Buscando canciones, sensaciones pasadas, escarbando en surcos de vinilos, hechizado como cuando desde crío supe que la música siempre me acompañaría

sábado, 12 de abril de 2014

DANNY COHEN. "Shades of Dorian Gray" (2007)


Sin lugar a dudas, "Shades of Dorian Gray" es la mejor aproximación musical que se ha hecho al universo literario de Oscar Wild. En los sesenta minutos largos que componen la obra de este extraño músico llamado Danny Cohen, que lleva desde los años 60 en la carretera del underground.

En su haber, la creación de una formación, Charlestton Grotto, cuasi precursores del punk, cuando el punk como tal no existia a mediados de los 60. Los seguidores de Charlestton Grotto se lo pasaban pipa decorando los baños con su mierda. Punks, verdaderos punks.

Luego viene una temporada de ausencia, donde se dedico a prolongar y vitaminar su aire de hombre misterioso. "Shades of Dorian Gray", fue su quinto larga duración, y es un compendio de folk-blues oscuro, compatriota vocal del tono orate de Daniel Johnston.

Piezas como "Devil brat" donde arrastra y gimotea la voz en una secuencia de versos indomables, o "Prayers in the black J.White", caravanas de tristeza que arrostran mares indómitos de lucha interna por algo de luz. "Avian blues" es tierna, y ala vez espeluznante, psicodelia para dormir a la flores.

"Vertigo" es fantasmal, es el cuadro de Dorian Gray que se va llenando de demonios, es la cara del mal que se hace fuerte en la estación de los daños perpetuos. A veces Cohen se parece a Waits. Como dos gotas de agua que se quitan las telarañas mientras suenan disparos como "The Fall".

Danny Cohen un autor para descubir, una andanada de tensión cubierta de alarmas y crisalidas de muerte. A descubrir.

miércoles, 9 de abril de 2014

TITUS ANDRONICUS. "Local Business" (2012)


Vaya petardazo. Pongo el play. Suena "Ecce homo" y no paran mis pies de pedir revolución, de izar los puños, de escuchar el fantasma de The Clash, en esta embestida sónica,  en esta jauría eléctrica de guitarras que se ponen de los nervios, que me piden que suba el volumen, que no le baje, que me cague en dios.

No, no es un espejismo este inicio. "Still life with hot deuce on silver platter" es todo un slogan, tiene fiereza, le da por pararse en medio de los casi seis minutos de canción. Todo medido, bien medido. Patrick Strickles se las apaña para que te quedes como lelo, ahogado por una sucesión continua de canciones fabricadas para tu conmoción.

Titus Andronicus. Hasta el nombre, me subleva. Esto es punk, esto es rock. Esto es rock, esto es punk. Si, cada uno en su sitio. Hasta el piano de "Food fight!" y sus cuerdas roqueras en apenas un minuto, te deja sin aliento, sobrecogido por este escozor celestial.

"My eating disorder" es una canallada grácil, un globo sonda que se inflama con inquietud mientras las olas acaban por la tierra, mientras la necesidad de gritar es acompañada por el rictus armónico de una banda que desde hace tiempo la tengo en mi agenda.

Si "The Monitor" fue la ostia, este "Local business" lo supera. "Titus Andronicus vs. the absurd  universe (3rd round ko)" es mala leche punk, himno para la insurrección, para que no estemos parados, para que vuelen adoquines contra este puto sistema que no hace más que ahogar a la gente de bien.

Pero también tienen sus corazón la gente de Titus. "In a big city" es casi una punk folk song, protesta mediante, coge las armas y corre, vuela, no dejes nada en pie. "In a small body", también se suelta la melena, pop trágico agarrado con flechas de rebelión.

Para el final lo mejor. "(I am the) electric man" y "Tried to quit smoking". Las dos a su manera, muestras de que a esta banda hay que seguirla, acosarla, hacerse con sus cd. Titus Andronicus, para la revuelva, para la dulce rebelión


lunes, 7 de abril de 2014

BASS DRUM OF DEATH. "Bass drum of death" (2013)


Bass Drum of Death no son otro grupo hype. No van de principitos con vaqueros rotos queriendo hacernos ver sus predilecciones musicales por bandas como The Velvet Underground o Television. Bass Drum of Death es un grupo que esta pirado por el garaje y por la distorsión, por las cuevas subterráneas donde se sirve cazalla mezclada con bailes de salón de esqueletos cachondos.

"I wanna be forgotten" es una primera piedra de toque, un murmullo de bilis que se esparce por la colina de los salvajes que nos aventuramos a degustar estos sonidos sucios. Este es el segundo disco de la banda, y se han esmerado para contagiarnos con toques cercanos a Jon Spencer, como "Fine lines".

"Shaterred me" tiene ínfulas de single y "Such a bore" esta sacado del mismo baúl donde tenemos guardados nuestros viejos artefactos sonoros comandados por The Sonics y compañía. Lo tenían fácil para ser unos nuevos The Hives. Pero ellos prefieren arrastrar las guitarras, ("No Demons") y caminar siempre sobre el fuego.

"Bad reputation" es otra andanada de crujidos que da paso a ese festival sónico que es "Crawling after you", casi indie, pero no, se amarra con fuerza en los graves tonos que no dejan pasar el aire, viciado mundo primitivo para que volvamos a nuestra ser primordial.

Bass Drum of Death. Volvemos a las andanzas, sacudámonos la apatía, vamos a roquear garaje incisivo y total. Recomendables.


viernes, 4 de abril de 2014

THE BLACK ANGELS. "Directions to see a ghost"


En algún lugar oscuro donde colisionan Spacemen 3, la Veltvet Underground en su versión más caótica y una suerte de Jesus and the Mary Chain perdidos en un circulo místico de psycho rock de los setenta. Este trío de Austin nada por esos indómitos mares donde las olas de la lisergia sube hasta ahogarte los tentáculos de los oídos.

Este fue su segundo largo, y desde el comienzo sideral de "You on the run", marcan el camino a fuego con sus voces siempre prisioneras de otros tiempos y sus feedback de peyote. "Doves" podía parecer un single con su indómito carruaje de colores que van y vienen según te vas acercando al sesgo cromatistico de sus reflexiones añejas.

Psicodelia que cuando te topas con el bajo en "Science killer", arropado por unas maracas que te piden la maxima concentración, toma el mando de un grupo que mira siempre atrás para abrir cielos en tierras verdes de iluminación sonora.

"Mission district" son disparos a baja profundidad donde es fácil perderse en la laberíntica conversación de una pertinaz acometida que seduce y provoca peligros. Me gustan los teclados de "18 years" y el punto de sitar de "Deer-Ree-Shee" les da más aun un toque de outsider dentro de los parámetros musicales actuales de la música independiente.

Si me dicen sin conocerlos que son un combo setentero me lo creo. Hasta el sonido del disco conserva las formas creativas de ruido y contención, junto a ralladuras como "Never/Ever" donde se dejan llevar por el caos más absoluto.

Una buena forma pues de tentar a la suerte, de recuperar viejos venenos y cabalgar en un viaje hacia la naturaleza primigenia. Angeles negros con sabiduría de rock infeccioso.


miércoles, 2 de abril de 2014

THE STREETS. "Computers and blues" (2011)


Un puntazo lo del mechero en la portada. Un puntazo para  incitarte a quedarte con The Streeets, para degustar su hip hop repleto de aristas para conseguir que a los que no les guste el género puedan penetrar por esas ventanas rojas que están esperando una pedrada o un ramo de flores contaminadas con gritos de pasión o una prueba de no olvido.

Y eso que Mike Skinner el capo de The Streets, anunció que cuando hiciera cinco discos (con este llega al 5) echaría el cierre a este proyecto tan emocionante y necesario en el mundo del hip hop más imaginativo, más dado a aventuras sonoras que vuelen y vuelen por orbes necesitados de mariposas hurañas y flows rumiantes de ritmos delicados.

"Roof of four car", por poner un ejemplo, es de esas canciones que se mantienen por si solas, que te enganchas desde que el vocoder se reparte las partes de un pastel donde todo cabe, donde la armonía seduce con los voceros de unos rap urgente, pop sin quererlo, fiebre de un sábado demasiado pronto para ponerle fin.

El guitarreo de "Going through hell" les hace sentirse fuerte, pero cuando más me alucinan en cuando en "Puzzled by people" juegan con los gritos y las urgencias de un minuto para resumir toda esta historia que por lo que se ve ha durado cinco recomendables discos.

Chicos, no os deprimáis, suena "Without thinking" y te invitan a sacarte el mal rollo de encima y a danzar como una oca perdida entre humo verde, en caserones donde el carmín se junta con el beso. "Soldier" es melaza y abrazo, congratularnos por la existencia de una banda que ha sabido componer sesiones de hip hip a resguardo de hastio existencial.

Vítores, aplausos y agasajos varios, que no pare de sonar "We can never be friends", que se reproduzcan las setas en el cielo enjuto de desdicha accidental. El ocaso del guerrero, "Computers and blues". El cese del martillo de las sugerencias. Una pena. Quedará el aullido y la danza parada, quedará la incitación a las buenas causas musicales. "Computers and blues", dar la mano a la danza, apagar las luces, dejarte llevar, llueve sobre mojado, no me quiero marchar....




lunes, 31 de marzo de 2014

VERONICA FALLS. "Waiting for something to happen" (2013)


Veronica Falls no descubren nada. Vagan por las calles donde el indie pop se vende en soportales junto con la mermelada del rock. Vale, eso no quiere decir que el mensaje musical de Veronica Falls, sea obvio, aburrido, una onda superficial de música para apagar luceros de ánimo.

Este segundo lp de la banda es una conjugación perfecta de matemáticas pop adolescente,  con coros brillantes y una mano de pintura con el eco de unos Stereolab sin esquizofrenia ni arritmias compulsivas. "Tell me" es pop de ese para chocar las manos y correr por prados sucios en silencios.

Pueden ser dulzones y empalagosos, ("Teenage"), pero su mensaje se te aloja en la crin de tus oídos para servirte de acicate para seguirlos de cerca, para no emocionarte demasiado con ellos pero si pasar un buen rato pop.

Pop que se ve revolucionado cuando suenan tracks como "Broken toy", guitarras que se suben por las paradas recordando viejos tiempos, los ochenta, donde el pop se lavaba los diente con estridencias nunca subidas tonos. "Shooting star" es como un homenaje a Pixies con coordenadas de reunión campestre alrededor de un montón de promesas de amistad.

No, definitivamente no descubren nada Veronoca Falls. Lo mismo es que tampoco les hace falta. Juegan a seguro cuando se escucha "If you still want me" y los dos barítonos de la banda se hacen los remolones con una jugosa canción que deja paso a "My heart beats" donde esparcen energía siempre entre corchetes de una furia controlada.

"Everybody 's changing" es otra pegadiza y adictiva colección de voluntades púberes. El punto fuerte lo pone "Buried alive", single seguro, proclama de jóvenes que sueñas con nubes pintadas por pinceles de señuelo de amor.

Livianos, suaves, correosos sin sudar, Veronica Falls nos valen para distancias cortas, sin miras de perdurar, pero si para que en tus domingos puedas arañar alguna que otra palabra de melancolía.


viernes, 28 de marzo de 2014

SLEATER-KINNEY. "Dig me out" (1997)


Posiblemente sea el disco que más me llene de Sleater-Kinney. La chicas de Olimpia, siempre a medio camino de sonidos de las riot girl, y del punk indie de los 90, consiguieron con este su tercer largo aunar fiereza y melodía, cargas emotivas de electricidad a mansalva para fabricar 13 petardazos atemporales que con el paso de los años no deja de ser disfrutable.

Partimos del puerto con el track que lleva el titulo del cd, donde las chicas te desgarran con su fuerza y su pop duro, con sus estribillos sucios cargados de dulzura, y pasamos por esa isla que se llama "One more hour", hit que rechina amores doloridos mientras los coros son combates en la niebla entre guitarras que asumen su rudeza con cariño,

Reconozco que los discos posteriores de las Sleater no me llegaron a convencer tanto como este disco. "The drama you've been craving"  rezuma tensión, rock alternativo cuando al rock alternativo tenia un porque como estilo y actitud.

En poco más de media hora, descargan sus estridencias, siempre con reflexiones y paradas en fonda ("Heart factory"), y incendios apagados de keroseno, ("It's enough"). También cuando se ponen melosas se sacan cartas de triunfo, como cuando escuchas la pegajosa "Little babies".

También para el recuerdo otro pedazo de tema, "Buy her candy", afilada y combativa, con un careo de guitarras que se tensan con la voz afilada de  Corey Tucker. Rock pues del bueno, aristas domadas, mapas donde plantar banderas de insurgencia, chicas en pie de guerra. Buenas las Sleater.