lunes, 24 de junio de 2019

DEERHUNTER. "Cryptograms" (2007)


Si he de quedarme con un disco de la discografía de Deerhunter, sin duda es este, el que fue su segundo trabajo, "Cryptograms". Los de Atlanta navegan en odas sinuosas de psicodelia que se hace querer, oscuros y a la vez intrigantes, como la canción que da título al cd.

Bradford Cox y sus chicos, supieron hacerse un hueco con esa mezcla tan envolvente que trabajaban, donde el dream pop, el post punk y el noise, se volvían luminosos, tamizados con la particular visión de un combo que desde el inicio de su historia, se les vio cualidades suficientes para hacerse en hueco en el panorama de la música independiente.

"White ink" tira de shoegazing atmosférico, pulso a cien, vibraciones al límite, para en "Lake somerset" enturbiarnos con un post punk rítmico y trotón, cienaga de bilis y adrenalina febril. Joder, que sudores. Así que penetramos de golpe en la minimal y oriental "Providence", para en"Octet" ejecutar un poderoso kraut rock para revitalizar tus orejas.

El ambient más sinuoso y profundo llega con "Red ink", y mi favorita, viene a continuación. La penetrante y absorvente, "Spring hall convert", una mezcolanza de ansiedad shoegazing, un artefacto bello y espectral. La psicodelia revolotea en la sideral "Strange lights" y en la floydiana "Hazel St", con aristas melódicas y susurros de ácido. Parece que estamos a últimos de los 60.

Lo dicho, multitud de sensaciones que provocan y atrapan lo que destapa este "Cryptograms" y que no encuentro en sus dos últimos discos, el reciente "Why hasn't...." (2019) y su antecesor "Fading frontier" (2015). Me quedo con las turbulencias de este pedazo de lp altamente disfrutable cuando tu cuerpo pida aceleración.


viernes, 21 de junio de 2019

SEBADOH. "Act surprised" (2019)


Desde el año 2013 con "Defend yourself", no habían sacado trabajo Sebadoh. La banda de Lou Barlow, Jason Loewenstein y Bob D'Amico se ha tomado su tiempo, y los resultados no pueden ser más gratos para todo seguidor del indie rock de los 90.

Tan solo con darle el play y toparte con la vigorosa "Phantom", ya te das cuenta que siguen siendo inigualables en el trabajo de hacer canciones repletas de distorsión con aristas melódicas. Melodía que cuidan y miman en tonadas como la potente "Celebrata the void", que aunque empieza tranqui, se va acelerando poco a poco para convertirse en un fuego de artificio total.

En "Act surprised" no aparece el lofi destartalado al que nos tenían acostumbrados en sus antiguos trabajos. El disco es una amalgama de contudencia, rugosidades, alma pop, y voluntad guerrera. "Follow the breath" casi suena grunge y "Medicate" con el bajo de Barlow en pleno funcionamiento, es una divertida caricatura de pop rock bien trenzado.

"See-saw" juega en la misma liga que la anterior, medio tiempo encrescendo, fugaz, molinillo artístico para tararear y gozar arreones de intensidad. Casi parecen un calco de The Smithreens en "Vacation", para convencernos a todos de su buena salud actual con petardazos como "Stunned" o "Raging river".

En esa competición ilusoria que mantiene con su colega de Dinosaur Jr, J.Mascis, Barlow presenta sus cartas actuales que seguro en directo multiplicará la pegada. Irresistibles con vaciles pop como "Fool" se acompaña como en la canción que titula el cd, con verdaderos himnos de esos que te hacen levantar de la silla.

He leído alguna crítica donde hablaban de bajones en el disco, y de contar con demasiadas canciones. Después de 6 años bienvenidas sean fogosidades punks como "Leap year" o con esa sombra de Pearl Jam que despide "Reykjavic".

Estamos pues ante un buen disco de un músico de esos con la cualidad de crear hits envolventes sin fecha de caducidad.

miércoles, 19 de junio de 2019

SAMIAM. "Astray" (2000)



"Astray" fue el sexto album de esta banda ya desaparecida, donde como en sus anteriores trabajos, redunda en su expresion de indie punk melódico, con rabia, con pegada, lejos de obscenidades pastosas como Green Day y otros que dejaron la integridad en el paso de los años.

El sexteto se las apaña para regalarnos himnos breves de fuerza y cadencia punk, "Sunshine", convertir las palabras es un boomerang donde la arenga es la principal causa, el leitmotiv que les mueve para seducirnos con sus bravatas sónicas ("Wisconsin").

Los de California que comenzaron su andaduran en 1988, y que se despidieron en 2011 con el lp "Trips",  retozan entre gritos y melodía, como la vibrante "Super brava", o reflexiones que van de menos a más, como la radiable "Mud hill".

Samiam no descubre nada nuevo, pero lo que hacen te hace disfrutar, y al fin al cabo de eso se trata. "Mexico" es otro tema de esos con alta graduación melódica que antecede a para mi gusto, la mejor del album, la tranqui y sosegada "Curbside". No está mal dejar la distorsión en standby de vez en cuando y embarcarse en un mohín de suavidad.

Terminan este combate de indie punk con otra pincelada de aristas inflamadoras, "Why do we", otra buena concatenación de minutos de arrojo y potencia comedida. Samiam, otro combo para salvar de las ánforas del olvido.

lunes, 17 de junio de 2019

4 BONJOUR'S PARTIES. "Pigments drifts down to the brook" (2003)


Lo que hace esta banda japonesa es una delicia que gustará aquellos que se sintieron embargados por proyectos como Broadcast, Stereolab o Pram. Naif hasta en la portada, los siete compomentes de 4 Bonjour's Parties, se las apañanan desde el inicio tierno de "Magpie will peck....", para llenarnos la cabeza de burbujas que son pelotas de sueños.

Xilófonos, clarinetes, voces de no dormir, todo casa a la perfección para pasar un buen rato en este bosque repleto de árboles con frutas prodigiosas ("Satellite"). "Ruins" se eleva como un cometa con su fragilidad confeccionada con retazos de tranquilidad perenne y "Your chill long hands" bebe la bossanova a sorbitos de infancia.

"Il cortile grigio" con su piano bosteza y te toca con levedad da paso a "Ksana", donde la banda indaga en sonoridades para perderse en laberintos donde la claridad, el esfuerzo para no elevar el tono, es lo que prima desde el primer minuto de una mapa sónico que apabulla y calma.

Como "Amalthe" y su bizarria imposible o ese vals redundante en arcoiris que se llama "Nostalgic was broken to pieces". Para terminar, "Otogima horse" y "Crimson sky after the sunset", otras dos bellas aberraciones de pop libélula, orquesta en las nubes en el pais del sol que siempre parece que está naciendo. Una maravilla.



sábado, 15 de junio de 2019

THE GET UP KIDS. "Problems" (2019)


De 2011, ("There are rules") databa el último disco hasta la fecha de The Get Up Kids, una de las bandas que con más gracia y coherencia ha tenido el emopop como banderín de enganche. El grupo de Matt Pryor viene a nosotros en plena forma, y nos engatusa con canciones redondas, de esas que merecen pararse en ellas y disfrutar.

Suena la vitaminada "Satellite" y su continuación con "The problem is me" y no puedes más que disfrutar de esas dosis de emopop siempre cándido pero también envolvente. En el haber de la banda no caer en una dulcificación excesiva, siempre con la melodía como eje fundamental de su discurso, amarrados a una prolongación de tiempos de ternura siempre acompañados de buenas guitarras ("Now or never").

En "Lou Barlow" rinden pleitesía a uno de los iconos del indie de los 90 y "Fairweather friends" es otra sacudida de expresividad juvenil con aromas a melancolía, suspiros prendidos en el aire, confeti halagador de sonidos que se te pegan en el chicle del silbido.

"Common ground" es otra estrellada concentración de pop con furia de guitarras, estribillos entre nubes, sónico panorama para helarte la piel mientras los aullidos suben de nivel. Hasta los teclados que suenan en tonadas como "Waking up alone", no desentona con el tono general de un cd repleto de sugerencias.

Llegamos después a "Symphone of silence" con su colosal juego instrumental y para terminar, la mejor de todo el lote "Your ghost is gone", en plan Sunny Day Real Estate, tema que auna toda la filosofía de la banda, ternura y potencia, tristeza y espasmos siempre controlados.

"Problems", disco a disfrutar, veraniego y alegre, fácil de digerir, cobertizo para oler primavera aunque el verano ya nos quiera arder.


jueves, 13 de junio de 2019

RODAN. "Fifteen quiet years" (2013)


Con solo dos discos "Aviary" (1993) y obre todo "Rusty" (1994), la banda de Lousville lograron hacerse un hueco en la época al lado de otros paladines del mathrock como Rex, 90 Day Men, o Dianogah.

La banda liderada por Tara Jane O'Neill, no duró mucho, pero dejaron huella. "Fifteen quiet years" fue una recopilación que su sello Quaterstick Records sacó para que no nos olvidemos de ellos, y que esta compuesta por temas aparecidos en compilaciones, y en grabaciones para la BBC.

El disco es una apisonadora repleta de rock vigoroso, marmóreo ("Shinner"), junto a reflexiones de mathrock marca de la casa, repleta de condimentos rítmicos, ("Tron"), de suculentos viajes hacia tonadas estridentes y con mucho ardor ("Milk and melancholy")

Cuando suben de verdad el listón, es cuando entra en juego la melodía ("Tooth fairy" y "Exoskeleton"), construyendo una habilidosa torre de emociones que se enrabietan y se colapsan en un caos de esos que no se olvida con facilidad.

Mathrock con coordenadas de intimidación se marcan en "Sangre", rabiosa, contagio de un vals de rúbricas de pasión desaforada. Para terminar la locura, los casi once minutos de "Before the train", un estilete de instrumentos rasantes, una sinfonía de distorsión, urgencia en el volumen y una eficaz probada en articular un discurso agresivo y comedido a la vez.

Buena manera pues para volver a traer a Rodan a nuestros equipos reproductores. Mathrock de ese para gozar, donde dejan huella y alarmante tensión.



lunes, 10 de junio de 2019

VARIOS. "Dig for fire: A tribute to Pixies" (2008)


Disco de versiones de Pixies. Es una putada saber antes de ponerte el cd que ninguna de las versiones supera las originales. Con esa premisa hay que abordar este disco que salió en 2008 y que contiene unas buenas canciones/copia de la historia del quizás el mejor grupo de la historia junto con otras para olvidar.

Ahora que Pixies es una rémora que se arrastra con discos anodinos  (en septiembre tendremos otros lp para no escuchar), no está mal mirar hacia atrás para comprobar como otros combos se las ingeniaban para traducir el espíritu de los duendes.

Morning Theft casi calca la original y melancólica "Ana", bonita y con fuerza, me gusta. The Rosebuds tampoco lo hacen mal en el petardo melancólico que es "Break my body". Los fallos de guión aparecen cuando escuchamos la anodina "Down to the well" de parte de Dylan and the movies.

Menos mal que podemos nadar entre sonrisas cuando suena "Wave of mutiilation" de Joy Zipper y porque no la nerviosa "Gigantic" de Ok Go. Bedroom Walls enfanga "Stormy weather" y los escoceces Mogwai con "Gouge away" componen la mejor del lote, con ese noise rock que te rompe los tímpanos y te hace tiritar.

Habría que preguntarse la gracia que tiene "Motorway to Roswell" de Knife and Fork. Menos mal que los desquiciados They Might Be Giants nos regalan "Havalina" y Bunnies la punk "Alec Eiffel. Elk City componen lo que pudiera ser una antiversión de "Monkey gone to heaven", que se merecía un poco más. Como ese insulto de "Hey" en plan tecno de Fashion Victims que es para tirar a la basura.

Levanta el vuele el tributo con la casi igual "Here comes your man" de The Commons, para poner el broche final British Sea Power con un instrumental de "Caribou". Lo dicho, mejor todas las originales de Pixies, aunque rescatamos unas cuantas que nos quitan el mono de una banda que hace tiempo debería haber chapado su historia.