miércoles, 31 de enero de 2018

SWEEP THE LEG JOHNNY. "Tomorrow we will run faster" (1999)


De 1997 a 2002, Sweep the Leg Johnny, nos regalaron 5 pedazos de discos a cual mas bueno. Durante este periodo la banda comandada por el saxofonista y cantante Steve Sostak, nos ofreció momentos de esos que no debemos perder los que degustamos y amamos la alquimia de estilos, la mixtura como provocación y arte.

Y es que desde que suena "Early october", te quedas desbordado por esa manera que muy pocos tienen en su mano de juntar el post punk, el jazz, o el post rock desde unos parámetros de locura y concretando una música libre de ataduras. En este primer tema podemos hallar varios tramos en la canción, cambios de ritmo y tensión,  como si fabricasen un hilo de metal nunca recto, siempre al acomodo de la necesidad del grupo a seguir a su bola.

El sexteto de Chicago las armaba muy gordas. "Please give me roses before i am dead", es una encrucijada poliritmica donde el batería es el encargado de llevar la batuta en una enrabietada y maquiavelica secuencias de minutos al albur de los descomposición.

Y eso que el nombre lo sacaron de una expresión que sale la película Karate Kid. Quizás porque lo de Sweep the Leg Johnny sea como un golpe bien fuerte en la sien. "Las cruces" es otro festival de poderío instrumental, requiebros y punzadas, soflamas y viento a la deriva de un saxo que percute y entona salmodias de furia.

Lo mejor está en la más larga del lote, los quince minutos de "Rest stop", y su lenta y progresiva deriva de post rock telúrico, inflamado, bestial, de esos temas que querias que nunca se acabasen. Para el final, "Skin",digno epílogo de una de las formación más imprescinsibles que ha dado la escena independiente norteamericana. Bestias, líricos, caústicos, inflamados, dinamita pura, punk, libertad, jazz... faltan palabras, mejor recrearse con el clip....

domingo, 28 de enero de 2018

THE GIST. "Embrace the herd" (1981)


The Gist sólo sacó un disco,  este "Embrace the herd". En The Gist,  Stuart Moxham, de Young Marble Giants, y en sus doces canciones, hijas de la época, es fácil perderse y añorar ese tweet pop que tanto se gastaba por las islas.

El divertimento de Moxham, que empieza con la instrumental "Far concern", sigue en todo el disco,con una buen ramillete de canciones de esas que llaman a la melancolía de unos tiempos que seguro que no volverán. "Love at first seight" es pop de ese que bien se podía meter en las listas de ventas de aquella época.

Luego tenemos platos fuertes, como "Fretting away" o la luminosa "Public girl", una delicia que seguro que encantará a los amantes de The Magnetic Fields,;"Simian", o como la que titula el lp, una pasada de esas con teclados submarinos en medio de una auténtica bacanal de deja vu.

Es una pasada esto de mirar al pasado. Sobre todo ahora que nos hacemos viejos, que tenemos la manía de quitar el polvo a los viejos discos que guardamos en la despensa de lo aún no oído o lo que necesitamos volver a hacer presentes en nuestro hoy.

"Iambic pentameter" es rara de cojones, y "Carnival headache", es como viajar a un lugar donde aun era posible bailar sin moverte, con el bajo poniendo hincapié en una especie de barroca sesión de danza inmarchita.

La más festiva del disco, "The long run" es otro trotón experimento para gozar con esos sonidos analógicos que tanto se echan en falta. Sin duda esto no tiene nada que ver con el sonido de Stuart en Young Marble Giants, pero The Gist en esta su única aparición en un disco largo suenan efectivos, rutilantes, ochenteros (de los buenos). Sigo limpiando mi arcón de viejas joyas.....


viernes, 26 de enero de 2018

MARIA ARNAL I MARCEL BAGÉS. "45 cerebros y un corazón" (2017)


Pasó en Agosto de 2016. En un monte de Burgos, en una fosa común de esas que tanto abundan en los arcenes de las carreteras, encontraron 45 cerebros y un corazón totalmente intactos. Los fascistas que llenaron el pais de muerte aun esperan una condena que seguro que no recibirán. Los gobernantes callan y silencian a las victimas que esperan entre piedas y oscuridad que sus huesos vean la luz, que la dignidad no solo sea una palabra que buscar en el diccionario.

Maria Arnal se enteró de este descubrimiento y junto con Marcel Bagés dedicó el título del disco a los que necesitan que la memoria no claudique frente al olvido. Canción protesta con furia y folkclore. Desde que suena "Canción total", poniendo a los socialdemócratas en su sitio, levantando la voz frente a las ambiguedades, María con su pedazo de voz y Marcel con su guitarra, nos llevan de la mano a recuperar la canción tradicional ("Bienes") , y volar con la distorsión en "Jo no canto per la veau" en medio de la dulzura dura de María.

Bonita es "Tu que vienes a rondarme", ya clásico atemporal para buscar en la vid del deseo ese liquido que penetra en los corazones. En "Desmemoria" Maria parece a la gala Camille en un run run que como todo el disco pone las cosas en su sitio y nos estremecemos con la emoción de "Ball de vetlatori", sencilla, tradicional, habanera del desgarro infinito.

También impresiona la versión que ejecutan de Ovidi Montllor, "A la vida", que empieza suave y tierna y acaba en arrebato con Marcel desbocado con su guitarra caballo salvaje. Mi favorita, la que titula el cd, describiendo el momento del atroz desenterramiento. Brutal Maria con un registro vocal que a te atrapa, en una canción de esas que se te clava y enfurece.

Y un poema de Joan Brossa es la excusa perfecta en "La gent" para confeccionar una telúrica y vibrante acumulación de sonidos extremos. "45 cerebros y un corazón", una letanía sin fin contra el olvido.


miércoles, 24 de enero de 2018

MADENSUYU. "Stabat mater" (2013)


Madensuyu, mi primer gran descubrimiento del año 2018. Una autentica bomba. El grupo belga formado por Pj Vervondel a la guitarra y el batería Stjin "Ylode" de Gezelle, conforman una de las apuestas más interesantes que he escuchado en años.

Y es que todo en Madensuyu impresiona. La portada del Cd es un trozo de madera (si, literal) , las letras impresas en la caratula. En cada trabajo (llevan tres, y al mes que viene aparecerá el cuatro), han llevado lo artesanal hasta el extremo, usando fusibles eléctricos,o pedazos de hierro  para acompañar un armazón musical de esos que quita el hipo.

No es baladí el titulo de este trabajo, "Stabat mater", donde usan un termino asociado al sufrimiento de la virgen Maria con su hijo, para trasladarlo al dolor que siente la mujer cuando los malos hados se llevan a la progenie. Y luego va y te pones "Crucem", con sus arrebatos de distorsión y un final melódico para encantarte la vida.

Porque dentro de este cóctel musical que tan bien cuidan, el grupo parece querer reinventar el concepto de la música clásica desde la devastación bruta de un postrock que a veces es casi opera punk, ("Mute song").

Así, el himno Stabat Mater, musicalizado por Vivaldi o Arvo Part, en manos del duo es una auténtica catarsis que desde la primera escucha hace que te enganches a ellos. "On the long run", es otra letanía que te arrulla con solemnidad de silencios, con gritos de alarma, festín para los sonidos. Hacía mucho tiempo que no disfrutaba tanto la escucha de un disco, que no me apenaba su fin. En casi 40 minutos, les basta para provocar sensaciones, guitarra y batería sumergidos en espiritualidad malsana ("Ready I").

"Dolorosa" es otro de los puntos fuertes del disco; instrumental, furiosa, eléctrica, con los dos ángeles heridos confeccionando una postal de delicadeza, una traviata del ánimo henchido. "Triple dot" es un minuto y pico de órgano de catedral y para el final el delicatesen más absoluto con "Days and a day", donde partiendo de una base de calma feroz se acaban con una cantata desquiciada donde las cuerdas se amotinan, y la sobrecogedora "Haul in/high tide", motivo por el que me compré el disco, una especie de reencarnación de The Blue Nile en medio de un pasaje verde. Sin palabras, el clip que pongo a continuación habla por si solo.

Pronto por Discos Pensados irán apareciendo sus anteriores trabajos, a la espera de lo que se nos viene encima con su esperadisimo "Current" (2018). Repito, sin palabras, mejor oirles....



martes, 23 de enero de 2018

MISSION OF BURMA. "The horrible truth about Burma" (2012)


En el año 2012 sacaron Mission of Burma esta colección de canciones grabadas durante la gira del año de su separación, 1983 (mucho más tarde se volverían a unir en lo que sería la segunda vida de un proyecto que dio a la luz discos tan indispensables como "Onoffon" (2012) o "The Obliterari" (2006)).

La banda aparece aquí a lo bruto, elaborando 14 gemas corrosivas de punk sin matizar. Aquí no hay la brutalidad y la mixtura que vino con los trabajos de la última época. Desde que suena "Peking spring" o "Dirt", el grupo, con la formación original, despliega un enorme abanico de contudencia corrosiva ("Go fun burn man").

El sonido es sucio, y la inclusión en él de versiones como la que hacen de "1970" de The Stooges, deja bien a las claras las referencias musicales que Mission of Burma. Peter Prescott que luego formaria Volcano's Sun, no para de predicar a ostiazo limpio temeridades como "Blackboard".

Aun sin definir el viraje melódico que más tarde el grupo concretaría, ya apuntaban maneras cuando suena "He is, she is", o cuando se sacan de la manga la versión de Pere Ubu, "Heart of darkeness", puro noise infamadado y peligroso.

Y como iba a faltar uno de los clásicos de la banda, "That's when i reach for my revolver", adrenalina, himno atemporal, canción de esas que puedes poner mil veces sin cansarte. "Weatherbox" y "Trem trow", con un Clint Conley descomunal en su faceta vocal.

"The horrible truth about Burma", es un monumental estallido de catarsis punk con matices de una banda que debería haber tenido mejor fortuna en esto del reconocimiento.


domingo, 21 de enero de 2018

SUUNS. "Zeroes QC" (2010)


Con este primer disco arrancó la vida de este cuarteto canadiense, que la verdad no se les da nada mal eso de combinar la electrónica con el rock. El primer juguete donde inician la partida, la inicial "Armed for peace", deja la voz a la mejor canción del disco "Gaze", amenazante, himno espectral, tensión y alboroto.

Si todo hubiera seguido por este camino, el disco sería un puntazo de cabo a rabo. Lo que les hace algo bajar la nota es que hay temas que parecen calcados de esa otra fenomenal banda llamada Clinic ("Arena" y sobre todo "Up past the nursery).

Luego, se saben fajar bien en sonoridades del tipo de "Pie IX", extravagante, sideral, repleta de brumas donde perderse a gusto y sin prisa. "Marauder" es un vacile que no llega a los dos minutos y "PVC" es otra pieza de esas que no desentona en bailes de neones intrascendentes, en luminarias de ritmos sincopados.

Acabaron este su primer largo con "Organ blues", con los teclados como principal eje comunicativo con el resto de instrumentos, que se enredan en una especie de gospel mutantes para hacerle la competencia a Primar Scream.

En el año 2016 sacaron el interesante "Hold/still" (donde se les ve más maduro, con más personalidad) y un disco de remezclas en el pasado año de ese mismo álbum. Valga "Zeroes QC" como comienzo de una interesante carrera con posos de electro, y de rock.


miércoles, 17 de enero de 2018

TRUPA TRUPA. "Joly new songs" (2017)


El tercer disco de esta banda polaca con nombre tan original, bajo los auspicios del label francés Ici d'ailleurs, es toda una bomba de relojería de psicodelia oscura, de sonidos que te llevan al trance, cuando tras 2 o tres escuchas te metes en el laberinto sónico de la banda.

Sólo con darle al play y escuchar "Against breaking heart of a breaking heart beauty", te sentirás impelido por ese enjambre de guitarras que nacen de un pozo de calma. Porque calma rara hay a raudales en "Joly new songs". El fantasma de Syd Barret parece que esté en cada minuto de "Coffin", con esa delicadeza malsana que desprende el tema, con un inicio casi de balada que al poco da pie a un desarrollo de distorsión elevada al cuadrado.

La locura parece que toma al asalto "Falling" con ecos de lisergia en medio de un tumulto de excentricidad y caos. "Mist" es otro de los puntos fuertes del disco. Retozando entre punteos, con el cantante inflando hasta la médula de licores setenteros, oscuros, hipnóticos, envolventes.

La que titula el cd, es otro pedazo de isla en el mar de la expresión total, con el grupo en su mundo de burbuja mirando y buscando estrellas negras, o sorbiendo un poco del telar de los sueños extremos. La verdad es que una maravilla ponerte "Leave it all" en los cascos mientras cae la modorra de después de comer; su minimalismo te embriaga, su calma te mece entre adelfas de hielo.

"Never forget" la más psicodélica del lote es un abanico de tensión y de cielos extremos y "None of us" es otro himno de decadencia y hierro forjado en nubarrones ácidos. Para cerrar el disco, la mas dura del lote, "To me", una ración bien trenzada de feedback y de ritmos alocados.

Brillante banda a recuperar del año que se nos fue, con un disco atemporal que  bebe de muchos ríos (psicodelia, postrock, postpunk), y que con valentía y crudeza confeccionan una buena colección de canciones de esas que cuando acabas el disco, se quedan días y días en la orilla de tus oídos.