Buscando canciones, sensaciones pasadas, sorpresas que me espanten, escarbando en surcos musicales, arañando hojas donde encontrar volcanes que me invadan, hechizado como cuando desde crío supe que la música siempre me acompañaría....

jueves, 20 de octubre de 2016

SWANS. "The glowing man" (2016)


Dicen que posiblemente este sea el último disco de los cisnes negros que comanda Michael Gira. Tras un monumental y terrorífico "To be kind" (2014), llega este largo y tortuoso "The glowing man", para según parece poner los puntos finales a las campanas del apocalipsis. Tendremos que verlo. No es la primera vez que Gira se decide por un adios para dedicarse a su carrera en solitario.

Los Swans, aquellos terroristas que nos dejaron sin oídos cuando sacaron cosas como "Cop" o "Greed" y que luego se fueron haciendo más "moderados", pero igualmente peligrosos ar sacar discos tan necesarios como "Love of life" o "The Burning world", siempre han sido para el que escribe una banda tótem, un monumento de arte sin contemplaciones ni medianías. Puro goce estético teñido de perversidad.

"The glowing man" es largo, un doble cedé con cremallera de pavor que empieza con "Cloud of forgetting", tranquila al inicio para convertirse casi al final en una ola de electricidad minimal, histérica. Así son Swans. Un arma de demolición, la espiritualidad de lo negro, la decadencia de la historia. Y en este disco siguen siendo ellos mismos.

No se cortan, van a lo suyo, no miran a ningún sitio, se centran en expandir el mal, la inercia de lo prohibido, la tentación del ruido final. "Cloud of unknowing", 25 minutos de misa negra, de alambres en las guitarras, de gospel fúnebre. Ritual de lo habitual, Si, ya sabemos de que materia están hechas las entrañas del dolor.

En "People like us" suenan casi como si fuesen un cabaret errante, para en "Frankie M", y sus 20 minutos, llevarnos de la mano hacia una esquizofrenia segura, con sus hachazos minimales, y su predisposición a la alarma continua.

Jennifer, la mujer de Gira, canta en la tristona "When will i return?", que da paso a la que titula el cd, casi treinta minutos, la parte central de un álbum, el árbol donde nacen las ramas de la decadencia que son el resto de canciones. Pulsos a cien, exageración instrumental, pavor, caos, Para terminar, como si no hubiera pasado nada, "Finally, Peace" , la manera perfecta de decir hasta pronto. Porque no me creo que se disuelvan las pesadillas. Volverán, volverán y estaremos preparados todos, con las túnicas y el cáliz de la depravación. Miraremos el lago donde los cisnes bucean en busca de la pesca perfecta. Nuestros corazones pecadores, nuestros oídos de oxido.....