domingo, 22 de enero de 2012

VORTEX. "Eksaïphnès" (2002)


Vortex son un grupo oscuro. No sólo por su propuesta, también por el hermetismo de una banda de la que me ha costado la leche buscar información en internet, donde según dicen podemos encontrar de todo. Lo poco que sé de ellos es que son franceses y que lo suyo es el dark ambient, tenebroso, oscuro, electrónico, casi shoegazing a veces.

Tienen un huevo de discos, y este, el primero que me cae en mis manos, es la verdad la ostia.  Me he puesto de primeras los siete minutos de "Sun of  a 1000 centuries", y he flipado con su cortante discurso, con la gravedad de su oscuridad, con lo tenebrosos de sus argumentos. Feedback cortantes, rugidos de teclados, after-after punk de ese que da miedo.

En "Ode terminale", se acercan a My Bloody Valentine, con un mantra sonoro cargado de lluvia ácida, rúbrica en el mar del desasosiego.Vortex me ha dejado boquiabierto porque su propuesta recupera el peligro y la inquietud. Sus proclamas son afrentas de sedicción. "Inferno", es un combate que empieza lento y se transforma en una especie de sombra chinesca donde Swans se toman un té ácido en la trastienda de la música industrial.

"Esto", es una hermosa pieza de neoclasicismo gótico que da pie en "Blue ruine" a un brinco orate de salmos demoniacos, guitarras arropando voces, sónidos saturados, hechizo conseguido a la primera. "Lost place" es otro bocado de electrónica pagana, y en "Turn", de nuevo, se atisba el peligro, la senda de la posesión diabólica, con un arsenal de teclados sucios, voces de ultratumba en un maremagnum de crudeza para nada impostada.

Esta bien que nos topemos de buenas a primera con engendros como los de estos Vortex. Me hace confiar en que aun podemos rallando la pizarra dura de lo evidente, hallar metáforas de disidentes del caos, añoradores de penumbras de hielo, locos sacerdotes de ambientes malsanos para joder a tanto cielo tedioso y salvífico.El tema del clip no es de "Eksaïpnès" (me ha sido imposible encontrar algo de el) sino del disco "Rockdrill".


jueves, 19 de enero de 2012

CLAUSTROFOBIA. "Repulsión" (1987)


Con ustedes señores, uno de esos combos que en los años 80-90, desde Barcelona, insufló vida, desde una orientación muy particular, a la música de esa época. Claustrofobia, liderado por Pedro Berruezo, (no perderse su carrera en solitario), fue todo una amalgama de sonido que iban desde el flamenco, al rock oscuro, al pop ochentero, por citar sólo alguno de los estilos que dominaban a su antojo desde la Ciudad Condal.

"Repulsión", a mi modo de ver, su obra cumbre, es todo un compendio de lo que se hacia en los 80, pero con dejes de vanguardia, descolocando al  oyente constantemente por sus pasos en falsos que no lo son, por hacer de la levedad todo un compromiso que hace que oyendo "Repulsión", después de tantos años uno sonrisa de nostalgia nos nazca en la frente de nuestro oidos.

La que titula el cd, es una buena manera de tentarte. Ritmos sintéticos, voces flamencas, que en "Carlove", da paso a una de esas historias decadentes que tanto les gustaba amasar.¿Y sabes quien canta en "Tu traición"? Pues ni más ni menos que Robert Wyatt, que en castellano se deja llevar por estos corsarios del pop-flamenco-oscuridad.

"La sombra sabe" va de rumba, y "¡Algo en el amor tiene algo salvaje!" es un pedazo de elegía pop con los coros de Maria Jose Peña, fiel acompañante que se deja la piel también el "Los Milicianos", canto afortunado a los que perdieron el combate contra el fascismo asesino.

"Velvet nights", es barroca y triste, y si quieres flipar ponte la versión que hacen del "Sex Machine" de James Brown, funk dislocado, puñetazo de rabia desde el firmamento de una banda atípica, extraña, que dejo huella  a los degustadores de rarezas.

Lo dicho, con todos ustedes unos bichos estrambóticos, tocadores de muchos palos, ninguno de ciego, que con cariño, hoy, en el 2012, es todo un bien su escucha.

martes, 17 de enero de 2012

STEPHIN MERRIT. "Obscurities" (2011)


A la espera de nuevas noticias de The Magnetic Fields, no está mal quitarnos el mono de la banda de Merrit, con esta colección divertida de rarezas que comprenden temas compuestos desde el año 1994 al 1999.

Por que es una delicia abrir un disco con "Forever and a Day", preciosa gema que se balancea ente eter de piano y las sugestiva voz de Merrit. "Rats and the garbage of the western world" es una tecnificada boutade tan caracteristica del señor que hizo no se cuantas canciones de amor sin perder fuelle ni aire. Como la pasada de escuchar la casi tecno "I don´t believe in you", toda una delicia tecnologica y sensual.

"Plant white roses", suena a folk de los 60, y "The sun and the sea and the sky", es una balada para llorar hormigón. El vacile de "Yet another girl" parece un vomito bastardo de Pet Shop Boys. Vacile que da paso a esa vena de crooner de Merrit que lo borda en la espacial "The song from Venus".

¿Qué mas se puede pedir pues? Bueno, pues ya que estamos, a los que seguimos de cerca todas las andanzas de este truhán, no estaría mal nuevas composiciones que acompañar a "Distorsion" (2008) y "Realism"(2010). Estamos esperando que Esteban nos electrocute con su pop tan disonante y barroco, tan suyo y espectacular.

domingo, 15 de enero de 2012

MARK LANEGAN. "Scraps at midnight" (1998)


Mark Lanegan (ex-Screaming Trees), ha sabido granjearse la fama de cantor indie, dolorido, contaminado por lor ardores y la huella de Neil Young, acorralando al silencio desde su atalaya donde cabe el folk, el blues, el pequeño rock con atisbos de derrota sin luchar.

"Scraps at midnight" es tradicional, lirico, ampuloso, con la maravillosa inclusión del saxo en temas como "Wheels", donde me recuerda al universo tan personal de Mark Eitzel. "Hospital roll call" es la primera estridencia, el pistoletazo de salida que da paso a "Hotel" a un country noir apesadumbrado y funesto.

"Stay" es una balada a en toda regla para dormir burbujas, o para gritarte que te quiero. Como "Last one in the world"  queja doliente que serpentea candidez y calor. En "Waiting on a train" aparece la parte más arenisca de Lanegan, la más cercana al folk de lo cactus.

Siempre me quedare con Cohen, con Waits o Cave antes de Lanegan. A mi modo de ver la falta punto de desgarro. Pero eso no quita para que se deguste este plato con alevosía y dulzura. "Because of this", es el perfecto epilogo, con su rudeza necesaria, con el espiritu de los Trees, sobrevolando la nave de los sentidos.

Buen viaje pues con este buen cd repleto de fumigaciones para escozernos los oidos de un diletante músico con cuerda para rato.

jueves, 12 de enero de 2012

CANCER MOON. "Moor room" (1994)


Con gusto afronta Discos Pensados la recuperación de uno de los mejores discos de rock que se ha construido por estos lares, de una banda, Cancer Moon, que siempre transtitó márgenes de rudeza, psicodelia, a su bola, desde la ínsula de Euskadi.

Anitua y Zamarripa (voz y guitarras), instigadores de este artefacto dolorido, de canciones potentes, armazonadas en un garaje, suculentes bombas levemente inflamadas para gusto de los que nos gustan la electricidad sin excusas.

El tour musical lo comenzamos con "I'm head down", pausada, equilibrada, contenida pero tambien peligrosa. Eran los tiempos en los que el sello Munsters campaba a lo ancho del Estado (aunque este disco lo editaron con Radiation), y grupos como La Secta y otros murcielagos de los sonidos añosos usaron el termino indie para expandir miriadas de estrellas de rock.

"Daniel Boone" es extraña, minimal, arrecife de oscuridad que da paso en "Girls hanging'round" a un pedazo de cóctel que me recuerda a todo ese batallón de bandas australianas que camparon a sus anchas con toneladas de garaje para dar y tomar.

Cancer Moon cantaban en ingles pero la verdad es que es un detalle cuando escuchas "Moor room". Las bandas indies de aki estaban comenzando a balbucear en otra lengua y los bueno de Cancer Moon es lo integrado que está la instrumentación y los textos. Me molan cuando dejan de ser psicodélicos por un rato y trotan con elegancia con temas como "Caster".

"Wolf of cool" es rock con fragacias de arenisca, y lo mejor se esconde en "Stone of head". No sé las veces que grabé esta canción cuando la conocí. Fue lo primero que me topé de ellos y pensaba que lo suyo iba por el rollo de este tema: Paisajisticos, lentos, siderales, lsd en dosis de petunia, cargamento de flores disueltas por el arpegio de un latido.

Pero no, "Risin'" es toda una especulación metafísica donde las voces y los sonidos nos llevan a alguna población extraviada de Arizona. Y si te enganchas con "Lie", verás los ecos de Lou Reed. Asi que no, Cancer Moon no fueron un grupo tranquilo.

Para el recuerdo pues unas formas antiguas de componer, crear, confabular el rock desde posiciones dificiles, combativas. Cancer Moon, una luna para siempre enferma, para la eternidad en la retina de nuestros oidos tahures.

martes, 10 de enero de 2012

R.E.M. "Collapse into now" (2011)


Cuando escucho cualquier disco de R.E.M. tengo una cosa segura. Hagan lo que hagan, recorran los caminos que recorran, seguro estoy que la decepción no es la palabra cuando acabo la escucha del cd, cuando me dispongo a pensar en la importancia de esta banda para entender la progresión del rock desde los 80 hasta la fecha.

Stipe siempre ha sido un tipo listo que ha sabido cuadrar a la perfección eso de donar por amor al arte hits para que las jauria se quede a gusto, y no perder la fe en su laberinto artistico, donde llevan producciendo joyas desde que los sentidos tienen la facultad de no olvidar.

Y "Collapse into now" es otro síntoma más de que la radioactividad roquera junto a parkings individuales de gemas pop es una cosa que a Stipe y a cía no se les ha borrado de su particular mapa genético de buenos artistas. "Discoverer" es una pieza de rock para calentar el estómago, que con "All the best" nos hace segura una buena digestión a base de pelotazos de rock americano contaminado y veraz.

"Überlin" es de esos medios tiempos que llevas la leche de tiempo queriendo poner en tus auriculares para cuando en soledad paseas al perro o vas en busca de tu chica, pensando en que la soledad tiene la grandeza de ensimismarnos para ser grandes entre los que queremos. "Oh my heart" es folk de camara melancólica y "It happened today" (con Eddie Vedder) es para juntarlo a todos los superhits que a lo largo de estos años han tenido la gracia de producir para nuestro gusto.

Luego te pones "Every day in yours to win" con su ironía tan infantil, y te dan ganas de correr por el parque en busca de esa cometa que lleva extraviada en lo alto de un enorme platano desde que el tiempo es tiempo. Y escucharles roncanrolear en "Mine smell like honey" da el mismo gusto que saborear la tragedia en tempos tan sosegados como "Walk it back".

Asi que tenemos otro disco de R.E.M. Otra buena ración de patatas bravas de rock, de flema contenida, de algún airete de distorsión, de pasiones bajas pasadas por la turmix de la garganta de Michael. Sí, seguiremos pues pensando en el viejos dinosaurios para salvar la escena de rock actual, tan prepotente e ilusa, tan llena de polvo que el viento lleva lejos para que nos deje ver como siempre, los grandes monumentos del ayer.

domingo, 8 de enero de 2012

THE GO-BETWEENS. "The friends of Rachel Worth" (2000)


Nunca fue un seguidor excesivo de esta banda australiana liderada por Robert Fosters y Grant MacLennan. Me compre en su dia un vinilo, "16 lovers lane", que contenia algun buen tema de pop, pero que nunca llegaran a tocarme la fiebre.

Bueno, pues ahora, Discos Pensados, recupera un antigua producción de la banda, donde contaron con la colaboración de miembros de Sleater Kinney y la verdad es que no sé si será por eso, pero es que este "The friends of Rachel Worth" es toda una bomba de pop que a veces se enfurece y otras regala caramelos a la puerta del colegio.

Si, no hay nada para volver a antiguos discos para ver como han pasado la prueba del hombre del polvo, de como nuestros gustos y actitudes se van transmutando a la vez que nuestra edad sigue marcando mascas en el arbol de la vida, algo astillado ya, pero generoso con los jardineros que riegan con agua limpia de melodias cristalinas.

Y The Go-Betweens siempre supieron tratar como orfebres la melodia, y en el caso del disco que criticamos, acompañar ese cuidado con verdaderos brotes de histeria roquera, que la verdad parece que estemos hablando de sus tocayos The Saint o de alguna oscura banda de Melbourne.

La cosa empieza con calma con "Magic in here", porcelana en la voz, suaves y cadenciosos, cadencia que continua en "Spirit", acústica, bodegón de flores secas para regalarlas al mistral de la vida. Bonita, joder, bonita.

Pero es el comienzo de "The clock", lo que me ha convencido de cambiar el estilo a pie de articulo de este "The friends of Rachel Worth". Porque aqui hay guitarras que se expanden en medio de un juego vocal enorme,  y que da paso en "German Farmhouse", a una brutota secuencias de apasionados desgarros guitarreros que ya quisieran muchos indies de hoy en dia. Si, las Sleater Skinney pueden tener esta bendita culpa de este pelotazo tan radiante.

En "He lives my life" aparecen los violines y siguen sonando igual de geniales, construyendo un abanico de sensaciones coloristas, ágiles, maravillosas. "Heart and home" es un trotar y trotar por la senda de un rock mendicante, fabricado al por menor para los que nos gusta las cosas bien hechas.

Y las olas de mar de "Surfing magazines" nos llevan hacia amaneceres sinuosos que se ven cortados cuando el bajo de "Orpheus beach" nos regala otra buena ración de sonidos adultos, de musicos artesanos. El bueno de Mac Lennan, fallecido en 2006, estoy seguro que disfrutó en la elaboración de estos 10 caprichos envolventes y venenonos.

Asi pues, bienvenidos The Go-Betweens tras largos años en barbecho. Y es que no hay nada mejor que hacerse viejo para volver a beber los añejos vinos desechados por otros catadores de mejungues menos vitaminados.