Buscando canciones, sensaciones pasadas, sorpresas que me espanten, escarbando en surcos musicales, arañando hojas donde encontrar volcanes que me invadan, hechizado como cuando desde crío supe que la música siempre me acompañaría....

jueves, 25 de agosto de 2016

RADIOHEAD. "A moon shaped pool" (2016)


El noveno disco de Radiohead es bueno. Sí, realmente bueno. Tan solo hace falta llevarte por las florituras de viento de "Burn the witch" para mecerte por Yorke y sus colegas.Y es que debe de reconocer que empecé a flipar con ellos, cuando dejaron de ser una banda más dentro de indie de los 90.

Justo cuando acabaron "The bends", es el momento que elegí para acercarme a sus discos y no parar de degustarlo hasta la fecha. Vale. "The King of Limbs" tampoco era para tirar cohetes, pero como no aplaudir bellezas líricas como "Daydreaming" con ese piano que te interroga sentimientos, con ese mapa sonoro que solo Radiohead saben crear para hacer seguidores desde silencios programados o luces sin definir.

Radiohead siempre han sido inteligentes. Nunca han caido en ser un grupo más para ser imbuido por toda la prensa musical como un perro más atado al dictado de los críticos que tan bien saben aprobar mediocridades tipo Coldplay.

Yorke va a su bola. Se junta con sus complices, hace arengas para apartarse de todo y luego vuelve con el cinismo como bandera para publicar disco como este, donde la tranquilidad es la salva que se estrella contra los cielos que nos otean. "Descks dark" es oscura y minimal y "Desert island disk" se mueve entre la psicodelia folk de los setenta para en "Ful stop" convertir el krautrock en un juego de patio de colegio.

"Glass eyes" es relajante sin achicharrar y "Identikit" es la quizás la más afterpunk de todas ellas, con el bajo señalando el camino para que Thom se tome su tiempo en sus sueños malsanos. Me gusta ese hit llamado "Present tense" con aires de bossa y el final arrancacorazones de "True love waits", para hacer colección de pétalos antes de dormir.

Si, tendrán detractores (muchos), a mi me parece una banda valiente, que siguen apostando por unas formas y maneras que son todo menos adocenadas. El murmullo de una época gris, la materialización de la electrónica como oleaje participe de otros ritmos. Radiohead, siempre floreciendo en veranos imposibles de calma.