Buscando canciones, sensaciones pasadas, escarbando en surcos de vinilos, hechizado como cuando desde crío supe que la música siempre me acompañaría

martes, 29 de julio de 2014

THE SOULJAZZ ORCHESTRA. "Inner fire" (2014)


Cualquiera diría oyendo a The Souljazz Orchestra que vienen de Otawa. Y es que este colectivo lleva más de catorce año empeñado en traernos sonoridades latinas, africanas, todo con un toque personalísimo, todo con un cromatismo sonoro que viene como anillo a dedo a este verano caluroso.

Este fuego interno, quema, es un geiser de surcos de emoción incontenida. Pierre Chrétien, el que lleva la batuta, consigue hacer de la fusión un todo. "Kingdome come" es una autentica pasada de jazz latino, instrumentando pasiones, levantando el ánimo, acunando fiesta.

"One life to live" es Puerto Rico, rumbosa, reegeton serio, las llamas que salen disparadas hacia el orbe, souljazz desparramando lava incandescente. Y la impactante "As the crow files", es una amasijo de bossa con toques eléctricos, que te hace convertirte en un pasajero de tiempo, finales de los 70, el poder para los negros.

También hay espacio en "Inner fire" para el funk. "Black orchird" es una delicada pieza, candente e imaginativa, soberbios teclados, amalgama de candor, humedad. "Agoyya" es el Caribe en el pleno apogeo y "East flows the river" en una pieza oscura, blues carcomido por una cadencia arrolladora.

Como "Celestial blues", espiritual, swing y ritmo acompañan un track, de lo mejor de "Inner fire". Mi primer encuentro con  The Souljazz Orchestra ha sido un desbordante alumbramiento. La temperatura sube, todo se dispara, la máquina no para de trotar.


domingo, 27 de julio de 2014

JOHANN JOHANNSSON. "Fordlândia" (2008)


Menuda historia ha elegido el portentoso musico islandes para desarrollar su disco. Henry Ford dió el nombre de Fordlandia a una plantación para fabricar caucho que compró en el Amazonas. Cauchos para sus vehículos. Los trabajadores indígenas hartos de la explotación se amotinaron y este proyecto capitalista inhumano se abandonó, se fue a la ruina.

La ciudad fantasma de Fordlandia en la actualidad, aun muestra sus esqueletos, el eco espectral de sus habitantes, victimas de la fagotización economica, de la dictadura del dinero. Más o menos nada ha cambiado, y Forlandia es un símbolo del despotismo contra los derechos del hombre, contra la libertad del individuo.

Con este argumentario, Johann Johannsson elabora un monumental disco donde reconstruye Fordlandia, utilizando la música clasica, elemenos electrónicos, ambient para sobrecogerte el corazón. La que titula el cd, con sus trece minutos largos, es un minimal vals desasosegante, clasicismo por vena, donde la tensión rezuma, donde aspiras bocanadas de tristeza.

Johannsson utiliza elementos tecnológicos para su discurso, produciendo joyas como "The Rocket builder(lo Pan!) donde se acerca mucho al cinematografico Craig Amstrong. Puedes imaginar el hambre de las trabajadores, las condiciones de vida infrahumana, el olor a maquinaria podrida, residual idea que cercenó árboles no para traer progreso, sino muerte. "Fordlândia-Aerial view" es una buena muestra de ello.

"melodia ii", es otro portento que te deja sin aire. Y cuando te pones "Chimaerica" con su organo y su cadencia clásica para que estés en otro siglo, donde las partituras volaban en cielos brumosos de emoción. La civilización incivilizada contra el desarrollo natural de los pueblos. Y para contarlo Johann no se corta.

Las voces corales de "The Great god pan in dead" es un requiem dedicado a la muerte de la naturaleza, a los dioses que vegetan  bajo las tormentas torrenciales. Sin respiración. "Forlândia" es una magnifica manera de disfrutar el neoclasicismo, dejarte llevar, soplar velas de introspección para después cagarte en los muertos de todos esos mamones que supeditan su riqueza personal a la dignidad de las personas.


viernes, 25 de julio de 2014

BURNING. "El fin de la década" (1979)


Con tan sólo ponerte "Mueve tus caderas" y "Qué hace una chica como tú en un sitio como éste", ya merece la pena este notable disco, donde el binomio Toño Martin y Pepe Risi (los dos ya fallecidos), les hicieron acreedores de ser los Stones de La Elipa, nuestro particular grupo de rock urbano que hablaba en sus canciones de chicas, excesos de drogas, la vida en los barrios, rock sin más.

Este segundo disco que continuó al descarnando "Madrid" (1978), es una gozada para situarnos en una época, después de la muerte del puto dictador, donde todos querian respirar, saltar,  expresarse. No, no estamos hablando de la Movida. Burning fue rock and rolk, alejado de los focos del carmin de los "movidos", se dedicaban a contarnos sus historia de puterios y noches de exceso, roqueros que imitaban los sinsabores de la pérdida, el éxito momentaneo de ser conocidos. Colomo, que hizo una peli con el mismo nombre que la canción "Qué hace una chica..", sabia que Burning eran caballo ganador.

"Un poquito nada más" es un mediotiempo muy bien elaborado, y en "Bajo los focos" hablan del curro del roquero, del que sale a la escena para vaciarse en horas donde el público espera verse reflejado en letras y actitudes que se vivian en cualquier barriada de Madrid.

Quizás "El fin de la década" sea uno de los disco de rock español, que mejor detalla al roquero como arquetipo de una voluntad de transgresión individualista, indomable y excesivo, petulante y un poco gamba. "Puedes sentirlo" es un ejemplo de ello.

El punto fuerte de "El fin de la década" lo tenemos en "Las Chicas del Drugstore" y "Lo que el tiempo no borro", dos canciones de esas eternas, cadenciosas, repletas de melancolía, de rapidez vivencial.

Burning fueron grandes, dulces macarras de bourbón y lentejuelas, obreros de piedras rodantes, roqueros por vocación y dicha. 1979, cuanto ha llovido y que emoción volver a escucharlos.Hay va un clip con todo el disco. A disfrutar.


miércoles, 23 de julio de 2014

STEPHEN MALKMUS & THE JICKS."Wig out at jagbags" (2014)


A estas alturas ya nada nos sorprende del ex-Pavement Stephen Malkmus. Eso tampoco quiere decir que la escucha de una nueva grabación suya sea un suplicio para quien seguíamos a los Pavement. Cada nuevo disco que saca es la confirmación de que estamos ante un maduro compositor de canciones, que le tenemos aprecio porque nos recuerda a su ex-grupo.

Bueno, pues quedémonos con eso. "Planetary Motion" y "The janitor revealed" son dos pop songs con artificios guitarreros de esos que nos tiene acostumbrado el bueno de Stephen. La banda de acompañamiento,  The Jicks, no son Pavement, pero consiguen realizar nostálgicas melodías como "Lariat" donde te das de bruces con los 90.

Si me dan a elegir siempre me quedaré con Sebadoh y Lou Barlow, como continuadores de ese mazazo que significó Pavement. El sonido de la carrera en solitario de Malkmus nos hace pensar que todos los trabajos que saca son excesivamente parecidos.

Hay veces que la cosa no funciona, como la repetitiva "Houston Hades", y otras como "Shibbolet", cuando desparrama su aliento eléctrico, donde vuela libre sin ataduras en busca de un sitio junto porque no a J. Mascis, o A Black Francis, cuando los años sigan pasando y se junten para contar batallitas de aquellos maravillosos años.

Me sigue costando una critica mala a "Wig out at jagbags". El trombón de "J Smoov" es una delicioso pastiche y la casi lenta "Independence street", es otro pedazo de eslabón perdido con el ayer. "Wig out at jagbags" no nos quita la morriña de nuestros viejos ídolos, y consigue que pensemos más en ellos y su importancia en la evolución de la música independiente.


lunes, 21 de julio de 2014

SUNNY DAY REAL ESTATE. "How it feels to be something on" (1998)


Si hablamos de emocore, la primera banda que nos viene a la cabeza son Sunny Day Real Estate. Si, sabemos que detras de ellos (¿o delante?) estan grupos tan interesantes como Jawbox, The Promise Ring o The Van Pelt, pero la banda de Jeremy Enigk, con sus intempestivas reflexiones guitarreras, y sus bajones emocionales, se llevan la palma en esto del rock con aditivos de corazón.

Quizás "How it feels to be something on" sea el disco menos contudente de su breve carrera, pero conserva aristas, focalizando el drama con desarrollos casi progresivos. "Pillars" y "Roses in water" son  una buena muestra de ello.

Los de Seattle, convivieron con el grunge, pero siempre su estilo se escoró en los margenes sensitivos. Si es "Diary" (1994) y "The Pink album" (1995) donde tuvieron su momento de gloria, es en este "How it feels...", casi canto del cisne de su carrera (dirian adiós con "The Rising tide" y un "Live"), donde dotan los mensajes de religiosidad de su lider, de un aura de madurez y reflexión.

"Two promises" es un alarde de facultades, rock de bajo octanaje que se mueve en coordenadas que parecen salir del vientre del grunge para buscar sitio en paramos de interiorización del drama. "100 millon" es convulsión, peligro no tocar que duele sentir.

Las extrañas formas de la portada del album bien puede escenificar la rabia contenida de un grupo que no fue nunca superado por los trabajos personales de Jemery Enigk. "The prophet" (de nuevo la dichosa y siempre exagerada religiosidad) es otra buena sucesión de rock con mácula de medicamento para mentes quebradizas.

"The Shark's own private fuck" es otra de las piezas fundamentales de esta maquinara de precisión suiza de las arterias del sentir. Sunny Day Real Estate para la historia pues con sus goznes de siseos, con su rock para pincharte caligrafias anímicas.


jueves, 17 de julio de 2014

BRAKES. "Touchdown" (2009)


El tercer disco de esta enorme banda de Brighton no hace más que confirmar lo que apuntaba sus dos anteriores rayos sónicos. Estamos ante un grupo que se tiene bien aprendido todos los escozores de los 90, toda la discografia de Superchuk y Pixies, para intentar perpetuar nuestra bendita querencia por esos maravillosos años.

Y lo hacen de una forma magistral. Esto no es un eco que se repite, una imitación de caras de acnés, uno más de los innecesarios combos que no sabes bien para que han nacido. Desde que escuchas el rugido de "Two shocks" y la electricidad que no cesa de "Don't take me to space (man)", te parece vivir en una espiral espacio-tiempo, atrayendo hacia ti todos los mejores fundamentos del rock energético.

Eamon Hamilton, antiguo componente de British Sea Power, es el encargado de no poner frenos a este coche que no para, que le gusta vivir accidentadamente. Hasta el pop les sale bien. "Worry about it later" es una golosina, golosina que se convierte en ácido para el estómago cuando suena el himno, "Crush on you", para ponerlo cerca de Pavement o de los arañazos de Superchunk.

Que gusto vivir peligrosamente, poner el equipo a toda leche, beberte una birra mientras suena la casi countrysong "Eternal return". Y es que todo lo que tocan Brakes lo convierten en dicha. Me gusta cuando la melosidad power pop de "Do you  feel the same?" no suena a pastiche, cuando "Ancient mysteries" es una juvenil sucesión de minutos para que no pares de votar.

Si todo fuera como el impulso regenerativo de Brakes otro gallo cantaria en esto del orbe indie. Escucho "Oh forever" con entusiasmo. 4 minutos de fuerza y devastación. Un aullido envolvente, la nostalgia, el pinchazo del globo donde guardo los recuerdos que casi siempre van asociados a la música.

Brakes, un buen disparo, la recuperación de lo mejor del indie, un síntoma de mejoria en la salud tan endeble de la música actual.Seguiremos informando.



martes, 15 de julio de 2014

S.CAREY. "Range of light" ( 2014)


S. Carey es conocido por ser el batería de Bon Iver. A parte de servir como soporte al bueno de Bon, en su haber está este segundo disco en su carrera, una delicia de esas que se sirve para tranquilizar tus neuronas, para subir montañas en busca de esa flor especial que te pueda llevar al mundo de los olores fascinantes.

S. Carey, desde el inicio con "Glass/Film" y el piano torrente de "Creaking", sabe hacernos recoger con su tumulto tranquilo, en un paseo donde el autor recupera los lugares de su infancia, por diversas localidades de los Estados Unidos.

"Crown the pines", es un murmullo encantador, agitado, con ecos a The Blue Nile, al mismo Bon Iver. Los instrumentos amenazan silencio, la luz se apaga, el sueño te quiebra. La delicada "Fire-scene" es una proeza luminosa, es un bastión donde engancharte a la esperanza.

Te puedes imaginar subiendo montañas, pescando melancolia, en una cabaña india fumando paz, alterando tu conciencia con la implicación de los cuervos que esparcen negro por el cielo de todos los días. "Alpenglow" es el culmen, la cima de una obra cosida con cariño con agujas de terciopelo.

"Fleeting light" es otra de esas piezas que vañen para salvarte un mal día. Todo minucia, todo pequeño, todo natural, congelando las palabras para expulsarlas sin más. S. Carey, ha conseguido con este "Range of light" una música ideal para postales de ensueños. Escribirlas, dotarlas de vida, escuchar los paisajes...