Buscando canciones, sensaciones pasadas, escarbando en surcos de vinilos, hechizado como cuando desde crío supe que la música siempre me acompañaría

viernes, 29 de julio de 2016

STANDSTILL. "Standstill" (2004)


Este disco fue importante en la carrera de Standstill. Si desde sus inicios fueron unos de los propagadores del idiario del sello Bcore (una especie de Dischord a su manera), con explosiones sónicas como "The Ionic spell", o "Memories collector", fue en este lp homónimo, primero cantado enteramente en castellano, en donde a la banda se la intuye el presente tan portentoso que tienen ahora.

"Feliz en tu dia" es un diamante en bruto, con un toque melódico que arrebata, como la contundencia guitarrera de "G.M.", emocore para llorar mientras el sol quema la piel antes de que la lluvia llame a la puerta de la desolación.

El grupo de Enric Montefusco se estaba guardando un as en la manga cuando saco este artefacto. Y los temas van cayendo como una oleada, ensamblados por la mecánica de la catarsis, por un tormentosa marea de enjambre como "Por todas las cosas", pacto de fuego que colina arriba se cuela entre nanas corrompidas ("Si me levanto") o sacudidas de rock casi progresivo como "Poema 3".

Standstill trazaron el cielo con sus bengalas eléctricas, la manera más idónea para catapultar sus pasiones más íntimas, sus puños al cielo mientras la llama no se apaga, no se quiebra ni con el viento más feroz.

Me encanta el inicio suave, tenue, de "Cuando", ortografía para soñar, sonarte las lágrimas y rendirte a la evidencia de que estamos ante una enorme banda. La canción va cobrando brío. La batería redobla sus vítores, la catarsis es un continuo tobogán exprimidor. También "Gafas de buzos" comparte esta amapola de pétalos electrocutados.

Las guitarras que dan comienzo a "Un gran final", me hacen pensar en la última época de King Crimson, y para acabar "88:88", juglares porciones de pasteles envenenados, sofisma de ritmos imposibles.

Después vendría "Adelante Bonaparte" o "Viva la guerra". Pero este "Standstill" es un trallazo combativo y con mucho arte. Enorme combo Standstill.


martes, 26 de julio de 2016

FUTURE OF THE LEFT. "The Peace & truce" (2016)


Vale, estamos en julio, a últimos y aun falta un tiempo para acabar el año. Aun así, dudo que se publique un disco como esta burrada de Future of the Left. Si, es complicado que alguien pueda conseguir que en cuarenta minutos no pares de botar, de gozar, de moverte como un poseso como cuando empieza "If AT&T drank tea what would BP do?" mientras el bajo se rompe, y el ritmo te vuelve orate.

La ostia. Los de Gales han engrasado su maquinaria, (más todavía), haciendo que este disco, sea el culmen de una carrera de 10. Desde "Curses" (1997) les he seguido la pista, y con este cd han llegado a lo más alto, a la cima de la bestialidad. "In a former life"  es una secuencia programada de post hardcore ordenado, de gritos y eyaculación eléctrica, una bomba sin contener.

Las canciones de Future of the Left se te clavan, se te adosan al sedimento de tu psique, vuelas con ellos, te llenas de migrañas y luego empiezas a gritar. "Running all over the wicket" es un hit antihit. La guitarra repta, y como no recordar a Mclusky, la banda embrión de este pedazo de grupo que si hubiera salido en los 90, hubiera llenado las paredes con su nombre y su detonación.

Me gustan porque no se casan con nadie. Van a su aire. Te vacilan en "Miner's cruel" con sus voces que casi rapean y su gusto por la bestialidad con gotas de sudor de ángel. Pero la cosa tiene su miga.Las dos siguientes, a su manera, "The limits of battleships" y "Back when i was brilliant" son dos petardazos para no dormir, una secuencia programada de ritmo y frenesí. Todo un placer vamos.

Y lo que me apasiona del album es que no es posible coger aire, soplar y hacer una paradita. Imposible. "Eating for none" es una calentura de esputos y difamación, una rotura en el rock, una hemorragia que sutura espasmos.

¿Como no acordarnos de Shellac cuando nos enfrentamos a "White privilege blues"? Y como no parar de bailar cuando suena "50 days before the hun". Goznes que chirrian, palmas al viento, atalaya de luces y delirio. Para acabar un guiño a Dead Kennedys, "No son will ease their solitude". Si, me reafirmo, el mejor disco del año. La reostia.


domingo, 24 de julio de 2016

THE BIG PINK. "A brief distopy of love" (2009)


El disco de debut de esta banda inglesa fue la ostia. Basta con pararse en las dos primeras tracks del cd, "Crystial visions" y "Too young too love" para caer rendido en este bálsamo de electro rock con patillas y voltaje máximo. Si, la primera impresión es la que vale, y los chicos hacen de brit pop una excusa para sacudirnos con baile y frenesí.

Hay motivos suficientes para creer en este duo londinense, formado por Robbertson Furze y Vicky Jean Smith. Su música se te enreda en la cadena y te pide marcha. "Dominos" es chula, predomina en ella el recuerdo de Madchester, las largas horas de baile mientras tentabamos a la suerte con noches sin fin.

"Love in vain" es romanticismo brit, ojos rasgados por las tristeza que dan paso a "At war with the sun", un single en toda regla, unos minutos de colapso para llenar tu coche de marcha, de olores a The Charlatans o The Stone Roses. La cosa funciona.

Hasta la electrónica "Velvet" tiene su gracia sumergida en una vaho de ternura y envueltos ritmos que te dejan en silencio. La nota bailongo la pone "Goldel pendulum" para no parar de tensar cuerdas, neones y un par de tragos y todo bien. El club del baile y yo con ganas de soñar...

Como "Frisk" y su elegante coartada para que sintamos sobre la piel el tacto del hielo cuando se quiere hacer agua sobre nuestros antojos. Si, aunque solo sacaron un lp más en el año 2012, "Future this", este "A brief distopy of love" es toda una máquina de baile compungido, un ariete de electro rock, una bacanal de máquinas locas. Para seguir sudando en este verano que nos presiona.



jueves, 21 de julio de 2016

ROWLAND S.HOWARD. "Pop crimes" (2009)


El australiano Rowland S. Howard, colegita de Nick Cave, sacó este pedazo de disco, en el año 2009, puro pegamento para el sentir, destripando letanías como la sobrecogedora "Shut me down", un paseo por el lado más chungo de la vida, cosiendo nubes, respirando cieno y locura.

En su haber esta haber militado en las mejores bandas de la isla de los canguros: The Birthday Party, The Boys Next Soors, Crime in the City Solution o These Inmortals Souls. Una vida en el filo de la aguja, su muerte en el mismo año de edición del disco, nos dejó este testamento como una gran estela para que le recordemos.

"Lifes what you make it" es puro Cave, blues arrastrado, como su voz de pantera, como sus ojos  que miran desde el exceso, desde la condenación. La que titula el cd, bien pudiera estar en cualquier disco de Gallon Drunk, pero sin elevar el tono, A Rowland la bastaba sacar a pasear su garganta entre rosas rociadas de gasolina para convertirnos sin piedad en acólitos de su desdicha.

Mola la versión que hace de Townes Van Zandt, en "Nothin", y en "Wayward man" saca el cuchillo de cocina del post punk para llevarnos a su faceta más íntima en "Ave Maria", De esas canciones que te erizan los colmillos.

"The golden age of bloodshed" pone el punto final a un disco y a una vida aullando a la luna de los bandidos, de los que siempre han estado en el lado salvaje. Valga pues este artículo como recuerdo a uno más que se fue por la puerta de los malditos. Con la mirada perdida, con el arte del guerrero que no decae. Un australiano enamorado de la zona oscura.



martes, 19 de julio de 2016

BOB MOULD. "Patch the sky" (2016)


Vuelve el guerrillero de Bob. vuelve uno de los padres del hardcore melódico, padrino de los 90, unos de los artistas que con Sugar llegó a una cumbre que a mantenido en su carrera en solitario y con este "Patch the sky" se ha elevado a la cúspide total.

Tan solo con escuchar la contudencia de "The ends of things" está todo dicho. Acero en las guitarras, su voz a borbotones y la melodia siempre como eje principal, basalto y voltaje que te emociona y enerva.

Si "Beauty & Ruin" era bueno, este "Patch the sky" es mejor. Los 90 en una cápsula espacio tiempo de recuerdos buenos. No paro de tararear "Hold on", el disco ya me lo meti en el mobil, suena en casa como disparos certeros mientras el calor arrea fuera y el aire acondionado se mezcla con la voz de Bob, barítono de los desgarros.

"You say you" es desde ya una de mis canciones favoritas de este bochornoso verano. Lo mismo que con Sugar, ardiendo con una estructura que te pide subida de volumen, minutos de pasión desaforada mientras a kilos recibes el sofoco de una de las mejores generaciones musicales de la historia de la música.

Baja la caña con la sensual "Losing sleep", pero la electrocución sigue con "Pray for rain" una quimera hecha realidad, la contudencia y el fantasma de Sugar mientras Bob sigue con su poderosa garganta desgañitádose entre luceros de fuel y abrasión.

No me canso de escuchar "Lucifer and God". Sé que si en vez de cuarenta y tantos años tuviera 20, ahora mismo estaría encerrado en la habitación, pensando en romper con todo, moviéndome con espasmos, hasta llegar al sudor de la juventud que arde, dislocando la voz mientras noto que la ventana se mueve y baila al compás de este motín sónico que cada vez que lo escucho me gusta más.

Esta claro que la madurez le viene bien al ex-Husker Du. Hasta suena rock pesado en "Daddyâs favorite". Una de mis preferidas, casi al final, "Black Confetti", medio tiempo que reparte estopa, luciérnagas con mascaras de gas, lujuria indie, ostias de tormentas.... Bestial. Melodía made in Mould.

Y para terminar "Monument", pausada y ritmica, efectiva y medicinal. Creo para nuestro bien, que tenemos Bob Mould para rato. Se aconseja darle caña a tu equipo en la escucha de este pedazo de lp.


viernes, 15 de julio de 2016

THE CHURCH. "Under the milky way" (1999)


¿Qué decir de The Church sin que la emoción no empiece a correr a raudales desde el inicio del artículo? Es empezar a sonar "Almost with you", canción emblema que me acompañó en los 90, y que ahora vuelve a reverberar mientras el tiempo no se detiene, y el disfrute nace de una manera espontánea.

No se las veces que grabé este pedazo de canción en esas cintas que pasaban de mano en mano con los colegas. Queriamos hacerles partícipe de nuestros secretos. Suena el punteo en el minuto 2,50 y me voy rápido al espejo. Parece que la sombra de ayer se ha pegado al cristal. Jóven, una leve coleta, ojos provocadores, un cigarro en la boca, siempre el negro como color de ropaje de guerra. Es un fantasma del pasado. Han pasado muchos años, queda el negro y la voracidad de conocer.

The Church, australianos, nacidos en los 80, forjaron un sonido propio, repleto de melodías y guitarras, de deseos e incontención. Este recopilatorio de 1999 viene como anillo al dedo para recuperar sus primeros trabajos, ("The Blurred Crusade", "Strarfish", "Of skins and heart", entre otros). Y joder como se te queda el cuerpo cuando suena "When you were wine", y esa psicodelia de mares ignotos, y esas voces que se clavaron en el ayer.

Steve Kilbey y sus chicos supieron llevarnos rápido al huerto. Delicadeza, canciones que dejan huella, amargura dulce para tus ojos abanicos. "A month of sundays" de "Remote luxury", es otro prueba más de ese pop de ensueño que fabricaban al por mayor, garantía para perderse entre toneladas de alegria sin domesticar.

Cuántos recuerdos y todos buenos. "The Blurred crusade" es uno de los vinilos que tengo más rallados. Sufrio el ansia que tenía por emociones fuertes, y The Church siempre nos regaló momentos especiales repletos de confetís y escozores sentimentales. Las 17 canciones de esta compilación recrean ese micromundo que crearon cuando nos vimos imbuidos por el espiritu de esta iglesia tan sin dios ("Shadow cabinet").

"Myrrh" de "Hedyday" (1985), el disco donde salian las fotos de los 4 con esas camisas alfombras persas, es otro de esos hit que oyéndolo ahora pasa la prueba de los años con nota de matricula. Vaya sonido. La que da titulo a la recopilación, es quizás una de las mejores canciones de la carrera de The Church. Conjuga la perfección sensibilidad, dream pop, en un disco, "Starfish" que también es una de las cimas de su carrera.

De ese mismo album "Reptile", un pedazo más de confort pop, de melaza para los corazones. Y "Metropolis", del disco "Gold afternoon fix" (1990)  es otra pieza clave de orfebreria pop, kilates de sensaciones, rumores ensalzadores.

No hay nada como cerrar los ojos y soñar. Volar planeando a sitios y momentos donde pusimos sonrisas, donde hicimos amigos. The Church estaban allí. Como tantos otros. Testigos nuestra agitación,  voceros de nuestra sonrisa.


miércoles, 13 de julio de 2016

RETRIBUTION GOSPEL CHOIR. "2" (2010)


Alan Sparhawk, miembro de Low, uno de los grupos que ha convertido los lamentos en un arma de doble filo, que ha hecho del slowcore un estilo para hablar de nuestras tristezas, se quito el traje de los silencios para embarcarse en esta aventura, llamada Retribution Gospel Choir.

Si el disco homónimo que sacaron en el año 2008 era bueno, éste "2" es aun mejor. Desde que suena "Hide it away" y sobre todo la galvánica y electrificante "Your bird", no puedes dejar de subir el volumen, con esa dosis de furia, de tormenta que descarga y no se apaga, el rugir de los cielos, la indisciplina del pavor.

El comienzo de "Workin' hard", nos trae a la mente a Neil Young, descarga abrasiva de luceros que encienden cielos, colina en llamas, mientras Alan canta como un poseso. Acompañado a la bateria por Eric Pollard y al bajo por Steve Garrington, acunan tensión, se mecen con veneno. "Poor man's daughter" son casi seis minutos de un martilleante rugir, donde la guitarra es una jabalina asesina, expansión total de rock visceral, cañaveral de caos, con un final de esos de época. Joder, pedazo de disco.

Mi preferida, "Something's going to break", una autentica bestialidad que empieza en una anarquía sónica brutal para acabar en un volcán melódico que te deja sin palabras."Electric guitar" es otro tambor de guerra, otra estampida de decibelios que piden guerra. Para terminar, bajando el pistón, un murmullo al cielo, una mano que saluda a Low, "Bless us all", delicada, balada de mal rollo, tristeza garantizada.

A los que nos sentimos como en casa cuando escuchamos a Low y sus perpetuos slogans de dramas íntimos, recibimos a Retribution Gospel Choir como una sacudida que no se acaba, un electroschock de llamas y amenazas. Cuando la fe se convierte en detonación.