Buscando canciones, sensaciones pasadas, sorpresas que me espanten, escarbando en surcos musicales, arañando hojas donde encontrar volcanes que me invadan, hechizado como cuando desde crío supe que la música siempre me acompañaría....

jueves, 12 de mayo de 2016

MICE PARADE. "What it means to be left-handed" (2010)


Pedazo de disco, pedazo de grupo. Adam Pierce (The Dylan Group, The Swirlies) lleva desde último de los 90 llevando su propuesta con Mice Parade, hacia los confines de la aventura perpetua. En su discografia nos podemos encontrar ecos de músicas del mundo, de post rock, de shoegazing, de noise pop. ¿Alguien da más?

"What it means to be letf-handed", para el que esto escribe, es su disco más redondo, más disfrutable de comienzo a fin. Y eso que su discografía tiene mucho bueno que elegir (sobre todo "Obrigado saudade" (2004)). "Kupanda", es la que marca el inicio con sus ritmos africanos para con "It between times" iluminarnos con su shoegazing de hadas madrinas.

Si, el enganche es rápido, instantaneo. A la segunda escucha del disco, ya estás poniendo el volumen a todo trapo para gozar de estas sonoridades tan sugerentes. "Do your eyes see sparkles" es otra canción de esas para tararear mientras te duchas cocodrilos. Post rock meloso "Couches & carpets", que se convierte al final es un incendiario tiovivo de electricidad, con las guitarras padeciento tormenta. Menuda bomba.

La voz infantil de Caroline Lufkin, acompaña a crear este clima de cuento perverso, de luciérnagas apagándose mientras la noche cierne tristezas. "Recover" es otra cima de un cd que nunca baja su intensidad galopante, juego de voces mientras se dibujan parámetros sónicos para esconderse o gritar, para confabular erecciones de palabras en días de esos que no se acaban. Feedbak de juguete con entidad propia.

En "Old hat" ofrecen una orfebrería de pop minimal, cadencia resoluta, que se ve acompañada de un torre de electricidad para que no perdamos de vista su agitación. Hasta se parecen a Lemonheads en "Mallo cup", indie rock sin sonrojo en dos minutos de frenesí.

"Tokyo late night" relaja el tono general de dulce agresión, y casi al final la deliciosa "Fortune of folly", con Caroline subida a un columpio de tensión extrema es una catarsis fabricada al por mayor para el goce de nuestros sentidos. No hay que perderse "What it means to be left-handed". Una delicia, un dulce, un caramelo, gozoso, envenenado.....