Buscando canciones, sensaciones pasadas, escarbando en surcos de vinilos, hechizado como cuando desde crío supe que la música siempre me acompañaría

martes, 30 de septiembre de 2014

EMERALDS. "Just to feel anything" (2012)


Esperaba bastante más de Emeralds. Después de llevarnos al huerto con "Does it look like i'm here" (2010) con su manera de hacer presente las viejas sonoridades de Tangerine Dream y demás huestes de la electrónica más expansiva, más sinfónica, este "Just to feel anything" se queda en tierra de nadie.

Escucho "Adrenochrome" y parece que estuviera escuchando una versión alternativa de Mike Olfield. Lo que antes era atracción a los sonidos germanos, a las máquinas que se tragan las ciudades, se ha convertido en siete canciones que salvando excepciones (la emocional "Through & through"), vagan por una playa de varadas ballenas tecnológicas.

"Everything is inverted" es una trampa analógica, teclados y guitarra al unísono sonando a veces interesantes, a veces como un laberinto con salida segura al vacío. Tampoco mejoran las cosas cuando te pones en el reproductor "The loser keeps american clean", abstracta y abusiva programación de minutos que se quedan en una batidora de drones sin fuerzas, dejarse llevar por la apatía, sin riesgo ni pegada, sin atisbo de una corriente fria que te hiele los huesos.

La que titula el cd quiere ir de misteriosa, abrise a continentes de noches estrelladas, pero se queda en un pegote, un pie fuera de tiesto, una amalgama sincronizada de secuencias electrónicas con punteos que quieren dibujar un mapa estelar pero que se queda en un baldío horizonte sin calma.

Para acabar, "Search for me in the wasteland", una pequeña flor delicada en medio de un disco que no dice nada, que queriendo abogar por sus referentes musicales, se queda en un intento fallido, sin emoción.



domingo, 28 de septiembre de 2014

BRITISH SEA POWER. "Man of Aran" (2009)


La interesante banda indie británica British Sea Power hizo un paréntesis en su carrera de agitadores eléctricos para poner música al documental "Man of Aran", de Robert J. Flaherty, donde cuenta la vida arisca y dura en esta islas de la costa de Irlanda.

Desde que comienza el primer tema homónimo y su continuación con los 11 minutos largos de "The south of sound", nos movemos en terrenos para ambientar imágenes. Para ponerle cara a las silvestres colinas de la islas, para dar voz a las rocas.

Música que musita, que hace que la banda se tome un respiro de sus obligaciones indies, para pasear el violin por la lírica y  tremenda "Come wander with of me", o hacer montañismo con la minimal "Tiger king".

En "Boy Vertiginous" se ponen furiosos, acercándose a mundillo ruidoso de Explosion in the Sky, para en "Spearing the sunfish" adentrarse más aun en una sinfonía bella del caos, muy Sonic Youth, muy romper tímpanos mientras la tormenta rompe cielos.

La calma vuelve con "Connely of the west" y "The north sound" binomio perfecto para imaginar como se vive en este pedazo de tierra rodeado de la ignora furia del mar. "Woman of Aran", con el piano andando en zapatillas de andar por casa, con las guitarras que parece que no van nunca a morder para al rato expulsar aullidos a diestro y siniestro.

"Man of Aran", una buena manera de volver a Brith Sea Power. Una enorme banda que con este cd recuperamos del baúl de la memoria. Una isla, un pub en penumbra, el vuelo de las gaviotas, una tormenta de amor.....


jueves, 25 de septiembre de 2014

EELS. "Wonderful,glorious" (2013)


Mark Oliver Everett, Mr. E, Eels para los que desde que empezó su andadura esperamos como agua de mayo cada nuevo lanzamiento, ha dejado de lado la tragedia que le ha rodeado en su vida, (muertes, enfermedades y otros bombazos del alma) para regalarnos uno de los discos más luminosos de su carrera.

"Bombs away"  y "Kinda fuzzy" son la expresión más inequivoca que nos encontramos ante un cambio de rasante, luminosidades interiores, aviones que soportan el peso del cielo para no caer empotrados en un mar de tiburones.

Rock. Nada de masas. Para degustar en solitario trallazos de guitarras, feedback arrancacorazones. Pero como siempre, queda sitio para sumergirnos en submarinos sedosos de lentitud programada: "Accident prone".

"Peach blossom" es un latigazo, un himno rock, mover las caderas mientras los petardos saltan a la pista. Todo con decoro, derrochando ansias de sonambulismo. Mr. E está contento, se quitó el traje negro, las nubes desparramadas sobre los cielos ámbar han traido algo más que malas noticias.

También se sirven cafés calientes en tuburios de noches largar. "On the ropes" y su fragilidad, diminuta pero grande, comer a deshora y cenar santos de paginas pasadas de modas. "The turnaround" suena y vibras en silencio por la certeza de que el rock también es medicina y cartas para acompañar los malos tiempos.

Vuelven los arañazos con "The Alphabet" y las canciones marca de la casa con "You are my friend". Volver a escuchar a Eels es saber  quehay seguridad en que no quedarás defraudado. Ajústate la corbata, mírate al espejo, rompe el cristal de la mala suerte, juego al 13 en la ruleta y escucha "Open my present" Buena suerte.


martes, 23 de septiembre de 2014

CHAIN & THE GANG. "Minimun rock and rolk" (2014)


Ian Svenonius ya había demostrado con Make Up y  Nation Ulisses que lo suyo era la recuperación de la esencia del rock en su aspecto más primitivo. Con Make Up escuché a más de uno definir su música como gospel punk. Está claro que Ian es un francotirador, un elemento de cuidado.

Hasta su libro "Estrategias sobrenaturales para montar un grupo de rock" (2013) sienta su cátedra de outsider que no se casa con nadie, que le gusta empuñar el revolver para acabar con un certero tiro con tanto maleantes sonidos de baja estofa.

En este cuarto disco como Chain & the Gang, Ian lanza dardos, se enfurece, no contiene la rabia, y desde "Devitaleze" nos señala que lo suyo es el mismo parque de juegos donde disfrutan Boss Hog, Beat Happineng o Jon Spencer.

Hasta las caricias rítmicas de "Never been properly loved", y el himno "I'm a choice", son melaza y carpintería para construir capiteles de suburbios de luz. Primitivo es un rato el bueno de Ian. "Stuck in a box" es una suculenta ración de garaje lofi.

Casi soul es "Fairy dust", y agitada y rebelde es la pendenciera "Mum's the world". Suenan las alarmas en "Crime don't pay" y "What are you in here  for" es un desparrame soberbio, años 50 con motosierra, la cueva y los trogloditas, el rock como sedicción, contracultura de la contracultura.

"Minimun rock and rolk", está pues fuera de la senda indie. Ian marca el paso firme del rock de baja intensidad, mientras guarda en la funda de su guitarra el revolver que le sirve para impartir justicia, para hablar de rock.


viernes, 19 de septiembre de 2014

EMILIE SIMON. "La marche de l'empereur" (2005)


En el año 2006, en la prestigiosa ceremonia de los premios César, la banda sonora de este documental que narra las peripecias de ese pinguino con nombre real, recibió el premio al mejor disco de película del año.

Bien merecido. Y si alguien aun no la ha visto, desde estas paginas pensadas, os recomiendo que no os la perdais. Nos hace a los humanos pequeños, el egotismo de "raza superior" lo tiramos a la basura cuando nos emocionamos con las aventuras de estos pequeños animales que tanto nos tienen que enseñar.

La francesa Emilie Simon fue la elegida para dar voz a los sin voz. Está vez Emilie eligió el inglés para tocarnos la fibra, y la verdad es que desde que suena "The frozen world", con ecos de Bjork, no dejamos de sentir el viento gélido de los polos, los icebergs como barcazas a la deriva chocándose la mano con el mar que suba y baja en un suspiro tremendo.

En "Antartic" solo se basta de sus murmullos para contagiarnos de lava helada. La electrónica es el utensilio que usa Emilie para conspirar con nosotros para la contemplación de la paz de unos paisajes que te dejan sin sentido, de la música de la naturaleza que recorre cada metraje del film.

"The egg" es lirismo tecnológico y "Baby penguins" sirve para imaginarte a los infantes pinguinos jugando con peces de colores invisibles, revoloteando tras sus padres. "Songs of the storm" es pop electrónico, casi ochentero, ritmico, bien construido, envolvente y total.

Así que no te pierdas para tus emociones más profundas "La marche de l'empereur". Notarás murmullo de los grados bajo cero, congelarás tus entrañas, vivirás en un continente de zorros blancos y osos cazadores. El emperador de señalará el camino. Con él tocarás el violín ("To the dancers on the ice"), y sentirás que nosotros, los humanos, sólo somos unas pequeñas partículas en el universo de la creación.


miércoles, 17 de septiembre de 2014

DEVOTCHKA. "A mad and faithful telling" (2008)


Estos Devotchka son la leche. Pocos como ellos en meter en la batidora unos ajos de música gitana, otro de rock, un poco de folk, un vaso de vino de violines y muchos más ingredientes que hay que probar para degustar con alegremente.

El cuarteto se atreve en "Along the way" hasta con un corrido mexicano con la trompeta señalando el punto de partida, para que los violines rueden entre una maravillosa agitación pop. Devotchka pueden ser los nuevos The Pogues, compañeros de guerrilla de Gogol Bordello, pero no tan agitados. A estos chicos les gusta la música de raíces, levantar la mano en medio de la clase y decir sí, me atrevo con lo que me echeis.

En su día se encargaron de la banda sonora de esa joya del cine independiente yankie que fue "Pequeña Miss Sunshine". Se atreven a todo. Hasta en "The closswise witness" me recuerdan a unos The Blue Nile agitados por la embriaguez de la vida. Melodía perfecta, de esa que se queda mucho tiempo dentro de ti. Música de otro tiempo construida ahora.

Nick Ureta el jefe del cotarro, y sus tres compinches hasta se atreven a chapurrear algo de español en la fronteriza "Head honcho", deleite para los seguidores de Calexico y otras huestes del desierto, pero con un componente de fiesta y exceso que falta a los vaqueros del polvo de Sonora.

"Comrade Z" es puro Balcanes. Bailes de vodka, osos drogados, botellas rotas y balas por los aires ebrios y "Blessing in disguise" es para marcarte un baile a la sombra de las velas de una velada poblada de sueños imposibles, de susurros del alma.

Devotchka, saben mezclar, y nos hacen viajar por las músicas del mundo, a lomos de la alegría, siempre con una buena copa de tequila al lado.


lunes, 15 de septiembre de 2014

ACTRESS. "Ghettoville" (2014)


Ayer estuvimos gastando suela durante tres horas. Después de una buena comida y para acompañar los minutos de descanso, me puse a Actress. No hay nada como ponerte algo de electrónica minimal hipnótica y percutiva para llegar al reino de Morfeo.

"Ghettoville" es una maravilla para tus neuronas, una pastilla que te tomas y que dura 80 minutos, un viaje de esos planeadores comandado por Darren J. Cunningham que en éste su cuarto trabajo, nos conquista tras esta sucesiva andanadas de clitchs y sonidos embalsamadores.

Actress es una buena manera de acompañar a Burial o Aphex Twin. Escucho chuladas como "Corner" y no paro de silbar traqueteos continuos, electrónica para garantizar la expansión de los oídos a siderales campos de plutón.

Electrónica para saborear en intimidad, para compartir silencios. "Rims" parece que nunca se acaba, que es una secuencia radiada de neones que se pierden en el espacio. También tienen cabidas los sonidos industriales, opresivos momentos como "Contagius", donde puedes imaginar una debacle atómica mientras almuerzas a la luz de la luna un pedazo de cielo contaminado.

"Our" es una fundición esquelética, un leve tratado de como descomponer la electrónica en átomos sediciosos de luces y bucolismo de hierro. Y "Towers" se levanta como una enciclopedia de fuegos fatuos, de lineas siderales que conmocionan espacios.

El inglés ha pergeñado un disco soberbio, para adentrarte en la electrónica sin miedo a volverte majara. También hay tiempo para el dance, como en "Gaze" o "Skiline" propuestas que se aventuran por desiertos de robots ilusos con ganas de bailar.

Actress, interesa por su su perforación electrónica, por su mensaje aglutinador de efectos. Minimalismo para el fin de mundo o para una siesta no demasiado larga.