martes, 24 de marzo de 2015

DEERHOOF. "La isla bonita" (2014)


12 discos con este. Y sigue la banda liderada por la nipona Satomi Matsukazi apañándosela que para no cambiando nada sigan siendo atrayentes, explosivos, rítmicos, geisir orate. Empezar un disco con "Paradise girls", y su ritmo de baile desquiciado, funk para almejas, es como si no conoces nada de ellas, perderte en un laberinto de salidas más que complicadas.

Lo suyo es fácil. Cogen el rock, lo estrujan, sale pus de noise, otros venenos de juguetes, y flemas pop de esas de dificil ubicación ("Mirror monster"). Satomi sigue siendo un vendaval, y Greg Saunier a la batería y John Dieterich a la guitarra continuan provocando dulce pavor.

"Doom" es un motín que no se acaba, ruidos y estrafalarios mecanismos de conducta musical psicopatas en una rueda que no para, en un torbellino de placer inmenso. "Last fad" suena a no wave pasada por el barniz de una modernidad bien entendida, rugir y rugir, parar y correr, trio que se desmelena en avant-rock colegial, muestras de encantamiento, fragor y batalla.

"Exit only" es un bazooka de punk rock pesado, mazacote que viene pintado por dentro y fuera por colores guerreros, tambores y lujuria, melodía bienvenida, crispar y más crispar, bonanza del rock, raíces que crecen y desparraman ismos.

12 discos. Unos cuantos años de vida para una formación que aprendió de los Ramones que cambiar es un error. Que jugar a romper ritmos y vocalizar ostiazos rítmicos vale siempre, es una asignatura ganadora cuando hablamos de esta impactante conferencia de rock sin miedo a perderse. "Big house waltz" es una anti-dance de dimensiones colosales, aullidos y quiebra en los sentidos mientras la guitarra y la voz de Satomi hacen freerock furibundo y nasal.

"Oh Bummer" la más elaborada de "La isla bonita" es la que acaba con este vendaval, con este púlpito de experiencias aconsejables para los que aun no se quieren cansar del rock, Hay vida después de la música independiente manida. Deerhoof ( y otros), están con nosotros para llenarnos de rebelión.


2 comentarios:

Alex Palahniuk dijo...

Los destellos de la música de Spacemen 3 y Tangerine Dream resuenan por todas partes. Me gusta, Carlos: siempre a tu ritmo, fiable al cien por cien. Un abrazo. Por cierto, ¿te gusta la literatura clásica? Espero que sí; te dejo, si quieres, el último enlace de mi bitácora, por si te interesa. Un abrazo, caballero.

http://www.ourgodsaredead.blogspot.com.es/2015/03/rojo-y-negro-la-culminacion-del-sueno.html

Carlos dijo...

Como siempre Alex, aproximandote con exactitud a las influencias generadas por las bandas que comento. ¿Literatura? Devorador soy de libros desde años A, pongo aqui el punto final y corro raudo a tus paginas. Saludos