Buscando canciones, sensaciones pasadas, sorpresas que me espanten, escarbando en surcos musicales, arañando hojas donde encontrar volcanes que me invadan, hechizado como cuando desde crío supe que la música siempre me acompañaría....

domingo, 1 de noviembre de 2015

BARDO POND. "Amanita" (1996)


"Amanita" fue el segundo disco de este quinteto que desde sus inicios han tenido la capacidad de intoxicarnos con su space rock sumergido en aguas ponzoñosas, en delirios nacientes por esa sensación de exceso que te encuentras a cada paso cuando escuchas sus discos.

Los diez minutos que hacen de inicio en este doble disco con "Limerick", con sus guitarras rugiendo en espuma, con la voz de Isobel Sollenberger en medio de un caos de ácido y surcos de ojos cerrados son un buen señuelo para compartir con ellos un buen rato grande.

Tienen algo de shoegazing, ("Sentence"), intentando hacer del feedback una corazonada con melodía que arda, divagando con altas y bajas presiones sensoriales. Pero donde Bardo Pond estaban agusto era en el fango, con dentelladas como "Wank", psicodelia y peyote, algarabía y de luces carnívoras. "Sometimes words" es tersa y acogedora, arrullos desde la tormenta en medio de algo que podia pasar por pop pero sin llegar a tanto.

"Yellow turban" es una locura desquiciadora, un bálsamo contra la paz de tus oidos. Aqui lo que escuchas es un enjambre de electricidad que se convierte en tormenta y que nos deja en "Be a fish", la más lograda del disco, puro festival de un desorden neurótico de guitarras combatiendo para ver quien es el que se lleva la carta ganadora.

Para terminar la envolvente "RM" donde la flauta toma la batuta del tema, girando alrededor de ella todo esa hecatombe psicodelica de una banda que no se andaba con chiquitas cuando queria subir el volumen de nuestras sensaciones.