Buscando canciones, sensaciones pasadas, sorpresas que me espanten, escarbando en surcos musicales, arañando hojas donde encontrar volcanes que me invadan, hechizado como cuando desde crío supe que la música siempre me acompañaría....

viernes, 6 de marzo de 2015

PINK FLOYD. "Wish you were here" (1975)

Pink Floyd. La banda de Roger Waters y David Gilmour (ya sin el orate Sid Barett en sus filas), compuso este su noveno disco, una producción como siempre, grandilocuente, donde los desarrollos instrumentales del duo, se alargaban en una infinita sensación de deja vu.

El grupo que rompió tantas veces el muro, uno de los precursores (iniciadores) del rock sinfónico, compuso este disco en los estudios de Abbey Road, contó con la visita Barret que les visitó mientras estaban confeccionado el pastel sónico. Estaba irreconocible, gordo, extraviado de si mismo, debería estar alucinando con la transformación estilística de la banda. Ya perdida la psicodelia, el grupo se mete de lleno en sus obsesiones, dirigidos por el capataz Waters.

"Wish you were here" lo veo como una continuación de "The Dark side of the Moon", tanto en sus formas como en su estructura. "Shine on your crazy diamond", en su dos partes, para empezar y acabar el disco, es la que dedican a su antiguo componente, ángel caído por una bala de droga espacial, hombre rendido a la evidencia de transcender, de hacer pasar la psique por un remolino.

"Welcome to the machine", con los teclados de Wright ejerciendo de batuta para una melancólica canción que ataca a las grandes corporaciones discográficas, a los señores del cotarro. Roza casi el ambient. Si, grandilocuente, espacial, rock sinfónico si quieres, pero lleno de huecos para meter tus oídos.

"Have a cigar" es más rock, algo pesada, engranaje perfecto, seductora y armada para llevarte en esta corriente magnética de una de las bandas más importantes de rock de la historia. Y la que titula el vinilo, es para ponerla junto al "The Wall", himno de esos para poner en tus recopilaciones, conjunción especial para saborear con esos arpegios acústicos la decadencia del mucho, la podredumbre que tan bien nos mostraron con su universo.

Reconozco que King Crimson, con Fripp y sus chicos son insuperables. Pero después de escuchar "Wish you were here", me olvido un rato de tanto indie, y pienso que si, que estamos aquí por muchos tipos se subieron al escenario para ofrecernos su particular visión de la música y su posible evolución. ¿Dinosaurios?, Sí, pero que colapso de emoción que me invade cuando los oigo.......


2 comentarios:

Steppenwolf dijo...

El whish you were here no me parece un disco antiguo, no sabría como catalogarlo porque no se adapta fácilmente a una etiqueta; es un disco que puede viajar por el tiempo entre modas y estilos, puede atravesar multitud de ambientes y conseguir adeptos de todas los estratos sociales, porque ha entrado en la categoría de clásico.

Un abrazo.

Carlos dijo...

Recuerdos de estos tiempos, juventud, echado en la cama mientras las paredes espumeaban rock, juventud muros y educación,lirica sinfónica...