lunes, 29 de agosto de 2016

CAR SEAT HEADREST. "Teens of style" (2015)


No me extraña nada el pelotazo que esta dando este grupo. Will Toledo, con solo 22 años, atesoró hasta cien canciones encerrado en su bunker creador de sacudidas de nervios. Matador, que siempre está al loro, se fijó en el chaval y le dio pista libre para pulir sus canciones, para hacerlas detonación.

"Teens of style", es el ejemplo y el resumen más claro de la capacidad de este muchacho para traernos de golpe a Guidad by voices, Sebadoh y todos esos santones que en los 90 nos volvían loco. Todo envuelto en un sonido lofi, pero con merienda de distorsión. "Sunburned shirts" y "The drum", las que inician el disco, son una buena prueba de ello.

Toledo tiene esa rara capacidad para mirar todo con insolencia, para saber que lo suyo está mil veces hecho, pero la gracia está en la pegada y en las maneras, en el enfoque eléctrico que da a sus nanas envenenadas ("Something soon"). "Teens of style" es un compendio de las canciones que Will ha ido haciendo en la intimidad con su portatil y que ha ido subiendo a las nube de las tormentas por caer.

Y la cosa funciona. Tanto que imagino a Yo la tengo, disfrutando cuando escuchen este abanico sonoro que tanto bien nos hace a los que nacimos en el 69 y años cercanos. Puro disfrute, puro disloque, puro festival de sonidos para alegrar fiestas, para gozar veranos.

Porque cuando vienen cosas como "No passion" o la larga "Times to die", con su anárquica instrumentación te quedan ganas de más, de que no se acabe el disco. Por eso puedes llevarte puesto himnos como "Strangers", con aires de Beach Boys entre bacanales de felicidad indocil  o la brillante "Maud gone", con ese órgano que es la introducción a una tormenta interna de especulación. Balada tristona, con coros para silbar.

Para terminar, "Los borrachos (i don't have any hope left, but the weather is nice)" inspirada en una obra de Velazquez, y "Oh! starving", con su piano despejando el ruido para que el chiquillo siga incolume en su marcha hacia la cima del indie naciente.

Dentro de pocas semanas llegará a mis manos su último largo, más matizado, menos amateur. De momento, disfrutemos de esta joya elegante y juvenil. Para los viejos indies, para los nuevos principiantes, para los que les guste la melodía, para los que aman la distorsión......


jueves, 25 de agosto de 2016

RADIOHEAD. "A moon shaped pool" (2016)


El noveno disco de Radiohead es bueno. Sí, realmente bueno. Tan solo hace falta llevarte por las florituras de viento de "Burn the witch" para mecerte por Yorke y sus colegas.Y es que debe de reconocer que empecé a flipar con ellos, cuando dejaron de ser una banda más dentro de indie de los 90.

Justo cuando acabaron "The bends", es el momento que elegí para acercarme a sus discos y no parar de degustarlo hasta la fecha. Vale. "The King of Limbs" tampoco era para tirar cohetes, pero como no aplaudir bellezas líricas como "Daydreaming" con ese piano que te interroga sentimientos, con ese mapa sonoro que solo Radiohead saben crear para hacer seguidores desde silencios programados o luces sin definir.

Radiohead siempre han sido inteligentes. Nunca han caido en ser un grupo más para ser imbuido por toda la prensa musical como un perro más atado al dictado de los críticos que tan bien saben aprobar mediocridades tipo Coldplay.

Yorke va a su bola. Se junta con sus complices, hace arengas para apartarse de todo y luego vuelve con el cinismo como bandera para publicar disco como este, donde la tranquilidad es la salva que se estrella contra los cielos que nos otean. "Descks dark" es oscura y minimal y "Desert island disk" se mueve entre la psicodelia folk de los setenta para en "Ful stop" convertir el krautrock en un juego de patio de colegio.

"Glass eyes" es relajante sin achicharrar y "Identikit" es la quizás la más afterpunk de todas ellas, con el bajo señalando el camino para que Thom se tome su tiempo en sus sueños malsanos. Me gusta ese hit llamado "Present tense" con aires de bossa y el final arrancacorazones de "True love waits", para hacer colección de pétalos antes de dormir.

Si, tendrán detractores (muchos), a mi me parece una banda valiente, que siguen apostando por unas formas y maneras que son todo menos adocenadas. El murmullo de una época gris, la materialización de la electrónica como oleaje participe de otros ritmos. Radiohead, siempre floreciendo en veranos imposibles de calma.




lunes, 22 de agosto de 2016

JAMBINAI. "A hermitage" (2016)


Tras dos semanitas de merecido descanso en tierras galas y euskaldunes, Discos Pensados vuelve de nuevo a penetrar en el orbe de los discos que nos invaden como garras afiladas. Después de la calma y el buen yantar, viene la tormenta y la explosión.

Por que nada mejor que empezar con el disco de este grupo coreano, del cual tengo noticias gracias a mi brother que en las islas Albion me mantiene alerta de los puñetazos sonoros que acontencen por alli. Jambinai es una bomba. Un grupo que tras "Différance" sembraron la cizaña que con este "A hermitage" se ha convertido en una auténtica apisonadora de sonoridades varias.

"Wardrobe" en el inicio del combate,  perfecta para posicionarlos por su actitud y su rabia. En los cuatro minutos de "Echoes of creation", nos encontramos ante una banda que usa el post rock como arma para traspasar barreras estilísticas, para tocar tambores de incendios mientras especulan con sus instrumentos folkclóricos coreanos aderezados con una buen aerosol de veneno eléctrico.

Y eso que con "For everything that you lost" se inclinan a la levedad, creando un himnos hipnótico de calma chicha, aberrante y sagaz, instrumental que navega entre la introversión y el infierno. Si, no me extraña que los que han acudido a sus directo hayan flipado. El sonido de Jambinai es para llevarlo al escenario, para coagular esporas de gritos y silencios de mentiras.

"Abyss" es la ostia, hiphop entre cuerdas que te ahogan, oscuridad y demencia, rubor y el oriente loco que te deja absorto, merodeando la cantina de lo extremo, black metal, arroz ardiente y luz que quema. Y "Deus benedicat tibi" continua, con ese sonido extremo de gaita del infierno, la senda de lo difícil, de lo escatológico, en un ritual esotérico de electricidad que te envuelve y te deja mudo.

La tranquilidad de "The mountain" es de mentira; a la mitad de la canción se convierte en post metal melódico y devorador. Para terminar el folkcore de "Naburak" y la mejor del lote por su tic de single ( a su manera) para los orates de la extrañeza, "They keep silence".

No está mal para empezar la nueva temporada verano-otoño. Una banda a seguir, a no despejarse de su inquina. Puro elixir destructor, pura delicia cautivadora....


martes, 2 de agosto de 2016

SILVANIA. "El cielo en el océano" (1993)


Si Mario y Coco, componentes de este grupo peruano, no hubieran sido de allí, de Perú, estoy seguro que en cualquier recopilación, o enciclopedia que se precie sobre el shoegazing, hubieran tenido a Silvania en lo más alto; poderosos, ambientales, repletos de señales para quererlos.

"Trilce", es como encontrarse a Cocteau Twins tomando mate en un bar de sombras y de guiños de ojos. Si. Silvania erán asi. Todo especulación. En este primer disco, allá por el lejano 1993, dejan huellas y más huellas para que les tengamos junto a My Bloody Valentine. "Flor de agua infinita" es puro feedback sentimental, hermana de Slowide y de tantos grupos que nos hicieron palidecer con su mirada al suelo.

Afincados en Madrid, los peruanos siempre estuvieron a remojo, lejos de los indie patrios de los 90, sumergidos en vaho o en nubes que daban para suspiros y pintar en el cielo algún señuelo para seguirlos. "El cielo en el océano" dura media hora, pero su intensidad es innegable. "Un bosque en la memoria" es delicada, una vacación por un parque repleto de voces que se pierden en la bruma, de ojos que se cierran cuando la noche se entromete demasiado con los sueños.

Asi eran Silvania, Una de las que más me gusta, "Arcángel" es todo un bello galimatías de proezas estilisticas, de pop de seda, ángeles dormidos y el rocío en una botella de vodka. Es todo un punto que Elephant decidiera apostar por este par de truhanes del shoegazing. Lo suyo es de mérito, de nota. "Maldoror" es apoteósica, un enjambre de sonoridades para no perderlos de vista, un querer y poder. la magia de la buena música.

Para acabar "Aura y tu" y "Marlene de las galaxias", un muérdago enlatado una corriente de frenesí entre un caos siempre controlado de electricidad milimétrica. Silvania, despues de dejarme flipado con "Solineide Says", este "El cielo en el océano" es una vuelta atrás con los recuerdos. Puro disfrute para los que nos flipa estos grupos que pasaban de la peña, les daban la espalda e iban a lo suyo. La catarsis de la indolencia.....