jueves, 30 de julio de 2020

POINO. "Bon ick voyeur" (2014)



El sonido de Poino tiene algo especial. Algo que te engancha, que te seduce, que te sacude. Con tan solo dos trabajos en el mercado, el grupo del sur de Londres, fabricó 8 excusas perfectas para reinventar el mathrock, volando libres, sin ataduras, pellizcando el post punk, la música sin cortapisa, con canciones que se clavan, que te dejan aturdido a cada escucha. 

Las dos primeras del disco, "Bird trick" y "Special wrong", son una buena manera de engancharte a ellos. Todo suena brutal, experimentando con los instrumentos, jugando al escondite, fabricando razones para hacerles sugerentes e incuestionables. Sus temas a veces tienden acercarse a un jazz peligroso e intuitivo, ("Ienod"), y otras se lo pasan de lo lindo, en una especie de post rock que busca abrir fronteras en el género ("Pinking"), con su eco de extraña melodía que te corta el aire. 

"Bon ick voyeur" es un cóctel de sonoridades que te mecen y te llaman la atención. No hay paja en todo el disco. Lo único que te piden es un poco de paciencia. A la  tercera escucha, ya no podrás de parar de oirlos. "Burnt birthday" me tiene hechizado desde que la oí. Es la más bestia del lote, un pasote de elecricidad y fiebre de cuerdas que rugen y se callan. 

Luego otro trallazo "Doom fist", indómita, cercana al noise, adrenalina y peligro que da paso a "Lazy biotic", otra burrada que antecede a la mejor de todas. La oscura, enigmática, tranquila (hasta piano) "Terpsichordia", un extraño vals repleto de lugares para dormitar pestañas. 

Que pena que Poino ya no estén entre nosotros. Nos quedan sus dos discos, monumentos para la subversión. Vaya gozadón para el cuerpo.....



martes, 28 de julio de 2020

FUCKED UP. "Hidden world" (2006)


"Hidden world" fue la carta de presentación de la banda post hardcore canadiense Fucked Up. En este disco esta la base de lo que más tarde serie una de las propuestas más energéticas y atractivas del género. 

Canciones al límite, pero sin la épica que nos encontraríamos en discos como "The chemistry of common life" (2008), o ese pedazo de dinamita que fue "David comes to life", que es también el nombre de una canción de este disco. 

"Hidden world" desde que empieza a tronar "Crusades" es un maremoto de himnos de un grupo con ese vozarrón de Damian Abraham como motor ejecutor de un sofocante viaje que dura 70 minutos. Porque aquí no hay calma que valga. Se nota desde los primeros compases que el grupo tenía una base que en futuro iba a desarrollar de una manera brutal. Aquí nos comen el tarro con volutas de fuego de ese que te deja sin aire ("Invisible leader"), o lideran revueltas punks por calles repleta de gasolina ("Carried out to the sea"). 

"Fate of fates" es uno de esos temas que no ponen sobre aviso sobre el potencial de un grupo que supo tener voz propia dentro del maremoto de guerrilleros del género. Y es que los colegas se explayan con temas de hasta 7 minutos. No tienen prisa, lo suyo es convertir la ira en una sucesión progresiva de ladridos modulados ("Two snakes"). 

Me encanta ese inicio de "Manqueller man" que al poco se va enroscando en un subidón que te impide quedarte quieto. Me sigo quedando con sus discos posteriores, pero un grupo que consigue como en los 9 minutos de "Vivian girls" elaborar un crudo mensaje de sedición sin caer en lo reiterativo, tiene todo a su favor para que les prestemos atención. 



domingo, 26 de julio de 2020

DEERHOOF. "Friend opportunity" (2007)


"Friend opportunity", fue el octavo disco de una banda que a día de hoy siguen haciendo buenos trabajos. Ese dato es mucho, un factor importante en la continuidad de un sonido tan suyo, tan inimitable, que la verdad, cada disco es una caja de pandora de art pop loco, sin mácula de conformismo. 

La banda liderada por Satomi Matsuzaki, pergeñó un vibrante trabajo, que desde el inicio, con esas dos potentes canciones, "The perfect me" y "81", muestran lo que te vas a encontrar en cada surco de ese viaje por los orates mundos de Satomi y sus chicos. 

Ritmos locos que no sabes donde poner ("Believe E.S.P."), extrañas baladas sacadas de una mundo de ciencia ficción traviesa ("The Galaxist"), o pop de ese que parece perderse en un maremoto de sonidos perdidos en acuarios repletos de peligros ("Whither the invisible birds?"). Así es este "Friend opportunity" de principio a fin. 

A veces se dejan llevar por la experimentación, como en esa pasada que es "Cast off crown", para a continuación volver al mundo infantil de juegos sin excusa de "Kidz are so small". Para terminar, con los 11 minutos de "Look away", una travesura más de una banda que tiene clara que lo suyo no es la comodidad. 

En mayo sacaron "Future teenage cave artist", otra pieza más de ese puzzle que siempre esta dispuesto para el juego y la diversión. Deerhoof, siempre camina con nosotros, desde la senda más divertida de la música menos acomodativa. 


sábado, 25 de julio de 2020

FLYING SAUCER ATTACK. "Flying Saucer Attack" (1993)


Antes que de que la banda de Bristol formará parte de la primera oleada de bandas de Post Rock que en los 90 definieron todo un estilo, (Laika, Moonshake, Gastr de Sol, Tortoise, A.R. Kane...), Flying Saucer Attack se sacaron del gorro de mago uno de los discos más bonitos que se han construido de shoegazing en todos los tiempos. 

Porque no te queda más que encandilarte cuando escuchas la melodía brumosa de "My dreaming hill", o ese torbellino de feedback que es "A silent tide". Brumosos y espaciales, también ya apuntaban maneras de lo que iba a ser el futuro, con sus escarceos con la psicodelia ("Moonset"), ya metidos de lleno en ese post rock que recreaba paisajes y tonadas de múltiples colores. 

Escuchas "Make me dream" y te vienen a la cabeza bandas como Slowvide o Felt. Y es que todo este primer disco es un laberinto sónico que por derecho tiene que estar en la discografía de todos los que amamos el shoegazing. 

"Popol Vuh 2", navega en espacios interiores de sonoridades que reflejan otros mundos y "The drowners", versión distorsionada del tema de Suede, les aupó a lo más alto de las listas de la época. La más larga, con sus diez minutos largos, "Popol Vuh 1" es otra especulación que recrea los caminos que iban a seguir en el futuro Flying Saucer Attack. 

Para terminar, "The season is ours", una tranquila tonada que mece rocíos, que retuerce silencios en una espectacular propagación de ondas de tranquilidad. Buen momento pues, para recuperar a unos de los primeros actores del post rock, que fabricaron en su primer trabajo una bañera repleta de burbujas de tranquilidad magnética. 



miércoles, 22 de julio de 2020

BASURITA. "El gran feliz" (2020)


Detrás de Basurita se encuentra Santi Real, el que fuera vocalista de aquel mítico grupo de los 90 llamado El Inquilino Comunista. Antes, ya nos habían sorprendido con su anterior disco, "Primer juramento" salido en el año 2019. 

"El gran feliz" es un interesante compendio de música indie atemporal, divertida, a veces guitarrera, y sobre todo repleta de imaginación. La que titula el álbum con su clip cachondo que tan bien acompaña es la mejor manera de adentrarse en un buen trabajo. 

Rodeado por músicos con dilatada carrera en bandas como Cujo o Cancer Moon, "El gran feliz" se defiende él solo. "En sueños" te atrapa con su melancolía y sus varios artificios para toparnos con quizás una de las mejores canciones nacionales del año "Mer". Himno de esos que se hacían cuando la música indie de aquí empezaba a desperezarse. Tranquila, triste, al poco se convierte en un tumulto afectuoso de electricidad que te seduce y te llena. Vibrantes. 

"La campa del furgo" es casi power pop y "Alicia" es punk de 2 minutos. La más larga del disco "Despierta" nos llena de lisérgicos caminos repletos de flores mustias en los arcenes de los pasos y del sentir. "Gracia, África y Paris" es un amor a tres bandas emocional y curioso que da paso a "Aquel vareno", donde la añoranza toma el timón de los latidos. 

Para terminar,  "Verónica" y "Atrapado, dos potentes y pegadizas canciones, que ponen el punto final a un trabajo de esos que te queda muy buen sabor de boca. 





domingo, 19 de julio de 2020

HEADS. "Push" (2020)


Sin duda estamos ante uno de los discos del año. Basta solo ponerte la introducción llamada "Empty towns" para intuir que a partir del segundo tema, se va a mover todo el edificio donde habitas. Y es que ya nos dejaron sin palabras este trío afincado en Alemania con su anterior trabajo, "Collider" (2018), y con este "Push", suben el listón un poco más, para llenarnos de adrenalina post punk, de rock de ese que nace para evocar apocalipsis. "Weather beaten" lo podía firmar Killing Joke. Te dejan sin palabras. 

Ed Fraser a la voz, es un tormento que atrae pesadillas, que dirige a la banda por el lado más oscuro que puedas imaginar. "Push you out to sea" es como mezclar a Jesus Lizard con Swans. Una bofetada de ácido, un calentón de electricidad que se mete en tu cuerpo, que escupe espasmos, que fabrica lírica eyaculada. 

"Loyalty" es angustiosa, recrea de una manera personal el paraíso negro del mundo de los cisnes, con sus espirales de peligro, con una rabia que mece bombas, con una pegada sin duda que te deja mudo, necesitado de más. "Rustly sling" es casi post metal y la mejor de todo ese lote la encontramos a continuación, con ese pedazo de céctel que es "Nobody moves & everybody talk", la más punk de todo "Push". La guitarra como un estilete, la banda engrasada en una perfecta maquinaria que en directo debe de sonar brutal. Sin palabras que se queda uno. 

"It was important" es oscura hasta el fin del mundo, y "Paradise", te sumerge en un mundo donde todo esta destruido, donde no hay esperanza, donde el cielo lagrimea gotas de ácido sulfúrico mientras las rosas se envalentonan y piden agua de ron. 

"Push", seguro que cuando acabe 2020, estará en el altar, donde residen los discos que dejan secuelas, donde las marcas en la piel del sonido fabrican esporas para aguantar el vaivén de la vida, sus urgencias y también sus incomodidades. Disco que engancha, que es necesario, que se escucha de un tirón. Heads. Apuntad el nombre. Esto es muy grande. 


jueves, 16 de julio de 2020

FILM SCHOOL. "Hideout" (2007)


 Colm O'Ciosoig de My Bloody Valentine colabora en este 3 tercer disco de la banda de San Francisco. Eso es una pista que rápido pillas al vuelo cuando empieza a sonar "Dear me", el tema que tuvo en el año de edición del trabajo algo de fortuna en las radios independientes. Y es que suenan un huevo a los My Bloody, siempre salvando las distancias, claro esta. 

Si los dos primeros discos del grupo se escoraban más al indie rock, en este "Hideout" hacen su particular incursión en las sonoridades shoegazing ("Lectric"), más o menos atinados, con algún altibajo de por medio ("Sick hipster nursed by suicide girl" la hemos escuchado ya un millón de veces), pero en general mantienen el tipo. 

Sobre todo cuando se acogen a la melodía y al lirismo de burbujas como en la angelical "Two kinds". Feedback, ruido contenido, esferas de distorsión que apenas suben la voz ("Capitalized I"), forman parte de un buen trabajo, donde la mano de O'Ciosoig se ve a cada paso que vamos transitando por él, como en la redonda "Go down together". 

El inicio con el bajo llevando la batuta en "Florida" introduce elementos electrónicos, que desaparecen en "Blizzard scout" donde nos deslumbran con sus silencios extraños. "Plots and plans" si la escuchases en los 90, te podía acercar a bandas como Pale Saints, The Boo Radleys y otros mandarines del shoegazing reinante en aquella lejana época. 

Un buen disco pues, con algún detalle a pulir, de un combo que como muchos está ya en eterno barbecho. Nos quedamos con ese sonido que nos tranquiliza y nos alarma. Shoegazing años 2000.