lunes, 2 de mayo de 2016

MICHEL CLOUP DUO. "Ici et là-bas" (2016)


Sé que llevaba un tiempo en Spotify, pero he querido esperar al aterrizaje del disco desde Marsella, para gozar en su intensidad de este pedazo de lp, (uno más), de Michel Cloup. La verdad es que estos dos años de espera tras "Minuit dans tes bras" han merecido la pena.

Se fue el bateria Patrice Cartier, y vino Julien Rufié para acompañar a Michel en sus diatribas continuas, en su guerra de guerrillas por los sentimientos, por la lucha, por el recuerdo, contra el estado patético de las cosas, contra el tobogán de la mentira.

Escucho "Qui je suis", la que da pistoletazo al disco, y no paro de asentir de una manera real, cierta, sobre el empuje y la rabia de uno de los artistas galos en mejor forma. Ya sobra decir que Michel estuvo en Diabologum o Experience. Ya Michel Cloup es una entidad propia, un aire fresco.  El tercer disco de esta carrera como dúo es el mejor de ellos,la mejor forma de dar un puñetazo a los cielos.

"La classe ouvriere s'est enfuie" viene después. Contestación social, constatación de que la clase obrera huye en desbandada. Michel sigue a lo suyo. Guitarras, recital, distorsión, medicina para dentro. La que titula el disco la recuerdo de su último concierto en Madrid. Parecen The Durruti Column Cloup y su colega. Aquí y allá te quedas sin respiración con su sonido, un paso más en la evolución de un esdrújulo artista del cual siempre esperamos más, y siempre más nos obsequia. "Deux mondes parallèles, deux époques similaires.....", si, la verdad es que hoy mientras he tendido la ropa blanca en la terraza, esa ropa que nunca me pondré para salir, sentía sobre mí el murmullo de los aires sumergidos. Brutal...

La voz de Cloup siempre como un faro. Un faro que en "Deux minutes vingt-cinq" alumbra y quema con levedad y ternura. Suena la guitarra como arpegios que te rompen, suenan las cuerdas y el sonido sonámbulo sale a pasear en noches que no se entienden y no se acaban. "Deux minutes vingt-cinq à Rome avec toi"... Qué decir después de escuchar esto. Que no hay descanso, que viene el himno de lucha y fuerza, "Nous qui n'arrivons plus a dire nous", agitación y locura, flows desde la madurez de los sentidos, crudeza y energía, nosotros que vivimos en plena contradicción.

Si sus dos primeros discos eran insuperables, Michel ha trazado en el cielo otro tope con este "Ici et la-bas". Cada vez más esforzado en sonar como un trueno, no hace falta más que un batería a su lado (es este caso apenas se nota la marcha de Patrice con el consistente Julien Rufié) para poblar nuestros oídos de insurección. Luego viene "Animal blesse", otro de los puntos fuertes de este disco sin fisuras, donde la guitarra de Cloup una vez se entretiene en soliloquios y conjuras, entrenándose para preparar la escena para un acto teatral de rabia y decadencia.

"D32W" esta repleto de preguntas, de diálogos, en el puente, entre brumas tranquilas, entre odas de tensión contenida, un tema para prepararse para "Séparer".  Todo se va a la mierda. Todo se separa, todo se disgrega, todo tiende a la disolución mientras la edad viene a poner membrete y firma a la agitación de los tiempos. Solemne, resolutiva, atronadora, bestial. Otro puño en el aire, Otro susto vencido.

Para el final los fuegos artificiales, la deflagración, la pólvora ardiente. ""Nouveau en ville", pétalos de inconformismo, sonidos que se te clavan, el espejo roto en mil pedazos, los sueños que se perforan a si mismo mientras la música sigue sonando, sigue sanando boutades. "Etranger", ruda e implosiva. pone la alfombra para el climax del disco, para un final apoteósico, de esos que se recordarán cuando pasen muchos años. "Une adresse en Italie".

"Une adresse en Italie", catorce minutos de recuerdos, sobre un padre y la memoria, catorce minutos para cantar hablando. Un montón de objetos, un permiso de conducir, la carta de identidad, una dirección en Italia. Los maquis, la liberación, la lucha. Un padre que deja una huella imborrable, Charlas perdidas, palabras en silencio. Siete años, cuarenta grados, un tractor, todo que viene, todo que va. Escucho la canción, su letra, y los dedos parece que no me responden, las letras no salen. Es la emoción que es guerra, son los ojos que también recuerdan.

Mama rie, una foto encontrada, el amor. Una guitarra sumergida y Michel que narra, que habla que se desnuda descalzo, que habla por los poros de la memoria, que se dedica a su manera ha construir uno de los temas más bellos y terribles que se han compuesto en la historia de la música moderna. Es igual que no sepas francés, las palabras vuelan y te traducen sentimiento. Una dirección en Italia. "En Italie, c'est pas comme ici"....

Parece que suenan las trompetas del apocalipsis."On partira, tous las quatre....".  Me quedo sin luz y busco el amparo de un chillido, y encuentro un pedazo de lírica abrazada a algo que es más que música. "Ici et là-bas", es toda una obra de arte, un lienzo premeditado de un autor en pleno rendimiento, en pleno lucha interna. Desde ya uno de los discos del año.


2 comentarios:

miguel angel Crespo dijo...

Estoy deseando escucharlo. Dos veces en directo, y las dos a cual más intensa y cromática.

Carlos dijo...

Pues no te lo pierdas Migue, el mejor de sus discos, sin duda. "une adresse in Italie", una de esas canciones que te perfora el alma. Yo le vi la ultima vez en Madrid, y me quede alucinado. Este disco esta lleno de matices, de luces, de sombras, de fuerza, de ternura. Colosal.