Buscando canciones, sensaciones pasadas, sorpresas que me espanten, escarbando en surcos musicales, arañando hojas donde encontrar volcanes que me invadan, hechizado como cuando desde crío supe que la música siempre me acompañaría....

miércoles, 12 de octubre de 2016

RY COODER. "Chávez ravine" (2005)


No me extraña que "Chávez Ravine", fuese uno de los discos más destacados del ya lejano 2005. Para mi, acostumbrado a sonidos indies, guitarrazos desalmados o propuestas la mayoría provenientes del mundo anglosajón, escuchar este "Chávez ravine" ha sido una puñetera delicia, de principio a fin.

Desde el inicio con el maestro Cooder impartiendo cátedra con la envolvente "Poor man's shangri-la", llevo toda la semana flipando con los aires fronterizos de uno de los mejores guitarristas de la historia. Por que si, esto es un disco de esos que hay que disfrutar desde la primera canción.

Chávez Ravine era un barrio de Los Angeles, cuyos vecinos fueron expulsados de sus casas con la promesa de las autoridades de nuevos alojamientos. Eran los años 50. Aun siguen esperando sus casas. En torno al barrio, Cooder trama su dedicatoria personal, con temazos del calibre de "Onda callejera", cumbia lentita de andar por casa.

Las nuevas casas nunca se construyeron, y lo que si se dieron prisa es en hacer un estadio de beisbol. Así se las gasta el poder. "Don't call me red" es una especie de jazz desquiciado, intrigante, obtuso, que da paso a "Corrido de boxeo", cantar mexicano sobre la vida de los boxeadores no profesionales que se tienen que ganar la vida en tugurios malsanos.

"Muy Fifi" es un punto, la guitarra de Cooder vuela, y oyendo la letra te imaginas a una madre avisando a su hija de los peligros por ser "Fifi". Para ponerla a todo volumen. Como "Los chucos salvajes", sabrosona y espectacular. Mestizaje puro, alegoría de las gentes del pueblo, Cooder como maestre de ceremonias, homenaje hacia los que siempre pierden.

También en español, la vacilona "Chinito, chinito", que da paso a la parte más sombría del disco, con temas como "El U.F.O. cayó", ocho minutos  minimales e hipnóticos, o la impactante "It's just for work me". El piano aparece en "In my town", una bella letanía triste, que da la mano a la ranchera salvaje "Ejercito militar".

La más impresionante del disco, y la que cuenta toda la historia de lo que pasó es "Barrio viejo", donde con dolor se grita la demolición de los hogares, las vidas, los sueños. Y el fin con "Sol , Luz y sombra" es el resumen de para recordar, para que no olvidemos jamás  la historia de los que sufren. 10 para Ry Cooder y su banda.



2 comentarios:

Paco, la urraca dijo...

Estoy escuchando la canción mientras escribo y estoy flipando, ¡no me imaginaba que Ry Cooder sonara así, tan lisérgico. Aquí está tu blog iluminando ignorancias. ¡A ver si nos vemoooos, Carlos¡

Carlos dijo...

Me paso lo mismo cuando lo escuche Paco. La mixtura perfecta, la rabia y la rebeldia. Sí, joder, que tenemos que vernos, ostias