"Dispossesion" es el segundo trabajo de este compositor americano tras el interesante ""Sun wheel" (2007). Lo que para muchos críticos es canción cantautoril, para la opinión de este modesto escuchante, el entramado musical de Wexler se acerca más al post-rock ambiental con toques de psicodelia, en mares de tranquilidad soportando angustias vencidas.
"Periah" es un largo lamento donde las guitarras y los teclados se envuelven en una nube donde cohabitan apuntes eléctricos en un laberinto hipnótico de una belleza indudable. En "Spectrum" la voz es la que reparte geiseres de suavidad en un entramado de lisérgica infantil.
Luego "Prime" con su instrumentación fluctuante navega en un oasis donde la calma pernocta en un oasis de bruma eléctrica que vence al recuerdo folk de su anterior obra. Me parece post-rock la actitud de Mike Wexler cuando en "Glyph" el piano y las cuerdas se deleitan en un completo paseo por la especulación íntima decoradora de palabras al viento.
Y si no has tenido bastante aun, refuerzate con las proteinas caloríficas de "Liminal", provechoso epílogo de un cantautor que no lo es, de un sonámbulo de sombras que radiografían cartas iluminadas de ríos de imposible navegación.






