Buscando canciones, sensaciones pasadas, escarbando en surcos de vinilos, hechizado como cuando desde crío supe que la música siempre me acompañaría

jueves, 30 de octubre de 2014

GUIDED BY VOICES. "Let's go eat the factory" (2012)


Los conocí cuando Pavement campaban a sus anchas por el orbe independiente. Un amigo me puso un vinilo (creo que fue "Bee thousand") y joder, aluciné con uno de los grupos que más ha jugado con el concepto fragmento para la elaboración de un disco.

La mayoria de sus trabajos superán las 20 canciones, y el espiritu lofi de la banda que lidera el capo Robert Pollard no les impide construir fogonazos de indie rock, como "Laundry and leasers". "Let's go eat the factory" es el primer largo de la banda tras ocho años. Pollard decidió el fin, Pollack decidió el reinicio. Tras una interesante carrera en solitario, volvió con las voces para seguir tejiendo canciones desde un minuto largo hasta 3.

Le basta para contagiarnos con el pop dulce de "Doughnut for a snowman", seducirnos con la psicodelia  de "Spiderfighter" con piano mecedor incluido, o llevarnos de la mano por un jardin de delicas electricificadas, "God love us".

Desde 1987, con parón incluido, llevan dando guerra, haciendo de lo reducido, del esbozo y de haiku musical una expresión para posicionarse en el mundo indie como una voz propia, libre, inteligente, autónoma y productiva.

"The unsinkable fats domino" es otro rayo de sol en este arcoiris sideral. A veces lo diminuto hace que sobre algo de especulación, ("The big hat and toy show"), pero cuando escuchas hitos pop como "Waves" caes sin duda en sus tentaculos creadores de toneladas de indie.

Canciones fogonazos, crepitar de cuerdas en la adormecida tarde ("Old bones"),miniaturas que se hacen grandes cada vez que los escuchas..... Guided by voices. Talento y mesura al servicio de la buena música independiente.



martes, 28 de octubre de 2014

FUCKED UP. "Glass boys" (2014)


Lo que han conseguido Mike Haliechuk (guitarra) y Pink Eyes (voz) con este "Glass boys" es encomiable. Fucked Up, grupo post hardcore con inclinaciones al grito y al desman, ha elaborado un discurso para las masas menos avezadas en esto del berreo emocional.

Desde que suenan los primeros acordes de "Echo boomer" nos queda claro que estos burrotes tienden puentes para que su potencia no acabe siendo un cóctel molotov en medio de la nada. Fucked  Up siguen siendo impactantes, abrasivos, pero lejos de quedarse en un maremoto circunstancial, se levantan crispados para abrir la puerta a nuevos aires, ventilando la casa por el tejado ("Touch stone").

"Sun glass" es como encontrarte las viejas deportivas de Husker Du. Te las pones, las sacas algo de brillo, y empiezas a correr. Abruma como siempre la voz, pero la melodia queda, como poso reñido con la fragilidad.  Si "David comes to life" (2011) fue un torrente sin freno, largo y extremo, este "Glass boys" con sus 10 temas, está repleto de himnos donde la voz y los coros ("The art of patrons") se retuercen en un avispero de guitarras.

"Warm of change" es más especulativa, psicodelia de punteos grangrenosos, mientras los teclados ponen el epílogo para que el single "Paper the house" suena como eficaz lubricante para tu salud auditiva. Fogones cargados de buenas viandas, vino a raudales, energia y buen punch.

Fucked Up han revitalizado el post hardcore para hacerlo accesible, pero sin perder en ningún momento explosión, ni  delirios. "Led by hand" es puro indie-punk, para el coche o para levantar dolor de cabeza a tu vecino. Fucked Up. Mala leche en estado vivo.



lunes, 27 de octubre de 2014

THE FALL. "Fall heads roll" (2005)


Mark E. Smith. Tan solo su nombre basta para quitarme el sombrero. Desde finales de los 70 lleva dando sentido a eso que alguien llamó post punk, desde finales de los 70 nos viene regalando discos donde su quebrantada voz juega con ritmos imposibles, entre teclados nerviosos y guitarras guerreras.

"Fall heads roll", quizás sea el disco más rock que The Fall halla producido en su carrera. Un auténtico bólido donde encuentras desde boutades de toda la vida de Smith como "Pacifying joint", a contundentes y endemoniados himnos de catarsis como "What about us?", donde parece  un chaval el bueno de Mark, contundente y abrasivo, con las teclas siempre de fondo y la rabia como arma de destrucción masiva.

"Fall heads roll" es otro disco más de The Fall para degustar con aplomo y fuerza. La bajada de temperatura de "Midnight in Aspen" es su parte más melódica, caricias faciles, torbellino de luces que te dejan sin voz. "I can hear the glass grow" es psicodelia de almibar, pop travieso para volver atras en el tiempo, cuando los vi en una sala ya cerrada de Madrid con nombre de pistola. Quedamos hipnotizados con este tipo estrafalario que no dejaba de sacar de su abrigo pastillas peligrosas.

No han perdido fuelle. Quizas con PIL han sido los que más han hecho (Joy Division siempre serán los papás) para que el post punk cogiera carrerilla a finales de los setenta. La mala baba de "Blindness" deberia de ser de escucha obligada para los puberes que se quieren hacer famosos imitando a sus ídolos con más intención que solvencia.

The Fall es el reinado de los grandes dinosaurios, es comprarte un disco que seguro sabes no te fallará, coleccionar emociones que te llevan a otros tiempos donde la energía gritaba dentro de tu cuerpo,donde todo era posible y encomiable.

"Fall heads roll", otra rueda en el camino, otro vendaval de sonidos para aseverar que The Fall siguen siendo grandes, continentales, salvajes, pendencieros. La cara más bruta del post punk. También la más chula y necesaria.

jueves, 23 de octubre de 2014

FROM MONUMENT TO MASSES. "On little known frequencies" (2009)


La propuesta de este trio de San Francisco es muy interesante. From Monument to Masses son unos artificieros que juegan con el post-rock, música instrumental que desde el inicio con "Checksum" esta repleta de coordenadas estilísticas y cargadas de ideario politico.

Porque la banda está por la labor de que su música sea un boomerang que clama por la libertad del indviduo, contra los desmanes de los poderes fácticos que nos anegan con sus políticas opresoras. Este cuarto disco, como sus precesores, son un precioso alijo de altos y bajos, de ruidos y silencios sincopados que participan para asaltar los cielos de la podredumbre.

"(Millions of) individual facto" es poliédrica, siempre con el altavoz bien alto, proclamas y guitarras en un maremoto de ritmo, sinfonismo para la parroquia post-rock, rubor en las mejillas de la revolución. Punteos y punteos, solfeo rojo.

Lirismo encuentras en "Beyond good & Elvis"; como escuchar a Explosions in the Sky y a otros soldadores del desenfreno. Catarsis a cuenta gotas, paisajes que dibujan con maestria mientras los cielos taponan tormentas redentoras, porque siempre hay explosiones para apagar a los cuchillos con baba de venganza.

Suena "A six trumpet" y estiras los brazos al sol, marcha hacia infinitos de aqui al lado, violín tierno mientras las guitarras cruzan avenidas donde se respira afecto y expectación. From Monument to Masses, el nombre les viene como anillo al dedo a los de San Francisco.

Evocan resistencia, construyen paseos donde te puedes topar hasta ecos de Don Caballero. "An ounce of prevention", con un intricado y organizado caos electrico juguetón y ladino. Asi funciona From Monument to Masses, reciclando postrock para gusto de los que cafeteamos con enjambres tan bien realizados como "The First five", o cuando el comandante Hugo Chavez aparece en "Let theme know it's christamati", fantasma desde el más alla envuelto en una túnica de rock de combate.

Este "On little known frequencies" cumple las espectativas con su armazon guerrero, rock instrumental bien elaborado para que el postrock siga siendo un estilo vigente.


martes, 21 de octubre de 2014

JACK WHITE. "Lazaretto" (2014)


Señoras y señores, con ustedes Su Satánica Majestad, Mr. Jack White. Viendo la portada del cd parece un vampiro que cansado de trabajar sangre se aposenta en medio de ángeles caídos, esperando una nueva noche para dar rienda suelta a su saciedad.

El segundo disco del ex-The White Stripes, es una gozada. Rock añejo, de caverna y cazalla, "Three woman", zarpazos eléctricos setenteros, como la que titula el disco, con vientos incluidos, caja de ritmo marciana, catarsis para que el rock siga creando monstruos a los que seguir.

También cabe la música de raíces que nacen de un árbol genealígico de esencias venenosas,( "Temporary ground", canción para tramperos abandonados en a su suerte). White ha sabido modular su carisma, para ofrecernos un compendio de lo mejor de su arte.

Aquí hay temas luciferinos como "Would you fight for my love", teclado incluido, himno de la noche lobrega, llamada a los lobos de los bosques siniestros. Esos gritos que aparecen en la canción bien pudiera haber aparecido en "La semilla del diablo".

¿Y el blues? "Lazaretto" derrocha blues por todos los costados. "High ball stepper" es una andanada para asolar cordura y voluntades. El riff me recuerda a los momentos más orates de Butthole Surfers. Adrenalina para el coco, peligro con el dulce y necesario infierno.

"Just one drink" es para bailar en un salón de un western y "Entitlement" es una pasada lenta y hermosa, ola en tránsito por los arcenes de un ferrocaril de tradicción rural. Exquisito. Como la vacilada de "That black bat licorice", rebelde, agitada, molinillo de ritmo.

Jack White, el diablo cojuelo de rock, dando pistas para que sobrevivamos con tragos de conmoción. "Lazaretto" te echa la cuerda y te atrapa. Festín para flipar.


lunes, 20 de octubre de 2014

FLYING SAUCER ATTACK "Mirror" (2000)


Dentro del Post-rock de primera generación, Flying Saucer Attack ocupa con todo derecho, uno de los lugares más altos, por una propuesta que desde el inicio de sus trabajos trabajaba con espacios sonoros donde la mente pudiera expandirse, donde los colores fabricaran emociones en un maremoto de impresiones.

Debemos a Dave Pearce, que Flying Saucer Attack hallan volado tan elevado, que escuchando esrte "Mirror", parece que nos encontramos con unos competidores de My Bloody Valentine en cuanto al feedback y las corrientes electricas que nos encontramos en el disco.

"Mirror", sea quizas el disco de la banda que más accesible suena. Un conjunto sonoro que desde el incio con "Space (1999)" nos da las clave de este conjunto enorme de canciones que son como cielos tapizados de orfebreria.

Acostumbrados a desparrames de folk lisérgico de sus antiguos producciones, "Mirror", con tracks como "Suncatcher" nos ofrece señales de humo de desparrame instrumental, minutos de gran levedad, de conspiración para fabricar un arsenal de ruidos leves.

"Islands" es una espiral minimal para drogadictos de los drones de mentira, una sacudida nerviosa que nos ofrece garantía de buen viaje. Como "Río" que se acerca al shoegazing con entrañas, partitura del caos para una contienda de tecnologia de corazón. Absorventes y totales, como la triposa portada del álbum.

"Dust" y "Rise", son dos gemas más para llevarte en tu mochila espacial. Tómate una cápsula de "Mirror" y verás desdoblarse el espejo, entrar en un mundo donde los límites de la percepción se abren hacia el más allá. Para volar.

jueves, 16 de octubre de 2014

JARVIS COCKER. "Futher complications" (2009)


Me podía esperar cualquier cosa menos esto en el segundo disco del Pulp, Jarvis Cocker. Alucinado me tiene por el voltaje del disco, por el predominio de los sonidos abruptos, lejos del romanticismo de la banda madre, alojado en la fiebre, en la sintaxis del ruido.

Desde el inicio con la que titula el cd, donde lo que mas se oyen son el crujir de las guitarras, esta bien claro que Cocker quiere alejarse de la sombra de Pulp. Y hace bien. Si se decide por una carrera en solitario, que nos ofrezca algo distinto es lo menos que se le puede pedir a este totem del indie británico.

Y es que eligió ni más ni menos que a Steve Albini para que llevara la batuta, el control del sonido, el desparrame del rock. "Pilchard" es una instrumental jugada a todo o nada. Amenazante y obsesivo, rechinan el bajo y la batería se hace polvo de ángel en una maraña abrumadora de notas que se disuelven en un confeti de dulce caos.

Y cuando Jarvis se pone en plan soul, se sale. "Leftlovers" es una caricia de terciopelo, una excusa para subir el volumen de tu equipo y bailar con la parienta mientras las velas se reproducen en el ocaso del techo. Joder con el bueno de Jarvis.

Tras un primer disco correcto, esta continuación es un petardazo de ritmo, una calcamonía de serpientes venenosas, un galimatías para resolver entre ruido y agitación. Y "I never sad i was deep" parar romper el glam molde que abunda en el trabajo, nos escuece con el contoneo vocal de Jarvis, sensualidad y afectación, mientras el sonido es cada vez más potente, y los vientos echan a correr por cada minuto de la canción.

Pero cuando más me apasiona Cocker es cuando le salen bombas del calibre de "Homewrecker!" con el saxo echando fuego mientras la banda reparte mamporros punksoul. "Hold still", con piano incluido, es otra vesanía encantadora.

Y "Fuckingsong",a lo Jon Spener que te deja loco, aturdido, dulce catatonía de rock enjambre. Joder Jarvis, repito, Joder. A la mierda todo el britpop de ahora, con sus banditas blandas e insípidas. Tomate un "Caucasian blues", y olvídate de todo. Mala leche es lo que hace falta y Albini sabe un huevo de eso.

De los discos que más he disfrutado en su escucha en este año que va remando hacia su ocaso. Y es que Jarvis,  es mucho Jarvis. Que no pare de sonar jamás la música. "Slush" y gasolina al por mayor.