domingo, 21 de octubre de 2018

BUILT TO SPILL. "You in reverse" (2006)


Built to Spill no tuvieron mucha suerte. Cuando sacaron en 1993 su primer largo, "Ultimate alternative wavers" ya estaban copando la cima de nuestros sueños Pixies, Dinosaur Jr o Pavement. Brett Netson y Ralf Youtz, sabían lo difícil que lo tenían pero no cegaron en su empeño y hasta que en 2015 desaparecieron con "Unthehered moon" dieron buena muestra de que era una banda que había que seguir.

"You in reverse", su sexto disco, fue uno de sus mas exitosos y contundentes. Empezarlo con la épica y soberbia "Goin' against your mind", es todo un acierto. Tiran de épica y de indie rock descolocado para continuar con "Traces", más ligera pero igual de intuitiva.

Lo chivos lo tenían muy claro. Les molaba un huevo lo indie, Neil Young, el jangle y a psicodelia ("Liar" y "Saturday"). Cuando miraban hacia Canada,  sacaban salpullidos eléctricos como los del Young más aguerrido, ("Wherever you go"), para volver de nuevo a las andadas del indie con temazos como "Conventional wisdom".

Suenan aguerridos y ruidosos en "Mess with me", para caer rendidos ante la lentitud frugal de "Just a habit". Para terminar "The wait", otra cancioncilla para componer un buen encuadre de ligerezas y furias siempre ajustadas.

Built to Spill, siempre en la segunda división del indie rock, pero con entereza, buenos temas y potentes sacudidas de efluvios independientes.



viernes, 19 de octubre de 2018

DOCTOR DIVAGO. "La belleza muda de los secretos del mar" (2010)


Qué injusto es el panorama musical que tenemos por estos lares. Que una banda del calibre de Doctor Divago no tenga la repercursión de otros grupos con bastante menos calidad, dice mucho del nivel que se gasta por aquí.

Un grupo que desde finales de los 80 y de la mano de Manuel Bertrán lleva acicalando el rock desde un prisma personal, con letras curradas, sin pose ni mandangas, ofreciendo discos y canciones para no olvidar.

Los valencianos se merecen muchos más. Este "La belleza muda de los secretos del mar", es uno de mis discos favoritos (junto a "Revuelta elemental" (2006) y desde que suena "Los amantes faquires" no tienes más remedio que caer rendido ante la oferta de calidad de un grupo de esos que debería tener su sitio entre lo mejor que tenemos en este pais nuestro tan dado a dar crédito a grupos sosos que todos conocemos.

"Las especies del abismo" es un hit en toda regla, para canturrear mientras te tiras al mar y buscas la perla que conlleva la sorpresa y la agitación. Pedazo de banda, pedazo de sonido. Lo suyo tiene crédito y actitud de sobra. "Rock 'n' rolk coagulado" es tierna y a la vez poderosa, de esas tonadas que parece no querer irse del estribillo de tu memoria.

No se porque pero cuando escucho a Doctor Divago, me viene a la cabeza 091. Cada uno con su estilo, pero los dos comiéndose al rock a pedazos. "Las mentiras del tiempo" tira de contundencia y bravura eléctrica para en "Aquel accidente" quebrarnos los sentidos con las palabras que se tejen como boomerang, sencillez y suspiros, cadencias de dolor, aullidos de rock sin aditivos ni pegamentos indies impostados.

"Te conservo en miel" te da un buen rollo de la leche y "Huele a felicidad" es luminosa y a ratos hasta psicodélica a su manera. El noveno disco de Doctor Divago está repleto de suculentos platos donde merodear y caer rendidos. "El asesino tocaba la armónica" me tiene loco, estribillo y historias de esas que valoran lo bien hecho.

"Mis fallos (uno por uno)"  no dejo de repicarla en mi aparato reproductor de sonidos para animar días borrascosos, constipados. Rock, joder rock, ¿cuesta tanto en nuestra Iberia dar galones a unos corsarios de sonidos con sentimiento?

Lo bueno de Doctor Divago es que tienen  para rato. Este año (pronto en Discos Pensados), nos han ofrecido "Complejo alquería frailes 13", para que continuemos disfrutando de buenos momentos. Músicos sin contaminar, agentes perversos de canciones redondas, agitadores que transitan por vía pecuarias repletas de paisajes de esos que se te quedan en la memoria. Como Doctor Divago.


miércoles, 17 de octubre de 2018

E. "Negative work" (2018)


¿Qué podemos esperar de una banda que tiene como componentes a Thalia Zedek (Come), Gavin McCarthy (Karate) y Jason Sanford (Neptune). Caña, riesgo, guitarras dolientes, arte en estado puro. Si ya el proyecto denominado E nos engatusó con el disco homónimo lanzado en 2016, este "Negative work", es otra vuelta de tuerca más.

La voz de Zedek, más doliente que nunca, se enrosca en la electricidad que produce temas tan contuNdentes y bestias como "Pennes", donde se saltan el volumen de los altavoces, danzando por la habitación recuperando a bandas de tensión al límite de los 90 (Jesus Lizard, los mismos Come, Helmet.).

No ha podido tener mejor compañía Thalia. "The projectionist" es un disparo certero que sube y baja, donde los arreones eléctricos son todo una batalla de precisión angular. La que más me gusta del disco, viene enseguida, "Poison letter", donde la tensión se dispara, donde llegamos casi al noise, en una febril contienda instrumental que ostias, te hace de nuevo sentir que el calendario se paró hace muchos, muchos años. Brutal.

El apoyo vocal de McCarthy, casa a la perfección con la contundencia de las dos guitarras de Zadek y Sanford ("A house inside"), recreando un mundo de aristas y mala leche. "One in two" es desgarradora, afilada, melodía con cuchillas, racimos de intensidad y lamentos que suenan a demolición.

Los tres componentes nacidos de formaciones bostonianas, conocen a la perfección el truco, la siderurgia de la mecánica de las guitarras que duelen, demostrando una comunión perfecta que en directo debe de ser la leche ("Untie me).

"Cannibal chatroom" tira de arrojo para acercarse a Sonic Youth y "Hole in nature" es bombón venenoso, catarsis contenida que poco a poco se dispara y te agrede con una insolente belleza. Para acabar "Hollow", otra poderosa y agitada canción que te incita a volver a poner el dedo en el play y empezar de nuevo.

"Negative work", uno de los álbums que seguro estarán entre lo mejor del año por lo que aporta, por la maestría de sus miembros, por la desorbitada manera que tienen de confabularse para construir todo un teatro de fiereza y desgarro.


lunes, 15 de octubre de 2018

MUDHONEY. "Superfuzz bigmuff plus early singles" (1990)


Ahora que ya tienen en el mercado su nuevo disco tras cinco años de ausencia, "Digital Garbage", es el momento ideal de recuperar su primer y potente primer trabajo. En un principio, en 1988, sacaron un ep de 6 canciones, que se ampliaron hasta 12 en 1990 con esta edición revisada.

Para mi fueron la mejor banda de eso que se llamó grunge. Sus directos eran incendiarios, y este "Superfuzz bigmuff" es un catálogo interesante de la energía que desprendían en esos lejanos años. "Touch me i'm sick" fue su primer single y desde que se radió fue el himno de una banda liderada por Mark Arm y que tenían las cosas muy claras desde el principio.

"Sweet young thing ain't sweet no more" con sus aires de psicodelia arrastrada, es otra de las gemas de este disco que suena más joven que nunca a pesar del paso del maldito tiempo. Los vi en vivo en los 90, y eran una auténtica ametralladora que recordaban a The Stooges con píldoras punk.

Punk que sin arrugas muestran en la bestia "Twenty four" y que en "Need" transforman en un hit repleto de turbulencias y feedback. Simplemente bestiales. Mudhoney era una maquina engrasada de rock que producía flatulencias sónicas como la demencial "Chain that door" o setenteros y sudorosos espasmos ("Mudride").

Mudhoney siempre me gustaron más que combos como Pearl Jam o Soundgarden, compañeros de generación a los que siempre les faltó la caña que a Mudhoney sobraba. Más Punk con "No one has" y contundencia ilimitada con los medios tiempos de la brutal "If i think".

Cuando llegamos a "In'n' out of grace" ya no puedes parar de moverte con sus intrincados zigzags guitarreros, rabia, tensión, pulsiones al límite. "Hate the police" fue otro de los puntos fuertes de "Superfuzz bigmuff", calambres en los dedos, suciedad y corrupción, los sonidos de MC5 traídos por un túnel espacio temporal.

Un pasadote volver a escuchar a Mudhoney. Me pongo en marcha para la adquisición de su nuevo disco. Salvaje grunge.


jueves, 11 de octubre de 2018

DISAPPEARS. "Era" (2013)


Sin duda el mejor disco de Disappears. La banda de Brian Case (ex-90 day men, ex-The Ponys), se marcó el disco más angustioso, depresivo, y feroz de una carrera que empezó allá en el año 2008 y que tuvo su canto de cisne en 2015, con "Irreal".

Lo de feroz que digo al principio del artículo casa a la perfección con el primer tema del disco, "Girl". Una conmoción brutal de ruido, de shoegazing, de psicodelia, de kraut, de post punk, de... Se me agotan los estilos para definir la detonación de esta arma de destrucción masiva.

Su trabajo más anguloso, el más hermoso, el más hipnótico. Con "Power" si subes el volumen entras en trance, te descolocan con un post punk lineal y decadente, espejo roto en la cara de la normalidad. Los de Chicago grabaron el disco en la casa de Albini, Electrical Audio, y el sonido no puede sonar más envolvente y marcial.

Los nueve minutos de "Ultra" se te meten en el cerebro, urgan en tu psique, gritando con su minimalismo industrial, con sus cohetes artificiales industriales, maquina engrasada con vísceras y fulgor, con detritus y aceite de desechos. Vaya sonido!

Cuando Disappears bajan el pistón y nos sumergen en ácido de corazón, nacen estalactitas emocionales como que la titula el álbum. De esos temas que te pondrías sin parar hasta que se agote la electricidad del mundo. Himno de un época en penumbra.

"Weird house" suena a unos PIL convertidos en robots con alma de rugidos, suspiros en vena, inhumanos hasta en el respirar. "Elite typical" es un volcán de fragancias impactantes, un surco de petróleo, un velero de desolación.

Para terminar, "New house", oscura, tétrica, decadente, pastillas para no dormir, pulso que se ralentiza, catarsis íntima. Sofocante y necesario viaje, este "Era", un martillo pilón de sueños extremos, el post punk del apocalipsis.

FACS, se llama la continuación a Disappears, con miembros de la banda, con disco en este año,"Negative houses", donde continúan dándonos sustos.


martes, 9 de octubre de 2018

FLASHER. "Constant image" (2018)


Menudo subidón el primer trabajo de este grupo de Washington. El trio formado por Taylor Mulitz, Daniel Saperstein, y Emma Baker, les basta solo media hora para poner el reloj a cero del indie rock con pinceladas de punk, noise pop, juventud a raudales, guitarras juguetonas y tarareos que te nacen por doquier.

Desde que suena la inicial "Go", donde se parecen a una especie de Stereolab en versión noise, te das cuentas que estos chicos todo lo hacen bien. "Pressure" es un fogonazo que aturde, con unos teclados new wave leves, que no quitan protagonismo a la tensión eléctrica del tema.

Mi favorita, la más tranqui, "Sun come and golden", una delicia pop, melosa, melódica, artesanía instrumental por doquier. En "Material" se desliza sin sonrojo y valentía, la pasión de la banda por totems sagrados como Pavement o Pixies. Les queda de miedo. Aguerridos, corazón pop, afilados y contundentes.

Y es que los temas de Flasher son directos, ruidosos, también combativos y cruciales. "XYZ" es una amalgama de zigzags guitarreros que da paso a "Who's got time" otro juvenil garbeo por la electricidad bien entendida. "Skim milk" es puro Joy Division, post punk alocado y minimal, para en "Harsh light" entretenernos con una sacudida de efervescencia extraña de pop estrafalario.

La más cañera del lote, "Punching up", feedback y crujidos, coros que se llenan de pus y que dan paso al ultimo disparo del disco, "Bussines unusual", radiante, indie de toda la vida, rabia contenida. Flasher, un grupo a seguir muy de cerca.


domingo, 7 de octubre de 2018

BLACK ENGINE. "Ku klux Klowns" (2007)


En Black Engine se esconden los miembros de la banda italiana de experimentación sonora, Zu. Y los que nos muestran desde la inicial "I hate clowns" no puede ser mas avasallador, bruto, experimental, para el que escribe. Es como una versión demoniaca de John Zorn. Eso por decir algo.

Porque lo que "Ku klux Klowns" esconde da miedo. Transgresión, saxos autogestionados, guitarras crispadas, ruidos y lobotomía. Todo junto, todo separado, en una especie de catarsis de free jazz del tormento (la que titula el cd parece una pócima de veneno que te destroza el cerebro).

Si la portada es chunga, el contenido del disco es peor. "Bones circus", juega a una especie de metal atormentado, repleto de aristas de juegos violentos y desalmados. Y es que hay que tener la cabeza muy chunga para hacer cosas como ese doom metal jazz que se llama "Fishtank midget surfer".

Son amenazadores, como calambres en tus sesos,te seducen con el aullido sonoro, con la especulación que en ""A wolf day", con ese bajo serrucho paseando por los confines del asco, convierten en la cima de este envolvente e interesante trabajo.

"Cut it, pack it, ship it" es otra nota a pie de página, otro desarrollo de esos locos que te desinflan y te hacen producir llamas. Luego, en "Mene tekel peres" se aproximan al una especie de mathrock de vanguardia.

Más extrema aun sin cabe es "Controversy over the east bank", música sinfónica del caos y la adversidad. "The humillation of an impotent god" navega en el mismo Hades que el resto del disco. Una elucubración malsana que incendia y reclama su sitio.

Porque la música, la verdadera recreación del sentir del humano, cuando se convierte en un grito sin continente, provoca estampidas tan necesarias como este disco de Black Engine. Duro, estomagante, pero a la vez, una delicia, una puñetazo a los cielos. El ruido que mismamente se escucha en el Infierno....


viernes, 5 de octubre de 2018

dEUS. "The ideal crash" (1999)


Dieron el pelotazo absoluto allá en el lejano 1994, cuando editaron el descomunal "Worst case scenario", un estridente y melódico grupo de canciones, que a los belgas, en plena vorágine años 90, les sentó de maravillas para porque no, acercarse a los que allende de los mares Pixies, Pavement  y otros titanes, estaban confeccionando para que aquellos jóvenes nos volviesemos unos encantadores orates.

"The ideal crash", fue su tercer disco, y aunque no supera a su primer trabajo, está repleto de lugares donde echar la vista atras ("Put the freaks up front"), con certeros disparos de baja intensidad pop ("Sister dew"),  o aproximaciones al orbe sónico de EELS, ("One advice, space).

Sin embargo, cuando la banda de Tom Barman te deja más enganchado es cuando te seducen con sus estalactitas de corazón, como en la increíble "The Magic Hour" o como en la la que titula el cd, volar con sus himnos delicados, independientes, solemnes y a la vez leves.

Otro hit instantáneo fue "Instant street" y la cañera "Everybody's weird", otro entramado de zig zag compositivo, de luces y sombras enmarañadas por sendas reconocibles, pero igualmente disfrutables. Acaban "The Ideal crash" con "Dream sequence # 1", letanía triste y arrugada, papel roto en pedazos tirado al aire en busca de palabras por siempre olvidadas.

Los de Amberes pusieron fin a su carrera con un recopilatorio de su carrera "Selectec song 1994-2014", donde se puede volver a repasar y disfrutar un cancionero rico en seducción y dulces salvíficos de buen indie rock.


martes, 2 de octubre de 2018

ILEGALES. "Rebelión" (2018)


Recién salido del caldero del averno, de las tripas de Hades, "Rebelión", el último trabajo de Jorge Martinez y sus chicos, ya esta disponible para que nuestras orejas sigan pervirtiéndose con los slogans de Jorge, el mayor artista que tenemos por estos lares.

Ya en junio nos deslumbró con el video de la canción que abre el cd, "Si no luchas te matas", una arenga a la revolución y a la no docilidad, a levantar el grito y a no quedarse parado. Rock con aristas, conciencia de clase de furia y determinación. Jorge, el rey del stick, ha vuelto en plena forma.

Ilegales ya no sorprenden con su propuesta. Ni falta que les hacen. "Mi amigo Omar", pudiera reposar en la misma estantería auditiva que "Odio los pasadobles". Si, han pasado un huevo de años, pero Jorge consigue prendernos una sonrisa y un baile desenfrenado.

Rock. Lo suyo es el Rock y el no acatamiento de las vulgaridades del mercado musical actual. En "No tanta, tonto",  en plan rhythm blues astur, aparecen drogas, excesos, enganches, y esa melodía que tanto nos gusta de Ilegales. Megáfono en mano Jorge continua tras más de 35 años en la autopista del infierno, con la misma mala leche que siempre, con el tridente preparado para confeccionar buenas barbacoas de lameculos, imberbes, archiduques de la fealdad ("Mundo carapijo").

"Rebelión". No ha podido titular mejor el disco el amigo de los tiempos salvajes. "Tatuaje invisible" sigue por la misma senda marcada por su guitarra nigromante, con sus parrafadas insólitas, incautando corazones, agitando la coctelera de la sedición y la buena locura.

En "Horóscopo", aprietan el acelerador contra los vaticinios que orientan la voluntad y en "Suicida", teclados incluidos, se para en el mundo de la decisión fatal. A su manera, claro, siempre a su manera. "Mi copa y yo" es la vida de Jorge en dos minutos de tralla y de épica beat, para seguir con la más cañera del lote, "Andad de día".

Mi favorita, la última, "El bosque sangrante y sombrío". Como antes hicieron en "El corazón es un Animal", "Hacia las profundidades" o "Las rosas trepadoras asesinas",  Jorge nos pone los pelos de punta; lírica estrangulada, suspiros de esos que anticipan el peligro, guiño hacia el ocaso o quizás hasta la victoria definitiva. Ya veremos.

Jorge, nuestro tahur, el guerrero indómito, la huella imborrable de unos años que seguro no volverán. Testigo de tantas cosas, alcahuete pendenciero y justo alabador de una forma de ver el arte tan personal como necesaria. Solo nos queda gritar con el puño en alto  "Rebelión", y sacar de nuestros trasteros nuestras viejas botas, los pinchos que asustan y la esperanza que necesitamos....