martes, 13 de abril de 2021

POSTER CHILDREN. "Daisychain reaction" (1992)

 

No hace falta mucho esperar. Damos a la tecla del play y suena esa apisonadora llamada "Dee" con esas guitarras que explotan, con esa melodía que avasalla y con la certeza de saber sin que te lo diga nadie qué quien está en la producción es el mago del noise Steve Albini desde su refugio nuclear de Chicago.

Poster Children,grupo de Illinois nos regaló unos cuantos trallazos en forma de lp de esos que a cualquier amante de la devastación sónica con lírica encantadora embriaga. Y es que escuchas "Cancer" o "If you see kay", y no vas a tener más remedio que poner tu equipo a toda tralla, dejarte mecer por esos espamos sónicos que te noquean con ardor. 

Donde la mano de Albini se ve con mayor nitidez es bestialidades del tipo de "Love", con ese sonido de batería que atruena, con esos coros que son demolición, y sobre todo con una sensación de rabia conjugada a la perfección con una melosidad que apabulla. Post harcodore con flores en las cuerdas de la guitarra. 

En ocasiones, como en "Freedom rock" no puedo más que pensar en The Wedding Present, con ese torrente de electricidad destilada al por mayor, con esa calentura y esa fiebre que te achicarra los sentidos. Vaya pasote. 

"Space gun" es un disparo certero de adrenalina, un himno más en un trabajo repleto de ellos, compuesto por una cantidad devastadora de fuego abrasador, de silencios que son pequeños intervalos lo que se avecina. 

La que titula el cd es otro torrente de capas de sonidos que se superponen mientras la banda de Matt Friscia y sus chicos crujen intensidad como para crear una tormenta perfecta. Mi preferida es "Water", por su densidad y potencia, por esa pirotecnica que embriaga.

La banda desde que sacaron su primer disco en 1989, ("Flower power"), siguió de forma ininterumpida hasta el año 2004 sacando discos. Allí pararon hasta que en el año 2018 nos dieron el sorpresón con el también recomendable "Grand Bargain!". Grupazo a seguir. 

lunes, 12 de abril de 2021

PITCHBLENDE. "Au jus" (1994)

 

Sólo sacaron 3 discos en su corta y efímera vida este cuarteto de Washington, caracterizado por un sonido que viajaba desde el art punk al matchrock pasando por el noise. Este "Au jus" fue quizás su disco con más recorrido en una carrera corta pero cargada de feedback y mucha electricidad. 

"Au jus" es un compendio de canciones de indie rock de manual, como "Your own Arturo",  bastantes que no llegan al minuto como "Short term", los cuales introducen una amplia gama de sonidos que son efectivos y electrificantes ("Showroom"). 

"Untitled" se acerca a Sonic Youth y en "X's for I's" juegan a un alocado post punk sincronizando las oces y las guitarras en un marasmo productivo. "Nine volt" es un potente himno contagiador de espinas y eterna juventud y "Cupcake Jones" juega a ganador con su resolutivo zig zag de energía que se convierte en caballo ganador. 

"Karoshi" es uno de los puntos fuertes de un grupo que paso de puntillas por una época que nos regaló tantas y tantas maravillas que son imposibles de recordar. Seguimos pues la labor de desenterrar del pasado viejos trabajos que forjaron unos años repletos de rabia y tensión incontrolada. 

jueves, 8 de abril de 2021

PARTS & LABOR. "Receivers" (2008)

 

La cosa parece que promete cuando pones el play y te topas con la radiante y ciertamente adictiva "Satellites". Parts & Labor, grupo de Brooklyn ya desaparecido que dejaron 5 discos en su carrera, tuvieron claro su propuesta desde el principio: una especie de mixtura de indie rock con aires ruidosos, e inclinación melodías algo épicas. 

Esa era la idea previa del grupo liderado Dan Friel. Y la cosa parece que funciona cuando te topas con "Nowheres night" que nos traslada a los 90 por su instantáneo acercamiento al himno. El caso es que en conjunto los temas de "Receivers" no tienen todos el mismo nivel. 

"Mount misery" divaga más que impacta y "Littles one" con esa tensión que parece que va a acabar en una explosión sonora pero que se queda en un sucedaneo cuasi pop, con esas gaitas que no sabes muy bien que función tienen. Se les notaba bien que no sabían por donde tirar. Si por la placidez de ser un combo asimilable en los corrillos indies menos exigentes y más comerciales, o tirar por la calle de las busquedas de nuevos caminos. 

"The Ceasing now" es una muestra de lo que comento. Sin sonar mal, tampoco seduce su escucha. Para tenerla de fondo sin llamarte la atención. Allí se quedaron Parts & Labor. En una especie de tierra de nadie con algún estribillo de esos bien currado pero con una general abulimia sónica ("The Ceasing now"). 

 Suenan en reiterativos en "Wedding in a wasteland" y cuando llegas a "Prefix free" ya sabes que no hay nada que hacer. Banda pues fallida que ni siquiera se defiende por un par de temas más o menos digeribles. 


martes, 6 de abril de 2021

MADEE. "Eternity mingled with the sea" (2021)

 

Han sido largos los años desde que Madee sacaran su ultimo trabajo, "L'Antartica" (2007). Por eso nos tomamos este disco con alegría. Acompañada la música por los textos del poeta Mark Swanson, el grupo de Ramón Rodriguez consigue llevarnos hacia ignotos lugares donde nos viene a la cabeza un montón de bandas tras su escucha. 

La cosa funciona por la solidez del sonido, ("Caldera"), porque este tiempo sin Madee la capacidad del grupo para hacer canciones que emocionalmente impacten, está intacta. Suenan como un tiro en la épica "Like spiders bites in spring", dramatismo al vacío, rabia que se acumula entre guitarras que se vuelcan en una especie de emocore de andar por casa. 

"Metamorphosis" tiene un aire a The Cure y "Night of the new moon" es un compendio de todas las buenas melodías que Madee nos regaló en sus fructíferos años de secuenciandores de la tristezas cotidianas. 

Y que decir de "Under the sun", otra joya que sobrevuela el album con una tremenda majestuosidad, acordes como campanas que abrigan la esperanza de romper silencios, rock de ese atemporal y repleto de dignidad. "Hunting party" es contundente y "The way home" se quita las prendas de la visceralidad para completar una ardiente pulsión de íntima tensión. 

Consigue Madee todo lo que se propone. Sonar como ellos suenan. No hay artificios, y si mucha calidad. "Blanchard avenue blues" es poderosa y vital y "Feelings of inadequacy" mantiene con ese aire oscuro la nota alta de un soberbio trabajo que deja poso acompañado por suspiros de reflexión. 

Un disco repleto de espacios para perderse, de luces y sombras que acompañan su escucha, sabedores que lo suyo no es fingido, que te llega. Estamos de suerte con la vuelta de Madee. 



domingo, 4 de abril de 2021

THE WALKMEN. "Everyone who pretended to like me is gone" (2002)

 


Aunque son de New York, siempre me han parecido australianos. El sonido de The Walkmen se acerca más a las diatribas dolorosas de Nick Cave, Dirty Three y demás caraduras de los brumoso. Tan solo hace falta escuchar la impactante "It should take a while" para darte cuenta de ello. 

Con este disco comenzaron una andadura discográfica que terminó en 2010, con "Lisbon" y la verdad es que todo lo que hicieron, lo hicieron bien. Sus temas son himnos dolorosos ("I'm never bored"), o extraños pasajes donde como "Roll down the line" y su inicio con piano, te llevan hacia los peligros ignotos de la ciudad, de los neones que atrapan con sus intermitencias tramposas. 

Hamilton Leithouser a la voz ayuda a este post punk en coma que consigue cosernos las tripas con letanías tranquilas como "French vacation", o ese estruendo en forma de tarareo llamado "Rue the day". "Revenge wears no wristwath" es un certero disparo de guitarras que nunca hacen demasiado ruido pero son como un bálsamo envolvente y "The blizzard of''96" es un vals delicado y marcial. 

No me perdí ninguno de sus trabajos. Asistí con alegría a la escucha de "You and me" (2008), mi favorito, o ese otro bombazo que fue "A hundred miles of" (2006). Pero el principio fue este "Everyone who..". Se defiende solo. Pones "We've been had" y su sonido de feria o la suciedad peligrosa de "Wake up", y no te queda otra cosa que flipar con lo que tienes entre tus manos. 

Lo dicho, siempre es bueno volver a traer a The Walkmen y su post punk raruno, en las antípodas de lo que se hacía en la época. Quizás porque ellos miraban a otra continente, quizás porque iban a su bola. La cuestión es el disfrute, y aquí hay mucho. 


viernes, 2 de abril de 2021

PENFOLD. "Amateurs & professionals" (1997)

 


Sunny Day Real Estate abrieron la puerta del emocore para que bandas como Penfold nos regalaran escozores de guitarras, melodías repletas de sentimientos adictivos ("Tuesday") canciones de esas que están repletas de registros líricos enjaulados en una buena dosis de distorsión. 

Sólo sacaron dos trabajos el cuarteto de New Jersey, pero no hay desperdicio en su cancionero, repleto de musgo íntimo y bajadas de tensión ("June"), abecedario imposible de recordar enfocando a un cielo repleto de estrellas que ojalá tuvieran la fortuna de enfocar la oscuridad que nos habita. 

Sus temas se te quedan de inmediato en la retina de la escucha, las cadencias de tristeza ("Amateur standing") se ven la cara con profundas reflexiones de íntimo calor, caligrafía capacitada para expresar los rubores de un beso perdido ("M"),  o eléctricos convites donde es fácil perderse en una andanada de cuerdas descarriadas ("Traveling theory"). 

Si me tengo que quedar con un tema es con "I'll take you everywhere", un profundo agujero negro de expresiones para llevarte al cielo interior, nubes y más nubes, larvas en la tierra que al tiempo se harán arpegios, solemnidad y suspiros. 

"Breathing lessons" contiene ácido y purpurina y refleja el poder de una banda que no tuvo mucho fortuna en su momento pero que debemos de recuperar del olvido. Emoción al cuadrado. 



martes, 30 de marzo de 2021

CHRISTIAN KJELLVANDER. "About love and loving again" (2020)

 


Qué disco más triste. Qué disco más bello. El cantante sueco afincado en Seattle acompañado por Per Nordmark a la batería y Pelle Anderson a los teclados sinuosos, confeccionó un tratado de dolor que quema, un banquete sobre la separación y la agonía que queda, un programa radiofónico de lágrimas al por mayor. 

El inicio distorsionado de "Baptiste lodge(the galaxy)", es sólo una pequeña introducción a la delicadeza austera que nos plantea Christian y su voz a caballo entre Mark Eitzel y Richard Hawley. Y luego está toda la melancolía que despide. Así como una catarata que si te pilla desanimado te perfora el corazón. Quizás sea esa la idea.

La que titula el lp te atrapa en los 30 primeros segundos. El fantasma de Buckley se pasea por la orilla de los silencios, mientras el confinamiento interior y exterior gana la batalla, y los sonidos de la noche apaciguada chocan contra los suspiros que son como una alarma de un barco que está dispuesto a morir sin batalla en una ensenada cualquiera. Y en medio del torrente acústico, una guitarra eléctrica grita azorada en medio de la nada. Tristeza, cuanta tristeza....

Temas largos para que quepa la sensación de desolación en estos largos minutajes de tragedia. Como "Cultural spain" y su lentitud sepulcral, mientras Kjellvander avasalla con su relato que deambula por una ciudad fantasma habitada por corazones solitarios que viven en moteles en cuyas puertas pende un cartel de "Prohibido entrar, aquí hay dolor".  Impresionante. Cuantas más veces lo escuchas, más ganas tienes de volver a repetir el ritual. 

Cuando llegas a "Trouble" y esa especie de slowcore del desencanto, ya no te queda otra cosa que parar todo lo que haces, sentarte, levantar la persiana, dejar pasar un rayo de luz entre las cortinas, abstraerte sin coraza, y dejarte llevar hacia algún sitio ignoto donde se pueda volver atrás, donde se puedan convertir las sonrisas en pasteles para los ardores interiores. 

Ya sólo nos quedan tres canciones para acabar esta lírica del desasosiego. 3 rosas clavadas en el mismo jardín donde palidece el banco de madera donde alguien talló dos nombres enlazados por una flecha, unidos por un corazón. "Actually country gentle" te estremece y te provoca recuerdos, "No grace" es un viento delicado que se mete en tus bolsillos y te trae algún señuelo para la esperanza, y el final con "Process of pyoneers" es el epílogo ideal para después de escuchar el álbum entero salir a dar un paseo y despegarte el ánimo. Lo dicho, maravilloso a la vez que doloroso. Puro arte.