jueves, 19 de julio de 2018

BLACK HEARTED BROTHER. "Stars are our home" (2013)


Pedazo de disco que entregó Neil Halstead (Slowdive y Mojave 3). Y es que si la primera canción del album ya nos introduce a lo que nos espera, es en la segunda, "(I don't mean to) wonder", donde se desgarran las tormentas de shoegazing explosivo, distorsión y arreones que no cejan.

Black Hearted Brother fue el nombre que Neil, Mark Van Hoen (Seefeel) y Nick Holton dieron a una banda que como la portada del cd, es una explosión de colores, de texturas, que a los seguidores de Slowdive nos hace aplaudir a rabiar.

También hay sitio para la psicodelia amable vinculada al pop, como la triunfal "This is how it feels", o instrumentaciones de ciencia ficción difusa que diambula entre soflamas de electrónica sideral ("Got your love).

La verdad es que para los que siempre deseabamos la vuelta de Slowdive, este "Strars are our home" es un buen placebo con letanías soberbias de melodías infecciosas ("UFO"), o pequeños experimentos donde la tecnología es una excusa para seguir buceando en los confines ("Time in the machine").

Continua la psicodelia con "Oh crust", para en "My baby just sailed away" componer algo parecido al tecno pop. La parte final del disco se relaja bastante, para terminar con la sesentera "Look out here they come". Para los amantes de la psicodelia y del shoegazing, un lp disfrutable.


lunes, 16 de julio de 2018

PRAM. "Dark islands" (2003)


Pram nacieron en la primera andanada de grupos de post rock. Junto a Moonshake, Seefeel, Labradford, Laika y otros malabaristas de los sonidos extraños, la  banda de Birminghan siempre se caracterizó por su ardiente inclinación a los sonidos cinemáticos (exceptuando el que para mi es su mejor disco de su carrera, el explosivo y guitarrero "The moving frontier" (2007)).

Y este "Dark islands" es una buena muestra de ellos. Desde que suena "Track on the cat", te dejas llevar por la sensualidad vocal de Rosie Cuckston y de una banda que la arropa con trompeta que son caricias ("Penny arcade"), con paseos enigmáticos por la nouvelle vague, "The Pawnbroker", o haciéndonos recordar la dulzura extraña de Stereolab ("Paper hats").

Así eran Pram. Con un ojo puesto en la imaginación floral de Robert Wyatt ("Peepshow") y el otro ideando un extraño mundo sideral donde en Marte se bailase cosas como "Sirocco". Una de mis favoritas de "Dark islands" es "The archivist", por su bizarría contundente,por esos ruidos que parecen salir del vientre de Residents.

Pram eran encantadores, te mecían en volutas de humo infantil ("Goodbye") e irradiaban siempre una sensación de transgresión total, post rock con neones suculentos, con luces inmarchitas que fondeaban en mares siempre indómitos. Ya se fueron hace años Pram. Nos queda recuperar sus hechizos, para flotar y flotar....



sábado, 14 de julio de 2018

BILL CALLAHAN. "Apocalypse" (2011)


La voz. Esa voz. Es lo que llama más la atención cuando deshojas un disco del ex-Smog, Bill Callahan. Y es que es el medio perfecto para sumergirte en un bálsamo donde las nubes se arrodillan ante las montañas, donde se vive bien entre el aire libre de un millón de suspiros ("Drover").

Quien pensase que el techo compositivo de Bill Callahan se quedó en "Sometimes I wish we were an eagle" (2009), estaba equivocado. "Baby's breath" es la segunda sacudida de su especial manera de pervertir el country y el folk, llenándolos de invierno, de frío, de aristas para soñar despiertos.

Y esos punteos marcianos que se sacan los colegas en "America!", zigzag apabullante que ilumina noches donde el sonido del autillo se une con la sierra eléctrica de la soledad. Sin palabras. Es para cerrar los ojos y mantenerlos en penumbra hasta que acaba de sonar "One fine morning" la canción que despide con bramidos este apabullante y sobrecogedor disco.

"Universal applicant" reconduce el concepto del folk sin estridencias ni galimatías, es un nudo en la garganta que desatranca voluntades, es un escozor que quema sin hacer ruido. "Riding for the feeling" es para escucharla con pavor de ternura, esdrújula, tranquila, ronroneante, con Callahan cantando como si la voz fuese un arsenal de viento acariciador.

En "Free's" se atreve hasta con la bossa, en un magnífico y apabullante soniquete que deletrea silbidos y maestría de cabo a rabo. Discazo de principio a fin, artesanía sonora quebrada y repleta de matices acogedores.

"Apocalypse", un caramelo al cual nunca se le va el sabor, una ración de naturaleza y espacios abiertos que te llena y te aclama. A cerrar los párpados toca.....


jueves, 12 de julio de 2018

SHAME. "Songs of praise" (2018)


No superan a los burros, necesarios e incendiarios Idles, mi banda post punk del momento, pero estos chavales se merecen el crédito de una buena escucha. Bemoles no les falta para en este su primer disco, confeccionar un buen puñado de arreones para no olvidar.

Ayuda la pose y chulería de su cantante Charlie Steen, un pipiolo que junto al jardín de infancia de su grupo aprendió rápido las lecciones de sus mayores. La criminal y peligrosa "Dust on trial" es el síntoma de que este disco tiene miga.

Luego vienen los dos hits del disco. "Concrete" puro Joy Division del primer minuto al último. Nervio, guitarras que se aceleran en un molinillo post punk, y donde se encuentran punteos sacados de la discografía de The Chaemeleons,  Charlie gritón y malhumorado, sacando de quicio al personal, y sobre todo "One rizla". El clip es una pasada. Los chavales del sur de Londres en una granja de campo, con cerdos, cabras, con barro, con mierda. Y en medio un pedazo de canción. Quizás si hoy tuviera 20 años no pararía de ponerla y de grabarla a los colegas. Ya con casi cincuenta, me hace sonreír. Lo hacen bien.

En "The lick" se trabajan una atroz crítica a la sociedad de consumo rápido en la que vivimos. En medio, una oscura y trabajada canción con medios tiempos detonadores. "Donk" es punk sin corchetes, en caida libre. Macarra y dura, puro cargamento de dinamita a punto de detonar y en "Gold hole" parecen unos Oasis en estado de rabia.

"Friction" guiña un ojo a Stones Roses para que en "Lampoon" vuelva el ánima de Ian Curtis a pasearse con nosotros un rato de ocio oscuro. La última, es quizás las más prescindible. "Angie", irregular y falta de lo que le sobra al resto del cd: garra, fuerza, pose e imaginación.

Lo dicho, no llegan al nivel de Idles (esperando estoy como loco la llegada del fin de agosto para hacerme con su nuevo trabajo), pero es de aplaudir que estas huestes juveniles mantengan la nevera bien fresca de sus ídolos mayores.


lunes, 9 de julio de 2018

SCHOOL OF LANGUAGE. "Sea from shore" (2008)


El lider de Field Music, David Brewis, se tomó un respiro con su banda y nos regaló este "Sea from shore", bajo el nombre de School of Language. Un batiburillo repleto de himnos alegres de indie que como la inicial "Rockist part 1" y su segunda parte "Rockist part 2", (utilizada hasta para un anuncia de coche en tv), donde la especulación analógica se nos ofrece como un juguete divertido.

Barry Hyde, de The Futureheads, también se presta al juego con su aparición en la indie "Dissappointment '99", fresca y divertida, ecléctica y furiosa. Lejos de las canciones amables de Field Music, School of Language en un divertimiento con notas a pies de página de barroquismo bien entendido ("Poor boy").

Los temas de "Sea from shore" tienen enjundia y vibración. "Marine life" es un torrente de catarsis especulando calorías y distorsión. Como la potente "Extended holiday", y su zig zag de brumos saltos,para en la recta final acabar a lo grande con "Rockist part 3" y "Rockist part 4",  otros dos momentazos de esos que perduran.

School of Language en 2014, sacaron "Old fears" otra manera elegante de continuar por una senda que nada descubre, pero que por lo menos, y es de lo que se trata, construyen buenas canciones para echarse a los oídos.


viernes, 6 de julio de 2018

BEDHEAD. "WhatFunLikeWas" (1994)


Con permiso de Codeine, Bedhead son el máximo exponente del slowcore. Slowcore con guitarras que hacen daños de lo tristes que son, con sus melodías que siempre lloran mientras esperas con pavor que la tensión jamás disminuya. No me extraña que el batería de Butthole Surfers, Rey Coffey, se fijara en ellos, junto antes de sacar este primer y enorme disco que es un torrente de principio a fin.

Los hermanos Kadane, Matt y Bubba, los dos cabezas del grupo, desde que suena la inicial "Liferaft", (inicio puro Codeine), sabían que lo suyo era ralentizar todo, mirando con prudencia a la Velvet, para construir un almanaque de sonidos de esos que dan ganas de gemir gritando.

"Hayware" es de esos que temas que al escucharlos sientes que tienes que tener todo lo del grupo. Esas guitarras que se enredan, esa distorsión que navega mientras que Matt y Bubba se reparten la voz para esparcir simiente de dolor. Grandiosos. Que sonido. Una auténtica burrada.

Las canciones de Bedhead reptan entre carraspeo de cuerdas que se desquician ("Bedside table"), entre desgarros emocionales que te dejan rebobinando suspiros ("The unpredictable landlord"). Así eran Bedhead, como también lo son The New Year, el proyecto de los hermanos Kadane tras la disolución de Bedhead, con un último lp, "Snow" (2017),  no pierden contacto con la realidad etérea del sonido de Bedhead.

"Crushing" es  cautivadora, de esas melodías que te deshojan, como la inclasificable "Unfinished" con unos mínimos acordes que se desperezan sin rabia, sin contención. En "Powder" se ilumina la noche con llagas ensordecedoras, con cielos pintados con rasgeos de demolición interior. Total.

Luego, se hace de noche en un golpe de silencio y nos topamos con "Living well", un himno de esos para tararear aturdido, que da paso a "Wind down", la que finaliza el disco, todo un portento de fuerza, y que resume a la perfección las entrañas sónicas de una banda que dejó una profunda huella en la época.


miércoles, 4 de julio de 2018

SR.CHINARRO. "Asunción" (2018)


De mi dilatada y cada vez más amplía discografía quizás sea de Sr.Chinarro del grupo que tenga más discos. Cada vez que el año y los meses anuncian un trabajo, tengo que hacer hueco en la libreria de la música que no se agota para que Luque y sus cosas anden merodeando entre estribillos resultones e historias para quedar.

"Asunción", es otro disco más de Sr.Chinarro. El costumbrismo que no se acaba, sigue y no se agota. Ya desde la inicial y adictiva "Supersticiones" las cosas están como la encontramos en "El progreso". Canciones memorables que enganchan, rimas nunca malsonantes que pedalean entre pop cariñoso y melosidad desbordante, esa que nunca cansa, que te hace sonreír ("Las pruebas").

En "Quiero hacerlo mejor" descarga su personal visión crítica sobre el momento en el que estamos viviendo, con la guitarra de Jaime Beltrán, como en el resto del disco, mirando a los 80 con descaro y gracia. Porque "Hasta la saciedad" suena a eso. A motines en la carcel del tiempo, a viajes hacia punteos oscuros mientra la poesía de Antonio se retoca la cara con colorete de rosas esparcidas en una siesta de sueños siempre imposibles de soñar.

Luminoso suena Sr.Chinarro desde su atalaya de saberse siempre en estado de gracia. Que te pongas cuando te pongas sus discos, siempre encontrarás temas de esos que parecen engancharte sin pedir más que un rato de escucha y confort ("Ángel azul").

Otro punto fuerte de "Asunción" es "De piedra", donde Antonio parece que se esta describiendo, con cariño y esmero,auscultando sensaciones, maneras de ver la  vida a traves de telarañas de sonrisas, de sonajeros de arpegios.

No puede dejar de pensar en The Cure cuando escucho "Las trompetas del Apocalipsis" y  en "Por vanidad", la que finaliza este paseo chinarresco, nos topamos de nuevo con esa corriente frenética de emoción a mansalvas.

"Asunción", otro festival buhonero de expresiones para no olvidar, otro lago donde se depositan verdades en formas de canciones que son como escudos de sinfonías acogedoras.