Este es un disco necesario para los que dicen que por aquí no se hacen cosas interesantes. La propuesta de este grupo madrileño es una muestra de que aun te puedes quedar sin palabras con un disco. Desde que suena la impactante "Todos bajan la colina", (vaya manera de iniciar un trabajo), con ese post punk avasallador, ruidoso, con fuego y distorsión, sabes que aquí se guarda algo interesante.
Aquí hay polvos industriales, mucha electrónica y una oscuridad que todo lo inunda. "Una flor" es una salvajada, visceral, catarsis mientras todo se llena de llamas, música muy física para indagar en la sedición.
Se cargan de himnos como "No soy un ladrón" y "Cenar de pie" donde se confabulan con la noche para sacar a relucir todo ese engranaje sónico que les hace tan atrayentes. "Ayuno y silencio" es un temblor, ruidos que amenazan, desfigurados paisajes de desdicha que da paso a "Granada FAI" revuelta punk para ponerte la piel de gallina.
Todo lo que hacen Somos la Herencia lo hacen bien. Han sabido no sucumbir a la repetición de clichés, han edificado un buen montón de secuencias sonoras todas repletas de nervio y agitación. En "Insistir en la llamada" se acercan al hip hop, y lo hacen con desparpajo y sin caer en lo fácil. Tienen las cosas muy claras, y en "Cruel elección de diseño" se escoran hacia la música industrial.
Terminamos este tour de force con "Jora" y sentimos con alegría que aún florecen flores negras con polen venenoso en este país nuestro dan dodo a aupar lo vulgar.

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