domingo, 12 de julio de 2020

LANE. "A Shiny day" (2019)

Parfois, ça arrive. Dans une revue française en ligne, je tombe sur un article à propos d’un groupe appelé Lane qui sort son deuxième album le 19. Je commence à écouter un extrait et je m’aperçois que ça me dit quelque chose. Putain, ça ressemble trop à Les Thugs. Je fais des recherches sur Lane, et je vois que le guitariste et le bassiste faisaient partie de ce groupe de Rock alternatif français explosif, et que les autres membres viennent d’un autre groupe un peu plus relax, Daria.

Je n’ai donc pas mis longtemps à commander ce CD et quand je l’ai écouté, je me suis mis à danser dans la cuisine, comme un damné, retour à la jeunesse en une demi-heure de riffs de guitare et mélodie, d’abruptes électriques et d’une passion démesurée pour nous faire vibrer. L’écoute de « Stand », premier morceau de « A shiny day », suffit pour récupérer ces moments lointains comme celui où j’ai eu entre les mains des disques aussi sacrés que « Seamonsters » de The Wedding Present.

Parfois ça arrive, et c’est vrai que le plaisir est si intense qu’il m’est difficile, pendant que j’écris cet article en écoutant la très Les Thug « A dead man soul », de rester assis sur la chaise et ne pas me lancer dans une danse brutale en envoyant balader toute les « commodités » musicales qui agressent notre bon jugement. Quel son ! Le nom vient de Love and Noise Experiment.. Cela leur va comme un gant.

Ils vous attrapent avec leurs urgences, avec leur militance qui connait la recette pour faire de ces chansons qui perdurent, classiques instantanés. Le troisième morceau, ma chanson favorite actuellement, est un de ces hymnes qui à force d’être mis et remis en arrive à exaspérer ma chaîne HIFI par tant de répétition. Ça s’appelle « A free man ». J’en ai la chair de poule quand Eric Sourice commence à chanter « I don’t believe, I don’t believe in your gods » et ce raz-de-marée qui consiste en une bande de trois guitares me laisse K.O, désirant que le 19 arrive pour aller en France me procurer leur disque. Fuck Covid 19!!!!!!!!  

Et ça ne s’arrête pas. La mélodie de « Clouds are coming » qui en accélérant se transforme en un ouragan de distorsion, ne fait que confirmer que Lane est le groupe et le secret le mieux gardé d’Europe, un super-groupe qui devrait tourner éternellement pour expulser la peine de nos cœurs. Car Lane irradie la joie, renvoie  aux albums de photo de nos 20 ans, quand aucune ombre ne menaçait l’agitation de notre jeunesse bénie.

Et que me dites-vous de cette épopée sous forme de douceur qui s’appelle « Red light » ? Je vais laisser ici un vide d’expressions car je reste sans mots. Où étiez-vous, Lane ? « Winnipeg » et « Dirty liar » sont comme des morsures concises mais qui vous submergent par leur fougue, par leur façon de vous contaminer, par ces gouttelettes, antichambre d’un orage qui vous mouille de passion, d’une passion extrême.

La chanson qui donne son titre à l’album, une balle de plus qui en explosant fait éclater le cerveau, un succès de plus, un autre prodige qui vous fait monter le volume. En vérité, je me répète, je reste sans mots. Il suffit d’une minute et demie de «Tea Time» pour se rendre compte que ce morceau pourrait bien être inclus dans n’importe quel disque des incontournables Les Thugs.

“A shiny day” finit sur le morceau le plus long et élaboré de l’album, les six minutes de « Down  the river », qui résonne presque comme du post punk. J’ai commencé à écouter l’album samedi, jusqu’à aujourd’hui je dois l’avoir écouté une bonne vingtaine de fois, et je compte bien le réécouter encore et encore. Parce qu’avec eux, l’étonnement se renouvelle, la force qu’ils irradient est un torrent d’énergie qui vous contamine, vous envahit, vous séduit.
Lane, mon groupe préféré de 2020.


CHUCHO. "Corazón roto y brillante" (2020)


Llevo siguiendo a Fernando Alfaro desde que los Surfin Bichos gruñían con sus vozarronas tan lejanas a finales de los 80. Cada trabajo suyo, con los alias que el quiera poner, ha sido una viaje hacia el universo de unos personajes más necesarios en nuestro panorama tan necesitado de aventureros sin paracaídas. 

Quizás este disco haya sido bajo el nombre de Chucho el que pueda competir con "Los diarios de petroleo" como lo mejor de su carrera de perro abandonado al albur de las letras desenfrenadas y de las músicas que se hacen querer. 

Desde que suena ese hit que da titulo al cd, hasta esa especie de western espacial que es "Sombra lunar", nos encontramos al Alfaro que tan bien conocemos. Bajo la sombra de sus recuerdos, con la marca ya de los años en esa piel ahora surcada por arrugas del ayer, sigue disparando fogonazos para que nos perdamos en sus islas de hombre solitario y cautivador. 

Ese inicio vacilón de "La ambulancia y el dolor", es la introducción perfecta para uno de esos temas donde la tragedia es irremediable, pero también el amor que no se puede despegar de lo que tanto se ama. O mi favorita, "Yoga love", donde hace lo que más me gusta. Tensionarse en medio de una rabia que le hace gritar entre guitarras y reflexiones de esas tan necesarias para buscar alguna respuesta a los desplantes de esos dramas que van dirigiendo nuestra biografía. 

"La carretera de la costa" me hace recordar el pasado. El pasado que cualquier tiene agazapado en sus álbumes de fotos, cuando disfrutabas de ser un descarriado que volabas libres de la mano del exceso, con compinches que como tú, no ponían frenos a esa intensidad que nadie podía parar. 

"Hoamm" parece casi psycogarage y "Agente Sebso" es otro de esos himnos a los que nos tiene tan bien acostumbrado el bueno de Fernando. Emocionante sin duda. Y el plato fuerte lo deja para el final. La post punk del lote, "Otra ciudad", la segunda parte de aquella joya que fue "Chapoteosis de chiquillos en la bañera". Como aquella, cuando la escuchas no puedes más que volver atrás y repetir su escucha. Estoy seguro que sus hijas cuando la escuchen verán reflejados en sus ojos estanques alborotados en un tiempo indefinido, lejos de la condena del paso imbatible de los años. Una joya. 

Chucho, Alfaro, en marcha, concienciados paladines de una epopeya que sigue dando capítulos por donde es un gusto perderse. Otro disco más para la colección. Bravo Fernando. 



jueves, 9 de julio de 2020

EVANS THE DEATH. "Expect delays" (2015)


Tres discos dieron la luz Evans the Death. La banda inglesa comandada por los hermanos Moss, y con la sugerente cascada vocal de Katherine Whitaker, nos regalaron una buena andanada de indie rock con sordina y distorsión, en su no muy larga carrera. 

La inicial "Intrindic grey", pone los puntos en una crudeza siempre modelada y que no está enfadada con tiempos donde aparecen teclados escondidos como "Terrified". Miran a su manera peculiar a los combos de los 90, tipo The Breeders, como se puede vislumbrar con la épica "Sledgehammer". Vibrante y sugestiva. 

O ese otro cóctel que te atrapa que se llama "Idiot button". Cuando ponen a trabajar sus guitarras se ponen furiosos pero siempre guiñando un ojo a grupos como Throwing Muses ("Bad year"). Me los creo, son naturales, no engañan a nadie, lo hacen bien, seducen desde la falta de artificio como la que titula el cd. 

La más energética se encuentra después, en "Enabler", rabiosa, sin contener, un punto y seguido de esos tiempos donde manejan a la perfección la melodía. Bajan el pistón con la balada "Waste of sushine", para acercarse a algo parecido al indie folk en "Shanty". 

Pero no hay que asustarse, la burrota "Clean up", pone las cosas en su sitio con dulzura y  fuerza. La más larga, la penúltima, "Don't laugh at my angry face", otra vuelta de tuerca a aquellos maravillosos años que sabemos no volverán, los 90 y su hálito de grandeza. 

Un grupo pues a recuperar, de los muchos que salen al cabo del año, y que merecen nuestra atención. En 2017 dijeron adiós a su indie rock de otra época. Quedan sus canciones. 




martes, 7 de julio de 2020

JAGA JAZZIST. "What we must" (2005)


Alcanzaron el reconocimiento cuando la BBC concedió a su disco "A livingroom hush" el mejor disco de jazz del año 2002. Bueno, lo de jazz se le queda corto a este interesante grupo noruego que bucea con atino aguas cercanas al rock progresivo, el post rock más ecléctico, y si, un jazz bastante sui generis, siempre repleto de rincones para búsquedas interiores. 

"What we must", su cuarto trabajo, mi preferido, empieza con un torrente de guitarras cálidas, vientos y voces que se mueven entre un tintineo repleto de frescor y serenidad ("All i known is tonight"), para en la vibrante "Strardust hotel" gozar con un verdadero caliz de música elevadora, post rock progresivo o como quieras definirlo. Lo cierto es que es la leche de bueno. 

Se impone el hielo de su tierra en la enigmática "For all you happy people", leve, lenta, confiada en su naturaleza de crisálida, que poco a poco, al trote se convierte en un brisa de esas que te amanece el alma. Otro puntazo importante es "Oslo skyline", divagando en un tour de force magnífico, haciéndose el grupo orquesta de una sideral tromba de sensaciones. 

La más larga del disco, "Swedenborgske rom" es otro destello de ambivalencias sugerentes y la más digamos Tortoise de "What we must", es Mikado, un colosal ejercicio de especulación instrumental, bien urdido, trenzado con maestría, pulso fértil de creación espectacular. 

Quien no halla echado un ojo a Jaga Jazzist aún, que comience con este "What we must". Música para encerrarte con el aire acondicionado bien fuerte, cerrar los ojos, y pensar en bloques de hielo y barcos a la deriva.....



domingo, 5 de julio de 2020

LANE. "Pictures of a century" (2020)


Hace poco caí rendido ante ellos. Su primero disco "A shiny day", (2019), me dejó sin aliento. La banda de los dos miembros de Les Thugs hicieron una obra maestra que perpetuan en este "Pictures of a century". Estamos en julio, y de momento es mi grupo de año. 

Y es que tienen canciones que se merecen una y otra escucha, te mecen y te escuecen, con sus tres guitarras que se agarran a tu piel, que te dejan con ganas de revolución, de vítores, estridencia que no amansa a las fieras ("Discovery none" y "Voices" son un inicio brutal). 

No les hace falta himnos como en su anterior trabajo, "Pictures of a century" se defiende sólo. Tienen potencia, melodia, un aparato instrumental de esos que te insufla adrenalina, un pasote que se defiende por si solo con temazos como ""So many loves". El gran secreto escondido de Francia debería copar listas, ser más conocidos, exportar su sónico mensaje brutal. Quizás si fueran ingleses serían los nuevos Idles aunque en lo musical no van por la misma onda. Nos da igual a los que amamos las guitarras con corazón. 

"Electric thrills" será quizás mi canción del verano. De un verano raro, sin salida, en casa, armado con mascarilla, pastando por las calles de la ciudad, buscando en el movimiento una salida ante la inercia pasiva que nos inunda. Y es que "Electric thrills" te hechiza, es un temazo de principio a fin, una epopeya lírica que explota en tu cabeza, un estribillo de esos que alojas en el recuerdo y duerme paciente el sueño de la buena dicha. Voy a esperar un rato antes de empezar con "Homicide"......

Ya he vuelto, joder, que subidón. Podría calcar mi anterior articulo sobre ellos. Los mismos adjetivos valen para este grandioso disco que me hace vibrar de principio a fin. Que gozada.  Es una buena manera de recuperar toda la necesaria biografia de Les Thugs. Y es que Lane (Love and Noise Experiment), recuperan su sonido, pero también lo actualizan con bastantes matices ("Life as a sentence"). 

Ardo con ellos cuando se ponen punks en "Sing to the last", y cuando retuercen la melodía de una manera mágica en "Family life" siento que de nuevo tengo 20 años. Bravo por ellos, ostias. Latigazos como "Black groves" o estructuras de canción tan bien edificadas como "Last generation" son todo un regalo en estos tiempos de tanto copia furtiva. 

Enigmáticos empiezan en "It's in love" , para en "Lollipop and Candy cane", volver a la senda del punk más visceral y terminar con el tema que titula un disco de esos que tendría que marcar epoca. 

Repito, Love and Noise Experiment no es una promesa, no juegan esa liga. Sus miembro ya tienen callos en la garganta y en las manos, su sonido no se parece a nada que se hace en la actualidad. Bienvenue tout le monde, je vous présente le meilleur groupe du moment!!!!




jueves, 2 de julio de 2020

ERASE ERRATA. "Lost weekend" (2014)


Con este disco dijeron adiós Erase Errata, la banda de San Francisco que tras sacar 3 discos entre los años 2001 a 2006, esperaron al 2014 para acabar con solvencia una carrera caracterizada por su vigoroso post punk personal, rítmico, mirando siempre a últimos de los 70, con la trompeta de Jenny Hoyston dándoles un aire curioso y vacilón. 

Este disco, su obra de mayor madurez, desde que se inicia "History of handclaps" con ese aire a las Slits y que en "In death i suffer" se pasan al indie rock con pegada siempre contenida y la fiebre siempre preparada para hacernos gozar. 

Se vuelven hipnóticos en "My life in shadows" repleta de pequeñas distorsiones, jugando con cambios constantes de ritmo, fabricando pequeñas secuencias de turbulencias experimentales. Pero cuando más molan es cuando se acercan al post punk de toda la vida, con pasotes como "Scattered means",  o se lanzan a viajar entre sintonizadores como "Watch your language". 

La más redonda, la más melódica, casi pop, ese bombón envenenado que se llama "Galverston, dark tides". Gozosa la canción de principio a fin. Un final por todo lo grande de una sugerente banda que nos dejo buenos motivos para creer en la actualidad en el buen estado de forma del Post punk. 


martes, 30 de junio de 2020

ASH. "1977" (1996)


Qué lejos queda el sonido de este disco, el primer trabajo de los irlandeses Ash, de ese infumable trabajo que en el 2018 sacaron, "Islands", sin defensa por ninguna parte, un insulto a lo que fueron cuando empezaron. 

Porque este "1977" es un puntazo, un disco repleto de pelotazos de indie punk vitalista, aguerrido, sentimental, "Goldfinger", y que empieza como una bomba con esa estridente y saltarina "Lose control". No me extraña que en año de edición des disco, 1996, se llevaran los parabienes de los medios y la gente cayese sin remisión ante un cúmulo de pelotazos de esos que te hacen sonreír. 

¿Quién no se acuerda de ese pepinazo que fue "Girl from Mars", con las guitarras echando chispas en medio de la voz inocente de su cantante Tim Wheeler. Apoteósico. O esa pesadez monumental que es "I'd give you anything", casi grunge en su contenido instrumental, aunque la melodía sea un aire fresco que te mece y renueva. 

Hasta cuando se ralentizan con la melosa "Gone the dream" funcionan como un reloj. Pero no hay tiempo que perder, los chavales tenían ganas de jolgorio cuando grabaron el disco, por eso el titulo del disco, referencia a uno año vital en cuanto pasaba en las islas, hace que escuchando "Kung fu", te sientas en una máquina del tiempo. 

Otro hit para la posteridad, "Oh yeah", hay queda eso. Como el frenesí continuo de "Let it flow" o esa bestialidad que se llama "Innocent smile". "Angel interceptor" es puro indie punk pop de ese para no parar de moverte y terminar la partida con "Darkside lightside", la más ruda de todo "1977". 

Luego me quedo con sus dos siguientes discos, "Nu-clear sounds" (1998) y "Free all angels" (2001), para irse diluyendo poco a poco. Pero siempre quedará este "1977". Buena cosecha.