Buscando canciones, sensaciones pasadas, escarbando en surcos de vinilos, hechizado como cuando desde crío supe que la música siempre me acompañaría

martes, 28 de julio de 2015

TWO GALLANTS. "We are undone!" (2015)


No me canso de escuchar y disfrutar de Two Gallants. Desde sus inicios, cuando los descubrí con su disco homónimo y quede hechizado ante ese furia que partía del country y del blues y se envalentonaba en diatribas constantes de distorsión.

Adam Stephens y Tyson Vogel se las apañan para hacer de su propuesta un amasijo regocijante de indie revisionista para aturdir las vacas. "We are undone" y "Incindental" son dos muestras de la bravía de una banda que no pierde el paso, que le va la marcha, que no se conforma con bajar la guardia, que siempre asumen los porrazos sónicos como himnos sentidos.

"Foolslike us" te agarra y no te suelta, pura desgarro que da paso al piano de "Invitation to a funeral", tranquila evocación de paisajes desolados, tirando más a los años 70, cantautores de bajo presupuesto mientras el dolor araña  y te hace sucumbir.

"Some trouble" es un medio blues donde el binomio guitarra batería en actitud amenazadora, forja rabia, entrometidos en ritmos que no cesan, en pulsiones fieras. En "My man go" se relajan, ponen el reloj a cero, para que en "Katy Kruelly" nos sintamos flotar con la algarabía tranquila de un día de campo redondo.

Y "Murder the season/The age nocturne" pone el punto álgido a un disco, el quinto, en su carrera, con hacha como guitarra, punk que voltea tu cuerpo, pose y rubor, cáliz prohibido, música para domesticar tu odio o para amar a gritos. Bestial.


viernes, 24 de julio de 2015

TOY. "Join the dots" (2013)


"Conductor" abre el disco. Siete minutos de psicodelia, un bucle circular repleto de feedback y conmoción. Así, empieza el segundo disco de esta banda británica que tampoco se corta en probar con el krautrock y con el shoegazing. Oscuros, febriles, para dar comienzo a la fiesta de la devastación.

Escucho "You won't be the same" y no puedo más que pensar en Ride. Pop que se eleva con flequillos al aire, volutas de humo y conciertos de espalda al gentío, con chulería y parsimonia, con solvencia y candor. Me gustan Toy. "As we turn" es otra pieza más de este crisol que abarca muchas tonalidades.

La que titula el cd es una catarsis frenética de principio a fin. Una concentración de olas sónicas que se encrespan y te enmudecen. Psicodelia ruda que arropa viajes siderales a mundos definitivos. Lo bueno de Toy, es que te dejan respirar. Te dan un puñetazo en "To a end unknown" y en "Endlesly" se fabrican un impactante remolino pop con estrias que padecen la fiebre de Jesus and the mary Chain.

"It's been so long" es un trotón y espacial placer hedonista, las guitarras se explayan lentas, el pop se estrella en olas de acero, mientras el cielo siempre nublado se da una paseo por una orbe de vistas extraordinarias. En "Left to wander" amanece que no es poco por una orilla de teclados que subestiman radiaciones de una levedad inmarchita. Flotemos.

También hay sitio para los himnos pequeños, para las sombras de luz, penitencia de los 90, agridulce batalla para someterte a la intemperie brava de los acontecimientos. "Frozen atmosphere" es una buena muestra de ello. Y para poner punto final a este festival, "Fall out ol love", pastillas para el olvido, tentempie para noquear la apatía. Delicioso disco pues.



miércoles, 22 de julio de 2015

THE POP GROUP. "Citizen zombie" (2015)


Primer disco en 35 años de The Pop Group. Se dice pronto. La banda que en los 80 explotó en las manos de los oidos, rompiendo el postpunk en mil pedazos, con retazos de dub, con fiereza al cuadrado, vuelven con Mark Stewark a la cabeza.

No, estos The Pop Group, no tienen nada que ver con los discos de su inicio, pero siguen siendo igual de cautivadores. Llevo bailando sin compañia, "Mad truth", desde que descorché el disco. Como unos ABC retorcidos y vacilones, provocando vaivenes en la cabeza. La que titula el disco también es una endemoniada recopilacción de fastos para entrar en esta nueva etapa con la cabeza bien alta.

"Nowhere girl" si que tiene una sombra del post punk, pero con carmin en sus guitarras que son himnos de una fuente donde flotar en fácil entre el éter que despunta el cuarteto que ha venido para señalarnos que siguen en plena forma. Los de Bristol se salen. Y yo me lo paso pipa cada vez que subo el volumen y me dejo llevar por esta catarsis ochentera en el 2015.

El funk aparece en "Shadow child" como un enjambre de estrellas en forma de ritmos sincopados, dolor de cabeza de ángel, la pista de baile repleta de cuarentones con tachuelas en los ojos, que miran la camara fijamente dejándose llevar por la cortesía de la rabia. Joder que manera de mover los dedos mientras el altavoz escupe y yo recojo el guante.

Los que en su día llegaron a la efímera gloria con tracks como "We are all prostitutes", consiguen cautivarnos con ladridos como "The Inmaculate deception", una manera muy particular de recordar a Killing Joke a su manera. "S.o.p.h.i.a." es dance al ralentí, con glamour y melodía, con gracia y deseo de compartir su revolución televisada.

El incio de "Nations" es puro electro que  rápido toma el camino de las guitarras, Sigue Sigue Sputnik de las catacumbas, lluvia ácida y frescor en las axilas de las sienes. El grito de "St.Outrageous" es una pulsión que regocija y revienta y la bailona "Age of Miracles", nos viene a decir que The Pop Group saben adaptarse a las circunstacias. Enorme disco, de esos que pueden sonar en este africano verano, sin parar.


domingo, 19 de julio de 2015

THURSTON MOORE. "Demolished thoughts" (2011)



El jóven sónico Thruston Moore se sacó de las chistera este "Demolished thoughts", antes de la separación definitiva de Sonic Youth. Un disco al que se le reconoce nada más empezar la diatriba de la banda madre, pero que está lleno de texturas, de notas a pie de página.

La que abre el disco, "Benediction", con cuerdas que van y se mecen, es una tonelada de paz interior, es un poso en el café para degustar con placer mientras te planchas la vida. También "Illumine" es una reflexión sin conato. Tranquilidad, la guitarra como paseo, y su voz como génesis para el recuerdo de un futuro siempre bueno para quien ha estado en una de las bandas más importante de la historia.

"Circulation" recuerda a su pasado más glorioso, pero siempre con rabia contenida, poniendo migas para que le sigamos, recitando pavor y serpenteando cielos de una tormenta que amenaza sin caer. Existe en la canción, sobre todo en su final, ese monocorde y repetitivo eco que caracteriza el batallar de Sonic Youth.

Uno de los puntos fuertes del disco es "Blood never lies" una espectacular y bella canción que se revuelca entre pétalos, folk de terciopelo. "Orchad street", como revancha, es una circular y crispada concatenación de señales por la que identificas rápido, al instante, a Sonic Youth.

La enigmática "Mina Loy"  y "Space" con su tirón laberíntico, hace que los que seguimos a Sonic Youth desde sus inicios, acojamos este disco como uno más de los trabajos a tener para completar la discografía de unos malabaristas del sonido que en los 90 coparon la insurección contra lo correcto.


miércoles, 15 de julio de 2015

THELONIOUS MONK. "Brilliant corners" (1957)


Quizás este disco sea el que se date con una fecha más antigua de los que han salido desde el inicio de Discos Pensados. Bendito pasado, soflama de jazz libre, que recoge la maestria de todo un maestro al piano, que se rodeo de músicos de la talla de Sonny Rollins o el bateria Max Roach, para un album de esos que no te cansas de oír.

La que titula el disco, es de esas que marca época. Todas la estructura instrumental del tema se construye poco a poco, para que cada músico pueda lucirse, sacar del alma la sapiencia. Todo en ocho minutos espectaculares, donde los saxos de Sonny Rollins y Enrie Henry, se elevan para que los tambores de Roach resuenen a epifania como un torpedo sideral.

A Monk le debemos ser uno de los causantes del que be bop se expandiera como una aire humificador, como una catarata de sueños. Mientras estoy en la cocina preparando algo para cenar, suena "Ba-lue Bolivar Ba-lues-are", y me seja con el swing en los pies, irrefenables agitación que ventean rachas de suspiros y feedback.

"Pannonica" es un vals jazz, una de los secretos más impactantes de un disco que te produce la sensación que lo del paso de tiempo se puede superar con aspirinas del ayer, con un muérdago de jazz, de músicos que supieron traducir colosalmente una forma de aspirar jazz sin paracaidas, para el gusto del personal.

EL piano de Monk en "I surrender dear" es una firma en el cielo, es un paisaje cautivador, donde las notas viven para la conmoción, donde es una obligación perderse en este crisol de luces rutilantes.En "Bemsha swing" disfrutamos de la conjunción de una banda que no se deja nada en el camino. Max Roach pone el pistón a cien, y la elucubración se hace noche.

"Birilliant corners" uno de esos discos imprescindibles para entender la importancia del jazz. Maestria y sentimientoa la par.


lunes, 13 de julio de 2015

CABALLERO REYNALDO. "In the lounge of the Naldo King" (2015)


Me gustaría ver la cara que se le quedaría a Robert Fripp si algún día llega a sus manos este artefacto sonoro, de una de las bandas más irreverentes y caústicas que tenemos por aquí. Creo que nadie ha hecho una colección de versiones (?)  de King Crimson tan alocadas y tan alejadas de las originales como lo que han fabricado la banda de Luis González.

"21st century country man", es un psicodélica y deslabazada aproximación al espíritu del rey carmesí, "I talk to to wind" es bossa, con la voz de Rebeca Núñez apoyando esta maravillosa idea de deconstrucción. Cada nuevo trabajo de Caballero Reynaldo, es una desgarradora tentación para apaciguar males de comodidades musicales siempre tediosas.

En "Frame by frame" se hacen enigmáticos, quizás la versión más pop del lote, con aires orientales, un oriente que en "Lark's tongues in country", se convierte en un Brasil donde la guitarra de Belew se cambia por una caipirinha de goce intenso, sin posibilidad para quedarte mustio, embriagado y beodo por el espectro de una de las bandas más grandes de rock de todos los tiempos.

"Cat food" de nuevo con Rebeca  llevando la voz cantante, es una reptante y minimal colección de minutos que te harán perder el sentido buscando en tu cabeza como era la original, intentando poner las dos canciones una junto a otra y decir a los mil vientos, que el imperio del Rey Carmesí sigue vivo, con las huestes de sus seguidores, lacayos al por mayor de soflamas conspiratorias.

Me encanta "Cadence and cascade", casi como escuchar a unos The Cure infantilizados. Pájaros, abalorios, aplausos y sonajeros plañideros."Set sleep ear drink dream", es un asalto a mano armada funk, con pálpitos de arcoiris que deslumbran noches en conciertos de carburante anímico. Joder, Fripp, escucha esto. No estaría mal que en una futura gira por estos lares se llevase a Caballero Reynaldo como introductor del cosmos crimsoniano.

"One time" tiene el encanto de la original, su dulzura y pegada, pero convertida en un entretenimiento de chiringuito de una playa de mayores edades.Calor tórrido, temperatura ardiente, bacanal de agua carbonizada sobre la piel que grita males mayores. Para acabar "Walking on air", donde Beach Boys se encuentra con King Crimson en la cantina donde todo es posible.

Caballero Reynaldo y su galope tendido siempre  a contracorriente. Un enorme disco de esos para llevártelo en la maleta en la contienda del verano.


sábado, 11 de julio de 2015

MCENROE. "Rugen las flores" (2015)


Si sus cuatro anteriores discos eran buenos, este quinto largo de los vascos Mcenroe continua en la línea de los corazones hinchados. Quizás como unos interesantes continuadores de la saga de Migala, conciencia de hierba y voces que te alumbran ("Cae la noche), Mcenroe sabe que con lo mínimo pueden llegar muy lejos.

Cogen las guitarras que se acoplan al neocountry y convierten "Coney Island", con teclados incluidos, en una mágica exploración por los campos donde buscamos ese árbol donde tatuamos el nombre de un amor ya fenecido.

Amigos me suenan de Pumuky y sus aventuras interiores. Pero hay distancias, hay voluntades distintas, a parámetros de sensaciones distintas. La que más me ha calado, es la que titula el cd. Arrebato y paroxismo, inaudita bacanal de agua que penetra en tierras eléctricas donde electrocutarse con penas y sosiego. Pura dinamita para el sentir.

La sombra del escritor mexicano Eduardo Lizalde recorre cada minuto, cada estrofa, cada canción de este disco para ponertelo en silencio. Cosas de amores indómitos y de fábricas de tormentas al por mayor. Ocres tonos, reflejos que no se quedan en el espejo, palabras que pusiste en un papel que quemó el olvido.....

"Caballos y palmeras" es pop que se enreda, con la voz de Ricardo Lezón llevando la batuta, el programa de festejos de los sueños por realizar y "Madrugada" es postrock que se queja con valentía, mientras corre en una frenética exposición de latidos siempre contenidos. Si las flores rugen, no hay mejor lugar que escucharlas que en este disco.

En "El puente" nos encontramos con otra maravilla al ralentí, misión posible de gotas de mar descarriadas, zafarrancho de pulsos elevado de caligrafía tierna. Si, puro racimo de velas en altar mar que nos lleva a "Esta misma sensación de soledad", con Miren Iza de Tulsa,  sirviendo de acompañante a este folk aterciopelado.

"La luz" y "El vendaval", ponen el fin a este paseo por lo agreste desde la calma. Palabras tenues y siseos ardientes. No me extraña que rugan asi las flores.....