la banda, Eugene S. Robinson con una supervoz de esas que deja huella, que acuchilla. Y si a esto acompañamos unas composiciones que por momentos nos trae a Buckley, ("Cold & well-lit place) y otras se esfuerza en un raro slowcore con cadencias imperturbable, ("Ecce hommo"), no queda duda que si, que estamos ante una gran banda.

Oxbow, amigos de correrías de Jesus Lizard y Swans, en "Thin black duke" han concentrado su veneno, lo ha condimentado con especias de rock atemporal y rutilante como ese estallido que es "A gentlemen's gentlemen", trayendo por la puerta de atrás a Faith no More, ("Letter of note" o "Host"), o confeccionando salmos a lo Nick Cave en "The upper".

Mi preferida, por su eficacia y rapidez para abordarte es "Other people" donde los vientos se dejan llevar ligeros por la senda de la especulación, donde hacen un himno del aire para gozar con esa manera tan particular que tiene Oxbow de picar en este o aquel género para retozar con gracia en un mar de alegría.

Para acabar "The finished line" otra oleada de sensaciones ardientes, un inicio arrolador y total, una voz que lo ocupa todo, que te lleva desde el desasosiego a prados donde pacer con tu musa preferida, a robar los tesoros perdidos de algún mar imaginado. Oxbow, una de esas apuestas que hacen que aun podamos ser optimista cuando hablamos de grupos que nos pueden emocionar.


domingo, 2 de julio de 2017

IGGY AND THE STOOGES. "Ready to die" (2013)


No, que nadie espera cuando escuche "Reday to die" que este disco se pueda acercar a los tres primeros trabajos de Stooges. Esto es otra cosa. Con Ron Ashton fallecido en el 2009, tampoco podemos esperar a estar alturas que el viejo Iggy se rasgue el pecho con una cuchilla. "Ready to die", como continuación al también aceptable "The Weirdness" (2007), es un disco pasable, con buenas canciones que no descubren nada, pero que si ponen a nuestra iguana preferida en la diana como artista siempre a seguir.

Con Scott Asheton y Mike Watt como principales escuderos del Iggy (bajista y guitarra), el cd rezuma por todos los poros rock sin afrodisiacos, alergia guitarrera, canciones que como la inicial "Burn", se defienden solas. "Sex and money" con saxos incluidos le da un aire vacilón y en "Job" se vuelve un poco glam.

"Gun" es contundente, y "Unfriendly world" juega al despiste, parece uno de esos temas tranquis de Iggy que nos metía en sus discos para que no nos confundieramos, para confirmar que sigue en la brecha. No, por supuesto que no mejora ninguno de sus tres primeros discos, simplemente reactiva el componente Iggy, le pone de nuevo en la carretera de la que nunca se fue.

Una de mis favoritas es la soul "Dd's" que se ve acompaña en "Dirty deal" por un buen montón de urgencia rock. Y cuando para la sacudida, cuando te hace estremecer, como en "Beat that guy", sientes que si, que Iggy sigue siendo el mismo barriobajero que penetró en nuestros corazones sin preguntar si quiera si había sitio en nuestro hogar. Grande.

Si, este cd no pasará a la historia, pero como siempre, es todo un flipe degustar los mismos venenos que Iggy y sus remozados Stooges. Es cuestión de tirar las cartas y desear que no todas estén marcadas. Buen disco.


sábado, 1 de julio de 2017

SWAN LAKE. "Beast moans" (2006)


Swan Lake fue un grupo canadiense formado por músicos de bandas importantes. Comandados por Dan Bejar de Destroyer, por aquí también hay gente de Wolf Parade, de The New Pornographers, o Frog Eyes. ¿Qué se puede esperar de tamaña conjunción? Pues un cuento de indie rock bien trenzado, donde predomina el pop difícil, la experimentación y los arreones siempre comedidos de electricidad.

Un disco largo que se disfruta a borbotones desde la inicial "Window's walk" o la extraña y estrafalaria "City calls". Aquí hay tiempo para todo, para retoques de psicodelia cantados al albur del canto mañanero del gallo ("A venue called Rubella", "All fires"), extravagancias casi de world music ("The partisan but he's got to know"), o reflexiones en voz baja donde Bejar parece más Destroyer que nunca ("The freedom").

La verdad es que "Beast moans" es un disco altamente disfrutable, un rubor que incita al silbido, a la expansión de los corazones con soflamas jamas incendiarias, sacudidas de latidos de pop que como en "The pollenated girls", esparcen cadencias de demolición rítmica, sonando a retazos rotos, tejido de color impulsivo.

"Blue bird" recuerda con bastante atino a Mercury Rev de primera época, para con "Pleasure vessels", seguir envolviendo las melodías con celofán, extrayendo el jugo del misterio en dosis siempre celebradas de cordura.

Para terminar, "Are you swimming in her pools?", delicada y subida de tono y "Shooting rockets", perfecto fin para un supergrupo que supo sacar de cada de uno de sus componentes la medida necesaria para confeccionar un extraño e interesante disco.



miércoles, 28 de junio de 2017

ILEGALES. "Mi vida entre las hormigas" (2017)


Jorge Martínez es un icono del rock and rolk. Es un salvaje lobo que lleva aullando por las entrañas de nuestra Iberia desde los años 80. Jorge es nuestro Iggy Pop, nuestro bestia preferido, un ser de esos imprescindibles para entender que es ser auténtico, fiel a si mismo. Jorge Martínez vivió en La Movida y se cagó en ella y en sus bufones con mucho colorido y sin ningún fondo. Es un guitarrarista ejemplar, un músico exigente, que convirtió al stick de hockey en un arma de prevención contra la ignorancia.

Asi que no hay nada mejor que un buen documental y una banda sonora acorde para que no olvidemos la importancia de este astur y su banda. El proyecto del documental fue financiado via crowdfunding por los fans que acudieron raudo a la llamada de nuestro Atila preferido. En un primer momento únicamente los que ayudaron a realizarle tuvieron la oportunida de verlo. Ahora después de unos meses, Jorge y los responsables de la aventura nos ponen en nuestra mano la BSO que apoya las imagenes y el documental, junto con un libreto escrito por el mismo Jorge donde pergeña y resume a la perfección la historia de Ilegales.

Hasta se ha llevado la proyección a distintos cines de nuestra geografía, donde se ha podido disfrutar en tamaño gigante de las aventuras del último punk.El disco en cuestión son 15 canciones, representantivas de su larga discografía y grabadas para la ocasión, donde se nos muestra a Ilegales en plena forma  y con ganas de dar guerra muchos, muchos años más.

La que titula el disco es la mejor manera de empezar, con las intenciones sobre la mesa, con Jorge haciendo de su filosofía el eje principal para sobrevivir entre tanto mezquindad. No hay mejor manera que pasar una tarde poniendo la tele a toda ostia, acabar el visionado y ponerte el cd. "Europa ha muerto", ya lo decia Jorge hace un huevo de años. Premonitoria letra sobre el ocaso de la civilización o "Revuelta juvenil en mongolia" punk de ese por el que no pasan los años.

La cinta tiene momentos para reir, con todas sus aventuras de pelicula, y para la tristeza (la muerte del bajista Alejandro Espina sumió a Jorge en un profundo mar de negritud). Sus soldaditos de plomo, su caserón familiar en medio de la niebla que todo lo tapa, en el bosque donde su familia de gran abolengo dejó sus huellas en cada rincón, poblando de fantasmas las paredes.

Es un punto volver a escuchar "Tiempos nuevos, tiempos salvajes", sonreir a ritmos de ska con "Hola mamoncete!",  flipar con las certezas de "Africa paga", o levantar los puños con "Qué mal huelen los muertos!". Todas canciones que de una u otra forma han formado parte de nuestro apego por el grupo más grande de rock que tenemos por estos lares. Versos a cuchillo, estrofas candentes que queman y asolan, ("Un invasor en la capital"), o bailar chachacha con los puños preparados para explotar ("Al borde").

"Mi vida entre las hormigas" es un justo documento de esos que hay que tener, la mejor manera de honrar la necesidad de que músicos y personajes tan apabullantes como Jorge Martínez nos sigan salvando de la mediocridad, del estado nauseabundo de las cosas, de los dejes miméticos, de lo vulgar que hacen ley, de la levedad de la música antual.

Ver a Jorge caminar por el vaho de su refugio, donde se deja llevar por los recuerdos, donde sus tropas de asalto cobran vida, donde sus guitarras con nombres de rebelión acuden a su llamada para luchar con rabia contra el inexorable avance de la edad. "El número de la bestia", el número de la libertad total, el tic del guerrero, la osadía de quien se enfrenta sin miedo a lo demencial de los acontecimientos. Jorge el estepario paseando sus botas por los bares de la desolación, repartiendo sonrisas, ejerciendo de baluarte para los que como él, nunca nos rendimos.