Buscando canciones, sensaciones pasadas, escarbando en surcos de vinilos, hechizado como cuando desde crío supe que la música siempre me acompañaría

jueves, 26 de marzo de 2015

PETER BRODERICK. "http://www.itstarthear.com" (2012)


Este compositor americano, miembro de Efterklang siempre ha sabido tocarnos la fibra. Sus trabajos  han sido pequeñas muestras de orfebreria musical, ("Home" del 2008 es una rúbrica a recomendar).

Broderick se fue hasta Berlin para grabar junto al compositor neoclasico Nils Frahm, el disco cuyo nombre es la dirección web donde dirigirte para poder escuchar mientras te tomas un té bien cargado de lentitudes tan candidas como "I am piano" o "A tribute to our letter writting days". Das al play y la pantalla de tu ordenador se llenará de piano que suena a slowpop,folk de mimbre, olas que rompen contra acantilados de risa.

La guitarra acústica de "Blue" y el tono en general del tema me recuerda a los ambientes rurales de Red House Painters. Todo tranquilo, sin armar mucho alboroto, hasta dejándose llevar por las programaciones en "It stars hear" recibes una buena tonelada de alicientes para tomarte un respiro, frenar el paso, alterar la conducta de los malos días.

"Colin" transita por páramos donde el silencio es el arma preferida para convertirte en un esteta sin riesgo a perderte por cienos de alambre. Todo sueño convertido en posibilidad, todo lujo y meseta de cuna. "Bad works" es bonita, si bonita y descalza, luz de gas y velas apagadas mientras esperas un beso.

"Trespassing" es obligatoria para los viajes en paracaidas por colinas donde las flores se ponen bufandas de pinchos, donde el verde primaveral se junta con nostalgias caidas en olvidos. Rurales briznas de hierba, el rio que mana ducha, los rebaños de nubes mansos como el cansancio que viene y va, como la lírica absurda de un quizás.

Acuda pues a esta web de marchitos encantamientos, seguro que podrás publicar tu nombre en el pétalo estallado de una sonrisa, o en la catarsis mundana de un deseo cumplido.


martes, 24 de marzo de 2015

DEERHOOF. "La isla bonita" (2014)


12 discos con este. Y sigue la banda liderada por la nipona Satomi Matsukazi apañándosela que para no cambiando nada sigan siendo atrayentes, explosivos, rítmicos, geisir orate. Empezar un disco con "Paradise girls", y su ritmo de baile desquiciado, funk para almejas, es como si no conoces nada de ellas, perderte en un laberinto de salidas más que complicadas.

Lo suyo es fácil. Cogen el rock, lo estrujan, sale pus de noise, otros venenos de juguetes, y flemas pop de esas de dificil ubicación ("Mirror monster"). Satomi sigue siendo un vendaval, y Greg Saunier a la batería y John Dieterich a la guitarra continuan provocando dulce pavor.

"Doom" es un motín que no se acaba, ruidos y estrafalarios mecanismos de conducta musical psicopatas en una rueda que no para, en un torbellino de placer inmenso. "Last fad" suena a no wave pasada por el barniz de una modernidad bien entendida, rugir y rugir, parar y correr, trio que se desmelena en avant-rock colegial, muestras de encantamiento, fragor y batalla.

"Exit only" es un bazooka de punk rock pesado, mazacote que viene pintado por dentro y fuera por colores guerreros, tambores y lujuria, melodía bienvenida, crispar y más crispar, bonanza del rock, raíces que crecen y desparraman ismos.

12 discos. Unos cuantos años de vida para una formación que aprendió de los Ramones que cambiar es un error. Que jugar a romper ritmos y vocalizar ostiazos rítmicos vale siempre, es una asignatura ganadora cuando hablamos de esta impactante conferencia de rock sin miedo a perderse. "Big house waltz" es una anti-dance de dimensiones colosales, aullidos y quiebra en los sentidos mientras la guitarra y la voz de Satomi hacen freerock furibundo y nasal.

"Oh Bummer" la más elaborada de "La isla bonita" es la que acaba con este vendaval, con este púlpito de experiencias aconsejables para los que aun no se quieren cansar del rock, Hay vida después de la música independiente manida. Deerhoof ( y otros), están con nosotros para llenarnos de rebelión.


domingo, 22 de marzo de 2015

CHEIKH LO. "Lamp fall" (2006)


Cheikh Lo merece por meritos propios estar entre los artistas más reputados de Africa. Nacido en Burkina Faso,pero criado en Senegal,  pronto hizo del bambara y wolof su medio de expresarse. Una vida musical larga que q empezó a tener su importania cuando grabo el disco "Ne la thiass" apoyado por Youssou N'Dour.

"Lamp fall" nació tras 5 años de silencio, y la verdad que es todo un tobogán de ritmos y estilos. Desde los sonidos tradicionales de "Sou", hasta el jazz de la que titula el disco, este autodidacta músico que se atreve con todo, tejió en este disco una telaraña acariciadora, para que miremos una vez mas a nuestros vecinos de sur, para fijarnos en su grandeza, y en esa capacidad enorme que tienen de sorprendernos.

Lo, se fue a Brasil para grabar casi la mitad del disco, y la verdad es que se nota. "Lamp fall" transpira sudor ritmico, calores y espasmos. "Xalé", es folk trotón que nos hace flipar con músicos del calibre de Pee Wee Ellis al saxofón, o el teclado de Barry Arona. Le da al funky en "Kelly Magni", y "Sénégal-Bresil" se deja llevar por el carnaval, por Bahia y sus urgencias, por los tambores que retumban y retumban en diasporas de fiesta y clamor.

Dakar y Londres fueran las otras ciudades donde se fraguo el cd, y contó con la producción de Nick Gold, el hombre que nos trajo a Buena Vista Social Club. Latina también suena "Sante Yalla", revolcándose entre luces de neón y bamboleo. Un puntazo.

Cheikh Lo, seguidor del místico musulmán Ibra Fall, dedica este disco a su religión, siempre entendida ésta como un clamor a la paz y a la concordia entre los hombres. "N'galula", cantada en lingala, es una rumba congoleña que sonaba para hacer bailar el esqueleto de Africa a principios de los 70. Para descocarte. La gema pop se llama "Sama kaani xeen", que da pie al reggae de "Bamba mo woor". Como lo dicho en el incio del artículo, estilos, estilos, y más estilos

"Lamp fall", minarete de sonidos que van y vienen, Senegal y sus gentes, las calles y el pueblo bailando, ojos limpios, surcos en la tierra. Africa paga, Africa espera, Su música suena.


miércoles, 18 de marzo de 2015

ORANGE JUICE. "You can't hide your love forever" (1982)


Con este disco dió pistoletazo la carrera artística de este grupo escoces, con Edwyin Collins al frente. Orange Juice siempre fue una atractiva anomalía dentro del maremoto musical de la época. Ni se les puede encasillar en el post-punk, ni tampoco se les encuadra dentro de la orda de bandas indies que hicieron de la isla un faro donde mirar constantemente.

1982. El año en que decidieron confeccionar un disco de esos que marcan época, que oyendo ahora, más de 30 años después, no puedes más que disfrutar de cada tema. Valga el inicio con "Falling and laughing" con su aire casi funk, pero siempre con una detonación pop, que en la mayúscula "Untitled melody" aporta un punzante aire retro.

"Wan light" (¿quién se atrevia en aquellos años a llenar de vientos las canciones?) es quizás una de las formas más efectivas que tiene Orange Juice para presentar su discurso de grupo contracorriente. Pero también hay guitarras nerviosas y giros inesperados como "Tender Object", para danzar y danzar entre un torbellino de delfines.

Y cuando suena "Dying day" la fiesta atruena con soniquetes de pop manufacturado con mimo, reflejos de una ola que todo lo cubría, saltar y conocer, descubrir nuevos espacios, transmitir rabia e ilusión. Collins, como pajaro cantor, como proclamador de grandes verdades como en "L.O.V.E. love" o festivales de pop decadente como "Upwards and onmwards", siempre se las apañó para transitar la mullida estepa del mestizaje soleado y alegre.

Funky hasta la médula en "Satellite City", cuando suena el "Felicity" que hicieron suya en su tiempo The Wedding Present, ya me pongo a rebuscar en los anaqueles del recuerdo más discos de estos grandes olvidados. Luego vendria la enfermedad de Collins, pero eso es ya otra historia. De momento, la naranja, esta de vicio.

martes, 17 de marzo de 2015

THE CHILLS. "The BBC Sessions" (2014)


Menudo gustazo ha sido volver a escuchar a este grupo neozelandés después de tanto tiempo. Martin Phillips, cabeza pensante de The Chills tuvo la enorme idea de recuperar grabaciones que hicieron junto a John Peel entre los años 1985 a 1988.

Y vaya que si ha merecido la pena la sequía en el desierto. Desde los primeros acordes de  "Rolling Moon", con ese pop cercano a la épica, con esos estribillos que parecen punk sin fuste ni combate, y esos teclados que parecen de juguetes, te das cuentas de que eso que se llamó el jangle pop, no fue ninguna broma.

"Brave words", es otro de esos latigazos de pop, urgente, medusas a la mar y canguros por doquier danzando mientras la banda se fuma una pipa de oxigeno. "We blanket" me recuerda a mis añorados The Church. Los pelos como escarpias, el pop como excusa perfecta para componer canciones de esas que no pasa el tiempo por ellas. Que brillantez y fuerza, que forma de enfatizar sus puntos álgidos de emoción, sirenas a la deriva, copazos de bourbón en la mesilla de noche.

El label Flying Nun fue el que se encargo de atesorar joyas de esas épocas. The Clean, The Verlaines, The Bats, formaron parte de una de las historia más interesantes del pop allende los mares. Volver a escuchar "Dan destiny & the silver dawn" es como cuando me pongo cualquier canción de The Smiths. La misma sensación de que aun no soy viejo, de que con la coraza de la música podemos luchar contra las garras afiladas del tiempo.

"Living in a jungle" parace The Stanglers, y "Rain" es una estocada en el corazón, un viaje por los suburbios del pop aceitoso en psicodelia, contundencia en lo suave, carantoñas en el haber de tus emociones más primitivas. "Moonlight on flesh" es la más extravagante de lote, rallando en lo experimental, cabalgando a lomos de siderales tonalidades rebeldes.

La última parte del disco, la que conforman canciones grabadas en 1988, nos trae temas del que seria el cuarto disco de The Chills, "Submarine bells". "Part past, part fiction" y su juegos de voces grandilocuente y veraz, "Christmas chimes", villancico para especular truenos de pop señero y el final con "Dead web" para terminar este homenaje necesario a unos de los mejores tejedores de melodías pop que ha dado la música independiente. Dulce disfrute.


domingo, 15 de marzo de 2015

BEACH HOUSE. "Devotion" (2008)


Este segundo disco del dúo americano formado por Alex Scally y Victoria Legrand es el paradigma de la levedad. Mecerse con él es fácil desde que suenan los primeros acordes de "Wedding bell". Sururros, la vela y la mesa puesta, la tarta y olores musicales de otros tiempos.

Si "Teen Dream" (2010) y "Bloom" (2012) fueron geniales, la ostia, este "Devotion" tiene todas las garantías para que te puedas sumergir en un vaporoso viaje hacia cielos acordes con la paz que tanto necesitamos. Todo el disco es un remanso, es un fantasmal paseo de gracia y nubes claras. Parcos instrumentos, excelsas sensaciones. "You can to me" es una muestra de ello.

"Turtle island" es para estremecerte, para llorar cascadas de cataratas mientras te enroscas en ti mismo y en tus recuerdos más gratos, aquellos a los que el olvido aun no ha cercenado de tu psicología de amar. Los teclados suenan demoliendo silencio.

Y la no fiesta continua con "Holy dances", con la voz de Victoria regando cada surco del disco, panderetas de tréboles y folk de bosque en sabanas pensadas para guarecerte cuando la tormenta convierte a la intranquilidad en un arma de corrupción masiva. Levedad. Un rayo de luna para comer en penumbra, mientras bailas con un espectro escuchando "All the years".

Beach House. Bonito nombre para un grupo. "Some things last a long time" se despereza con mimo y luces que invitan a silencios programados, a paseos por una casa repleta de fotografías que algún día pusieron nombre a sensaciones ya olvidadas.

"Home again" pone el punto y final a un recorrido por los lugares más tranquilos del ánimo. Sueños y más sueños como espuma de despedida del mar que se posa en tus pies,  que se queda y se va.



miércoles, 11 de marzo de 2015

NUDOZURDO. "Nudozurdo" (2002)


Leopoldo Mateos (guitarra y voz), Felipe Salazar (bateria) y Daniel Asúa (batería) ganaron un certamen de bandas en Pozuelo. Grabaron este disco y parece que nada ocurrió. Nula distribucción, lo vendían en los conciertos, y pasó de largo, como uno más de esos discos que se pierden en el anonimato, en el vacío. Vaya putada. En el 2010, se tuvo el enorme acierto de volver a editarlo.

Porque este homónimo disco es la leche. Llevo enganchado a "Viaje hacía mi" toda la semana. Por su urgencia y su melancolía, como un puñetazo de Bedhead, o como una foto en blanco y negro de The New Year.

De esas cosas que no se explican. Nueve canciones para incitarte al grito, que juegan constantemente con lo emocional, con un rock aspero y oscuro, queroseno y siniestros augurios ("Dentro de él") focalizados en un trío que se arma para hacer de la pena una arista del sentir.

También "Pulso", instrumenal, tiene algo que les hace extraños, divagantes, como recuperadores de viejas formas musicales de los 80, donde la oscuridad se erizaba la sombra a la lumbre de extremos deseos fundidos con el silencio. Oigo "Autoayuda" y me quedo absorto. Inicio tranquilo, con Leopoldo tensando la cuerda, concentrado en quemarnos, apañándosela para vaguear por un idílico mundo de minutos que no se cansan, dudas y desgarro, lamentos y presentimientos de que algo va mal. Y es ahi cuando viene la tormenta.

"Hasta que acaben por confundirnos" es un himno convencido de la tragedia,la tensión apaga las velas, la guitarra es como una sierra. De nuevo la sombra de The New Year. Pero distinto. Con poesia de pelambre de ángel. Con daños colaterales de sentimientos que yacen en lápidas sin datar.

Nudozurdo. Así, todo junto. La verdad es que una maravilla. Una luz que cuando suena "Ilumina tu cuerpo", te quedas impávido, como sumergido en un álbum de cromos de negruras que se cantan cuando por la mañana sales de casa para ir al trabajo. Aun de noche, con un libro en la mano. Pensando siempre al trasluz.

"Sólo sabe trabajar", tiene un aire Velvet, y el epílogo con "Lo que querías ser" es una granada que cae y te despeña por colinas interiores de colores peligrosos. Lástima que en su día no tuviera el impacto debido. Al mes que viene tendrán nuevo disco para acompañar también a "Sintética" y "Tara Motor Hembra". Espero una primavera de rugidos.