miércoles, 20 de junio de 2018

IDLES. "Brutalism" (2018)


Vaya ostiazo de punk el del grupo de Idles. Vaya pepinazo. Basta con ponerte solo la canción que da inicio al disco, "Heel/heal", con una marabunta de gritos que son sopapos inflamados, alergia a la tranquilidad, soberbia y rudeza.

Al poco, otro himno. "Well done", pegada y sacudidas, rutilantes y fogosos, eléctricos, bestias, compulsión macarra, sloganes para votar y explotar. El bajo de "Mother" empieza reptante, sinuoso, para al poco proclamar todo un grito incendiario rompedor, post punk que fustiga y no deja señales.

"Date night" es otra pedazo de tema que mira de reojo a los Dead Kennedys, para en "Faith in the ciy" prolongar la sensación de que estamos ante una banda que va a ser muy grande. Estruendo, paradas rítmicas, ecos de PIL, garganta rota mientra la electricidad te pide combate.

Y es que "Brutalism" es un no parar. "1049 gotho", rápida, incendios que no pasan de moda, fogatas que interceptan aires desmesurados, toneladas de hielo roto por un aullido que da miedo. Feroz es también "Rachel Khoo" que me recuerda algo a Sleaford Mods en versión guerrilla urbana.

No para el punk. "Stendhal syndrome" es una corriente frenética de pogos que inundan mi habitación y "Exster" es otro convite de  lírica de la destruccion. Muy punk, muy punk. Mucha mala inquina fabricando pavor.

"Benzocaine" es un universo de luces que se enfrian entre pánico y demolición y "White privilege", es otro plan de noche para corear dinamita. Para terminar, la placidez especial de "Slow savage", estertores, duelo a la luz del adios, ira y frustacion.

Idles, junto a Shame, uno de las hechos más brillantes venidos de las islas. Grupos a seguir por su sensación de peligro, por su comodidad en el caos.


domingo, 17 de junio de 2018

ASH. "Islands" (2018)



Ojala todo este último disco de la veterana banda norirlandesa fuese como la canción que lo abre, "True story", todo un vendaval de guitarras y melodías que navegan en un mar de power pop e indie estupendamente facturado.

Escuchando este inicio recuerdo cuando eran aguerridos pero también líricos ("1977" (1996)), un grupo de esos que llamaba a subir el volumen y votar. La cosa parece que sigue en su sitio cuando suena "Annabel", otro hit instantáneo, otra punzada de pop fuerte, donde Tim Wheeler su cantante y líder sigue en plena forma, recuperando el sonido que grupos como Adorable construyeron para confeccionar nuestras grabaciones de sin dolor.

Hasta aquí todo bien. La casi punk "Buzzhill" es un trallazo directo y bien urdido, un derechazo de juventud airada. La cosa empieza a torcerse cuando suena "Confessions in the pool", inofensivo britpop para salir al paso, bajando de golpe todo el subidón de un comienzo sideral.

Tampoco ayudar a subir nota la ñoña "All that i have left", que se acerca con peligrosidad a lo peor de Weezer. Vaya, parece que me había hecho demasiado ilusiones con este regreso después de tres años de parón tras el discreto "Kablammo!". Y es que la sonrojante "Don't need your love", con ese aire playero apestoso, los quita de un golpe toda la credibilidad que podían alcanzar si hubieran seguido afinando sus cuerdas con conmoción.

Despropósitos sin gracia como "Did your love burn out?" o infantiladas cursis como "Silver suit" no dejan más que sopor y hastío. Junto al último disco de The Men, este "Islands" de lo peorcito del año salvando los primeros temas del álbum. 


miércoles, 13 de junio de 2018

DOMINIQUE A. "La fossette" (1993)


1993. Ya ha llovido desde que Mr. A. sacará este primer disco. Grabado en su casa de Nantes con un magnetófono, se nota desde que empieza a sonar "Vivement dimanche", que estamos ante un creador que empieza a dar sus primeros pasos, dejando entrever lo que vendría después.

Ya en "Février" aparece casi a escondidas sesgadas melodías que serían en sus trabajos posteriores consignas para su evolución. "Trombes d'eau" suena underground, con una guitarra casi post punk y un aire de busqueda total, que es la que el disco despide tras sucesivas escuchas.

Trabajos como "La mémoire neuve" (1995) o "Remué" (1999), no se entienden sin este primer y esforzado documento sonoro donde Dominique A, juega sus bazas, mostrándose a veces esquivo y extraño ("Mes lapins") y otras, como en "Sous la neige" reconstruyendo la chanson con cachivaches electrónicos en baja intensidad.

Flipas con el sonido tecno de "Le courage des oiseaux", aunque como más me gusta Dominique A, es cuando la guitarra se cruza en su camino  y acompaña sus disquisiciones líricas ("Les habitudes se perdent").

"La fossette" (palabra que designa esa hendidura que se nos queda en la cara cuando sonreimos), es un cd donde están los pilares donde Dominique A, edificará su estable e interesante obra, y donde canciones como la minimal "Passé l'hiver" o la bohemia "La folie des hommes" tejen redes de imantados ecos placenteros. Album a recuperar.



lunes, 11 de junio de 2018

TOM VERLAINE. "Tom Verlaine" (1979)

Television fue una de las bandas más originales, provocativas y creativas que dió New York a finales de los 70. "Marque moon" es un disco que no se puede prescindir, que debes de tener sí o sí. Junto a Richard Hell nos inundó con canciones redondas, con esa manera tan peculiar de Verlaine de tocar la guitarra, con su inconmensurable voz llevando siempre la batuta.

En 1979, sacó su primer trabajo en solitario, nueve canciones que parecen querer quitarse la sombra de Televisión, dando prioridad a la melodía y a temas cercanos a la new wave que en esa época predominaba en emisoras y ciudades.

"The grip of love" es el inicio de fuerte del disco que da paso a "Souvenir from a dream" con cierto aire Talking Heads. Sonidos de los setenta, a veces barrocos y engalanados de fraseos y serpentina guitarrera ("Kingdome come"), y otras donde Verlaine nos regala con sus punteos criminales, marca de la casa, puro disfrute sónico ("Mr. Bingo").

"Yonki time" es bizarra y "Flash lightning" es una luminosa concatenación de melodías para pasar un día feliz. Acelera la marcha Verlaine con "Red leaves" para en "Last night" con el piano como señuelo principal construir un dédalo de ternura abisal.

Para acabar, "Breakin´my heart" velvetiana hasta la médula. buen final de un disco que daría el pistoletazo a una potente carrera. Y es que ese sonido de guitarra es de las cosas que uno no puede pasar por alto.

jueves, 7 de junio de 2018

ANNA VON HAUSSWOLFF. "The Miracolous" (2015)


Desde 2010, con su minielepe "Track of time", la sueca Anna Von Hauswolff viene dejando pelotitas de pan envenenada en caminos que rallan la oscuridad, para que sigamos su paso, para que nos contamine su negra contienda que tanto debe a Swans

"The Miracolous" es su trabajo más potente, el más arriesgado, al que pone todos los sentidos en la excitación de la cordura. La exhuberante "Discovery", con sus ocho minutos de post rock épico, gótico, deja paso al órgano en "The Hope only of empty men", donde parece que estemos ante una recreación de los mundos místicos de Dead Can Dance.

Hasta en "Pomperipossa" parece en tramos del temas que rinda homenaje a esa otra maga de lo negro que es Diamanda Galas. Soltura y fuerza vocal no la sobran a la sueca, que en "Come wander with me/deliverance", consigue en sus diez minutos, y con esa entrada majestuosa de teclados, construir una sinfonía que poco a poco se torna amenazante y ruidosa. Si, Michael Gira mientras se toma algún trago de veneno, estoy seguro que disfruta con Anna.

"En Ensam vandrare" es una pieza lírica bella que da el paso a "An oath" con suspiros por los cuatros costados, ensamblados en un ordenado desfile de voz amenazante. "Evocation" es dura, contundente, lineal, machacadora, también cautivadora y repleta de rubor.

La que titula el cd navega en el incertidumbre del mal y "Stranger" es otra gema que nace desde ruidos naturales, dando la bienvenida a otra orquestación de la melancolía. Su reciente disco "Dead magic", (2018), adolece de la profundidad de las canciones de este buen disco. Aquí todo se desarrolla entre salmos y guiños a los cisnes. Y claro, así, todo es más fácil. Oscuridades divinas....



martes, 5 de junio de 2018

LOBISON. "La industria de los sentidos" (2018)


Estamos de enhorabuena. Los sevillanos están de nuevo entre nosotros. Después de dos enormes discos que ya aparecieron por aquí ("Perro amor" (2103)  y "Solo" (2016)), "La industria de los sentidos", el más arriesgado de este trío de indispensables, viene como lluvia ácida fina que nos cubre y nos anega.

Y es que Lobison nunca han sonado más oscuros que ahora. "La Ira" es el comienzo, un interludio donde Juamba d'Estroso sigue con esa vozarrón en algún lugar recóndito entre Patxi Andion y Nick Cave, escupiendo post punk entre otros líquidos abrasadores.

Le acompañan Santi García al bajo y Jaime Neria a la batería. Aquí tenemos de todo;  extraño blues electrificado y extremo en "Ansia brutal", melodías que nos recuerdan la lírica estrangulada de "Solo", como en la impactante "Desde la casi nada", o rubores atenuantes de sudor y desgarro en forma de vaho venenoso ("Placer y miedo").

Cada vez Lobison suenan más australiano. Este lobo ha emigrado y ahora se ha hecho colega de dingos solitarios de gritos y conmoción. Kim Salmon y Cave, los grandes espacios del corazón tomados a la fuerza por mil versos, la sensación de aislamiento en temas como "Ángel apátrida" que no da concesiones a lo fácil, que repta entre alambiques de guitarra hacia alguna parte desconocida.

"Decadentes" es puro blues desnudo y desabrido que da la voz a "De vueltas", otro salmo libre de ataduras, polvo en el camino para que te emociones sin paracaidas. Para terminar, mi favorita, "Hermanos 21.10.70'S", un himno en toda regla decadente y visceral, de esas canciones que Lobison ejecuta para que no se te vaya de la retina de tus oídos durante tiempo.

Lobison sigue en estado de gracia, continuan con su sonido particular; no seguir ningún camino de los grupos de por aquí que todos conocemos. Lobison en plena salud y vitalidad, a lomos de algún rayo salvífico llevando la voz de las arterias a confines de nocturnidad.


domingo, 3 de junio de 2018

AMERICAN FOOTBALL. "American Football Lp 2" (2016)


17 años después de su anterior disco, (por ciento también homónimo) American Football, sacaron en 2016 un disco de esos que rezuma ternura, efervescencia emo, cataratas de guitarras cristalinas, de esas que hacen daño pero molan.

"Where are we now?", la primera canción del disco, es pura orfebrería, delicadeza al por mayor, sensibilidad de esa que te hace enmudecer. Me gusta el emocore. Sobre todo cuando consiguen melodías tan transparentes como "My instincts are the enemy".

Este segúndo lp tras un mogollón de años en silencio es pura dinamita interior oír cosas como "Home is where the haunt is"; se te eriza la piel, cierras los ojos, flipas ondas de esas que arrullan y te mecen y contagiado por el esfuerzo, suspiras calcamonías.

"Born to lose" es otra delicia, flores curtidas entre vahos y porcelana, granizos de rocío y sensibilidad a flor de piel. Merecío la pena la espera de estos casi 20 años. Este disco sigue la misma estela que su primer trabajo. Logrados racimos de luz atemporal ("Give me the gun") junto a arpegios de seda rodante y emocional ("Desire gets in my way").

Para terminar, "Everyone is dressed up", otra oda enigmática de suavidad sin límites. Todo un lujo volver a toparnos con uno de los combos que mejor a convertido en emocore en una ordalía de canciones para sentir.