Buscando canciones, sensaciones pasadas, escarbando en surcos de vinilos, hechizado como cuando desde crío supe que la música siempre me acompañaría

jueves, 5 de mayo de 2016

MARK KOZELEK & DESERTSHORE. "Mark Kozelek & Desertshore" (2013)


Cada vez me resulta más repulsiva la persona de Mark Kozelek. Leyendo por la red las críticas de un concierto suyo en solitario, donde se metian y provocaba a todo cristo, añade un poco más esa leyenda que es realidad que este tio es uno de los artistas más impresentables del orbe indie.

Dejando al lado su faceta de borde, como músico siempre me quito el sombrero ante él. Su ultimo disco como Sun Kil Moon y junto a Justin Brodick, es una muestra de ello. Como su larga carrera desde Red House Painters, jalonada de canciones para sufrir-sentir.

En 2013, se junto con la banda indie Desertshore (Phil Carney y Chris Connolly, ex- Sun Kill Moon) para confeccionar diez piezas que van desde la tranquila "Mariette", hasta ese deje a Neil Young que se percibe en temas como "Livingstone bramble".

El disco transcurre sin sobresaltos. Con letanías marca de la casa, "Hey you batard i'm still here", desértica y minimal, y fantasías trotonas que se acaban pronto, "Katowice or Cologne". Es igual donde se meta Kozelek. Cuando le escuchamos nos olvidamos de su aridez personal, de su carácter de viejo. Te pones la alegre "Seal rock hotel" y dejas de lado las memeces del personaje.

"Tavoris cloud", es preciosista, artesania floral, punzadas en el corazón mientras la guitarra se arremanga la intensidad para poblarnos de dicha.Terciopelo, melancolía, tenazas del sentir es "You are not my blood", suculento manjar para poblar tus desdichas interiores.

El disco, uno más, de la carrera de un portentoso artista, de una estupida persona. Sigue ocupando los lugares más alto para perforarnos el sentir. Un profesional de la depresión íntima este Kozelek.


lunes, 2 de mayo de 2016

MICHEL CLOUP DUO. "Ici et là-bas" (2016)


Sé que llevaba un tiempo en Spotify, pero he querido esperar al aterrizaje del disco desde Marsella, para gozar en su intensidad de este pedazo de lp, (uno más), de Michel Cloup. La verdad es que estos dos años de espera tras "Minuit dans tes bras" han merecido la pena.

Se fue el bateria Patrice Cartier, y vino Julien Rufié para acompañar a Michel en sus diatribas continuas, en su guerra de guerrillas por los sentimientos, por la lucha, por el recuerdo, contra el estado patético de las cosas, contra el tobogán de la mentira.

Escucho "Qui je suis", la que da pistoletazo al disco, y no paro de asentir de una manera real, cierta, sobre el empuje y la rabia de uno de los artistas galos en mejor forma. Ya sobra decir que Michel estuvo en Diabologum o Experience. Ya Michel Cloup es una entidad propia, un aire fresco.  El tercer disco de esta carrera como dúo es el mejor de ellos,la mejor forma de dar un puñetazo a los cielos.

"La classe ouvriere s'est enfuie" viene después. Contestación social, constatación de que la clase obrera huye en desbandada. Michel sigue a lo suyo. Guitarras, recital, distorsión, medicina para dentro. La que titula el disco la recuerdo de su último concierto en Madrid. Parecen The Durruti Column Cloup y su colega. Aquí y allá te quedas sin respiración con su sonido, un paso más en la evolución de un esdrújulo artista del cual siempre esperamos más, y siempre más nos obsequia. "Deux mondes parallèles, deux époques similaires.....", si, la verdad es que hoy mientras he tendido la ropa blanca en la terraza, esa ropa que nunca me pondré para salir, sentía sobre mí el murmullo de los aires sumergidos. Brutal...

La voz de Cloup siempre como un faro. Un faro que en "Deux minutes vingt-cinq" alumbra y quema con levedad y ternura. Suena la guitarra como arpegios que te rompen, suenan las cuerdas y el sonido sonámbulo sale a pasear en noches que no se entienden y no se acaban. "Deux minutes vingt-cinq à Rome avec toi"... Qué decir después de escuchar esto. Que no hay descanso, que viene el himno de lucha y fuerza, "Nous qui n'arrivons plus a dire nous", agitación y locura, flows desde la madurez de los sentidos, crudeza y energía, nosotros que vivimos en plena contradicción.

Si sus dos primeros discos eran insuperables, Michel ha trazado en el cielo otro tope con este "Ici et la-bas". Cada vez más esforzado en sonar como un trueno, no hace falta más que un batería a su lado (es este caso apenas se nota la marcha de Patrice con el consistente Julien Rufié) para poblar nuestros oídos de insurección. Luego viene "Animal blesse", otro de los puntos fuertes de este disco sin fisuras, donde la guitarra de Cloup una vez se entretiene en soliloquios y conjuras, entrenándose para preparar la escena para un acto teatral de rabia y decadencia.

"D32W" esta repleto de preguntas, de diálogos, en el puente, entre brumas tranquilas, entre odas de tensión contenida, un tema para prepararse para "Séparer".  Todo se va a la mierda. Todo se separa, todo se disgrega, todo tiende a la disolución mientras la edad viene a poner membrete y firma a la agitación de los tiempos. Solemne, resolutiva, atronadora, bestial. Otro puño en el aire, Otro susto vencido.

Para el final los fuegos artificiales, la deflagración, la pólvora ardiente. ""Nouveau en ville", pétalos de inconformismo, sonidos que se te clavan, el espejo roto en mil pedazos, los sueños que se perforan a si mismo mientras la música sigue sonando, sigue sanando boutades. "Etranger", ruda e implosiva. pone la alfombra para el climax del disco, para un final apoteósico, de esos que se recordarán cuando pasen muchos años. "Une adresse en Italie".

"Une adresse en Italie", catorce minutos de recuerdos, sobre un padre y la memoria, catorce minutos para cantar hablando. Un montón de objetos, un permiso de conducir, la carta de identidad, una dirección en Italia. Los maquis, la liberación, la lucha. Un padre que deja una huella imborrable, Charlas perdidas, palabras en silencio. Siete años, cuarenta grados, un tractor, todo que viene, todo que va. Escucho la canción, su letra, y los dedos parece que no me responden, las letras no salen. Es la emoción que es guerra, son los ojos que también recuerdan.

Mama rie, una foto encontrada, el amor. Una guitarra sumergida y Michel que narra, que habla que se desnuda descalzo, que habla por los poros de la memoria, que se dedica a su manera ha construir uno de los temas más bellos y terribles que se han compuesto en la historia de la música moderna. Es igual que no sepas francés, las palabras vuelan y te traducen sentimiento. Una dirección en Italia. "En Italie, c'est pas comme ici"....

Parece que suenan las trompetas del apocalipsis."On partira, tous las quatre....".  Me quedo sin luz y busco el amparo de un chillido, y encuentro un pedazo de lírica abrazada a algo que es más que música. "Ici et là-bas", es toda una obra de arte, un lienzo premeditado de un autor en pleno rendimiento, en pleno lucha interna. Desde ya uno de los discos del año.


sábado, 30 de abril de 2016

COLLEEN. "The golden morning breaks" (2005)


El segundo disco de la francesa Cécile Schott, escondida bajo el nombre de Colleen, es una maravilla de minimalismo electrónico, de suavidades que suenan a vehemencia íntima. Ayuda la portada a intuir lo que encontraremos en este "The golden morning breaks", donde las guitarras, los chelos y juguetes infantiles sirven para componer un festival de intimidades.

Porque íntimas son "Summer water" y la emocional "Sweet rolling", arregladadas con mimo y ternura, sobre todo esta última para tocarte la fibra, donde los instrumentos resuelven sofismas, donde desde la tranquilidad mana una fuente con espejos cóncavos de silencio.

La gala hace de hada y se deja arrullar por unicornios celestiales, creando ambient de duermevela, introduciendo leves patrones electrónicos ("The happy sea"). "I'll read you a story" es minimal, caligrafía expresiva de lírica exploradora, donde es fácil llamar al sueño como razón de ser.

En trabajos posteriores, (sobre todo en "The weighing of the heart", (2013)), afianzaría aun más su propuesta musical, pero es en este segundo largo donde se explaya en desarrollos que nos invaden y nos sorprenden. La que titula el cd con el chelo como protagonista es preciosista, rosa al viento, suavidad que mata.

Deja para lo último, once minutos de "Everything lay still", pura adrenalina narcótica, suavidad, confort, acicate de viento orate y luces de neón. Rugidos a mansalva escuchar a Colleen. Para momentos de calma, para huir de la tormenta....


miércoles, 27 de abril de 2016

MALE BONDING. "Endless now" (2011)


Vaya puntazo este trio londinense. Desde que empieza a sonar "Tame the sun", no puedo parar de recordar a esas viejas bandas de los 90 que con tanto ahinco se esforzaban en construir píldoras de rock, punk, noise, con la melodía como principal eje.

Ash, Adorable, MC4, Ned's Atomic Dustbin, Power of Dreams, por citar algunas de ellas, eran fieles exponentes de esta urgencia por llamar las cosas por su nombre, canciones cortas pero punzantes, ráfagas de emoción con un buen cuidado en los coros ("Carrying").

Te enganchas rápido a temas como "Seems to notice now", donde Husker Du se asoma por la cortina, donde los chicos hacen aflorar su juventud no como bisoñez sino como acto de recuerdo a sus mayores. La que más me pone del disco, es la más larga, "Bones", seis minutos y pico, aqui inclinados al shoegazing, con parada y fonda en el noise con trallazos de pop. Colosal ese juego de voces, el drama que se vislumbra, la pegada bestial.

Este "Endless now" fue su segundo disco. Atras, otro gran comienzo con "Nothing hurts", ambos con Subpop. Lástima no hallamos tenido más noticias de ellos. Por eso reconforta pasarse una tarde con la escucha de este formidable trabajo.

"What's that scene" es una sacudida de feedback, punkpop sin florituras y "Mysteries complete" es una gozosa especulación de rabia indomable, de power pop sin remilgos, travesuras sónicas, pedazos de energía confabulada para abatir calmas.

No hay nada como un buen chorro de mala baba para espantar los malos días.Brincas sin remedio cuando suena "Channeling your fears", torrente de adrenalina, festival de ponzoña. Qué tiempos aquellos cuando nuestros walkmen nos quedaban sordos. Male Bonding, un buen puñetazo juventud sin aderezos.


lunes, 25 de abril de 2016

LOBISON. "Solo" (2016)


Löbison segunda parte. Si hace una semana nos deshacíamos de halagos con el primer disco de Löbison, "Perro amor", ahora tocar regodearse con su último lanzamiento, "Solo", un paso más en la evolución de una banda que te deja absorto, arrojando lágrimas entre lluvias de recuerdo.

Si existiese algo de justicia poética en este mundo nuestro de música independiente, canciones como "Encerrados", se tendrían que radiar mientras ladras desamor y sueñas augurios lejanos, o pintas en lienzos de tela de mariposa letras pasadas, olvidadas de amores que se fueron entre trincheras y dinamita.

Löbison lo han vuelto hacer con este segundo trabajo. Juamba d'Estroso, (me lo imagino de espadachín a sueldo o de juglar jugándose la vida en terrazas que cubren doncellas), sigue siendo el barítono, la voz que te aupa. Se nota que han dado un paso adelante, el disco tiene una mejor producción que su primer gran lanzamiento. "Amantes mendigos" es un prueba de la calidad de un grupo que nos lleva a huertos de plantas mágicas, de condenas de palabras.

"El piercing de la mala soledad" es un compendio de escatología del amor, una librería de suavidades carnales, de luces de sexo, mientras la noche aciaga pronuncia salutaciones oscuras. Verte para quererte. Neones y penumbra, rabia y penetración.... Si, Löbison siguen dando que hablar. "La columna de Durruti" es un salmo, un himno de voces y sugerencias.

Es en "Tranquilo" cuando me empiezo a romper. La voz es una trampa, el ritmo es un camino rodeado de flores que son amnesia. Una doctora para curar las cicatrices, un medicamento contra los canceres de la vida. Y yo que no paro de subir el volumen en este abrupta tormenta..... "Pertenecerá" es la segunda parte de la terapia, otro buena dosis de felicidad a cuenta gotas.

Luego "La geometría del amor", donde Löbison hacen escala en la decadencia, unos versos rotos, una guitarra que se crece, Juamba con un microfono lleno de arañas que tejen sonoridades que pescan voluntades y vencen derrotas. Colosal segundo disco.

"Pescasueños" es un vals para bailar mientras recordamos nuestra juventud ya fenecida por los puñales del calendario, un rupia dejada en el plato de los suspiros. Para terminar, "Mi querida morfina". Una dosis de vehemencia, una nana prohibida, la secuencia perfecta para terminar la desesperación.

Lóbison. Una segura garantía de calidez emocional, Sevilla que arde, robando latidos en las tardes que se suceden mientras se marchitan las palabras.



viernes, 22 de abril de 2016

LOW. "The invisible way" (2013)


Siempre es buena noticia enfrentarse a un disco de Low. Sinónimo de calma, calidez, introversión, calidad. El grupo de Mimi Parker y Alan Sparhawk con la publicación de este "The invisible way", cumplió 20 años en la carretera de las languideces perfectas, de las reflexiones internas.

Y desde que suenan los primeros acordes de "Plastic cup", sabes que todo sigue igual. Cuando hay tormenta, cuando el sol espanta, cuando la niebla amenaza, siempre hay un momento para darle al play y sumergirte en el pavor ("Amethyst").

Eligieron como producto de "The Invisible way" a Jeff Tweedy (Wilco), y se nota la mano de barniz acústico que sobrevuela todo el disco. Los pilares son los mismos, la energía interior a raudales de intimismo. Escuchas el piano de "So blue" el juego de voces, la amargura de un rayo devastador, y sí, asientes y dices, otro disco grande de Low.

Aquí no hay experimentos como en su flamente ultimo "Ones and sixes" (2015). Aqui la cuenta atras del dolor tiene números marcados en el calendario de los ojos cerrados, cuando la guitarra de Alan sopla vientos y la voz de Mimi fabrica tranquilidad de luces amables ("Holy Ghost").

El trabajo en los mandos de Tweedy se nota sobre todo en tracks como "Clarence white" con ese hálito rural para gozar entre alaridos de viento o "Four score", para degustar con ahinco mientras se soplan las velas de los años. Una de mis preferidas, marca de la casa, "Just make it stop", con ese climax que crean cuando se disponen a abordarnos con alevosía de misterios.

Dejan para el final el único arreón eléctrico del disco, la poderosa "On my own", para terminar con "To our kness" y la certeza de que una vez más hemos pasado un buen rato en un islote de soledad necesaria, de vaivanes del alma.



miércoles, 20 de abril de 2016

LOBISON. "Perro amor" (2013)


A veces ocurre. Me gustaría que fuese más a menudo, que se repitiese. Pero no, no estamos en los 90. Me llegó la noticia de la existencia de Löbison por medio de un blog amigo, donde comentaban su ultimo disco "Solo" (2016). El impacto fue cuando lo escuche; luego me fui a youtube y vi el video de "Mi gran día" (desde ya una canción para un hit eterno),  y ya sabía que tenía que hacerme con sus dos discos. El mismo día los pedí. Al día siguiente me llegaron. A querido el azar, que éste artículo sea el número 700 en los cinco años de Discos Pensados.

Lo que más me sobrecogió fue la voz de su cantante, Juamba d'Estroso (hasta su nombre posee gravedad), y una fuerza emocional desbordadora que me dejó desde la primera escucha hechizado. Es como si Tindersticks se hubieran instalado en Sevilla, para continuar sus dramas cotidianos, sus vaivenes de dolor interior, todo regado con guitarras que son aspavientos, con desdicha que es tormenta.

"Mi gran día" (¿cuántas veces la he escuchado ya?) es todo un torrente de medicina de tristeza. una operación a corazón abierto, himno decadente que grita desde el silencio, que se retuerce mientras Juamba se parece un rato a Nino Bravo, conduciendo por la senda de los guiños de la soledad.

Me entero que antes de Löbison fueron Falso Cabaret, donde sacaron también con Green Ufos, "Para muchas amigas mías". Salió la luna llena, dejaron los ropajes en el bosque y se convirtieron en Löbison, como el título de una de las canciones de ese primer disco. Y luego, la explosión. los 30 minutos de "Perro amor" te condenan a seguirles. "Un buen hombre" como todo el cd es una maravillosa concatenación de urgencias sentimentales. No me extraña que el gran Dominique A, se quedase prendados de ellos cuando fueron sus teloneros.

"Bala hedonista" es pavorosa, noctámbula, repicando tormentas eléctricas mientras el veneno llega a los besos y los besos se convierten en sedimento. Suena un piano, no pasa nada, es una mueca del otoño carnicero. A veces ocurre, escuchas una banda y sabes  que estás ante algo grande. "Soy un traidor", te desarma, conmoción siderúrgica que penetra y te eleva, mientras el grupo conspira para hacer de ti secta.

Y llega "No dejar de decirlo" y sigues metido en la vorágine de excesos sentimentales. Crudeza y abrir las alas para volar a sueños improbables, a susurros que vengan de acordes de secretos. El acordeón es un rubor y "Tu dolor perdonaba" es otro pedazo más de canción para aturdir tus sentidos en incomodas sesiones de recuerdos no gratos.

Löbison te secuestran, son una anomalía en el panorama independiente de este país, un sonido que te deja sin aire, de esas veces que la espera de la llegada de un disco, son momentos de ansia y nervios. Como en los 90, pero más viejos. La semana que viene, la segunda parte, con "Sólo".