Buscando canciones, sensaciones pasadas, escarbando en surcos de vinilos, hechizado como cuando desde crío supe que la música siempre me acompañaría

domingo, 7 de febrero de 2016

FRANÇOISE HARDY. "La pluie sans parapluie" (2010)


Este disco hizo el 26 en la carrera de esta gran dama de la chanson gala. Hay queda eso. Desde que suenan los primeros acordes de la pop y alegre "Noir sur blanc" (música de Calogero) intuyes que estás ante algo grande. El reflejo de su mirada en la portada, el camino recorrido, la lucha feroz para acabar con el cáncer, hace que este disco sea uno de los más importantes de su discografía.

La lenta letanía de "Mieux le connaître",balada de dolor, salmo íntimo, da paso a la luminosa "Champ d'honneur", las bondades de una reconocible voz, el señuelo para seguir cabalgando sobre las estrellas pedales de la noche.

Alain Lubrano ejerce de fiel compañero en este transitar por la introspección, La que titula el disco es puro años 70, cerrar los ojos y recordar "Et si  je m'en vais avant toi". Festín de cuerdas ignorantes de la tristeza, mirar a la cara la costura de los sentimientos y seguir en píe día a día, pese a quien pese.

Hardy no pierde la oportunidad de recordar a sus amigos ya idos, a los que hicieron la maletas para poblar las nubes de silbidos. "Les pas" esta dedicado a Alain Bashung, quien colaboró con la artista en el disco "Parenthèses", pura agitación pop, para acordarnos de otro grande.

También hay tiempo para hallar a la Françoise Hardy más barroca, como en "Je ne vous aime pas", y serenidades que rayan la saudades ("Esquives"), para lograr que tu emoción suba termómetros. "Mister" de La Grande Sophie, es otro punto álgido de esta lluvia que no para, melancolía a raudales, carantoñas densas para alegrarnos los malos días.

Una superviviente Françoise Hardy que sigue al pie del cañón, que seguirá hasta que sus cuerdas vocales deseen un descanso de agua clara, o una biografía para compartir pedazos de labios del ayer. "Memory divine", en ingles, con Jean Louis Murat, es otro pulso increible, otra bella exposición del saber de esta artista.

Ojala nos queden muchos discos que escuchar como este, que venzan calendarios y calamidades. La belle chanson, la belle femme, le grand douleur....




miércoles, 3 de febrero de 2016

BLAKE BABIES. "Sunburn" (1990)


Años 90. Juliana Hatfield se movía y divertía divinamente entre toda esa horda de bandas que nos hicieron tan felices. Blake Babies fue su grupo, un combo que sabia como hacernos divertir con su pop aguerrido, sus guitarras militantes en la melodía, rabiando espejos, rompiendo moldes. "I'm not your mother es una buena muestra de ello.

Dentro de la historia de la banda habría que recordar que el mismísimo Allen Ginsgerb fue el que les bautizó como Blake Babies, cuando el grupo acudió a una conferencia del vate, y estos le preguntaron sobre que nombre ponerse. No se lo pensó y se quedaron con Blake Babies.

Este "Sunburn" está lleno de canciones para guardar en tu memoria. "Star" es fiera, salvaje, pero también está repleta de sensualidad. No muy lejos de sus colegas de época Throwing Muses, Blake Babies sabían como sacar rédito a ese enjambre eléctrico siempre tan bien acompañado de buenas dosis de pop.

El trio era la ostia. Forjaban en tres minutos caricias de pop duro como "Look away" para luego hacernos sentir mal, con tiernos hachazos que se te pegaban en las arterias sin remisión, ("Sanctifi") puro volcán de vicio acaparador, hit notable lleno de almidón para soñar.

"Girl in a box" es un pedazo de viento acogedor, una maravilla que te reconforta y te hace cerrar los ojos. Los 90. Nuestros 90. Menudos giros de voz de Julianna y su cómplice John. No me canso de escuchar "Train", viejas formas de establecer conexiones entre el creador y el oyente, algún solo de guitarra suave, Juliana ejerciendo de voz interior con abruptos leves, con cansancio en el sentir.

Como olvidarnos también de "Il'l take anything" y del soberbio inicio con el bajo atronando en "Gimme some mirth" o con el final de "A million years" para seleccionarla junto a tus temas preferidos de esos años tan pródigos en descubrimiento y revolución.

Blake Babies, una vuelta al ayer, cuando los veinte pocos años rondaban nuestro carnet. Qué recuerdos, que pedazos de cielo tomamos al asalto sin dejar titire con cabeza. Luego, vino la carera de Juliana en solitario. Pero eso es otra película, que porque no, también aparecera en este lugar donde los discos se piensan.




lunes, 1 de febrero de 2016

WAXAHATCHEE. "Ivy tripp" (2015)


La cantante de Alabama, Katie Cruchfield, que se esconde bajo el nombre de Waxahatchee, lo ha bordado en este su tercer disco de indie rock, folk, acogedor y también con algún castañazo sonoro. "Breathless", se mueve en un boomerang de ruido sobre el que se Katie afina su voz hablando de amor, y de otras derrotas para en "Under a rock" guitarrear como The Breeders en un campo de pajaros carpinteros con camisas de cuadros.

"Poison" es otro pequeño veneno de dos minutos de distorsión que da paso a "La loose", lofi y vacilona, prudente y llena de efectos para salir por la noche a lavar la cara a la luna, si lo tuyo es aullar como lobo estapario en épocas de abruptos de corazón.

"Stale by noon", es ágil y ponzoñosa, y "The dift" tiene aires retros, flequillo de colas de pegar labios, lujo de indie rock sin pretensiones mientras te sacudes las lágrimas con vinilos eternos. También Katie fabrica hits épicos como "Air", oscura y demoledora, un enjambre de abejas sobre tu cabeza, un lunes cualquiera sin ganas de hacer nada y solo deseos de no salir de las sábanas.

Si, Waxahatchee hacen de su forma amateur de enfrentarse con el orbe indie, su preciada ganancia, su mejor jugada. "Greir hair" es una espumeante luz que te hace no parar, y "Half moon" es otra maravilla lenta, otra profecía jamás se cumplirá. Artificio con piano que da paso al epílogo de "Bonfire" puro rayo devastador, canción para la primavera que viene, tensión y alerta, luces a medio poner mientras el bosque sigue siendo un lugar de descubrimientos.


sábado, 30 de enero de 2016

THE DELGADOS. "Hate" (2003)


Sí, se nota que David Fridman está bajo los mandos del control de sonido de "Hate", este luminoso disco de estos escoceses, que con este disco supieron levantar su pop épíco con arreones de misterio, desde la inicial, "The light before we land".

No se puede decir que "All you need is hate" no suene a Mercury Rev de ultima época. Podria estar en cualquiera de sus discos. A pesar de las similitudes,el grupo de Emma Pollock, consigue con esa capacidad para la intriga, hacernos guiños para seguir la estela de su mensaje sónico.

Me gusta el piano de fábula de "Woke from dreaming", que se convierte con el paso de los minutos en una eclosión casi de post rock. "The drowning years" también tiene un aire envolvente, garras eléctricas en el pais de los elfos, mientras que ronroneas las cuerdas aceita de girasol de lunas. Excelsa producción la de Fridman para un disco sin costuras.

Cuando bajan el pistón y ofrecen tracks como "Child killers", casi folk dulzón, pierden el encanto de cuando se enmarañan en diatribas de tensión siempre comedida. El mapa onírico de su fuego es un combate que te envuelve y te deja robusto en sentimientos.

"Favours" es otra gema criada a los pechos de la intensidad, donde seducen por su incontinencia, sinfonismo de altas pasiones, un buen programa para compartir palabras a destajo mientras la tormenta se deja querer. "Hate" no supera a "The Great Eastern", pero sin duda merece recuperarle del baúl de los objetos perdidos por el tiempo. Entrañable pulsión de luces y pop eléctrico. Un buen combate de rabia sin dolor.



jueves, 28 de enero de 2016

ENVY. "All the footprints you've ever left and the fear expecting ahead" (2001)


"Atheit's cornea", el ultimo trabajo de los nipones, fue uno de los mejores discos de 2015. El post metal del grupo cada vez te perfora más el animo con sus pinceladas de lírica, con sus andadas de rugidos que conjugan tan bien con una percepción del drama que te hace estremecer.

En el 2001, sacaran este segundo disco, cuando todavia no estaba perfilada del todo sus hachazos emocionales, aunque ya en temas como "Lies and release from silence", empiezan a pedalear sobre sombras de estridencia contenida; en las alforjas tensión y drama, en la cuenca de los ojos acero y dureza.

"Left hand" casi parece black metal, endemoniados de loto en suspenso, caras de susto ante tamaña enjundia bruta. Pero de repente se calman, y te dicen en "A cradle of arguments and anxiousness" que también puede esperar el apocalipsis estirando los besos y la luz de la luna marchita. Goce y sombras, misterio y decadencia.

En "Mystery and peace" también se sienten desbocados por la tragedia. No me extraña que el sello de Mogwai Rock Action les acogiera en su seno. Calaveras que son flores, caras de susto cuando afloja la vida su cuerda mortecina, calorías y amor, adiós que no te quiero ver más....

Tetsuya Fukagawa no se corta. Desde estos inicios de la banda, ya muestra a las claras su pulsión detonadora, ("Invisible thread"), para después jugar al escondite de latidos con "A cage it falls into", una suave tonada de vítores y amaneceres de bruma.  Te colapsan las arterias con sus paradas a destiempo, con su catarsis devoradora.

He de reconocer que siento por ellos debilidad. Estas navidades me he metido su discografía entera entre pecho y alma y la verdad es que son todo una apisonadora. No dejan a nadie indemne cuando deciden partirse la cara con su combate eléctrico.

"The lights of my footprints" la canto cuando me ducho con las dudas de la tormenta, cuando la casa se altera y se mueve al compás de este terremoto del sol naciente. Seguirán apareciendo por este blog Envy. Su sonido me apacigua y me arranca. Post metal, si, con serafines nubes de arsénico para alegrarte los días.....


lunes, 25 de enero de 2016

DAVID BOWIE. "Black star" (2016)


Este disco salió el mismo día de su cumpleaños, el 8 de enero. El día 10 la estrella se apagó, el duque dejó sus arlequines en el camerino, el rayo rojo lo dibujó sobre el cristal, mientras su espíritu se disolvía por el éter buscando a "Starman".

La noticia fue un mazazo, un golpe inesperado. Todos estabamos expectantes tras las primera audición del tema que titula el disco. En plena forma Bowie decíamos, arriesgado, inconformista, su disco más difícil. Qué lejos estabamos de pensar que hacía 18 meses un galeno le dijo que en su hígado habitaba un cuerpo extraño, una nación de guerreros mortecinos que habían cogido su cuerpo para terminar con él, plantado su bandera diciendo que de aqui no se movían, hasta el fin.

Mirando atras. El Bowie actor. "Feliz navidad, Mr. Lawrence". Amor en una prisión japonesa. Preso de una batalla entre barrotes de caña de azucar y torturas de calor. El imperio del sol naciente. La estrella rubia que todo lo iluminaba. Mirando atrás, la etapa berlinesa, la música electrónica, la música de baile, el rock.... Todo se lo debemos a David, Después de su muerte, de la de Lou, de la de Lemmy, me pregunto quienes serán los siguientes. Se acaban los ídolos, el mito nace, pero muere el instrumento de la creación. Los grandes se acaban y no hay recambio. Quizás dentro de 20 años miremos a J Macis y a Thurston Moore como nuestros adalides canosos. Pero no es lo mismo. La influencia cultural y musical de los que se estan yendo es tan grande por los caminos que abrieron, que no tienen parangón ni es posible similitudes algunas.

Aunque mi crecimiento musical y mi banda sonora personal esta en los 90 y en todas las bandas que dieron sombra a mis tristezas y alegría personales, no puedo dejar de reconocer que estos músicos creadores de estilos y voluntades son irrepetibles. Su hueco es imposible llenar. Así es la ley de la vida. Un calendario, un cronómetro, una fecha de caducidad......

El disco me llegó está semana y no he parado de darle vueltas. Después de ver el vídeo de "Lazarus", todo tiene sentido. Bowie sabía que se moría y quiso dejar su canto de cisne. Su obra más incómoda. En negro el cartón del cd, el cd, y toda lo que se encuentra dentro. "Me voy chicos, aqui os dejo mi epílogo". Los nueve minutos de la canción que titula el disco lo dice todo. Saxos que se sienten tristes, música apaciguada con dolor, Bowie que se pone un manto oscuro y hace de enjambre eléctrico, de suspenso interior. Me quedo sin palabras cuando lo escucho. Solemne, metralla de lirismo, la guadaña que se esfuerza en convertir su amenaza en rosa funesta, el dolor, el dolor, siempre el dolor antesala del irse.

Tony Visconti su inseparable amigo, le acompañó hasta el final. Y también, como muchos otros, fue participe de mantener oculta la enfermedad del camaleón. Brixton lleva de luto desde el 10 de enero. No sabemos cuando se quitará su ropaje funesto. "'Tis a pity  she was a whore" quiere parecer una pieza más alegre pero no puede. Jazz perplejo, todo ensamblado en una perfecta sintonía atronadora que como las restantes canciones del disco ya forman parte de la historia. Y llegamos a "Lazarus". Qué decir de su incio. Del drama que vemos en el clip, de la venda en los ojos, de su cara tomada al asalto por la enfermedad, de esa mano que sale debajo de la cama como amenaza de lo que vendrá. Ahora tiene todo sentido. David supo poner sobre el mármol de su tumba el epitafio que el quiso construir y nació la estrella negra. Y "Lazarus" da miedo y hace llorar. y "Lazarus" es una forma de pensar nuestro propio fin. Arte y decadencia, ocaso de guerrero, el musical de los constructores de puentes etéreos.

"Sue (or in a season of crime)" es rock progresivo, asfixiante, una tensa cuerda de instrumentos que se rinden ante la voz del que tantas horas de alegría nos dió. La escucho y me apunto en la palma de la mano King Crimson. Y "Girl loves me" es extraña, barroca, fuma en pipa mientras te quedas esperando que explote su turbación inquietante. Me quedo en silencio un momento. Vale, sigo. "Dollar  days" es uno de los puntos más hechiceros del disco. Canta mejor que nunca, y te somete a su pop atronador. Una galán bajo los focos, una conmoción que hace temblar los cielos. Que no se acabe, que no se acabe, que no se acabe....

"I can't give everything away", otra cima insuperable, el ocaso del disco, las manos que salen desde la ventana del tren y dicen adios mientras dejan caer un pañuelo zurcido con palabras que solo podrán traducir los que esfuerzan por hablar con el corazón. ¿Qué decir de "Black star", qué no dirán a partir de ahora?

Numero 1 en ventas en España, en USA, en su casa inglesa. Ha tenido que morirse para copar la cima. Esté donde esté mostrará una mueca de las suyas y sus dos ojos tendran un mismo color. Aun no inventado, ni definido. Adios David, adios molde roto por el martillo de los avatares de la vida. Nos quedamos huerfanos pero tenemos la Quija de tus discos para cuando nos hallemos bajo de forma llamarte en forma de canción. "Let's Dance"......


sábado, 23 de enero de 2016

NAJMA AKTHAR & GARY LUCAS. "Risthe" (2009)


Tras haber colaborado la cantante anglo-india con Jimmy Page, y Basement Jazz, ahora le tocaba a ese trotamundos llamado Gary Lucas, un guitarrista todo terreno que en tiene en su haber haber trabajado con Captain Beefheart, Nick Cave, y Jeff Buckely.

De esa fusión te puedes esperar lo que tus oídos se van a topar cuando suena la track que títula el cd, o "Aksar" , toda una fiesta de sitar y guitarra que con la siguiente "Behaal", no te quedan más remedio que ponerte en pie, sonreir y danzar como un tranquilo poseso.

La voz de Najma y el Blues de Gary. Una buena manera de comenzar una buena amistad, una cruzada de anhelos y rudezas suaves, que en los ocho minutos de "Woh dhin",  se convierte en una lenta letanía de blues llevada por la voz de Najma hasta cielos crispados de odas y espíritu. Minimal, mixtura que te eleva, carta llover esperanza sobre los nidos del creer.

De ese dialogo entre occidente y oriente, surgen gemas que se te pegan en la mirada, ("Special rider blues") y otras que son de una belleza tan desbordadora que solo te queda pasar el tiempo a raso de los siseos de este experimento colosal y amable. "Naya Dhin" es bonita desde que se inicia hasta el trapecio de los violines que la adornan. Abrir las alas y volar mientras Lucas sigue a lo suyo brincando con sus cuerdas expectantes.

El azar ha querido que justo en esta semana que estoy manos a la obra con este disco, este leyendo a Salman Rushdie, "Hijos de la medianoche", una especie de "Cien años de soledad" pero en la India, una fábula fantástica y a la vez una recreación de la India colonial y cuando se independizo de Inglaterra, donde puedes percibir los olores, las costumbres, el que hacer de una familia através del paso del tiempo.

La voz de Najma en "Daaya" acompaña mi lectura, los colores y las profecías sin cumplir de Salman. Y el escudero a la guitarra, ejerciendo a su voluntad de agitador de sensualidades, el Ganges que se mueve, Oriente un cúmulo de perfúmenes, la música como radiación sanadora.