Buscando canciones, sensaciones pasadas, sorpresas que me espanten, escarbando en surcos musicales, arañando hojas donde encontrar volcanes que me invadan, hechizado como cuando desde crío supe que la música siempre me acompañaría....

miércoles, 13 de julio de 2016

RETRIBUTION GOSPEL CHOIR. "2" (2010)


Alan Sparhawk, miembro de Low, uno de los grupos que ha convertido los lamentos en un arma de doble filo, que ha hecho del slowcore un estilo para hablar de nuestras tristezas, se quito el traje de los silencios para embarcarse en esta aventura, llamada Retribution Gospel Choir.

Si el disco homónimo que sacaron en el año 2008 era bueno, éste "2" es aun mejor. Desde que suena "Hide it away" y sobre todo la galvánica y electrificante "Your bird", no puedes dejar de subir el volumen, con esa dosis de furia, de tormenta que descarga y no se apaga, el rugir de los cielos, la indisciplina del pavor.

El comienzo de "Workin' hard", nos trae a la mente a Neil Young, descarga abrasiva de luceros que encienden cielos, colina en llamas, mientras Alan canta como un poseso. Acompañado a la bateria por Eric Pollard y al bajo por Steve Garrington, acunan tensión, se mecen con veneno. "Poor man's daughter" son casi seis minutos de un martilleante rugir, donde la guitarra es una jabalina asesina, expansión total de rock visceral, cañaveral de caos, con un final de esos de época. Joder, pedazo de disco.

Mi preferida, "Something's going to break", una autentica bestialidad que empieza en una anarquía sónica brutal para acabar en un volcán melódico que te deja sin palabras."Electric guitar" es otro tambor de guerra, otra estampida de decibelios que piden guerra. Para terminar, bajando el pistón, un murmullo al cielo, una mano que saluda a Low, "Bless us all", delicada, balada de mal rollo, tristeza garantizada.

A los que nos sentimos como en casa cuando escuchamos a Low y sus perpetuos slogans de dramas íntimos, recibimos a Retribution Gospel Choir como una sacudida que no se acaba, un electroschock de llamas y amenazas. Cuando la fe se convierte en detonación.