Buscando canciones, sensaciones pasadas, escarbando en surcos de vinilos, hechizado como cuando desde crío supe que la música siempre me acompañaría

domingo, 25 de septiembre de 2016

THE BELLRAYS. "Black lightning" (2011)


Mi primera aproximación musical al universo musical de The Bellrays, no ha podido ser más satisfactoria. Ya me habían comentado que la banda de Lisa Kekaula, se lo montaba de puta madre uniendo en sus discos el soul y el punk. Bueno, pues sí, eso es lo que te encuentras en este rayo negro que te llama a la rebelión y al baile.

Desde la pasada soul de "Sun comes down", negra hasta en los coros, hasta en los alfileres de los vientos que salen a pasear brillantina, pasando por la que titula el cd o "Hell on earth", todo es exceso rockista, guitarras aceleradas, sudor y pelos afro.

"On top" suena como si Tina Turner se hubiera colocado hasta perder el control y "Anymore" es un baladón de esos que sueltan bilis, que llaman a la insurección. El rayo que no cesa, la mar que no se esconde.

El inicio de "Power to burn" parece de Sex Pistols, para dar paso después al trallazo rítmico de "Everybody get up". Luego llegan para el final la potente y ardiente "Close your eyes" y la más tradicional "The way". Soul, punk, rock, todo en una misma coctelera, todo para gozar, bailar y tensar tus músculos. The Bellrays, la tormenta perfecta.


miércoles, 21 de septiembre de 2016

ESPERANZA SPALDING. "Emily's D+Evolution" (2016)


Ostias con la marcha que tiene esta contrabajista que se ha llevado mil y un aplausos de prensa y músicos por igual. Con un pie en el jazz, y otro en diversas formas de rock, Spalding, ha conseguido con este su último disco posicionarse en un lugar ideal para esparcir a su voluntad sus volutas de ondas dulcemente traviesas.

La roquera "Good lava" y la melosa "Unconditional love", son las primeras marcas en este mapa musical poblado de incidencias donde compartir efusión y dinamismo, racimos de polución interna y caos irradiador de luces enfermas.

Este quinto trabajo es un festival de frondosas luminarias inmaculadas, donde la canandiense juego al r&b, con "Judas", para después darle un sopapo en toda la cara a la ya aburrida PJ Harvey cuando suena la energética "Earth to heaven". Vale, puede que halla veces que pueda rozar el mainstream, ("One"), pero cuando te pones cosas como "Rest in pleasure", todo la perdonas, con ese suave galimatías instrumental jazz que abarca y perfora estilos y edades del ayer y hoy.

"Ebony and Ivy" es zappiana, inquieta, juguetona, circular, años setenta con aires de ahora, poderosa y graciosa, voces que se derraman, latidos tolerantes de amaneceres.En "Noble nobbles" vuelve apostar por las guitarras, y en "Elevate or operate" casi parecen un grupo de post rock sinfónico.

Un poco de marcha rutilante con "Funk the fear", para acabar con el piano en "I want it now". Todo un acierto de principio a fin, lo que ha conseguido esta muchacha con su desparpajo y su ritmo de pulsión total. Para recibir como se merece al otoño que ya está entre nosotros.


lunes, 19 de septiembre de 2016

FANFARE CIOCARLIA. "Iag bari" (2001)


"Iag bari" fue el tercer disco de esta banda de zíngaros rumanos (12 miembros ni más ni menos), que llevan ya una larga trayectoria, repartiendo en romaní sus ganas de fiesta, de identificación a su comunidad, con sus tubas, clarinetes, saxofones, trompas, batería y demas armas para jaleo dar.

Este cd, como todos los suyos son una continua llamada a la alegria, ("Doina" o la que titula el álbum para abrir boca), donde todos los músicos parecen danzar de ebriedad mientras suenan sus continuas llamadas a la revolución del alma ("Dusty road").

Y bien completito que les quedó su trabajo. Hasta El Misterio de las Voces Búlgaras prestan su mágia élfica en canciones como "Lune, lune". Canallas y bravucones se ponen en "Jocul Boldenilor" y hasta parece un grupo de ska gitano en "Banatzeana". Todo una pasada.

También tienen tiempo para tranquilizar su furia ardorosa, ("Balada lui loan"), y para hacer versiones cachondas que te dejan sin aliento ("Moliendo café"). Si quieren, pueden hacerse un hueco como compositores de música para cine, "Besh o drom" o ser punkies por un día, "Hurichestra".

Todo "Iag bari" es una llamada al exceso, a la borrachera perfecta, a dejarte llevar por una baile desbocador, por un aliento de festín embriagador. "Ginduri de om batrin", es otra llamada a las armas y el epílogo con "Bubamara", otra forma más para expandir con gracia la revolución de los campamentos y la vida nómada. Música sin artificios, historia de un pueblo, los zíngaros y sus vientos, las cadenas rotas, los trombones ardiendo....



sábado, 17 de septiembre de 2016

SYLVIAN CHAUVEAU. "Nocturne impalpable" (2001)


Suena "Blanc", la primera canción de este emocionante segundo disco de este compositor francés, y parece que si cierro los ojos estoy escuchando a Satie, con andanadas de mínimalismo, lírica fabricada al por mayor para poder gozar de la paz de la música tranquila.

Multinstrumentista que lleva desde finales de los 90 sacando gemas para deleitarse, "Nocturne impalpable" es un dulce galimatías de sombras que son amenazas de vientos, ("Radiophonie nº 1"), o romanticismo adornado con flores que nunca se caen de su ramaje primario, ("Doucement, le grain de sa peau").

Chauveau sabe como llenarnos de silencios, como trabajar sus armas mediante el piano, la electrónica mínima y la soberbia captación de nuestra calma mediante esta radiante exposición de ondas musicales elaboradas para nuestra salud interior.

Después de comer, te sientas, pones "Ocre", llamas al otoño, cierras los párpados, y las teclas del piano parecen que fabrican sabanas al por mayor para nuestro necesario descanso interno. Sylvian también sabe construir expositores de arte móvil como "Radiophonie nº2", donde juega con las voces, y con la tecnología sin pasarse demasiado.

Clásico en "Adieu Miséricorde", abrasivo de cariño en "Léger", o compositor de rayos de luces que nunca son amenazas, como en "Le monde intérieur", el disco se desliza con parsimonia, con voluntad de sosiego, arengando la paz de los ojos que ya no se acuerdan la última vez que se vieron llorar.

Mis preferidas, "Je me suis bâti sur une colonne absente", muy en la onda de Yann Tiersen, y los nueve minutos finales de "Nocturne urbain". Todo un disco pues de clásico moderno. Para gozar, para sentir, para volar.


martes, 13 de septiembre de 2016

CAR SEAT HEADREST. "Teens of dial" (2016)

Después de escuchar con atención el disco del rapaz Will Toledo, me queda claro que estamos ante unos de los rubores más frescos y juveniles que nos han llegado para revitalizar la muchas veces acomodada escena independiente.

Me basta el inicio con "Fill in the blank", para tirar cohetes mientras las guitarras chillan y Will se hace el pope niño de unos recuerdos musicales que vienen todos de los 90. Vitaminas, supuración de pus, urgencia melódica, todo lo tiene Car Seat Headrest.

Y es que "Teens of dial" supera a "Teens of style", por su concreción, porque aqui no hay experimentos que valga. El sonido ha mejorado, la banda compacta, y los temas van naciendo como espumarrones eléctricos de lava. "Vincent" suena a los primeros Pavement, y "Destroyed by hippies powers" es un himno de esos para llevártelo puesto todos los días del año, para alegrarte tristezas, para sentir el frescor de la lejana juventud.

Car Seat Headrest es buen resumen de todo lo bueno que vivimos en esos años. "Not what i needed" es puro cortejo indie rock y "Drunk drivers/killer whales" es una gema de esas que te retuerce los intestinos, power pop con chicles de rosa, tormenta sin paraguas, un delirio que no te puedes perder.

Me gusta ese inicio vacilón con trompeta incluida de "Cosmic hero" y ese aire de silbido de perdedores que da paso a "The Ballad of the Costa Concordia", un arsenal de minutos para no perderte en boutades, para subir el volumen y gozar de estos arenales de gloria efímera.

La casi punk "Connect the dots (the saga of Frank Sinatra) nos lleva al cierre con el minuto raspado de "Joe goes to school", Si, este chico lo tiene claro. Lo suyo no es algo pasajero. Estaremos atentos a sus producciones, esperaremos que las guitarras no dejen de sonar jamás como suenan en este "Teens of denial".


domingo, 11 de septiembre de 2016

THE DRONES. "Wait long by the river and the bodies of your enemies will float by" (2005)


Si me dan a elegir el último largo más tranquilo y envolvente de The Drones, "Feelin kinda free", y este burrada con un titulo de esos para pronunciar de carrerilla, sin duda me quedo con el lado salvaje de este lp del 2005.

Para nada desmerezco su progresión estilística, pero es que este artefacto en una bomba, un cartucho de dinamita de puro  de rock salvaje, melódico, que pica aquí y alla, en las semillas del angel negro de Cave, "Shark fin blues", o en las andanadas del canadiense orate Young, "Baby".

Todo sin mesura, primitivo. Y eso que este segundo trabajo en su carrera fue la ostia de popular en su Australia natal, con los dos temas que comenté en el parrafo anterior. Escucho a The Drones, y recuerdo a otro canguro punk, Kim Salmon. A ambos les gusta retorcer la melodía, hasta hacerla sangrar, ("The best you can believe in" estremece con los coros de la bajista Fiona Kitschin, con el cuarteto engrasado para romperte en dos el corazón).

"Waint long by..." es un discazo se mire pon donde se mire. Cada canción tiene la sufuciente fuerza como para que asistas ante una bacanal de sentimientos extremos. Me alucinan como tratan los medios tiempos, como en "Locust", donde Gareth Liddiard exorcisa su garganta mientras la banda poco a poco se va convirtiendo en una bomba nuclear.

Se ponen rugosos con "You really don't care" , y en "Sitting on the edge of the bed cryin'" tiran del blues para hacernos rabiar entre pócimas de sudor y furia. Si, creo que no me paso si digo que The Drones es la mejor historia que ha sucedido en Australia desde la aparición de Nick Cave. Lo suyo es dejarse la piel, abrasarnos con sus guitarras que parecen mecerse en ácido sulfúrico, hablar desde la distorsión y el hipnotismo, ("The freedom in the loot").

Para la parte final, "Another rousing chorus you idiots", rutilante pieza de fuego y condena, desde la lentitud hacia la perdición, lobos con sed de sangre, casas deseosas de arder..... Y el gong definitivo viene con "This time", de esas canciones que te dejan sin respuesta, con Gareth llevándote hacia la oscuridad, donde las luces del alma se encargan de decirte la verdad....



jueves, 8 de septiembre de 2016

SUPERCHUNK. "I hate music" (2013)


"I hate music" fue el décimo disco en la carrera de la banda de Mac McCaugan y sus colegas. Y vaya pedazo de disco que se sacaron del sombrero los que en los 90 no paraban de sonar en nuestras walkman-orejas o en nuestros viejos vinilos.

El inicio no puede ser más prometedor, "Overflows", himno power pop, una canción para vitorear, para recordar todos los buenos ratos que nos hicieron pasar cuanto empezó todo. La segunda, parece que baja algo el pistón, con su medio tiempo moderado, "Me & you & Jackie Mittoo". No pasa nada. Falsa alarma.

Vale, quizás hayan perdido algo de pegada. Pero ya quisieran muchos yogurines de ahora acercarse sólo al sonido de estos truanes de la melodía. Me encanta "Void", puro Superchunk, estrofas al viento, electricidad y melodía, que más se puede pedir. Papa Bob Mould debe de estar contento cuando halla escuchado este portentoso disco.

El punk aparece en el minuto y poco de "Staying Home". Un pogo para recordar viejos tiempos, cuando nada podía con nosotros, cuando matabamos el tiempo a abrazos. La ostia. Luego, se ponen melosos, y me tienen en sus manos. La mejor de disco, "Low F.", tiene un inicio demoledor, y consigue que saquemos a pasear nuestros silbidos, las baquetas de los ojos, el volumen atronador. Si, pocas bandas de los 90 hacían tambien eso de la concreción exacta entre una buena canción pop y un desfile de electricidad con fabula de reto. Magnapop tampoco estaban lejos.

Superchunk, unos grandes que siguen en plena forma. El disco merece su recuperación, su goce y su escucha para festejar este gran jolgorio que es frenesí y fiesta continua. "Breaking down" es un juguete que expone a las claras la maestría de estos adalides de rock bin hecho.Y cuando aparece en el reproductor "Out of the sun" , lentita con telarañas de melancolía, ya está todo hecho, ya merece la pena todo este puto calor que nos está matando, mientras el portátil no sé como no ha estallado en mil pedazos. Le debe de gustar la marcha. Superchunk mola.

Y para terminar otra andanada para gozar "FOH", y la mas larga del lote, "What can we do", más pop que rock, pero con el mismo tratamiento eficaz de melodía y nostalgia. Redondos Superchunk, miremos hacia atrás, de allí vienen esos viejos sonidos, este son apaciguador.