domingo, 18 de febrero de 2018

THE CRIBS. "Men's needs, women's needs, whatever" (2007)


De los siete discos que tienen esta banda de indie rock británica, este "Men's  needs.." es quizás el más redondo, el que más atina en esa especie de obsesión que tiene el grupo de los gémelos Jarman de hacer equilibrios entre el hit indie y las buenas canciones de punk melódico.

Lo consiguen a medias. "Our bovine public" es una buena manera de empezar. Radiante, festiva, repleta de corta y pega de distorsiones juguetonas. Como la traviesa "Girls like mystery". Lástima que luego bajen el piston y ofrezcan en "Meen's needs" una taza de conformismo indie.

Cuando se ponen más serios como en la efectiva "Mejor's titling victory", la cosa mejora, como en el espasmo guitarrero que recorre "My life  flashed before my eyes" y sobre todo con esa voz que recita en "Be safe" y que al poco da paso al grupo con una fiereza indómita.

"Ancient history" también adolece de esa necesidad que tiene el grupo de construir una épica para subir listas. La pop "Shoot the poets" no les queda mal para acabar con "Fairer sex" otro salpullido bien llevado que se acerca algo a Superchunk.

Disco para pasar la tarde, que no deja huella pero tampoco molesta, un paseo por la juventud inmarchita, por los fogonazos que nunca dejen del todo de alumbrar.


miércoles, 14 de febrero de 2018

GODFLESH. "Post self" (2017)


Desde hace años sigo la pista a este terrorista sonoro que se llama Justin  Broadrick. Desde 1989 con Godflesh junto a G.C.Green,  también en Napalm Death, God, Jesu (estimable su trabajo a media con Sun Kil Moon) y sobre todo Tecno Animal, banda de hiphop mutante industrial donde dió rienda suelta a toda una catarsis apocaliptica de esas que dejan huella.

Ahora estamos de enhorabuena, Godflesh está de vuelta. Tras su separación en el año 2002, volvieron en el 2014 con el recomendable "A world lit only by fire", pero es con éste "Post self", donde parece que fue ayer cuando caí rendido ante ellos al adquirir "Pure" (1992).

Basta acercar al dedo al play y que empiece a sonar la que titula el lp para comprabar que estamos ante uno de los mejores trabajo de su larga discografía. Ritmos incomodos, minimales, áridos, hipnóticos. Cuando suena  "Parasite" con esa guitarra que suena a Killing Joke ya estamos dulcemente condenados a poner la cadena en modo mala leche. Maravilloso.

El bajo de Green cada vez da más miedo, y las bases industriales que Broadrick emplea para engatusarnos con veneno, consiguen poner al día la importancia de la banda en la evolución del post metal vertiente arriesgada. No puedo parar de moverme cuando suena "Body", y "Mirror of finite light" parece elaborado en un futuro post nuclear, campanas de la muerte incluidas.

"Be god" es quizás la más malsana de todo "Post self". Aqui se alargan hasta los 5 minutos con la voz gutural de Justin rompiendo cielos, mientras el tema camina entre fuego, reptante, con la guitarra que parece una hecatombe, con marciales espasmos que te penetran y hieren.

En "The cyclic end" parece que estuvieramos penetrando en una burbuja de shoegazing catatónico, sideral, traumas de ruidos y luces de oscuridad. A cada paso que voy dando en la escucha del lp, más certeza existe que cuando acabe el tema 10, volveré con el 1. Me encanta ese inicio en "Pre self" de augurio minimal, trenzando una siderurgia del caos, que en "In your shadow" se convierte en un ariete industrial.

Han vuelto Godflesh, estamos de enhorabuena, los jinetes vuelven a cabalgar sobre un mapa de osarios, ratas mutantes, mezquinos deseos, máquinas que dan miedo. "Post self", que no pare de sonar el armagedon de la destrucción total....


lunes, 12 de febrero de 2018

THE FIRE THEFT. "The Fire Theft" (2003)


Jeremy Enigk fue guitarra y vocalista de la que a mi gusto fue la mejor banda de emocore, Sunny Day Real Estate. Nadie como ellos para violentarnos el alma con sus cuchilladas melódicas, con su contudencia repleta de espinas estranguladas. Discos como "Diary" (1994) o "The Rising tide" (2000), son trabajos que han de tener todos los que aprecien los arpegios del corazón.

En 2003, con la banda ya disuelta, Enigk se unió al bajista Nate Mendel y al batería William Goldsmith de los Sunny, y grabaron este pedazo de disco, como colofón a un sonido de esos que perdura con el paso de los años.

Y es que tras escuchar "Uncle mountain", la que da inicio a "The Fire Theft", con esos teclados y esa tristeza comedida, parece que estemos de nuevo escuchando a los Sunny. "Oceans apart" tiene cierto aire progresivo, siempre con la guitarra de Enigk volcada en sacar colores a un sonido que consigue reflejar la fuerza que en "Chain" es una amalgama de tonalidades que insisten en ardores de distorsión, en toboganes de fuerza.

Enigk sigue construyendo castillos de naipes con sonidos fabricados en una tienda de himnos ("Summertime" y "Houses"). Quizás en tramos del disco se le puede achacar ciertas inclinación a sonidos más asequibles o comerciales ("Waste time"), pero ganan las apuestas que circulan por la autopistas de las guitarras encendidas ("Rubber bands").

En la parte final del lp, lo mejor de todo, la absorvente "It's over" y los catorce minutos de delicadeza máxima de "Sinatra". Enigk en 2017, también nos regaló "Ghosts", otro poster  de gemas, grabado por crowdfunding, donde destaca sobre todo su imponente voz. The Fire Theft, el canto del cisne alejado de ruidos y algarabía, el ruido con mesura.


sábado, 10 de febrero de 2018

THE BLACK HEART PROCESSION. "Six" (2009)


El último disco que sacó la procesión de los corazones negros, es quizás el que más se acerca a todo el espíritu salmódico de Nick Cave y sus malas semillas. Si ya antes nos habían convencido con ediciones tan perfectas como "Amore del tropico" (2002) o sus tres primeros trabajos, ("1", "2", 3"), en este desfilan sin rubor, una buena colección de melodías de esas que viven en dramas continuos, en detonaciones del corazón ("Wasterland").

El grupo de Pall Jenkins y sus chicos sabe seducirnos con sus continuos vaivenes cerca de desfiladeros del dolor, ("Witching stone"), y con paseos por la oscuridad de demonios y de noches que parece que nunca van a terminar ("Rats").

The Black Heart Procession, siempre supieron donde estaba su sitio. Cerca del australiano y de otros combos como Dirty Three. Subidos en la noria de una orquesta que a la perfección ejecuta oraciones manchadas con ceniza compulsiva ("Heaven and hell"), o componiendo baladas de piano estremecedor como la brutal "Drugs".

No andan muy lejos tampoco de sus primos lejanos Gallon Drunk, cuando en "All my stpes" se envalentonan con medios tiempos juguetones. Me gusta "Liar's ink" con esa ración de tristeza melódica que despide las palabras abandonadas al aire en una tramontana de sudor íntimo.

"Back to underground" es otra secuencia activa de maracas y ritmos de neones perniciosos y "Last chance", la más delicada de "Six", con una guitarra acústica como fragor y motín, te llevan a desear noches perpetuas, soles sin quemaduras.

Lástima que los corazones negros se apagasen. Quedan una buena colección de trabajos que debemos de tener cerca cuando los cuchillos de la ansiedad salgan a pasear por el invierno glaciar de la música sin fin....


jueves, 8 de febrero de 2018

BAND OF HORSES. "Everything all the time" (2006)


Subpop, el sello que engendró el grunge, fue la casa donde nacieron esta interesante banda formada por Ben Bridwell y Matt Brooke. Y este "Everithig all the time" fue la primera acometida discográfica de una banda que transita por el indie rock de himnos florales, de hits pequeños, envueltos en celofán.

Así los dos temas iniciales del album, "The first song"  y "Wicked gil", son una secuencia bien programada de estribillos y melodías melosas, de rock que nunca alza la voz entre una floresta bien armada de electricidad siempre controlada.

En este primer disco te puedes encontrar ecos tanto del Neil Young más campestre, como de Built to Spill, siendo los temas que más se acercan a estos últimos los que dan de lleno en la diana. "The funeral" , fue su canción clave, un éxito comedido, una lenta balada con un final demoledor, con unas guitarras que angustian, fortaleza y cacareo, rubor y falsos espejismos.

Luego la cosa baja cuando se hacen rurales. "Part one" la hemos oídos mil veces, y "Monsters" le hace bajar la nota por su excesiva inclinación al country song. Menos mal que levantan el vuelo con la genial "Weed party" y la expansiva "The great salt lake".

Tras este disco no le seguí mucho la pista. Alguna canción de su siguiente disco "Cease to begin" (2007) y poco más. Sin embargo, este disco merece la pena. Su mixtura es creible, indie rock a su manera, con toques folk sin perder nunca la compostura.

martes, 6 de febrero de 2018

THE NATIONAL. "Sleep well beast" (2017)


Sigo pensando que "Alligator" (2005), el disco que me los descubrió, es su obra cumbre, un perfecto recopilatorio de canciones que arden y duelen, de electricidad y lirismo. Luego, su carrera (siempre interesante) corrió por otros derroteros, sin caer nunca en el descrédito, y siguiendo al pie de cañón con buenos temas para llevarte al recuerdo.

"Sleep well beast", viene tras 4 años de silencio tras  el irregular "Trouble will find me", y la verdad es que el parón les ha sentado bien. Y es que cuando un lp se empieza con la prodigiosa y emotiva "Nobody else will be there", con la vozarrona de Matt Berninger, sólo queda buscar el solaz y que sigan a lo suyo.

Tenemos suerte que una banda que empezó con conciertos de 50 personas y ahora se la rifan en los festivales, no haya caído en el pozo de la estupidez de combos como Coldplay y otros que no voy a nombrar pero que todos conoceis. Lo que define el comportamiento musical de The National es la buena ejecución de la melodía, la exploración del intimismo mediante arranques de devoción ("Day in die), o acertadas aparición de sintetizadores ("Walk it back), que vienen a sumar y no a restar en un discurso repleto de matices.

El piano de "Born to beg" te arrulla y mece en una góndola de sensaciones siempre al límite y en "Turtleneck", los hermanos Dessner a la guitarra casi se parecen a Nick Cave cuando lo encontramos cabreado. Vuelven a la tecnología con "Empire line" y en "I'still destroy you" se atreven con ritmos repetitivos, para en "Guilty party", continuar con los salmos de Berninger.

Echo de menos la presencia de las guitarras que con tanto saber en sus primeros discos les identificaban como grupo a seguir, pero el conjunto del disco no decae en ningún momento, mostrándonos a unos músicos maduros, compenetrados para firmar joyas como "Dark side if the Gym".

Después de oír el disco, me pongo "Alligator", y veo las diferencias, los cambios ocasionados. Y sí, me gustan también ahora, en este "Sleep well beast", más tranquilos y apaciguados, pero sin bajar la guardia. Lejos de convertirse en fantoches, lo suyo sigue emocionando.



domingo, 4 de febrero de 2018

THE ROBOCOP KRAUS. "Living with other people" (2003)


El cuarto disco de los alemanes The Robocop Kraus, es para el que escribe el mejor de su carrera, por su elocuente inclinación al post punk que XTC practicaba en los 80, y a la confecciones de viejos retales de músicas del ayer confeccionadas con mimo y estilete en una buena colección de canciones.

El saxo de "Fake boys" les sienta como un tiro, como la juvenil "Fashion" con aires de hardcore edulcorado o "Danny is passing", post punk melódico repitiendo la jugada de sus mayores. Tienen más gracia que los aburridos Frank Ferdinand, y saben engancharte con esos teclados juguetones de "All me have  is now".

Y como los chicos no se achican ante nada ni nadie, se atreven con esa especie de cabaret pop que es "Things don't work that away",  o la veloz y fulgurante "Apes aping apes" la mejor de un lote de temas que para nada se hacen aburridos, que merecen la pena volver a escuchar.

"Nihil disco" es otro himno de esos para subir el volumen de tu reproductor y "Audience" juega con la tecnología, para que en "Uri is at it again" no sintamos atrapados por esa red de radiación conjugada en espasmos para servirnos una buena ración de iluminación post punk. Para terminar, "Tips for performers", donde siguiendo los mismos patrones, consiguen mediante la distorsión concretar toda sus referencias musicales en un buen cúmulo de canciones.

Después de este disco destaca "Blunders & Mistakes" (2007) , y su adios como banda en 2009 con el también interesante "Metabolismus maximus". Banda a redescubrir.